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Fecha de caducidad

Él tuvo que irse para encontrarse
a sí mismo.
Ella le prometió esperarlo
pero, aquella ausencia se prolongó.

Después de 5 años, él volvió
y la buscó.

Pero no lo intentó cuando
al irla a buscar, le dijeron que
ella vivía casada y una hijita
tenía.

Él la miró desde afuera de su hogar
bailando con su hijita una
melodía alegre y a su lado
su esposo tocando la guitarra.

La vio tan alegre, que sintió celos
y un coraje le invadió, pues recordó
la promesa. “Ella no cumplió”
- se dijo a sí mismo.

Ella supo que él la buscaba,
pero ya no lo amaba.

Un día se toparon en el supermecado,
él la abordó y le cuestionó, ella
le dijo “fíjate en la fecha de caducidad
del paquete de carne que llevas”
- estaba vencido-

“Yo te amaba tanto que estuve
dispuesta a esperarte, pero no sabía
que el tiempo sin fecha, es tiempo
que pasa y también caduca”…

Él comprendió que todo en la vida
tiene fecha de caducidad, inclusive
los sentimientos de amor, cuando
no son correspondidos…


Letizia Salceda,,,
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16comentarios 122 lecturas relato karma: 104

Sin título

La imagen. Aquella que hace y
Des-hace. Aquellos recuerdos
Que hacen al traidor.

Recuerdos, a veces infortunados.
Se cuelan. Atrevidos que se
Trepan por la ventana de una boca,
Sin pronunciarse, sin llegar a la puerta.
No saben cómo.

¿Y cómo? se preguntan sentados,
Moviendo sus piernas hacia adelante,
Hacia atrás.

Lo que saben, lo que si saben,
Es que el movimiento tiene una
Respuesta. Una que no llega a su puerta.
A su fin.

Janté
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sin comentarios 23 lecturas relato karma: 18

Un negro palomar

Sin piel que pervierta
rodillas cuenta de testimonia
un negro palomar en puerta
con la más salada lágrima de Antonia.

¡Dile si lo amas!
para caminar sin paños
¡Dile si lo clamas!
para dormir el resto de los años:
con la más salada lágrima de Antonia.
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2comentarios 52 lecturas versolibre karma: 108

Fin

He triunfado
casi no te
recuerdo.
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3comentarios 63 lecturas versolibre karma: 104

"Soledad, una maldita soledad"

Siento, el frío de tu ausencia,
penetrando como aguijones, las
fibras endebles de mi soledad,

una soledad que gota tras gota,
me va excluyendo de lo
que me rodea, se vuelve
gangrena sobre mi alegría,
e insiste en carcomer mi alma,
que, sin defensa alguna, lucha
contra un vacío..., que no se
como explicar...

Y de repente...
se regurgitan mis sueños,
esparciéndose como lava
inclemente, en los rincones
desolados de mi habitación.

Observo estas cuatro paredes
blancas, que se van tapizando
de olvido, un olvido que tu
mezquina ausencia me dejó...

Hoy el brillo de ms ojos se
ha extinguido, solo queda
una mirada, que poco a poco
se pierda en..


una soledad..., una maldita soledad.






Clementina Bravo Rivera
Cleme Eternamente
14 de marzo de 2019
Arica – Chile.
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18comentarios 113 lecturas versolibre karma: 120

Sabor amargo

El que me dejaron tus labios
al besarte una madrugada
en la que nuestros ósculos
duraron muy poco, casi nada.

El que en tu pecho tibio
dejaron mis duras palabras
cuando una noche tú, mi lirio,
por causa de mi desamor llorabas.

El que me sumió en la desdicha
cuando me dijiste adiós,
borrando con un codo
lo que habías escrito
en tantas noches de pasión.

El que padecí en mi destierro
en las idas y venidas al infierno
en que trocaste mi vida,
la cual llevo como una herida.

El que tiene en ti sus raíces,
cuando luego del pasear
juntos por los campos Elíseos
no queda ya ni un solo vestigio.

