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Este mundo duele

Yo también he sufrido la soledad de este mundo
el vacío que se abre ante mí
cuando no sé qué hacer
a dónde ir
por que camino tirar para llegar
a alguna parte.

Yo también lloré ante la muerte
y ella impasible
me arrebató todo lo que quería,
y de paso también los sueños
las esperanzas
y las ganas de vivir.

Yo también me odié por mi forma de ser
escupí sobre mi cuerpo
azoté en la noche mi mente
me desgarré los brazos y el alma
y tras todo eso
seguí odiándome
todavía más.

Que no te dé vergüenza llorar, sufrir, odiarte,
no eres la única persona que está igual de rota que yo,
ni la primera
ni la última
que somos pedazos a trozos
de infancias truncadas
de adolescencias perdidas
de juventudes hundidas
ante el caos de un mundo
que nos trata como fichas
de un dominó que se derriba
derrumbando toda posibilidad de ser feliz.

Que no te dé vergüenza esconderte en cama
deseando nunca salir
ahí afuera hay monstruos
que yo lo sé
que yo los vi
y vienen directos a por nosotros
se alimentan de sonrisas,
de luz,
de vida,
como una araña gigante de diez patas
nueve ojos
y ocho pinzas
siete o seis alas
cinco cabezas
cuatro bocas
tres caparazones
y dos pares de hileras de dientes,
lo devoran todo a su paso
y al final
solo queda un cuerpo inerte en cama
triste,
con depresión, ansiedad,
y cero ganas de vivir
y menos de salir ahí afuera a luchar.

Yo también he sufrido y llorado en soledad,
que nada de eso te dé vergüenza
que solo te arrepientas de pensar
que la culpa es tuya y de nadie más
porque
escucha esto que te digo
la culpa es de este mundo injusto
que nos quiere alejar de los demás.

¿Recuerdas esas frases de los dibus de cuando éramos chiquitos?
solos somos frágiles y vulnerables,
unidos somos fuertes e invencibles.

Ahí hay más verdad que en toda su publicidad.

Escucha que te digo, que yo he llorado y sufrido:
Somos únicos y especiales
y todos juntos:
libres, felices, inmortales.
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5comentarios 101 lecturas versolibre karma: 83

Las cenizas de la vida se consumen sin lograr respuestas a las preguntas que nunca nos atrevimos a hacer

Despunta el alba entre los rincones de los versos
y los folios en blanco destintan sus letras buscando rincones nunca hallados
callados, como soldaditos de plomo que caminan firmes,
comprendemos que los senderos nos llevan más allá de donde nunca creímos poder llegar.

Y qué más da todo cuando la espiral te precipita a ninguna parte,
sonreímos porque es lo que queda cuando todo se inunda de tristeza,
solos,
estamos solos,
y no queda otra que asumir el dolor que nos atenaza el corazón y aprender a soportarlo,
extraer sus enseñanzas
y seguir caminando
porque las ausencias nunca se van,
pero las heridas dejarán de arder algún día,
será entonces cuando podamos resistir a todo lo que nos arrebate la vida.

Porque nos lo arrebatará todo,
ten claro que nos arrebatará todo.

Nos tatuamos la piel para recordarnos promesas
que de otro modo creemos ser incapaces de cumplir,
chillé a la libertad que siempre la buscaría
y a veces me perdí a mí mismo en este laberinto;
no es culpa de nadie,
es cosa del dolor,
pero hay que lograr sobreponerse
y seguir,
seguir porque no queda otra,
seguir porque no te puedes quedar ahí tirado en un hoyo mientras el mundo arde
y el espectador es otro al otro lado del espejo roto en mil añicos
que se clavan en las palmas de la mano.

Cuidado con los sueños,
cortan,
como cristales,
empapados de sangre,
cortan.

Solo en las derrotas logramos encontrarnos a nosotros mismos.

La caída tiene esa pureza del sufrimiento primigenio,
te desnuda completamente ante el reflejo
y solo hay oscuridad al otro lado,
revelándote todo lo que has perdido con los años,
revelándote todo lo que jamás volverá,
pero no vale la pena llorar,
solo seguir,
no vale la pena llorar.

La tristeza es un canto a la alegría,
la felicidad es una llamada al dolor,
la muerte es una constante de la existencia,
y seguir es lo que queda,
créeme cuando te digo que seguir es lo único que nos queda.

Soñamos para llegar a alguna parte
y con esas fantasías nos cortamos
una y otra vez
hasta desangrar nuestras pesadillas
y llorar por ver más allá de tanto humo,
por ver más allá de tanta vida,
por comprender que en la caída reside la razón de esta existencia de sinsabores.

Cierra la puerta a todo aquello de lo que quieras huir, hazlo si te sienta bien,
pero ten claro que jamás podrás escapar de quien eres,
jamás podrás huir más rápido que los incendios que has dejado tras de ti.

Solo somos ruinas de un mundo que se derrumba a nuestro paso,
civilizaciones más grandes han caído,
no va a caer entonces nuestro pequeño mundo que nos hemos creado
entre estas cuatro paredes agrietadas a las que llamamos hogar.

El precipicio se abre ante nuestros pies,
como sombras que persiguen nuestros pasos,
como desastres que quedan donde alguna vez pisamos,
como silenciosos esqueletos de olvido que se levantan allá donde una vez amamos volar.

La derrota tiene ese regusto a victoria,
pero es caída,
a fin de cuentas,
y creer lo contrario es engañarnos.

Sueña porque no queda otra,
pero no creas que llegarás a alguna parte con esos retazos de vida
que creíste alcanzar.

Sigue porque no queda otra,
pero ya solo quedan pedazos de escombros que se deshacen entre las manos,
como relojes de arena
que desaparecen entre los rincones de alma que es este desierto nuestro.

Sigue,
porque hay que seguir.

Pero no trates de hacer otra cosa por el camino que no sea simplemente seguir.

