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Breve Crónica en Cuarentena

Dos naranjas y una manzana conformaban mi inventario alimenticio para el décimo quinto día de la cuarentena, la noche anterior, había ordeñado el último tetra pack de vino tinto hasta disuadir a la gota más resilience dentro de aquel contaminante envase. Tengo dos empleos en negro . Hay pocas cosas que un inmigrante indocumentado pueda hacer fuera del parámetro lógico de la premisa «si no trabajas, no comes»
En la editorial, por unos cuantos pesos, soy desde corrector hasta electricista, y cuando llega el camión con las resmas de papel, mi lomo y mis brazos acuden solícitos a su desalojo, también reparo las computadoras y teléfonos móviles de los compañeros (a veces no cobro por ello) ; dentro de mi exiguo equipaje reposa incrédulo, un cartón con falsa apariencia de pergamino,refrendado y sellado tratando de persuadir mi acreditación en una rama técnica casi obsoleta.
Mi otro empleo —no menos importante—es como arreglista, consejero,luthier, sonidista y atrilero de la Banda de sonidos Tropicales del Sur, allí me dan quinientos pesos por presentación, y a veces tocamos hasta cuatro bailes a la semana (Al decir arreglista no me refiero a la ejecución de arreglos musicales, sino al arreglo de los objetos que se rompen).
El camino al pueblo no es largo ni corto, ni ancho ni angosto ; es inevitable como el camino a la eternidad; y ahora, ingrimo, absolutamente despoblado, en su defecto yo no soy un hombre solitario,Hay a mi alrededor de incógnito ángeles de la guarda y ladridos caninos espantando mi soledad. —Aspiro morir de viejo—
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E inventé un millar de letras
sólo pa' hacerme compañía,
después me fui dando cuenta
que era la misma porquería
una página completa
a una página vacía;
por más que escribiera
nada me complacía.
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Acompañar la soledad

A veces, (o casi siempre) este privilegiado don de escribir, que es una de las formas más intelectuales de encontrarse a uno mismo y hasta verse reflejado en los demás, nos lleva a recoger nuestro todo, en el silencio, y hasta prolongarlo en pausa eterna; a leer, releer, repasar y corregir lo que palabra a palabra dejamos escrito en el papel; a dar sentido lírico a la vida del lápiz o del teclado del portátil, a rellenar un cierto vacío que no alcanzan a cubrir otras pasiones; a eternizar momentos, valorar la existencia, pintarla, exponerla, recrearla, embellecerla, recordarla, llorarla, amarla, vestir de melancolía o de tristeza sus acentos; por demás añorarla, tal vez para recuperar lo perdido; y también para distraer en sí a la misma soledad, acompañar la nuestra propia, y la de quién sabe dónde y quién.

No pretendía meterme en un laberinto, ni resolver jeroglífico etrusco alguno. Concluyo esta libre exposición, sacando una moneda del bolsillo, tirándola al aire y dejándola caer. Es una moneda atípica, extraña, no sale cara ni cruz. Por ambos lados lleva escrito un: hasta más ver, gracias por escuchar la voz de un confinado más en esta celda global. Y gracias por ser como sois.
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23comentarios 163 lecturas prosapoetica karma: 79

sofia

sofia.
La noche se levanta sobre mis ojos, la luna llena es cubierta por el humo que forma mis labios. En mi mano derecha la rebelión, mientras la izquierda descansa sobre el cristal que me impide caer. Ante mí se encuentra la ciudad desconocida, rodeada por el dibujo de unas montañas extrañamente distintas a cualquiera que haya visto antes. Se escuchan conversaciones en un idioma ajena y eso llena mi corazón de una felicidad indescriptible. Diviso el tranvía, el mismo que el día anterior me había permitido dejarme llevar sobre los railes viendo los grises edificios, las iglesias de verdes cúpulas, los mercados de antigüedades, la amabilidad del ser humano y el cálido agua de manantial. Cómo es posible que encontrase aquí mi hogar, cómo es posible que cualquier lugar lo sienta como un hogar para mí, cualquiera menos el que se supone que ya lo es. Los días parecen infinitos, él se fija en mí cuando ambos sabemos que me desvaneceré. Desde la azotea del hotel observo la panorámica de mi anhelo posterior, mientras caigo en la cuenta de que lo sentido no volverá y que jamás volveré a ser testigo de una luna igual de brillante. Tengo que despedirme aún sabiendo que esa despedida va también dirigida a la parte de mí que se queda, por siempre, grabada en estas calles. Una vez me vaya, los días vividos ya no parecerán haber sido infinitos, más bien parecerán haber sido un sueño.
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Adiós... nos volveremos a ver cuando no haya luz

