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Mil soles

Mujer anacoreta, te veo con ansias de repartir mercedes,
amapolas volátiles, aromas versátiles, invadir ajenos placeres.

Mujer de tez risueña, te veo con ansias de volar a lo mas alto,
extender alas de tulipanes, y que mariposas y colibríes te acompañan aleteando.

Mujer apasionada, te veo con ganas de levantar chispas,
de rosar lo incólume con suficiente dureza, para pulirlo en alegría.

Mujer de silenciosas pasiones, te veo con ansias de espiar deseos,
de que corazones enormes se te revelen trasparentes e imperfectos.

Mujer amaño de emociones, te veo mirando al firmamento,
las estrellas que brillan, a ninguna le tienes envidia,
¡Pues tu brillas mas que mil soles!
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Obsesión

Nos obsesionamos con flores tiñas que tiñen el alma de negro.
Con noches frías, inmóviles sin amor.

Nos obsesionamos con caídas libres, con parapentes y péndulos.
Con meras raíces de un frió ardor.

Nos obsesionamos con vidas infinitas, con logros inalcanzables.
Con martirios efímeros, de bellos sol.

Nos obsesionamos con enigmas, con problemas sin resolver.
Con intempestivas caricias de la incertidumbre.

Nos obsesionamos con vaticinar marañas de pesadillas, en propia carne.
Con que la piel se desligue ya alcanza.

Nos obsesionamos con fotografías de retratos de fotos de antaño.
Con las personas en esas fotografías.

Nos obsesionamos con partituras de oro en caricias, que jamas llegan.
Con desesperantes sostenidos, que se esfuman.

Nos obsesionamos con bemoles que nos sorprenden, quitando la vida.
Con sin razones ni sentidos ni palabras.

Nos obsesionamos con dolores y placeres, que ya no sentimos.
Con frialdad ante el suicidio y la muerte ajena.

Nos obsesionamos con monstruos imperfectos, que no llegan a serlo.
Con bellezas perfectas, que jamas fueron.

Nos obsesionamos con lecturas, eternas e imposibles.
Con letras abismadas, con insectos entre ellas.

Nos obsesionamos con la obsesión misma, hasta repetirla otra vez.
Con abandonarnos a la suerte de la discordia, con nosotros mismos.

Nos obsesionamos con la dictadura, y con la libertad sin corazón.
Con la pasión y el fulgor de una estrella fugaz.

Nos obsesionamos con la cultura y el arte, sin hacer ninguna.
Con los pasajes laberínticos, de la difamación.

Nos obsesionamos con la verdad.
Y lo único que logramos es la obsesión.
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Pulsar

Pulsar del destello materno y nocturno,
abismo rampante de la rivera naciente,
de los vientos helados del infinito,
de los mares profundos y hundidos del mundo.

Océano estelar de devociones perpetuas,
suspiro preternatural de la naturaleza,
de las fenicias bendiciones de los antepasados,
de las purpúreas afecciones de los obispos.

Parpadeas en el infinito decayendo en un sueño eterno,
bailas en constantes giros, buscando fraternos etéreos,

Pulsar de frío, moribundo y derramado,
luz de oscuridades convergentes,
de las tierras lejanas del pacifico,
de las nubes radioactivas de polvo cósmico.

Abierto y cerrado veo tu ojo de tuerto
a una muerte segura de un poder zumbante,
de la incansable búsqueda de ti en el firmamento,
a ti te dedico Pulsar,
este poema austero.
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Heremita

Ausencia insular del desquebrajar,
donde te imboca mi corazon abnegado,
dividida autonomía, fuerza ordinaria,
en cuya oscuridad per se me hallo.

Soledad del menester para mi labor,
es de si donde mi cabalgar es caminar,
una espada sin filo, la roca de mi voluntad,
una mirada sin abismo, mi tenaz fervor.

Cada gota de fluido, que emana abundante
roja y sin reflejos, mi dolorosa frialdad
indiferencia suscitada, implacable
ante el llanto, febril clamor de piedad.

Un credo me persigue, moluscos cristianos
mis crímenes de aislamiento y justicia,
mis hacedores de dioses y redención,
¡Vienen para conmigo hacer guindajos!

Viticino mi propio despertar en sueños,
he estado aletargado por mas tiempo,
por mas tiempo del que recuerdo,
mas alla de la cosecha de almas y cuerpos.

Ellos quieren una parte de mi.
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Al destino

¡Oh! Torso hermeneuta, pecho dorado,
fértil pecho materno, descanso en ti.

Y a ti la misia y a ti el regalo,
¡Pero cierro mi mano!
Por pudor conservo mi dicha,
la abundancia plena en tu abrazo.

¡Oh! torso hermeneuta, intérprete del tiempo,
yace en ti la rosa ligera de la plenitud.
Todo nace y muere en miseria,
dentro de todo el fluido de tu interior.