Sigue, sigue, sigue, así...
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2comentarios 64 lecturas versolibre karma: 96

Es demasiado para mí

Para la creación
nos creímos todos los cuentos
y el sol y la luna
se perdieron entre los rincones de los últimos sueños,
quizás podría escapar
o quizás no,
quién podría saberlo?
yo solo sé que yo no
y el último camino a la inmensidad ya se ha terminado ,
y el último cigarrillo ya se ha consumido,
por tanto no queda mucho
por lo que soñar y creer,
las llaves están limpias
pero no hay cerrojo que abrir
en este firmamento inmenso de lágrimas y lloros,
qué cabría esperar de la muerte definitiva?
qué cabría esperar del final de la partida?
los lamentos nos llevan por sinuosos rincones y caminos
y todo arde en mil pedazos
mientras huimos despavoridos
por no saber donde acabaremos,
los cielos solo arden en mil cenizas
y las guitarras supuran
que noche más oscura nos espera cuando levante la niebla
y el vaho se ha difuminado para echar a volar a nuestro paso,
no grites
no llores
solo ama
solo ama el inmenso vacío de tu existencia,
los poetas están muertos
y los muros han dejado de sonreír
el sol se ha apagado
y se han cerrado todas las puertas que llevaban a ninguna parte,
por favor,
ya no sé qué hacer
para terminar con este inmenso dolor que siento en lo más hondo de mi pecho,
ya no sé cómo sentir,
ya no sé,
y sin saber solo podemos seguir
mientras todos lloramos sobre los adoquines de granito de este pueblo milenario,
triste país que se ha perdido entre las aguas de los ríos,
adiós a todo,
adiós a todo lo que un día consideré estable.

Adiós mis amigos, adiós mi patria, adiós mi amor, adiós mi luz, adiós mis amigos,
adiós mi patria, adiós a mis grandes sueños.
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2comentarios 57 lecturas versolibre karma: 91

90% cacao. de ese que te comes. que te comes la cabeza

No sé cuanto hará que no me siento aquí a escribir, frente a la pantalla, mientras el sol se escapa entre los rincones de la tierra como si huir no significase volver a encontrarte tarde o temprano con los problemas. Supongo que por eso todos tratamos de ser los primeros en tirar la última piedra, esconder la mano, y enseñar la otra llena de sangre, mientras nos delatamos a nosotros mismos entre los miedos que se esconden en los rincones del alma. Sorprenderse por las ciudades incendiadas tiene esa cínica ironía del que se sabe con todas las papeletas para ganar y luego prefiere tirarlas en llamas a alguna papelera, esperando a que todo estalle, en mil pedazo, de alguna forma imposible y haciendo eses en las rampas de esta fúnebre vida que es asimilar todos los desastres que dejamos a nuestro paso. No vaya a ser que todo se termine, y ahí, solo ahí, tengamos que asumir que es el final y ya no hay nuevos comienzos.

Podría tratar de encontrarle sentido a esta sarta de palabras que se diluyen entre los litros y litros de aire que nos asfixian, pero solo es un pequeño reguero maleable de pesadillas que encharcan el suelo de mi habitación, como esas manchas de chapapote que te encontrabas en la playa durante tu infancia y procurabas no tocar, porque eran fascinantes, pero también terriblemente pringosas, y ahí, una vez entrado en contacto con ellas, ya no había forma de librarse de la suciedad y la mierda,
esta que apesta en cualquier parte,
solo era posible hacerla desaparecer de la piel frotando fuerte con agua y aceite, hasta que ya no quedaba nada.

Ya se sabe, la mierda quita la mierda, los desastres implican desastres, y la mecha de la dinamita es demasiado corta como para no estallar todos en mil pedazos, en una patética cuenta atrás que comienza en el -1.

Miro por la ventana y la noche lo empapa todo, mañana entrego por fin el TFG, como en algún texto por aquí perdido en las profundidades del blog en la que hablaba de que estaba con animación y viendo vídeos de pokemon, han pasado años y las cosas poco han cambiado aparentemente.
Aunque si miramos con un poco más de atención,
ya no voy dejando sangre y veneno por las esquinas,
ya no me desgarro las heridas y las cicatrices con frecuencia,
y ya no todo es un oscuro pozo de tinieblas, una espiral de decadencia, un sucio baile del que parecía imposible salir,
pero créeme, de todo se sale, hasta de la guerra
que nosotros mismos construimos en nuestros corazones
y que hacen arder el alma hasta consumirla.

Las cenizas que se llevó el viento hace tiempo que han vuelto a nosotros,
las hemos asimilado
y nos hemos creído que con eso nos volveríamos más fuertes,
basta con creerlo, lo demás da bastante igual,
si a nosotros nos sirve... tira para adelante y no eches el freno.

Destejo palabras buscando respuestas en mí mismo a preguntas que no he formulado,
desviamos atenciones en los surcos de los sueños
y confundimos la suerte con el destino,
creyendo que no somos nosotros, el ambiente, y la sociedad,
la que marca nuestro camino
en la medida de nuestras posibilidades.

Sonreímos de medio lado cuando algo vale mínimamente la pena como para ser feliz, aunque sea durante un breve rato, saltamos de peñasco en peñasco tratando de volar y saltamos de cabeza al agua para no pensarnos las cosas demasiado y atrevernos a actuar de vez en cuando, tratando de hacerlo lo mejor posible en un mundo en el que es demasiado fácil hacer lo incorrecto.

¿Y es que quién es capaz de tener respuestas para todo?

Supongo que por eso nos buscamos en tantas partes: en libros, en películas, en series, en destinos, en encuentros clandestinos con nuestra propia alma a la una de la madrugada; observándonos desde lo alto de las ruinas del cementerio interno que es el haber sobrevivido a tantos golpes que nos ha dado la vida. Nos buscamos y a veces nos encontramos. Y ya solo por eso todo este camino de dudas e incertidumbres vale la pena, por creer que a veces encontramos el sentido a tanto irracional sinsentido que nos come la cabeza y nos devora el corazón de a pocos, desbaratando todo nuestro mundo y derribando nuestra alma hasta no quedar títere con cabeza, solo pequeños incorpóreos que nada entienden nada les incita a buscar la certeza de su razón de ser.

