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Mi Primavera

Yo te quiero
como se anhela al Sol durante el invierno
ese rayo de luz que anuncia el alba
como se quiere al agua enmedio de un desierto
como aire fresco en tarde acalorada
y como a la tierra que elige la semilla
te quiero como siempre y como nunca
para llenarme de tus flores perfumadas.

© Mi Primavera | EPadrón | México
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Agua sexual

...

Las horas vacías, inmensas
como tarros llenos de suspiros y jadeos.
Cerramos la ventana
y nuestro cuerpo lleno de mermelada y dientes,
lleno de respiraciones solas,
desveladas,
nutridas.
Nuestros cuerpos quebrándose
como las plantas,
como las gotas,
como las dudas,
como las colinas,
como un demoledor frío de ceniza,
como un saco lleno de orgías y maleza.
El agua salía de nosotros.
Cuerpos pegados, costuras de sal y vidrio.

El alma enaltecida gemía de placer
poblando todo lo oscuro, nombrando todas las cosas,
soñando con las uñas.
De tu boca un soplo cósmico como si fuera de vientre,
como si fuera de cristal,
como miles de tazas de amapola rompiéndose,
como miles de vírgenes amándose,
como tú y yo
gritando,
llenando las grietas del día, llenando los panales de abeja
de sexo y almíbar.

Espesa agua cae del centro de la tierra
a poblar el césped,
a poblar los dientes de león,
a domar los océanos,
a nacer desde los pozos, a morir contenta.

Veo a través de tus ojos. Mis ojos
nacen en todo el seno,
nacen en toda la gloria.
Nacen habitaciones sin nombre,
y ciudades sin espadas.
Cuerpos tejidos. Almas blandas
soñando con el corazón en los puños,
blandiendo cada pupila con la noche
y amando siendo sombra.

Veo a la pequeña muerte
rondando con sus cabezas bajo nuestros pies;
veo camisas de hombre,
llantos de cerveza y
un río de erizos muriendo de par en par.
Veo de reojo órganos saliendo;
hoteles disfrazados de dioses
y camas pálidas de leches espesas.

Estoy agitado,
estoy viendo nacer mis jadeos sigilosos.
Estoy en constantes alucinaciones de dolor.
A la fuerza,
tu cuerpo es sonido.
A la fuerza,
mi cuerpo es vientre de una guitarra.

En esta tarde hay espigas altísimas;
sobre tus piernas corolas descalzas y
arpas como carne viva desnuda.
Escucho ese sonido desde tu sexo y me apresto
a nacer.
El disparo de un jinete se une en mi boca y desde mi boca
un hueso de pájaro.

Estoy juntando los atardeceres y los astros.
Estoy con mis manos llenas de mullos rojos,
con la mitad del día nacido
y la mitad del día muriendo
y con esas mitades, el cuerpo del hombre.
No me permito el no mirar;
estoy amarrado a tu espalda,
estoy con el corazón en una aguja,
estoy anidando mi llanto, llanto de sufrimiento.
Veo correr una palabra descalza
por entre la calle de esperma.

Gotas de leche y sudor mezcladas.
Golpes duros y tibios.
Espejos ruborizados.
Tinas de baño y jabón alimentadas con jadeos.
Roces de cuerpo. Carne viva.
Tinas de baño redondas como un pato
con dos cuerpos muertos dentro.
Tinas de baño gritando desnudas.
Tinas de baño hechas de piel cerámica.

Nosotros llenos de licor y espuma
Agua sexual.
Noche fuerte.

Nosotros llenos de licor y espuma.
Agua sexual.
Día fuerte.

Nosotros llenos de licor y espuma
Agua sexual.
Infancia de rosas.

Nosotros llenos de licor y espuma
Andamos vestidos de muerte.
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10comentarios 102 lecturas versolibre karma: 97

"A todos los enamorados"

Hay una luz celestial
que resplandece
como un diamante vibrante,
cubriendo de pies a cabeza
a todos los enamorados
al encontrarse,
y purifica sus corazones
como si fueran
rios de agua fluir
desde el centro de sus pechos
hasta por sus bocas
que se refrescan y rozan
entre ellas,
con un cariño tierno,
inmortalizando el momento,
al sus vidas compartir.











Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
@EnidIsáis

Marzo 5, 2019.
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24comentarios 209 lecturas versolibre karma: 311

"Bailando entre velos y codornices" Plumas: @EnidIsáis y @rayperez


Quítame las prendas de mi duda
la que esconden mi cuello
y mis senos blancos
entre codornices tristes de olvido.
Arrúllame en un nido de estrellas
bajo la unión sacramental de la luna
y todas las cosas bellas
que aún salvan al mundo.
Que los velos de espuma
caigan en el aposento de Morfeo
y se fundan nuestra sangre inmortal
en los pergaminos
y lienzos de oro antiguo.

En el mar astral nos encontramos
para ahogarnos ante un altar
de perlas negras
escondidas en las olas fluviales
que chocan con el transistor lacustre
de tus besos oceánicos.

Quítame la sonrisa que cuelga
en el interior de tu vientre
de porcelana fina.
Dame el susurro hiriente
de tus versos Alejandrinos
que se acomodan en los intersticios
y hendiduras de mi portafolio
o piel cargada de recuerdos.

Para así sentirte con el corazón
abierto y el Alma baída
en plena agonía de mis noches tristes
con el humo de arrabal por testigo.
Por calles taciturnas,
laberintos y resquicios
por donde vaga mi deseo.
Mientras tú te ocultas bajo la sombra del farol
que refracta el escritorio de caoba…
Si ahí…bailando el Danubio azul
encima de tus libros de poemas
descargué mi aliento orgásmico.
Y fuiste mía en pleno albor
de gemidos y llantos.


Léase oyendo esta pieza musical


www.youtube.com/watch?v=4FcTYF0OBSg


Enid Rodríguez Isáis
San Antonio, Texas

Ramón G. Pérez
Guayaquil, Ecuador.

Abril 2019

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21comentarios 177 lecturas colaboracion karma: 210

El vino me llama

...


En el páramo Andino
sobre la naturaleza inhóspita de las emergencias
entre grietas de vino y mármol
estás tú
y estoy yo.
Un viento infinito, amplios campos ebrios al mediodía.
Hijos del viento, hijas de la lira.
¡Qué escalones me llevan al cielo!
¡Qué luto" es el sol que nos mira arrebolado
y una espiga me llama
con dulces sonidos de sirena, mientras
el agua continua su lento caminar por las rocas.

Sé que lo diré siempre, claras estrellas;
Un pedazo de tela blanca entre cejas, sol naciente.
Tu nombre, raíz del silencio de todas las cosas,
explotan en mí, los muchachos del dolor.

Los pequeños continentes, ríos de óvalos
abarcan mi sueño profundo y en las torres
enormes
- torres abandonadas al sol -
se encuentran todas mis esquinas y reflejos.
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6comentarios 52 lecturas versolibre karma: 89

"Ella, poesía pura en su espíritu" Plumas: @Enid Isáis y @GaiborHector


Te busqué en la orillas de mis sueños
para verte despertar...

Con la diadema de la aurora,
alumbrar tus cortinas de miel y oro,
donde derramo mi añoro.

En aquel sendero en la cual
mis pisadas recobran su rumbo,
donde mi piel respira su otoño,
y los olivos ingieren el aceite de mis pensamientos.

Allí te veo sumergida en el mar esmeralda
de tu juvenil alegría, agua viva de esperanza
que empapa la maleza de mis cargas,
en esta profunda noche vestida de manto púrpura.

Y mi corazón agitado, esparce su candil,
en aquella silueta dibujada en el rostro de un poema…

Una burbuja incrustada de cuarzos blancos,
lagrimean al son de estas letras
que brotan de tu pecho en perlas,
guiándonos a un altar de piedras preciosas,
para ver dormir el sol.

¡Oh mi corazón esta agitado!
y tu rostro de niña pura lo veo
en cualquier renglón de mi alma de poeta…

Y se va forjando lo inconexo de la tierra y el cielo,
en sus alas de mujer, que palpita el lenguaje de pactos sempiternos.
Somos ahora, el sonido de una noche prolongada,
en una oración que me llena de su mirada, calcada en la mía.



Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos

Héctor Gaibor
Ecuador
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37comentarios 241 lecturas versolibre karma: 100

¿Sabrá la luna?

¿Habrá visto la luna?
Como tus manos
En mis manos, se unen
Sin separar.

Y...

Que aquella plateada
Sombra,
Nuestro sendero de amor
Nos alumbrara.

Que al palpitar de los
Arboles al viento,
Tu cuerpo pegado al mio,
Yo te he de besar.

-Me pregunto;

¿Sabrá la luna?
El amor que de nuestra
Union...
Para siempre durara.
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5comentarios 81 lecturas versoclasico karma: 86

Contigo...

Quiero ir contigo
donde la aurora brota su carrusel insondable.

Espacio de mirlos.

Mandrágoras desangradas,
que curan cualquier fiebre y adormecen lo imperdonable.

Me voy a ti y no existe una crecida ballesta que me detenga.

Camino como un niño cargando el cosmos de tu mirada.
Musito el infinito entre suspiros, que deja su infancia
atada a un caracol que jamás desmaya su osadía.

Inquebrantable nuestras manos desnudas,
abriendo la tiranía inconsolable con la espada del espíritu.

No hay inferencias nacidas en el olvido
que se resistan mudar mi corazón a tu mañana.

Como no hay un mañana, sin antes un pasado redimido,
en una promesa que en su instante, lo juramos eterno…
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10comentarios 97 lecturas versolibre karma: 95

Así te amo

...

Te amo, como cuando los astros cruzan el cielo
y mis manos, ¡oh mis manos! tan cerca de ellos.
Te amo como cuándo el viento cruza
por la mitad de un niño, y se parte, ¡oh se parte!

Te amo, porque así el éter me ha nombrado:
embajador de la tierra y de las almas negras.
Espiga dorada de pan y de almíbar
Un chorrito de néctar en tu lengua. Así te amo.

Te amo porque el aliento de la semilla
aún está en el suelo, aún no se hace sueño.
Te amo porque cualquier tribunal se despedaza
en su juicio contra un pájaro herido. Yo herido.

Te amo, porque en el centro del valle, en los pistilos
de todas las flores
yo puedo juzgar a todas las bocas, hacerme verdugo.
Te amo, porque a nadie hablé de lo que he llorado.

Te amo, porque aquello es de esa manera y no de otra.
Te amo, porque a ninguna mujer he visto y he visto todo.
Te amo, porque en el vientre de la guitarra sigo preso
Te amo, porque la cortesía así lo amerita. Te amo.

Te amo, porque esa palabra se hace flecha cuando la escribo.
y en mí, toda palabra me grita distancia.
Te amo, porque aún no he nacido
Te amo, porque estoy triste. ¡Te amo porque estoy¡
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Aullando así, a la vida

...

Se escucha en mí a las amapolas cortadas
para una fila hebra del volar ciego,
y en ti, todos los santos se suicidan.
Y en mí, las batallas arden con alas doradas.

Entre rimas y desesperación,
entre encuentros y esquinas,
entre los rumores blancos de noches abandonadas
y un sueño del mar despierto.
Así, forjando mis huesos, vacilo.

Mi condición es ver murmurar al cielo
y ver en su lastre, a sus barcos sucios
llorando y gimiendo por el frío
aullando como un perro muerto, así a la vida.

Estoy atado a las espinas y a los claveles,
soy religión de un día y de una noche.
Estoy atornillado al panal de los sauces,
y en mí, todos los santos repiten mi nombre.

Tengo olor a sangre fina y a estancia en un bosque,
al danzar de los alambres blancos con púas,
soy un desierto lleno de polvo y muertos
y un compás ardiente sin dientes de acero.

Se escucha en mí a las amapolas cortadas
Para una fila hebra del volar ciego,
Y en ti, todos los santos se suicidan.
Y en mí, las batallas arden con alas doradas.
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4comentarios 84 lecturas versolibre karma: 101

Serás, pues, amor mío

...

El amor ya está acá, en la puerta y en instantes
va a cruzar el río, sobre el puente.
Ve y corta sus alas o las alas del puente
y míralo morir.

