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Bella Diosa (Soneto)

¿Por qué a veces te contemplo y me pareces tan hermosa?
¿Por qué intentas seducirme con tu traje de piadosa?
Si mi vida, de tragedias ya tatuaste, bella Diosa
no me limpies las pupilas para verte bondadosa.

¿Por qué siento que enamora tu total indiferencia
a la vida y sus problemas y mis cargos de conciencia?
Se que siempre estás presente en mis momentos de demencia,
donde fallan las plegarias y fracasa toda ciencia.

¿Por que siempre te apareces y pareces majestuosa
cuando al fondo del abismo ya no pido mas clemencia
al saber que en mi morada no hay lugar para el subsidio?

¿Por que Diosa, me susurras bellos versos de tu prosa
que señala en mi delirio, el sendero a tu presencia?
Un camino hacia tus labios por el beso del suicidio.
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12comentarios 101 lecturas versoclasico karma: 96

Alma de nube

Ella tiene alma de nube,
pies listos para arrojarse al precipicio.

No teme cortar mi garganta y herir el soneto.
Flota el suicidio en el filo de sus labios.
Me pronuncia su profundidad al vacío del cuerpo.

La abrazo,
enjundia para caer juntos...
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16comentarios 108 lecturas prosapoetica karma: 98

The deep cliff of life

Sweet memories, oh sweet sorrow,
they are together a beautiful flower
that i watered in fears, night and morning with my tears
Day and night , my eternal fight
When im in bed
Its colder than death
I tried to found the sun
Again, has gone the bloody sun

And I climbed the highest mountain
Barefoot and heart broken
I looked towards the moon
Praying <<Oh grand mother Save me soon>>

Then I felt the coldest wind
and I didn't had your soft arms to keep me warm

Then i heard the winds whisper
calling me from the deepest cliff
I walked through the path that led me to the cliff
I was screaming on the shore
and the wind whispers said << come with my and you'll don't cry no more>>
One last teardrop falls on a flower
And I took the step without return

The life passed through my eyes
Time gets frozen like your heart
Saw every bad and good moments
That we lived together
Fear and pain I was feeling through my vein
and the last breath I gave,
I was praying to meet you again
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4comentarios 58 lecturas english karma: 47

"Amantes Suicidas"

pareja eterna
atormentada por burbuja de avispas
cual cristal cautivo
es fragmentado en el tiempo
desflorando sus átomos en el oeste
y sus guirnaldas cósmicas se esconden
en el murmullo de los muertos
encrucijada tenue y perversa
hasta el mismo capullo del hastío brota
y sus llagas se pudren
con el ungüento de sus bocas
¡como cuesta liberarse de tal abrazo fijo!
los gemidos se encapsulan entre ecos
por el perpetuo encierro de sus almas en pena.


Enid Rodríguez Isáis
@CorazonDeFlor
2018
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7comentarios 118 lecturas versolibre karma: 145

No te suicides

Sin nada que ofrecer
y menos que perder,
no hay donde sufrir,
ni nadie a quien querer.

Con todo contra ti,
te cuesta comprender...
no pienses que es el fin,
fragua tu amanecer.

Espérate a dormir,
caliente no des fe,
verás como el café
te ayuda a resurgir.

No escuches tu interior,
difícil sí, lo sé,
pero hay algo mejor
que está en tu porvenir.

El salto al exterior
te hará reconocer
que hay mucho más que oír,
que todo está por ver.

Cambia a tu alrededor
el miedo por volver,
revierte lo peor,
conviértelo en placer.
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13comentarios 120 lecturas versoclasico karma: 140

Nuestra venda

Te vi vestida de muerte y a mi vestida de luto.

Sé que eras fuerte aunque no te acompañara la suerte.

Eras puro diamante pero te vendiste a la sociedad, tú no necesitabas su aceptación, necesitabas paz, la misma que encontré en ti cuando te conocí, menos mal que apareciste, sin ti me hubiera hundido y al final fuiste tú la que cavaste tu propio hoyo, que ironía.

