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Mis te amo...

¿Cómo rodear un abrazo sin lacerar las alas rotas?

Al revirar los pasos sin dar
porque el miedo te ha vencido
En el incansable buscar del reflector
que ilumine cada tropezar
Sin existir alguna piedra, sin claudicar
te enfrentas a la reflexión

Cuestiones frustradas
que te arrojan a la sórdida oscuridad
que se combate en el alma

¿Cómo escuchar el consejo sin estropear su acepción?

En un viaje interminable que soslaya la mentira
que sostiene a la verdad
Se desprenden de un vacío enorme
como la sed del espejismo

Se revierten los cansancios, entre despojos
sin pesar el malestar, entre espinas que lastiman
socorriendo a la nostalgia sobreviven

Insisten en reaparecer otra y una vez más
entre las agonías del placer

Hasta el segundo final
con la inocencia de escudo; mis te amo…


Por: WilyHache®
17 de Marzo de 2019
16:40 p.m.
México
26
4comentarios 120 lecturas prosapoetica karma: 82

Adherencia

Nos entramos hasta el alma
adheridos como líquenes brillantes
a la madera y a nuestra manera
con la vehemencia del primer deseo.

En esta soldadura
sensible y temeraria
cuando la tierra se abre
más se unen nuestros latidos.

Las ansias fundidas
sobre nuestras pieles confundidas
entre metales preciosos
y graves grabados
en la profundidad salvaje
de las pupilas enfrentadas.

Desapegados de fríos
los errores errantes,
dejan el espacio
a la bohemia escena
donde nos escribimos
con los labios.

Por senderos de serendipias
sabiéndonos buscados,
nadie nos ve bailar
solo el mundo y el tiempo.
14
8comentarios 86 lecturas versolibre karma: 91

El aposento para soñar

Un baúl de los recuerdos que se cuelan como el viento, ilusiones que has sembrado al transcurrir el tiempo.

Cubierta con una colcha, como tímida armadura de la infancia sin dejar.
Con la puerta destrozada, iluminando la esquina, una esfera de luz que ahuyenta a cada sombra. Es donde todo comienza.

Entre repisas, ocultos sin desempolvar, el botín de las batallas. Libros viejos, apuntes llenos de letras, borrones sin recordar. Lecturas que gritan léeme, de pastas viejas de tanto hojear, dibujos sin expresar en lienzos de luna, con el sol de girasoles, con las sabanas de los nublados.

La memoria es testigo, pues se ha quedado esperando la respuesta de un mañana temprano de una tarde de olvido. De un hazlo con algún sentido. De un vive sin esperar.

Frente a la cama; el closet de vestimentas, un espejo alimentado con el rostro de color, con la sensualidad, el ego de los fríos que atormentan el más puro pundonor. El reflejo de las cenizas del diario caminar al despertar o detener el paso para descansar.

Señales que se transportan en pesadillas, los sueños que no existen pero que te estampan frente a la eterna realidad.

Es la habitación donde piso, sin tocar los pisos con grietas pulidas monocromáticos del silencio, donde cada palabra expresada se ha impregnado en la pared. Donde los mitos se cruzan con cada acción desmedida que nos lleva a madurar. Donde sonrisas, lágrimas de madrugada, la cefalea del insomnio que enmudece o que impulsa la felicidad.

Interrumpe el viento por la ventana que se oculta para no ser vista cuando el calor atormenta cuando el brillo de la luna grita. Estoy rodeado por vestigios, una tormenta se acerca, un petricor que camina con saudades que dominan los suspiros de un atardecer más, el aposento para soñar.



Por: WilyHache®
16 de Marzo de 2019
18:54 a.m.
México
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27
6comentarios 119 lecturas prosapoetica karma: 93

El piso número 8

Dormía, después de un largo viaje había llegado a mi destino. El piso número 8, ubicado antes del final del pasillo, donde pernoctaría por tiempo indefinido. Apresuradamente subí las escaleras, buscaba mi habitación. Abrí la puerta, al cruzar, inmediatamente cerré; un cristo grapado de un brazo se encontraba detrás. Atrajo mi atención debido a que estaba inclinado hacia mi derecha y sin la cruz. Frente a mí, ventanas sin sentir calor, un piso opaco sin limpiar, una cama cubierta con sabanas empolvadas. Aromas de un viejo lugar donde historias de más de seis lustros, fantasmas quizás, se habían ocultado entre la lobreguez de aquellas paredes. El ruido incesante del abrir y cerrar de aquel viejo ropero, me hacía huir de aquel profundo sueño después de guardar mi ropa.

