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Temida soledad

La soledad es triste de consuelo,
en las noches frías de recelo
Donde la reflexión siempre duerme,
amparando los profundos secretos

Pensamientos insensatos,
qué cambian voces y miradas
Ansiedad qué se van elevando,
haciendo ruidos encantados

Sólo un hito es válido,
para qué en la lejanía del descanso,
Se desprenda libre la cordura,
de un sentido vencido por él ánimo

Me elevo ligera, volátil muñeca
en él inexplicable y profundo sueño
buscando siempre con ahínco
él consuelo de los qué ya murieron
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8comentarios 47 lecturas versolibre karma: 103

Si fuésemos valientes no cerraríamos los ojos

Tropezamos con las cadenas
y solo supimos ahogarnos a nosotros mismos entre mares de condenas
Qué hay de olvido en un perdón?
Qué hay de paz en la guerra?
Sorprendimos al destino cerrando los ojos y dando un volantazo de estos que te hacen dar tres vueltas de campana en el coche
y vaya si las dimos
sin darnos cuenta
de que los frenos se habían roto
y ya no había forma de dar marcha atrás
ni siquiera detenerse.

Supongo que por eso nos gusta bajar la ventanilla y sentir el aire en la cara
para apreciar lo que nos perdemos por miedo al fracaso
pero el resto es repartir sonrisas a domicilio

y que lejos queda todo

cuando no sabes a donde ir.

Los pasos me han llevado a ninguna parte,
así a ver si encuentra nada,
¿porque para qué querer la eternidad
si puedo tener el infierno?
Eso me digo
y sonrío de medio lado
y sigo
simplemente sigo.

Forjamos inviernos de soledad
y ahora queda nieve suficiente
como para quedarnos helados
así
para siempre.
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2comentarios 49 lecturas versolibre karma: 104

La Historia De Dos Apenados Niños (RealLife)

Éramos dos piezas pérdidas
En el Tíbet.
Dos apenadas almas recorriendo
Una abondonada casona
En busca de respuestas
A nuestros fracasos.

Dos ingenuos niños
Llevando una casta
A cuestas de un río turbulento.

Yo terminé armando estrofas
En un andén
Guarde mis penas en una bufanda
Para olvidarlas que las tenía.
Dejé mis ilusiones dentro de un corteza de abedul,
Para no recordarlas jamás.
Días pasaban y la suerte
Llegaba pero a que costó?
Terminaban siendo una vil
Broma y otra vez el amargó fracaso
En forma de frasco.

Llevé una carga pesada en mi espalda
La luna no me miraba
Abandonaba de mi de apoco
Por despecho
A aquélla idea de brillar
Con mi propia luz.
Y sólo termine clavandome una cruz en el pecho.

Que injusto fue el destinó?
Quisimos desde pequeños
Ser grandes. Más la realidad
Nos echó el pésame en nuestras
Espaldas.
Es duro ganarse el pan
Por una miseras monedas
Porque al final se los llevan los impuestos.

Que injusto fue verte
Partir sin cumplir
Aquél simple sueño
Y sólo te veía al igual que yo sufrir.

Tu te entristecias detrás de un pañuelo
Estabas sin consuelo soportando
Aquéllas palabras tóxicas
De la sociedad. Te llevaste contigo
El pesar de mi mundo
Me quede mudo al saber lo que te hiciste.
Te heriste con una filosa hoja de terciopelo
Y sin más te fuiste dejándome solo
En este mundo

Se que el mundo fue cruel con ambos quisimos ser grandes
Emprender vuelo con nuestras alas
Más besamos el suelo.
A las alas nos las quitaron
Porque sin experiencia no vales de nada.

Nos mataron las ilusiones
Con un simple rechazo
Con un portazo
Y una insultante risa burlona.
Fue un hachazo a nuestros sentidos
Vivir del Martirio
Y de aquél delirio de llamarnos mantenidos.

