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Vivir en tí

Quisiera poder vivir de la escritura, igual que lo hago cada día en la locura de tus curvas, de tu alma desnuda, de tus labios abrazándome cuando hace frio.
Quisiera poder vivir de la escritura, igual que lo hago cada día del recuerdo de tus ojos claros abrazándome en las noches oscuras.
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Era primavera

Miembros cercenados, cráneos y cuerpos cubiertos de sangre y barro dibujan un horrible lugar que horas antes estaba cubierto por un manto de fresca hierba y la viveza de las flores silvestres.
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2comentarios 79 lecturas prosapoetica karma: 67

Draft

This was me,
after all.
Just a draft.
An attempt on arts,
forgotten by the nightstand.
A delusional moment
of greatness,
Being sketched.



image by Dan Cretu
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Mil mundos de poesía

A mil mundos de poesía,
al otro lado de la página,
estás tú;
y yo,
en un calabozo de letras
que día a día
arremeten unas contra otras
hasta formar esos versos
que te hacen sentir,
que estoy aquí,
latiendo por ti.




@AljndroPoetry
2018-mayo-7
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Breve poesía práctica

Para abrir esto que se ha cerrado

hace falta bondad en las palabras,

ver la verdad temblar en los ojos,

superar el temor a lo conocido.


Para reconstruir lo caído

más demolición,

caminos sin retorno

y sacarse las astillas.


Para recogerse en los brazos

hay que sembrarse bien,

a la luz de los fuegos

rondando las orillas.


Si abierto, visto, superado

demolido, sacado y sembrado

no recoges el fuego en tus brazos,

utiliza el camino sin retorno.
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Cenizas

Ceniza sería mi poesía
si de tratarse de ti no fueran mis palabras.
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Escribanos sin Tiempo

Escribanos sin Tiempo

Para muchos la poesía no sirve para nada
para otros es capaz de transformar el mundo entero
los poetas somos mensajeros y escribanos sin tiempo
que por medio de la poesía ayudamos a hacer un mejor mundo
escribimos la historia desde otro punto de vista
transmitimos un mensaje para una mejor sociedad
somos mensajeros que por medio de la rima y el verso
llevamos un mensaje alto y claro para una mejor sociedad para todos
por eso para los que dicen que la poesía no sirve
mejor callar sus bocas porqué los poetas somos todo
y la poesía forma parte de la existencia de todo.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Agosto 2018
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Bailemos

Quiero bailar contigo eternamente,
al son del aleteo de las mariposas,
en un día de primavera.

Deva.
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Yemayá

Claro de luna
Sueña el marinero
Que besa la mar.

Alza tu manto
Negra señora del mar
Muéstrame tu faz.


Heclist Blanco
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Rezo

Rezo un verso,
arrodillado en mis rencores,
suplíco redenciones,
a mi espalda cicatrizada.
Latigazos del tiempo,
hán herído mi alma,
y he perdído la fe,
sin el consuelo de amar.
Corazón sin llama,
se apaga la cruz,
voy vacío y en calma,
por un sendero sin luz.
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En silencio

Los camínos se pierden en mis huellas,
inconfesables senderos se revelan,
mi sombra guía a las estrellas quietas,
y los durmientes esperando el tren
se desvelan.

Pierdo la memoria recordandote,
es tan profundo y turbio el olvído,
es tan cinico lo que oculta la verdad,
que en silencio, se fue contigo.
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Te quiero así

Te quiero así,
quebrada.
No para unir tus piezas,
sino para juntarme en ellas.
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Sensación

Vida,
estabas preciosa.
Convertida en canción.
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Fundidos

Y te vi.
Y los silencios más eternos
se hicieron tras tus cartas.
Las que nunca leí.
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Amada desconocida

Fueron eternos los momentos en que te quise olvidar, pero me faltaron segundos para hacerlo, y a pesar de todo, todavía no sé quién eres. Quizá ya nos hayamos visto. Tal vez nos hemos cruzado en cualquier parte, mirándonos sin vernos. Incluso puede que hasta hayamos hablado de cualquier cosa, ignorándonos como lo hacen los amores olvidados. Puede que de todo esto ya hayamos hablado en algún otro rincón del mundo, o probablemente en otra vida u otro tiempo donde fuimos felices.
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Canto fúnebre

Cuando las campanas silenciosas del Apocalipsis repican en el ambiente con estruendo feroz, es hora de ser juzgados por la dama de negro. Esa siniestra figura que señala al vivo sin saber que ya está muerto. Ese ser que aparece y desaparece sin ser visto, y ni tan siquiera, el más preciado de los mortales, puede escaparse de sus helados brazos.
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Despertar