Doy por hecho que te hartarías de la misma piedra, de tu continua caída y te quedaste atrapada en el suelo.

Solo puedo decir que eras puro hierro, ya oxidado por la incesable tormenta. Dejaste de escuchar el cantar de la libertad, de tener verano, otoño, primavera...
(Se fueron contigo en la interminable lluvia)

No te voy a mentir, me hiciste sufrir, hoy en día me acuerdo y vuelven a revivir los únicos sentimientos que trae consigo tu partida, todavía duelen, no se superan pero tampoco se demuestran, solo se observa una fachada hecha por piedra sin color, pero si sigo aquí no es mera casualidad, es por ti, por tu huella marcada en mí.

No vistes que tenías límite, que si lo traspasabas había una caída de mil metros , intente quitarte la venda, intente que vieras el borde antes de que cayeras al vacío pero el nudo se apretó demasiado, demasiadas manos ajustaron tu venda, solo yo quería que vieras.

Perdóname, no lo conseguí, el problema fue que yo también estaba ciega (de tanta oscuridad).
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sin comentarios 86 lecturas prosapoetica karma: 107

Suicidio

No huyas, ¿de que huyes?
de la vida, para mi una mentira,
feliz, divertida, adorable, todo mentira,
¿me juzgas?, ¿no me juzgues.

Ya, pero no te lamentes
no sientas pena ni ira
llora, no te maldigas
si no lo sientes, ni lo pienses.

Siempre sólo, perdido, con miedo
en silencio llevo la pena, la condena
llevo mierda en mis entrañas, no me quiero

Podría hacerlo, !siii!, cortarme las venas,
eso sería cobarde y obsceno, ¿y veneno?
recapacita, se un hombre, cuentame tus penas.

El, reclinó el sillón y todo pareció cobrar sentido.
Miedos y fobias cobrarían vida, saldrían del olvido,
y por 60 € hoy, el rojo, sólo sería vino.
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2comentarios 125 lecturas versolibre karma: 45

Quizá

Quizá algún día
el hambre, la guerra
la pobreza y la miseria,
se acaben por suicidar.

Quizá algún día
la libertad
el amor, la paz
y la felicidad
no sean una utopía.

Quizá algún día
como colibrí
pueda yo volar.

Sólo quizás
algún otro día
tu me volverás
a amar.

Quizá, algún día
se vuelva una sonrisa
en mi cara a dibujar.
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4comentarios 124 lecturas versolibre karma: 53

Indiferencia

Indiferencia de mi puño y letra, conseguiste
indiferencia, de los besos que me robaste
indiferencia, de anaranjados atardeceres,
que compartimos, charlando de amor y placeres.

Indiferencia de mi corazón
que ha muerto de suicidio, amor mío,
dejas: barco sin rumbo, dolor profundo
navegante y vagabundo.

En la hoguera de la indiferencia
quemo tus recuerdos y mis sueños
quemo a nuestros muertos.
Chisporrotean al rojo vivo,
los nombres de nuestros hijos
de aquellos que no tuvimos,
se quema nuestro destino.

En la hoguera de la indiferencia
he quemado mi inocencia
yaces ya en el olvido.
La estrella de los vientos
marcará, mi nuevo rumbo y destino.
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1comentarios 116 lecturas versolibre karma: 60

Voy a volarme la tapa de los versos

Voy a volarme
la tapa de los versos,

voy a meterme en la nuca,
letras como disparos,

voy a cortarme las venas
con mis versos afilados,

voy a saltar al vacío,
desde mi verbo elevado,

voy a inyectarme en la sangre,
un cronopio adulterado,

voy a dejar que me chingue,
un infarto a la razón,

voy a quitarme la rima,
para llamar tu atención.

__
Naimed Sayarba
Aeropuerto Internacional del Bajío.
León, Guanajuato.
Julio de 2012
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5comentarios 97 lecturas versolibre karma: 60

Cuento de La Muerte

Érase una vez un ataúd recién fabricado: madera de pino, marrón, acolchado por dentro…, lo que viene siendo un buen ataúd.