Aquella primera noche el calor del verano sofocaba los sentidos. Vientos alisios que se colaban por las ventanas aminoraban la temperatura del aposento. Era necesario el ducharse para combatir al enemigo. Al regresar a la cama comenzaba una nueva batalla con el brillo de la luna que se asomaba por la ventana, la cual estaba desnuda, sin objeto alguno que impidiera el jugueteo con mi rostro de sus deslumbrantes destellos. Una almohada vieja era el escudo perfecto que me ayudaría a repeler los embates de su intenso brillo y así conciliar el sueño.

Al paso del tiempo comprendería que aquella habitación tenía una forma muy singular de comunicarse conmigo, un refugio necesario para alimentar el alma. Transcurrirían las horas en un sueño profundo. Era de mañana, observaba por la ventana como el viento mecía cuatro enormes palmeras que se encontraban a un costado de la entrada del edificio.

Infinidad de lugares rellenos de concreto y ladrillos. No observaba sitios verdes, ni árboles frondosos, algún arroyo donde pudiese ver el agua correr en mi andar no existía. Solo mezclas perfectas para aumentar la temperatura. La transpiración hacía estragos en mi cuerpo.

Cuando retornaba, un efluvio matizado; flores de cuatro estaciones, antiguos rosarios, cenizas de incienso conquistaban mis sentidos al caminar por el sendero. Acaso estaba soñando –pensaba. Se movilizan los engranes de mi máquina del tiempo. Me embarcaba en un recorrido de emociones que me llevaría directo a una puerta, al final de la travesía se detuvo. Comencé a tocar, la alborada era testigo, invadía un espacio no conocido. Ante mi insistencia, se abrió. Entré sigilosamente a un templo sin ser invitado. Al cruzar, una silueta se encontraba sentada en un sillón, el aroma percibido aumentaba, el brillo de sus ojos me dominaba. No tengas miedo –me dijo. Todavía siento tu perfume como aquel último día en que mis ojos te vieron partir –suspiraba. Muchas veces en mis sueños has regresado, te quedas conmigo hasta el amanecer, hasta que tengo que despertar sin querer hacerlo –decía.

Algo atravesaba mi cuerpo, el calor de su mirada, de sus palabras. Te he visto llegar –me dijo. Mil vidas recorrí para encontrarte. Sentía que podía abrazarle. Al hacerlo, comenzó a desaparecer el entorno, uno a uno los objetos dejaban de existir. Sus brazos rodeaban mi cuerpo, lograba acariciar el olor de su pelo. De pronto, un fulminante estruendo destruía aquella escena. Caí al vacío. Ensordecidos mis sentidos y ante su mirada atónita al verme caer, lograba leer en sus labios que decían mi nombre entre gritos de silencio. Un fuerte golpe en el techo me despertó provocando el caer de mi cama con una pregunta en mi mente. ¿Existes?




México
Por: WilyHache ®
11:00 a.m.
02 de febrero de 2019

Relato corto de sueños de verano GHM, Segmento de una historia que se escribe.

Saudades, 31 de agosto de 2018
37
2comentarios 111 lecturas relato karma: 99

Los días sin ti

En el calor de mi almohada, del invierno a primavera, sin lograr cerrar la puerta se cuela hasta llegar a un lado de mi alma a conversar; eres tú, que me huyes, que te escapas de mis manos en el desmedido intento de cobijarte entre mis brazos.

Al resarcir en la vida has colocado en la balanza las nostalgias y alegrías, al no encontrar la salida se han ocultado en el armario a ver el tiempo pasar. He cruzado el portal de la reminiscencia a través de la ansiedad, las ventanas de murallas que interrumpen cada sol, que amedrentan a la luna estampándose en aquel viejo cristal. Imágenes que transitan en un mundo que no existe, pero que invocan día a día como ahora la esperanza del anhelo de aquel eterno buscar. ¿En dónde estás?

