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Arborescencia asolada... (Anticuento Neosurrealista)

Arborescencia asolada
((Anticuento Neosurrealista))

Fue aquel día, uno mucho de tantos, casi piedra, rama,
tronco o fruto, flor a cada paso, fue aquel día... Quedando
en un aullido de duda, cómplice del miedo al morir de
hambre dónde el vientre camina...
No sé si me comprenda... Déjeme explicarle, aquí dónde
la silla se sienta y espera darle vuelta a las piernas...

Todo sucede a cierta distancia de la selva, por los edificios
qué gritan, en la cama qué espía las pesadillas asustadas
con evidente interés, si no... ¿Qué sería del bosque empeñado
en extinguirse ?... Y de la sombra sin su brillo transparente.
Pasó una tarde, enorme, al colgarse de unas nubes que
desplegaron sus alas hundiendo el sol en mi nuca...

Pues usted sabrá que la noche se recuesta sin dificultades
en la sombra que pierde la vista por las trampas grises dónde
a veces la luna se baña... Yo no me acuerdo muy bien, y a veces
pienso que es por lo del sol en la nuca, diciendo y rediciendo que
las mentiras ya no engañan, ni los hielos enfrían, y cada vez el
fuego quema menos al rescate de la ambición bordada entre
piruetas que palpitan en las entrañas de este siglo... Aunque
viéndolo bien, para demostrarlo solo tengo que apartar el
ramaje por la mañana, y me aseguro de seguir siendo árbol...
Como le decía, no sé si me comprenda... Déjeme explicarle...
Serían las siete de la mañana cuándo me vi tirado de bruces
sobre el césped qué aparentemente no había notado el cambio,
al concluir la noche inexplicablemente entreabierta, sin sentir
vergüenza por la mutación del paisaje, y las torturas empotradas
sumidas en el polvo, concentraban todas sus energías en hacer
la confusión más cotidiana, la muerte más dichosa, y viajero al
tiempo con el aroma sonoro de la infancia en su regazo... ¡Sí!.

Gloriosamente implacables apagaban las masacres con el agua
qué crece en demasía fecundantemente aniquiladora, y perforando
los desiertos más frecuentes en las víctimas del inmediatamente
eterno frío, bravo y frágil guijarro con el privilegio de ser olvidado al
instante sin demasiados trámites, y muy económico en fragancia.
Además, la nieve negra había brotado caudalosa junto a los juncos,
que arrasando la desesperación del silencio estaban hechas un
desahogo inútil, dado el rumor de las hojas que abaten al sufrimiento
débil en la huerta cautiva sobre los riscos de ilusiones con el lecho
de la misma esencia del agravio más fértil, y de apariencia virginal...
Mire usted... Para comprenderlo mejor he pensado vegetalmente...

___El tiempo sabe lo qué hace, y por eso los relojes nacen ciegos
en sus manecillas, y tocan sin publicidad la lluvia moribunda que
crece fuerte con la prisa escondida, mojando la impaciencia en cada
esquina, para no escuchar las miradas del espejo que penetran las
palabras dónde el alba no se atreve, ni hay cristales con sed, y la
virtud se labra redonda y metálica en el suicidio de los cuernos...

Pensándolo bien... Es extraño, cuando llegué a la huerta, el nogal
nadaba en nueces recargado en el ciprés que nunca hablaba con
el encino, y que aún permanece estacionado junto a la higuera,
como una flor desgarrada al salir de puntitas por la ventana desde
la que nos miran las mesas y las sillas, clavadas en la alfombra
de plumas, culpables de lavar el suelo con los platos boquiabiertos
entre los párpados inertes por el instante sin disfraz.

___Bueno...
Usted como buen fruticultor sabe de aquella manzana qué provocó
el desorden achicando la vida que nos dió nuestro primer ancestro...
___¡ Sí, claro, ! Y también, como el durazno tiene la costumbre de
dejarse tragar, y acariciarse por la papaya y el guayabo que tiemblan
de pie al injertarse un parapeto...

Ya no soy el embalsamador suave de los barcos, las arcas ni los
fantasmas atrapados en la oruga con sabor arbolado solo...
¡No señor!... No, no... La verdad circula hoy por las alcantarillas, y vive
multiplicándose en el corazón de los panteones como el venero
inenarrable...!... Incluso he pensado flotar a veces en el río, en ser
balsa o escritorio, aunque ser marco no está mal para el ropero
que sabe del vestido por el librero de aquellos postes en la calle,
y de los durmientes bajo el tren...... Escuche usted bien...

___Mi error ha sido querer estar en un té caliente con la cautela de
la canela viendo al cedro en la puerta, y al roble como el sauz llorón
en la ventana por los álamos perdidos en el fragor del imposible...

Pero... ¡ Sí, pero !... Hoy me incendian las angustias del plástico,
y el plomo pagando a crédito, todo el descrédito del honor fingido,
sobre todo, por hacer del diluvio un polvo que chorrea tranquilidad...