El ataúd se sentía especial y por eso quería que en su interior no acabase habitando un muerto cualquiera. Quería alojar a un joven sano que se hubiese suicidado. Creía que eso era la élite de los muertos. Y quizá sí fuese especial, porque La Muerte sintió el deseo de concederle al inquilino perfecto.

Por más que buscaba, La Muerte no hallaba a nadie que le pudiese servir, los jóvenes que veía estaban lo suficientemente alegres como para no querer morir. Pero un día vio a la persona perfecta. Un muchacho joven un tanto extraño que estaba sentado en un banco cualquiera de una plaza cualquiera, de una ciudad sin importancia. Miraba el agua caer de la fuente de la plaza mientras lloraba levemente, y en su mano derecha sostenía un bolígrafo que a veces usaba en el cuaderno que tenía en su regazo. La Muerte indagó sobre su existencia, nada insólito que le llamase la atención, así que decidió adentrarse en su mente. Fue entonces cuando comprendió que estaba hecho para ese ataúd cinco estrellas.

Como en todo buen cuento siempre hay un malo que quiere evitar la felicidad de todos, en este caso el malo era femenino: La Vida.

La Vida se enteró de los planes de La Muerte y quiso evitar que los consiguiera. Así que ambas comenzaron a pelear, pero como no tenían cuerpo, su forma de hacerlo era a través del joven. Lo pusieron en mil encrucijadas: a punto de suicidarse llegaba La Vida y le hacía recordar algo para que retrocediese con el cuchillo; La Muerte le repetía constantemente lo débil que era y que ya había luchado mucho en su existencia sin ningún tipo de resultado, tanto en el amor como en el trabajo, el dinero…, incluso la salud, pero entonces llegaba La Vida y le reprochaba que sería un tremendo egoísta si moría antes de tiempo (egoísta, claro, como si no hubiese vivido ya el tiempo suficiente por los demás); La Muerte le presentaba su futuro, y ante eso, La Vida poco tenía que hacer porque en todas las posibilidades había algo muy muy oscuro por lo que era mejor terminar cuanto antes con todo. Y así siguieron durante días…

Ahora tendría que venir el final, pero para no ser aguafiestas voy a crear dos finales y así cada cual elige el que quiera.

Final 1: Finalmente, mientras el joven viajaba en su coche lo vio claro. La vida no le deparaba nada bueno y tan sólo tenía lo que le había tocado tener, su familia, que aunque mucho, no suficiente pues cualquier persona necesita tener metas cumplidas, y las de él por simples que fueran nunca las cumplía. Calibró los pros y los contras, se odió por ser egoísta durante un segundo aunque hubiese vivido sólo por no serlo durante años. Pero lo tuvo claro, y sin más la curva se le antojó recta y fue el día más feliz de su existencia.

Final 2: Finalmente, La Muerte se cansó, decidió que se rendía y en el ataúd acabó hospedándose uno anciano de 110 años (“todo un vividor” – pensó La Vida). En cuanto al joven…, como La Vida sabía que La Muerte ya no se interpondría en su camino decidió que el chico no fuera capaz de conseguir ninguna de sus metas. Le negó el trabajo que deseaba y por el que luchó el resto de su existencia, siempre en vano. Le negó el amor y lo dejó sufriendo toda su vida por uno que siempre fue imposible aunque él no lo creyera y luchara a base de lágrimas por él. Le negó el dinero, se lo negó de esa forma que sólo La Vida sabe, nunca tuvo suficiente pero tampoco tuvo tan poco, siempre pidiendo favores que le costaban sudor, lágrimas y hasta sangre poderlos devolver.

Sólo le dejó la salud justa, para que La Muerte no se lo llevara y pasara el resto de sus días sopesando los pros y los contras de morir, odiándose, culpándose…, en definitiva retorciéndose en su propio infierno, el que La Vida le creó.