El áureo abrazo de Helios, acariciaba la suave brisa que Eolo insuflaba para dar la bienvenida a la Aurora de rosados dedos. Rebosante de vitalidad, el mar saludaba a los cortados riscos de los acantilados, regándolos con su blanca y virginal efervescencia. Las montañas, coronadas de níveo manto, eran testigo de todo lo que acontecía en los profundos y verdes valles de la región, donde los hombres y mujeres que allí habitaban, daban las gracias a los dioses por un nuevo día.
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Ariadna

La elegante amante de brillante plata, magnífica en su plenitud, iluminaba el tiempo, dormida bajo el manto estrellado de la noche, que todo lo cubre.
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Contigo

Se abre el cielo en tu firme pecho, manos cálidas cubiertas de fina seda, resbalando por mi espalda. Sinuosas curvas de excitante locura. Déjame acariciar tus dulces cabellos, largos hilos de oro cubiertos de sol. Tú y yo tan solo, bella mujer, que en tus brazos me haces inmortal.
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Brilla vieja estrella

Brilla vieja estrella, nunca dejes de brillar, pues aunque el dolor persista, muy pronto acabará. Cierra los ojos, que yo te tenderé la mano. Tranquila, sigue soñando pues yo estaré a tu lado como tú siempre lo has estado. Mira al otro lado. Allí te espera él, pues a pesar de los años nunca te olvidó. Ahora ve, ve a su encuentro y abraza su recuerdo. No llores más, pues a este lado siempre presente estarás. Cuando esté triste sabré donde encontrarte, no te preocupes por mí, pues me enseñaste muy bien cómo cuidarme. Ahora ve, no pierdas más el tiempo, que yo no olvidaré mirar al cielo para hablar contigo. Pero recuerda: Brilla vieja estrella, nunca dejes de brillar, que a pesar de la distancia tú siempre me encontrarás.
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Te Creé Con Poesía

Te creé con poesía, con el sonido del viento de las noches frías.
Y es que aún sin saber si ya te había encontrado,
yo a ti ya te quería.
Imaginé tus ojos, tu boca y tu sonrisa
y es en mi alma donde correteas a escondidas
esperando de nuevo,
una nueva poesía.

Iván A.
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Sin título...

Dejaron
de ser
un sueño,
y como
estrellas.
detenidas
en el espacio.

Separadas a
kilómetros...

A ser una
realidad,
unidas por
un mismo
sentimiento...

© Derechos de autor
Isa García
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Rictus

Retazos de tela
pequeños pueblos
sobre la efímera superficie
el permeable tapiz
sobre el que estacioné
todo aquel recuerdo
subyugado al anaquel
sobre el frasco abierto
lleno de formol.

Una mirada
las caricias de las manos
una textura inconfundible
el sonido de los pasos
hacia el lugar.

El recuerdo es una astucia
con la que nunca se cuenta
cuando se trata de olvidar
en una precoz historia
el aullido de la memoria
en el ardid de un mirar.

Sobre todos los trozos
cosí despojos sobre lodos
los modos probos del amor
desde las lágrimas lloradas
sobre la mueca elegida:
la derrota
o la sonrisa.
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Recuerdo

Qué fue de los capiteles amargos
de sus amargas noches,
de sus coronas de miel
pintadas en las paredes.

Qué fue,
lloran los cantautores.

Qué fue de la brisa,
y de la prisa por acudir
al hotel Victoria,
donde el llanto laureaba, pausado,
los reflejos de la leyenda.

Ya no los canta nadie,
ya nadie sabe dónde están.

Están muertos.

Y estar muerto es lo peor
de estar enamorado.
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El daño del poeta

Mujer, tus ojos brillan y reflejan tu pena
Hombre, oculto tras una mueca forzada
Árbol, tus ramas delatan tu congoja
Yegua, relinchas a oscuras bajo la Luna
Perro, que tristemente bajas las orejas

Así mismo, como cuando escribe
Poesía el Poeta.
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Batlle siempre me ha recordado a batalla, supongo que por su espíritu incansable de luchadora

"Nosotros no somos de madre capitalista. Nosotros somos de madre obrera."


Avanza por el pasillo con el sumo cuidado de los pasos indecisos que buscan pisar sin caer, sin perder el equilibrio al borde del precipicio que es el vacío del fin de la memoria. Y yo, al verla alejarse así cada vez que me da las buenas noches, como que intento hacer memoria por ella, y recordarle continuamente a qué día estamos, qué instante de la semana es mañana y preguntarle si ha tomado las pastillas, los polvos y el jarabe, en ese orden, pero al revés, consciente de que si no la regaño cada día por la cantidad de comida que sobra nadie lo hará, pero intentando hacerla entender y razonar, porque los gritos nunca sirvieron de nada para educar y ella, tirando de refranero popular lo sabe y me mira y me lo recuerda: Que por un oído me entra, y por el otro me sale.