Porque somos seres racionales que actuamos irracionalmente el noventa por ciento de las veces. El otro diez es cuestión de pericia, ganas y suerte, no necesariamente por ese orden, pero sí necesariamente sin ese desorden
que nos alborota el pelo cuando nos levantamos sin saber ni quienes somos,
hundidos en la miseria de una rutina que nos ahoga
hasta dejarnos hechos fantasmas de lo que fuimos,
tristes sonrisas sin sueños
que se aferran a la vida porque es lo único que han conocido siempre.

Escribo por eso, por todo esto que he dicho, no sé muy bien el qué, ni siquiera me entiendo a veces a mí mismo, y vosotros supongo que todavía menos, pero aquí estáis, escuchándome, como aprendices alrededor de su maestro, como chispas alrededor de la llama, como sueños a través del tiempo. Y sin embargo, solo somos polvo en el viento. El último lamento. Las intenciones de seguir en pie aunque nos derriben los miedos.

Vivir.

Porque es lo único que sabemos hacer:

Seguir.

Porque es la única manera de encontrar el camino, a nosotros mismos, y con un poco de suerte a gente que te hace sentir.

En definitiva.

Porque el resultado final de todo es ser libre y feliz.
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Voz de rayo, impulso de trueno

Hambre de España,
vida de mil clamores,
dad fuerzas a quien lucha,
dad esperanza a quien vence.

Victoria de esta mañana,
gloria de mis temores,
gallarda calma que me acuna,
larga noche que se esconde.

Llamarán jilgueros y ruiseñores,
cantarán por sus amores,
y cuando la vida vive y la muerte vence
escribirán en el cielo mil poemas,
pintarán libertad con fusiles y flores.

Alzarán el vuelo los luchadores,
ondearán banderas de tres colores,
y cuando fallen los brazos y las rodillas flaqueen,
versarán en el suelo pan y tierra,
gritarán libertad despiertos y soñadores.

Fiebre de España,
juventud de eternas pasiones,
luchad por los que nos precedieron,
venced por los que nos suceden.
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2comentarios 23 lecturas versoclasico karma: 72

Curocromo para las heridas cosidas con amor

Ya la vida pasa callando
como un relente silencioso que nada deja
podría la desidia romper el saco a trozos
pero los pensamientos estallan y restallas por los cuatro poros de estos costales
los rosales en flor arden como espinos
y caminamos abriendo camino por un sendero de lamentos perdidos
abrasamos la suerte en una moneda a cara o cruz
y nosotros somos quienes elegimos nuestro propio destino
pues no está escrito.

El vuelo alza en las aves mañaneras
y las saetas dibujan filigranas a cámara lenta
que incierta es la tierra yerma
cuando todo queda hecho cenizas al otro lado del cristal.

Son sombras que no logramos parar
gritar al viento
porque no queda otra
ya callarán los muertos en su funeral
nadie asiste a misas ajenas
y hasta el cura se bebió toda la sangre de Cristo
con tal de entablar amistad con su predilecto amigo caído.

¿Dónde están los cristales que nos arrancamos de cuajo de la mano?
¿Dónde están los instantes que infundados se fugaron?

Quedan noches bajo las estrellas
perladas perlas
deslumbran la oscuridad y alumbran las tinieblas
pobre poesía de salto al agua de cabeza
las olas mecen la vida
con su suave vaivén de brisa fresca.

Sucumben los minutos al paso del reloj
y ya no queda otra cosa que contar hacia atrás
a la de tres
a la de dos
a la de tres, dos y ya.

El sol seguirá en lo alto brillando sin cesar
las mareas no se detendrán
y el mundo girará cada día como si no fuese el final
mientras tanto simplemente abre los ojos, toma aire, y salta al sueño de la libertad.
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3comentarios 59 lecturas versolibre karma: 92

Izanagi

Noche eterna en la espalda de la vida
desvive quien no atina en esta sucia partida
saltos al vacío por atrapar la salida.

Podría noquear al adversario
pero prefiero mirar hacia otro lado,
seguir y pasar de largo
los problemas aplastan a quien la mente le ha engañado
y la ansiedad soporta mi existencia bajo el peso del mundo
lloraría lágrimas de fuego por volver a ver
la bifurcación en que todo erró,
ahora podría llorar en un rincón,
pero prefiero luchar con el corazón
y el alma en la bandera
la palabra libertad cobra sentido
cuando atrapo el instante de tus labios.

Muero por todos mis fracasos
y cazo demonios en mis ratos libres
y en los findes
emborracho de silencio a los fantasmas de mi cuarto
sangra la mano
los cristales se han roto y me han dado un repaso
de seguir un paso y otro paso
para salir a flote durante más de lo que dura un rato.

Noche eterna en la espada de la vida
refilón afilado sobre el que todo se desliza
haciendo equilibrios tirando los dados en esta suerte de partida.

Pude ver luz al final a pesar de vivir consumiendo la mecha a toda prisa.
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5comentarios 61 lecturas versolibre karma: 118

Los hijos del cemento

Somos hijos del cemento,
de los trabajos de 10 horas,
de los sueldos de mierda,
de la vida de miseria a la que nos han condenado.

Somos hijos del cemento,
crecidos entre mundos grises
sin poder descubrir lo que hay ahí afuera,
crecidos entre tasas y becas
sin poder llegar a fin de mes por más que uno quiera.

Crecimos en el cemento
herederos de este tiempo,
de las jornadas intensas,
de las salas de espera con colas eternas.

Crecimos en el cemento
caídos de nuestros sueños
comprendiendo que nos han engañado
y que somos carne de cañón de su emprendimiento.

Somos hijos del cemento,
del mercado laboral dinamitado para hacer más dinero,
de la sanidad asfixiada, la educación privatizada y los derechos bajo cero.

