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y le grito

A veces, cuando siento
que el silencio está regresando,
me paro frente a mi espejo roto
y le grito…sonríete a ti…
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12comentarios 53 lecturas versolibre karma: 106

Soledad

Qué es soledad?

Soledad, no estar solo!

es estar en compañía y sentirse abandonado

Soledad, no es sentir la ausencia de alguien!

Es estar con alguien y no sentir su presencia

Soledad,no es estar triste porque se fue un ser querido!

Es querer a alguien y saber que eres nada, para ese alguien

Entonces!, qué es soledad?

Sentimiento que invade tú existencia cuando amas, sin ser amado.
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6comentarios 74 lecturas versolibre karma: 102

A veces

A veces la vida nos arranca
de un tirón las sabanas,
levanta de repente la niebla,
esa que mansamente nos envuelve,
esa que se nos enrosca en la rutina,
esa, la que nos hace no vivir, viviendo…
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16comentarios 113 lecturas versolibre karma: 100

Quiero sentir que la vida

Quiero sentir que la vida
me devuelva todo el canto,
ese canto que me debe
el canto que me arrancó
y se llevó envuelto en llanto,
quiero que baile mi mundo
al ritmo de un nuevo tango
que las estrellas me miren,
que la brisa cariñosa,
me ciña por la cintura
y que mis labios marchitos
encuentren pronto una cura.


Y cuando la herida sane,
cuando el silencio se apague
cuando la luna de plata
me dé sus cristales blancos,
cuando la mudez en mi pecho
se convierta en zafarrancho,
sentiré nuevas caricias,
y la vida en mí cantando.


Quiero sentir que la vida
se me desboca en la sangre,
que el sueño no carga miedos
que ya los recuerdos no arden.


Maricel 15/02/2019
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15comentarios 98 lecturas versolibre karma: 108

Solo queda olvidar

Solo queda olvidar,
¿Pero cómo olvidar toda una vida?
No siento la sangre correr en las venas
tan solo el mutismo atragantado en el pecho
y muerdo el tiempo que quiere arrastrarme,
consolarme entre sus brazos, mas ya las penas
consiguen esquivarlo, hacer eterna su senda…

Solo queda olvidar,
palpitar con la cadencia del silencio,
apagar el alma, sin guardar instantes en los rincones,
despojar las horas de recuerdos,
desnudar el miedo, arrancarle sus tentáculos,
dormir el sueño de los santos,
descorrer la niebla que ahoga tanto, tanto.


Maricel 13/02/2019
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23comentarios 133 lecturas versolibre karma: 100

El mundo se me voló

El mundo se me voló,
se fue a posar en las sombras
que tanto esquivé.

El mundo se me voló,
se posó donde el tiempo se detuvo,
desde allí me hace señas
para decirme que ya no vuelve,
que me invente otro mundo.

El mundo se me voló,
y yo, yo me quedé paralizada,
ya sus corrientes no arrastran más mis olas,
ya sus nubes vistieron otras aguas.

Ahora mis sueños
se esconden bajo la almohada,
temerosos de tropezar
con mis fantasmas.



Maricel 11/02/2019
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22comentarios 159 lecturas versolibre karma: 77

Mi sonrisa

Mi sonrisa se ha vuelto pluma,
incorpórea y leve,
se ha ido con la brisa,
me mira,
se muerde ella misma y vuela,
no le gusta ya posarse en mis labios…
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22comentarios 123 lecturas versolibre karma: 106

Hielo

Ella bailaba con la melodía
del viento. Su sonrisa se convertía
en cientos de mariposas jugando
sobre las flores silvestres.

Sus ojos eran la ventana a la alegría
y sus lágrimas corrían sobre sus
mejillas barriendo la nostalgia
de otros ayeres.

Ella no ha muerto, solo está
dormida. Bañada de frío invierno,
su mirada se hiela. Aún conserva
el fuego en sus venas.

Paciente espera a ser rescatada...
Danzar de nuevo y enjugar sus penas...



Letizia Salceda,,,
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24comentarios 110 lecturas versolibre karma: 92

Hoy yo quiero sentir, quizás el silencio….

Ya no derramaré ninguna lágrima
porque no tengo ya nada que llorar,
y reír.... eso de reír
que le quede a los demás.

¿para qué juntar mis manos en una plegaria...
si tampoco la escucha Dios?
¿para qué levantar mis pies...
que se entierran en la arena...
ya que nunca sé... si está blanda...
o es el peso de mis penas.

