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Codependencia

Me arrastré como un gusano para
seguirte a donde tú fueras, sin siquiera
recibir a cambio una mirada en la
cual conmigo te perdieras.

Mi corazón se aceleraba si yo te
buscaba y no te encontraba, quería
matarme si de ti nadie razón
me daba.

Las noches en que tú no llegabas
yo me escondía bajo las sábanas
y mordía la almohada pensando
en dónde estarías.

A donde tú estuvieras quería yo tener
la certeza, no es que desconfiara era
solo para mi tranquilidad y no llevarme
una desagradable sorpresa.

Si al móvil yo te llamaba, me punzaba
la cabeza si al buzón entraba. 200
llamadas perdidas tenías el otro día
y tú quitado de la pena.

El día que no nos veíamos yo
no existía, mis manías afloraban
y a todo mundo fastidiaba hasta
conseguir que me odiaran.

A nadie escuchaba cuando de ti
me decían que no valías la pena
te defendía hasta con las uñas
mentras que tú vivías otra escena.

Lloré hasta vaciar mis ríos y como
tonta me dejé llevar, al psicoanalista
fui a dar, para venir a escuchar por
vez primera: “codependencia”.


Letizia Salceda,,,
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Piano de medianoche

Piano de medianoche

*
Afortunadamente, puedo sentir, pero afortunadamente puedo escuchar; una música de piano de medianoche, al revivir en mi espíritu.

Una persona se acercó a mí en las sombras.
Un hombre sin cuerpo no puede ser bloqueado.
Pero él tiene la capacidad de pulir mi alma.
Estaba tan avergonzado de ver mis manos sucias.

Una persona se me acercó, no tengo tiempo para evitarla.
Como si tuviera tiempo para evitar mi juventud.
En la canción de piano de medianoche, lamí tus.
labios agrietados, despertando tus deseos olvidados.
Recuerdo una gran cantidad de música ruidosa y escenas de baile.
La canción de piano de esta noche no está acompañada por nadie. Es misteriosa, triste, hablando consigo misma.

El viento fuera de la ventana se detuvo, debe haber un águila
volando cerca de los picos nevados, debe de haber un pavo real. Inspirado por el sueño, abro la ventana debajo de las estrellas.
Y me puse de pie como un girasol en el medio de la noche.
Pregúntate quién se llevará mi vida pasada.
Una persona se acercó a mí.
Nos enfrentamos cara a cara, reconocimiento mutuo.
Escuché a alguien aplaudir en la distancia.
Una canción de piano de medianoche se silencia.
Sí, este es el caso: una persona se me acercó.
Vaciló por un momento, luego titubeó.
Regreso a la sombra ilimitada a la que pertenece.
Mira las montañas y los ríos bajo la puesta de sol.
Mira hacia arriba.
Estamos lejos de las personas en la distancia.
Es una leyenda lejana, como un caballo en la luz,
así el nácar esparce su quietud y deleite, y el sonido
del piano se alarga, las cosas adquieren una limpieza
fresca y expectante, algo maravillosamente violeta, el
sonido de una muchacha, un sonido, sus piernas, sus
tobillos, las uvas del sexo, los himnos pluviales que nacen
de su boca.

Es la desaparición de nuestro destino,
solo flores preciosas en la distancia.
Ramas florecientes, llevando memoria y sueños.
Una música de piano de medianoche revive mi espíritu.
Como el joven Fausto seducido por Mefistófeles al
inclinarse sobre tu cuerpo, al besar, al encender tus senos
como faros de Alejandría.

www.youtube.com/watch?v=iRffQthqs8E

Che-Bazán.España.
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Vivo en tu cuarzo azul


Vivo en tu cuarzo azul
ese que llevas colgado
a tu pecho blanco
cual refugio abraza
mi alma desdichada
y a la vez la refresca
con tus cascadas
de esperanza...

¡Oh, divina belleza
son tus ojos mujer
de mirada noble!

Pareciera que existe
un ser supremo
escucharme
pues con tu amor
alumbras mis días
y me sostienes
en mis batallas.

En tus manos
llevas una corona
de rosas blancas
que usas de noche
mientras enciendes
un cirio escarlata
junto a tu cama
y piensas en mi.