Fuimos dos niños ingenuos
Que creyeron que podían con el mundo
Más quedamos mudos
Y sólos con un nudo en la garganta.
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6comentarios 21 lecturas relato karma: 72

Soledad (Explorando)

Mi alma grita de dolor, tengo miedo.
No siento tu manto
que me cobijaba con bondad,
no siento tus cálidas manos
acariciando mi cabello

Sola, inmensamente sola,
arrastrando pesadas cadenas,
en un turbio horizonte.
A lo lejos no hay destellos
de un cariño que ya fue

Abstraída en mi penumbra,
sin tu respiración, sin tu presencia.
Estás conmigo y me siento sola.
Sigues a mi lado en cuerpo presente,
tu otrora amor está ausente

Ya no despierto entre tus brazos,
estas en mi habitación...
en mi cama fría como hielo.
Tristeza cruel
Triste melancolía

Infelices pesares
me acompañan sin estrellas.
Me acompaña el sol naciente:
Incomprensión, Desapego
Inseguridad, desilusión

Quiero sanar mi alma herida
por tu abandono con presencia.
Quiero llorar con lamentos,
quiero salir a la calle y respirar,
quiero sobrevivir al tormento

Necesito que alguien me diga
que existo con certidumbre,
que soy de carne y hueso,
que puedo recuperarme
de este cruel confinamiento

No todo está acabado.
En el firmamento,
veo una débil luciérnaga
que alumbra mi corazón abierto.
Algo arrancaste en mi interior

Quiero encontrarme en la claridad.
Dejar atrás la fatal pesadilla
de estar sola en tu compañía.
Quiero amarme otra vez.
Llenar de amor mi vida vacía
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24comentarios 125 lecturas versolibre karma: 104

En pijamas

Déjame comentarte que a las tres de la madrugada
La vida se vuelve tan simple
El silencio y la calma nocturna son la sinfonía de mi soledad
En la oscuridad solemne de las noches
Te das cuenta que una copa de vino
Más que un placer, se convierte en pesar
Y aún así la bebo
Para adormecer la angustia de mi andar
Que lo que más quisiera es prender uno con Hendrix y hablar de utopías
A estas horas te das cuenta que el sexo no es nada cuando el alma está vacía
Qué dos cuerpos que se tocan pueden ser poesía
Depende de quién toque mis curvas
Todo es tan frágil y a la vez tan sublime
Cuando por tan solo unos minutos me siento en paz en soledad
Él tenía razón
Soy muy soñadora para estar escribiendo a las tres de la madrugada
Y quizás, tan sólo quizás
En este momento me siento lo suficientemente humana para sentir la calma de la melancolía
Pero ¿Qué puedo saber yo?
Sí tan solo son líneas somnolientas de una mujer en pijamas.


María Acuña
29/11/2017
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5comentarios 110 lecturas versolibre karma: 92

Te extraño

Te extraño cuando te vas,
Mi vida siente tu ausencia
Hay un vacío dentro de mí
Te extraño vida mía,
En las noches cuando nadie me acurruca para dormir,
En la madrugada cuando siento frío y nadie me abraza,
Por la mañana cuando nadie me despierta con un beso.
Al medio día cuando no tengo con quién almorzar,
Por la tarde, cuando nadie ve conmigo la despedida del sol.
Te extraño a todas horas, en cada momento,
Te extraño todos los días,
Y no puedo decirtelo,
Por eso he decidido escribirte
En estas cortas líneas,
Cortas, porque no me alcanzan las letras,
Para poder describir ese vacío que hay en mí
Desde que te fuiste,
No me alcanzan los renglones para decirte cuánto te extraño
Sólo tengo tu recuerdo,
Y en mi mente un vago pensamiento
De lo feliz que fui, cuando te tuve
Y que ahora sólo lamento tu partida,
Y con el alma herida, te digo adiós
Y con mis lágrimas rodando y mis labios temblorosos, te digo lo mucho que te amo.
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2comentarios 55 lecturas relato karma: 83

Debí llamarlo...

Debí llamarlo belleza,
había luz en tus ojos
Tú piel revelaba seda
con labios pecaminosos
y manos salpicando estrellas

Pensé llamarlo amor,
el corazón me sufría
La piel suplicaba caricia,
con el deseo inanimado
La pasión clamaba vida

Y solo pude, llamarlo sueño,
las sabanas me rodeaban
Enredandome el cabello,
y con la piel, aún cristalina
temblorosa florecilla
Una lágrima furtiva
daba luz a un nuevo día
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10comentarios 106 lecturas versolibre karma: 108

Desdenes De Un Ángel Caído

La nostalgia se arremete
Entré la copa de los olivo
Donde el olvidó es un alivio
O un letargo desierto
Dónde la nostalgia llora a cántaros
En forma de un alma herida.

Alas rotas
De aquél ángel caído
De su edén
Que ahora vive de su desdén.