___Sólo nadie lo sabe, y él nunca traiciona a cualquiera... Por lo que
he decidido pensar en la cruz de hojalata en las plantas macilentas
de un tierno palillo, y dejar de planchar hojas en este escritorio asoleado...

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Del texto y la imagen.

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Con el soberbio soborno... (Neosurrealista)

CON EL SOBERBIO SOBORNO
(((Neosurrealista)))

Pasando por él la tierra inmóvil, ve como la calle por el sol muere
olvidando marcar, las sombras a su paso, donde el agua se evapora,
y una manzana ríe de pena, al caminar una escoba y renovarse las hojas
con que me abrigo,en periódicos agrios,
y te abrigo con la última nieve del fuego.

Pues es dado que cae, cargado, de cielo en cielo,
el país de encuentros en su pólvora,
y el país bajo cualquier volcán sin sueño,
convertido, a veces,
en el silencio de la piedra, en el grito de un algodón,
pues no hay salida fuera de sí mismo,
ni zapatos en la estufa,
es un hotel costero, de botes con botas abandonado.

Donde todas las puertas se hacen hilos y nos llevan hasta el mar,
atrapado en la punta de un cabello, sin caballo,
en el primer peine del vidrio.
Y se merma así el caudal, en la máquina de vapor envuelto en dulces,
memorias debajo del olvido de un escarabajo,
que viene a reponer al hombre en su trabajo, arenas movedizas,
aceite y navajas, días y noches, por el forro de los nimbos.

Ya cada cantar, es torre de Babel, en la piel de las orugas,
al perderse en línea recta, el especial triángulo del durazno en su almíbar.
Y en la que busco, una carreta, una pluma de pescado, en calcetines.

Sólo encontraré al bosque entero, ya lo sé,
con la sangre del tiempo,
y el pulso hecho teléfonos inquietos,
que devoran las ingenuidades con gusto,
y el latido secreto del cerebro,
en los sótanos con su fuerza.

Los gusanos se hacen árboles de la noche a la mañana,
y los libros perecen de ansia después de las letras,
escondidas en la tormenta.
Debo estar sana de pies a cabeza, dice la mano en el techo,
donde una paloma está en huelga,
por tener dorados rayos en la sangre,
y una violeta en la puerta tras la puerta,
donde la gasolina es más barata, con la que enroca
un humilde rey marmóreo, de vidrio silencioso,
que quiere terminar, sin polvo, ni sales,
entre los talones del juego,
de lo que reposa o se alza.

El hilo de luz sólida, crea una transparencia en la lejanía,
en la mano que hace alrededor del cuerpo nueces,
y estremecido, el soldadito,
ahora oigo duro en el nuevo patio.
Allá donde el descenso de la rueda termina,
y desteje a los sueños el vestido del segundo,
que hace a los minutos en un año.

La luz se hace y forja con estruendo la realidad, seca,
con hambre y frío,
y descubre de pronto que la fiesta,
está haciendo gestos a las almohadas.

Era casi imposible a las palabras de aquel día,
callarlas con las ventanas cerradas,
y el timbre en el vientre de una tortuga, pues
grabaste en unas hojas, a los ojos que te fecundaron,
y se fueron ciegos al río de frente.
Con la única camisa, por la noche, recomendando al camión,
cada hombre bueno, en las esquinas,
del último armadillo sin pintar.

¡Que queda, se ve la rapidez en las pantallas!.
Tanto, que te hace llorar hasta el fondo, en un dedo de ignorancia,
que crucificó al respeto con la primera arcilla,
que le sacó la lengua, y la inteligencia le secó el saco,
por estar la coliflor esperando ser clavel.
Nadie puede un río imaginar, con el trampolín,
entre las uñas sucias,
a dos seres tan frágiles,
con la mente de un ladrillo,
con el fulgor que había, como una hebra invisible,
en la hembra de un deseo capilar,
que quiere sentir varios centímetros de felicidad,
en el metal que deja calvo al yeso, y nada sabe,
del bastón por el mango entre ciruelas,
porque la cereza confunde con el membrillo,
y una pera hace al nogal con su tela.

De no tener más freno que la muerte,
el cuervo volará con las ranas.
Por ser tan raramente humano, como para decir,
claramente que es ahí donde hay mil contracciones,
en menos que canta un gallo,
y donde poner los ojos, adornando las rodillas,
para no perder el rumbo, y las distancias sean menos espesas,
cuando se moja bajo la lluvia, un litro de leche tibia.
Ni cuando, se convierte el carbón en diamante blando,
en una brizna de hierba seca,
quemada por el sol, en las calles,
al encontrarse hechicero,
tanto la sábana como el sudor del aliento.
Así alondrare los días, el busto que viene y se va péndulo.
Pues las leyendas que escuchaste, son verdades que
sollozan por la razón perdida, de las pastillas de plastilina.