Y a ti la pasión y a ti el futuro,
cuanto mas te alejas mas árida es la tierra
Yo te exhorto: permanece, renace,
permanece pendiente, tus hijos te esperan.

¡Oh! Regalo del horizonte, premiado de lujuria,
toda tu entrega al destino me asombra.
Durmiendo sola a la luz de la penumbra,
dentellando plegarias llenas de queja.

Adornas, plácida la sombra,
lastimas el orgullo, ¡todo! Todo orgullo.
La sombra, mi sombra, lloro por ti,
apasionado por ti, dolorido por ti,
aquejado por ti, destrozado por ti,
espero tu regreso, aguardo en las sombras.
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Devorah

Devorah, un paisaje de catacumbas sangrientas era mi hogar.
Sus paredes de carne, sus cortinas de pieles humanas,
y una ligera alfombra de cartílago lo adornaba.

Unas uñas salvajes habían desgarrado mis tejados,
y el animal rampante propietario de tales,
fue el rostro eterno de mis pesadillas.

La pesada carga de mis bigas de huesos me atormentaba.
¡Debía quemar con aceite de rosas sus humildes miradas!
Pues en las noches revoloteaban, con firmes intenciones,
entre las cascadas, los mutantes salmones.

Devorah, la noche en la que te fuiste fue la peor de todas.
Recuerdo que pálida y en coma yacías en tu cama de cadáveres,
y yo poco a poco te daba a beber de mi sangre funesta, para reanimarte.

Tenia miedo de las oscuras e intrincadas afecciones de tu cuerpo,
de tu sensual y rebosante pecho siendo comido por los gusanos,
y que allá en el séptimo de los infiernos, te halles ardiendo y gritando.

Pero aquí estoy soportando el peso de mi ceguera,
aturdido por aquella bestia cuya muerte me daría el poder para sanarte,
devorado por la locura de las noches de los lobos,
y acosado por la negrura de las noches de la luna llena.
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Garabatos

Garabatos en la nieve, muecas del viento.
Todo fuelle infla y se ahoga a si mismo.

Garabatos en flor, chasquidos femeninos.
Todo callar es un vacilante corazón.

Mirada prohibida, vaso medio lleno.
Atrás de toda caída hay redención.

Muérgano que muerde tobillos, veneno rojizo.
Todo el desierto es una extensión de tu dolor.

Garabatos en las nubes, atraídos y flotantes.
Toda belleza es una mujer o no.

Cólera de un animal, sin época de monzón.
Atrás de toda la decepción hay furia.

Regalo de placer, costado ocular.
Toda alago encierra la envidia.

Elevado garabato, repleto de silencioso amor.
Todo amor solo es una pizca de lastima,
y otra de pasión.
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Morador

Morador, ¿que escribes con tanta lentitud?
¿Acaso una estela etérea, cuya firmeza quebranta tu noble espíritu, te abruma?
Morador, ¿que escribes enseñando en las sombras?
Al perfil de tu astucia han escupido los pueblos costeros.
Tu esposa te ha abandonado, su piel se marcha, sin importancia.

Cuando un velo nocturno arribo a su traspaso tus melladas salas,
cuando una bella voz adorno con sus entonadas,
la melancolía de tu corazón, fue entonces,
¡Ah Morador! cuando supiste que su corazón ya no te pertenecía.

Un lúpulo caía indemne, absorbido a la indiferencia,
cuando en esa morada todo era odio y te arrastrabas Morador, entre tus pesadillas.

Morador, ¿que ves de ti mismo sin su esplendor?
Cuando el vacío ensanche la plata en tus hebillas, y quedes pequeño,
será entonces cuando absorto llames a tu propia puerta.

Morador, ¿qué hace un hombre cuando solo huye al dolor?
No hay misericordia que valga la pena, ni bendición que salve tu alma,
cuando con el filo de una estela etérea, abres caminos rojos,
caminos rojos en el cuerpo de tu amada.

Morador ¿escribías?
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Fluir

Una voz me llama,
Incorpórea fluye en el viento,
Con frío se eleva,
Y evapora en la distancia.

Una flama huye a mi,
Un relicario de viejas añoranzas,
Amores congelados en la nieve,
Sirvientes a mi obseción.

Pájaros se refugian entre mis dedos,
A través de mi cuerpo ellos ven,
Una fuente de calor,
Un nido de bellas letanías,
Y no me alimentan,
No me alimentan.

Como un espíritu,
En mi mismo es esa oblicuidad,
Una fuente de alegría,
Que no deja de fluir,
No deja de fluir.

Constante a mi forma,
Que se pierde en la noche,
Que testifica sobre mi tedio,
Las partes que oculto,
Los sonidos que sordos, me escuchan llorar.