De tus ojos resbalan
lágrimas que llevan
mi nombre,
y se forma un collar
de cuarzo azul,
que siempre llevarás
por amor eterno
que sientes por mí.

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6comentarios 68 lecturas versolibre karma: 96

¿Qué esconden tus ojos, mística y selvática mujer?.

¿Qué esconden tus ojos, mística y selvática mujer?.
Como dos cuencas milenarias
atraviesan el pórtico etéreo
y me llenan de insospechable melancolía.
¿Qué tienen tus ojos pedernales?
Como distantes 
preñados con aromas de eucalipto y menta
que no alcanzo sostener
por temor a brujería o hechizo,
llenos de luna llena están.

Tus ojos cautivan hasta la más furtiva noche palidece.
Me conformo con mirarte de lejos
por temor a tu sombra omnipotente quedar prendido.

¿Qué tienen tus ojos?
belleza blanca castellana que la pasión despierta
los voy a mirar en reversa
para que la aurora del bosque
no los empañe.

¿Son tus ojos terrenales?
¿O traídos de un lugar fuera de contexto?

Vertidos en la catedral del silencio
tus ojos hacen morada
donde el repique de campanas
hace mucho tiempo
abandonó su eco
y dejó caer un ramo de flores
como grandes lenguas de mares
de múltiples colores
que el viento otoñal se los llevó.

No sé que esconden tus ojos.
como escogidos por el veneno de la indulgente noche
socava los cimientos de este corazón partido
que sueña con amarte en secreto
y compartir solo, sin nadie por testigo
tu mirada punzante como lava oceánica.

Cuando el cielo estrellado abandone su estancia
el sortilegio de tus ojos los consumirá el mar.
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18comentarios 126 lecturas versolibre karma: 112

Una noche como cualquier otra...

Era una noche como cualquier otra, mientras esperaba en la parada del colectivo luego de salir de trabajar, la gente caminando como hormigas, cada quien en su mundo, cuando miro hacia mi izquierda y veo una mujer desalineada, harapienta, de mirada perdida y aspecto famélico, frotaba sus manos mientras se mecia nerviosa, me acerqué para preguntarle, si le pasaba algo y pude ver como de sus blancas piernas, caía un hilo de sangre, pero no estaba herida, nerviosa me respondió, que esperaba a alguien y por su ascento descubrí que ella era de otra nacionalidad y algo en mi interior me decia que no era cierta su respuesta, que ella estaba sola y era una indigente, me entristecia la idea de ver una mujer, que no importa si era de aquí o de allá, vivir no solo en la calle, por falta de recursos, si no también en la humillación, de no poder ni siquiera atender con dignidad el ciclo de vida de una mujer, busque en mi bolso de mano, algo para ayudarla, mientras le preguntaba su nombre y le decia el mío, encontré unos apositos femeninos y algo de comida que me quedó del almuerzo, se lo di y ella los acepto, algo desconfiada, se quedó mirándo lo que le dí y permaneció en silencio por unos minutos, sus ojos se llenaron de lágrimas, entonces no me importó si la gente me veía, o si yo no la conocía, solo la abracé, la abracé fuerte y le dije que sentia no poder ayudarla más que con eso, pero sabía que Dios si la podría ayudar más, fué en ese instante en el que sentí, como una lágrima de ella rodaba por mi hombro, sentí su dolor por no poder detener la sangre caliente caer por sus piernas, ni la ingratitud de su vida que se quemaba al vivir en mi pais como extranjera y sin dignidad.

Claudia Viviana Molina

Relato inspirado en hechos reales.
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Mujer silente

Aquella mujer silente apenas tenía fuerza, pero bastaba ver su mirada para escuchar el grito de auxilio de su alma
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Decirte

Quería decirte que el hechizo no lo hice
que fue tu juego, tu paz, tu armonía
que entró en mi lío, y me deshizo…

Quería decirte que yo no existo
que soy la sombra deambulando sola
que dejo Otra…

Quería decirte que me escucharas
esta vez, que quizás no haya mañana…

Quería decirte que no sé dónde
cómo y porqué, pero existes…

Quería decir, el tiempo y distancia
me ponen triste…

Quería decirte que cada “MíA”
de tus letras, me parte el alma
que tu MUJER y de tu boca
silencia la mía, me dejan muda…

Quería, quiero, pero no puedo
decirte adiós, que sería mejor
por vos, por mi no importa…

Quería decirte, y no, y si
lo digo, lo escuches, lo lees
que yo te llevo, dentro…


soundcloud.com/lola-bracco/queria-decirte (Lola)

.
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Mujer con alma de niña

Soy una mujer con alma de niña
amo disfrutar de la vida,
amo caminar sin prisa,
amo admirarme al ver una sonrisa.

