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Neri. Algo más que un gato. Un amigo

Estoy roto por dentro,
siento en mi regazo tu alma
como si de un mal suspiro se tratase
noto como si tus zarpas me clavases

El tacto de tu marcha
sobre mi alma deja una gran mancha
no puedo describir con palabras
la oscuridad que me abarca

mirarte
es como contemplar un pozo sin fondo
te esfuerzas por vislumbrar el final
pero solo oscuridad veras

se escapa la razón entre mis dedos
intento sujetar mi cordura
que se mantiene atada a la realidad
a través una fina costura

sin embargo se descose trazo a trazo
sin seguir un patrón marcado
sin tener sentido alguno
sin dejar de mirar el vacío oscuro

tu marcha me ha dejado aletargado
no esperaba tenerte siempre a mi lado
pero al menos disfrutarte un poco más
algo de tiempo, algo de felicidad

lo malo de vivir demasiado
es que a todos dejas de lado
tarde o temprano la soledad te envuelve
puede resistirte pero no detenerte

Observo la ventana por la que solías mirar
ahora nada me impide ver el exterior
antes limitado por tu calor
el cielo y las nubes emborronan mi corazón

siento que no puedo llorar
ni las lágrimas pueden expresar
lo que siento al verte marchar
abandonarme para no mirar atrás

Contigo se escapa un pedazo de mi corazón
un trozo de mi ser que te perteneció
Sin ti Neri,
Soy menos yo
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Bajo las arcadas del cielo

Bajo las arcadas del cielo de la tarde
con tintes de púrpura aterciopelado,
estoy respirando pero ahogado en la
brisa cálida, cargada con el aroma
abrumador de una
flor repentina, lamiendo mi piel;

dudo que pueda soportar esa belleza
a mi alrededor todo a la vez así;
la hierba es mi guardián
cuando colapsó al suelo,
tratando de permanecer cuerdo.

Che

www.youtube.com/watch?v=rftzxqY3hqM&t=811s
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7comentarios 81 lecturas versolibre karma: 92

Velorio

Sabía que te irías
(que tenías tu vida planeada),
por eso durante
y después del funeral
me puse el traje azul marino:
el de Yo puedo,
el de todo estará bien
aunque esté cayendo en picada.

Jugamos,
reímos,
cogimos…

Doliste
como una uña enterrada en el pie
y te eché de menos.

Fue un comienzo.
El tic-tac continuó.

Sabía que te irías
(que tenías tu vida planeada),
por eso durante
y después de los rezos
mostré cierta indiferencia:
hacia la cercanía,
hacia la sensación de bienestar,
hacia la lejanía.

Fue un final.
El tic-tac continuó.

Doliste
como una astilla clavada en la mano
y te eché de más.

Peleamos,
pretendimos,
lloramos…

Sabía que te irías
(que tenías tu vida planeada),
por eso
me llené de valor
y compré una maceta
donde planté
tu nombre completo:
nuestra historia inconclusa.

Gracias.

De Sombras, 2012
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3comentarios 75 lecturas versolibre karma: 92

El Infierno de los Valientes

No te preocupes -te dije-
Cuando dejes de quererme,
la vida seguirá..
Cuando se agote el amor que nos queda,
otro amor vendrá..

Cuando nos abandonen las mariposas,
cuando ya no revoloteen sobre nuestra piel,
volveremos a volar..
Cuando ya no caiga la arena
en nuestro reloj de sueños por cumplir,
pararemos el tiempo,
y que se vuelva a reiniciar....

Cuando ya no queden motivos
para hablarnos a los ojos,
bailaremos el silencio,
y nuevas danzas sonarán...
Cuando esté lloviendo fuera
y se seque tu corazón,
habrá nubes en el cielo
con deseos de mojar...

Cuando el dolor supere al temor,
y el temor sea más fuerte que el valor,
habremos perdido esta guerra,
pero quedarán batallas por librar...
Cuando encuentres otros lazos,
otras metas, otros brazos,
no tengas miedo,
me lo puedes contar..

Entonces siéntate -me dijiste-
Tenemos que hablar..
Y no recuerdo nada más...

P.D.: Te escribo desde algún lugar,
en la ciudad de las almas perdidas..
Dale un beso a los niños..
No me llores, no me escribas,
no me vuelvas a llamar...