Los días sin ti son el agobio que provoca las sonrisas sin estrellas en el cielo, la estela de aroma que se guarda en cada piel. Por favor dime cómo retorno a los mundos donde alguna vez te encontré, a cambio, te muestro cada segundo que habita en mi corazón que sin simetría se ha trozado, sin respuestas, en silencio.

Si lo deseas, solo déjame llevarte. Te doy lo que quieras sin cambio; mi vida inmortal que en cada viaje absorbe los añicos de mi alma al despojarse de los restos de la pérfida ironía.

Si, así son los días sin ti, sin la charla ni la risa de lo ufano que existía. El recorrido ideal por cada escena entrelazando las manos por este camino sinuoso que han nombrado vida. Hoy quiero gritar que te extraño entre el insomnio que arrebata el calor de mi desvelo, sin un mínimo destello, con el amor entre los huesos, los suspiros entre el sueño un día más sin ti ha pasado, ya amanece él ya despierta, ella; también te extraño...


Por: WilyHache ®
14 de enero de 2019
15:05 p.m.
México
39
4comentarios 95 lecturas prosapoetica karma: 99

Crecí con el tiempo en mis manos

Crecí con el tiempo en mis manos, procurando siempre dar un salto hacia delante omitiendo los atajos. Recreando las figuras inusuales en mi mente, soliloquios de batallas que me acusan, me reclaman, de haber detenido el tiempo de haber cruzado el pasado, oculto con la piel de un fantasma sin haber sido observado.

Con la cruel batalla encarnizada entre ejércitos de versos que soslayan realidades, sentado en aquel árbol de ilusiones donde concebí la dulzura de caricias que quedaron plasmadas en el papel sin lápiz, con la tinta de la pluma sin sostenerla a mi diestra sin soltarla de la mano.

Crecí con el tiempo en mis manos, avanzando, destrozando todo con los pasos de descalzos como piedra en los zapatos. Refugiado en cada rima sin saber que existiría el total de aquellas hojas de la copa de aquel árbol…

Sin saber que ya corría, sin caminar ni descanso, retando a cada simpleza ocurriendo a las proezas han quedado grabadas las letras en palabras que se tejen con decoro entre los años.

Crecí con el tiempo en mis manos, el cielo ha sido mi lienzo las nubes castillos con versos, palabras formadas de viento con brillos destellos de lluvia, arena y rayos de sol, de luna fiel compañera los rotos de aquella pasión.

El tiempo se ha enmarcado de rostros, encumbrando las miradas en cada línea, recubriendo de ilusiones cada hoja, los capítulos de vida. Así, en los rápidos del eterno trascender, acelero sin saber en qué momento emprenderé un nuevo viaje; crecí con el tiempo en mis manos…


Por: WilyHache ®
26 de diciembre de 2018
20:36 p.m.
México
45
4comentarios 173 lecturas prosapoetica karma: 120

Todos tenemos un ángel

Al despertar, con la firme decisión que me había abandonado, comencé el día soleado. El correr de todos a mí alrededor, desesperados por tener algún presente que recordara lo que la vida nos ha dado.

Las miradas despavoridas, un abrazo de silencios ¿Qué puedo dar a cambio de lo que he recibido? La bravura del cuestionamiento me ha incendiado. Y en segundos la realidad estrepitosa que te grita que jamás has otorgado nada a cambio pues el ego nos había conquistado y alejado de quien somos, del significado.

¿Cómo otorgar un regalo que jamás has valorado? Habían cambiado los tiempos, de lo simple a lo imperfecto. Como balde de agua fría, la vida sorprendía con ese despertar tremendo que me sacudía.

Observaba como un padre abrazaba a su hija con un síndrome especial, la ternura de la escena conquistaba a los paseantes. La felicidad irradiaba, sus zapatos eran grises no existía brillo en lo oscuro. Su ropa era común no existían las marcas, el atuendo caro, tan común que por primera vez tenía un reflector de luz de miradas que lo señalaban. La pequeña se refugiaba en sus brazos. Existía vida en la vida que se aferraba y se apoderaba de aquel ser.

Se convertían en añicos cualquier regalo en la mente que pudiese existir. Cómo encontrar un obsequio que representara a tan hermosa poesía del cobijo de un padre con aquel ángel en brazos. El mundo se ha vuelto gris.

