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La cruzada de los peregrinos...

Se hallaban Luna, Joyce y Gene en una tarde de sol intenso por la inmensa campiña francesa arrastrando el rustico arado para conseguir del preciado suelo el sustento para sus familias. Todos los días se juntaban en el atardecer los tres amigos y en amenas tertulias iban preparando los terrenos para cosechar los mejores viñedos y otras veces se les veía animar el ganado, otra fuente de alimento importante en ese periodo intermedio de la Edad Media europea. Vivían en el mismo valle atravesado por el caudaloso río Loire la misma cuenca hidrográfica que sirvió de escenarios bélico entre las fuerzas galas y los británicos en la conocida guerra de los 100 años. También el río fue espacio de muchas incursiones de árabes por hacerse de este fértil lugar, pero siempre eran expulsados de este vasto territorio.
  
Estamos en el año 1094 de nuestra era y el ambiente se sentía cargado y tenso pues los comentarios se habían extendido con fuerza en Francia sobre iniciar una gran cruzada para recuperar los santos símbolos de la cristiandad. El papa Urbano II de origen Francés comenzó a tejer la red de la conspiración para hacer un llamado a todos los nobles y gobernantes de feudos europeos a una jornada de rescate de los santos lugares con la condición de lavar las culpas o los pecados a todos aquellos que se alistaran en tan gran empresa de salvación. Luchar contra los sectarios que habían pisoteado el santo sepulcro y demás reliquias. Este mensaje caló en lo más profundo de la gente de ese entonces puesto que durante ese periodo el temor a Dios, a su misericordia y sus símbolos eran muy impresionante. El papa exponía que tras la conquista de Jerusalén por los Turcos se había prohibido desde entonces el acceso a los santos Lugares a los peregrinos cristianos.

Ya el sol entraba en su ocaso Joyce hace un comentario que oyó en el mercado que un sacerdote conocido como Pedro el ermitaño y el Papa de Roma están convocando al pueblo a ir a tierras lejanas a honrar a los creyentes cristianos que han sido vejados por herejes que tienen en su poder los lugares de peregrinación. - He sentido que el pueblo muestra su rechazo a ese vil atropello que cometen las fuerzas turcas, hay mucha emoción hasta el punto que un gran número de personas, casi todos los campesinos de este valle están de acuerdo en acompañarles, pues le ofrecen ser redimidos del pecado. Luna abstraída en la conversación de Joyce le interrumpe -Te siento muy emocionado en lo que dices, es que acaso piensas acompañarles, si es así, piensa en nuestros padres toda nuestra familia dependen de nosotros, somos los mayores de cada grupo.

- Gene suelta la escardilla y se seca el sudor que corría por toda su cara - Si este llamado hace eco en todo este valle y más allá, la tierra quedara sola. Has pensado en eso. Yo considero que es arbitrario la convocatoria, se que a nuestro Dios tenemos que defender, pues de él venimos, pero embarcarnos en un viaje tan largo es sumamente peligroso, has medido las consecuencias.

En eso cientos de jinetes que vienen del este se abalanzan con espadas y el símbolo de la cruz desollando en sus pechos de acero. Detrás en la lejanía una milicia de personas del vulgo les acompañan. Luna saca de su alforja un blanco pañuelo de seda para secar las gotas de sudor provocadas por la alta labor del suelo. Un atorrante militar con caballo alto de color negro ataviado con estandarte reluciente y portando su uniforme imperial los conmina con acritud a dejar el arado bajo actitud desafiante. Gene se interpone y toma de un brazo a Luna y el militar con su espada le fusila el antebrazo sin llegar a causar daños y les dice - Busquen sus pertenencias tienen que unirse al ejercito salvador que va rumbo a tierra santa a rescatar el santo sepulcro y demás reliquias cristianas que hordas árabes y turcas se han adueñado de los pergaminos y tesoros de la cristiandad. Es una orden estricta y quien desobedezca es acusado de traidor.

Corriendo peligro sus vidas y estando en desventaja toman los pocos pertrechos que tenían y se unen a los díscolos y sufridos pobladores de esa edad media segados por los dogmas religiosos que colocaban a Dios como castigador a quien desobedeciera las sagradas leyes. Los tres amigos no pudieron acudir a casa para no poner en peligro sus familias y se vieron en la terrible obligación de sumarse al gran ejército y pobladores que iban rumbo a rescatar los santos lugares. Recorrieron un largo camino cargados de obstáculos atrás quedaba la familia, la querencia, la afinidad, el afecto, el cariño y todo aquello que se inculca en un hogar. Fue cruento el viaje tuvieron que soportar las inclemencias de tiempos cargados de nubarrones y tempestades, la comida escaseaba y ofrecían ayuda a los menos favorecidos. Así como hacer frente a atroces revueltas contra musulmanes que se fueron presentando durante el camino. Gene, un campesino del campo de fuertes brazos fue alistado prontamente al ejercito al igual que Joyce mientras Luna era asignada a líneas de mujeres artesanas y socorristas que ayudaban a los desvalidos que eran consumidos por enfermedades mortales y terribles, propias de aquellos tiempos.