Y mis manos. ¡Oh!. Mis manos,
llevan marcas de la vida
que no me quieren dejar,
y no gustan... las rechazan,
no sirven.- dicen.- ni para una caricia.

Debe ser que en esta vida
tienen que ser suaves,
porque si son como las mías
llenas de heridas de la vida,
seguramente no sirven
ni para una caricia.

Miraré el horizonte,
quizás llore en silencio,
deshojaré mis recuerdos,
y descansaré con mis sueños.

Por eso en esta noche
en que me ronda el silencio negro,
en esta noche.
¡Si!. ¡En esta noche!.
hoy quiero yo,
sentir .... que muero.
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2comentarios 29 lecturas versoclasico karma: 82

La cruzada de los peregrinos...

Se hallaban Luna, Joyce y Gene en una tarde de sol intenso por la inmensa campiña francesa arrastrando el rustico arado para conseguir del preciado suelo el sustento para sus familias. Todos los días se juntaban en el atardecer los tres amigos y en amenas tertulias iban preparando los terrenos para cosechar los mejores viñedos y otras veces se les veía animar el ganado, otra fuente de alimento importante en ese periodo intermedio de la Edad Media europea. Vivían en el mismo valle atravesado por el caudaloso río Loire la misma cuenca hidrográfica que sirvió de escenarios bélico entre las fuerzas galas y los británicos en la conocida guerra de los 100 años. También el río fue espacio de muchas incursiones de árabes por hacerse de este fértil lugar, pero siempre eran expulsados de este vasto territorio.
  
Estamos en el año 1094 de nuestra era y el ambiente se sentía cargado y tenso pues los comentarios se habían extendido con fuerza en Francia sobre iniciar una gran cruzada para recuperar los santos símbolos de la cristiandad. El papa Urbano II de origen Francés comenzó a tejer la red de la conspiración para hacer un llamado a todos los nobles y gobernantes de feudos europeos a una jornada de rescate de los santos lugares con la condición de lavar las culpas o los pecados a todos aquellos que se alistaran en tan gran empresa de salvación. Luchar contra los sectarios que habían pisoteado el santo sepulcro y demás reliquias. Este mensaje caló en lo más profundo de la gente de ese entonces puesto que durante ese periodo el temor a Dios, a su misericordia y sus símbolos eran muy impresionante. El papa exponía que tras la conquista de Jerusalén por los Turcos se había prohibido desde entonces el acceso a los santos Lugares a los peregrinos cristianos.

Ya el sol entraba en su ocaso Joyce hace un comentario que oyó en el mercado que un sacerdote conocido como Pedro el ermitaño y el Papa de Roma están convocando al pueblo a ir a tierras lejanas a honrar a los creyentes cristianos que han sido vejados por herejes que tienen en su poder los lugares de peregrinación. - He sentido que el pueblo muestra su rechazo a ese vil atropello que cometen las fuerzas turcas, hay mucha emoción hasta el punto que un gran número de personas, casi todos los campesinos de este valle están de acuerdo en acompañarles, pues le ofrecen ser redimidos del pecado. Luna abstraída en la conversación de Joyce le interrumpe -Te siento muy emocionado en lo que dices, es que acaso piensas acompañarles, si es así, piensa en nuestros padres toda nuestra familia dependen de nosotros, somos los mayores de cada grupo.

- Gene suelta la escardilla y se seca el sudor que corría por toda su cara - Si este llamado hace eco en todo este valle y más allá, la tierra quedara sola. Has pensado en eso. Yo considero que es arbitrario la convocatoria, se que a nuestro Dios tenemos que defender, pues de él venimos, pero embarcarnos en un viaje tan largo es sumamente peligroso, has medido las consecuencias.

En eso cientos de jinetes que vienen del este se abalanzan con espadas y el símbolo de la cruz desollando en sus pechos de acero. Detrás en la lejanía una milicia de personas del vulgo les acompañan. Luna saca de su alforja un blanco pañuelo de seda para secar las gotas de sudor provocadas por la alta labor del suelo. Un atorrante militar con caballo alto de color negro ataviado con estandarte reluciente y portando su uniforme imperial los conmina con acritud a dejar el arado bajo actitud desafiante. Gene se interpone y toma de un brazo a Luna y el militar con su espada le fusila el antebrazo sin llegar a causar daños y les dice - Busquen sus pertenencias tienen que unirse al ejercito salvador que va rumbo a tierra santa a rescatar el santo sepulcro y demás reliquias cristianas que hordas árabes y turcas se han adueñado de los pergaminos y tesoros de la cristiandad. Es una orden estricta y quien desobedezca es acusado de traidor.