*******

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Der Beitrag wurde auf e-Stories.org vom Autor eingeschickt Joel Fortunato Reyes Pérez.
Veröffentlicht auf e-Stories.org am 07.12.2018
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Inocencias... (Neosurrealista experimental)

INOCENCIAS
(Neosurrealista experimental).

Esos labios tuyos de almendro hieren
con la punta de universales
ojos sin una cama donde duerman al espejo
por el mundo de los rincones
en el inmundo buscar de piedras
con el inframundo del frasco y tonel
entre el submundo de flores plásticas…

Mira como miran sin ver las ventanas
al bajar del nogal higos.
Aunque cada viento amarille menos
las manos del helecho,
y del hueso mariposas tejan,
por el techo. Un encuentro en descuento.

¡Hay del verde crujiente!
¡Hay de arcilla y alfarero vetado!
¡Hay del deber y la saliva!.

En la salida solo hay entradas
y vacíos eternos al nacer
sin dientes el siervo de oro caña y algodón
así y los algodones mientan ciertos.

Aunque la historia solo sabe
del olivo y del pan sin vino blanqueado
por olvidarse una cereza ceniza.
A lo lejos las lagunas dejan
los buitres como águilas al vapor
del plomo fácil degollando victorias.

Pero no son las arenas muerte segura,
en la fuente ebria de aceite,
son los mismos con los años al reloj
no le importa el tiempo
y el futuro es el mismo
y la caverna es la misma
y la rueda es ruda ensimismada.

Por eso les crece barba a los peces
y conchas a las tortugas
y el azúcar nada vende
y la mañana cultiva noches
y la semana semillas estéril.

Ven, vamos, al cielo desnudos.
Nada ya el remedio cura.
No vayamos, al ir, cayendo gotas.
O las cabras desayunarán cobras,
con el gato efusivo del cementerio.
Nadie, lo sé, mañana al fusil olvidará
en el paisaje del viejo roble
desmoronando cada molusco
en la hora del ahora un calcetín
lleva al recuerdo descompuesto,
y el perfume hace del baño viajes,
al filo del fango y rodillas.

Nada importa, al saber su ignorancia
por la calle almidonada.
¡No lo digas, ahí está, viéndonos!.

Si bien lo ves, de vez en cuando un palillo
al diente caliente alegra.
¿No lo ves?. Allá viene muy contento.
A tientas intenta decir vengan.
Nada más vayan de vez en cuando.
En la noche descuida la luna hojas
de viejas bibliotecas vacías.
Y las espinas del mal genio ya no pican
ni cantando al sol cuentos de pino
verdugo del bolsillo en vacaciones
del matorral el día postrero.

Los remolinos cercan piadosos
al escombro desgarrados,
con el cristal en la mano
pardo túnel, de rostro angelical,
rubí falso, en las peñas de visita,
y el cirio turba descalzo
al meditar apagado del incienso
mojado mancebo y sábanas.

Nadie es primero. Todos al último repiten.
Arrepiéntete por la madrugada
que tarde y noche no alcanzan
para matar a tiempo
moscas, ratones y cucarachas…
Y despedir al pecado ahogado en perdones
cientos, miles, millones. Al pecado transitorio
un perdón eterno es la justa medida.
Inocencias hasta en la sopa y el aire.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Del texto y de la imagen)

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Y también...
www.youtube.com/watch?v=T4lGPHYz4Sg
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Compulsa Evocable

COMPULSA EVOCABLE
((Neosurrealista))

Entre las azules sonrisas el tiempo
nos ha olvidado por el atroz rojo del aire
en el capullo de lluvia que arrulla
los empeños del grito que se fija en los
detalles de las inmundas reacciones detalles
en la virtud del callejón que regresa enseguida

Compulsa en la playa con traje
Evocable en la orilla desnudándose
Compulsa en la esquina carnosa

En los vasos irritados de versos interiores
Con la angustia reincidente de las nueces
Y unas hormigas unos años unas horas
Lejanamente amarillas por cada parpadeo
De los máximos fragmentos cada asamblea
Atestando estrepitosamente una aguja

Evocable como el suspiro del granito
Compulsa como el misterio del verde
Evocable como el contrato del manto

En la desolación del espacio niño
Al salir del rostro abrupto el árbol
De la reunión de las ostras amadas
Al enrabietado caminar corriendo
Al amurallado comienzo terminado
¡ Con las curvas del absurdo cuadro !

Compulsa fervorosa y pura compulsa
Evocable vibrante esmeralda evocable
Compulsa frondosa y suave compulsa

En el triángulo que rueda sangre
Y el hambre ahorca lenguas fría
El olor con sabor a nada queda
A nada importa a nada escapa
Del tiempo inmensas uñas aquí
Por el sedimento seco bloque...

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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Pulcra Sordidez... (Neosurrealista experimental)

PULCRA SORDIDEZ
(Texto Experimental Neosurrealista)

Abajo en el fondo
alto detiene su punta
el gris callando
al silencio del piso
que pasa, que pesa, encima...