Fran Renda
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12comentarios 128 lecturas versolibre karma: 111

Protocolos hasta para sentir

Querés que esté bien
porque si no estoy bien
todo tu protocolo
se echa a perder.

Protocolos hasta para sentir
tenés
y hasta para tratarme a mí
de loco.

Sigue el procedimiento
(hasta para morir hay uno).

¡No te vayas a arrojar por el balcón
o a las vías de algún tren
que le cagas la vida al otro!...
y nuevamente
no seguiste el protocolo.

¡Quién pensó el orden de las cosas
no tuvo amigos los feriados!
Quién impuso la ley y el orden
seguro lo hizo de canje...
vendiendo sus ideales.

No puede ser que haya tan poco espacio
para la creatividad
incluso
al borde de la locura
o
en nuestra propia muerte.
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9comentarios 100 lecturas versolibre karma: 105

La muerte para mi (a @Letizia)

Dicen que la muerte
es como un gran trueno,
que nos ronda a todos,
que no anda muy lejos.

Dicen que la muerte
derrota a los caballeros,
que les quita la gloria
y se queda con el yelmo.

Dicen que la muerte
anida en los cementerios,
donde al final a cada uno
le harán compañía sus deudos.

Dicen que la muerte
es un paisaje soberbio,
cuna de algunos dioses
y parte del infierno.

Dicen que la muerte
es afín a los versos,
pero amar y decir “te quiero”
para mi es lo más bello.

La muerte para mi
es un puente estrecho,
por eso ámame ahora
y no me faltes cuando viejo.

La muerte para mi
es como uno de tus besos
que me muestran el amor,
y parte del Universo.

La muerte para mi
es poner a la dicha un precio,
es pelear sin razón
y en mi actitud ser un necio.

La muerte para mi
es lo que me oprime el pecho
cuando nazco y muero contigo
cada noche en el lecho.

La muerte para mi...
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11comentarios 100 lecturas versolibre karma: 98

quizás porque el cielo

que inconcluso el cielo,
cuantas almas deben acudir en el

quizás ni siquiera sea el cielo
quizás es la verdadera tierra
la verdadera vida
quizás el infierno son los humanos
y quizás todo esto no exista

quizás el cielo sea un gran secreto
quizás todos nos perdimos en el

quizás en el cielo el amor es eterno
quizás en el cielo la muerte sea sólo un sueño
quizás el cielo es la vida
y la tierra la muerte.

quizás los humanos seamos discípulos
los discipulos del cielo
esperando ganar la batalla y hallar el cielo
el cielo; la vida.

quizás estamos esperando terminar está muerte.
quizás realmente nosotros somos los muertos
que esperan la vida como un pobre la comida.
quizás..
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5comentarios 79 lecturas prosapoetica karma: 105

La tiranía del olvido

.


El recuerdo es una caja
donde la muerte deposita
sus flores, hasta agotar
el aroma de la memoria.

...Y escribir, es mi venganza
personal contra la tiranía del olvido.





.
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18comentarios 165 lecturas versolibre karma: 122

"The Blue Hole: El cementerio de buceadores"

Abismo negro
es su pupila azul
en el vientre de los silenciados;
atrapados como entes
de espuma y sal...


¡Oh, y la arena decorada con placas salpicadas de lágrimas!

De aquellos nombres perdidos
y advirtiendo,
apreciar más la vida
que por una aventura
con el monstruo hambriento.

Algunos verán a los elegidos
ser tragados ante sus ojos,
y otros recuperar
los últimos momentos
de su perturbadora agonía.

Abismo negro
es su pupila azul
en el vientre de los silenciados;
atrapados como entes
de espuma y sal...


Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Julio 2019.
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Un momento Top Hard

“Desde algunos años atrás mi centro se movió y no he logrado identificarme como ser social, sino lo contrario, por eso es qm agrada tanto el lado triste de las cosas, como q mi lugar en este mundo es el ver el caos y lo negativo porque yo mismo ya no logro sentir bondad en mí, me entrego a la compañía de mi sombra gris q siempre permanece sobre mí (dicen algunos que se llama aura) yo creo q es mi ángel compañero que quizás cansado de tanto intentar verme bien y no lograrlo, perdió también su rumbo y ahora solo me observa vivir o sobrevivir, vuela a mi lado con su una ala aun blanca, como de paloma alba, alzada y su otra ala ya negra, como la de un cuervo, apuntada al suelo, su bastón o cetro de luz tiene ahora en un extremo la hoja de una guadaña y su rostro se ha partido en 2 sonríe malévolo y desquiciado de un lado y está dolorosamente triste y derrotado del otro, nada tengo más seguro en este mundo que su presencia y me mira molesto cuando interactuó con alguien, cómo si supiera que de nada vale qm aferre a las personas, como si ya perdió la esperanza de que yo pueda sacar algo bueno de ninguna relación con nadie”
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Preparatoria