Será que hoy es el día mas soleado de mi vida?
Donde cada parte de mi se ilumina.
Fluirá para mañana, dejará de ser.
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La tierra y el mar

Llamad vosotros al corazón del piadoso,
que de su carne he de quitar el mal.
Llamad vosotros a la quema del cuerpo del maldito,
que de su coro nombraré la tierra y el mar.

Vosotros miráis un basto camino sinuoso,
que no mas muera en el río dejareis de transitar.
Mas yo he de ver todo árbol caído,
para poder andar y así nombrar la tierra y el mar.

Vosotros escuchareis el plano que no os pertenece,
mas yo, he de escuchar todo lo que de las rocas eco sea,
y zumbido de la tierra o el cielo decaiga,
o del mar y las estrellas emerja.

Llamad vosotros a su divino espíritu cantante,
que de su canto he de limpiar las venas.
Llamad vosotros al nacimiento de un caído,
la mejor de las némesis de terrenales benditos.

¿Ayudáis a su prójimo? ¿Acaso imponéis vuestra conciencia?
Mas yo he de morir para nombrar la tierra y el mar.
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Abatimimiento elíptico

Raquítica ramificación que comparo a una fuerza que desgrana hacia abajo,
La intensidad que se desprende, a una forma oblicua,
Desde su fuente hacia la sima.
En reversa e inversa
Y decae impaciente.
Es una gota de rocío que en continuo desciende,
A la curvatura invadida de mi frente.
Que ahora esta mojada.
La ramificación me evoca a los vasos sanguíneos de mi cerebro,
En asimetrías biológicas.
En imponderables formas abstractas.
En disimuladas amplitudes icónicas
Un triangulo se mece se abate sobre una elipse
La elipse esta en mi vista y no en mi mente
A ella llegan exacerbadas todas las formas imponentes,
De la conciencia.
Y así un esqueleto aparece, el esqueleto de la gota,
Que cae en una flor que florece, en advenimiento.
Mi silencio me retoma, concentrado e impaciente.
Si! No es dibujo técnico, ni un escotoma centellante.
Si! Florece en advenimiento, de una paz creciente.
Puede perderse toda noción que quiere subsanarse
Para poder entender esas formas imposibles.
Que yo desconozco de momento.
Aquello fue como un impacto estelar.
Una gota de rocío que cayó con la fuerza terramar de la gravedad.
A mi frete desde la madera.
Si mi corazón era de piedra, ahora en el crecen hongos y verduras faustas,
No quiero dibujarlas ni enseñarlas.
¡Bastante vergonzoso me siento yo ya de ellas!
Ya quisiera yo que fuesen un secreto.
Pero al voltear veo, tras de mi y detrás del tronco del árbol, Una vista me reclama.
Una chica de instituto me mira fijamente.
¿Eres un extraterrestre? Me pregunta.
¿O eres un hombre deshecho?
Cuanto ve ella de mi nada puede capturar.
Yo le enseño: nada de la naturaleza es capturable.
Todo es abstraíble.
Nada es capturable.
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Diana del ego y la diatriba mundana

Una absolución hubiera sido aún más degenerada que mi juramento,
ante una biblia ofuscada triste, absolutista y repleta de lamentos,
que fríamente ignoro.

¿Si mate a dios?
Pues si le mate.

¿Qué tengo que decir en mi defensa?
Pues, que: poco me importa.

Estaba yo sentado admirando a una paloma comer de mi mano, pan,
un pan que eran migas de un panecillo relleno de dulce mermelada,
cuando entonces comenzó a llover.

Y dije furioso: “Haber dios tú que todo lo controlas, ¿no es así?
¿Por qué carajos me vienes a joder justo ahora cuando estaba yo tan contento,
admirando a mi paloma comer? ¿Por qué?”

Estaba yo teniendo sexo con una prostituta, (muy hermosa y delicada, por cierto)
¡Prostituta que había pagado con el dinero que había ganado con el sudor de mi frente!
Cuando entonces sonó la alarma de incendios.

Y dije furioso: “Haber dios tú que todo lo controlas, ¿no es así?
¿Por qué diablos me vienes a joder justo ahora cuando estaba yo por acabar,
sobre el pecho de esta hermosa y lujuriosa mujer? ¿Por qué?”

Estaba yo leyendo un libro que hacía tiempo quería leer, uno interesante,
sobre filosofía y amor, muy concentrado yo en la estación del tren, en una banca,
cuando justo llega la locomotora y con fuerza me lo arrebata el viento y lo destroza.

Y dije furioso: “Haber dios tú que todo lo controlas, ¿no es así?
¿Por qué coñazo me vienes a joder, justo ahora cuando llegaba a la parte de mi libro,
más interesante, libro que hace tiempo quería leer? ¿Por qué?”