Dejando atrás las huellas de sus seis uñas guiadas
a control remoto, porqué cavó en un suelo fino
como la harina, en medio de un panel solar, con
un alto contenido de silicio, a mediados del verano,
como un rosal tempranero de líquidos cristales.
Por suerte, llevaba puestas las ruedas en el corazón,
que rebotó más de quince veces, por el espectrómetro
de rayos X y protones alfa, para analizar la composición
de las ropas interiores, y aquéllo que sostiene la vista
fija, en el futuro vaporoso de nubes, y el paisaje bajo cero.

Por la bruma
del amor al péndulo
el abecedario baja
una escalera bien lavada
en el vértice de miel...

Pero el timón gira; las cuerdas suenan cuando las velas
son pudorosamente realineadas, con un tamaño de tres
metros al nacer, situado en la bifurcación de la espuma,
que había sido convertida en una pasión alargada, al borde
de los bancos de hielo, y las bóvedas de fuego sospechoso,
de realizar algunas reparaciones menores y reabastecerse,
antes de hundir suavemente su dispositivo portátil, en los
botes, respetando las señalizaciones borradas por el tiempo,
en la medida que son coherentes, y complementarios al ser
su destino, forjado por la voluntad, en época de confusión,
y de total decadencia espiritual... ¡ Al devenir puro del cambio !.

Más allá el agua
abre la boca seca
llena de huecos rotos
con la seria mantequilla
en los zapatos del barro...

Por supuesto, en la pupilas, en que los olores han sembrado
sus virtudes, se tejen los destinos, con los hilos del tiempo
que la vida consume, agrupada en la fertilidad del cambio,
en la regeneración periódica, en la polarización del ser-no-ser,
forma y contenido, esencia y apariencia, por la sucesión de moda,
donde nada eterno puede suceder, por la ley del devenir, con
la abolición del tiempo, donde ningún cambio es definitivo,
con la evasión confrontada, donde cada transformación no es,
sino palingénesis, con la más modesta práctica, que da la fe de la
santidad telúrica, que no puede conseguir una litera en una choza,
que paga cuotas al olvido, que obstruye las salidas de emergencia...

Por esa pulcra indiferencia
que con languidez arranca
las letras fatídicas y bellas
de la sordidez en ruinas...
¡Dónde un ósculo fogoso, en su estertor expira!.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)

Lea más: www.latino-poemas.net/modules/publisher/article.php?storyid=17528 © Latino-Poemas

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Tardíamente... (Texto Neosurrealista)

TARDIAMENTE
( Texto Neosurrealista )

Escribió tarde su tierna muerte y tarde su vieja
vida. Fuera de sí mismo en las letras se le veía,
saltando entre nubes escondidas en el bosque
tembloroso, con las manos en la luna, y el hoy
en los cabellos de los últimos recuerdos en el
patio que jugaba.
Con el fantasma de sí mismo,
por el cartón de la calle asolada, vivió poco, y
murió mucho, haciendo de su inmortalidad un
florero con pétalos ciegos, en la raíz seca del
fondo más alto, arenoso cuando duerme el olvido,
y se esconde un manojo de recuerdos en el
espejo del ropero que ya no soporta la escuela.

Y luego dice : La brisa ya no quiere el impulso
del fuego, así que tiraré esta noche en el bote
de basura, donde naufraga el acordeón pensando
en la guitarra de las tardes voluntarias.

¡ Claro que sí !... Porqué dejó la sal de soportar
al mar, el frío del hielo, y el pasar del tiempo...
Arrancándole cadáveres al grito del árbol que se
fuga, leyendo con un lago las últimas noticias de
la ruta más barata al cielo más cercano, con el
perdón en oferta, y la fé de invitado, sin sacar la
lucidez de los zapatos, ni las rodillas cautelosas
del aplauso.

Ningún infierno quiere ser ya su
nodriza, y la cárcel desdichada, huyó sin escribir
la lista que la libertad fuma, cuando corre el rojo
pedestal opaco.

Después, la soledad vuelve a su casa, y se queda
encerrada en el sueño de una alfombra, que pide al
cuarto las paredes confidentes del techo desterrado
por el piso, que a la lepra teme, y toca el perfume
repentino del marfil, y del café recalentado.

Aquí la fiebre se pregunta, y le grita en cada hueso,
del papel, y del dolor sin hacer nada, al salir por la
ventana que destella, y desconcierta al cuarto junto
al cuento rebelde, al saber de los trenes con la ropa
raída en un largo mes inmerso, con las palabras que
muerden las letras del cuarto más pequeño, lavando
al jabón con las burbujas.

Posteriormente, partió a la mitad el último recuerdo,
cruzando a pie lo años, como traficante del pasado,
muerto y amputado, en innúmeras leyendas relatado
con el futuro como prueba, y la miel del calcetín, que
una araña lujuriosa, dejó viudo al saberlo.