Cuando vengas
tendré todo preparado,
habré contado los versos
y medido las palabras,
los miedos en el armario
bien doblados,
como si nada.
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11comentarios 129 lecturas versolibre karma: 98

Hazme silencio

¡Desaparéceme,
prométeme el silencio!
Yo
que ansié tu regreso cada noche,
que te hice el amor de frío en frío
y en ásperas palabras.
Yo
que he fingido tu ausencia
entre mi escarcha.
Déjame pronunciarte
como último vacío
y espárceme después
hazme silencio
como hálito que gime y se devana.
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8comentarios 93 lecturas versolibre karma: 112

Déjame volar...

Déjame volar... entre tus miradas,
déjame volar... entre tus abrazos,
déjame volar... entre tus sueños,
déjame volar... entre tus anhelos,
déjame volar... entre tus pasiones,
déjame volar... entre tu vida,
y si el destino te lleva a la muerte
llévame contigo y déjame volar también
entre la eternidad de tu infinito.
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7comentarios 133 lecturas versolibre karma: 101

Ella era pequeña y tenía nombre de árbol

Siempre fue deseada
la imaginamos desde mucho antes de nacer
vino al mundo durante la primera noche de la apertura del loto
nos la entregaron envuelta en verdes sábanas de nácar
tenía un pequeño rostro de perla
¡Era hermosa!
Se llamaba Olivia
como el árbol bajo en cuya sombra se placen las Musas
pero... al destaparla
notamos que vino enferma, deformada
y en secreto nos la llevamos a casa.
Estuvo con nosotros nueve noches —con sus días—.
Al décimo
se le apagó la chispa que ardía dentro de su flor
murió durante el sueño, sin sentir nada
lo hizo como un capullo verde, sin abrir
quedando intacta
parecía una muñequita hecha toda de alabastro.
Está allá afuera
en el jardín
en el rincón más lejano
donde ahora se anida la llovizna
donde la hiedra cubre la faz de un epitafio sin lápida
—o lo que para los efectos es lo mismo: una lápida en blanco sin epitafio—.
Ella es ese tierno dolor que aún nos duele
su muerte terminó de descoser esta relación
nos mantuvimos juntos
bajo el mismo techo
por mantener las apariencias
pero entre nosotros no se cruzan
ni por equívoco
el engarce de una mirada
o un sólo roce al descuido
ni el anhelado amago de una palabra airada
que me demuestre
que ahí
en tu pecho vacío
aún te importo.-


@ChaneGarcia
...
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9comentarios 116 lecturas versolibre karma: 93

Tengo hambre de tormenta

Y cuando la oscuridad se asome yo estaré alerta ●
un zumbido delator se escucha bajo el llanto arrullador de una nube sonrojada pasa de largo
se aclara
no veo mi destino más callado
no veo mi mirada más cansina
la pobre luz que deja en penumbras mi vida
mi calma
mi enojo, mi malestar, hastío
mi fúnebre paso arrastrando la suela
tengo hambre de tormenta
El cálido susurrar tras mi oreja que dictamina el día
qué haré cuando la sala esté vacía
y no escuché tu voz en mi agonía
qué haré cuando ya no escuché nada
ni la sonrisa burlona de mi mitad socarrona
la satírica mirada a mí poniente
que se avecina y me muerde
cuando puede
aunque no lo hagas siempre
tu lúcida entraña repugnante con el fétido aroma de la muerte
que vendrá a buscarme
no me esperes siempre
Un día de los días no encontraré la senda de regreso o el atajo que recorre mi pesado caminar
un día el camino de tierra cambiará y me precipitaré conciente hacía la mar
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9comentarios 94 lecturas versolibre karma: 99

¡Arcilla Celeste!

Partiste, dejando mi corazón

Y alma rotas



¡Noche amarga de ínclito

Destino!




