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Al Final De La Jornada

El repique marca ya el final de la jornada,
me espera tu ausencia recostada en mi cama.

Abro la puerta del balcón y me despido del olvido,
que es sólo una ambición de lo que nunca ha existido.

Miro el calendario, sólo para notar que no cambia de día
ambos seguimos varados en la fecha de tu partida.

Rezo mi última plegaria, ¡Que termine pronto esta rutina!
Pues cierro los ojos y entonces la memoria me domina.

¿Dónde está la paz que me fue prometida?
Hoy sólo queda la esperanza de que pase pronto la vida.

Se habrá de esfumar esta noche, igual que la de ayer
y tal vez con ella, el rastro de tu recuerdo al amanecer.
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Amor Tardío

Habrá pasado el amor, y habrá pasado la vida.
Pero así como la lluvia vuelve siempre al cielo
después de la luz del sol a la hora vespertina
habrá de volver a ti, aquel moribundo anhelo.

Recordarás entonces, aquel arbusto que dejaste en el camino.
Extiende las alas y emprende el vuelo hacia tu nido
pues él seguirá esperando, si acaso, con el fruto ya marchito.

Otras bocas se habrán saciado con el jugo,
desierto estará ya el campo de pámpanos
y mi amor se habrá esfumado en el humo
como lo hizo la golondrina de mis manos.
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Esas viejas puertas...

Esas viejas puertas que siempre me atrajeron; vetustas puertas que acumulan la magia y los secretos de tantos años… Siluetas desvencijadas y decrépitas exhalando siempre un silencio solemne, grave y decadente en la fachada desnuda de alguna calle empedrada de un pueblo cualquiera, de una calle verdosa y solitaria. Resistiendo el paso inclemente de los días, de las noches, de veranos y de inviernos… con su madera raída por las lluvias y maltratada por vientos que hacen vibrar lúgubremente un postigo al que ya no asoma nadie... Humedades, claroscuros de madera apolillada. Con la verdina invadiendo sus entrañas, enturbiando la blancura de la cal donde se enmarca, con su tinte persistente, desluciendo su pureza inmaculada.

¡Cuántos pasos hoyaron el umbral a lo largo de la vida de la casa! Esa curva del umbral tan sinuosa y desgastada con la pesada carga de los años. Pasos lentos, pasos ágiles, vacilantes pasos infantiles, el cansino caminar que arrastra un cuerpo devastado…
En su cerradura, corroída por la herrumbre del tiempo, ya no suena el chasquido metálico de la llave; aquella llave hermosa, aquella llave grande de las que ya no existen y quedaron atrás en el recuerdo.

¡Cuántos sueños asomados al postigo de la calle! Ilusiones y proyectos albergados bajo su techo y que ahora oprimen sus estancias, huecas como cáscaras vacías.

Siento la tentación de llamar muy quedamente y escuchar cómo retumba la callada soledad del interior... Y el eco… me trae silencios, atávicas voces que aguardan no sé qué. Voces roncas, voces agrias, dulces voces de nanas y canciones, voces limpias, infantiles; entre gritos de silencios y de risas, de sonoras y alegres carcajadas. Puedo oír los suspiros y los llantos, las palabras de amor que se entregaron y quedaron grabadas en la almohada. El crepitar de la lumbre (ya extinguida), el sonido entrecortado de una radio, el timbre agudo y chirriante de un anticuado despertador; el lamento y el quejido del viento en la enorme campana de la chimenea en las noches oscuras y ateridas del invierno.

Y a través de sus rendijas me llegan por el aire sus fragancias; el olor a humo de la candela, los aromas del café de la mañana… de la maceta recién regada, a la frescura del barro de los cántaros, a pan caliente; al fresco aroma veraniego del jazmín que tapizaba el arco del hermoso pozo y, desde el patio, soplaba su perfume hacia la casa. Olores a puchero cociendo entre las brasas. Aroma a mandarinas y a naranjas amargas y aquel olor intenso a manzana que exhalaba la ropa blanca guardada en los cajones de la alcoba.