Tener siempre ojos de niña
para no dejar de sorprenderme,
de las maravillosas cosas
que nos brinda la vida.

Ser mujer con mucha feminidad
mirarme al espejo y admirar
el don de poder ser frágil en mi arquitectura,
pero fuerte en mi proceder.

Amo ser esa mujer capaz de dar vida
y sentir que en mi vientre otro ser que en mi se multiplica,
amo ser mujer y que se note si llego o si me voy de prisa.
que luego de irme florezcan alli mas de una docena de orquídeas.

Tener la capacidad de jugar y divertirme como una niña,
pero también amar como una mujer pasional,
ambas conviven en mi ser
por eso soy una mujer con alma de niña.

Claudia Viviana Molina


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407

Un lamento profundo,
sombra que sale al pasillo,
pasillo que lágrima es en la nostalgia
del cuerpo casi trasparente
bajo el blanco de las sábanas
y el verde desgastado de una cobijita.

Palpita el cuidado de una máquina
y las atenciones de enfermeras y médicos;
la penumbra sonríe
y espera en una esquina callada… callada.
Al irse diluyendo el suero en las venas
un ligero soplo de invierno
acaricia por dentro
como cuando se bebe agua natural
con una pastilla de menta en la boca.

Cerca de la ventana,
en la cama cuatrocientos siete:
una hija, una madre, una amante,
respira entre sondas.

¿Tiene sabor su alimento?
¿Es reparador su descanso?
¿De verdad su interior está roto?

De Cadáveres en el armario, 2015
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Intento de locura

El cielo está completamente nublado. Al menos, la penumbra ilumina este pequeño salón.
El sonido de las manecillas del reloj rompen el silencio que me rodea y el humo del tabaco parece danzar en el aire en cada calada que doy.

Parpadeo. Doy una última calada, giro la cabeza y observo el pequeño reloj situado encima de la televisión. Son las 13:57. Apago el cigarro.

Decido, de un vez por todas, levantarme de este puñetero sitio y dirigirme al baño.
Cierro la puerta. Abro el grifo, y mientras contemplo la escapada del agua por el desagüe del lavabo, me apoyo sobre este. Alzo la mirada hacia el espejo.
Tengo un poco de sangre en la mejilla, un moratón en el pómulo y otros cuantos en las muñecas. No sé como he llegado a este punto.

Agacho la mirada. Sigo contemplando el chorro del agua y su hermoso sonido. Desvío mis ojos por unos segundos hacia la derecha, donde está ese pequeño trozo de cristal proveniente de un vaso que cayó al suelo por su propio peso, días atrás.
O quizás, por su propio intento de suicidio.
Lo observo detenidamente. Me parece precioso... Vuelvo a centrarme en el agua.
Mientras me concentro cada vez más en aquel chorro, decido cerrar los ojos por un momento e inconscientemente, dar paso a miles de preguntas que comenzaron a rondar por mi cabeza.

¿Cómo he llegado a esto? ¿Cómo puedo aguantar tanto? ¿Qué he hecho para merecer esto? ¿Quién soy yo?

Vuelvo a desviar mis ojos. Decido agarrar con fuerzas ese cristal y guardarlo en el bolsillo de atrás. Me lavé las manos. Cerré el grifo. Salí y cerré con cuidado aquella vieja puerta.
Mientras recorro de dentro para afuera el pasillo, todas sus putas frases salidas como cuchillos de sus labios, son recordadas con más fuerza en mi cabeza.

¿Qué coño haces? ¿Quién es ese? ¿Te crees mejor? ¡No vales para nada! ¿Qué haces con eso puesto? ¿Tú que vas a saber? ¡Cállate!