Somos hijos del cemento,
-malcriados, ofendiditos y del todo lo quiero-
de los que tenemos que callarnos y tragar con todo lo impuesto.


Somos herencia de todos obreros
a los que pudisteis callar, aplastar y enterrar bajo décadas de silencio,

pero aquí y ahora
somos pueblo

y derribaremos todos los muros
porque aprendimos creciendo en el cemento.
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5comentarios 73 lecturas versolibre karma: 92

Bellotas

12 días.

Hay quien podría pensar que 12 días no es nada, apenas 300 horas, poco más que un puñado de semana y algo en los que malgastar un poco de tiempo de verano para evitar el aburrimiento.

Solo 12 días.

Poco más.

Y cuánto pueden unir 12 días.

Una eternidad. Un instante fugaz que se escapa entre las manos, como esos murciélagos que sobrevuelan la noche y no sabes muy bien si es estrella o mamífero. Unas décimas de segundo en lo que dura la vida, pero toda una vida en lo que dura apenas una semana.

Puede parecer una tontería, pero es que miro atrás y lloro de emoción pensando en estos días. En tantas horas vividas juntos, en tantos sueños y esperanzas volcados en una mesa de billar con un cubata o una estrella en la mano, en tantas memorias de nuestros pasados acunadas bajo la luz de un cielo que parecía imposible que fuese más estrellado. Y vaya si nos estrellamos con la realidad al ser conscientes de que eso se acababa y que todo lo que durante unos días parecía una vida ahora parecería solo una pequeña vida perdida en el oleaje de los recuerdos.

Supongo que por eso miro atrás y no puedo evitar sonreír. Por tratar de atraparos entre los dedos. Por tratar de hacernos eternos en nuestra memoria. Por ver si así esto dura un poquito más, aunque sea en la imaginación. Por tratar de hacer un artificio al tiempo y engañar a las distancias, saltarnos todas las fronteras y soñarnos un poco más cerca, como si nunca nos hubiésemos separado. Quizás así el reencuentro sea plenamente una realidad y pareciese que jamás nos hubiésemos ido de ese lugar que guardaremos eternamente en los tatuajes que llevamos en la piel.

Sigo levantándome a las 8:30 de la mañana, pero ahora todo es más solitario, porque simplemente voy a la cocina a por un zumo y un vaso de colacao, y no hay caras de sueño ni sonrisas mañaneras de esas que nos alegraban los días. No está Gonzalo preguntando si queremos los bollicaos y weikies que quedan, ni Juan tiene a su mamá para cuidarnos. Después simplemente me levanto y voy a lavarme los dientes, pero ya no hay música sonando, ni una docena más de gente repartiéndose en dos filas para ahorrar espacio. No está Vero bailando mientras le pica un dedo, ni Ana para animarnos como si estuviésemos solitos en casa. Porque estoy solito en casa, pero ya no vienen ni los cacos, ni me monto una fiesta, ni suena música a todo volumen en el Gallaecia para ver a Mireia dándolo todo hasta caer en una silla muerta de sueño. Tampoco está Sara con sus horas de bar a las espaldas ni Alicia para aprender llaves nuevas y técnicas.

Sigo comiendo a las 2 de la tarde, para después no hacer nada y tumbarme en cama y pensar que no tengo a Javi para apoyarme en su pecho mientras me tapa la barriga para que no me coja frío. No está Andrés llamándome para ir a la ducha, ni Glodie con su google translate de un lado a otro. Tampoco está Esther soltando tacos, uno tras otro, mientras le pregunta a Xavi si puede llevar agua, ni Marina insistiendo con la posibilidad de llevar cantimplora, porque a ver si no cómo hacemos yoga. Ya no hay pelis de Orcas para ver con Paco, ni experimentos de física fallidos con la cara triste de Jorge. Ni Laura contando chistes en el autobús y la mesa 3, ni Liz para matarnos a todos a base de picante.

Sigo merendando a las 6 de la tarde, pero ya no hay quejas por las manzanas y naranjas que nunca faltan. Ya no está Laura para llevarnos por los pueblos a concienciar a gente que tiene poco por lo que concienciarse, pues su pasado ha sido una diáspora de pobreza, migraciones y dolor. ¿Y cómo concienciar a alguien del que tienes todo por aprender?

Sigo yendo a cenar temprano, aunque luego Misifú no esté esperándome y ya no haya juegos, ni veladas, ni cervezas en las toallas de la playa bajo toneladas de sacos y mantas. Sigo recordando, aunque ya no haya nada de todo eso, supongo que por ello trato de aferrarme al recuerdo, por hacerlo un poco más eterno.

No hay caídas, moratones, cortes, silvas, cicatrices ni caminatas cargando con un bañador que no usaremos. No hay partidas de cartas, ni paseos continuos cruzando el puente del embalse que nos haría salir con unas cuantas escamas. No hay termas, ni calor, ni cangrejos cocidos. No hay kayaks ni erizos. Y por supuesto no hay pinzas ni castigos. No tengo a nadie a quien seguir por detrás sigilosamente y asustar cuando le pongo todo un tendal entero de colores en la espalda, ni conversaciones sobre indepes y reintegratas. Ni hay calma con la que comenzar a cantar una y otra vez como si no hubiese mañana para las resacas.

Puede parecer todo esto una tontería, pero es que 12 días dan para mucho, para amistades, sueños y planes de futuro.
Por eso adornaría todos los muros con la promesa de volver a vernos
y hacer otro trecho más de camino juntos.

Gracias por el tiempo,
por la vida,
por los momentos.

Gracias por hacer estos 12 días solo nuestros.

Que nuestro recuerdo no lo borre nunca ni el viento.
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3comentarios 83 lecturas prosapoetica karma: 88

Somos un laberinto entre las sábanas

Desvestiría tus dudas
y acunaría tus miedos;
desnúdame las prisas,
desempolva con fantasías mis sueños.