Así que pensó en el azul de la lengua ociosa, con la
mano de la máscara inválida, de acuerdo a la inocencia
que arrastra, y derriba la tapa sofocante del cielo, en un
frasco, con la comezón que merece ser hervida con la
pobreza más deseada, en la colina de las ricas plegarias,
del reloj que camina con malicia en los campos irritados
de una gota, empeñada en comprender al corazón sin
conocerlo, desgarrado por la consciencia en decadencia
condenada, y progresivamente desfigurada...

En esa tarde que llegó tarde hasta ahora demasiado.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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Por el sofrenar ultrajante... (Experimental neosurrealista)

POR EL SOFRENAR ULTRAJANTE
( Texto Experimental Neosurrealista )

Todo está en la memoria
del aire que desteje
la lluvia del olvido
gotas de fuego, hielo, sangre,
en la frente del mar meciendo
al bosque de polvo y vidrio...

Como el misterioso brillo de unas setas invade al aire,
al adornarlo con abalorios de concha, que la senda,
triste riega, con el llanto de las cuerdas del suspiro ligero,
vibrante por su faz serena, con los pies de terciopelo,
mirando al cielo, cariñoso, dócil, un arroyo voluptuoso,
que los mínimos obstáculos allana, con las fibras del amor,
en las flores peregrinas, dónde los colores palidecen...
Luego de haber salido del futuro, y sin dejar un sucesor
en el pasado, al recortar las siluetas contra el horizonte,
que dejan al sol negro, llorando lágrimas de luz inútil...

¿ Porqué, porqué ?

¡Porque tanto las aves como los peces, tienen un campo
visual mayor que el hombre, que de no atenderse a un
tiempo justo, puede dar por resultado la ceguera total !

Porqué...
Todo vuela junto al tiempo
futuro arrastrado por el pasado
presente sin substancia
constante, continuo, continente,
del hallazgo herencia huérfana,
¡ Del desierto incapaz de ser arena...Sólo !...

Por
el
sofrenar
ultrajante... Del sistema de arrendamientos del pensamiento,
y de los préstamos de sentimientos, con las películas de sexo
y sangre, con los besos marmóreos, y el remordimiento de las
sonrisas vibrantes, con la consciencia indigente, desnuda y
sembrada, indefensa, en el subsuelo del fértil olvido pagado...
A pesar de lo que opinaran los huesos, y los huecos hogares
del polvo disperso, del mar sudoroso, de las lágrimas ahogadas.

¡Ningún sofrenar es más cruel!
¡Qué del inmenso mal, hacer un olvido infinito!
Haciendo de las serpientes palomas, y de los escorpiones corderos.

En la verde música dulce
del metal de los violines
azules los rayos se esconden
de la blancura silencia de nieve
en el corazón del tímido fuego
por el alma secreta del vacío...

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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Descrismarse Evanescente... (Cuento Experimental Neosurrealista)

DESCRISMARSE EVANESCENTE
_(Cuento experimental neosurrealista)_

Subió al lomo del viejo libro y rodeó la mesa,
de camino hacia el librero. Le acarició suavemente
con los dedos temblorosos. No tardó en llegar al
rincón por la cadena de penumbras que separaban
las sombreadas paredes por la moribunda flama
de aquella lámpara agotada. Una cabeza de lagartija
pálida salió suavemente como las plumas del gallo
declinando cantar de noche a la luna a medias entre
las piedras sobre las hojas más qué otra cosa...

Había qué pensar no solo en el dinero de la renta,
sino en la comida escasa al borde del camino
justo para cualquier hambre desesperada de la
impaciencia qué no se sacaba ni siquiera del bolsillo
más roto por no estar destinado a liberarla cómo siempre
antes de las primeras palabras.

Esta carta era de las qué no pedían mentiras
qué puntualmente le proporcionaba el más moderno,
y avanzado desempleo. En el gozo perdido de la vida
humedecida como arena desterrada que abrasa el
sol, y refresca las angustiosas noches. Dónde los
viejos sueños huyen como ruedan las hojas secas
por las brisas perdidas de los otoños cargando las
tardes en la sed del alma, niebla trás niebla.

No dejaba de correr de puerta en puerta violentamente
capturando el miedo de las ventanas en caso de caer
un meteorito... Allá, cual mariposa qué en los volcanes
se acrisola con las amarguras franqueadas por el buen
sol de los primeros días contemplando la tristeza
clandestina, haciendo contorsiones ávida de inmolar
ídolos solemnes de bronce sin rumbo ni veredas.