Las suelas de los zapatos son diferentes en el andar desmemoriado, vives tú, vivo yo, el de al lado ya no importa y el de atrás se ha quedado o lo hemos abandonado. Preceptos que olvidan la herencia de aquel regalo del viejo, de aquella ilusión que surcaba los cielos estrellados aunque tu día fuese nublado, un anhelo de sonrisas, de lágrimas al sollozo.

Cómo encontrar un regalo si cada mano es diferente, si la simetría te desmiente al momento de ver un ángel frente a ti. Cuando la arrogancia del que no comparte, cuando la humildad del que calla aparte.

Si, cada mano es diferente, los deseos se cumplen cuando la perseverancia existe. Pero ¿qué das a cambio ante el presente otorgado?
Por qué no darle vida a la vida, sin presentes ni recibos. En los cruces siempre estas, en cada despertar al abrir los ojos, al ir a la cama sin un objetivo que alcanzar.

Mis suelas se habían desgastado. Todos tenemos un ángel que desde pequeños lo llevamos, sin cuidar, sin procurar y cuando lo abandonamos, de la mano presenciamos la derrota sin jamás haberlo intentado.

Ahí estaba la respuesta oculta dentro del alma, del gozo de aquel abrazo sin rostro.

Procura en vida a tu ángel, pues todos debemos pensar que al volver a respirar inicia la vida y los segundos comienzan a caminar sin retorno, sin mentira. De verdad, de la mano, todos tenemos un ángel que debemos procurar, la inocencia se comparte siempre ha sido mi regalo... un regalo que jamás se olvidará.


Por: WilyHache ®
26 de diciembre de 2018
14:30 p.m.
México

Con un cariño profundo para todos aquellos que mantienen y defienden ese ángel.


42
2comentarios 255 lecturas prosapoetica karma: 106

Las migajas

Sin dejar huellas hundidas; no hay migajas que encontrar. Danza de gotas de lluvia, brillos de luna, flores de Azahar.

La pasión que nos hace vibrar natural e insoslayable, plenitud llena de vida; el umbral tu cuerpo entero, la riqueza sensorial.

Como fantasmas en el ocaso del tiempo. Entre penumbras las figuras del silencio.

Se transportan las miradas, allanando con destellos fusionando los sollozos el aroma de la piel, las sonrisas, no hay palabras; un susurro.

Nos embiste en el suplicio un erizo en todo el cuerpo.

Logra sostenerse el alma, primordial deseo se consume frente a mí. Exorbitantes rodeos, te sigo, me persigues.

En la víspera de la puerta oscura, al cruzar desaprendes el andar sin tropezar, un pretérito imperfecto.
Incertidumbre que transita hasta quedar unido a ti.

Sudoración que navega y se expande entre dos cuerpos entrelazados desde la piel hasta los huesos; pócima ideal que alimenta al universo.

Los sentidos no gobiernan. Mitomanía insensata que me ata la conciencia. Entes que se contraen en un solo reflejo.

La cordura me desata. La verdad es absoluta; eres real, eres mi sueño, ya he probado tu existir.
Trémulas gotas de lluvia en la profundidad de la noche; son respiros.
Se ha mezclado tu alma en mí.

Luna y viento son testigos; cubren los rostros con aliento de suspiros.
Te has quedado cobijada entre mis brazos, te sumerges en el mundo de los sueños, no has huido, de la mano junto a mí.

Onírica locura que se queda entre mis manos; el aroma de la lobreguez de tu pelo, el grato sabor de tu piel, de tus labios.
La combinación perfecta que nos guiara al ocaso sin recordar, sin migajas que buscar en el transcurrir del tiempo.


