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Acerca de mí.

Vengo del agua,
líquida cuna de mi especie,
madre natural de la vida, todas las vidas.
Emergí tempranamente y tomé conciencia de la luz,
me multiplique en miles de seres hasta llegar a cierta orilla.
En la luz me hice hierba, hoja, suelo, semilla, planta, polen.
Jubiloso, en los caprichos de la brisa, estuve bajo todos los cielos,
cada una de mis células se llenó de arcoíris,
música de estrellas, danza de galaxias.
Aprendí la biología del cosmos y me hermané con las piedras, el horizonte, la aurora.
en los árboles, fui fruta.
En los ríos, peces.
En los mares, hipocampo y caracolas.
Estuve en cada rincón de esta geografía.
Vestí de arena y luna.
También fui nube, noche, huracán.
Anamensis, afarensis, habilis, ergaster, neanderthal, cromagnon, sapiens-sapiens.
Ellos me vieron afilar la piedra, curtir el cuero
y en el fuego endurecer mis lanzas.
Anduve siglos tras el bisonte, compitiendo con lobos,
domesticando el frágil grano de la mazorca.
Caminé todos los senderos mendigando en las afueras de palacios o castillos.
Constructor de catedrales, príncipe consorte, amante de princesas y plebeyas.

Estuve preso, exiliado, condenado a navegar en mares de sirenas y gigantes.
Fui aprendiz de arquero, cazador de gárgolas, gladiador en todas las arenas.
Clérigo, prestamista, doctor de la ley, músico, arlequín de cualquier corte.

Vengo del agua.

Agua fui, con tinte del palo de Campeche, deje mi firma en los frisos de Kalakmul.
Desplacé agua en los canales andinos y hablé a los cóndores más allá de las nubes.
Agua soy a plena luz del día.
Agua seré, siempre, aquí o en cualquier madrugada.

Estero, rocío, vapor de un suspiro en la ventana,
glaciar que se deshiela, arroyo en busca del oceánico abrazo.
En el centro voy de cada gota, rodando en tu mejilla.

No tengo casa pero el cosmos es mi hogar.
No tengo compañera, novia, o esposa. Me bastan la lluvia y las estrellas.
La verdad, no tengo casi nada y lo que tengo voy regalando,
así como las nubes regalan su piel al trigo,
en los campos de Galicia.
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