Estaba yo meditando en mi cuarto, tratando de entrar en transe profundo,
para así poder olvidar penas amargas que me aquejaban y molestaban, entre las que cuento,
cuando de pronto el hijo del vecino comienza a tocar su puta guitarra.

Y dije furioso: “Haber dios tú que todo lo controlas, ¿no es así?
¿Por qué vaina me vienes a joder, justo ahora cuando el yoga más me llegaba?
¡Es que eres bien cabrón, no lo puedo entender! ¿Por qué?”

Cierto día estaba yo cruzando la calle para llegar al trabajo, ya iba atrasado,
y muy preocupado de perderlo me apuré, sin poder ver que a mi derecha venía un camión,
un enorme y muy pesado camión que me aplastó y entonces morí, y estoy aquí.

Y dije furioso: “Haber dios tú que todo lo controlas, ¿no es así?
¿Por qué cojones me vienes a joder justo ahora cuando me dirigía a trabajar,
porque tú me lo imponías para poder comer, y crecer como persona, ¡Y ToDA EsA MIERdA!
¡Hijo de puta!”

Fue entonces cuando me ofrecieron tres deseos al entrar a la puerta del infierno,
como mis últimos tres y más lujuriosos anhelos de la vida pasada, antes del sufrimiento eterno,
pedí primero: volver a coger con una linda mujer, una vez más,
segundo: un buen vino tinto añejo: Chäteau Latour 1924
tercero: un arma mágnum que llegara al cielo de un disparo.

Y sin mediar palabra le volé la cabeza al muy desgraciado.
No me arrepiento de nada.
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Café y Brandy

Mal augurio de una fría pena,
una carta en papel viejo.

Una mirada entre ligeros bosquejos,
un radio escucha de medianoche ansioso.

Café y brandy, una mala noticia,
perros de tindalos, y ovejas de antaño.

Los ojos saltones, y una mala noticia,
vacua efímera sonrisa la tuya.

Una medianoche y un radio escucha,
buscando señales de amor.
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Permanencia

Cuando el corazón deje de palpitar.
Cuando la vejez te alcance.
Cuando tu vida se vuelva taciturna,
y el destino que te lleva, te abrace,
con sus adversidades, aún mi amor permanecerá.

Si su velo oscuro renace en tus ojos,
para cuando la noche nuble tu juicio,
tus manos tiemblen de hastío.
Como cada minuto rosa tu piel, te repito,
aún mi amor permanecerá.

Cuando las locuras zumben en tu lengua,
viciosas ansias de dejar los recuerdos,
y el paisaje ya no te parezca bello.
Cuando ya transites con tú bastón,
el frío camino estrecho, mi amor permanecerá.

Como el fiel árbol en que dormías,
noches de otoño, ¿recuerdas?
Como el mate y tu bella mesa de losa,
que aún permanecen en tu vida.

Debería verte hasta renacer de la muerte,
en mi corazón solemne y silencioso,
que aguarda el momento de demostrarte,
que aunque no moriré contigo por ser mas joven,
mi amor por siempre permanecerá.
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Aldevarán

Impaciente tomé de la fuente lírica e impetuosa de tu brillar incesante.
Una fuente gótica de fríos alfares, de sombras penosas y lianas de raíces colgantes.

Bebí cuanto pude, desesperado por retener la diamantina crisálida de tu nobleza.
Aturdido por llameantes llamaradas de llamadas ruidosas, infinitas contingencias de la riqueza.

Dormí encantado, como envenenado o drogado, paciente entré árboles viejos y podencos.
Soñé dulces sueños de hadas y tauros, que corrían por un bosque retorcido y opulento.

Me alcanzó la noche y en ella la luna gatuna,
que escalaba por las ramas de las lianas,
que maullaba entre terrazas y cercos,
que gateaba esquivando pinzas, en cuerdas de tendederos.

La luna me arrastró la mirada hacia un punto en el cielo,
cuando te vi a ti Aldevarán inmóvil mirándome sin remordimientos.
Entendí que mi beber había sido ilícito y mi dormir fraudulento,
y de un zarpazo de sus garras filosas,
la luna me desgarró el pecho.
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Quásar

Un zumbido en la lejanía
impactos lejanos, llamadas ilusivas.
Emisiones de radio fantasma.
Radiación más allá de la esfera.
La criatura anunciada.
Una oscuridad jamás vista.

Una bestia colosal que aplaca a la mismísima luz.
Un girar eterno que se atraganta con el mismo vacío.
Ecos de la materia, resuenan en alta densidad.
Los átomos fundidos en capas infinitas.
Una bestia colosal sin cabeza.

Un rastro de destrucción me guía
Como un incauto persigo su vagabunda mirada.
El rugir del monstruo, una nave destrozada.
Un puerto espacial abandonado.
Un símbolo de gaseosos súper masivos.