En aquel tiempo se produjo una pausa, y el vacío había
puesto su peor cara por algo qué nada tenía qué ver
con el asunto. Había sido un día fructífero, encontrando
muchos casos igualmente desesperados, urgentes
e ineludibles... Bien sabía qué con el paso de los años
esto será cada vez más difícil de olvidar, en las escalas,
en las nuevas formas de recordar, y con la simulación
del equipo adecuado el motor del mismo dejará su lugar
a uno distinto más allá de los sistemas de frenos frontales
qué con el tiempo no han querido modificarse. Entrando
en el futuro totalmente desarmada la consciencia, y en
partes múltiples fragmentada la más mínima atención.
La noche en miniatura corría por el bosque soberano,
buscando un consejero en el difraz de una almohada.

Así qué...
Recogió las goteras del techo, dobló la tierra del piso,
y cubrió el frío con los agujeros de una raída cobija en
el punto central dónde el desaliento aprieta la debilidad
de las noches anteriores. Pensaba irse al olvido de la
región desierta aislado en una lobreguez amarga.
No se permitiría consumirse en una lucha insana entre
las ramas indiferentes al deshojar sus flores en la cumbre
del granito de los pájaros sin trino, ni fundirse en los días
por el desconsuelo qué postra al mismo eco ruinoso.

Pasaba del olvido reciente a los viejos recuerdos recostado
como la espuma magnífica y distante allá en el valle del
fondo anochecido... Y se decía, vaya forma de alivio.
¡Mañana será otro día!... Y claro, con el desnudo torrente
y la fugaz sombra del sol en retirada en los empedrados,
con el desenlace inevitable cubierto de esperanzas en su
guarida... Estiró un bostezo sobre las piernas para demostrarse
lo qué nunca había soñado por falta de una perfecta toma de
consciencia de la decisión...

El insomnio sería completo proliferando de día, y agarrándolo
de los pelos en la prolongación de las nubes, en la rápida carrera
al colchón recorriendo las vagas siluetas de carcomidas esperanzas,
y cuándo esa primavera llegaba destrozando al invierno con sus
verduras, sin la piedad campesina del tamaño de unas gotas de
sobresaltos queriendo saludar la imagen deteriorada del espejo
indiferente, cuándo la angustia es tal qué se anticipa a la eternidad
más próxima y con más vitalidad.

Evanescente y racionalizando el dolor inmediato al morirse
plenamente, y adquiriendo las cualidades acumuladas por la
inmensidad de una acción hábil qué se capta instantáneamente
por el gesto clásico al percibir la importancia de la propia inexistencia.
La noche era cada vez más íntima en la profundidad qué estremece
y sacude las mismas procesiones de las pesadillas decoradas.
¡Y estaba sumergido en el descrismarse!...
Lo qué significa la libertad absoluta, distinta, totalmente transformado
fuera del tiempo dónde subyace la tristeza infinita... La tristeza de darse
cuenta de qué uno ya no es el florecimiento del ocaso, ni relativo, ni
comparativo, ni resultado de la influencia ambiental qué implica el
sometimiento al cruel sistema caduco...

Así transcurrió largo tiempo durmiendo en el sublime estado en qué
se encontraba, y pudo inventarse nuevamente en el peltre despostillado
de la vasija qué abrigaba su reciente incorporalidad, flotando al retornar
al botín de cosas inútiles qué se adueñan aniquilando la esencia de
los últimos indicios del orden... Con la luz de una sonrisa perdida.

___Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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Estratagema del aspaviento... (Neosurrealista experimental)

ESTRATAGEMA DEL ASPAVIENTO
( Experimental Neosurrealista )

De los dedos del silencio
ha escapado un verso
inquietando al perdón
que vende las rodillas

Con la descripción que concilia el ideal del hombre
hecho vorágine destructiva, cruel, salvaje y rauda
degeneración, como el mortífero fuego compasivo
de los lagartos a los cleópteros minerales codiciosos,
con las virtudes que contaminan el tiempo putrefacto,
en los campos de cebada y los organizados ostiones.
A pesar del alboroto que fluye en las redes de topos.
Porque el aire está lleno de realidades galopantes,
y la suerte destruye la vida con armas angelicales


Más allá los párpados secan
al eco de las flores turbadas
en el tierno cementerio
de la consciencia hecha polvo

Como los pronombres indefinidos más usuales en la
más moderna gelatina, como los adverbios calificativos
en su forma comparativa, que perfuma el absurdo con
la sintaxis embriagada donde la lógica ya no se afeita,
dejando la concordancia del adjetivo en la olla más
vieja del sustantivo enamorado de la luna frígida.
Haciendo de los verbos irregulares una bella alfombra,
mandando de regalo un triptongo desnudando una tilde,
porque la diéresis está peleando con las comillas en ayunas

Insurrectas las tumbas vomitan
estupefactos los espectros
por los preceptos de adorno
y las maquinaciones baratas

Al objeto de afianzar el poder, de zorras, monos y buitres,
que aspiran a una fusión sincrética, no obstante el temeroso
rincón de los gusanos que oprimen al infierno sus protestas,
en posición acurrucada, por los acusados fenómenos que dejan
al sol apagado entre la sacralización de la imaginación perdida,
porque la gente cree en el nexo misterioso de cada palabra con
la verdad que pretende portar. En los manantiales de conjuros
de digitalizadas muestras infames, amuletos en oferta, y todo
ese purificador latrocinio de vidas inocentes y abuso de poder

Al circuir el parco criterio
cualquier imagen abate el seso
del pazguato arrogante feudo
dándose sopapos al saberse botarate

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Del texto y la imagen)


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Ciclópeo conjeturar... (Neosurrealista experimental)

CICLÓPEO CONJETURAR
(Neosurrealista experimental)

Fue allá donde comieron las alas fieles entre las olas las montañas.
Allí las botas dibujan el miedo del cartón.
Los esperados borradores del venado en flama de corta falda.
Y anuncia al hueso de la última lechuga.