No permitas que me lleve
bajo sus brazos o sus piernas. Dile que yo me quedaré
en esa inmensidad oscura,
en esta bóveda celeste,
en este inútil cuarto vacío contigo
contigo, amor, que es lo que me queda.

Dile al amor, que tú eres amor.

Serás, pues, amor mío
el vaivén del fuego, la roca que suave se desliza hasta el acantilado.

La mora dulce dulce que espera una garganta para verse morir.
Serás, pues, amor mío
el golpe seco de la leña y su duro cantar cuando es quemada.

La suave hoja de eucalipto pintada por el tiempo
y el dudoso caminar de una piel sin cobijo.

Serás, pues, amor mío.
la corteza desnuda del árbol de lima
y la pereza de la araña que sube hasta el último andar
de la última mirada; de la última caricia; de la ultima hora.
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La boca del viento

...

¡Qué tumulto de oraciones en silencio
y una par de huellas vacías en la arena, olas desplumándose!

Oscuro juego de luces y el mar atento,
estrellas tan lejanas como tus ojos mismo,
ave de paso, en ti todo el mar se agita.

En ti el cielo es crepúsculo y a tu lado todo se une
cambias la dirección del viento; donde tú quieras, donde tú lo muevas.

Agitas mi camino y observas mi raíz,
soltaré un puño de ramas alentadas por la tierra.

Siempre a tu encuentro estoy viviendo con mi escritura de lado,
tus miradas bastas arremeten a mis horas ya vacías,
y vuelves a ser tú, con tus olas y días grises.

El mar retrocede y se ancla y vuelve a la isla desierta.

¡Qué voz más silenciosa, cortada de tajo a un animal feroz!


La noche se dobla en la esquina y te ve, sentada te espera,
así eres, sueño en el campo y humo en el fuego,
soplas y
el llanto del día sale de la boca del viento.
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4comentarios 58 lecturas versolibre karma: 105

Sírvame Una Taza De Café

Sírvame
Una taza de cafe
Que sea profundo como el Castaño
De sus ojos
Claros como el atardecer

Que sea dulce como la miel
Y su panal su corazón
Y que sus besos
Sean pinchazos
De abeja sobre mis labios

Un amor amargó
Pero a la vez dulce
Como el almidón
En su interior
Se forma constelaciones
Con los cristales del azúcar
Y la crema sobre la superficie del café sería el Lucero
De medianoche

Sírvame
Una taza de café que pueda
Saciar mi sed...
De amor
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Tal Vez

Regáleme
Una palabra
La convierto
En verso

Regáleme
Una mirada
Que será un flechazo
En el centro
De mi pecho

Regáleme
Una ilusion
Que trataré
De hacerla realidad

Regáleme
Una esperanza
Y será más que un tal vez
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24comentarios 123 lecturas versolibre karma: 115

Sosiego Amor

Mirada
pérdida
Sobre el manantial
De sus ojos

Tan enamorado
Esta que con murmullos
Recita versos
Confusos
De los nervios
Que amarran a este enamorado
A la derrota
Y la huida

Pobre enamorado
Que guardado
Mantiene su corazón
Hasta llegar a sentir
La valentía
Que sentía
Aquel día
Cuando si corazón le correspondía
Pero el miedo le ha ganado la pulseada

Pobre muchacho
Guardado esta la ilusión
De que algún día
Llegaría
Ese momento en que le diría...

Te quiero
Como el sol ama la luna
Luminaria tus días
Sería tu estrella guía
Te regalaría un mar
De caracolas
Recitando la canción del mar
Como melodía
Sería tu huerto y tu mi edén
En este día me declaró derrotado
Ante tus pies...
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¿Es posible que yo sea en todas las cosas?

...

¿Es posible que yo sea en todas las cosas?
soy un jardín ajeno,
rodeado de tantas formas en el firmamento,
pues, eso digo,
que me levanto y encuentro
sangre y agua en mi cama.


¡Ruedo tan gigante por el mundo!