Se desvanece cual ruiseñor,
En esta noche tan friolenta
Dónde lenta pasa las horas.
Se deshojan las penas con viejas heridas
Y derruidas palabras.

Un jardín se perdía
En cada lágrima que sus ojos bellos
Desprendían cual llovizna.
Destellos de rayos fortuitos
De un sol agobiante
La letal sequía
La despavorida sombra
Que se ríe
De aquel ángel y su melodía
De una rota arpa.

Entré llantos acotados
Recita su último
Verso antes de desaparecer
Encaminó su pasó
Hasta la llegada del amanecer
El viento la envuelve entré el polvo
El ángel sea desvanecido.
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9comentarios 73 lecturas versolibre karma: 110

Te Echó De Menos

Si, te extrañó
Aunque eso me haga dañó
Aunque no lo admito.
Sigo perdido en un hito
Fuimos como un mito
Que con el tiempo, se volvió marchitó
Se siente indómito
Esta brevedad
A ras de la soledad
Dónde dejé que mi suerte
Se esfumara. Y dejé
Que se marchará como el sol
En el atardecer.

Dejé que se sofocara el sortilegio
El hechizo de aquél momento
Se fue contigo el sentimiento
Sólo quedan los cimientos...

Y si te extrañó?
Sería como el sol
Y el girasol esperando
En noches oscuras su brillante
Tornasol.
Como la laguna
En un vació zaguán
Preguntando adónde se fue
Mi luna?
Que mi espacio no es lo mismo
Sin su brillante vestido de diamantes, sus ojos azulados
Que robaba cada suspiro
De nube. Sería también como un
Monté que escucha sólo su eco
Y sólo se fija en el hueco
Que quedó en su órgano vital.

Que martirio
Vivir de la hambruna
De sus labios.
De su bailarina sombra
Rasguñando mi piel de papel.
Sus ojos que eran el reflejó
Del cielo.
Fuiste ese deseó en el cuál
Con el tiempo no dejó
De pensar... porque... no debía perderlo.
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19comentarios 137 lecturas relato karma: 101

El rey de hielo

El tiempo me taladra las sienes
como una martilleante certeza que me arrastra por las calles,
y mientras el cielo arde
ya no hay pie para tanto paso
en este torbellino de asperezas
que es la constancia del ser.

Y la muerte todo se lo lleva
menos a mí,
por desgracia,
querría perecer en este fantasmal entierro
y no puedo más que caminar
sin lograr acertar el sentido
de este mundo que gira
y gira
sin llegar a ningún lado.

El hielo se apelmaza en las ventanas
y solo vemos fantasmagóricas figuras de refracciones,
los cristales del espejo ya se han roto
y solo quedan miles de añicos
que respirar a través de la sangre
y bombearlos
hasta que atraviesen el corazón.

El frío se cuela entre los resquicios
de esta muerte silenciosa que todo se lo se lleva,
las lágrimas se han congelado
entre las sábanas de la cama
y la ventisca se llevó toda esta voracidad,
¿dónde quedarán
las ganas de vivir?
Solo puedo creerme vivir
en un baile de sombras
que se visten de gala
para la gran mañana
en la que todo termine
y ojalá sea pronto
ojalá sea pronto,
el volumen ya se ha bajado
y el concierto ya terminó,
despejen la sala, por favor,
despejen la sala,
toca la siguiente banda ahora.

Y yo me pierdo entre los vasos vacíos
buscando algo que no sé bien dónde perdí
ni cuando,
pero que ciertamente echo en falta,
porque mientras tanto
solo soy capaz de caminar dando pasos en falso.

Llévame muerte,
por favor,
llévame muerte,
y acaba con este dolor.

No hay paz para tanto olvido
no hay paz para tanto sufrido
no hay paz

y ¿qué prefieres?

¿paz
o libertad?

Decía mientras desaparecía y el coche circulaba demasiado rápido como para llevarme a ninguna parte. Miré al frente
y tristemente sonreí
porque no lo sabía

qué patético

no lo sabía

y sin saberlo

¿a dónde voy?

A ninguna parte, lo sé,

ya lo dijo Marina, quien no sabe a dónde va no llegará a ninguna parte,

supongo que por eso deambulo y deambulo
sin que haya final
más allá de un golpe
y otro golpe
y otro golpe más
hasta que ya no quede más sangre que sangrar
hasta que todo sean heridas incapaces de supurar ni cicatrizar,
hasta que...
hasta que...
ni siquiera sé bien hasta qué,

pero hasta,
sí,
hasta

que decida poner fin a esta vida y me atreva a morir de una vez.