Desdoblando mis pasos en una suerte de infortunio, percibí el agrío aroma de la muerte que se cuela sin darte cuenta dentro de tu alma y ahí, supongo que fue ahí, me di cuenta de que ya todo daba igual y lo mejor era morir.

Me lancé
en un torbellino de tinieblas
hacia ninguna parte,
sueños certeros
cortapisas de estantes vacíos,
impertérritas sonrisas de muertos,
las misas que no rezaron ya no están,
las misas que no rezaron ya no están,
y solo queda el fétido olor de la tristeza
colándose
por cada
resquicio
de este intersticio de mentes atormentadas
que nadan,
como náufragos,
tratando de llegar a algún lugar.

Y no existe.


Sí, no existe lugar a dónde ir cuando la muerte todo se lleva, y desangeladoramente, la suerte se ha fugado en una sucia reyerta de brillos al alba. El sol ha dejado deslucir sus galas, y quedan miradas yermas para años y siglos, ¿qué sabré yo?

Solo escribo.
y ya es bastante.
Solo escribo.
y ya es bastante.


Soplé todas las velas que quedaban por consumir
y ya los desiertos no hablan
no quedan ríos ni fuentes
de las que beber
en estas horas de olvido.

Katagena se ha caído,
y no soy capaz de levantarla otra vez.

Solo queda humo. Humo que se va
hacia ninguna parte. Solo queda humo
humo que se va quien sabe hacia qué parte.

No más,
por favor,
no más
bailes de sombras y dolor.
No más bailes de desgarrador frío interior.

El final está cerca
y solo quedan cenizas,
miro hacia abajo
y veo la caída libre
en este juego solitario de desesperación,
miro hacia arriba
y solo hay perdición.

Bien, entonces, ¿qué harás?
¿Te vienes o te quedas?
Tú eliges.


Yo elijo...
sí, yo elijo...

Yo elijo saltar de una vez al inmenso vacío
solo ahí
en el olvido
lograré ser eterno

y apagar
de una vez y para siempre,
este desolador frío.
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Hexágono De Dudas

Hexágono de luces
formas difusas exhibidas en el cielo
sobre cadenas orogénicas
indefensas, de intemperie
helada y áspera de polvo
de piedra calcina.

Las sombras se interponen
entre la augusta aurora
y el trémulo fulgor de luna.

A la distancia, la ciudad contaminada
se funde con la quietud
de ciervo herido agonizante
por el beso de la sierpe.

El silencio imperante se fractura
por el manto de la muerte
sobre la duda.
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Pienso...

Siento súplicas en el rostro,
lamentos enredados en el aura
Miedos colgando de nubes
de plomo, lanzando lágrimas

Las calles me resultan iguales,
y camino en pos del impulso
Aterrante soledad que invade,
cada paso que en sueño tránsito

Miro a mi alrededor, buscando
el sonido de las palabras
Respiro cargándome el alma,
del frío silencio en la distancia

Percibo rostros blancos, de similares
muecas de desazón y tormento
Sombras oscureciendo la calzada,
aspirando conseguir los cuerpos

Pienso que me baje de mundo,
y desde un rincón lo observo
Siento que quizás haya muerto,
y por eso que todo me es ajeno

Siento, miro, percibo, pienso…
la soledad que cubre mi cuerpo
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Soledad, de soledades...

Con las calles vacías
y el alma llena de pena,
nos llegó la primavera
en un marzo distinto,
de caminos sin huellas
y de manos que se cierran.