Que la nevera nunca esté vacía, y la despensa siempre llena, supongo que es la herencia directa de una posguerra que dejó más miseria que toda la grandeza moral que nos vendieron que iban a instaurar durante la última cruzada de la cristiandad, que por desgracia, tuvo que tener lugar en nuestro país. Cuando nos sentamos a cenar y ve alguna noticia de actualidad y me pregunta que este de quienes son, y yo le digo que es Garzón, que es de los rojos, de los nuestros, de los del Padrí; y ella sonríe, se ríe, y asiente con la cabeza, y dice, como me dice cada vez que voy a una manifestación, que al Padrí le habría gustado conocerme, que era de los suyos, de los que creen que vale la pena cambiar el mundo, y yo sonrío, y le digo que lo sé, que a mí también me habría gustado conocerlo, y es verdad, a veces echo de menos no haber conocido a ese bisabuelo del que solo tengo como recuerdo un recopilatorio de prensa soviética que se llama como el satélite Sputnik, pero en castellano -los artículos, no el nombre-.

En momentos como ese, ella hace memoria y me cuenta como iba a ver a su padre a los campos de concentración, a mí me llama la atención su conciencia de la situación vivida y como no llama cárceles, sino campos, a esos lugares en los que internaron a todos los luchadores por la democracia y la libertad que cayeron a manos del franquismo. Continúo, que me voy por las ramas. Ella recuerda, y entre esos instantes de su niñez, siempre me cuenta como a veces a los presos los dejaban nadar en la playa y me cuenta, con la ilusión de una niña, como lo veía saltar desde lo alto de una cala y zambullirse en el mar. ¿Pero tú sabes la altura qué era? ¡Como diez metros! ¡Y saltaba y hacía CHAF! Acompasando la explicación con grandes gestos, para ensalzar la magnitud de la hazaña.

Otras veces hablamos de la política y me pregunta que qué ocurre en Venezuela y yo le digo que gobierna el pueblo y a los ricos eso no les gusta y ella me dice que claro, que a esos nunca les gusta, que por eso hubo una guerra civil aquí, porque los que mandaban querían seguir siendo ricos. Y se queda pensativa mirando el infinito, y como pasándolo mal al recordarlo, pero consciente de que debe contarlo, me explica como un día vinieron unos con camisas azules a buscar a su padre. Que petaron en la puerta, y su madre, les mandó a ellas y a sus hermanas esconderse bajo la cama en la habitación. Vieron sus pies, y en medio de la noche se llevaron al Padrí. Y a ellas les tocó pasar hambre, más de la que pasaban, hasta el punto de tener que comer las mondas de las patatas si no siempre, sí con frecuencia.

Cuando me lleva al cementerio yo la sostengo del brazo, sé que necesita llevarme de vez en cuando, como mostrándome los procedimientos de esa especie de ritual con el que rendir cuentas con los que ya no están, y a ella eso le hace ilusión. Y cuando lleva mucho sin ir porque ha estado mal de la pierna o de la cadera, pide perdón y les lleva las flores más bonitas que encuentra, como excusándose por haber faltado a su cita semanal. Camina con calma, me pide que coja una regadera y se dirige a la tumba de su marido, la riega y la limpia, como cuidando todas las arrugas que no pudieron envejecer juntos, hablándole en catalán y en voz baja, contándole todas las novedades, y que mira, que ha venido el vigués, el nieto de Manolo, que que grande está y cómo cuida de su abuela, que qué bien que lo pasamos juntos, que la espere una miqueta, que todavía le falta para reunirse con él.

Después recorremos el cementerio, a mí siempre me han parecido lugares fascinantes y me pierdo observando los mausoleos, las fechas de las tumbas y respirando todos los recuerdos perdidos que viven entre los que ya no están por acá. Giramos en una esquina y luego en otra, y llegamos a la antigua zona republicana, ahora es una zona más, pero siempre me ha parecido bonita la idea de que mi bisabuelo esté allí, como una forma sencilla, pero importante, de recordar que se dejó la piel en el Ebro, en la cárcel y que se salvó de la muerte por un azar del destino, porque las celdas estaban llenas y porque España necesitaba mano de obra y Franco decidió que era mejor el indulto, que ya habían aprendido a callar, aunque siguiesen gritando en voz baja y escupiendo cada vez que pasaban al lado de los del club de Hípica, que eran todos falangistas de los de camisa azul en domingo.