Y esta vez sea por siempre.
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sin comentarios 32 lecturas versolibre karma: 57

Curda

Tres clavijas en la sangre del sombrero,
un agujero de plata para el ojo del idiota,
cuerpos desnudos y tiesos por las venas
cubriendo la tierra de rosas y penas.

Se asoma la lengua de fuego en celo
en un cielo de pájaros sin alas,
rompiendo mi sonrisa de filosa daga
cierra la puerta sagrada del infierno.

Un crudo invierno entre las piernas,
el yunque en el pecho se desgaja,
se pierde en este juego de barajas
llueven agujas de relojes sin tiempo.

Tres clavos en mis versos impolutos,
las rameras y el alcohol de Bukowsky,
el ataúd de papel sobre la triste mesa
y un cigarrillo en los labios de este whisky.
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2comentarios 78 lecturas prosapoetica karma: 99

Rastro de miserias

Despierto con pocas ganas
como expulsado del cielo
y la vida discurre sin esperanzas,
la luz se pierde sin remedio.

El llanto de una existencia
se apelmaza entre los miedos
y la desidia y la derrota
todo lo cubre de negro.

Sucumbí a la noche,
desorientado moribundo,
y tropecé mi rumbo
sin encontrar atisbo de sueños.

*
**
*

Y en la madrugada
cuando ya nada quede
arderé entre las llamas
dejando un rastro de muerte.

Creí ser lo que tocaba
y supuré tristeza,
y así, tras este infinito olvido
solo hallaré pesadillas de hiedra
que mi pecho encierran, mis piernas arrastran,
para aplacar, de algún modo,
la ineludible espera que a todos aguarda.
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3comentarios 106 lecturas versolibre karma: 96

Incontinencia

Siento el encanto,
cuando tú me miras.

Siento tus manos cuando estoy a solas.

Te siento aunque no estés.

Y tú, solo me dejas irme.

Y me voy entre tus dedos.
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10comentarios 147 lecturas versoclasico karma: 109

Yo solo quiero reconocerme en mi tumba

Deambulo por la fantasmal ciudad mientras la noche lo envuelve todo en un halo de soledad teñido de una sucia escala de grises, a cada cual más oscura, como el techo de mi habitación cuando trago horas en blanco mirando a ninguna parte, porque la almohada no me acoge en su seno, y solo puedo tratar de encontrarme perdiéndome. Los pasos me llevan a ninguna parte, pisando las frías piedras de las aceras, con las manos en el bolsillo protegiéndome de la fría noche, con el vaho saliendo a través de las solapas de mi abrigo que me cubren la mitad de mi rostro del frío y tratando de discernir algo entre el frío relente que me cala con la helada de esta fría madrugada en que todo es frío en cada rincón y yo solo puedo caminar, por no morir congelado en el frío de resucitar los recuerdos ante la ausencia de expectativas en esta vida de sinsabores.

El sol se ha escondido hace ya largas horas, y la ciudad en brumas se difumina entre la oscuridad dejando apenas entrever siluetas informes de mansiones y caserones salidos de cualquier ensueño de pesadilla. Construida a las prisas la vida parece no llegar a ninguna parte, pero por más vueltas que le des tampoco vas a encontrar ninguna solución. Supongo que por eso a veces solo queda eso: caminar. A ver si así llegamos a alguna parte.

La luz se ha oscurecido cuando mi mirada fría se ha quedado vacía y vaga en el infinito, como mis pasos infinitos que me hacen avanzar sin querer seguir caminando, pero obligándome a seguir, para no calarme de frío, porque quiero todo menos volver al hotel ahora mismo y dejarme invadir por todos mis fantasmas. Odio los fantasmas. Así de claro. Siempre he sido más de demonios. Jugar con las tinieblas para crecer. Tiene su encanto. ¿Pero los fantasmas? ¿De qué te sirven? Te arrastran a cada paso que das. Tiran de ti. Te invaden de frío. Y en la soledad de la habitación te enfatizan tus más tristes sentimientos. Los demonios solo te atormentan. Pero los fantasmas te arrastran hasta otro plano astral en el que no hay lugar para nada, ni felicidad, ni tristeza, ni dolor; solo vacío. Así, sin más. Solo llano e infinito vacío.