Atracción infinita que desgrana los cuerpos.
Frío infinito a su rededor, calor incalculable en su interior.
Su rigidez sin sombra, su proyección no anunciada.
Su rápida aparición.
Su voraz estirpe.

Yo a la deriva.
Helado, asfixiado pronto hacia la nada.
Su fuerza gravitacional arrastra mil planetas.
Estrellas giran en órbitas elípticas de millones de kilómetros.
Y desde su caparazón escupe, incandescencia por años luz

Todo lo evapora, todo lo destruye.
Caos inmenso a través de su paso.
Su brillo desde la lejanía ciega incluso a los soles.
Su silencio abruma hasta convertirse en un llanto.
Tan colosal, tan colosal como el espacio mismo,
tan pesado que rige más allá,
más allá de donde vengo.
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Los diez encuentros del dragón

Encontró desidia al vuelo, la llanura pareció un buen lugar para el descanso.
Los lúgubres pasajes gregorianos, que un vicio tornaron, las superficies de las aguas pintaron,
de sangre roja bermellón, de platinadas necesidades pequeñas y lacayunas.

Encontró tristeza y dolor, en abundancia la penitencia y la autocompasión.
Disentimiento y desgracia, aturdimiento y temblor, en las almas y corazones de los hombres,
sin desear abatir sus alas una vez más, en llanto rompió.

Encontró que, así como el mundo era un todo de miserias, deseaba aun así su amor.
Una esquirla al compás de la fe ardiente en su traspaso por los cielos, lo consiguió,
y aunque quisiese estar dormido, el dragón su mirada torció, a las hondonadas.

Encontró profundidad tan profunda, que insondable e indefinida se transformaba en ilusión.
Su amor a las alas, al viento y al fuego lo entorpeció, catacumbas recorrieron sus pesadillas,
y en ese lúgubre mar de espinas se hundió.

¡Si! Era amor y ardor, pasión y locura, la típica locura con la que ama un dragón,
Tan dura y tierna al mismo tiempo como un crisol, cuyo caparazón cae al infinito del firmamento,
y sobre él se alza una estrella, elevada a los cielos más azules.

Atento a esa mirada, fija y penitente el dragón encontró, que, de sí, todo lo que deseaba moría.
Y el sufrimiento humano se superaba y disentía de cualquier redención, se superaba, o se perdía.
Encontró entonces un lazo que lo ataba a lo terrenal, con lucida impaciencia.

Encontró deseos temerarios, trismegistos y sanguinarios, todo lo profundo del alma humana,
se irguió en su pecho hasta el fondo en donde ardía aquella llama, el homicidio, la violación,
la guerra, la violencia en toda expresión, y consigo el amor y las rosas tiernas de su devoción.

El dragón lo llego a entender todo, lo vio todo, lo percibió todo, trascendió a todo.
Todo había volado por entre sus escamas, darivas oscuras de lapislázuli, simbiosis de tierra y sol,
El dragón finalmente lo supo:

Cada una de las cosas que encontró morían tan lentamente, que su muerte era invisible,
Cada una de las cosas que encontró eran tan hermosas, tan profundamente hermosas,
Cada una de las cosas que encontró eran tan perfectas, tan inmensamente perfectas,
Perdidas en cigotos y en vientres, y en partos de la naturaleza,
Cada una de las cosas que encontró eran tan frágilmente bellas, y al mismo tiempo tan terriblemente malévolas.
Cada una de las cosas que encontró eran tan sencillamente, tan sutilmente silenciosas,
Aguardaban tanto su muerte intrascendente, su sentido perdido, sus pensamientos olvidados, su incitante temor, sus ideas entrelazadas, un mundo que caía para el dragón, a los pies de una cascada de lágrimas.

Amor. El dragón, finalmente murió, de amor a todo aquello que había visto, al bajar la mirada.
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Esclavos

Hoy no,
hoy no puse la tele ni un minuto,
y no vi las desgracias que inmunizan el corazón
y adormecen el alma,
no escuché los estúpidos argumentos
de mentes ignorantes que nos dominan,
no vi el vacío de cabezas huecas
que hacen del culto al cuerpo un fanatismo;

hoy no,
no encendí el ordenador
para ver esa vida virtual que nos condena,
no compartí el vídeo viral del día,
ni desnudé mi vida en fotos,
no entré en ese juego infernal que atonta la mente,
ni revisé mi correo veinte veces
en busca de una ilusión desgastada;

hoy no,
hoy no até el móvil a mis manos,
ni mis dedos a unas letras,
me perdí las charlas sin sentido
de mis trece grupos de whatsapp,
ignoré a mi jefa, me quedé sin batería
y seguía el mundo,
no atendí ni una llamada…

hoy me senté frente al mar, respiré,
saqué mi vieja libreta y escribí unas líneas,
me bebí un buen libro, dibujé una sonrisa
y entendí, que aún quedaba tiempo, y un lugar,
en lo más profundo de mi ser,
para ser libre.