El que nace en tu recuerdo,
y ahora padezco con tu lejanía
cuando mis palabras muerdo
pues hicieron que ya no fueras mía.

Sabor amargo, amargo sabor,
el que dejas con tu ausencia,
cuando añoro tu presencia
y releo tus poemas de amor...


Imgen tomada de internet
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11comentarios 69 lecturas versolibre karma: 94

Nocturno al olvido

Un reloj opaco
dorado sin ser de oro
marcaba las 20 en marzo.
Un farol moderno,
con tenue luz que no es de vela,
descargaba escarcha ámbar
en las altas hojas de una rama.

Y en el fondo superior
mirando hacia el infinito,
solamente negro:
Sin nubes, sin estrellas a la vista.
Vacío, eternidad.

Mi mirada:
cada vez más perdida,
divagante entre las noches,
que muchas ya ahí han dormido.

Un tranquilo viento nocturno
que refresca un poco la primavera
más la eterna y constante ansia
de sentirse en el olvido.
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4comentarios 104 lecturas versolibre karma: 102

"Lo he pensado"

He pensado en reiteradas ocasiones
en embriagarme de olvido,
en beberme, hasta el último sorbo
de tu infernal abulia

esa abulia insana, que corroe
pincelada tras pincelada
los paisajes fecundos de mi amor
que yacen en el tálamo estéril,
donde existieron dos cuerpos
que en algún momento
fueron la llamarada que encendían
las más furtivas pasiones...

hoy, el frío de mis sábanas
bosquejan tu silueta ausente
dejando entrever que, aunque
me extasíe de tu amargo olvido
mis deseos de volver a sentirte
hacen que me perpetúe en una
ruleta rusa de emociones sin fin.

De pasiones que se niegan a ser
olvidadas, y de un cuerpo endeble
que se regocija en la intimidad de
tu profunda mirada...

¡¡Que simplemente me enerva el alma!!






Clementina Bravo Rivera
Cleme Eternamente
09 de marzo de 2019
Arica – Chile.
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24comentarios 133 lecturas versolibre karma: 94

Mi duelo

A veces los duelos
Me visten de negro
Y cubren olvidos
Tiñendo recuerdos.

Hay días de duelo
De oscuras tormentas
Que lloran tu ausencia
Mojando consuelos.
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22comentarios 157 lecturas versoclasico karma: 104

La vida está muriendo

De todo comienza a hacer bastante tiempo.
Felipe Benítez Reyes


La vida está muriendo desde que empieza a vivirse. Son los años calendarios anteriores convertidos en sepulcros de experiencias, de inquietudes que dormitan bajo llave a la espera de que alguien las recuerde, lo que suele ser solaz para cobardes, lastimeros, aburridos... entre otros que conforman la comparsa de la vida deprimente.

De los miedos y las dudas hace el tiempo una cometa con su sombra alargada, pegajosa. ¿No has oído cómo cruje? Es mi cuello retorcido devolviéndole la vista a un pasado que no deja de vivirme. Ya no sé cómo decirle que se vaya. La de entonces ya no escribe, ya no llora lo que pudo haber pasado y quedó solo en el «casi», ya no habla de nostalgias. Mis poemas no recuerdan el deseo en sus versos, no reviven la tristeza ni acumulan el desprecio. No compiten contra otras para alzarse, para hacerse más visibles a la playa de unos ojos que acabaron con la arena, con las horas. Es curioso que lo diga sin derrame del vacío, soledad de lo que tuve por segundos en mis manos. ¿Duró más, duró tanto? No recuerdo... un decenio de rodillas, como un siglo enredado en los brazos que no vuelven a abrazarme, porque esta vez no quiero.

La vida está muriendo y yo, la miro igual que se mira al sol oculto por las nubes. Con la misma valentía. Con la misma cautela.
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11comentarios 91 lecturas prosapoetica karma: 99

Olvido

Por qué sufrir por un amor perdido?
Por qué permitir que el corazón sea herido?
Por qué por ella tantas lágrimas derramar?
Si sabes que nunca te volverá a amar

Si ella ya no está a tu lado
Si ella de ti ya se ha alejado
Si su amor por ti se ha apagado
Para qué seguir a su recuerdo atado?