Vivir sin ti, no hay alma.
es lo que necesito, un acantilado
para de ahí flotar a la cima
pues, empiezo a quererte poco a poco
y empiezo a buscarme poco a poco.
Mi vida se cayó en tu falda y
como consecuencia de ello
soy el corazón del hombre;
de las vidas que llevo hacia delante ,
del aroma de todas las frutas,
del fuego por el contacto
y de la mirada cuándo te vistes.

Pues ahora te encuentro en todas las cosas
y de todas las cosas quiero tomar su forma;
Soy una isla con una hoja casi durmiente en la arena
y de ahí vengo a mirarte.
¡Oh amigo, oh amiga
cuánto pesa la lluvia, cuánto pesan las letras.!

Soy ahora explorador del miedo.
En solo una noche he querido mi vida.
Oh, mujer mía, acércate a mi boca
tomemos la forma de la vasija
y en su vientre de cárcel seamos.

Poco a poco acudamos a la vida.
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10comentarios 103 lecturas versolibre karma: 94

Quizá / vengo de lejos

...

Quizá vengo desde otro idioma / uno extranjero
porque soy tan errante / como el viento en el mar.
Quizá en mi está encerrada la luna, / mirlo negro
y ya un joven mármol se apresura a cantar / a cantarme.

Quizá vengo de lejos / de los inicios del tiempo.
Quizá en mí se encierren todos los ladridos
- perros y perras –
Quizá sea yo niño huérfano / con todos los colores del tiempo.

Quizá sea solo una pizca de sudor y / una palabra en marcha
y sea yo enredado y / descubierto por el viento.
Quizá no me ganen tus horas tan tristes.

¡Quizá sea tan inocente que cuando miré a tus ojos
no pude ver en ellos mi despedida tan triste¡

Todos los años mi tristeza fue fina hierba;
tenía derecho al silencio y a ella. / Tenía derecho;
incluso deseaba cambiar de orilla
llegar al lugar del bosque y morir o cantar. / ¡Si, morir¡

Porque a todo he sobrevivido / a tus ojos de lejos
a tu guerra limpia de todas las cosas,
/ a los cristales,
/ a mis andanzas que requiere años,
/ a tus estaciones, que poco o nada tienen de mí,
/ a tus manos, a veces hechas mías,
/ a tu lugar,
/ y a tu huida demasiado cerca.

Quizá ya está, / quizá tenía que pasar.
Quizá ya no hay huéspedes por mi pelo negro y
quizá, así fue siempre, / un muro que requiere años
y un día que no fue, / y una vida que pasó.

Quizá venga de la mano de un ser extraño.
Quizá sea solo que no puedo conciliar el sueño.
Quizá algún día me quede sin flores,
y quizá algún día no suceda de nuevo, quizá
no se me incruste de nuevo la palabra amor.
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¿Quién sino tú?

...

Las horas no las entiendo, son tú mismo
los gatos, la ciudad el mar y el olvido,
pues mi palabra crea el Dios perfecto
entre lo que soy y lo que me dices que soy.

Los anchos valles repletos de nubes y espantos,
siempre veo colgada mi locura de un sauce llorón.
Voy por adentro de la hierba,
y soy la poesía de “De la Rokha”

Brinca un Dios invertebrado en lo que escribo
y doce lunas me salen a regurgitar,
como madera tallada de un épico angular.

Un gran soplo el de un muladar ofendido.
Cuándo te busco es cuándo te pienso,
eres la voz de una mañana de sueño y vejez.

A nadie te pareces desde que te escribo,
déjame abreviarte entre mis huesos desnudos.
¿Quién sino yo escribe sobre tus lunares posados en la estrella enorme
de la constelación del sur?

Por ello, déjame escribirte como eras entonces;
cuando no existías y cuando yo escribía.

De pronto mis horas suenan y me llamas por entre la ventana semi abierta
el mar es una red de suspiros y mirlos en tu nombre,
a mi vienen todos los peces, todos
y la lluvia ya me hace camino.

Tú, tu pequeño, abanico volador de cuerpos
minúsculos que sobrevuelan la mesa. Respiro.