Por: WilyHache ®
13 de octubre de 2018
38
4comentarios 268 lecturas prosapoetica karma: 109

Conozco mucho de ti…

Conozco mucho de ti
te extraño al sentir la ausencia
me envuelve el profundo sueño
Imagen de nubes, no te encuentras

Cruza el viento, percepción aniquilada
indolente esplendor de tu mirada
cortejos que caminan
con el alma desenfrenada

Piel insensata sonrisa esquiva
que te invita me delata
besos de miel mojan el alma
se abrazan los detalles de inocencia grata

Cruel realidad ya despierto
Divergencia rimas de vida
Cielo sin deber reproche
Anhelos concedidos día y noche

Amor profundo inefable
Horas de caídas en picada
Segundos memorables que realzan
Los erizos de la piel en marejada

Palpitar de los tambores
Batallas que no cesan
Jamás cansancio adolece
El alma pura engrandece

Épicos aromas
Insaciables de vitalidad
Pues la mortal desvivida
Renace al sentir que da vida

Continúa el viaje entre tus labios
Horas con segundos se convive
Oscilan en reversa paralelos
Tiempos se han unido ya viven

La inocencia pura que delata
Cruzan el portal con tu sonrisa
Desdibujas el viento como brisa
Atraviesa en segundos nuestras almas

Conozco todo de ti
te extraño al sentir la ausencia
Imagen sin nubes puedo ver tu rostro
Hoy quiero estar junto a ti...





Por: WilyHache®

06 de Noviembre de 2018
39
10comentarios 205 lecturas prosapoetica karma: 116

La mediocridad...

El amanecer despavorido
se adelantaba a la alborada
que corría para observar el sol
y poder decirle adiós

Así se daba a luz
a un día cualquiera
donde cualquiera
solo era algo simple de lo más normal

El despertar en la ducha
la ropa elegida sin ganas
el desayuno prohibido
de la monotonía

Segundo a segundo
ocurría como si fuesen demonios
que te asechan con sus risas
que te invitan a sucumbir entre las sabanas de pesadilla

Que atormentan el descanso
regresar a la cama
Es solo un día más de hartazgo
de ver la cara a cualquiera

Donde cualquiera
solo era algo simple de lo más normal
Frustración de la de derrota
Perderse sin saber estar perdido

Desesperación de la apatía
ver el diario de lo mismo
ciegos todos en su mundo
gritos al viento sin sentido

Chocar de frente a gran velocidad
con el conformismo sin ganas de libertad
en la jaula de uno mismo
pensando alguien lo resolverá

Forcejeo con la mediocridad
la batalla de las almas que se caen
pues sucumben sin piedad
los ecos de gritos; levántate para poder luchar.

El alimento perfecto
solo debes de luchar
es un nada muy simple
no existe el no puedo yo entiendo

Escala cuando hay que escalar
no pises cuando hay que pisar
que tu mano se quede sin tenerlo que recordar
que la inocencia renazca pues alma de niño encontraras...

Así se daba a luz
a un día cualquiera
donde cualquiera
solo era algo simple de lo más normal

Donde cualquiera
puede hacer el cambio
para poder comenzar
y borrar el sabor amargo de la mediocridad


Por: WilyHache®

07 de Noviembre de 2018
32
5comentarios 141 lecturas prosapoetica karma: 123

Saudades; la banca del parque

Sin reservas al nacer
la banca de aquel parque
Donde la locura rebasa
los aromas del placer

Tatuajes eternos la figura
un tú y yo de corazones
Sustantivos abstractos
el miedo que se transforma en amor

Y me han quedado las ganas
de continuar la batalla
A pesar de lo arrasado
cuando dejó de latir

Maderas con hierros
brillantes espejos de la mujer frente a mí
Con esa sonrisa tibia
que guarda ápices de vida

Sueño desde el callejón
veo tu andar hacia mí
Instantes de clímax y de libres caídas
que aderezan cada minuto sin salida

Sin pedir nada a cambio
jamás conocerás a tan osado amor
Que a pesar del precipicio más hondo
pudo volar entre la Luna y el Sol

Pudo cruzar charcos y ríos
navegar mares a oscuras
Pese a todo lo indebido de la lejanía
por siempre contigo se alojó...