Espacios que conservan, como un frasco, sombras, rastros, silencios, anhelos, sueños, pensamientos… hoy recubiertos con la pátina grisácea del polvo y del olvido. Testigos mudos del ocaso de la vida rural, de nuestros viejos pueblos; ya algunos sin alma, sin vida, sin destino, sin futuro…

Texto y foto: María Prieto
Febrero 2019

(Casa de Valdelarco, Huelva)
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Dialogo

DIALOGO

Me pegas, pides diálogo
Me humillas, pides diálogo
Me vendes, pides diálogo
Me odias, pides diálogo

Vamos a Dialogar amor
Para salvar la relación
Para construir un futuro
Para salvar un matrimonio

Ya no

Son 25 años de unión
Con hambre
Con pobreza
Con indiferencia

Prometiste
El paraíso en la tierra
La igualdad de mi género
El entendimiento humano
El amor eterno

Pero me mentiste

Me secuestraste sin saberlo
Me quitaste a mis hijos
Me robaste mis recursos
Me humillaste diariamente

Todos han sido cómplices

Los vecinos de al lado
Los comerciantes de abajo
Los habitantes del norte

Pero ya me cansé

Se acabó tu diálogo
Se acabó tu tiempo
Viene otro momento
Con un nuevo amor
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Una puesta de sol se colgaba del cielo

Una ola de arena gris se acumuló durante el otoño,
derramando bruscamente la antigua muralla exfoliada.

Una puesta de sol se colgaba en el cielo, al oeste, las
antiguas paredes de la muralla tenían un reflejo de rojo
residual a vieja muerte.

La antigua muralla se inclinó silenciosamente con los
restos de piedra en la espalda, a una mariposa de vuelo ocultó en una flor del desierto.


En Shimenqiao, en Taoyuan. Un brazo serpenteante a cientos de kilómetros de piedras derrotadas, solas en la vejez de la arena.

Ladrillo desigual, grabado con una cara seria,
mirando silenciosamente las vastas llanuras,
el antiguo pabellón, tragado, desolado, la antigua
pared reprime el llanto, la ira de los bárbaros
tiempos.


La grava y las flores silvestres se agolpaban en los talones, el
viejo baúl estaba atado en los agujeros, cuando las baldosas
hechas trizas se derraman de tristeza, las antiguas paredes de espaldas al mundo no podían ver las lágrimas.

El sueño del crepúsculo salvaje del antiguo héroe, las
antiguas murallas con sus caballos, rodando sobre su
paseo triunfal, alegres tambores balaceando el desierto.

El tiempo pasó por la gloria de la antigua muralla, el
viento revoloteando la bandera triunfal, el antiguo héroe
enterrado en loas, como un rayo de humo desapareció
en el cielo.

Antiguas paredes serpenteantes de brazos fuertes,
han enseñado años de viento y torbellino, la capa de
polvo caerá gradualmente, los antiguos recuerdos de
la pared, todo sin remordimiento.

La tormenta zumbando arroja su enorme cuerpo, las
campanas de arenisca claman por la guerra, y las
malezas se desvanecen de verde al amarillo,
temblando en el desierto del olvido.

¡La antigua muralla arrojó una resistencia obstinada, la
tormenta cruzó sus restos!

La cintura vieja de la muralla se inclinó dolorosamente,
su cuello se estiró con fuerza, miró al sol poniente.

La puesta de sol brilla silenciosamente, en el púrpura de
la pared del último torreón defensivo, la oscuridad mata
la última gloria, y todo está en la crueldad, la sangre īvertida, la majestad de los emperadores, de pie con la muerte, está
el desierto, gloria y muerte en un antiguo muro estoico.
Afrodita, 2500 años a.C.

Che-Bazan. Poema escrito en las murallas romanas en el desierto de Marruecos.

www.youtube.com/watch?v=CdDazqakigY
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Su voz susurra naufragios

La noche besa con palabras,
como si fuese poesía,
a la memoria de sus ojos.
Como agua de la luna,
en su espejo, me supe ver.

He roto las amarras de la razón.
Ay, mi corazón, escucha a su ausencia,
como quien oye llover,
Íntima y profunda,
como la cercanía del mar,
su voz susurra naufragios.

Recordar es un viaje
En busca del tiempo perdido.
De su piel, como del lenguaje,
Nunca pude huir.
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Con ojos de invierno (Segunda mirada en el ciclo de las estaciones)

Sombras angulares al rayar el alba de mañana gris.
Sábanas calientes que abrazan mi piel.
La piel arropada en el blando manto de silencio
que te invita al sueño.