Y nos detenemos frente a la tumba, y otra vez la conversación en catalán, que mira tu bisnieto, que es como tú, que ojalá lo hubieses conocido, porque es de armas tomar. Y que me riñe siempre, pero lo hace por mi bien y porque me quiere, y que lo pasamos bomba juntos y que está con una chica muy riquiña y muy maja, que viene mucho de visita. Que en muy poco estoy con vosotros, pero esperad unos años más, que los quiero ver juntos. Y no lo dice, pero yo estoy seguro de que lo piensa, que no se quiere ir hasta que me vea mayor, porque para él sigo siendo un niño, de 24 años, pero un niño al fin y al cabo, y que no se puede ir hasta que hayamos reído tanto como para no olvidarla.


Y luego volvemos, y vamos para casa, o al médico, o a la farmacia, y subimos las 95 escaleras de su casa -se sabe bien ese número y siempre que puede nos lo recuerda, sobre todo al doctor y a los otros viejos que se encuentra por la calle, entre quejas que más bien son muestras de orgullo propio-.


Otras veces vamos a por helados a la Torre, uno de chocolate para mí y uno de limón para ella, nos sentamos en un banco y vemos el cielo de Coruña despejado, mientras hablamos y disfrutamos, de los cucuruchos, de las pipas, de las vivencias, de los años. Y cuando volvemos estamos agotados, sobre todo ella, pero sonrientes y pensando en qué cenar en un rato.


* * *


La Yaya, que así siempre he conocido a mi abuela, pasó muchas penurias durante la posguerra, por eso yo cuando veo la nevera llena me enfado un poco, pero no mucho, porque me doy cuenta de que todo lo sufrido bien vale el tirar de vez en cuando algún yogur caducado, que lo importante es soportar las heridas del pasado y como siempre, intentar que el olvido no nos engulla la dignidad, que bastante nos hicieron sufrir como para que hoy en día tengamos todavía que callar.
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Aliadas

ALIADAS

Una luna en cuarto menguante,

una lluvia intensa y refrescante,

una noche ideal para fantasear

mientras un búho prefiere otear.

Y yo danzo al compás de las gotas,

porque en mi paraguas repican las notas

y todas juntas se vuelven mis aliadas

para mi alma llena de ideas soñadas.

¡Tantas fantasías vienen a mi mente

bajo esta lluvia nocturna y envolvente!.

Tal vez lo difícil sea volver a despertar,

¿será lo que el búho me quiere alertar?.

¿Y si nada es lo que parece en realidad?,

¿Y si la luna me contagia su inmortalidad?.

Noche lluviosa de luna menguante,aliadas,

que me permiten liberar fantasías ansiadas.

Autora: Marcela Barrientos
País: Argentina

Derechos de Autora Reservados 12/06/2018
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Madrigal...

Madrigal, rásgame la dulce vida
tú piel bronceada de escarcha mora,
pero no! no te quemes en mi ¡ llora,
y bésame con tu boca encendida.

Poesía, la pasión me despierta,
Alcanza la noche para dragarte,
el elixir candor y así ofrendarte,
un rosario de lirios de mi huerta.

Lírica, las auroras se han marchado,
por calles secas con aromas dulces,
llevan en su aliento un pesar marcado.

Dónde el céfiro sur viaja en zancada,
de un mar seráfico que lo recuerda,
como la lluvia se vino en cascada.

www.youtube.com/watch?v=bILQoikzFZo

(Soneto endecasílabo)
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Se me secó la poesía

Se me secó la poesía...¡siendo aún tan inocente!
Se marchitó la belleza en mis manos, se me secaron las nubes...
Mis venas corrieron a transportar miedos secos, se apagó la luna...¡tan pronto!
¿Eh? Amada mía. ¿Dónde quedó tu sonrisa ahora?
Doy por muerta a la sangre inspirada que ya no me llena, huidiza,
como son las sombras negras que acompañan al olvido...
Se me congelaron los versos dentro de los dedos tumefactos a golpes de rutina y tedio, a conciencia...
La brisa ya no me transforma en estatua de sal, ni puede la espuma del mar trocarme en gólem de arena...así...¿qué me queda?
Si se me ha muerto tu rostro entre mis poemas...
¡Qué ahora el vino se convierte en tristeza!
En mis labios la sonrisa de su nombre queda ausente,
Y las flores son tan grises...y los sueños tan reales y de imagen tan potente...
Que no se sí estoy vivo o tú te mueres, si disfrutas o padeces, si conoces mis enjambres o te ríes si yo sufro un desengaño...-ya no puedo más pedirte- ¡he sufrido tanto daño!
Con la muerte del cimborrio...con los gritos de tejados...preguntándole a las nubes...con las lilas enterrado...en un barco bien borracho...junto al cielo parnasiano...entre fuentes y montañas...esperado por un gato...dirigiéndome a los canes...exaltado por los sueños...junto a mil neones blancos...cuando suenan las trompetas...¡ay!
El cielo...
¡desplomado!
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Exploración

