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Campo

Un polvo fino de nieve
cubría el lodo del suelo,

y las columnas de blanco
el pálido azul del cielo.

Miles de copos nacieron
bajo el rugido del fuego.

Lejos quedaron los gritos,
no se oye ya ningún ruego.

Solo dos cosas persisten
eternas, tras los libertos:

Ceniza para la tierra
y pena para los muertos.

etiquetas: cuartetas, holocausto
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