(De "Cuaderno de poesía": laciudaddelasnubes.com/category/cuaderno-de-poesia/)
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Las cosas que nunca le dije

Ahí estaba él, sonriente, despreocupado,
sin sospechar siquiera
con que fuerza estremecía mi mundo
con solo levantar su mirada hacia mí.

-y lo quise-

No supe explicarle cuanto lo amé
y es que el amor no se explica,
nunca imaginó cuantas canciones de amor sonaron en mi cabeza
con su voz como melodía
y sus palabras como letra.

-Y lo quise aún más-

Quise contarle del terremoto de pasiones
que estremecía mi piel
cuando accidentalmente me rozaba,
quise decirle
como se me oscurecía el mundo
con su "hasta mañana"
y como se volvía de insignificante el sol
ante la luz su "buenos días"

-Lo juro, quise-

Quise amarlo para siempre
y quise mil veces dejarlo de amar,
quise devolver el tiempo hasta sus brazos
y también quise hacerlo eterno
mientras estaba en ellos;
Quise morir en su piel
y renacer en un beso.

-Quise que fuéramos eternidad-

Fue tanto lo que lo quise
que aunque al final se fue,
nunca quise decirle adiós.
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Achichai

Achichai
Una palabra nueva
De origen indígena
Bastante peculiar
Escuchada solo
En el sur de américa
Cuando la escuchas
Por primera vez
Confundido quede
Me pareció
Una expresión de dolor
Que algo malo paso
Pero su significado
Es mucho más simple
E inocente
Que frio significa
Así los pastusos
Me la enseñaron
Pasto es esa región
De mi Colombia natal
Que cada vez que vas
Nuevo dialecto te enseñaran
Los habitantes del lugar
Un viaje por allá
Sin ninguna duda
Tu léxico ampliara
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Tanka

El alba besa
asombrada un sol tibio
de primavera
y dibuja en las nubes
cascadas de sonrisas.
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17comentarios 134 lecturas japonesa karma: 128

¡Ay, tristeza!

Mis palabras se desvanecen
en una tarde tan disputa,
despojo mis lágrimas
para sentir que vuelvo
con mi espíritu.

En el umbral del abismo,
todavía existen los ciegos
que muestran alarde
por la melancolía
armando historias sin
un rumbo, sin fin.

Llorar a veces es fingir,
por dentro existe el drama
con función al melodrama
conjurando gritos internos,
aquellos que desamarran
los hijos de la razón.

Llorar también calma el alma,
como si la tristeza
se tratara de una madre
que vive dentro de ti
para consolarte,
consolarte con las lágrimas,
acariciarte los tejidos
calmarte los latidos,
y recordarte que liberar
es desahogar.
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¿A dónde fueron las respuestas?

Hay días en los que te levantás
y no sabés quién sos
tenés la mirada perdida
la boca reseca
te flaquean las piernas
y la voz se te quiebra.
No bebiste la noche anterior,
/insisto/
no bebiste nada de alcohol
aún así, sentís que todo te da vueltas.
mirás en tu entorno
nada tiene sentido,
tu cama está llena de sudor
y tus preguntas sobre la mesa
¿A dónde fueron las respuestas?
—huyeron de vos.

Huir es más sencillo que quedarse…
Cerrás la puerta y no mirás atrás
emprendés la huida
corrés, corrés sin alma,
inundado en lágrimas
y las respuestas
en la punta de la garganta.
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Poema a la lucha

Se escuchan los lamentos de un pueblo adolorido,
cansado, devastado de tantas mentiras.
¡La anarquía está aquí!
Queriendo chuparte hasta la última gota de sangre;
no hay leyes, no hay Estado, no hay libertad.
¡Viva la represión! – Grita el Gobierno
¿Justicia social? No existe,
en un país donde manda el que tiene dinero.
Una enfermedad llamada corrupción
está en su apogeo,
“¡¿A mí qué putas me importa si
no tienes con qué comer?!” – se murmura
en las paredes del Congreso
y la muchedumbre calla,
sigue dándole potestades a esas ratas.
Aquí se goza, aquí se sufre,
te rompen los ovarios con impuestos
te rompen las bolas con salarios de miseria,
mientras “ellos” cogen el gasto público
y lo invierten en sus narcofiestas.
Nunca ha existido la revolución
solo fue un lava-cerebros
para enriquecerse de los más pendejos.
Ya no suficiente vaselina
y el culo lo tenemos rojo
pero, ¿qué más da?
Ponte en cuatro y deja de llorar.