Tienes que de tu mente sacarla
Ordenale a tu corazón olvidarla
Inmediatamente,sácala de tu alma,
para recuperar paz y calma

Borra cada imagen de ella
Borra de ella cada huella
Borra los poemas que escribiste
Borra todo lo que por ella sentiste

No recuerdes de su voz su sonido,
porque todo ya está concluido
Ya ese amor que te daba no existe,
así que olvida los besos que le diste

Saca de tus sueños toda su presencia,
porque en ellos sólo habrá ausencia
Sácala ya ahora pronto de tu universo,
aunque de lágrimas esté lleno cada verso
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8comentarios 55 lecturas versolibre karma: 95

Mírala, ya no existe

He perdido el rumbo
pero he conocido la vida en el camino.

Elvira Sastre



En la prosa de otros días fui la ilusa. Recreaba con nostalgia tu recuerdo, el borrón que había inventado con tu pose más bonita. Me sabía de memoria cada uno de los versos del poema que le hizo el boca a boca a la sombra que quedaba de lo que soñé que eras. Me bebí mi propio engaño. Derramé en cada estrofa una estúpida plegaria que decía lo contrario a mi deseo. Un regreso que explicaba con palabras de destierro y no había quién me entendiera... Que te fueras, te gritaba. No tan lejos, susurraba para adentro. Y al final de otra noche duermevela, conseguía que mis dedos teclearan una nueva despedida, que llenaran de arañazos una hoja entera, que contaran las heridas que sobraban en mi pecho, que narraran las mentiras, los recelos y discusiones; pero luego, no sé cómo aparecía tu sonrisa convertida en jardín de primavera y, unas líneas más abajo, iba el sol cayendo lento en tu mirada con un brillo que llegaba a estremecerme. Y no hablo de ese roce de la yema de tus dedos devolviéndome la savia que ninguna otra caricia podía darme. Yo quería que así fuera. Esa fue la peor zanja donde fui a tropezarme.

De tu imagen, elijo la niebla. Llueve siempre que me pongo de tu lado, que procuro mantener la compostura, imparcial y comprensiva. Eso ahora... que, por fin, abro los ojos. De la santa que no era no me queda ya ni eso. Si te fijas en mi cara de cuando no era yo misma, vas a verte. Mírala, ya no existe.
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12comentarios 100 lecturas prosapoetica karma: 113

Esas viejas puertas...

Esas viejas puertas que siempre me atrajeron; vetustas puertas que acumulan la magia y los secretos de tantos años… Siluetas desvencijadas y decrépitas exhalando siempre un silencio solemne, grave y decadente en la fachada desnuda de alguna calle empedrada de un pueblo cualquiera, de una calle verdosa y solitaria. Resistiendo el paso inclemente de los días, de las noches, de veranos y de inviernos… con su madera raída por las lluvias y maltratada por vientos que hacen vibrar lúgubremente un postigo al que ya no asoma nadie... Humedades, claroscuros de madera apolillada. Con la verdina invadiendo sus entrañas, enturbiando la blancura de la cal donde se enmarca, con su tinte persistente, desluciendo su pureza inmaculada.

¡Cuántos pasos hoyaron el umbral a lo largo de la vida de la casa! Esa curva del umbral tan sinuosa y desgastada con la pesada carga de los años. Pasos lentos, pasos ágiles, vacilantes pasos infantiles, el cansino caminar que arrastra un cuerpo devastado…
En su cerradura, corroída por la herrumbre del tiempo, ya no suena el chasquido metálico de la llave; aquella llave hermosa, aquella llave grande de las que ya no existen y quedaron atrás en el recuerdo.