¿Y eso de qué sirve?
Dime.
¿Eso de qué sirve?

Para nada.
El vacío no sirve para nada.

Solo
soledad.

Solo eso.

*
**
*
**

Deambulo por la gris ciudadela que es esta infinita cortina de lluvia tras la que se esconde una ciudad en sombras. Las flechas de los edificios se pierden en el negro cielo, como saetas que tratan de arañar a Dios, como tristes baladas que te recuerdan que todo pasó, que ya no queda nada. En la soledad de las calles es cuando más capaz te ves de huir para siempre. Por eso camino. Por eso camino. Por eso siempre camino. Para huir lejos de mí. Del dolor. Del recuerdo. Del mundo. De la eternidad.

Por eso camino.

Para olvidar.

Camino por una ciudad en sombras que ya no encuentra cobijo para los fantasmas que me invaden. Solo somos tétricas ilusiones tras decenas de espejos que se han roto a nuestro paso, y los cristales de los comercios me devuelven mi imagen distorsionada, como si así hubiese forma de hallar cobijo, de hallar palabras que definan esta infinita sensación de vacío.

El tiempo.

El tiempo se ha marchado.

Y el último cigarrillo ya no tiene sentido.

Por eso lo lanzo a la infinita caída en esta ciudad de brumas.

En la soledad de este mundo traté de encontrarme y solo me perdí. ¿Comprendes? Solo me perdí. Y este es el final del sagrado pasado. Innumerables murallas han caído antes ¿por qué no va a caer esta? Katagena ya no llora. Pero por favor, no trates de pronunciar mi nombre. Ya no existe.

Solo quiero desaparecer en una maraña de sombras, en un rastro de fuego que arda entre mis cenizas; que no quede rastro de mi existencia; que no quede nada. Quiero vagar por la negra ciudad en brumas sin existir. Como un Carax que ha borrado sus pasos, su vida, su existencia. Por favor. Déjame ir. Por favor. Déjame ir. Me digo. Por favor.

Y eso hago.

Camino.


Deambulo por la fantasmal ciudad mientras la noche todo lo envuelve en un halo de soledad e infinito vacío.

Las cenizas ya se han ido con la tormenta.
Y el humo del cigarrillo se ha perdido entre la cortina de lluvia.

Solo queda caminar con las manos en los bolsillos y la mirada en el suelo hacia ninguna parte.

Solo queda caminar.

Solo queda caminar.

Solo queda
esta triste y fría soledad
que lo envuelve todo
en un halo de olvido
que solo quiero dejar atrás.

*
**
*
**

Gracias.
Y adiós.
Gracias.
Y adiós.


Me voy. Para no sentir dolor. Me voy. Porque es peor el paredón de mis fantasmas. Me voy. Porque es así mejor.

Camino...
porque no sé hacer otra cosa...
camino...
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5comentarios 70 lecturas prosapoetica karma: 112

No sabemos nada

Sus mejillas ruborizadas,
Por las letras que escribía,
Los momentos, los recuerdos,
Transformados en poesía.
Escribía día tras día,
Mi sangre era la tinta,
Mi pluma frágil y Blanca,
Como el alma de la amada mía.
A su lado todo era perfecto,
Saber vivir en armonía,
La mano que se estiraba
Cuando yo estaba en caída.
Con esos ojos alegres,
Me miraba y sonreía,
Me besaba, me abrazaba,
Sólo yo para ella existía.
Me encontré un viejo amigo,
Que hacía tiempo que no veía,
Le hablé sobre esa mujer,
La que el también conocía.
Me dijo ten cuidado amigo,
No es oro todo lo que brilla,
Yo me alejaba despidiendome,
Entre abrazos y sonrisas.
Al llegar a aquella casa,
No creía lo que veía,
Sólo escuchaba esas palabras,
Que mi alma hacia trizas.
Subí a nuestra habitación,
Allí la encontré subida,
Encima de mi mejor amigo,
O por lo menos, lo que yo creía.
Mi cuerpo empezó a temblar,
Salí corriendo a toda prisa,
No paraba de respirar,
Mientras calle abajo corría.
Perdí a mi supuesto amigo,
Y a mi novia, en un solo día,
Ahora pienso, mejor sólo,
Que con malas compañías.
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1comentarios 37 lecturas prosapoetica karma: 82

Respiro

Tomo aire,
una fracción de espíritu
se cuela entre los pulmones,
entre la necesidad de tenerte,
y la de me faltan razones...