Fría la sangre que fluía en tus venas,

Y veneno, la pócima de tus labios malditos




Bajo el amparo de esta luna clara

Y el manto sacro de la luz sagrada

Duele el recuerdo, si

Aquel que creí bendito.




Esta noche… Más que nunca

Lacera el llanto de mis manos extendidas

Implorando a ti, suplicando al Cielo




¡Arcilla celeste

Que diluía en mis dedos!




Sin mirar atrás…

Tiraste la hoja de nuestro destino

Maldiciendo tu vida, tu propio camino.




* Imagen tomada del muro de Islam Gamal.


Luz Marina Méndez Carrillo/28/06/2019/ Derechos de autor reservados.

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Diana y metralla

Estallan en mí todos los caminos,
siento en el cráneo el golpe fuerte de la roca,
el mullido de la hierba fresca bajo la nuca
y la caricia del sol.
Los insectos acuden,
se escucha el zumbido de la mosca;
ellos son los que disfrutan.
Las vísceras esparcidas,
la sangre corrompida...,
el hedor es insoportable.
Junto a mi rostro,
un buitre sacude el plumaje
y me llena la boca con los restos de su vuelo agónico,
pero no tengo agua para limpiar tanta torpeza.
Yo soy la munición de esta guerra,
esa palabra que escupe mi alma.
Llueve
y la noche se desploma,
sobre mí, caen todas las sombras;
también las copas de los pinos,
las agujas se me clavan en los ojos;
me convierto en la diana ciega de todas las batallas,
pero busco en mi interior
y hallo, en la oquedad de este presente,
una última palabra para ser metralla.
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El viaje de Van Gogh

"No tengo nada por lo que disculparme", la voz se ahogaba en su propio eco, quedando en segundo plano, mientras Runaway de AURORA pintaba los auriculares de Agara.
Los árboles parecían tachones verdes, borrosos errores que el mundo había cometido y pretendía ocultar tras la velocidad del tren.
"No tengo nada por lo que disculparme", todo consistía en huir.
Agara había pasado toda su vida a la sombra, apenas dejaba que ninguna luz rozase sus virtudes. Era caos, descontrol, destrucción; parecía que la gravedad atraía problemas y personas rotas, creyendo que quizá ella podría repararlas. No era ninguna ley que asegurase un equilibrio perfecto en el universo, ningún planeta giraba a su alrededor, ninguna estrella se atrevía a brillar en su cielo.
Todo consistía en huir, es lo que hacía cuando solo quedaban cenizas, cuando el fuego era tan bravo que apenas podía apagarse, cuando todos los pilares de su cuerpo volvían a romper en desesperación. Era una ruina, así era como percibía su reflejo.
Mientras la canción recita su melodía Agara recuerda la primera vez que usó ese símil, tenía dieciocho años y sus espaldas guardaban demasiado.
Todos aquellos que habían compartido algún momento, alguna risa o alguna mirada con ella le habían traicionado. Habían resultado heridos por el camino, la mala suerte se había acomodado en sus hombros.
Había personas que acudían a ella con una suerte más oscura y tenía el presentimiento de que todos esos demonios se habían escondido en los rincones de su casa, pues solo había gritos, incomprensión, alcohol y calmantes encima de la mesa.
Todo se resumía a huir, era como una maldición que la eligió al nacer, cuando recibió el nombre Agara cuyo origen hebreo significaba "huída".
"No tengo nada por lo que disculparme", susurraba una y otra vez, no era la única ocasión en la que había dejado su pasado atrás. Se reescribía continuamente, cada vez que sus pies pisaban una nueva ciudad, una nueva calle o una nueva vida. Era un torbellino, había nacido para destruir y destruirse sin descanso.
¿Por qué iba a disculparse? ¿A quién? ¿Quién sería capaz de creer una maldición que no estaba escrita, que solo se leía en la oscuridad de su cuarto y en la soledad de sus días?
Intentó pedir perdón al mundo, al universo creyendo que su antigüedad podría aportarle algo de consuelo, una respuesta a la que aferrarse y regalar como excusa a todos aquellos que hacía daño. Ni siquiera la sabiduría dorada de millones de años de infinitud pudieron salvarla.
¿Para qué disculparse, entonces?
La canción se repetía en bucle, el cielo se nublaba con la esperanza de que alguna copa de árbol le tocase y abriese una grieta de luz.
Por un momento se percibió en la escena de una película. Su capucha subida, su sudadera negra que albergaba mil vidas y sus Vans desgastadas le convertían en un personaje misterioso. En la Caja de Pandora, guardando más historias que las que una caja de madera podría soportar.
Sus auriculares blancos se enredaban con sus cabellos azules oscuros, al igual que la melodía de estos se entrelazaban con sus pensamientos.
Con una mano en la ventana, viendo al bosque huir de algo inexistente sintió que estaba en una película. Una película con el final más triste jamás escrito.
No se percató de su compañero hasta que este se levantó y sus ojos vislumbraron una sombra moverse. Al girar la cabeza vio al joven alejarse y en su sitio una libreta de cuero con un marcapáginas en mitad de las hojas.
"No tengo nada por lo que disculparme", se había acostumbrado tanto a decir aquella frase que la hizo su lema, vivía a través de ella. No podría sentirse culpable si abría aquellas páginas.