Y estreno mirada.
La mirada nueva, la mirada limpia
que atrapa la imagen muda del paisaje…
con ojos de invierno.

Y me echo a andar por los caminos,
silenciosamente fríos.
Ese frío agudo que corta mi cara y cuaja mis versos.

Soy la escarcha blanca
que cristaliza el vaho de los amaneceres.
El chorro claro de melancolía que cae de las nubes
e intenta encontrarme.

Y me sumerjo
en el canto ancestral de la lluvia que derrama vida.
El sonoro canto que estremece el ramaje
de las frondas ocultas.

Me acuna la dulce sinfonía del viento
entre las cañas del arroyo.
(Soy su nota discordante.)
Y recito letanías de imposibles mañanas.
Esa eterna canción que me cuenta los azules secretos
del agua y me trae la paz anhelada.

Soy el beso suave y blanco de las nubes.
Y me vuelvo más tierna.
Y me vuelvo más dulce…
Y de repente…
me quedo atrapada en la nube más densa en medio de la nada.
Y me vuelvo confusa. Y me vuelvo borrosa.
Desesperadamente honda en un pozo insondable
que rebosa silencio a ras de la tierra.
Y soy mi feroz enemigo.

Me fundo con el chopo desnudo en simbiosis perfecta…

Son mis pies
sus añosas raíces
que se hunden y agarran con fuerza el sagrado y cobrizo
corazón de la tierra.

Mi cabeza, su copa orgullosa,
que asciende hacia el cielo cada vez más libre,
cada vez más alto…
inspirando fuerte,
absorbiendo brisas,
aflojando el nudo de mis pensamientos.

(Arriba y abajo. Dos polos opuestos.)

Soy febrero voluble y cambiante.
Enfrentada siempre al capricho de los vientos
de levante y de poniente...

Esa alondra que pasa
y con trinos dibuja sus versos
en el cielo de la tarde,
curiosa de todo, aprendiz de todo,
invocando a la diosa de la sabiduría.

Es mi amiga la yedra que cubre de verde
los muros cansados de mi espalda.

Mis ojos…
soledades abiertas, soledades cerradas.
Mi alma…un árbol que soporta apenas su nido vacío.

(Ya crecieron mis pájaros,
solos emigraron en los últimos otoños…)

Pero hay primavera temprana
en las flores nevadas
del almendro.
Y verde y oro en los naranjos
de mi cuerpo…
El viento se ha sentado en mis sembrados
y trigo joven aflora entre los surcos que labré.
En la quietud de mi rama, asoma,
(tímidamente)
un hermoso brote verde...
que traerá la alegría.

Vuelo bajo con cielos nublados, ahuyentando miedos.
Y mi risa se escucha
en el inquieto revuelo de alegres palomas.

(Aún me quedan alas.)

Y renazco,
y me reconcilio con mi sombra.
Me devuelvo a la vida con la savia nueva del final del invierno.
Y me elevo en aquella voluta traviesa de humo
que se enreda en mi pelo.
Ese leve soplo que aviva el rescoldo
y da luz a mis ojos.

Y de nuevo…me transporto a la infancia, a la niña que fui
persiguiendo soles y pisando charcos. Recogiendo estrellas
de mar en su falda.
Mi sonrisa se columpia en la curva de la luna
y deja en mi boca
un regusto verde a naranjas amargas.

Y aquí sigo,
enmarañada en la vorágine de los días y sus noches.
En los ciclos vitales de las estaciones
cada vez más cortos...

Y, aunque esté en el Norte, mi brújula
(obstinada y terca)
siempre me señala el Sur.
Siempre ese cálido y luminoso Sur
que tiene... ausencias de la nieve.

No dejaré que mis días
los envuelva la monótona y sorda cadencia del viejo reloj.
Ni la incertidumbre de no saber cuándo
quedaré atrapada para siempre.
Tengo la esperanza blanca de esos días azules…
y de ese sol…
ese sol claro y limpio de mi infancia.

Primavera viene.
Y en su manta de flores,
(perfumado de esencias)
tenderé al sol mi corazón mojado.

Y algún día me iré,
cuando caiga la noche,
con mis viejas alforjas repletas de versos.

Y partiré con el alba. Cuando nadie me vea…
En la noche helada…también hay estrellas.