Besa todas mis heridas
que yo abrazaré tu infierno,
sedúceme en la noche
que yo te perrearé hasta que se pare el tiempo.


Mordería tus ansias
lamería tus pasiones;
confúndeme el hambre,
destéjeme lienzos de ilusiones.

Versa todas mis vidas
que yo excitaré tus emociones,
acaricia mis inseguridades
que yo te tatuaré la piel de mil colores.


Te construiría un refugio
y bajaría hasta implosionar tu cielo;
despúntame el alba,
desfibrílame con tu mano todos mis sentimientos.

Destroza mis muros
que yo descubriré tus rincones
eriza mi rutina
que yo te haré eterna como un poema que nunca se rompe.





Aráñame como si fuese la última vez que nos vemos.
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1comentarios 68 lecturas versolibre karma: 85

El hielo resbala por nuestras ventanas

Jugar a la vida es como apostar a las cartas,
pase lo que pase siempre sabes que vas a perder.

Y es ese sucio querer intentarlo a pesar de todo
el que te precipitará irremediablemente al fracaso,
una y otra vez,
como si no fuese suficiente con sobrevivir día a día
como para también estamparnos continuamente contra el mismo muro.

Y es este mundo de vanas ilusiones el que nos lleva por el jardín de las amarguras,
por los prados sin flor,
por todos los campos que han visto como la muerte galopa una y otra vez a su paso,
segando de raíz todos los sueños sobre los que una vez nos balanceamos.

Resistir la rutina es como ahogarse por falta de oxígeno,
el fin se acerca poco a poco,
pero por desgracia
nunca sabrás dónde estuvo la última salida de emergencia.

Puede que todas las oportunidades hayan pasado ya de largo.

Mientras tanto,
seguir
e intentar aguantar todo con una falsa sonrisa en los labios,
no vaya nadie a preocuparse por nosotros sin que tengamos fuerzas para evitarlo.
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3comentarios 77 lecturas versolibre karma: 112

Canciones de verano

Cuando la vida da vueltas bajo la mirada
que nos acompaña cada madrugada
yo sé que el mundo está en calma
y no hay prisa si el sol se va
pues marcha que tiene que marchar
solo sé que sueño con volar
con llegar más allá
con soñar con la felicidad
con hacer del verano mi estado de ánimo
e ir en tirantes y las llaves en la mano
como si el futuro no fuese algo cantado
y todo se redujese a imaginarnos
con una lata fría brillando
cuando el cielo está despejado
y la arena deja huellas tras mis pasos.

Los amigos en las esquinas de la vida
sosteniéndonos en las caídas
sonriendo cada día
imaginando caminos y partidas,
castillos de naipes que nos sostenían,
no te rías si te digo que soy un verso
hago eterno el instante fugaz y pequeño
calendarios que devoramos
consumiendo el tiempo sin cuidado,
somos demasiado jóvenes como para no ilusionarnos,
ya habrá margen para superarnos
ahora simplemente vivamos un atardecer de verano
hagamos que nunca nos arrepintamos
y brindemos por nuestros sueños lograrlos.

No hay prisa cuando el sol acompañamos
y la amistad sea un vaso que beberse a largos tragos,
somos el presente que queramos
cuidémonos como si fuésemos hermanos.

No hay prisa cuando el sol acompañamos
y la amistad sea un vaso que beberse a tragos,
somos el presente que queramos
cuidémonos como si fuésemos hermanos.

¿Cómo caminar el resto del año?
Somos poetas de la vida que nos añoramos.
Locos cuerdos llenos de recuerdos para rato
sonreímos con la mirada en las manos,
surfeando el tiempo como si fuéramos insensatos
solo sabemos divertirnos aunque no queramos
es el rito que derrito como un helado
venga, démonos un baño rapidito y luego a ducharnos.

¿Qué tendrá la no rutina que nos hace emocionarnos?
Destejiendo estrellas y murciélagos,
esperando la noche como si no supiéramos
ser habitantes reconocidos e inesperados,
dame esa cerveza que de un trago la terminamos,
trajiste la toalla y no la necesitamos
solo somos fuego consumiéndonos hasta quemarnos
y para no caer dibujamos retratos
de cómo seremos cuando crezcamos,
fuimos niños callados y ahora jóvenes alocados,
es lo que tiene respirar el Atlántico
nos llena de fuerzas para largo rato,
cojamos la furgo y ardamos asfalto,
kilómetros a la espalda con los colegas al lado,
fotos de grupo y vídeos para no olvidarnos.

Volamos al soñar
y por muy poco lo logramos.
Sonríe
que hoy el mundo es nuestro y mañana ya no estamos..

No hay prisa cuando el sol acompañamos
y la amistad sea un vaso que beberse a largos tragos,
somos el presente que queramos
cuidémonos como si fuésemos hermanos.

No hay prisa cuando el sol acompañamos
y la amistad sea un vaso que beberse a largos tragos,
somos el presente que queramos
cuidémonos como si fuésemos hermanos.

No hay prisa cuando el sol acompañamos
y la amistad sea un vaso que beberse a largos tragos,
somos el presente que queramos
cuidémonos como si fuésemos hermanos.
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2comentarios 65 lecturas versolibre karma: 99

Teorema

Compongo versos en la noche
porque es lo único que sé hacer:
hay quien puede volar
y quien lo intenta;
yo soy de ese segundo grupo
y por el camino trato de hacer lo mismo
con quienes transitan conmigo detrás.

No soy ni escritor ni poeta
solamente un pobre currante que espera
hallar la paz en esta guerra de mundo,
soy un loco y me confundo
con la libertad y las ganas,
y mientras tanto desfibro mis estanterías de libros
disparando palabras bajo luz de luna llena.

Soy un caballero sin cabeza
un jedi perdido en esta farsa,
el peñasco solitario sobre el que resistir de pesca,
la gresca de toda mi basca,
el pavo herido que hace eses bajo los brillos de un chupito,
el grito de auxilio de este porvenir;
creí vivir en una canción de Los Chikos del maíz
y solo fui un trapecista haciendo equilibrios
sobre un acorde solitario de Saez.