Siempre he sentido admiración por Van Gogh. No por sus pinturas, no por su estética, sino por la sabiduría que guardaba tras su pincel.
He querido ver la vida a través de sus ojos, hablar a través de su voz y apreciar la belleza inmortal de lo cotidiano.
Creer que la divinidad no se encuentra en diosas griegas y en mitos, sino en lo simple que una pasión resulta ser, pues no hay mayor musa que esa.
Una vez leí de sus labios que tenía la naturaleza, el arte y la poesía y que si aquello no era suficiente, entonces, ¿qué lo era?
Entonces, ¿qué es suficiente? Siempre he querido formar parte de los bosques que aguardan los otoños y esconde a las almas perdidas.
Ser el arte roto y constituirme como una ruina, pero barroca, pues así tengo algo bello a pesar de mis grietas.
Escribirme como poesía, hablando de los ángeles caídos y las mil formas que los lunares pueden adquirir, convertirme en metáforas alimentadas por el universo y su misterio. Ser poema antes que poeta y poder quemar las venas y prender los corazones de aquellos que han amado demasiado.
Quiero no ser suficiente y entrar en sus dudas.
Las estrellas me hacen soñar, por eso creo que su "Noche Estrellada" me ciega. No hablo de su técnica ni de sus colores, hablo de lo glorioso que es crear una escena que mis ojos nunca podrán contemplar.
Algo que mis manos nunca podrán crear ni mis plumas describir con suficientes palabras que expresen su belleza oculta.
Quiero ser poesía, galaxias y naturaleza aunque el límite resida en el cielo y la finidad de lo mortal me mantenga los pies en la Tierra.


Tras leer las últimas líneas de aquella libreta Agara pasó sus dedos por los trazos y las curvas de aquellas palabras que albergaban más y mejor vida. La tinta aún estaba reciente, como el sentimiento que su autor había abandonado en el asiento.
Por un momento Agara sintió que tenía el corazón de un desconocido en sus manos, muriendo de tinta y versos sin escribir.
Al dejar la libreta en el asiento los árboles dejaron de correr, el tren había frenado.
Todos comenzaron a levantarse, curiosos por lo sucedido, necesitaban una historia con la que alimentar tantas horas de viaje.
Los susurros y rumores comenzaron a danzar por el vagón, todos abrazados a las puertas. Agara no pudo evitar levantarse y unirse a la multitud, ser parte de un grupo visceral capaz de tomar fotos y vídeos del momento.
Aquel joven que había abandonado su libreta estaba desmayado en las vías. Su cuerpo inerte no albergaba vida, pues los golpes del tren y la tinta de sus hojas se la habían arrebatado.
Agara pensó que aquel joven había conseguido ser polvo de estrellas, rosas que nacerían en mitad del bosque sin explicación ninguna y versos que serían relatados con elegancia, dulzura y dolor.
Pero también afirmó que estaba perdida, maldita y prohibida; que las desgracias no descansan.
Ni siquiera un día.
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Trae en su pico

Trae en el pico
comida a su polluelo,
que yace muerto.

Foto: seanmundy (Flickr/CC BY 2.0)
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7comentarios 103 lecturas japonesa karma: 76

Primer y último encuentro

Quizá sea la mirada el primer síntoma
antes de sumergirse en tierra.
Un adiós de ojos sin palabras,
el encuentro en el preciso instante,
justo de la despedida.
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