Corriendo peligro sus vidas y estando en desventaja toman los pocos pertrechos que tenían y se unen a los díscolos y sufridos pobladores de esa edad media segados por los dogmas religiosos que colocaban a Dios como castigador a quien desobedeciera las sagradas leyes. Los tres amigos no pudieron acudir a casa para no poner en peligro sus familias y se vieron en la terrible obligación de sumarse al gran ejército y pobladores que iban rumbo a rescatar los santos lugares. Recorrieron un largo camino cargados de obstáculos atrás quedaba la familia, la querencia, la afinidad, el afecto, el cariño y todo aquello que se inculca en un hogar. Fue cruento el viaje tuvieron que soportar las inclemencias de tiempos cargados de nubarrones y tempestades, la comida escaseaba y ofrecían ayuda a los menos favorecidos. Así como hacer frente a atroces revueltas contra musulmanes que se fueron presentando durante el camino. Gene, un campesino del campo de fuertes brazos fue alistado prontamente al ejercito al igual que Joyce mientras Luna era asignada a líneas de mujeres artesanas y socorristas que ayudaban a los desvalidos que eran consumidos por enfermedades mortales y terribles, propias de aquellos tiempos.

No recuerdo exactamente el tiempo transcurrido le dijo Gene a un compañero de armas pocas veces he vuelto a ver a Luna y Joyce desertó y se unió al ejército popular de los campesinos comandado por Pedro el ermitaño y en la toma de Nicea perdió la vida junto con los demás peregrinos que fueron masacrados por los musulmanes. En el fondo guardaba un hondo cariño por sus amigos pasaban largas horas viendo las aves pasar por los desfiladeros y el río Loire refrescando sus acalorados pies. Nunca le manifestó a Luna que su corazón latía a un ritmo acelerado cada vez que debajo de los inmensos robles y nogales ella les leía historias de reyes y hadas del bosque verde.

Era el año de 1097 y en una mañana Gene se encontraba cerca del campamento militar del ejército cruzado, inmenso batallón ataviado de floridas imágenes sobresaliendo la cruz escarlata y como cosa del destino el regimiento donde estaba adscrito pasó cerca del cuartel de campaña del general francés Godofredo de Bouillón, su aposento era inmenso y sobresalían grandes banderines y estandartes. Era un militar de cuerpo impresionante, barba larga, alto, de grandes arcadas, de cabellos largos y de inmensas manos forradas por surcos bien trazados. Gene Escuchó como si el viento le hablara que en la próxima luna nueva entraban a Constantinopla con el fin propósito de rescatar los símbolos religiosos. Al terminar de cumplir con los ejercicios preliminares del día Gene corrió por todo un corredor de cuerpos y casas de campaña bajo el brillante zócalo de estrellas para despedirse de Luna, era como si presintiera una hecatombe, su aliento rebosaba el trémulo aire que despedía el frío intenso de la noche, recorrió un largo trecho, el ejercito cruzado pasaba de miles, cuando al fin la encontró apostada en la entrada del portátil hospital. Solo atino a decirle: - Mi corazón y el tuyo vivirán para siempre en los valles inmensos y en la frondosidad del bosque perpetuo. Ella consternada y con lágrimas lo abraza y se despiden. No si antes explicarle la razón de su larga travesía para informarle que ya estaban en víspera de entrar a Constantinopla y pelear con los soldados árabes.

El día llegó y amaneció temprano ya todos estaban informados de la ofensiva y en el vértice cuando la noche se hace más intensa Llegó la hora del asalto y las furiosas hordas musulmanas en un primer momento dirigidas por el general califa Kerboga desarmaron al ejercito cruzado, miles de ellos fueron alcanzados por flechas venenosas y por las espadas de los sarracenos que chirriaban en atormentados gritos con los escudos de los cruzados, la guerra era interminable, la sangre salpicaba los frentes de batallas, fue abominable la manera como la huestes del califa desarmaron a los occidentales que confiados en el armamento no previeron tan tirana derrota en el primer cuerpo a cuerpo que se produjo en esa mañana de intenso calor y hedor a muerte, olor nauseabundo de la sangre humana derramada. Una certera flecha impacta sobre Gene y se desploma en un naufragio de pesares y con lanza marcando el paso sintió como el viento le desgarra su febril cuerpo y la piel quedó hecha jirones y abatido se derrumbó con la frente colocada justamente en donde el imán califa guardaba la santa lanza una de las más preciadas reliquias cristianas.