Todas son recordadas.
Una y otra vez, como si mi consciencia no conociera el descansar.

-¿Cómo he llegado a esto?- susurro mientras camino con calma hasta el salón.

Tras llegar a dicho lugar, me dirijo al balcón y pienso en cada detalle con la cabeza fría.

Si salgo, él me vigila.
Si me relaciono, él me obliga a no hacerlo.
Si consigo algo, él me humilla.
Si decido hacer algo, él me amenaza.
ÉL, ÉL, ÉL y ÉL.
Él y su asquerosa mentalidad enfermiza.

Observo la calle desde el balcón.
Hace frío.
Creo que estaremos a cinco o seis grados. Es lo que tiene estar en diciembre.
Tras pensarlo todo fríamente, observo con máxima claridad que no tengo salida.
¿Estaré dispuesta a atentar contra la vida? ¿Contra mi vida?
Por supuesto que si.

Llevo mi mano derecha al bolsillo de atrás, agarro el trozo de cristal sujetándolo con cuidado pero con decisión y firmeza.
Miro mis muñecas. Dirijo ese cristal a toda la unión de venas de mi muñeca izquierda.
Miremos el lado positivo,
no solo me quitaré de en medio, también haré desaparecer ese estúpido tatuaje que me hice hace tres años, ignorantemente, de tu nombre.
Mataré dos pájaros de un tiro.

Visualizo una última vez la calle.
Hay varios coches aparcados.
Vuelvo a pensar todos los detalles.
Sonrío de forma nerviosa.
Lo admito, tiene que ser de muerte perder la consciencia por la falta de sangre y caer desde un cuarto piso. Será parecido al puenting, o eso creo.

De repente, comienzo a escuchar pasos que se dirigen hacia el lugar en donde estoy.

-¡No, no, no, no, no, no... Otra vez no... Él no!- grito susurrando, de forma nerviosa, a la nada.

Quiero que se acabe esta puta pesadilla de una vez por todas.
Sujeto con firmeza el cristal y decido hacer el golpe de gracia.
Si sale todo bien, la vida habrá superado mis esperanzas.
Mis ojos se empañan.

-Que te den, hijo de puta- susurro al viento, como si mi consciencia estuviera esperando una respuesta.

En un momento, sin esperármelo, mis ojos se abrieron en su máximo esplendor cuando escuché de la nada aquella cálida y suave voz.
Decido darme la vuelta.

-Mami, ¡feliz cumple! ¡Te quiero!
-...

Quizás... Si haya otra salida.
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Evocación nocturna

Me llevo a los labios tu nombre ligero;
una balada de piano a tu recuerdo
juega a las escondidas con el silencio:
eres azul te soñaré, azul misterio,
regazo tierno de luciérnagas, noche.

De Arrullos de estrellas, 2014
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Torturada

Te sé torturada entre las teas ardientes del maltrato. Confusa en la masacre, como si las hostias no fueran motivo suficiente. Atada sin futuro a lomos de un bruto trasnochado cuyo cerebro se obturó en lo más tosco del primate, sin hallar ayuda para zafarte de la bestia. Yo carezco de experiencia para juzgarte. Pero quisiera decirte a gritos que hay salida, que hay mañana. Que no es necesario aguardar la puñalada para abrir los ojos a este sinsentido que te amorata la carne y la perspectiva. Que vivir nunca fue una penitencia. Que golpear nunca fue amor sino violencia. Que la mayoría está contigo y la justicia contra el cavernícola que confundió la hombría con ser un cobarde de cerebro rancio y chiquitito. No pases a engrosar las estadísticas, porque los números siempre caen en el olvido. Sal. Huye. Que el mundo desde arriba es mucho más grande de lo que parece a ras de suelo. Que no hay hombre que valga el sufrimiento de vivir siendo piñata de sus malhumores! Que hay paisaje suficiente para escribirte a ti misma una historia nueva.
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Perdona, mujer

Quiero pedir perdón
por cada una de las veces
que te he mirado, mujer,
y he hecho que te sientas un objeto,
ganado directo al matadero.

Perdón por cada vez que has temido
cuando me acerqué a preguntar una dirección,
o la hora.