¡Soledad, de soledades…!
En el jardín de mi techo
no hay petunias, ni mirlos,
ni amapolas, ni vencejos,
ni cigüeñas que anidan,
ni jacintos, ni pensamientos…

Soledad, de soledades…
que deshojas mis pétalos
entre silencios y aplausos,
sobre plateas de brisa
que el día, se lleva puestos…

¡A bordo va…
por el mar, la primavera…!
¿En qué barco, compañera?
Sin saeta, ni fronteras,
serán mentiras, verdades…
entre la niebla navega,
“Soledad, de soledades…”

Tráeme el color de las flores
y el olor de esta quimera…
Por más que llamo
a tu puerta,
soledad, de soledades…
¡Ni me abres…
ni me encierras…!
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7comentarios 125 lecturas versolibre karma: 90

Calles de cuarentena en Domingo de Ramos

¿Que es esto?
Calles tranquilas,
habitando día y noche
en una armoniosa vida intranquila.
El frío de principios de primavera
abraza y caricia tan serena
como las aguas del Sella.
Abraza el frío con sus manos,
envueltas en torpes sedas
con aires de grillos y ranas
mi cuello semblante
noches y mañanas.
Me quita el aire
sin ayuda de ninguna fiebre.
¿Que día es hoy?
Martes, tal vez Viernes;
No, Domingo de Ramos,
Jesús entrando a un solitario pueblo,
con la gran sorpresa
de que esta vez las palmas
están tiradas en el suelo.
Estamos en una guerra,
sí, unidos: ateos, judíos,
vecinos y hermanos.
Esta es la guerra,
sí, la de la cuarentena.
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Memorias

Tu recuerdo vive en mi mente,
Soy feliz al recordar como te conocí,
Mi sonrisa brilló
Cuando a mí un mensaje tuyo llegó.
Estaba tan emocionada,
Todo pasó tan rápido,
Tan fugaz, que no tuvimos tiempo de planear nada.
Ahora que estamos juntos, tenemos todo el tiempo para ser felices.
Me encanta recordar tu amor,
Tus detalles, tus besos, tus palabras y todo lo que haces por mí,
Me encanta recordar a cada momento que nos tenemos el uno al otro,
Soy feliz al saber que me amas tanto como yo a ti.
En mi mente siempre recordaré como conocí el amor,
Ese amor que me hace sentir viva,
Que me hace ser feliz,
Que me despierta con la mejor energía,
Y me hace descansar tranquila.
Ese amor, mi primer amor.
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Decepcionado

Llevó un tiempo decaído
Voy caminando
En versos perdidos
Parezco anonadado
Cuándo trató de darle sentido
A palabras vacías.

Vago por calles desiertas
Cargó con una libreta
Llena de garabatos
Me han quitado tantas oportunidades
Cuántas puertas me cerraron
Sólo quedó los poemas
Publicados

Estoy decepcionado
Dicen que el problema
Es la economía
La falta de recursos
La falta de ingresos
Cada vez más pienso
Que no valgo nada...

Es triste
Que diste tanto
Pero no fue suficiente.
Es ineficiente
Tratar de luchar
Varías formas de redimirse
Pero tiendo a perder.

Me gane el repudio
De varios odios
Entre tantas odiseas
Todas las di por pérdidas
Cuántas expediciones
Para terminar en mi cama
Mirando el techo.

Quién soy me pregunto
Me miró al espejo
Y no soy el mismo que el del reflejó
Estoy viejo
Ya no soy el mismo

Voy decepcionado
Buscando oro en un río de cobre
Soy un hombre
Entonces porque cargó
Con tantos letargos
En lo largo de la vida
Logré tan poco
Y perdí tantas veces...
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16comentarios 119 lecturas relato karma: 96

Todo tú

Hoy,
tus caricias
las convierto en poesía,
tus besos
suelo disolverlos en el café
que tomo todos los días,
tu mirada
se refleja en la luz del sol
que saluda por mi ventana
cuando aún no salgo de la cama,
tus abrazos
¡Por Dios, esos abrazos!
los llevo dentro y fuera de mí,
como la luna tierna que
de vez en cuando
se vuelve llena.
Ves,
siempre estarás aquí.
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Pensando En Voz Alta

Estando en la brevedad
De la soledad juntó
Con un cafe en mano.
Una epopeya en bandeja
Ya incompleta.