Creo que no sufro,
que a veces estoy vacía,
cuando llega la tarde y sigo mi recuerdo.
Son esas notas que van armando la tenues tristeza,
que me van llenando de cosquillas viejas y rotas.

Quisiera expandir mi aire,
saborear el humo de la noche,
compartir mi anhelo sola,
desnuda ante el vaivén del recuerdo.

Caminar entre helechos,
sentir mi vientre,
adornarme entre utopías,
dibujarme entre un sueño
que todavía nace de día.

Descubrirme entre el silencio,
dejar que el frío haga acto con mi piel,
cobijada y señalada por el cielo,
encontrando el sentido de mi piel.
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Sin título...

Siente sus
caricias,
que le
acarician
cada poro
de su piel...

Qué le
embriaga
todo su ser.

Con esos
besos
sabor a
miel,
que le
sacian
la sed...

© Derechos de autor
Isa García
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El rio de los recuerdos

Busco un rio en donde
Deshacerme de esta basura
Mental.

Basura cubierta por unas
Partes de apoyo y fuerza.
Pero la mayoría de la basura
Solo me provoca un mal de
Insistir a revivir tales recuerdos.

Espero que el rio sea tan hondo
Porque es mucha basura...
Basura como:
-¡Ríndete!
-¡Olvídalo y confórmate!
-¡Solo quédate callad@!
-¡A ti que te importa!
-¡Jamás pasara en tu vida!
Y toda acompañada de lagrimas y
Lamentos.

Pero de la misma forma
Busco otro rio para dejar
Ir a las personas que ya
No se encuentran conmigo.

Poderlos dejar descansar
En paz y que mi egoísta corazón
No los mantenga aun aquí.

Solo espero no ser descuidado
Y también tirar esos recuerdos
De triunfo, Aprecio a mi mism@.
Sonrisas y amistades.

Pero aceptémoslo los recuerdos
De esta vida son dulces y amargos.
Alegres y tristes.

Un rio de recuerdos que a la vez
Mis recuerdos también pertenecen
A los momentos de otr@s .
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Sin título...

Cada día
intentaba
arrancarse
del pecho
aquellos
recuerdos,
acechando
en su pecho...

Se
olvidaba
de él,
en otros
besos, otros
abrazos...

Pero era
inevitable,
no podía,...

Pues su
corazón
estaba
destinado,
a ese amor
de por vida...

© Derechos de autor
Isa García
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Estrofa: El conejo

El conejo
En el pasto saltaba
Comiendo, gustaba
De las zanahorias
Que para él son
Una hermosura.

En los verdes prados
Viviendo disparatado
De un lugar hacia otro
Sin ningún tesoro.

Solo en busca de su
Alimento diario.
Brinca, brinca
Salta, salta
Conejo vacilón
Y orejón.
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Orillas

Será la noche sensible de ti
las palabras contarán de la mirada,
del brillo en nuestros ojos
aquella ventana que aguarda
con rastros del tiempo
la ansiedad de tu alegría
en un puerto con faroles
a media luz acompañado
de estrellas y luna

Con mis manos entre las tuyas
sintiendo el mar jugando
con la brisa tocándonos
la piel estremecida
en el pecho y en los labios

Será la noche sensible de ti
del alma que vuela sin descanso
en la inmensidad del paisaje
del amor que pinta las montañas
sin desierto
del corazón que palpita en las orillas
que calma la tierra y la esperanza.
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"Para Marta" @garros_b

A mi amiga Marta, y su bella poesía
al leerlos, me sumerjo en su melodía

Sus versos, tan cómodamente estructurados
quienes los lean, quedaran enamorados
parecen estar... ¡mágicamente encantados!
Como si fueran suavemente imaginados

Cada palabra, que da forma a sus poemas
en conjunto parecen verdaderos lemas,

lemas que nos rebosan de dulce alegría
con gotitas sublimes de amor, atestados
de sueños que son los principales emblemas.

En sus suaves poemas...
se ve reflejado su tierno corazón
que palpita con equitativa emoción.




Con cariño para esta bella poeta.
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