--------
a tu nombre y memoria
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Canon

Latidos melifluos empezaron a surgir
concluyeron de lo inmarcesible al desenlace
entraron al rincón de una gran conmoción
y alojaron el peso en mi revelación

Como un avión despega contra el viento
donde sus hélices se expanden a lo lejos
siento en su cielo el esplendor eterno
que derrocha al perfecto morador de versos

Un modelo especializado para lucirse
es el canon influyente de mi sonata
que atrapa las pequeñas partículas de silencio
y torna la sinfonía de un piano a la octava

las infinitas constelaciones de un adagio
rescatan a los prisioneros de la trama
contemplan la claridad del arrebol
y firma con gran ímpetu su llegada
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Mis aves vespertinas

...

Mis vespertinas aves lloran por salir de mis manos
y llegar enormemente hasta tu encuentro,
están asesinando a todo aquel pájaro delator que no me mira y no te mira.

Inocentes vuelan y desperdician el pan de la alacena
vuelan sin cordones, ni estatuas pegadas al pecho.
Vuelan por la simple ilusión de hacerlo, de reclamar el llanto que no es tuyo.

En la espeta de verte perdido entre la eternidad
vuelan con sus alas desgastadas y su pico endemoniado
hasta la plaza donde el color ojo les está esperando.

Son las cuatro y todo está inmóvil y ellas aún no han salido.
Son las cinco y todo parece inmenso y ellas aún no han salido.
Son las cinco y un minuto y todo está al revés: ellas han adornado el vuelo.

Lloran agitadas por no encontrar una rosa en sus manos
y no ven en sus cielos los poemas a los que yo estoy acostumbrado.
Mis vespertinas palomas lloran por salir de mis manos.

Mis vespertinas palomas lloran por salir de mis manos.
y llegar enormemente a tu encuentro;
llegan y llegan vuelan y vuelan.

Salen inmundas sobre el tiempo a volar, a predicar su vuelo
como mendigos de un Dios que no existe, pero que sus predicadores
de puerta en puerta se empeñan en demostrarnos lo contrario.

Malditas aves que no vuelan, solo lloran tu partida
vuelan y lloran aman y aman;
la carne putrefacta no se hizo para sus delicados picos.

Vuelan y ríen lloran y lloran
van en busca de cualquier espalda y cualquier pared para saciar sus
Instintos.

No saben abandonarse a los brazos que una vez ya nos tuvieron,
a las manos en que una vez ya nacimos, sin el permiso del dueño de la casa.
Están sacrificando el vuelo por la estancia.

Nacen y vuelan lloran y lloran
ahora que las veo con mis ojos de aguja siento posar su vuelo por
donde hay una inmensa tela de donde coser.

Ahora que las veo por el cielo surcando con sus alas de tierra
y que van llevando un pedacito de muerto entre sus fauces,
ahora que las veo eternamente quietas saludando al cielo.

Cuántas caricias van dejando esas aves en los arboles de junio
y no saben a hablar de mí, dueño de esas caricias y dueño de todo.
Mis vespertinas palomas lloran por salir de mis manos.

¡como me veo reflejado en todas las cosas; como tú en todas las cosas!

Con el vuelo de esas aves se va el olvido y
el llanto convertido en nieve y polvo
que nadie, ningún trabajador, recoge ni barre del suelo.

Vuelas y vuelas vuelas y vuelas
y no saben acurrucar la voz desde mi boca cansada, tienen
un tumulto de voces arrancadas al olvido por mi temprana partida,
decididas a suicidarse.

Vuelan y cantan olvidan y olvidan matan y matan
y no se deciden en los charcos altivos del cielo a encontrarte,
te detienes silencioso por entre todos los rincones de las cosas y esperas.

¿Pues que quieres que te diga?
no pude encontrarte, ni salir por el sol
ni tomar un té en la casa de fantasmas.
A tiempo te decidiste esperar bajo un farol
cuando ya mi piel estaba arropada de vejez.
¿Pues qué quieres que te diga?
Los largos días de hierro atraviesan mi memoria y no me matan
y yo me olvido de todo pero ya todo me olvida.
Hablo y lloro escribo y escribo
tu lloras, caminas y cantas y cantas ríes y esperas esperas
y te vas adornado de flor sin refugio
sin las aves vespertinas de mis manos,
de mis aves vespertinas con su silueta de aire.
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