Como úlceras de la madera milenaria, del fuego y la ignominia,
Espejo parabólico, espintariscopio, fluorescencia,
que habita en los suburbios calcáreos de la memoria.
Los pájaros son una despedida, árbol, antigua voz del arte,
en la insegura sombra de la suerte, la memoria se llena de caminos,
lágrimas recorriendo la monotonía de tejados y alamedas.
He reconocido con sorpresa y piedad, la permeabilidad,
del peróxido, del frío sonámbulo, en una tregua,
donde reconstruyo con extrañeza, paludrina,
usadas moscas de clorofila, quimiurgia,
como medalla, en cualquier ojo.
¡Resonancia termoquímica!.

Llenas las escaleras de inquietos féretros,
van sembrando gotas en el océano el verde,
de noche sin desesperación sigue verde,
tan verde como rojo y azul es el blanco.

Ya defendía lo muerto de su propio ruido, de las ruinas,
Factoriales fallas en fermentación, fauna del halógeno,
que desde que se escribe, son remotas, pesadillas del magneto.
Mira cómo se acerca hasta la cama: Viste de gris con herencias sigilosas,
de uno el tres hasta el nueve, que solía fabricar, seda viscosa y sepsis,
¿Dime si puedes, en qué piedra, por favor en qué ayer?.
Nadie me dijo que comenzarían, con cáustico caucho,
hoy, con roca plutónica, los siglos de la noche.
Entre lunes delgados, flautas para jurar que el pobre corazón,
De gravedad específica, gime en campos luminosos.
Debemos escucharle al bosque su nada, que importó nada.
Pero cualquier capítulo lo tengo, en rayos beta rojos.

En la tierra misma, que entre ellos forma un nicho,
de meteoritos con su metabolismo, a los aires y lluvias resguardando,
del huracán de huesos, que la naturaleza, por capricho,
fabricó en un terreno muy quebrado. Ya minado en letras.

Ríe, salta, corre, vuela, bebe y olvida. Al triángulo dinámico.
De los cobardes, letal veneno, con dulces esperanzas,
puesto que al vivir todo es un poco rosa, zorro hambriento y colorado.
Un hombre hecho y deshecho os habla. Del alivio suelto en un ciprés.
Porque distinto soy, cada año, en alguna cosa, arena ruda,
y a los pinos taciturnos veo con ósmosis y ozono,
Mientras las cortinas decoran los caminos prohibidos,
que se han cruzado de brazos en un teorema.
Porque llevamos el paraíso, una cadena, con voz de eternidad,
de vértebras de vidrio, esponja y espora, y de allá llama.
Del más allá, con su daguerrotipo invencible.
Porque le duele, inmensamente, al corazón divino, la soledad más mínima.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Del texto y la imagen)
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Disuasión inusitada...(Experimental Neosurrealista)

DISUASIÓN INUSITADA
( Experimental Neosurrealista )

Ahora que la ventana está
sentada con la mañana
el cristal viene cargando
las miserias de la noche cansada.

Pues el pronóstico de riesgos carece de exactitud,
habiendo cobrado gran auge el engaño que enriquece
endulzando las pérdidas sin precedentes con el olvido
indefenso, con el sufrimiento rojo oscuro de bajas
tarifas que valora el porcentaje de suspiros endeudados,
debido a su camuflaje, los desempleados son difíciles de
encontrar en una esquina redonda, de manchas, rayas y
flequillos imitando lechos de algas para emboscar a su
presa con la mirada, la piel suave, y el ritmo lento que
niegan el olvido de las aletas pectorales y el caudal tibio.

Allá donde la casa corre
frescas las cortinas ligeras
una silla se levanta
esperando largas horas parada.

En busca de oro cerca del cañón de agua, fluyendo en
suaves ondulaciones en las barreras de fuego verde,
siendo joven y esbelto, adaptado al vehículo para la
nieve que duerme con abrazaderas a una lanza de
acero tímida y llena de dudas sobre la imagen doble
apasionada por la flor que nace inadvertida silbando
entre las linternas apagadas y los viejos calcetines
de la llanura en el lodazal, veterano administrador
convertido en un desastre glorioso, formando nubes
remolinos y mostrándose reluciente en lo tortuoso.

