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Mujer de mi diluvio

...

Si tú no estás: todo se desordena
Aquí, niño de pequeñas letras y nudos,
hubiera sido tu esclavo, tu sinrazón por mandar al cielo
por beber de ti y ser en ti: manantial de mermelada y sexos.
Si se me acusa de mirarte
de partirme el alma en medio de la edad de las frutas
y sobre los árboles y sus capas;
estoy agonizando por tenerte y peleando con el mundo
y mis padres por su voz de aguja y mirra.
Por sentirte en mis huesos como un limón,
por verte como se ve a Dios en el agua
y quererte, amigo, como un pedazo de sonido en una campana.

porque yo soy de huesos y de hojas
y de caricias casi muertas, pecho enaltecido de dolores
y pasaría al lado tuyo sin huella ni ojos,
porque tu espera, tu silencio
no son para mí, no son de este mundo; a ti llega
la guerra y ganas por puntos
y yo me abandono en el espacio azazido.

¡como te amaría ahora!
ahora que no estás y que sé que no estás,
amarte teniendo consciencia del amor, amarte
en el vientre de la sal, amarte
escondido, pintando cejas en el sueño.
Morir y amarte,
amarte aún más si te amo
y amarte aún más si no lo hago.
Amarte, amarte aún más,
aún cuando no tenga conciencia de ello,
amarte más, amarte más.

Amarte, amarte aún más cuando del corazón cae
agua espesa y no hay otra mujer para sostener mi diluvio.
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Gotika

He devorado su sabiduría.
Implementado en el vacío.
Su perfil vencido y derrotado.
Triada impetuosa del abismo.

La lluvia caía infinita, abundante.
Copiosa y redundante caía.
Ella yacía susurrante, fatigada.

La vertiente forma del azar,
en un espejo teñido de negro.

Una selva espesa y oscura en la cumbre,
de una isla desolada.

Hermosa y gélida, plasmada en el cristal,
de sus visiones aterciopeladas solo quedan,
el dolor y la tempestad.

Y ahora inerte venera, un sol matinal,
que nunca verá, que jamás llegará,
su llanto cae, como gotas de rocío.

Una fina capa de seda cubre su boca,
a través de ella respira mi aliento.
Soy yo un devorador de su sabiduría.
Un disparador de su lamento.

De sus visiones se extrae una gota,
cuya refracción es de luz arcana.
Y se refleja en sus ojos, en formas extrañas,
la esperanza se forma, en sus pupilas.

Y entonces se revela nuestro reflejo,
en el espejo de intensa negrura:
Una imagen de sangre intensa,
la triada de nuestra orgía.

Yo, la vida y la muerte.
Bailando en la hierba húmeda.
La vida gótica levantó un puñal,
y nos urgió de pena.
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2comentarios 65 lecturas versolibre karma: 109

Su Nombre

Las palabras le reclaman al silencio,
Los minutos se quejan del tiempo tardío.
Las sombras dejarán de perseguir
A la luz de las farolas al gentío.
Mientras a solas entre cada latido un corazón
Espera oir entré los murmullos
Cual era su nombre...
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Grietas necesarias

...

Qué bueno fue ser sencillo,
casi despistado.
Por ti
hasta los corceles me llevan de la mano.

Hoy te escribo desde todos los rincones,
desde todas las horas,

¿Sabes? ya has entrado en mi silencio.
¡Qué grata compañía, qué alto rango, qué manos pasan por mis manos!

El lado derecho de mi cuerpo
siempre acabado, siempre con cicatrices
siempre hermoso,
tengo precisamente, en ese lado del cuerpo,
el sabor del vino,
las grietas del corazón llevaderas,
y la tendencia mía a escribir.
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9comentarios 89 lecturas versolibre karma: 102

La hora de la CENIZA

...

pues, aquí
mañana, el martes quizá
recordaré mi cuerpo embalsamado con caricias
en una habitación densa,
al final de las horas tu cuerpo me reclama y me llama;
tu risa,
tus mejillas
   de oro
de acantilados,
de gargantas y de lana;
tus manos largas hilvanadas
por esos antiguos colores;
tu voz, tus ojos
  tu puerto embarcado
ahí donde se sostiene mis palabras
y esa tristeza de sándalo y de mandarina
que hace más posible que se queme mi corazón:

comenzó la hora de la ceniza.
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7comentarios 74 lecturas versolibre karma: 105

Ave carmesí

Toda mi vileza, aplacada en el silencio,
una suplica he detenido, con el filo de mi lengua.
Desdén ha sido la implacable sutileza de mis dedos,
vacía la fe que resiste tu paciencia.