Discúlpame cuando he dado por supuesto que,
por ser cariñosa,
podía intentar algo más que una conversación,
o cuando he dicho algo que te ha molestado
y, rápida y hábilmente,
me disculpé,
dije que era broma
o que sacabas las cosas de contexto.

Perdóname por hablar de ti con los amigotes,
por contar lo que hicimos
y, sobre todo, por inventar lo que no.

Espero que alguna vez olvides
cuando te traté de manera distinta
por ser atractiva o por no serlo para mí,
cuando te he seguido por redes sociales
sólo por tu atractiva
o te he dedicado unas letras
porque me siento atraído por ti.

Me encantaría que no hubiesen pasado por tu cabeza
las cosas que pensaste cuando tuvimos sexo
y fui egoísta,
cuando nos hicimos un selfie
y te traté como un trofeo
o cuando rebusqué en tu muro
para señalarte como otra más que iba a caer.

Lo que no quiero que perdones,
porque yo no podré hacerlo nunca,
es mi silencio ante la fanfarroneria,
los comentarios agresivos,
sexistas, despectivos,
misóginos de los animales con los que,
por desgracia, comparto género.

No te merezco, mujer.
Ningún hombre estará jamás a la altura de ti,
mientras nosotros mismos permitamos
que compartas planeta con tanto miserable.
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2comentarios 54 lecturas versolibre karma: 84

Signos de violencia de un cabrón contra una mujer

Signos de violencia de un cabrón contra una mujer.

Voy en contra de mi mismo todos los días
negando que tienes las marcas en tu cuerpo.

En cambio en los recesos desolados

del alma, tus palabras escritas

cayeron como meteoritos

por encima de los preciosos muebles

de sentimiento y educación.

Solo puedo ver mi ruina.

Che-Bazan.España
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1comentarios 73 lecturas versolibre karma: 89

Mujer en esencia, mujer, son sus letras

Mujer así, con todas sus letras,
apasionada en su esencia,
enamorada de la vida,
persigue sus metas.

Fuerte por fuera,
por donde la veas,
lugar que camina,
florecen las piedras.

Frágil por dentro,
de corazón noble y tierno,
es dócil y blanco,
labrado con sueños.

Se mira al espejo,
y ama el reflejo,
no tiene complejos,
se acepta primero.

Mujer con carácter, con temperamento,
es fuerte por fuera y frágil por dentro,
apasionada y con metas,
mujer en esencia, mujer, son sus letras.
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14comentarios 80 lecturas versolibre karma: 120

Diluvio de estrellas

Átame y desnúdame con rosas rojas
mil ramos sobre mi ardido vientre
azótame con capullos enardecidos
hasta sentir los fuegos derretidos 
en cada pétalo y susurro de sus hojas.

Tú candil y jovial rostro de aurora
la blanca perla de labios enardecidos
la princesa de arrullos y gemidos
que me espera en esos mares que añora.

En esta noche de sombras tu cabellera
negra cargada de pletóricas aromas
se proyecta con la luna por un orificio
y tus senos como gemas en solsticio
níveos y albos como espumas en espera.

Diluvio de estrellas en el jaral
socavan los azulados celajes
flor húmeda como olas salvajes
se acomoda la soledad en el jacal.

Me acompañan los retorcidos lirios
la balaustre y celadora luna llena
acaso tu canto náutico de sirena
puede servir para asfixiar los cirios.
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13comentarios 112 lecturas versoclasico karma: 195

Por alguna razón que desconozco

Por alguna razón que desconozco, aunque intuyo los motivos, ha venido el frío pronto este año. No saberme las respuestas, el agobio o los nervios que me piden que respire y le dé otros diez momentos a las cosas que me irritan, casi ya no me preocupan, os lo digo de mentira. Cómo voy a relajarme... llevo grapas en los ojos que funcionan como alarma, que me obligan a mirarme y recuerdan lo que escuece la existencia por las noches, cuando calla todo ruido en las calles y yo sigo con mi mente y su jauría muerta de hambre.