Una travesía inconclusa.
La duda de Artemisa.
Que fue de la piel desnuda de venus?
Que fue de Helena y su pena ?
Que fue de mi ?
Estando en un escritorio
Admirandome de una novela
Con un final de cuentos de hadas
Y yo aquí viviendo de mi compañía
Sin amores.

Solo con un edredón
Rescostado en el pensando
En lo que es el amor
Para llenar este temor
En un par de páginas.

Solo pienso en voz alta
Me siento en la silla
Mirando la ventana
Aquel paisaje
Aquel mundo sumergido
En la brevedad de tiempo de cólera
Por un virus con corona.
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11comentarios 61 lecturas versolibre karma: 83

Soledad

... y de la nada, un día
decidieron tu soledad y la mía
escribir la más inmaculada poesía.
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15comentarios 127 lecturas versolibre karma: 91

La Madrugada es un Túnel Somnifóbico

La caducidad litúrgica del bar
refugia a esta piel ajada en soledad
todo cuanto cubre, prescribe en ella.

Con lasitud comienzo a trasegar,
centésimas de un verso en la cavidad
topacio vertical de una botella.

Afuera, nadie debe darse por seguro,
Vuelan en nocturnidad: murciélagos,
en combate aéreo con los drones,

extienden inmunidad a los zamuros
salubridad local de este archipiélago,
para recolectar con grandes cabras
osamentas enmohecidas por chatarra.

—!No señor¡ !ninguna madrugada es infinita!
ha dicho un búho sin plan de vuelo
estacionario, sobre la torre de control,
mientras una paloma madre regurgita,
leche, desde el buche a sus polluelos.
Sobre la estatua ecuestre del libertador.

A la distancia indistinguible, en que la tierra
es mancha nebulosa, indeterminada cosa
cuyo símbolo vital es impredecible.

Un núcleo de eficiente maquinaria,rebota
ondas sobre la augusta superficie
de una formación sólida y remota
cuerpo sideral (incipiente) interceptada
y le reduce a un punto, coordenada,
sobre el eje gráfico de su abscisa.

La infortunada máquina en la eterna madrugada,
engendra en su alma de álgebras precisas
todas las pasiones y todos los desvelos
acumulados en radiación espectográfica.

En otro mundo, persisten obsoletas luminarias
como dientes de oro alumbrando desoladas avenidas,
los hombres y los pájaros en asilos preventivos
se lamentan, y los truenos desatan los silencios de tormentas,
el silencio de los magos, el silencio de los miedos
el silencio hipócrita de una tenebrosa conveniencia.
.
En los túneles se intercalan agencias medievales
alcabalas itinerantes, madrigueras de exorcismos.
Dormir es entregarse a la fiera del oscurantismo.
Retornan las antorchas y hogueras ancestrales.

La ciencia embarga nimios activos espirituales
en anuencia justiciera — máquina asesina—
Tarambana y propaganda, himno y bambalina
convertidores de progreso
donde todo hombre es un objeto
y todo objeto, tiene un precio.

Cada madrugada, la luz es trágicamente diluida
en aluminatos de estroncio; retenida
y expuesta en falaces alboradas,
el porvenir revoca todas las coartadas
al abismo irreversible de lo abominable,
los bares, rebosan de bohemios epistólicos
hacen de sí la madrugada — túnel infinito—
Incrustados los simientes somnifóbicos
...musito.
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24comentarios 151 lecturas versolibre karma: 100

