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Sin título...

Ella pasea
con esa
bonita
sonrisa
que tiene,
y todo ese
amor, que
lleva tan
dentro.

No necesita
a nadie,
que la digan
falsos
"te quiero",..

Sus mejillas
se sonrojan,
cuando
un ramo
de rosas,
así misma
ella se compra...

Y en voz
alta,
se dice...

Feliz San Valentín
de nuevo.

"ME QUIERO"...
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Gotera

Galopante entre puertas y salones, debajo de la luz de los ventanales se disipaba mi alma, como una sombra a las seis de la tarde, de una tarde de invierno.

El mero permanecer allí, hacía que se disolviera la soledad de tardes sin lectura, jornadas sin escribir nada con escrúpulos, como un Ícaro cayendo en el mar epónimo, como un anacrónico y desvencijado adiós de puerto en una banca mientras leo las líneas cromáticas de un Monete, que dialoga con sus propias sombras.

Entre olor a nardos y gardenias, se mezcla un olor a café que se niega a dejar de ser café en el fondo de mi taza, mientras intento leerme a mi mismo, y encojo mis hombros rememorando aquella noche a cuatro grados bajo cero de infinitas congojas tratando de ser sepultadas entre letras y viejos libros para no soltar hipos de vacío.

Afuera la ciudad, besada por una lluvia helada de agua nieve que renuncia a su vocación de nieve, prefiere quedarse así helada, inmisericorde como un catafalco destemplado, mudo y sin sentimientos, rodeado de deudos llorosos vigilados por un gato que desde la ventana de enfrente no entiende nuestras ceremonias primitivas fingiendo civilidad.

No importa si se llora de noche o una tarde de jueves. Si tienes goteras en el alma, o en la conciencia. No hay problema si metes tu mano al bolsillo y sacas una pena de antaño que no entiendes, y la desenvuelves esperando que el aire se la lleve, pero solo consigues que vuele en torno a ti, como mariposas de múltiples colores.
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Vida

Sientate en cualquier lugar y
observa a las personas en
donde sea que estés
observalos con atención
como si miraras a escondidas a
una linda chica
si te pillan mirandolos te
lincharan

notas las grotescas sonrisas en sus rostros
similares a las de los payasos
Pennywise los envidia

sus ojos de asesinos
vacíos pero alegres
como los de una mosca

sus formas identicas de hablar
estúpidamente
sin sentido
sin razón
nada importante sale de esas
bocas

desperdician sus vidas
sin darse cuenta
rien sin saber de donde proviene
su risa
caminan sin saber a donde ir
rezan si saber si dios existe
existen si saber porque lo
hacen

vivimos en la mayor inconsciencia colectiva de la historia
y nadie lo sabe
solo yo
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Sin título...

Algo la
conmueve,
inquieta se
siente.

Y entre sus
sábanas se
mete,
adentrándose
en su alma...

Revolucionan
todo su ser,
poniendo
sus sentimientos
a traspiés...

Su corazón,
late a mil.

Son estas
mariposas,
mudándose
a su piel...

Quisiera
escapar,
pero ya
no puede.

Atrapada
está, en
esto que
llaman...

<Enamorarse
de verdad>...

© Derechos de autor
Isa García
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Los miedos

Porque ocultarnos de nosotros mismos
jugar a las sombras y correr cortinas
estar solos para recorrer abismos
bajo una luna que solo sabe clavar espinas.
Vivimos eludiendo espejos inmortales
sin enfrentar la derrota del optimismo
escondiendo la piel y sus vendavales
llorando el vino obscuro del cinismo.
Alcemos la copa de la locura
rompamos la roca dentro del pecho
el miedo endurece el alma
y los odios siempre están al acecho.
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4comentarios 85 lecturas prosapoetica karma: 89

Se avanza...

Se avanza por el camino
y se hace lentamente,
evitando mirar atrás,
aunque la tentación sea grande,
para no convertirse en una estatua de sal.

Pero se avanza, se camina,
se va buscando el pulso a la vida,
el latido al corazón de las calles,
del asfalto,
de las gentes que pasan a tu lado.