¿Duele menos lo perdido cuando nadie conocía que era tuyo? ¿Cabe menos soledad? Crece y crece la gazania en el centro de mi pecho. No sabía que vendría cargadita de altibajos: serpentinas en el aire espantándome las nubes, un milagro que, de cuajo, extirpaba mi pasado, sembradío de temores, cien pellizcos en el vientre —más abajo, más abajo—, la sonrisa juvenil decorándome la boca, la garganta obstruida con lo seco del otoño. Y la lluvia. Cómo voy a seguir cuerda... sobre todo, cuando busco la locura. He ahí mi gran problema, si es que puede así llamarse a ser tonta, terca, triste... o inconsciente. Bueno, no. Inconsciente sí que no. Que de tanto darle vueltas a los asuntos, intentando que no quede una ranura que mis ojos no conozcan, llego a ver el huracán mucho antes de que ocurra; pero no me pasa siempre. Tengo veces que aparezco en el borde de un barranco cuando el paso era seguro porque yo lo veía llano, pero no.

Lo importante es que me empuje yo a mí misma, si es que quiero despeñarme, o sujete, firmemente, a mis brazos con mis brazos, para no hacerme daño. Los susurros que se callen. Sugerencias no he pedido. Voy desnuda, más que antes. Con las manos bien abiertas porque quiero la locura y todo el roce. No me tiembla ya la voz.
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14comentarios 120 lecturas prosapoetica karma: 134

Mujer de ojos color almendra

Mujer de ojos color almendra.
Si tu corazón todavía puede temblar
por favor, ven.
Sé dónde sopla el viento.
Y es posible propagarse a las estrellas.
Como sal y sangre.
Decorado con gloria, oro y poesía.
Si tu corazón todavía puede temblar.
Entonces, por favor, ven sin parar.
Pasando por la caída de Yarlung Zangbo.




No mires atras.



Tus ojos de mujer están siempre llenos de la luz.
Recordando la época en la que nos conocimos.
Tu frente lisa está infiltrada por las olas del tiempo.
Tu pelo largo y negro se seca en la selva original.
El cielo claro de mis ojos desafortunadamente tiene estrellas caídas.
Paseando por el claro y cristalino Sial.
Caminando por el claro y brillante Eyar.
Caminando por el prometedor Ayar
Paseando por el monte macho blanco de Muir.
Paseando por la diosa roja de mar.
Paseando por el lugar donde duerme la montaña.
Pasear por el fondo tu alma
Definitivamente tendremos un amor profundo.




Mi soledad es la soledad de la humanidad.
Mi confusión es la confusión de la humanidad.
Todavía hay ansiedad, expectativa, búsqueda, tristeza, vergüenza y tristeza.
Tristeza, miedo, indignación, bendición ...
También hay confianza inexplicable, suspiros interminables, inagotables. Pasear por el fondo tu alma.
Los copos de nieve tienen tantos años de sentimiento.
Mujer de ojos de almendra, montando a caballo en un espacio puro, el espacio solo tiene un pequeño sonido de nieve y hierba.
Solo los dos montando un ardiente caballo rojo
Deambulando por nuestras últimas praderas.
La nieve es crujiente y fresca.
El caballo rojo.
No hay viento, ni nubes.
El cielo es profundo.
Tienes las mejillas heladas debido al rubor frío.
Solo muy lejos.
Hay un sándalo blanco inalcanzable...




Como la pradera del mar como un cielo estrellado.
Como una canción triste en las tierras de los amantes.
Mi eterno amor por siempre, mujer de ojos color almendra.
¿Cómo puedo explicarle al mundo mi amor infinito?
Un sueño de amor que se hunde en el pasado.
Tus ojos son cocidos por el fuego de tu corazón, tus pasos son
debidos al largo tiempo que corres, no solo estás ansiosa por la primavera sino también por las espinas, llevando el té dulce a tus labios.




Mujer de ojos color almendra.
Si tu corazón todavía puede temblar
por favor, ven.
Sé dónde sopla el viento.
Y es posible propagarse a las estrellas.
Como sal y sangre.
Decorado con gloria, oro y poesía.
El amor es invencible.
El único sol en el mundo eres tú.



www.youtube.com/watch…



Che-Bazan.España
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El ahogado

-Tras la lectura de un cuento de G.García Márquez-

Las gaviotas se posaban en algo que flotaba para descansar. Eso extrañó a los habitantes del pueblo y se sorprendieron al ver cómo una cosa extraña asomaba entre las olas. Los primeros que se refirieron a ese islote flotante decían: ¡Es un cocodrilo!, ¡no, es una tortuga!, ¡no tenéis ni idea, es un tronco flotando a la deriva! Los niños jugaban con la idea de que fuera un barco pirata que se iba acercando. Los comentarios cesaron cuando quedó varado en la arena de la playa, entre piedras y algas.