Luna quien se encontraba asistiendo a los heridos, entra en desesperación al conocer que Gene esta fatalmente herido y corre por un largo pasillo cargado de humo hasta llegar a un inmenso y decorado salón al estilo árabe y en atormentada voz lo anima y con palabras rasgadas le dice: - Gene reacciona, no me dejes, siempre te he amado. Y de esa manera Luna se le declara entre sollozos. - Te esperaré - dijo Gene, agonizando entre murmullos entrecortados y la mirada perdida. Luna consternada lo toma en sus brazos, mientras las lágrimas perlaban por su precioso rostro y se fundieron en un interminable abrazo que los llevó a desnudar las miradas y con un beso inmortalizaron su unión. Y finalmente Gene muere y se desborda en los brazos de Luna y en su larga cabellera dorada. Luna muy dolida acomoda a Gene en la calzada, toma la Lanza Sagrada y se la entrega al General Godofredo quien la levanta dando ánimos a los cruzados. Un rayo de luz se cuela en medio de aquella atroz y feroz batalla en las puertas de Constantinopla y se produce un milagro, el ejército de bárbaros se dio en retirada. Godofredo como líder cruzado fue nombrado General defensor del Santo Sepulcro y Luna guardó para ella solo el listón rojo y la camisa rasgada de la sangre derramada por Gene. Luna en medio de la fragua y el hornillo que provoca la guerra no pudo disfrutar como declarado amante a su Gene, la muerte y una guerra que nunca entendió se llevó su amor.
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7comentarios 84 lecturas concursobac karma: 93

Soy adicta a ese aciago verso

Soy adicta a ese aciago verso que se me adentra
en el alma, a las palabras suaves que acarician
la calma, a las tardes grises de lloviznas sin pausas,
a ese silencio agreste asomado en la cara.

Soy adicta al tiempo que almaceno en el alma,
a leer las sonrisas en las caras gastadas,
a clavar susurros en el viento que pasa,
a soñar despierta en mañanas heladas.

Soy adicta al sueño que se esconde en poemas
en las madrugadas, al olor de las noches
y las alboradas, a sentir la vida vibrando en las almas.



Maricel 07/02/2019
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18comentarios 124 lecturas versolibre karma: 109

Inevitable

Tarde o temprano:

Las vísceras de este orco que ríe,
llora
y extraña tu presencia, estallarán;
mientras
las emociones del pecho que vive,
expira
y necesita tu compañía, detonan
las murallas
del lecho que quiere, desaíra
y clama
por la esencia de tu alegría clara,
sencilla
y honesta, que reposa en la distancia.

Tarde o temprano:

Esta esfera de cristal explotará
y nos encontraremos
en la estrella azul ensueño sosiego.

De Versos perdidos, 2011
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sin comentarios 77 lecturas versolibre karma: 78

Atardecer

Atardecer cálido
y es el tiempo,
que se me cuela por los poros
encharcándose bajo la piel…
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La respuesta

Quisiera romper la rutina
de ir al trabajo por la mañana
caminar entre desconocidos
sentarme y emprender el viaje.

Quisiera dejar de tener que prestar la atención que no tengo
a todo lo que hago por el respiro;
porque toda se fue
pensando en lo incorrecto.

Lo incorrecto del ser humano
a lo corto o largo de su vida
mientras la vive
o cuando sigue viviendo aún muerto.

Lo injusto de cuando insiste en el camino difícil
abusando de la libertad
violando
matando
lastimando
convirtiendo todo esto en mi mundo triste.

Es mi mundo triste y no lo puedo evitar.
Ese mundo está allá afuera
es el que me ve todos los días,
y por más que destaquen las mil maravillas que en él suceden,
mi mundo triste sigue creciendo.

Nos va consumiendo
en los teléfonos
en las casas
en las mentes
en el más peligroso inconsciente.

No puedo suprimirlo
porque no significo nada para él.

Soy como uno de los tornillos que
junto a una cantidad más, conforman una estantería bibliotecaria
si me salgo
si me tiro
si muero
no cambia en nada.
Seguirá armado,
tal como está.

Pero ese mundo triste no caerá conmigo,
ni mi dolor por él
ni mi maldito dolor por él, tampoco.

Mi dolor se pasará
a quienes no puedan aceptar que ese mundo triste
me hizo sentir que ya no hay ningún mundo
donde yo quiera habitar.

Y seguirá siendo una transferencia de dolor
eterna, constante
y seguirán saliéndose los tornillos
si no comienzan a entender
que para poder descubrir la libertad propia
esa que derroca a mi mundo triste,
la verdadera respuesta
está en la libertad ajena.
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Hoyuelos falsos

Linda muchacha,
que cada mañana
tu sonrisa resuenas.