A mí las ideologías políticas
me la sudan,
yo lucho por la igualdad.
A mí no me llamen ni de izquierda
ni de derecha;
mucho menos soy una “tibia”,
soy consciente del cambio,
creo que la educación es el camino
porque un pueblo bruto,
es más sencillo de domar.
A mí no me llamen guerrillera
por creer en la verdadera revolución…
Es esa que se logra,
batiendo récord
en las urnas.
Así se derrota a los corruptos,
así se lucha de verdad.

La guerra es el negocio sucio
y solo sirve para dividir más al pueblo.
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sin comentarios 19 lecturas versolibre karma: 57

Sin título...

Miradas que
hablan, y
tienen el
poder de
decir tantas
cosas.

Cuando los
labios, tienen
ese miedo. a
decir...

TE QUIERO...

© Derechos de autor
Isa García
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5comentarios 52 lecturas versolibre karma: 88

Corazón de hierro

Para Rosa Berbel

Escuché una y otra vez tu poema,
y mi noche se mojó de alegría,
y mi pecho crujió de valentía:
me acepté miedo y temblé sin problema.

Me asumí miedo y te concebí lema:
“Poética del miedo, luz sombría,
tu voz me guía por la tierra baldía,
en mi ser forja tu nombre y tu emblema”.

Los ojos cerré y caminaste lento
hacia la profundidad abismal
de mi paz, del miedo, de mi momento.

Y tu suave aroma de flor real,
que trajo en un suspiro el fresco viento,
fue caricia y abrazo ornamental.

De Caminantes, 2017
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5comentarios 72 lecturas versoclasico karma: 100

Tanka


Te escribiré
sobre el pecho del viento
de aire los versos ...
Soplaré tus deseos ;
Y habitaré tus sueños ...


@rebktd
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22comentarios 135 lecturas japonesa karma: 133

El Silencio

Insano es lo que siento
y no puedo expresarlo,
pierdo demasiado tiempo
pensando en tonterías
¿es el silencio inalcanzable
ante los murmullos del pasado?
No quiero caer en el baile de la monotonía
ni mezclar el alcohol con recuerdos.
Escribo poesía porque me da miedo
gritar a los cuatro vientos…
y no le temo callar
–presumo de ello–
pero a veces es mejor guardar silencio.

¡Qué hablen las letras!
En el papel quedó la angustia
que guardaba en mi pecho.
La lengua está seca
esperando esparcirse
en un cuerpo honesto,
mi boca es prudente
con la omisión de los necios.
Es más fácil perder el control
hablando con desconcierto
que enmudecerse ante las palabras
dichas sin esmero.
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4comentarios 54 lecturas versolibre karma: 122

Guardé los versos

Guardé los versos en el umbral de mis ojos,
justo allí donde habita una página en blanco
que permanece flotando en alas de la brisa.

Los clavé allí, donde no hay estaciones
y la indiferencia se hace abrigo de la piel,
cuando la voluntad duerme envuelta
en nubes grises.

Se refugiaron allí,
donde guardo los suspiros sigilosos,
que se disipan, huyendo en círculos.

Los tatué por dentro en mis labios
para que no escaparan
envueltos en mi aliento.
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19comentarios 124 lecturas versolibre karma: 124

Tanka

Resbalan lágrimas
más allá de tu rostro;
líquidas gotas
que te mojan la vida
abrasada por dentro.
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13comentarios 99 lecturas japonesa karma: 130

Mi sostén

Todos conocemos la sensación que recorre por nuestro cuerpo cuando, de niños, una ola nos golpea desprevenidos. Caemos bajo el remolino de agua que nos arrastra sobre la arena, raspando nuestros brazos, golpeando nuestras piernas, metiéndose en nuestra boca y en nuestros ojos. Ahí, sumergidos en el agua, nos arrepentimos de haber querido entrar.
No hay nada más placentero que esa primera bocanada de aire que uno toma apenas puede salir a flote y sacar la cabeza al exterior. Esa sensación abrumadora de sentir entrar en el cuerpo todo el oxigeno perdido por culpa del golpe de la ola.
Hace un tiempo yo era ese niño que, desesperado, buscaba recuperar el oxigeno. La vida era la ola que me golpeaba una y otra vez dejándome cada vez más cansado, incluso hasta llegar al punto en el que estuve a punto de rendirme, de bajar los brazos y dejar que el agua me tapara y la corriente me llevara a su merced.
Pero entonces apareciste.
Fuiste mi ancla, poniéndole fin a la fuerza de la corriente. E incluso mejor que eso, fuiste el oxigeno entrando en mí, devolviéndole la vida a cada célula y a cada órgano de mi cuerpo. Te abriste dentro mío como si supieras el camino de memoria, poniendo cada cosa en su lugar, sacando lo que no servía, reparando todo lo que estaba roto y dándole vida a todo lo que yo pensé que estaba muerto.
Desde ese día te convertiste en mi sostén.
Lo único que necesito es voltear la cabeza y ver que estas a mi lado, para saber que todo está bien, y que todo saldrá de acuerdo al plan.
Desde el momento en que llegaste eres el oxigeno que entra a mi cuerpo y me devuelve la vida día a día, con cada acción y cada gesto. Con cada caricia y con cada beso. Eres lo único esencial. Lo único que necesito para vivir.
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sin comentarios 32 lecturas relato karma: 60