(También
hay
estrellas…
en
la
noche
negra.)

María Prieto
Febrero 2019

Pintura: Alphonse Marie Mucha - The Seasons Winter 1896
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12comentarios 96 lecturas versolibre karma: 100

Fuimos

Fuimos aves que confundieron
el color azul del mar y del cielo
Y, a los ojos del horizonte,
Se ahogaron en pleno vuelo.

Fuimos dos hojas
que se escondieron en un bosque discreto,
Sin saber que la pasión despoja,
Como el otoño, todo secreto.

Fuimos quienes se dispararon con besos,
como si los labios fuesen armas letales,
los que nunca volverán a estar ilesos
Por haber sido acribillados sentimentales.

Fuimos los hilos que tejieron
las casualidades
Y hoy cómo ovilla el tiempo,
tu nombre con las agujas de las soledades.
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24comentarios 123 lecturas versolibre karma: 105

Ausente me dices

Ausente me dices
cuando yo añoro tu presencia,
cada gesto
cada palabra
cada momento,
ahora es un cubo donde
tiras la mierda.

Estás, pero vuelas,
lloras la verdad
y ríes la mentira,
que me acerco a ti,
a tus vientos de versos
de primavera.

Tu voz, que se mueve
en el aire
y que no sé escuchar,
aunque te empeñas en susurrarme,
tus quejas
tus llantos
tus lágrimas,
que recorren tu mejilla y
buscan mojarme las manos.

Y así, con todo,
sentir que el tiempo pasa,
pero no avanza.
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11comentarios 125 lecturas versolibre karma: 95

Momentos

Momentos tenemos en la vida
Momentos de reír, de llorar,
De cantar , de gritar, de pensar,
Pensar en el momento,
El momento en que no dejamos de pensar,
Momentos q vienen y se van,
Momentos que casi siempre no vemos pasar,
Momentos en la vida que no logramos olvidar.
Momentos y más momentos
Que volvemos a recordar,
Y entre estos tantos momentos
Que brotan del corazón ,
Cómo si fueran gotas de sangre,
Entrego mis momentos hoy.
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El Guardián del Tiempo

¿Quieres un cambio?

¡Despierta!

¿Quieres un cambio?

Conócete.

¿Quieres un cambio?

Valórate.

¿Quieres un cambio?

Te presente a los demás.

¿Quieres un cambio?

Te presente a Natura.

¿Quieres un cambio?

Infórmate.

¿Quieres un cambio?

Culturízate.

¿Quieres un cambio?

Crea.

¿Quieres un cambio?

Actúa más y habla menos.

¿Quieres un cambio?

Quéjate menos y lee más.

¿Quieres un cambio?

Comparte.

¿Quieres un cambio?

Muévete.

¿Quieres un cambio?

Organízate.

¿Quieres un cambio?

Ten presente a Escucha.

¿Quieres un cambio?

Ten presente a los Ahoras.

¿Quieres un cambio?

Ábrete.

¿Quieres un cambio?

Comprométete.

¿Quieres un cambio?

Ensueña.

¿Quieres un cambio?

¡Actúa!

Siempre pasa. Siempre sucede. Siempre ocurre.
Nada es para siempre. Todo siempre marchita.
Siempre en el pasado. Siempre en el presente.
Siempre en el futuro. Siempre en el eterno retorno:
siempre semilla de la flor, siempre flor de la semilla.
Todo es para siempre. Nada siempre florece.
Siempre en primavera. Siempre en verano.
Siempre en otoño. Siempre en invierno. Siempre.

Siempre “Hola”. Siempre “Te amo”. Siempre “Adiós”:
hasta siempre, hasta siempre, hasta siempre…
Siempre fuiste. Siempre eres. Siempre serás: Historia de sangre.

Si tú vives y existes también yo.

De Caminantes, 2017
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Mi alma te ha escogido

Esperarte mi amor,
se ha convertido en mi castigo,
¿Qué he hecho yo
para haberlo merecido?

Cuento los minutos
en mi reloj de arena,
y ellos desaparecen
sin levantar sospechas.

Miro tu imagen,
en el bolsillo de mi corazón,
muy cómoda ella llace,
mientras yo muero de amor.

Esperarte mi amor
es mi condena,
por desear amarte,
sin que tu lo sepas.