Dime porque se apaga,
si te pido
que me cuentes
sobre tu felicidad.
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Corazón de perro

La última vez que estuve deprimido
me agazapé en un rincón de la casa
durante veinte lunas sin mordaza,
y dormí cuanto pude; confundido.

Comía poquito, estaba perdido,
y bebía agua de una sucia taza,
mientras pensaba: “El ser feliz fracasa
cuando de su imperfección es sentido”.

Una que otra mosca quiso animarme,
pero era sólo yo, solo, el problema,
la herida que se niega a sí sanarme.

El miedo es normal en nuestro sistema,
debes reinterpretarlo y levantarme,
dije. Más que luz irradia un poema.

De Caminantes, 2017
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6
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Confuso llamado

Una mutua separación
Acabando el amor
Entre nosotros dos
Y la razón
Encontraste a alguien mejor
Pero no duro
Él era muy toxico
Cuando eso fracaso
Viniste a mi
Pidiéndome consuelo
Y algo de atención
Entre tantos
¿Por qué yo?
Aun te queda algo
De sentimiento
O solo soy
Tu segunda opción
Confundido estoy
Y al parecer
Tú también
No sabes que hacer
Pero no caeré
Una segunda vez
Esta relación
Fue tan bella
Pero la distancia
La destruyo
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Entre Chupitos

Sentado en la barra. Frente a mi, un vaso de tubo. No sé que narices hago aquí. A veces, si que las sé. Otras, no tanto. Ya ni recuerdo que estoy bebiendo. Lo que si puedo acertar, es que no consigo adaptarme a este mundo. A sus locuras y desmadres.
Y para ser sincero, reparto mi vida con dos casas.
En una, como y duermo.
En la otra, paso las horas muertas bebiendo.
La primera está en pleno centro de la ciudad y la segunda, está en esta estación.
En este viejo bar.
¿Que porque aquí? Es sencillo.
Dicen que cada media hora, una nueva persona aparece por estas zonas. Y en parte, es razonable. Es una estación.

Suelo ir de sitio en sitio y de flor en flor.
Lo mío no se parece mucho a una estación que digamos. Llevo esperando... No sé cuanto a que alguien llegue. A que alguien choque su andén contra mis narices.
Al menos, encuentro consuelo en esta cálida barra y en su bebida. A veces, me gusta jugar a los chupitos en el silencio que se crea entre canción y canción.
Creo no haberlo comentado pero, me temo que mi estación está al borde del desahucio y poco puedo hacer. Tampoco es que lo intente evitar.

"¡Ahora! ¡Ahora! ¡Hay un silencio entre canciones!"

Ahora, es cuando juego a beber dos chupitos de tequila. Y mientras hago acto de mi estupidez con este jueguecito, se comienza a escuchar esa canción de aquel artista que tanto me gusta.
Esta, en especial, me gusta por una parte que dice:

El amor siempre nos viene envuelto de regalo,
y como niños le arrancamos rápido el papel.
Al principio no dejamos ni un segundo de jugar,
pero luego siempre acaba en el desván,
y entre polvo y polvo, solo, soledad.

En fin.
Va siendo la hora.
He de cerrar mi puerta.
Echaré el candado.
Colocaré un cartel y avisando.
En Quiebra y Desamor.
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Caíd A

Una de las peores
sensaciones
de sentirse encadenado
a un calvario sigiloso
y fragmentado,

es no poder hacer nada
ante lo inevitable,
ante la inminente caída
a un charco de cenizas.



©Alejandro P. Morales. (2019)
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Alegre y triste navidad

La navidad tiene esa facultad, de hacerme sentir feliz y triste a la vez
feliz por todo lo que tengo, por mis logros, por la gente
que quiero que está a mi lado, con las cuales
tendré la dicha infinita de compartir mis alegrías
en estas emotivas y especiales fechas.
Y triste, por las cosas que se quedaron en el camino
por los que se fueron y dejaron ese vacío difícil de llenar
y de los cuales solo me quedan, los más hermosos recuerdos.
Triste, por algunos sueños interrumpidos, lo cual no quiere decir
que no sean realizables, si no que simplemente fueron postergados
porque quedaron atrapados, en la vorágine del tiempo.
La navidad viene a traerme alegría y emociones
en medio de un éxtasis entre lágrimas y añoranzas
donde brindar por el presente se hace indispensable
y extrañar con el corazón, se convierte en una condena.




(Longina letras del corazón, derechos reservados de autor)
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