¿Qué tenemos que perder
y cuánto podemos ganar?
Es cuestión de salir de nuevo a jugar,
la torre del reloj ya vio ponerse el sol
y desde allí pude ver
como en la Batalla del Basurero vencí,
seguí más por costumbre que por ganas
y ya nada me falta
solo cicatrices a las que dar color
tras tantos años de ansiedad y depresión.

Soy la chapa que salta del botellín de Superbock,
el viento de Sagres bañado por el sol,
el vacío hermoso de los parajes alentejanos,
la saudade lisboeta
y las letras que brotan en el secarral castellano,
como si no tuviese bastante con todo lo escrito en Monte Alto,
dame tu mano para hacer de este verso un poema
solo habrá libertad cuando la paz llega
y una bandera roja ondeando bajo nuestro rostro,
sudor, lágrimas y corazón,
saltamos las olas de dos en dos y esquivamos las balas,
supiste que había felicidad y amor
y no lo soltaste hasta que aprendimos a soñar,
escribí este verso para al fin volar
y todo lo demás dejó de existir
solo quedábamos los dos por siempre jamás.
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3comentarios 69 lecturas versolibre karma: 104

Vaya cuento que recuento en la oscuridad de este desvelo

Rotos de un chándal que alguien olvidó coser.
Elvirus


Exploro rimas y libros
tratando de construir el verso perfecto
revertir el tiempo
y forjar impuesto revolucionario
saltar de tejado en tejado
nunca llueve en el faiado
no sabríamos siquiera cómo no lograrlo.

En la noche consumo la botella
solo resta la eterna espera
frente al techo negro
ojeras en el rostro ante el calor de agosto
ya sabremos cómo ganar estando tan rotos
y mientras tanto contar ovejas degolladas
en el insomnio de nuestra almohada.

Apágame la vela que arde
en la mesita del reloj
los segundos pasan y yo
soporto el encierro de este corazón
que sueña por el plomo del corredor
de cañerías
te reirías si me oyeras
gritar silencio
el infierno se ha congelado
sin saber muy bien cuando
pero bien es verdad que nos rompimos
al correr
delante de los grises
sueños que comían pesadillas
con esa falsa sonrisa
del tambor vacío de mi revolver
me revolví
revolcando el porvenir.

Aprendí
a fingir
ser feliz
mientras las mencillas me veían crecer.

Ya quedará camino cuando la muerte allane el sendero
de todos los recuerdos yermos
hasta ser
simplemente ser
otra
y otra
y una y otra vez.
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Cuando teníamos veintitantos en un lugar perdido y nos encontramos

La borrachera comienza a subir y el alcohol desteje sus efectos. Las bolas de billar bailan ante nuestros ojos y fallar un tiro bajo la excusa de que el otro lleva detrás mucho bar es una forma limpia y sutil de desempolvarnos las culpas y no tener que asumir nuestro propio mal estado. La creadora de la frase, Sara, es una chica con larga vida a sus espaldas. A sus 2 años ha visto más que mucha gente a los 50 y destila unas ansias constantes de beberse la vida a cada sorbo que da a su botellín de cerveza. Te habla con esa sutileza valenciana que deja recaer el peso justo y preciso en las palabras adecuadas, sin sobrar ninguna letra ni faltar las sonrisas necesarias en los momentos necesarios. Su mirada escintila bajo los focos del bar y en ellos tiene esa forma tierna y benévola que tienen las personas que se saben refugio para los demás, sin juzgar ni indultar, solo proteger y salvar de las caídas de esta vida en la que es tan fácil equivocarse metiendo la bola negra en la esquina equivocada.

La noche discurre sin más imprevistos que los justos y necesarios, como esos en los que decides irte afuera a tomar el aire y comienza a sonar Daa blue, y claro, precipitadamente tienes que girarte y volver a la pista de baile, porque sería una ofensa a Eiffel no ponerse a bailar esa canción en cualquier momento, ya esté el edificio en llamas o sea el fin del mundo. Bacardí limón arriba, estrella galicia abajo, un par de chupitos a los lados y jugger con monster por descontado para acabar con el cansancio. Todo fluye como tiene que fluir y entre perreo y perreo un buen temazo como Macaulay Culkin para darlo todo en el medio como si no hubiese nunca otro final que no fuese el final feliz.

Al fondo de la barra está Ana apuntando en un papel los disparos musicales con los que hacer estallar en mil pedazos todo el bar, las canciones se suceden una tras otra entre sus dedos igual que su vaso de alcohol que cada vez está más vacío que lleno, podría parecer esta la causa de su sonrisa fácil de cristal, pero la verdad es que tiene la capacidad de iluminar el cielo a cada instante sin preocuparse demasiado por otra cosa que no sea reír. Mireia está a su lado, dispuesta a saltar al ritmo de lo que se le ponga por delante, ya querría cualquier viñarrockero moverse con la agilidad de su juventud. Se me acerca corriendo y se ríe, con esa expresividad tan pura que tiene su rostro, y yo le digo que vaya con calma que luego se amodorra con el alcohol y ella al escuchar la expresión rompe en espontaneidad dando una lección de humildad a Daddy Yankee y su canción mientras todo gira a su alrededor.

Fuera están Javi y Alicia, cuidándose, tratando de sobrevivir a la resaca acumulada de 3 días. Gozan del hablar calmado de las personas que generan confianza con esa frágil sinceridad que destilan en sus voces. Tienen magia, la sensación de que al verlos todo se detiene y gira en torno a ellos; quizás por eso a veces me descubro observándolos, nublado por ese hechizo que se crea a su alrededor, como si al mirarlos este sucio mundo resultase ser un poco más bonito, un poco más tierno.