Tu agudizas
todos mis sentidos,
has logrado ser el latido,
que da pulso a mi corazón.

Quisiera que te des por aludido,
de mi alma que te ha escogido,
y que vengas a tomar partido,
de todo lo que te espera mi amor.

Autora: Claudia Viviana Molina.
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El tiempo

El tiempo...

Corre, desgasta, hulle.

El tiempo pasa rápido y pensamos en alcanzarlo, no voltea a vernos, solo sigue su camino.

Hay infinitos que se rodean de dimensiones en pausa.

Diminutas partículas viajan encima, debajo, atrás y adelante de nosotros, partículas de recuerdos.

¿Por que huir del tiempo?...

No somos débiles, simplemente tenemos miedo a descubrir verdades y mentiras, con lo desconocido por un lado.

Explotamos de enojo, de llanto, de tristeza, felicidad...

¡Eso está en nuestro código!.

Nos faltan cajas por abrir, para disfrutar la vida.

Decirle a la vida todo con un grito, romper el cielo, volar más allá de todo...

Cada persona tiene un tiempo, y ese tiempo nos dice adiós.

El tiempo nos acompaña un rato y luego se marcha sin previo aviso.

La vivimos pasándola tranquilos. En ese rato el tiempo ya se volvió mas grande, y la meta de la vida, está más distanciada...

El tiempo crea un mundo ficticio, sí lleva la delantera.
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2comentarios 74 lecturas versolibre karma: 82

Corazón de gato

Esta noche te espero en Pesadilla,
aseguro traerte de regreso
antes de que vomitemos el seso
en el Bar de la Locura Amarilla.

La Luna enferma: sangra, tiembla, chilla;
necesita unos abrazos, un beso,
escuchar el Blues del Silencio Preso,
y mucho mucho coraje en pastilla.

Vístete de azul te cielo conmigo,
te daré los siete dragones brunos
que creé para sentirme contigo.

Llega cuando el reloj marque tres unos.
En las puertas de la ciudad mi abrigo,
alma mía, estará por ti entre faunos.

De Caminantes, 2017
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3comentarios 52 lecturas versoclasico karma: 87

Anhelo eterno

Quisiera tener el portento
de congelar el tiempo
el instante y el momento
en que me fundo contigo
en un abrazo
que quiero y anhelo
con todo mi sentimiento
que se haga eterno.


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@AljndroPoetry
2019-ene-29
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17comentarios 166 lecturas versolibre karma: 99

Adónde van...

Adónde van los sueños desechados.
Los espacios vacíos de sonrisas congeladas.
Los adioses vespertinos.
Las promesas incumplidas de las frías madrugadas.
Aquellos versos rotos o deshechos por el tiempo…
adónde van…

Adónde los deseos que una tarde arrinconamos.
Los silencios ignorados, las palabras silenciadas.
Las frases no pronunciadas en el borde de unos labios.
Los gritos que no gritamos nunca al viento.
Los secretos enterrados entre polvos siderales…
adónde van…

Adónde los abrazos silenciosos que olvidamos.
Las huellas que se borraron en el medio del asfalto.
Las arrugas repentinas en el alma.
Esos ecos desgarrados que se pierden en el aire…
adónde van…

Adónde van aquellas ilusiones extraviadas.
Las ingrávidas sospechas.
Los besos nunca entregados.
Las miradas desairadas, las desalmadas traiciones.
Las risas que se fundieron en vacíos escenarios…
adónde van…

El tiempo que no vivimos, el tiempo que desdeñamos.
Esos fallidos amores de las tardes de verano.
El sonido sigiloso de mis pasos.
Los suspiros extinguidos… adónde van.

Adónde van…
las sombras que me siguieron, las luces que me guiaron.
Las lágrimas que derramamos.
Las caricias que no llegamos nunca a darnos.
Los inútiles errores ya oxidados.
Los pedazos del recuerdo, viejos y deshilachados.
Los miedos agazapados en la sombra de una alcoba.
El cariño desgastado, los agravios, los afectos, los rechazos…
Adónde van…

Lo que se va no regresa…
Disueltos en el viento y cubiertos
por el manto gris de la melancolía,
sus vestigios van al aire y al abismo…
(Residuos dejando rastro a la hora del ocaso.)