Se busca el renacer, el resurgir,
el grito ahogado que subyace en el alma,
y ese sentimiento, dormido,
precisa despertar,
sentir la música del día,
la canción de las aves,
la voz de las personas y las melodías,
sublimes, de la vida.

¡Se avanza, sí…!

Rafael Sánchez Ortega ©
25/11/18
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Arráncame

La ansiedad se pasea adentro de mí.
Deambula por el abdomen, descansa en el tórax a leer un poco de poesía. Se tumba a mi costado, se sube a mis hombros y en mi cabeza causa severos estragos.

¡¡¡Arráncame esta ansiedad!!!
Grito a la gracia, suplico al cielo y endoso al creador, buscando ser atendido de inmediato; pero llegando de a poco la ayuda y logro mantenerme en paz por un rato.

Pero basta el mínimo recuerdo, que se pasee insolente por mi cabeza para que despierte ese dragón de muchas cabezas; esa bestia que me rasguña el alma por dentro y el cielo vuelve a ser molesto, como las filas, el tráfico, las conversaciones ajenas en el bus; el mendigo que me pide una moneda; el teléfono que suena, los mensajes, los WhatsApp, todo empieza a ser molesto y pertubardor... Y me pierdo.

Entonces me asisto de mi literatura andante: algún libro que cargo para aislarme un poco de este mundo y atender el relato. De pronto ya soy el narrador de alguna aventura, el lector de algún verso; el viajero por caminos ignotos que se abren a mi ojos, y vuelvo a ser el que siempre fuí, antes de que llegara a mi vida la ansiedad.
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sin comentarios 35 lecturas prosapoetica karma: 59

Tardes de invierno...

Tardes de invierno
que pasan y que llegan
dejándonos legañas
de paz y de silencio.

Son cual retazos,
de tiempo retenido
que quiere libertad.

Salir a ver el mundo,
quizás en un instante,
andar entre las gentes
y oír lo que nos dicen
con su voz.

Tardes de invierno
que llegan solitarias
en un instante.

El hombre las contempla,
las vive y las disfruta
junto a la hoguera
del hogar.

En el salón silente
de su casa,
mirando al fuego,
se desgranan pensamientos,
se barajan proyectos
y se mira un poco atrás,
a ese año pasado
que acaba de marchar.

Entre las llamas
que gritan, sorprendidas,
mientras las miras,
está el amor.

Quizás la chispa,
es ese fruto de la vida,
tan añorado;
o puede que sea el invierno,
cargado de nostalgias,
que nos envuelve.

Pero es el hombre,
cansado, por los años,
el que pide la luz, la claridad,
la sencillez.
Quiere la infancia,
los días infantiles
y tan eternos,
aquellos en que,
su cuerpo juvenil,
se transformaba,
los sueños estaban
a flor de piel
y la luna y las estrellas
iban siempre en su corazón.

Aquel pasado
renueva hoy las pupilas
que cobran vida.
Es algo extraño,
pensar que los mayores
añoren esa infancia.

Pero cuando te miras
y ves, en el espejo de tu alma,
aquel reflejo
quieres volver,
salir del largo invierno,
volver a aquella infancia
y su primavera.

Así son tantas tardes de invierno,
de lluvia por la calle,
con fuego en la cocina
y nostalgias en el alma.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/01/19
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El asomo de una flor radiante

Una flor radiante
asoma los largos filamentos de sus doradas espinas
a través de los huecos de aquel follaje negro,
un poco más, y ya a pleno saldrá el dios de esta helada Crematoria,
arrasando con el acero rubio de sus ojos,
toda esta breve calma de hadas,
de amarillo ninfa aceitoso
en este aire inmóvil de las seis matutino.
¿Es un girasol de agujas…
... o ardiente alfiletero?