 Se acercaron temerosamente, poco a poco. El más valiente fue, no, la más valiente fue la chica pelirroja. Ella fue la primera que se aproximó y le apartó la masa de poseidonia que le cubría la cara, y sólo entonces descubrió que era un ahogado.

A partir de ese momento, los hombres se acercaron. Los niños fueron corriendo al pueblo para dar la voz de alarma. Lo llevaron hasta la primera casa del pueblo y advirtieron que pesaba mucho más de lo normal y comentaron que tal vez estaba hinchado por haber estado demasiado tiempo flotando a la deriva. Apartaron la mesa de la sala para dejar el cuerpo en el suelo, fue ahí cuando se dieron cuenta de que era grande y negro. Uno de ellos dijo que los negros crecían después de la muerte.

Nadie le conocía, no era del pueblo ni de los alrededores. ‘No podía ser, no hay negros por aquí’, comentaron. Pero su negrura era especial, al tiempo que tenía algo desconcertante, también había algo de reconocible en esa cara. Sí, sus rasgos recordaban a alguien, pero era imposible. No había negros en esas latitudes.

Aquella noche los hombres decidieron averiguar si no faltaba alguien en los pueblos vecinos, las mujeres, encabezadas por la pelirroja, se quedaron velando al ahogado. Le quitaron la poseidonia que le cubría el cuerpo, le cepillaron el cabello, le sacaron los restos de ropa que aún le tapaban y descubrieron que sobrellevaba la muerte con dignidad aunque con manchas claras y oscuras por toda la piel. Solo faltaba sacarle el harapo que hacía las veces de taparrabos. Se miraron con picardía y la pelirroja se aprestó a reclamar su derecho. Así lo hizo. Lo que allí apareció no era negro y tenía una envergadura que las dejó atónitas, lo estaban viendo y no les cabía en la imaginación.

Entró un vecino a buscar un cubo y como con un reflejo instantáneo, las telas que tenían diversas vecinas taparon la imagen que avergonzaría a los hombres del pueblo. Asombradas por su proporción o desproporción y su color o no color, las mujeres decidieron entonces remendarle algo de ropa para que pudiera tener un funeral respetable. Mientras cosían sentadas frente al cadáver, lo miraban entre puntada y puntada con picardía. ¿Por qué aquello era blanco si él era negro?, se preguntaban. Lo compararon entre risas con sus propios maridos, pensando que ellos no serían capaces de hacer en toda una vida lo que aquél habría sido capaz de hacer en una noche.

—Tiene cara de llamarse Nacho, como el actor porno.

Y todas entre risas, asintieron. A la mayoría le bastó con mirarlo otra vez para comprender que no podía tener otro nombre. Las más atrevidas, que eran las más jóvenes, se mantuvieron con la ilusión de que al ponerle la ropa, el roce pudiera despertar aquel milagro de la naturaleza, aunque fuera por un instante. Pero fue una ilusión vana.
Por la mañana, cuando le taparon la cara para que no le molestara la luz, lo vieron tan muerto, tan indefenso, tan parecido a sus hombres, que empezaron a sentir pena por él. Fue una de las más jóvenes la que, habiendo consultado internet por la noche, les explicó su descubrimiento:

«El color de la piel es un carácter que cambia con relativa facilidad por la selección natural. Los primeros humanos, al salir de África, son de color, pero empiezan a perderlo en cuanto emigran a latitudes altas. Y esta pigmentación no fue igual para los que fueron a Europa y los que fueron al norte de Asia. El sol - continúa explicando- es el factor que hace que nos tengamos que proteger de él en latitudes donde hay más; donde no hay sol, la piel clara es mejor, porque necesitamos la energía solar para fabricar vitamina D».