Moraleja: quizá la muerte esté infravalorada y a veces sea la mejor opción. Además, sin ella, La Vida podría ser todo lo cruel que quisiera.
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Noche mustia y solitaria

Cuando la blanca luna más calienta,
por mi morada vaga siempre un hombre
vestido con mi traje y con mi nombre.
Se dirige al balcón, donde se sienta
a la espera de un tren de doce pisos,
y contempla el silencio que lo envuelve
en la extraña estación resbaladiza.
Se fuma la ciudad, triste y ceniza,
y nunca coge el tren que nunca vuelve.
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Descenso

Miras al cielo rojo y ves las nubes que pasan fugaces.
Miras al horizonte y ves las fieras con hambre en sus fauces.

Miras bajo tus pies y cucarachas suben por tu huesos
y te da igual pues ya tu cuerpo esta podrido por dentro.

Miras a tu alrededor y solo vez la basta soledad.
Miras tu corazón, solo es un iceberg flotando en el mar.

Antañas mariposas que sentías ahora son gusanos
buscando renacer y no morir viviendo en el pasado
mientras la muerte acaricia tus ideas con su fría mano
y con la otra te muestra el cadáver de lo que has amado.

Para no ver, la oscuridad se ha vuelto tu refugio
y la felicidad se ha marchado junto al demiurgo
dejando al caos, pero sirenas seguirán cantando,
mientras me atraen al otro lado adormecen mi llanto.
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Desahogarse

Envuelto en la oscuridad de pensamientos absurdos.
Confío por fin que he de ser yo quien tenga la última palabra,
estoy decidido ha rebelarme de la única forma que sé.
Nunca mis pasos fueron tan firmes, nunca el pasto con tal fuerza pisé.
Que el río mitigue mis penas y me devuelva la libertad, que es mi derecho.
Que se ahogue mi cuerpo, después de todo, mi espíritu ya esta muerto.
Estos grillos que cantan, serán los únicos testigos de lo que será el fin de mi existencia.

La luna iluminará la última escena de mi vida, de la cual por fin seré director y protagonista.
¡Que larga se ha sentido la caminata por esta vereda!
Sé que no es momento de dudas, pero qué serena se está tornando la vista.
De pronto entre la quietud se escucha ruido allá en los arbustos,
es el movimiento de un alma que ronda esta noche también por los matorrales.
Detendré mi andar no vaya ser que se frustren mis planes.

Se oyen sus pasos más decididos y más aprisa que los míos.
Además se escuchan sollozos, todo esto me produce escalofríos.
Se abre camino entre la flora sin advertir que le he visto.
Largos cabellos, delicado perfil, es una mujer no hay duda.
¿Que hará sola en esta noche semejante criatura?
En silencio le seguiré y le ofreceré mi abrigo,
no quisiera asustarle, y resguardarme, yo ya no lo necesito.

Curioso, tal parece que nos dirigíamos al mismo destino.
Hemos llegado al puente en el que antes me ví.
Ella ha ocupado el lugar que tenía planeado fuera para mí.
Tira al suelo su vestido, encorbada entre llantos y gemidos
se envuelve entre sus propios brazos para hallar consuelo.
Yo casi mudo, no puedo creer lo que veo.
Que desperdicio, que disuelva el agua una juventud como la suya.
Así decido romper el silencio, ¡Alto!, no se arroje al río.

Ella se vuelve a mi, y cesa sus lagrimas.
Por unos segundos contemplamos nuestras miradas.
Sin emitir sonidos, nos dimos una bienvendia y un adiós.
Ambos más tranquilos, dimos marcha atrás a nuestras intenciones,
ella lanza su cuerpo a nadar al río, sin terminar en desdicha;
estaba por irse la noche, la observo unos instantes, a la luz del alba
antes de retomar bajo el sol del nuevo día, el sendero de vuelta a casa.
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Evelyn

La muerte susurró en su oído:
“no hay mayor poesía en este mundo
que una mujer bella en su hora final”.

Entonces ella cometió el suicidio más hermoso.


Heclist Blanco
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Masoquista

Eres masoquista por excelencia.

Tocas tú misma las heridas para acostumbrarte al dolor de los posibles roces.

Te suicidas en cada verso buscando algo de comprensión,
y logras canalizar todo aquello que ni con mil terapias se supera.