Si, sin reparar daños
pues es parte ya del pasado
Y el presente me cautiva
donde la noche se acerca

Desde el callejón sin salida
al terminar con los días
Hoy me doy cuenta
que quizás aún vivo en ti

Restas de ya no te quiero
sumas alzando la voz
Palabras lanzadas al cielo
me he enamorado de ti

Tímidos aromas
se han quedado tatuados en mí
Así se reconocen los rostros
en el brillo de tus ojos y tu pensamiento; existo en ti


Por: WilyHache ®


25 de octubre de 2018
29
5comentarios 160 lecturas prosapoetica karma: 114

Nuestro amor en papel

Retentiva sin poderse desprender
Alma paralela de vidas
Los aciertos y dislates
Frente a frente sin ceder

Que se viven sin vivir
Que se tocan sin sentir
Invisibles junto a mí
Así es nuestro amor en papel

Sin borrar nada que nace
Termina siempre en cuartilla
Nostalgia de tinta y lápiz
Cenizas cubiertas de vida

Susurros que lleva el viento
Impregnados en cada hoja
Con el calor de una hoguera
Son letras de nuestro amor en papel

Cubro tus ojos la vida
Ensordecen los sentidos
Enmudecen las palabras
Las arenas movedizas fantasías

Segundos y horas transitan
Los te amo, los deseos
Los te extraño, por ti vivo
Vibraciones sin parar el desconcierto

Los imanes de la mano
Sollozando sin dormir
Despertando a media noche
Para lograrte escribir

Caligrafías del alma en presente
Pasado pequeños tallos hundidos
Futuro siempre buscando
Así es nuestro amor en papel...



Por: WilyHache ®

31 de octubre de 2018

31
9comentarios 169 lecturas prosapoetica karma: 166

La serendipia y el infinito amor

Verbos tiempos
adjetivos del infinito amor
Porque he vivido promesas
de aquel primer sin sabor

Dejando cenizas de aromas sin quemar
un palpitar desmesurado
expresión del lado izquierdo sin poder hablar
La inocencia inmarcesible se ha quebrado

Esencia que se impregna en los sentidos
Agobio del letargo acontecido
La melancolía perfecta simulada
Que ha traspasado el alma como si fuera una daga

Pérfida ucronía, los hubieras del silencio
Idolatría de ilusión que se ha guardado en el baúl
pulsos de gotas saladas
la llave del corazón

Señal de belleza inmaculada
Espectros de luz han convocado
La andadura corrige la plana
Al infinito ha llegado…

Verde templado
secos los fríos
Piedra mortero de arena existirá
Álzate firme el calor se añadirá

Deja nacer la floresta
El alma debe resuellar
otorga pleno albedrío
percibe la soledad

No temáis, convergen mundos distantes
Vergel de vida, lapsos de paz
Desasir el alma paralela
Te dará la libertad



Por: WilyHache®


24 de octubre de 2018

@WilyHache

22
8comentarios 207 lecturas prosapoetica karma: 112

Soy un ave frente al mar...

La lluvia cubre la mirada con caricias de brisa en mi pelo.
Un ejército de gotas de ilusión al sentir el viento,
privilegiada escena de la profundidad del mar frente a mí; me observa.

El impresionante sonido entre las escolleras; tu fortaleza.
Donde las olas se estampan al querer escapar,
me hace volver los ojos al cielo,
me han recordado el anhelo de querer el espacio surcar.
Respiros interminables con sabor a sal que acumulan los recuerdos tocan mi rostro.

En mi memoria, atormentan los vestigios del primer paso en la arena,
la sensación del salitre entre mis dedos que hipnotiza la piel y me consume lentamente al caminar,
un susurro que invade el viento; vuela.
Interminables travesías que dejaron ecos dentro de cada palabra; la eterna libertad.

Espacio y tiempo se detienen,
cada caricia de tu brisa me hace recordar la esencia del universo.
Deseo retornar al cielo como el ave que viaja sin desvelo.
Puedo sentir, te siento, puedo llorar te lloro, puedo extrañar te extraño,
ingredientes que se unen a un ser irracional.
El mar consume mi vida, la añoranza perdida del querer volar.

Has estado a mi lado como olas que vienen y van,
me he sumergido hasta lo más profundo, resurgido sin parar.
Envuelves mi alma con sintonías de sirenas que me indican el camino.
Quiero emprender el ascenso con el plumaje mojado,
pesan mis alas no puedo.
Se marchitan mis ojos al intentar corregir mi andar.
Estas tú, siempre tú,
mezclado en cada gota que cae,
tiendes los hilos que me atan cada ala para poderme curar.