@ChaneGarcia
...
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3comentarios 66 lecturas versolibre karma: 90

Espera

Siguen las ganas intactas en el gozoso blanco pintado de verde,
vuelan las mariposas en ese hilo del tiempo
que se alarga por las sombras y se acorta por los pasos.
Me columpio en los interrogantes hasta que el cielo rasgue su velo y anuncie la noticia.
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El gran ojo sin parpado

Dios tiene que ser como la globularidad de un gran ojo sin parpado,
redondo,
siempre abierto,
con aquella esclerótica de marcados estratos,
cogollando a una pupila en el lejano centro.
Una pupila, ¿negra o azul?,
que se enfila como un haz de tren hacia nosotros.
Dios debe ser como un gran mosaico de empedrados, armando…
sosteniendo la entidad de una esfera,
como sucede en un ojo de mosca,
donde cada punto en cada estrado de la piel de cebolla,
está a la misma distancia del punto interior.
No hay mejor concepto para englobar la titularidad de Dios que un ojo-esfera,
transparente planeta de agua vítrea,
con una pupila negra a manera de núcleo,
entronada en su interior fondo.-


@ChaneGarcia
...


Imagen usada: Mural created from nails, Toronto City Hall, Ontario, Canada (© Lycia WalterShutterstock)
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3comentarios 54 lecturas versolibre karma: 88

Fragmentos sin horizonte

Ese cuadro mágico en donde ya no hay mar
ni tampoco cielo
ambos son como la amalgama en una sola cuña
con el garfio de un uno, hiriendo esa sepia en el suelo.
¡Ah!... ¡¡Qué hermosa es la entrada del puerto de Trouville!!
con toda esa diafanidad en el agua
lo nítido escapándose de los fragmentos…
cual líquido metálico en un espejo roto.-


@ChaneGarcia
...
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4comentarios 68 lecturas versolibre karma: 94

Líos

Te mentí, te mentí con descaro. Me mordí la lengua y me aguanté las lágrimas cuando te dije que ya no siento nada por tí, y que no te llamé porque quiero estar contigo. Esta es mi mentira, seguramente la mas grande que te he dicho desde que te conozco. Quisiera tanto que veas esto y a la vez quisiera tan poco que lo sepas. No se si esto es más una confesión o una disculpa. Perdoname, de corazon odio mentirte, pero no quiero ser la tipa mala que te quite tu felicidad. Solo me queda soltarle mis lagrimas a esta almohada y mis palabras a esta pantalla, porque es que me estoy ahogando. se me desbordan todos los "te amo" que no te dije por esperar a que regreses. Era como que los guardaba.
En el fondo sabía que nunca más te iba a tener conmigo, pero ni una sola noche dejé de idealizarte.
Ahora ya no sé como dormir. Tu imagen me daba paz para quedarme dormida, y ahora me quita el sueño, por decir poco. Me quita el aire, la fuerza, las ganas de todo.
Siento tanto tu presencia en los lugares donde estás ausente. En mi cama, en mi depar, en los sitios donde estuvimos juntos, donde te amé correspondida y donde sonreí por ti. Tengo espejismos de ti y me arrepiento de todos los besos que me aguanté de darte por dejar que juegues en el cel, o de todas las veces que me enojé porque no me llamaste, en vez de llamarte yo, 40 veces más. Y en mis espejismos te los doy y me desenojo y te vuelvo a llamar. Y a veces te tengo rabia. ¿Cómo se te pasó tan rapido algo tan eterno?
Que sepas que no te espero, pero si te extraño, te lloro como a difunto. Busco razones para odiarte pero siempre acabo perdonandote, y reconciliandome con tu recuerdo y amandote más.
¡Los líos que armamos tu y yo en mi cabeza y tu ni te enteras!
Ya suponía que había alguien mas, pero siempre pensé que lo nuestro iba más allá. Tal vez porque a mí no me ha llegado aún la persona que me limite de pensarte, que me entumezca los pies lo suficiente para no correr a ti en cada oportunidad posible. Y eso es bueno, yo ya no te movía el piso eso es lo que sé. Pero que ardor del alma.
Y al alma, al alma ya la desempolvo, le doy la vuelta y la vuelvo a limpiar. Y te guardas en los rincones y no hay quien te saque. Y ni hablar de las cosas que de verdad me dicen que aún estas vivo y que viví de tu mano por cuatro años. Me matan. Siento como se me contrae el corazon y se me acartonan los pulmones ya secos porque ya no se acuerdan como respirar. Se me apuña la garganta y la boca del estómago se me prende en fuego.
Por eso hoy quiero borrarte. Matar tu recuerdo que cada vez que se aviva me mata. Hoy me revivo a mi y te mato a vos. No le veo otra.
Hoy dejo de esperarte y no lloro tu partida, porque cuando lloré tu partida esperé tu regreso formando estrategias para armarte un caminito hacia mí. Pero o me tardé, o tu te apresuraste en encontrar otro camino.
Hoy dejo de esperarte y lloro tu desaparición. De esa no hay regreso.
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4comentarios 50 lecturas prosapoetica karma: 83