Llevo ya dos cubatas entre pecho y garganta y todo comienza a resultar más complicado, sobre todo cuando intento no meter la bola negra en el agujero equivocado y me cuestiono a mi mismo si vamos a por las lisas o a por las rayadas, porque para rayadas ya tenemos bastante con la suicida cotidianidad de la que cuesta discernir entre el grano y la paja. Esther se acerca para sacarme a bailar y yo me dejo guiar de su mano, tiene esa familiaridad de las amistades de toda la vida que entre cerveza y cerveza se juran soportarse por siempre en las caídas mientras se sostienen mutuamente las frentes.

Mañana Marina se va y Vero ya nos falta, así que decidimos por unanimidad brindar por el futuro con chupito todos a una. El tequila desborda de los vasos con los sucesivos choques y nos prometemos entre risas de felicidad reunirnos en casa de la madrileña en Navidades. Nos abrazamos y salimos a bailar, nadie quiere pensar en las mentiras que se filtran entre estos juramentos, y es mejor así, la noche es joven y el cielo está suficientemente estrellado como para caernos por el precipicio de nuestros miedos.

Juan y Gonzalo se juegan el tiempo al billar, más rentaba que fuese el desayuno, porque a ver quien se levanta en el día libre. Se cuece dormir hasta el mediodía y todos lo sabemos, por eso cuando cierra el Gallaecia salimos al exterior y comenzamos a caminar calle abajo haciendo eses, sujetándonos unos a otros, porque para eso están los amigos: para los sueños, las esperanzas y las borracheras -ya sean estas de felicidad o miedos-.

Tras un duro trabajo y veinte minutos largos logramos llegar al embalse, las aguas brillan bajo el relente de la luna y la naturaleza se abre ante nosotros a medida que atravesamos el puente que tantas veces hemos cruzado a lo largo de todos estos días. Me voy quedando atrás y enfrente mía escucho esas risas que ya podría reconocer hasta con los ojos cerrados. Sonrío de medio lado y pienso que no sé dónde estaremos en unos días, pero tampoco me importa demasiado si esta gente no sale de mi vida.

La noche se abre ante nosotros y las estrellas fugaces juguetean con los murciélagos a surcar el firmamento. Pillamos los sacos, las almohadas y los edredones y nos tiramos en la playa a disfrutar de nuestra juventud. Hablamos de todo y de nada, de pasados y futuros, de sueños, de caminos y viajes que algún día haremos. Reímos, sonreímos, gritamos y nos sorprendemos al descubrirnos hasta niveles desconocidos. Y todo está bien, porque solo se puede estar bien cuando estás con tu gente. Y eso es lo importante. Porque ya llegará la vida, pero hoy y ahora estamos en standby y solo importamos nosotros, nuestra amistad y el presente.
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Versos valientes

Trato de destripar las palabras con la facilidad de un poeta que se desnuda el pecho mientras se rompe a tiras toda la piel de este cuerpo. He recorrido universos tratando de buscarte como Axel a Roxas y he resultado ser un puñado de demonios incorpóreos, un ángel tratando de hacer lo correcto en un mundo en el que es demasiado fácil equivocarse.

¿Qué tendrá esta vida que no se nos permite tener otra?
Y así vamos,
destripando finales,
saltando de abrazo en abrazo tratando de aferrarnos a esta soledad que siempre nos invade.

Solo soy como ese pobre palestino expulsado de su suelo quemado,
disparo ráfagas de palabras a quemarropa por dolor
y la quemazón me hace arder el corazón.
Las calles empedradas tienen ese encanto del pasado,
salto de roca a peñasco
para sentarme en todo lo alto
dominar el cielo y volar
como una foto lista para instagram.

Soy Atlántico y eternidad,
un verso desnudo que jamás regresará,
la magia del mar
como un vendaval
que nos lleva siempre más allá.
Hoy tengo la paz y la calma,
ya tendré otro día la gloria
mientras tanto me quedo con la risa fácil
de una poesía que remata
en lo alto de la red

¿qué es lo que se va al otro lado del muro?
Solo somos cuervos rotos levantando sus alas para rozar el firmamento.

Pásame esa cerveza que no nos pare nadie
ya la muerte vendrá
pero hoy importa el aquí y ahora:
vive deprisa, muere joven,
y el humo del cigarro que se consume en el cenicero
de esta tesis que es la vida,
no hay otra salida para la indignación
que plantar cara a las adversidades:
si quieres cambiarlo todo
empieza por este sistema,
el resto viene solo como un haz de rayos gamma
surcando el estrecho a hombros del Granma.

Vaya prisas que nos entran cuando sabemos que todo se termina
¿por qué no viviremos esta vida como si fuese el último día?

Sufrir en silencio en vano es algo que solo Itachi podría lograr
el resto seremos pobres esqueletos muertos
si queremos ser héroes en este mundo infecto
en el que nos disparan continuamente publicidad
para caer y fracasar.

¿Qué hay de verdad en una primavera floreciendo
si solo en el destierro del otoño podremos renacer y soñar objetivos nuevos?

Tengo las manos manchadas de sangre,
pero perdonarse es de sabios
y camino para pasar de largo su bandera,
la nuestra es roja, amarilla y morada
y lleva la palabra libertad en la frente bordada.
Trato de ser poeta del pueblo
y solo logro ser una huella digital
que se esconde entre los miedos
de este sistema infernal,
supongo que ese es el aliento
que nos queda cuando queremos
ser mejores de lo que creemos,
dame la mano y juntos creceremos,
el resto es sonreír, cuidarnos y querernos.

¿Qué tienen de verdad los cuentos?
Yo creo más en lo cierto de las leyendas
que en la moral que tratan de imponernos,

seremos vientos llevando futuro a todos lados
y sin saberlo ni esperarlo
los años pasan de largo,
mirar hacia atrás tiene su magia
pero en el horizonte está el verdadero camino
y el resto es solo ilusiones en la cueva de Platón,
no hay patrón que pueda acallar esta voz,
y Bizancio tiene más de verdadero y libre
que cualquier otro imperio olvidado.

¿Y ahora qué queda?