Hoy escuché tu voz

Hoy escuché tu voz
te oí cantar
un bolero solitario
encadenado a los recuerdos
malditos recuerdos que una vez
fueron nuestros.
La nostalgia se claustro entre
mi pecho y mi espalda,
fui presa de mis pensamientos
y te volví a querer.
Hoy ya no me dueles
la melancolía abraza mis lágrimas saladas
y me pregunta: ¿cuándo has
dejado de quererlo?
Hoy escuché tu voz
y quise escribirte
ya lo sabes, he desnudado mi orgullo
invoqué tu nombre en esta copa de vino
y te hiciste real en esta poesía;
en mis letras siempre estás
en mis noches te recito poemas en silencio,
turbios silencios que nunca escucharas.
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7comentarios 87 lecturas versolibre karma: 117

Alma Grande (colaboración con @vsmc2002)

Una sola vez caminan sobre la tierra
esos seres que uno venera y recuerda
como los que escriben la Historia
y anidan para siempre en la memoria.

Combatiste la violencia con tu habla
dabas gran ejemplo cuando ayunabas
pusiste sobre tu espalda una nación
y la independizaste a puro pulmón.

Eras líder espiritual, sabio y cabal
como no habrá jamás ningún otro
y sobre todo serás para nosotros
un loable ejemplo de amor y humildad.

Desde el Punyab hasta la misma Calcuta
pasando por Madrás y Nueva Delhi
todos lloraron el día en que moriste,
y no porque fueran de corazón débil.

Sin embargo, desde entonces renaciste
para nosotros los simples mortales,
la tristeza por tu muerte es mucha
y desde ese día honramos tu lucha,

Algunos batallan con sus palabras,
otros usan espada o tal vez lanza,
pero tú, ni siquiera usaste sable
y de la India siempre serás padre.

Alma Grande, así te llamó R. Tagore
el poeta máximo de tu amada patria
esa que encima de ti no puso lápida
pese a que por siempre te honre...
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19comentarios 125 lecturas colaboracion karma: 131

Opulencia Divina

Opulencia Divina
Esplendor inextinguible
Cúspide de montañas
Cual presencia amorosa
Orquesta billón de colores
Reflejarse en gema viva,
¡Oh Sol de jade enaltecido
por Arcángeles y Santos!
Ningún ojo humano
Conoce su colosal
Hermosura
Porque Su reino es de los
Bienaventurados.
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14comentarios 137 lecturas versolibre karma: 131

No me pises el silencio

No me pises el silencio,
que el viento arrastra recuerdos
que reposan olvidados
en los pliegues de mi boca,
y mis lunas yacen rotas
apresadas por el tiempo
que devora lo que toca.

No me pises el silencio,
déjalo atado a mis ojos
y a las piedras del camino,
en él se escudan las ganas
de desafiar los designios
que arrastra nuestro destino.

No me pises el silencio
sin él me siento desnuda,
déjalo ser mi muralla,
mi guardián, no digas nada.
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43comentarios 253 lecturas versolibre karma: 125

Esa sonrisa...

Esa sonrisa
que ella tiene...

Mezcla
sencillez,
dulzura,
honestidad
pura...

Y algo de
color para
florecer
así los días,
aunque el
invierno
frío y triste
esté...

Esa sonrisa,
que es
magnética
pura, cuando
la observan,
desprende
alegría e
ilusión...

(Hasta las
estrellas,
desde el cielo
sonríen)...

Esa sonrisa
carismática,
tiene algo
especial,
de sus labios
esconde,
fragmentos,
en pequeñas
dosis de versos
de amor...

Son BESOS,
que dibujan y
que pintan el
mismo cielo.
Dándoles color
a esos días ,
grises, y tristes
estén...

© Derechos de autor
Isa García
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10comentarios 134 lecturas prosapoetica karma: 124

Una luna en tus pupilas

Una luna en tus pupilas
acaricia el mutismo de las horas perdidas,
y es en la incertidumbre que anida,
más allá del recuerdo cautivo,
y se llenan las noches de ensueños,
bálsamo de zozobras que inquietan el alma,
más allá del encierro en la mente…

…Y ajustada a tu boca, mi boca respira,
escondida en tu aliento, no existe más el tiempo.
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