Sin título...

Qué fácil
es soñar(te)...

Y sentir,
que a mi
lado, estás.

Para poderte
acariciar...

Pero...

Qué
diferente
es la
realidad...

Cuando
despierto
y veo, que
tú, a mi
lado.

Aquí no estás...

© Derechos de autor
Isa García
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Melifluo destroce; "fénix veinticuatro"

Me siento como quien llega a un lugar desconocido y no sabe muy bien qué camino escoger. Joder, parece que para este laberinto no hay salida de emergencia.

Sigo sin comprender ni la mitad de lo que siento, y cada vez hay más silencio en lo que pienso. Unos lo llamarán paz, yo lo llamo vacío. A veces me reconozco en aquellos juguetes rotos que aunque te hacen sonreír porque te hicieron feliz en su momento, ahora son inservibles. Y esa es la cruda realidad, aunque finjamos que con esa sonrisa es suficiente. No quiero ser el recuerdo de lo que fui. No quiero ser el fantasma del alma que un día tuve.

Sin embargo, me hallo en medio de una calle repleta de gente y estoy más sola que nunca. A veces ni despliego el paraguas cuando llueve porque quizá si se me calan los huesos, mi corazón deje de palpitar por inercia y se espabile.

Me siento como el pájaro que envidian por su libertad pero que jamás lo recuerdan cuando preguntan por un animal. Como ese libro que he empezado tantas veces que he desgastado, únicamente, la primera página.

Al final sí voy a ser todo de lo que un día huí. A decir verdad, ha sido una escapada pero al revés, ¿entonces sobre qué demonios estoy escribiendo? Los míos se han convertido en esto... Pero, para ser del todo sincera, estoy en ese momento en el que el caminante, cansado, se plantea por un segundo volver atrás. Pero no lo hace. Porque ya está demasiado lejos y la vuelta sería más larga que llegar al final, sea cual sea éste.

Sigo a veces sin comprender cómo he llegado hasta aquí, a esta ataraxia confundida con soledad. Al final el encontrarse con uno mismo no es tan serendipia como creía. Quizá he estado tan pendiente de sujetar lo roto, que no me he preocupado por cuidar lo que seguía intacto. Y se ha roto también.
Y por eso en lugar de agacharme y que la vida se creyera que me arrodillaba ante ella, he levantado la cabeza, altiva, y he dado media vuelta mientras me decía a mí misma: ¿cómo crees ahora qué vas a reconstruirte desde cero?
Pero increíblemente aquí estoy. En este melifluo alzar de fénix.
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Hoy vi una rosa...

Hoy vi una rosa que estaba solitaria
en un jardín.
Tembló mi mano buscando con los dedos
aquellos pétalos.
Y los rocé. Sentí la suavidad
de aquella rosa.

Cerré los ojos sintiendo la caricia
que me llegaba.
Era un poema,
un verso abandonado en cualquier parte.

Sin darme cuenta, me vino la sonrisa
hasta los labios.
¡Cuánta ternura dejaba por mi cuerpo
aquel contacto!