Me detengo frente a un muro de escolleras,
un suspiro profundo me hace comulgar con la vida.
Tengo que regresar a mi mundo te he dicho, déjame volar.
Me has contestado que solo puedo observar,
que en cada tormenta quieres escapar.
Así es mi vida, es la vida que me ha convertido en océano.
Con nubes de turbulencias oscuras, que se compensan con días soleados.
Con gélidos vientos de invierno que hacen contraste con el calor del verano,
con el brillo de la luna que se refleja en mi espejo.
Siempre aquí, esperando por ti cada año.

Soy el mar y sé que deseas volar de nuevo.
Camina sobre mi arena percibe mi aroma de paz,
tú eres ave que camina, un lienzo de historias por pintar.
Cual guerrero en la batalla prepara con disciplina tu lucha sin cesar,
levántate al claudicar.
Concede deseos, promesas de verdad.
Yo, yo siempre te estaré esperando, pues quiero verte volar.





Por: WilyHache®

22 de octubre de 2018





15
sin comentarios 112 lecturas prosapoetica karma: 98

Adicción

Disfraz multicolor de la mentira,
singular egolatría sin piedad destroza el alma.
La desilusión del amor que te acompaña,
alimento de fantasmas que han perdido la señal

Falsa recompensa que te ofrece un paraíso,
placer inocuo la felicidad de la nostalgia.
Oscuridad que transforma la belleza,
rompes ilusiones, sueños de verdad.

La soledad del soliloquio te defiende,
respuestas a preguntas que no existen.
Trepidaría agonía que desata la moral
vuelve a tus ojos de día a pesar de la oscuridad

Desata la lucha sin tregua,
con el amor de verdad
que arrebata y te sujeta a la caída.
Estiro mi mano para poderte salvar.

Sentimientos de nobleza.
Cubren llantos de la lluvia,
lamentos de los diferentes tiempos,
te amos perdidos de fe

No sueltes la mano amor de verdad.
Adicción que mata el pensamiento,
almas de mundos que sufren.
Quédate una noche más

Determinismo que combate realidad
Abandona el paraíso,
vive la vida con verdad.
Un día a la vez es la lucha
que te dará la señal…



Por: Wily Hache®

21 de octubre de 2018
22
4comentarios 151 lecturas prosapoetica karma: 119

La musa

Mirad que no he podido estar sin ti.
Un cuerpo sin sombra en la oscuridad,
álgido rostro, cabellos de aroma,
mirada traviesa de sutil sonrisa,
el resplandor en cada paso sin un final.

Respiro tormentas halagos del viento,
olas que vuelcan añicos, huecos sin llenar.
No existe adjetivo a palabras sin letras
me convierto en brisa, puedo volar.

Se diluye la arena uniendo los pasos,
cubro las huellas de un alma rota.
Atajos que mienten, verdades y engaños.
Sin ser seguros, los quieres cruzar.

Búsqueda intensa, memorias vacías.
Detienen el tiempo sin despertar,
la falta de aliento de un existir.
Un grito al vacío, caída en picada.
La colisión del viento en mi cara.

Puedo sentir tu presencia.
Tremendo viaje dentro de ti,
distancias se unen al caer las hojas,
retoños de invierno.
La mirada tímida de fuerte armadura.
Temblor de los pasos con seguridad.

Toco tu alma sanando la herida.
Ensamble perfecto que forma la vida.
Dibujo de un rostro inevitable caída,
gobiernas los sueños en cada estación
Te has vuelto la musa en cada oración.

Anhelos se cruzan simbiosis perfecta.
Ansias tremendas por la oscuridad,
palabras de fuego me estampan de nuevo.
Un cierre de ojos hermosa locura,
que busca encontrarte en la realidad.

Corriges tu marcha de andar cadencioso.
Retornas tu viaje observas mis letras,
un beso de lluvia que moja los cuerpos.
Aliento de vida a mi alma perdida.
Te has vuelto la musa en mi soledad.





Por: WilyHache®

17 de octubre de 2018
13
6comentarios 120 lecturas prosapoetica karma: 95

La distancia

Segundos que se alargan al sentir que el alma se conecta con cada parte de tu cuerpo. Como espacio entre un cálido vibrar y el frío del viento cuando avecina una tormenta; el clímax, agitado respirar que enloquece los sentidos. Una ola que vuelca y nos arrastra al éxtasis interminable que eriza poco a poco cada rincón inexplorado.