 Es decir, continuó, el ejemplo es muy tonto, pero puede explicar los cambios de color que, con el paso de millones de años, pudieron llevar a los primeros hombres de África a ser primero blancos, después negros y a que, más tarde, algunos volvieran nuevamente a ser blancos. Es decir, Nacho era blanco y mientras su cuerpo flotó en el mar, se oscureció para protegerse, a pesar de estar muerto.

 Todas ellas se miraron con incredulidad. Pero la chica continuó, lo que debemos hacer ahora es volverle a mirar y tratar de verlo como a un blanco y no como a un negro. Quizás así le reconoceremos.

 Al rato, los hombres llegaron con la noticia de que el ahogado no era tampoco de los pueblos vecinos, ellas se mantuvieron calladas. Los hombres, sorprendidos ante aquel silencio, creyeron que no era más que cosa de mujeres y se marcharon al bar.

 La pelirroja, mortificada por tanta duda, le quitó entonces al cadáver la tela de la cara. Empezaron a mirarlo con ojos diferentes, le iban aclarando la piel mientras le escaneaban de arriba a abajo. A medida que pasaban los minutos, las mujeres se mostraban más inquietas, no se atrevían a poner palabras a sus pensamientos. No podía ser, se decían a sí mismas, pero se les notaba en las caras que iban llegando a una conclusión.

 Nacho solamente podía ser uno en el mundo, y allí estaba estirado frente a ellas. Las facciones que tenía por la mañana habían cambiado. Las mujeres se iban mirando unas a otras hasta que a la más joven se le escapó la risa y todas estallaron en una carcajada conjunta y deshinibida.

 ¡¡Es el sustituto del cura que se marchó del pueblo el mes pasado!! Gritaron alborozadas.

Decidieron no decírselo a los hombres del pueblo para poder así vivir en paz. Fue un secreto de mujer. Solo ellas se llevarían el recuerdo de aquel mástil vigoroso que les alegró la vista durante unas horas.

 Al día siguiente, le hicieron los funerales más espléndidos que podían concebirse para un ahogado huérfano. Las mujeres fueron a buscar flores y lo cubrieron con tantas flores que los hombres no entendían nada y seguían pensando: ¡cosas de mujeres!

 Ellas no tuvieron necesidad de mirarse las unas a las otras para darse cuenta de que todo sería diferente a partir de entonces. Sabían que, desde ese momento, los encuentros amorosos con sus maridos iban a eternizar la memoria de Nacho.
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Miedo

Caminaba...
pisando las sombras
de una acera gris,
oscura y mojada.
La cabeza baja.
Cayendo la noche
de un día cualquiera
de cualquier ciudad.

Ojera profunda
de mirada inquieta,
de mirada huidiza.
Andar presuroso,
pasos vacilantes.

Territorio comanche.

(Revoloteando
el alma,
mariposas
irreales)

Sordo golpeteo
siguiendo mi rastro.
Temblor en las manos.

Masticando el pánico
de mi árida boca,
me volví deprisa
aterrorizada...

Un escalofrío
ardiendo en mi espalda...
(Onírico sueño
de inertes aceros.
Sutil, quebradiza,
línea de la vida)

¡No identificaba aquel ruido!
Intenso suspiro...
...................................................

¡Nadie!

Luz difusa y blanca
de negra farola.

¡Nadie!

El frío,
cortando el aire.

¡Nadie!

Suave llovizna.
La calle desierta.

Silencio insondable...
............................................

Al fin comprendí...
¡Eran los latidos
potentes,
furiosos,
de mi corazón!
(Indómito potro
libre y desbocado)

Corazón pertinaz,
no me arrastres
por oscuras,
tenebrosas sendas,
que ya no quiero
pisar.

¡Nunca!
¡Jamás!

Acre la garganta.
Andares resueltos
de mirada erguida.
Firme taconeo
gravitando sobre el miedo
y sus despojos.
Atrapando certezas,
desechando dudas.
(De nuevo…
se hace
la luz
en mis ojos)

Y por las esquinas…
la esperanza vuela
rozando la lluvia...

María Prieto
(Dedicado a todas las mujeres que han sufrido o sufren violencia machista)

Pintura: " 25 Rostros de mujer" Martí Ceballos
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