Van muy lejos.
Al borde del precipicio de la nada.
(Agujeros negros en medio de la nada.)
Al más allá...
Un insólito camino tortuoso y sin sentido.
“Allá, allá lejos;
donde habite el olvido…”


(Al gran Luis Cernuda, que me "prestó" los dos hermosos versos finales.)


María Prieto
Enero 2019
Pintura: Noche en Antibes 1939. Pablo Picasso
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El tiempo se llevó mis frutos

La suave brisa del viento,
acariciaba mis mejillas calidamente
y el cielo azul engalanaba mis ojos, con corbatas blancas de sueños.

Mientras los árboles danzaban, abrazados, al compás del viento,
de fondo sonaba una canción,
de fríos inviernos.

Aquella era la fiesta de la agasajada,
primavera de ensueño,
de frutos maduros, brindando este hecho, susurrando decían, el tiempo es tirano,
me lo dijo el viento.

Y el tiempo sentado, tomándose un tiempo,
Sin ningún apuro, pues el es eterno,
me veía de reojo, sin ánimos de apremios,
me advirtió que se hacía tarde,
Pues oyó a los frutos maduros,
hablar de este hecho.

Yo me preguntaba ¿A quien creerle primero?
¿Al tiempo tirano o al tiempo certero?

El hecho era, que mi primavera había llegado, eso para mi, no era incierto, ya había madurado, eso, ya me lo había dicho el tiempo,
entonces mis frutos debían ser cosechados y eso, era lo cierto.

El tiempo había llegado, me susurró el viento y que a mis frutos maduros, se los llevaría el tiempo.
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10comentarios 86 lecturas versolibre karma: 101

En el borde del viento

No sé cómo pasó…
pero hoy he vuelto a llorar silencio.
Me he quedado sin nada… Despojada de todo…
Aquí sola sentada en la orilla del viento
deshojando mi tiempo en las horas vacías.

Se escaparon las rosas del jarrón de mis días.
No me queda
más cielo que llevarme a los ojos.
No me quedan
más soles que calienten mañanas.
Ni por dentro
me inunda una lluvia de versos.
No me quedan
suspiros que arrojar a la mar.
Ni un pedazo de sombra. Ni un pedazo de beso.
Ni siquiera el olvido, ni maltrechos recuerdos.

Voy rompiendo la tarde, descreída de todo.
Es azul y amarillo el color de la nada.
Es profundo e hiriente el dolor de la nada.
(Afilado cuchillo)

Ni silencios me quedan…
No me queda siquiera el dolor de mis huesos.
Ni un retazo de risa que desnude mi alma,
pero no…
tampoco me quedan huecos
en el alma.

Y aquí sentada sigo, despojada de todo,
descreída de todo en el borde del viento.

Ni palabras me quedan…
Ni siquiera silencios…
Ni siquiera unos versos…

Ya no quiero llorar.

María Prieto
Enero 2019

Pintura: "Modelo sentada" Georges Pierre Seurat.
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34comentarios 141 lecturas versolibre karma: 99

El silencio de la vida

Que bonitos aquellos tiempos
Cuando sólo escuchaba puros cuentos,
Pero con el pasar del tiempo entre a la realidad
Y tuve que navegar por el mar de la infelicidad


Y es frustrante saber que de ahí salir nunca pudiste
Y que tú qué me iluminabas el camino al final te fuiste ,
Y es todo oscuro y todo callado
Que no sabes si estás vivo o si la muerte te ha llegado



@CREDPT
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1comentarios 24 lecturas versoclasico karma: 26

6 segundos

tu dulce trazo
desde el corazón hasta tu fertilidad
dibujado suave y dulce hacia mí
tan tranquila marea que retuerzo
con recelo y deseo posesivo
tan moldeada, tan malevolamente perfecta
perfecta pieza de rompecabezas mía
calza tan bien tu calor con mi mano hundida
y mi deseo con la piel contraída de ti
consigo de algún modo
apoderarme de tus movimientos, tus sentimientos
tu intranquilo palpitar entre las sábanas
por 6 segundos, 6 segundos fui vida
6 segundos te poseí blanca como la leche
suave como la tela, tibia como la vida
la vida que es nuestra cama, en dulce fervor.
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1comentarios 53 lecturas versolibre karma: 89
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