¡Cuántos sueños asomados al postigo de la calle! Ilusiones y proyectos albergados bajo su techo y que ahora oprimen sus estancias, huecas como cáscaras vacías.

Siento la tentación de llamar muy quedamente y escuchar cómo retumba la callada soledad del interior... Y el eco… me trae silencios, atávicas voces que aguardan no sé qué. Voces roncas, voces agrias, dulces voces de nanas y canciones, voces limpias, infantiles; entre gritos de silencios y de risas, de sonoras y alegres carcajadas. Puedo oír los suspiros y los llantos, las palabras de amor que se entregaron y quedaron grabadas en la almohada. El crepitar de la lumbre (ya extinguida), el sonido entrecortado de una radio, el timbre agudo y chirriante de un anticuado despertador; el lamento y el quejido del viento en la enorme campana de la chimenea en las noches oscuras y ateridas del invierno.

Y a través de sus rendijas me llegan por el aire sus fragancias; el olor a humo de la candela, los aromas del café de la mañana… de la maceta recién regada, a la frescura del barro de los cántaros, a pan caliente; al fresco aroma veraniego del jazmín que tapizaba el arco del hermoso pozo y, desde el patio, soplaba su perfume hacia la casa. Olores a puchero cociendo entre las brasas. Aroma a mandarinas y a naranjas amargas y aquel olor intenso a manzana que exhalaba la ropa blanca guardada en los cajones de la alcoba.

Espacios que conservan, como un frasco, sombras, rastros, silencios, anhelos, sueños, pensamientos… hoy recubiertos con la pátina grisácea del polvo y del olvido. Testigos mudos del ocaso de la vida rural, de nuestros viejos pueblos; ya algunos sin alma, sin vida, sin destino, sin futuro…

Texto y foto: María Prieto
Febrero 2019

(Casa de Valdelarco, Huelva)
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27comentarios 164 lecturas prosapoetica karma: 109

Así te quiero

I
Aliento infernal,
mis manos extrañan tu cuerpo,
olvidarte no puedo y
renunciar a tu aroma no quiero.

¡Tú!, veneno mortal,
encendiste una llama que no logro apagar.

¡Oh, hálito del mal!,
dejar atrás el insano recuerdo
imagino que debo, mas
olvidar tu canto siniestro no puedo.

II
A través del aroma
maloliente de
otra boca en cama,
renacer puede,

tan sólo un momento,
el fénix de su tormento;

orgullosa la flama
de su ser arde
inflamada de calma;
¡oh!, vil alarde.

III
A diario pienso en ti,
mi sueño, mi desvelo;
oigo tu voz en el silencio,
río y de pronto muero.

Te llevo en ocasiones a la cama
en espera de un poco de calma;

oigo tu voz en el silencio,
de nuevo río y de pronto muero;
intento ya no respirarte;
otra vez es muy tarde.

IV
Antes de que anochezca
mientras las sombras esperan su entrada
olvidaré esa tarde de invierno,
recuerdo opaco del ayer amado.

Todo al fin ha terminado,
en un suspiro quedarás atrás.

Ocultaré en mi corazón la ilusión,
después de todo partirás;
importa poco el amor devoto,
obstinado deseo, hoy ya de otro.

De Sombras, 2012
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sin comentarios 70 lecturas versolibre karma: 85

Corazón de lagartija

Volveré a charlar con moscas y arañas:
con las segundas en la madrugada,
aunque quiera encontrarte desarmada
sobre una cama alegre y sin patrañas.

Con las primeras en albas extrañas,
mientras oigo la voz agusanada
del canario que te dio el alma alada
de su canción sincera y sin marañas.

Pronto la granizada pasará
y bajo un sol riente de media tarde
la rata de su coladera huirá.

Al aire la herida emponzoñada arde,
duele. Mas de tu aster no libará,
néctar alguno, la abeja. ¡Cobarde!

De Caminantes, 2017
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4
sin comentarios 48 lecturas versoclasico karma: 68

Siento..