No sabemos nada

Sus mejillas ruborizadas,
Por las letras que escribía,
Los momentos, los recuerdos,
Transformados en poesía.
Escribía día tras día,
Mi sangre era la tinta,
Mi pluma frágil y Blanca,
Como el alma de la amada mía.
A su lado todo era perfecto,
Saber vivir en armonía,
La mano que se estiraba
Cuando yo estaba en caída.
Con esos ojos alegres,
Me miraba y sonreía,
Me besaba, me abrazaba,
Sólo yo para ella existía.
Me encontré un viejo amigo,
Que hacía tiempo que no veía,
Le hablé sobre esa mujer,
La que el también conocía.
Me dijo ten cuidado amigo,
No es oro todo lo que brilla,
Yo me alejaba despidiendome,
Entre abrazos y sonrisas.
Al llegar a aquella casa,
No creía lo que veía,
Sólo escuchaba esas palabras,
Que mi alma hacia trizas.
Subí a nuestra habitación,
Allí la encontré subida,
Encima de mi mejor amigo,
O por lo menos, lo que yo creía.
Mi cuerpo empezó a temblar,
Salí corriendo a toda prisa,
No paraba de respirar,
Mientras calle abajo corría.
Perdí a mi supuesto amigo,
Y a mi novia, en un solo día,
Ahora pienso, mejor sólo,
Que con malas compañías.
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3comentarios 403 lecturas prosapoetica karma: 83

Todos somos uno

Me quedaré esperando a que todo vuelva a ser como antes, o quizás ya nada vuelva a ser igual. En el transcurso muchas personas se irán, algunas para no volver jamás, pero acá estaré encerrada en cuatro paredes donde difícilmente se puede respirar, sabe a nostalgia y en mi cama, los libros ya no caben más, he leído cada línea y no es suficiente para inspirarme a escribir yo misma, se me va el aliento y las ganas de veros se vuelven más fuerte. Me prohíben la salida, dizque por precaución, pero no saben que lo más triste es la desolación. Los abrazos ya se echan menos y los besos ni los mencionamos. Intentando buscar refugio, he encontrado que la luna ya no se cuela por mi ventana y ella también tiene miedo de ser olvidada, hoy alumbra del otro lado, donde mis ojos no la alcanzan, pero me basta saber que a alguien le brinda consuelo, porque hoy todos somos uno, así lo siento.
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3comentarios 89 lecturas prosapoetica karma: 90

Estragos

Muerta estaba mi alma
Herido estaba mi corazón
Dolido mi cuerpo
Y no encontraba razón.

Veía la luna brillar
Y el sol con su luz
Al mundo alumbrar.

Me hacía preguntas
Porque yo no podía sanar.

Tenía moretones,
Raguños y heridas
Profundas en el corazón,
No me sentía yo mismo en ningún lugar
Trataba de dormir, cerraba mis ojos
Pero no paraba de sufrir.

Fueron tanto los dolores
Angustias, preocupaciones
Y renconres.

Por más alcohol que ocupé
Nunca mi paz recuperé.

No estaba jamás tranquila
Mi subconciente trabajaba de noche y de día,
Lleno de malos recuerdos,
Mis ojos lloraban,
Mi corazón sangraba
Y mi vida lastimada estaba.

Era una persona solitaria,
Sin amigos ni compañía,
Sólo estaba yo y mi vida vacía.

Herida por los estragos de esta vida pérdida.
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8comentarios 100 lecturas versolibre karma: 100

Soledad en compañía

A veces la soledad se agolpa como un gentío frenético por una estrecha avenida; se diluye por el duro empuje y se cuela entre los dedos. Pero si la soledad llegase sin compañía, ese néctar se helaría como una escultura de bronce de nuestro verdadero yo.
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5comentarios 92 lecturas prosapoetica karma: 92

la fuerza del amor

Me amaste tanto y tan profundo,
qué nada hay en mí que no sea tuyo
Me cuidaste con tanto esmero,
qué sólo ansío el aroma del recuerdo

Ahora qué sólo me queda el vacío,
ando vagando por calles y cielos
Arrastrando las sombras del silencio,
entre sollozos crujidos de lamentos

Me veneraste con tanto deseo,
qué de mí ser la piel se desprende
Añorando la esencia de tus dedos,
la belleza de tus sueños

Me amaste tan dulcemente,
qué de mí, no queda nada entero
Todo cuánto amaste de mí ser
en tu corazón lo llevas prendido
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8comentarios 85 lecturas versolibre karma: 101
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