Pasa página y tira de lado
que a lo largo de todo este tiempo
he aprendido a distinguir
entre quien me quiere bien
y quien solo busca sangre de los corderos,
somos valientes cuando soñamos
en una pesadilla en vida
de la que no nos protegen ni las sábanas.

Spoiléame todos los finales,
pero nunca me digas
cómo llegamos a estos giros argumentales,
me importa el camino
como causas y consecuencias que perviven por sí solas,
que la baraja de naipes se reparta esta partida

que aún queda vida por delante para rato
sonrío de lado y remato
este poema de triste soldado
que sueña con ser salvado
por la poesía del aroma Atlántico:
dame siempre tu mano
que ya la luz la encuentro en la paz veraniega del atardecer lusitano
recuerda esto:
siempre habrá libertad al calor de tus labios.
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Soñaba en un pupitre frente a la ventana con estrenar el verano con un brillo constante en la mirada

La luna como fondo de un vaso de tubo
apunto el instante en un minuto
como un cuaderno de fotos hechas a contrapunto
despunto por saberme anuncio
de una postal de paisaje y mar
muelle en pleamar
saltar y volar
queda paz
cuando llega la felicidad.

Podría confundirme como una gaviota cruzando la Ría
qué haría para saltar de casilla en casilla
la partida no tiene inicio ni salida
reiría si supiera cual era la respuesta a tanta botella de cristal surcando la mar
la brisa se lleva la salitre sin cesar
y todo un mundo se condensa en las imágenes que capturo
en un vídeo a 25 fotogramas por segundo
sucumbo
a la poesía del suburbio
pantalones cortos, sandalias y camiseta de tirantes
las llaves bailando en la mano y el móvil en el bolsillo
la música en los cascos a tope de volumen con mucho estilo
abro camino allá por donde paso y por donde yo decido.

Firmaba cientos de cartas sin destinatario
canciones atrapadas en decenas de folios en blanco
transformando toda la realidad entre mis brazos
pedazos y retazos de todo lo soñado
queda luz y esperanza si la mirada no se apaga
sigue otro día más que esto no se para
logremos hacer futuro, ya nadie nos para.

No hay prisa cuando el sol se va
saldría a recorrer el mundo y el mar
y por el camino el viento dominar
la rima surcar
y como un verso improvisado dibujar la palabra libertad en lo alto de una pared en mis calles.

Hago barrio allá por donde la vida pase
ya no queda sol que nos deslumbre bajo la sonrisa de una gorra
desborda la luz cuando nada ahoga
la arena entre los dedos y los pies siempre pisando firme sobre las nubes
¿qué confundes con la paz
la suerte o la libertad?
Atrapo paz en una ilusión constante
ya habrá saltos hacia adelante
cuando comprendamos que no hay caída allá adelante:

Yo hago mi propio destino,
ese es el camino que yo he elegido,
y cuando nada parezca mejorar
piensa que seguir es lo que queda para no fallar,
en el horizonte siempre hay otro obstáculo que superar,
disfruta del instante dominando cuerpo y alma de a una sin parar,
que más da que no todo sea tal como era
ya habrá nuevas épocas que recordar y rememorar
que adornar con los brillos del pasado que no queremos olvidar,
si tú quieres el mundo te deslumbrará,
solo hay que soñar.

No hay prisa cuando el sol se va,
la mar sonríe siempre un paso más allá,
hagamos sendero al caminar,
saltemos, bailemos y volemos,
queda mucha vida por delante por superar,
salta, vive, sueña,
que nadie te quite la esperanza en esta nueva era,
espera hasta alcanzar el final
porque solo queda atrapar en un poema la luz de la libertad.
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La juventud en una lata bajo acordes de guitarra

La vida son las vueltas que nos llevan al punto de salida
como si así la partida saludase al sol con una sonrisa
me perdería en la cálida brisa
mientras el agua fría me atenaza las heridas
y tu risa
inunda el mundo como una caricia.

Que pericia salir en zapatillas
camisa de tiras
las llaves en al riño
y las manos en los bolsillos
apurando el último suspiro de instituto
el verano a lo loco
festivales, conciertos y noches como pocos
cantando por las callejuelas
la salitre en las ojeras
y las miradas achispadas como si el futuro no fuese con nosotros.

Qué dirías de vivir deprisa
que no te alcance el cansancio ni la desidia
coge estos años en un puñado de fotos
reparte las cartas en la playa y que pierdan los otros
ya habrá días en que sentar la cabeza
mientras tanto pisa a fondo
y que la rutina no sea cosa nuestra
cada noche la última con las sonrisas a cuestas
vaya fiesta que me espera al final de la próxima escalera
no caerá esa breva
¡salta!
Que quien no corre vuela.

* * *

Y cuando ya no puedas más
siéntate frente al mar
las rocas por colchón
el atardecer a todo color
y los sueños dibujados en paleta libertad despidiéndonos.
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Brillos en tus palmas

Entre la cuna de los versos
atesoré un instante eterno
por ver la luz de tus labios
la risa de tu mirada
y la poesía en tus manos.

Salté del cielo al más allá
por sobrepasar la línea de la libertad
y sonreí al sentirme uno
con tus pasos en el camino
con tus sueños de futuro.

Entre la luz del día
y la brisa de la noche
encontré el sur atrapando tu norte
tras filigranas lejanas
de la suerte que no se esconde.

Salté del tiempo
y corrí con el viento
el mar me arrullaba
y la mañana cantaba
mientras todo tu cuerpo la vida me daba.
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Definición inconclusa

Un poema es tu momento,
el pasado aún no cerrado,
el discurrir de la vida, abierto

Un poema es reflexión,
un instante detenido,
la musa sorprendida en acción

Un poema es dolor,
alegría, duelo, amor,
un mechón de tu cabello hecho canción

Un poema es sentimiento, contracción,
alumbramiento de versos,
irrupción

Un poema es lo que pasa,
si la luna eclipsa al sol,
el cinematógrafo, Walt Disney,
blanca nieves y un gorrión
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