Porque la luz inquieta
la sombra de la mesa
sin esperanza en los platos
con el desempleo sedienta.

Para un ojo no entrenado, el desempeño parece mejor
cuando se tiene niveles de oxígeno menor en la raíz del
cabello, y las células del alma pidiendo limosna a los
talones insultados por las prótesis del espíritu infestado.
Luego de tomar fotografías a los vidrios desnudos que
mastican una puerta escondida en un florero, pues casi
todas llevan ropa como parte de un rentable negocio
cuando una nueva momia es encontrada, padeciendo
catalepsia y que despertó cuando ya había sido enterrada
la controversia del rigor mortis de memorable pobreza.

Aunque la calle calla sola
la tarde reposa lejana
entre campanas sangrientas
las nubes ocultan el llanto.

Autor tanto del texto como de la imagen.
Alle Rechte an diesem Beitrag liegen beim Autoren. Der Beitrag wurde auf e-Stories.org vom Autor eingeschickt Joel Fortunato Reyes Pérez.
Veröffentlicht auf e-Stories.org am 16.12.2014.
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Espécimen ignoto... (Neosurrealista)

ESPÉCIMEN IGNOTO
(Neosurrealista)

¡Mira, mira!... Esa nube se ha caído,
y la espuma belicosa nada suave.
Solo sabe del reposo, azulado solo,
y de la posibilidad sin armadura,
en el cristal de acantilados. Ayer.
En el fruto del coral encadenado.

Del sembrador de sombras vagas,
autor de confusas confesiones,
del océano asombrado y derretido.
Tan duro y cortante, sumiso mazo.
Tan falsa humillación que mortifica.
Al último ademán hecho de piedras.

Mil cajas de cerdos cuerdos cuenta.
El aliento de los álamos y encinas.
El primer siempre menos ligero.
El postrero nunca más pesado.
El tema de las verdes veredas.
El lema de las puertas del puerto.

¡Ignóralo!... Llora el cocodrilo raro.
Nada esperes del mercurio y del espasmo,
ni de los cráteres ingrávidos de leche.
El asco navegable teje pelvis grises,
y huevos entre almohadas espinosas,
en la espalda de la inercia del conejo
.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Permutable inveterado...(Neosurrealista experimental)

PERMUTABLE INVETERADO
(Neosurrealista experimental)


Pasan por las calles toda una noche por delante,
una calesa caduca, y la luz de los cielos que bebí en los ojos,
sonrisa de los vientos, bañada,
en la dulzura de sus labios rojos, bajo la amenaza de ser cosa sin concepto.

Guardado, escondido en su oscuridad, en la oscuridad propia,
mientras todo da vueltas, en la nada incomprensible,
y más vueltas da, muchas veces, y donde van los cuerpos,
camino de un ensoñador antojo, como milagro,
mientras yo, invisible, soy la promesa de la espina.

Con la fidelidad de claros remolinos, donde navego,
celebrando los puntos cardinales,
que mudarán mi origen, en la predera del mundo dormido,
porque sucede el naufragio que debe,
en la vida, que es el barco del paisajista,
que sabe oír y ver, las caprichosas letras,
siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino, en los devaneos del rocío,
y se insinúa en las palmas de una gélida caricia.

Seré para el cuerpo el lino apaciguante, brío prolífico.
Y ya no más mi ruego sollozante, devorará lo recibido,
ni irá a turbar la indiferente calma...

Ya nada sana, ni perdona.
Donde pasan semanas, en la pared sentadas,
como una sola y libre flor del prado,
dejando preciosas piedras,
y sólo un milagro más entre la hierba.

Me dueles,
carbón del breve engaño, no es nada del vespertino bostezo,
en el cuerpo,
antes que muera de amor la prisa,
y en otra carta, la propia consistencia,
pensándolo bien, no endulce,
aquello que quiero a las diez.

Se hace lentamente eso que pintamos, muchas veces,
en el suave vuelo de la huerta, con sus puertas,
sin saber cómo es, ni cómo será mañana,
el baluarte de la noche.

Las polillas en la ventana, anudan el delirio,
corriendo entre las piernas.
En cuanto se fecunden sus resquicios,
la primavera endulza y endurece,
eso que si se ensalza hiere.

Porque el mundo quedará alumbrado de un horizonte,
donde perderse parece inevitable, en el duelo del andén,
que hiere con un rayo que despierta más allá de lo sostenible,
al silencio, una voz en cada paso, gozoso de la mirada de la luz,
rojo nace, y podría nacer, entre los amarillos un gris.
Porque ha nacido una y otra vez, en un pensamiento sin memoria,
de sentir la fuerza del polvo.

Que solo ciñe los rosales de pura eternidad, en la permanencia inmóvil,
al quedarse vacías, las vidas ajenas,
y otras, como puños enfebrecidas,
prisioneras,
que no conservan nada,
de lo que debieron,
y no hicieron al destino,
en su canto eterno.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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