Se que de las frías aguas de un río sólido,
han emergido tu encierro y agonía.
Trepando y nadando por el hielo y agua derretida,
por mi corazón ardiente y majestuoso.

Desearía poder regalarle a la vida con esmero,
tu hermosa sonrisa y tu bello ceño.
Pero aquí me resguardo de la tragedia en tus recuerdos,
me alejo con prudencia de tal sufrimiento.

Carmesí a de ser mi herida si de ti he huido,
nada mas cobarde sería tal rastro de fluido,
mi sangre sedienta que desciende al olvido,
de tus memorias y tus mejores sueños.

Entonces, ¿cómo evitar semejante rudeza?
Si conozco bien tu linaje y tu pasado.
Si bien siendo apenas una dulce joven,
Has tenido que padecerlo y superarlo.

Ahora te hayo aquí en mis manos,
eres un colibrí herido y necesitado.
Y yo no hay nada que desee mas,
que dormir en los pliegues de tus alas.
Pequeña y dulce ave carmesí.
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3comentarios 81 lecturas versolibre karma: 88

A una imagen de ti

Yo te amo,
A la imagen de ti
Una abstracción
Un ánima proyectada
Congelada y gélida
En el tiempo infinito
En el espacio consternada
Delimitada en el abismo
En cada suspiro
De tu tibio aliento
Amena, serena
Violenta, ardiente
A las llamas que te consumen
A tu mirada
Desconfiada, temerosa
Segura, pertinente
Y entre tus dedos
Su fineza inconmensurable,
Se resguarda aquello
Cuya identidad es única
Aquello indescifrable
Que encierra el misterio
Que se oculta de todo
En la oscuridad
La pena y la amargura
La felicidad mas plena
La soledad en la penumbra
El fin de mis sueños
El silencio en la espesura
De tus cabellos rizados.
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3comentarios 73 lecturas versolibre karma: 89

"Sublime entrega" (Reto de 9 palabras)

La noche ya no es mía,
es nuestra.
¡cuánta luz desprende
tu pupila morena!
¿Haz visto cómo opaca
a los planetas?

Ese esplendor ha formado
un terrón de cielo
en tus labios
y de ese cariño
brotó de la tierra
el almendro de la poesía
alimentando mi vida.

Aunque tal vez
un poco mallugados
se hallen
nuestros corazones,
ojalá que el hilo del perdón
nos una
entre la hierba fresca.

El mar susurra tus secretos,
Ahí me aguardas
junto a la orilla de la bahía.
Allá voy hacia ti,
vestida con seis túnicas blancas
y con espigas doradas
entre mis dedos.

Habrán quince mil perlas
y estrellas rojas trituradas
en mi paleta de los sueños;
pintare un pasadizo
rumbo a lo eterno,
mientras resbalan ríos
como caricias
sobre mi pubis rosa mojado.

Ojalá que el pasado
ya no traiga espejos
que nos señalen nuestras faltas,
ojalá que tu corazón peregrino
sea solo mío al sentir
mi pulso apresurado
a tan sublime entrega.

Así sea en un bosque silencioso
o en islas bañadas en oro,
te espero abrazada del alba,
encendida como un farol,
esperanzada de discernir
la espesura del amor de una lágrima.



Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos.


Reto de 9 palabras:

Espejos
Espesura
Hilo
Almendro
Mojado
Paleta
Espigas
Terrón
Pupila.


Fotografía: "Maria emerging from tree"
Por: Jason Homa.
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20comentarios 180 lecturas versolibre karma: 394

Mirando sin mirar

..

hay muchas grietas en la madera y en los colores,
hay tantos espasmos de dolor en las gentes
y en las tiendas,
en los cines
en los páramos
y en los océanos
y en los otros poetas. 

 Pobres y minúsculos cuerpos rotos

Tienes una forma de verme,
de morder mi llanto,
de morder mis espacios y mis agujeros.
Tienes una forma sutil de adornar mis hombros.
Tú ves el mundo, los claveles
las rosas,
los suspiros quemados
los paneles de azúcar
y las botellas de preguntas.
Yo no veo nada; sino las piedras
y los acantilados:
la fiesta de las flores
y el rompimiento de huesos
en las murallas
y los pájaros enraizados
en las jaulas.