Respiro la ausencia de tus besos
el argón de tu despedida,
el nitrógeno que me tiene preso,
ahogándome en las lágrimas caídas...

Inhalo las partículas que dejaste
esparcidas en mi piel,
los gases nobles de este desastre,
de quererte y no poderte tener...

Inspiro el vacío de esta distancia,
el oxígeno que guardé de tu aliento,
los vapores de mi desgracia
porque siento que te pierdo,
porque siento que me asfixio,
si no aspiro de tu cuerpo...

Resuello en el vértice del abismo,
en la bocanada de esperanza
que nos dimos,
en el hidrógeno que rezuman
tus palabras,
y el helio que se escapa
de las promesas que nos hicimos...

Insuflo el dióxido de carbono,
de tus pétalos cayendo
en la habitación,
donde las persianas bajadas
no dejan entrar el sol,
y el ozono que resultó
del agitar de tus alas,
entre las rendijas del tiempo
se desvaneció..

Y suspiro una vez más,
mientras te busco en mi pecho,
quizás sea la última,
antes de caer en mi lecho,
y podré decirle al Dios del viento,
que fuiste lo último que respiré,
cuando aún no estaba muerto....

Fran Renda
@Fran44Sombras
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30comentarios 228 lecturas versolibre karma: 96

Mi fin

Algún día llevaré puesto,
Mi pijama de madera,
Rodeado de sábanas blancas,
Como el color de la seda.
Estaré con mis labios sellados,
Adormilado entre Azucenas,
Soñando con el paraíso,
Entre nubes como acuarela.
Mi familia Estará llorando,
Serán almas en pena,
No quiero que estén tristes,
Estaré junto a la luna llena.
O relajado en una playa,
O disfrutando de mi propia orquesta,
Donde los Ángeles están bailando,
Donde San Pedro en la puerta me espera.
El camino de la felicidad,
Al paso del tiempo lo encuentras,
Muchos encuentran la paz,
El día que sus almas vuelan.
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2comentarios 96 lecturas versolibre karma: 110

Esperanza

Estoy en nuestra cama,
A las 2 de la Mañana,
Dando vueltas como un loco
Esperando tu llamada.
Hace días que no te siento,
O tal vez unas semanas,
Perdí la noción del tiempo,
Al ver que tu ya no estabas.
Me conformo con tu perfume,
El olor entre las sábanas,
Cada noche te imagino
Abrazando tu almohada.
Me pongo a mirar las fotos,
En un rincón de la cabaña,
Sentado en un viejo sillón
Sólo sabía recordarla.
Se que no volverá,
Pero me queda la esperanza,
La que me mantiene vivo,
La que me hace esperarla.
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Fui yo

Alguna vez me dijeron,
Que huir es de cobardes,
Pensé en decir te quiero,
Antes de que fuera muy tarde.
Camino cabizbajo,
Por esas oscuras calles,
Sólo con un pensamiento,
El de poder encontrarte.
Sólo veía sombras,
Reflejos de gente amable,
Por que todo me parece bonito,
Cuando pienso que voy a encontrarte.
Entre las calles de piedra,
Algunas veces fui a buscarte,
Allí donde nos conocimos,
Ahora no puedo olvidarte.
Lo que no se cuida no crece,
Se marchita si le falta aire,
Nuestro amor fue aquellos pétalos,
Que yo no supe cuidarles.
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4comentarios 103 lecturas versoclasico karma: 92

Lejanía

Miraba quieta y muda tú ida,
Inmóvil ante él dominante valor
Observando tús pasos avanzar,
tras una niebla de dolor

Mientras en mí todo oscurecía,
visión voraz arrebatadora
Me cubría de inseguridad y furia
Sacudiendo mis viejas fisuras

Sufrida alma, en cada lágrima,
sin alcanzar de ti, una furtiva mirada
Inútil espera en mis días,
sin que la brisa, me abrazara

Nunca tornaste a mí vida,
sólo en él amado recuerdo
Vuelves a mí pensamiento,
y desde la lejanía te veo sonreír

Triste contento para un corazón,
qué de tanto dolor, olvidó latir
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4comentarios 64 lecturas versolibre karma: 73
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