Siento como si no estuviera viviendo,
como si mi vida fuera un muestrario de momentos.
Saber que llega el mañana y, despierto,
sentir en este frío invierno que arde todo mi cuerpo.

Horadando mi espíritu las gotas de lluvia
se deslizan entre mis dedos, y yo,
desnudo en mitad de un abismo volátil,
sucumbo al sueño de un vano deseo.

Y es que he soñado esta noche cuán extenso era tu cuerpo,
y cómo rozando tu piel pasaban las noches, los besos,
las caricias hasta medir tus extremos,
el creer que una vida entera no era suficiente para querernos.

Siento que las noches a tu lado eran primaveras
floreciendo en mi boca raudas tus ganas,
coloreando mis sueños tu mirada de esmeralda,
mojando mis miedos la pasión desenfrenada.

Duermo porque soñando más vivo me siento,
siento que la realidad no es más que dolor,
rabia, decepción, inmundicia, pena, tristeza,
hipocresía, falsa alegría, y deshechos.
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4comentarios 107 lecturas versolibre karma: 108

Se queja el viento

Se queja el viento
llora en silencio
lacónicas sus pisadas,
y sus sollozos . . . densos.

Murmura los secretos
de plomizas nubes
de lánguidos soles
de cenicientos ocasos. . .

Se arremolina
se enreda
en los rizos de la tarde. . .

Se desploma
se precipita
en los charcos de la vida. . .

Los ayeres
flotan como plumas de ganso
en sus alas etéreas. . .

Los mañanas
y sus trazos
se desdibujan
en el cristal de sus ojos. . .

El hoy
se le escurre
entre sus dedos de aire
como gotas titilantes
de una clepsidra danzante. . .

Se anega
se asfixia
se despeña
sufre. . .

. . . y se olvida,
que es viento.



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@AljndroPoetry
2019-feb-10
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42comentarios 267 lecturas versolibre karma: 101

"Alzheimer" Jotabém acróstico

Estas con tu mirada ida
Lo sé, te sientes perdida.

Abandonas los recuerdos
Lento dejan de ser cuerdos
Zambullidos desacuerdos
Humedecen los acuerdos.

En tu ostracismo al pasado
Infructuoso y tan amado

Mil recuerdos sin salida
Empiezan... se vuelven lerdos
Reinicio no programado...






Clementina Bravo Rivera
Cleme_Eternamente
09 de febrero de 2019
Arica – Chile.
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24comentarios 154 lecturas versoclasico karma: 94

¿Por qué prolongas el recuerdo?

No olvides llorar para que la herida cicatrice.
María Sánchez


¿Si supieras que la botella va a llegar a sus manos
después de vaivenes de ola, coletazos de mar...
dime, cuál sería el mensaje?

Vibra la ventana.
Chirría el silencio ahí fuera. ¿Lo oyes?
Cómo coño vas a oírlo si no dejas de ladrarle...
A tus oídos viene la torva de la memoria
que llamaste vida,
lo que ahora es flotador, pretexto, broza, treta.
Una historia que te montas. Tu evasiva.

No esperanza.
No luz.
No espejo.

¿Por qué prolongas el recuerdo?
Mismos pasos, misma canción.
Me das náuseas
y no puedo desahuciarte
más allá de los versos que no vas a leer
con mis ojos.
Haces frío en la poesía.
Odio el frío, soy del sur.
Márchate, que no te conozco
ni han llegado tus ojos a saberme,
pero ni tú, ni nadie,
pondrá nubes en mi azul.
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20comentarios 121 lecturas versolibre karma: 88

Al faro

En la costumbre de lo oscuro
un viejo velero anuncia
el humo de las sombras del puro
al ancho mar de tus besos en renuncia.

No se cómo gritar con los ojos
que ven la partida
de aquel bello rostro sonrojo
en el ocaso de la muerte en vida.

Ya no espero, pues la luna
me ha llevado
al faro de la sauna
entre ramos y en vid bañado…

Es así el génesis de una finita caricia
entre el ayer y hoy: Así fue...
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