Te veo en todas partes.
Siento que estás en todas las cosas y de ellas quiero tomar su forma.
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9comentarios 114 lecturas versolibre karma: 108

Latidos De Un Corazón De Tinta

Al verte pasar
No te dejó de pensar
En aquel sentimiento que me hizo palpitar
No lo voy a dejar
Mejor lo voy a guardar
Para poder apreciar
Lo que es amar
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16comentarios 158 lecturas prosapoetica karma: 126

Adorable pecado pt. 2

Ella viste de negro
Invocando ruerdos,
Adorable pecado autodestructor
Que atrae a mis alter-egos,
Carcomido por una pervesa ansiedad
De no verla junto a mi
Cada dia se hace peor...

Dificil decir porque la adoro tanto,
Perfecta y a veces perversa
Atracción vampirica,
Tallo su nombre en mi cabeza
Y veo gotear mi sangre
Para jamas olvidarla.

Ella es la unica que me hace triste,
La que domina mi sangre,
Algo que en mi vuelve salvaje
Sus manos tocaran mi templo otra vez?
Sere yo quien entre a su templo por siempre?
Dificil decir porque capta mi atención,
Pero...
Ella es algo en mi, que me hace vivir.
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4comentarios 92 lecturas versoclasico karma: 112

"Pétalos de sal"

Entra al pozo espumoso,
donde la rosa carnívora
de mi vientre te reclama,
te aprieta
y exprime esos gemidos;
que atrapo con mis besos
al filo de la lengua,
plasmando mi nombre
sobre los lunares
de tu espalda.

Tus perlas posan cual collar
alrededor de mi cuello,
y su resplandor opaca el sol
Oh, y yo muero...
¡Simplemente muero!
como ninfa, como musa,
como diosa roja
pidiendo a gritos beber
del manantial de tus deseos.

Ahora mis lágrimas caerán
cual pétalos sobre
las profundas aguas
cerca de tus arrecifes
y sanarán los peces,
fluirá azul la vida...
el futuro no preocupará,
así que promete ser mis ojos,
así que promete ser mi vida,
solamente para mi...
¡solo para mi!


Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Julio 2019.
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15comentarios 197 lecturas versolibre karma: 125

"Canto de amor"

¿Por qué ese brote de perlas
entre tus pestañas, pinta de rosas
y naranjas el cielo de mis mañanas?

Cantos arrulladores para el alma,
mantos de seda y estrellas rojas
adornando el contorno de mi cara...
Oh, dulce embeleso vespertino,
¿Quién podrá bajar esos luceros
ardorosos con los dedos blandos?
¡Solamente tú!

Ya vienes atando
mis manos y mi voluntad
con tus labios,
cayendo como un relámpago
sobre mi tierra mojada.

Besos esparcidos
invadiendo espacios de piel
entre la saliva y
el olor de las sábanas,
pétalos de amapolas
enredadas
entre los rizos negros,
culminando cual amantes del Edén.




Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Julio 2019.
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11comentarios 184 lecturas versolibre karma: 109

"Contigo mi existir se confirma"

Contigo mi existir se confirma,
palabras que solo
los dos discernimos,
como si un incienso
perfumara y purificara
el aire que respiramos.

Abrazar más que la piel,
desnudar pasados
más que mirarnos,
llorar amanecidos misterios
sin vergüenza
y sonreír sin sombras prestadas
es cuando en nuestros rezos encuentramos
el alivio y la libertad.

De nuevo anhelo
con la sangre encendida,
entre las nubes y la arena,
un fuerte llamado a amarte
¡y eso nadie nos lo podrá arrebatar!
Ni siquiera tu mismo.

Soy feliz custodiando
tu cristal de desasosiego,
nadar en tus pozos de agua,
mientras extasiada giro
tus esferas de sueño
y llevar nuestra promesa
como un relicario sagrado
sobre mi pecho apasionado.


Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Julio 2019.
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23comentarios 258 lecturas versolibre karma: 104

Trance

Trance, me he sumido en ella.
El mundo que se aleja, en una flor que lamenta.
Piezas de mi que rotan detrás de su sombra.
Retos de sus miradas, en desencuentros y ruegos.
Complacientes caídas al alto cielo.