Volví a la vida y Abrí los ojos,
el viento del nordeste me hablaba
en su silencio.
Decía borbotones de palabras
que ahogaban mis sentidos,
decía que buscara nuevamente,
que siguiera mi camino,
que te amara…

Rafael Sánchez Ortega ©
28/11/18
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Sueño sin itinerario

¡No sé cómo llegué allí!
Las agujas de pino alfombraban mi vereda,
bajo como una piedra en mantequilla,
me deslizo como el trineo que parte la niebla
y que no deja marcas en la arena.
Luego hay un salto sin control al que no me opongo…
Ahora me concientizo en un yo sin cuerpo,
sólo soy una entidad en un par de ojos,
voy en los lentes de una abeja,
sobrevolando la sepia ondulante de este mar de trigo
con olor a lavanda,
a lo lejos diviso la muralla de piedra,
negra de donde desnudo crece el árbol de roble,
las venas raíces que en se alzan como garras de vieja,
que hambrientas buscan arañar un trozo de Sol.
Vuelo casi sin tener consciencia,
voy en la despreocupación de mi itinerario.
Una extraña brújula es la que me guía por dentro,
como si una mano negra
desde el cenit
controlara la aguja que sostienen mis cuerdas.
Soy algo así como un muerto a la deriva
bajando el río…
sólo me dejo llevar hacía lo inevitable,
y despierto del sueño…
empapado en estos escalofríos. -

@ChaneGarcia
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Me faltas

Me faltas
Le faltan a mis dedos tu piel, y le faltan a mis versos tus labios, que mis besos se rehúsan a rimar con otra boca.
A mis atardeceres les faltas.
Faltas en mis alegrías y en mis llantos te desbordas.
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6comentarios 95 lecturas prosapoetica karma: 85

El anhelo

Las sombras diurnas
pedestres
se alargan vampíricas,
acentuando el ya frío aire que reinaba en el ambiente.
El temor se nos anidará en los ojos como pájaros negros agoreros,
al ver al Sol besar a clavo aquel rojo horizonte.
Él... abrirá los ojos infectos,
y levantándose como una tabla,
saldrá de allí todo hambriento.
Por el olor que deja el miedo
nos encontrará aquí bismutos,
y disfrutará tensándonos la cuerda sin romperla,
jugará felino con nuestros temores nocturnos,
antes de hundir fiero sus puñales bucales.
Él siempre ha sido frío y plutónico igual que un vano hueco,
rodeado de todo ese calor ajeno inalcansable,
siempre allí,
a un palmo de su garra:
La cosa intenible,
ese hálito tierno que entre sus dedos filosos, ceniza se vuelve
cual intacto pétalo estrujado
por las yemas de su gélido ardor.
¡Sí! ¡Ya lo siento!
Allí viene el que no tiene nombre,
el que no está vivo
el no-muerto.


@ChaneGarcia
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Las musas danzan en su cabeza

Cinco son las musas que danzan en su gamelote de nieve negra,
esas hierbas de cintas alargadas que como las ondulaciones de un mar herbáceo,
es donde su locura colinda lo mismo que con su genialidad rupestre.
El Tiempo va haciendo lo suyo en aquel rostro bien marcado.
La lejana buenmosura de su juventud campechana
se le ha ido derrumbando cual muro enmohecido por el liquen de la vejez.
En sus ojos ahora brilla una carencia de niño huerfano,
nos traspasa como quien busca con la mirada
ese cariño que muy en el fondo sabe
que aquí no encontrará brazos maternos.
Se pierde entre sus uveros mal pintados,
descoloridos por una suerte de lejía española.
Su templo de paja y barro estaba en los predios de Macuto,
hasta que un día vino el torrente
y borró de un plumazo
todo de raíz.
Se llamaba como lo que hacía…
Armando,
y sus trazos por ahí aún reverberan las paredes
... encandilando a los ojos transeúntes por el Metro
con los garabatos en sus soles de agosto.
Así era él
boceteando musas sin rostros,
a veces con cuerpos de Botero,
con caras chuecas y pintarrajeadas
cual si estuviese haciendo sus muñecas de trapo.


@ChaneGarcia
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1comentarios 40 lecturas versolibre karma: 89
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