El otoño es testigo del suceso, las hojas rompen el silencio. A que equivale la distancia cuando se revela frente a frente para coincidir en un aroma matizado de dulzura, plagado de placer que se tatúa en la piel.

El calor que recorre nuestros cuerpos, acorta la distancia entre el brillo de tus ojos y los míos. Un susurro que denota la ansiedad. Lo inefable se presenta ante los dos, los tonos de piel se mezclan en un ir y venir desmedido entre seres compatibles la expresión más radical; un solo uno que se forma entre los dos.

Un más dos conjugado de un más uno que camina de la mano resultado de un destello de miradas; la divina serendipia, que destierra lobreguez arribando luz intensa que refleja las siluetas fundidas, inmersas entre el placer de un te amo, de un te quiero, un te extraño que trasciende al infinito.

Ha dejado de existir la distancia, no hay espacios, hueco alguno. Crecen hojas primavera, las recoge nuestro otoño. Hoy convergen estaciones en profundo sueño hemos caído, al hacerlo, dos palabras un sigilo; Te amo.



WilyHache ®

11 de octubre 2018
18
5comentarios 199 lecturas prosapoetica karma: 89

Razón implícita

Erase una vez esta odisea
en una tarde de invierno
de lo más normal, lo recuerdo,
cuando dejaste de ser fea
pero simpática,
que baje dios y lo vea.

Fue algo rocambolesco, lo admito,
pues de la nada
dejaste a mi pobre mirada
observarte, sin ningún grito,
pero qué alivio,
y qué bonito.

Diste con el botón secreto;
mi corazón, algo oxidado,
despertó de su hondo letargo
y como si fuera un boceto,
te dibujó,
en su libreto.

Todo nos venía de cara,
y sin siquiera quererlo
nos hicimos presos,
sin miedo a que todo avanzara...
pero siempre aparece ese algo,
como no, dando la vara.

El problema llega cuando analizas
y no llegas a ningún sitio,
esas "cosas" se van, sin decirlo.
No vuelven, te independizas;
pero recuerdas, y la piel,
irremendiablemente, se eriza.

Sabe dios que no hay persona
que te vuelva a enganchar como ella
cuando movía su melena,
y se convertía en tu ladrona,
tu compinche,
tu leona.

Cada golpe, caída, cada revuelta
se tornaba en agradable rutina,
dándonos la ansiada vida,
nunca pasada de vueltas,
qué gozo, pensaba yo,
si nunca me sueltas.

Pero afrontas la realidad:
todo se acaba, y algo se enciende
vuelves a ser, vives los viernes
y disfrutas de la soledad,
incluso hasta Ella, tan bienamada,
recupera toda su fealdad.

Al fin te sientes liberado
se hace verano y se pone el sol
y agradeces mucho, de corazón,
por todo lo que has avanzado,
pero eso ya es otra historia,
y esta, se ha terminado.
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El jardinero

Era una multitud de hojas la que rompía el silencio; los árboles son testigos del suceso.

Quizás, existe un motivo para estar cerca de ti.

Como un jardinero que abona la tierra para contemplar el florecer, las plantas sobre el pasto entre pálpitos del sublime verdecer. Sólo la delicadeza desde la semilla hasta el primer tallo es conocida por él.

Así es el profesar del amor. Sólo el que siembra conoce el resultado cuando llega lo anhelado, que debemos mantener ya que no sólo es tener la flor sino aprender de cada espina.

Sólo se observa la belleza externa olvidando los detalles de la creación que han formado nuestras manos.

Sin embargo, no se comprende el sufrir en cada mañana por el frío, por la lluvia o el calor agonizante, quizás la niebla en lo sinuoso del camino que nos guía hasta el vergel donde se ha de cultivar. Tal vez con pobreza, sin calzados o sin alimento alguno que comer, pero todas las noches anida en el pensamiento el paisaje idílico donde reinará la flor.

No dediques segundos de vida para tatuar en el alma los pretextos del no sentir.

¿Has intentado sembrar?

Yo, yo creo en ti.


Por: WilyHache®
23 de febrero de 2019
17:44 a.m.
México
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