Has creído volar mientras caías por esos precipicios que se han puesto en tu camino,
y has sonreído hasta en el momento en el que se han quebrado todos tus huesos.

Vives en una cuerda floja constante,
y cuando estalla disfrutas de los fuegos artificiales.

Te gusta tanto lo difícil que la palabra fácil se borró de tu diccionario,
al igual que las lágrimas de tu cara desde que entiendes las derrotas como oportunidades para hacer arte.

Siempre ganas aunque hayas perdido,
llevas las cicatrices por bandera
e ignoras las heridas aunque te estén matando.

Eres masoquista por excelencia.

Has aprendido a ser feliz dentro de tu infierno,
a quemarte de hipotermia
y a helarte sin haber conocido el frío.

Tu corazón es una bomba a punto de explotar,
siempre dispuesto a recibir un poco más,
como tu boca cuando bebe cerveza
o tus pulmones cuando inspiran el humo de la muerte.

Dicen que no es bueno arriesgar tanto,
pero lo haces con tal belleza que nadie podría arrebatártelo.

Bailas con el dolor porque sabes que debes estar cerca de tu peor enemigo,
conoces sus trucos más que a tu propia persona
y los utilizas en tu beneficio.

Vendes tu alma a la noche en cada paso,
pues desde que naciste vives de prestado.

Tus impulsos son tus latidos,
y he aquí la cuestión,
¿qué te mataría más,
continuar con tu masoquismo
o dejarlo atrás?
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A mi pasado de hace 10 años

Querido suicidio,
Querido amigo,
Tu visita era constante,
Tu empeño era persistente,
Te convertiste en un ente
Que cada vez era más recurrente.

Tu presencia vehemente
En aquel tiempo pudo lograr
Que fueras mi mayor confidente
Me pudiste consolar,
y me lograste controlar,
Eres un curioso vidente
Que me pudo manipular
y me quiso acompañar
En mi más desolado andar

Me sedujiste,
Me cegaste
Me perseguiste
y me enloqueciste.
Nunca te mostraste,
y se torno confuso para mí
Ver tu verdadero cometido,
Poder confiarme de tí
Fue todo un desafío.

Cuando a mí se aproximaban
Los sonidos más ensordecedores
De tus rápidas y ágiles andanzas
Aparecían en mí,
Aquellos convencedores tormentos
Que fingían llevarse mis temores,
Prometían traerme placeres
Rebosantes de profundos desahogos.

Si mi amada autoestima
No me hubiera tenido de la mano
Habría seguido tu camino
A tu huracán abismal.
Hiciste bien tu trabajo
Siempre me domabas con el llanto
Creías tú, era para mí un agravio
Cuando era el puro reflejo
De lo tonto que había sido.

Mis reconocimientos gritan,
Lo que mi alma calla
Aunque ganaste muchas veces
Yo sencillamente te ignoraba,
Debido a que tus consejos
Lograban ser envueltos
En grandes vallas,
Me adentraron en tu opresión
y me impidieron la emancipación.

Aún así pides perdón
y demuestras arrepentimiento
Por tu cruel remordimiento
y la más inquietante desesperación.
Has alcanzado mi sufrimiento
y has visto mi dolor desbordado.
¡Qué poder tan asombroso!
El que has aparentado
Cuando sólo eres
Uno de mis costados
Sin embargo te doy las gracias
Por todo lo que me has enseñado.

El tiempo de la vida corre más rápido que el de nuestra desesperanza
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El fin

Algún día moriré
Y eso no lo refuto
La forma en que me iré
Es lo que me tiene irresoluto.

Porque no hacerlo de una vez
Si algún día pasará
Tal vez comience otra vez
O esto aquí terminará

Con un arma en mi sien
O con una soga en la garganta
Debo pensarlo bien
Pues ya mi alma triste no aguanta.

La vida es algo banal
Morir hoy es utopia
Decir esto es ya tan casual
Pero te perdí y sentí que moría.
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sin comentarios 30 lecturas versolibre karma: 17
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