Tú eres flor de mi, estela,
eres pasión en, el resto de toda ilusión.
Tú eres dolor en, una rosa oscura,
tu naciente corazón retrae mi amargura.
Por este mundo.
Quieto, inmóvil y frío mundo.

Tú eres fuego en, mi invierno,
eres locura de amor, pleno y único.
Tú eres placer en, mis sueños,
contenta me desespero por tu llegada.
Por tu luz de aurora.
Qué ilumine mis pliegues ocultos.

Ella es el trance en mi soledad.
La voz susurrante de necesidad que oculto.
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Cerrar el libro

Me hubiera encantado
enseñarte toda la magia
que llevo en mi interior,
pero decidiste dejar
el libro cerrado
en algún lugar olvidado.


La fantasía se te ha escapado,
tan sólo leíste
los primeros dos capítulos
de una saga
que aún no se ha terminado.
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Frenético



Mi voz enfurecida hace tanto ruido
como un sonar de cadenas en un campanario,
suplica y se ve más allá del musgo de la selva
como la garganta del mar en la arena incrustada,
como el agónico tiritar del viento mientras
cruza a un niño o una paloma.

Tímidos gritos salen de mi boca húmeda
como un ruido de huesos,
como un silencio en una bodega
como una muchacha secuestrada
como un ladrón de pie en el vaticano…

¡Oh voz mía! qué potente es el frío
en el alma dividida y con cestos…

Amapola fúnebre, sube a mi cielo y
de mi boca un suspiro silábico
repitiendo dos mil veces más
tu nombre anclado a una equis…

¡Oh, voz de animal muerto
sin galope¡ ¡animal frenético!

soy una luz tan desordenada,
soy un cesto de bocas ardientes…

Tú iniciaste el canto primero, ¡grito de guerra!
y en lo alto de los astros y de las dunas
te veía el cuerpo en abandono,
las manos vacías de mil hombres,
las bocas de las mujeres llenas de deseo
y una estrella de papel incendiada cada noche…

El cuerpo en el lodo y la carne viva ¡exquisita!
la corriente del río abajo, el alma de las rocas
y de los peces…
amor sujeto a las constelaciones
al ruido del agua
a la fiesta y murmullo de las hortalizas
ese es mi secreto:
caminar desnudo con insomnios en mis hombros.

Mi voz es el resumen de los caballos cantando,
de las grietas de la ventana muertas de llanto
de los hombres y mujeres en vela y en anís…

Mi voz es la carne viva y la gladiola al cielo
¡El veneno de dios en su ceniza palpitante!

Ahora mi ternura está encerrada en bodegas
al sur, muy al sur…
lloraría por el fino beso aguardiente y la espesa
finura de un río. Estoy abierto para siempre:
fino cuerpo de matas y de corrales,
fina voz de anís y de claveles
de ley al mundo que no se oculte nada, que todo crezca,
que mi alma se haga par y se cultive…

como un frasco de miel regado…
como una perla abandonada…
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Simulación

Te digo la verdad. No lo ves?
Lee esto que escribo detenidamente.

Primero: has hecho caso omiso de un instinto primario.
No eres una criatura instintiva.
Si es así, eres un humano. Si eres humano no eres yo.
Segundo: lo lees en papel?
Si tu respuesta es si, entonces eres real.
Si tu respuesta es no, entonces otra pregunta:
¿Sabes de donde proviene lo que lees?
Si tu respuesta es si, entonces me conoces.
•si πme co£√noces ento¢¥nces exist¶πes.
Si tu respuesta es no, entonces otra pregunta:
¿Te imaginas que hay detrás de mi perfil?
Tercero: la última vez que te vi,
estabas leyendo esto que escribo.
Lo escribí hace tiempo.
Ya no recuerdo lo qué escribí,
pero estoy seguro de no haber escrito nada.
s%∆bre l@ qu± est×$ba escr×÷iendo.
Cu4rto: la ultima vez que leíste esto.
Fue hace un tiempo.
Esto aun no lo has leído.
Por lo tanto, una pregunta:
¿Cuándo lo estas leyendo?
Si tu respuesta es ayer:
Entonces no €*5s humano.
Si tu respuesta es ahora:
£abes (0 *ue hay detr4s de ty¿
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Niño de cuatro letras

...

Niño de cuatro letras, ¿me has abandonado?
Estoy tan solo ahora que hasta mi tristeza ha sido perezosa.
Mi cuerpo ahora se abre como un muerto
que lleva, de pronto, una piedra dentro o una lluvia.
Ahora lo sé: la tristeza tiene el color gris

Muerdo ahora las alfombras y siento que en mí,
los cereales crecerán y se harán espiga y flor,
pero ya amor, sin tu corazón de agua y sin esas palabras
densas,
¿Qué silencio me espera en el patio de las flores abandonadas?

La herida surge y surge, hasta ahora cabe en un sueño.
Tengo un ojo calcinado y el otro despierto
¿Qué lluvia se posó en los laureles?
¿Por qué ahora no puedo verte?
Niño de cuatro letras, ¿porque la equis sigue en tu nombre?

Tengo una luz degollada en la garganta y un pedazo de
carne viva, viva entre las piernas,
no me dejes pequeño y moribundo.
Hoy mi alma me muerde y me reprocha el no estar contigo
¿Puedo adornar mi cintura con tus manos?

Hay en mí un silencio que grita, un desesperado animal perfumado.
Me queda la boca tan manchada de girasoles y estupores.
En mí, no hay un surco por donde anidará la semilla.
Está amaneciendo y por ese cielo se van mis aves calcinadas.
¡Qué cuerpo inútil el que ahora escribe!

Estoy escribiendo con una mano rota y una estrella perdida
entre las bodegas del sur, de las ciudades de piedra.
Voy ciego y mi piel ya se ha hervido con la sal de la mañana,
con el potente llanto que nacía en mis cabellos.
Niño de cuatro letras, ahora ahora surge la herida.

Una palabra de madera y un soplo azul me dejas.
Estoy fuera del mundo,
no nazco,
me duele el camino.
Estoy yendo con mis ojazos de almendra y fruto
por los túneles de alguna bodega que llora y llora
llora y llora por sus estantes tan vacíos: llora y llora.

Un deseo me separa de la vida y me abrasa la idea del salto:
¡Qué sed tengo!

pues pregúntame, acribilla mis manos;
una duda me sale de la garganta y se posa en tus ojos.
Niño de cuatro letras, ya no hay tregua ni salidas, vengo a morir.
Solo deja que me abrace al recuerdo
y que en tu nombre pueda navegar y dormir.
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La lluvia que cae en el infierno del amor

Tu corazón es un mar embravecido.
Está dolorido y se queja.
Está enfurecido y golpea,
las paredes de tu pecho.

Estoy aquí para redimirte,
demuestra lo que en verdad deseas.
El latir de tu corazón es la niebla,
de tus sentidos deseosos de pasión.

Ella es un dulce pajarillo.
A quien está mirando ahora?
Quien la protege y resguarda?
Estoy aquí para redimirte.

La tormenta en tu interior,
no arreciará, no amainará.
Será hasta el confín de tus anhelos.
Un sueño ideal que la satisfaga.

Tú precioso pajarillo, volará.
A los cielos de la libertad.
Se alejará de ti, para siempre.
Estoy aquí para redimirte.

Susurrando esas palabras de amor en su oído,
sintiendo cada una el calor de la otra,
compartiendo besos mas dulces que la miel.

Ese es el infierno de tu amor.
Intenso como el sol ardiente,
como la fe en el creyente,
de sueños abstractos.

Un amor de devoción,
un amor de obsesión,
un amor imposible,
con el que sueñas dormida,
y despierta.

Ella ni siquiera puede verlo.
No lo siente, no lo reconoce.
Es una ilusión, un espejismo,
en el filamento lúgubre,
de tu velo.

Destrozalo ya! El mundo es una cadena,
egoísta y rencorosa que te ata,
ignorando la intensidad de tu amor.

Quieres morir con ella románticamente?
Arder hasta las cenizas húmedas de sus cuerpos?
Ambas, juntas hasta la eternidad, en el patíbulo de tu deseo?

Confiesa, los dioses te perdonarán.
Incluso cumplirán tus deseos impuros.
Yo misma en otra era hubiera caído,
en el mismo hechizo ante semejante belleza.

La tristeza cae como gotas de lluvia,
cuando se disipen podrás ver las estrellas.
Deja que esas aguas enfríen lentamente,
El infierno que es tu imposible amor.

Estoy aquí para redimirte.
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