No recuerdo exactamente el tiempo transcurrido le dijo Gene a un compañero de armas pocas veces he vuelto a ver a Luna y Joyce desertó y se unió al ejército popular de los campesinos comandado por Pedro el ermitaño y en la toma de Nicea perdió la vida junto con los demás peregrinos que fueron masacrados por los musulmanes. En el fondo guardaba un hondo cariño por sus amigos pasaban largas horas viendo las aves pasar por los desfiladeros y el río Loire refrescando sus acalorados pies. Nunca le manifestó a Luna que su corazón latía a un ritmo acelerado cada vez que debajo de los inmensos robles y nogales ella les leía historias de reyes y hadas del bosque verde.

Era el año de 1097 y en una mañana Gene se encontraba cerca del campamento militar del ejército cruzado, inmenso batallón ataviado de floridas imágenes sobresaliendo la cruz escarlata y como cosa del destino el regimiento donde estaba adscrito pasó cerca del cuartel de campaña del general francés Godofredo de Bouillón, su aposento era inmenso y sobresalían grandes banderines y estandartes. Era un militar de cuerpo impresionante, barba larga, alto, de grandes arcadas, de cabellos largos y de inmensas manos forradas por surcos bien trazados. Gene Escuchó como si el viento le hablara que en la próxima luna nueva entraban a Constantinopla con el fin propósito de rescatar los símbolos religiosos. Al terminar de cumplir con los ejercicios preliminares del día Gene corrió por todo un corredor de cuerpos y casas de campaña bajo el brillante zócalo de estrellas para despedirse de Luna, era como si presintiera una hecatombe, su aliento rebosaba el trémulo aire que despedía el frío intenso de la noche, recorrió un largo trecho, el ejercito cruzado pasaba de miles, cuando al fin la encontró apostada en la entrada del portátil hospital. Solo atino a decirle: - Mi corazón y el tuyo vivirán para siempre en los valles inmensos y en la frondosidad del bosque perpetuo. Ella consternada y con lágrimas lo abraza y se despiden. No si antes explicarle la razón de su larga travesía para informarle que ya estaban en víspera de entrar a Constantinopla y pelear con los soldados árabes.

El día llegó y amaneció temprano ya todos estaban informados de la ofensiva y en el vértice cuando la noche se hace más intensa Llegó la hora del asalto y las furiosas hordas musulmanas en un primer momento dirigidas por el general califa Kerboga desarmaron al ejercito cruzado, miles de ellos fueron alcanzados por flechas venenosas y por las espadas de los sarracenos que chirriaban en atormentados gritos con los escudos de los cruzados, la guerra era interminable, la sangre salpicaba los frentes de batallas, fue abominable la manera como la huestes del califa desarmaron a los occidentales que confiados en el armamento no previeron tan tirana derrota en el primer cuerpo a cuerpo que se produjo en esa mañana de intenso calor y hedor a muerte, olor nauseabundo de la sangre humana derramada. Una certera flecha impacta sobre Gene y se desploma en un naufragio de pesares y con lanza marcando el paso sintió como el viento le desgarra su febril cuerpo y la piel quedó hecha jirones y abatido se derrumbó con la frente colocada justamente en donde el imán califa guardaba la santa lanza una de las más preciadas reliquias cristianas.

Luna quien se encontraba asistiendo a los heridos, entra en desesperación al conocer que Gene esta fatalmente herido y corre por un largo pasillo cargado de humo hasta llegar a un inmenso y decorado salón al estilo árabe y en atormentada voz lo anima y con palabras rasgadas le dice: - Gene reacciona, no me dejes, siempre te he amado. Y de esa manera Luna se le declara entre sollozos. - Te esperaré - dijo Gene, agonizando entre murmullos entrecortados y la mirada perdida. Luna consternada lo toma en sus brazos, mientras las lágrimas perlaban por su precioso rostro y se fundieron en un interminable abrazo que los llevó a desnudar las miradas y con un beso inmortalizaron su unión. Y finalmente Gene muere y se desborda en los brazos de Luna y en su larga cabellera dorada. Luna muy dolida acomoda a Gene en la calzada, toma la Lanza Sagrada y se la entrega al General Godofredo quien la levanta dando ánimos a los cruzados. Un rayo de luz se cuela en medio de aquella atroz y feroz batalla en las puertas de Constantinopla y se produce un milagro, el ejército de bárbaros se dio en retirada. Godofredo como líder cruzado fue nombrado General defensor del Santo Sepulcro y Luna guardó para ella solo el listón rojo y la camisa rasgada de la sangre derramada por Gene. Luna en medio de la fragua y el hornillo que provoca la guerra no pudo disfrutar como declarado amante a su Gene, la muerte y una guerra que nunca entendió se llevó su amor.

etiquetas: concursobac, peregrinos, las cruzadas, amor, tristeza
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7comentarios 99 lecturas concursobac karma: 93
#1   Qué bueno, Ramón. Un lujo leer tu relato, valió la pena. Me encantó, parecía que me había transportado un milenio y estuviera allí. Felicitaciones, amigo!
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#2   #1 Gracias víctor por tu comentario me satisface mucho pues se que la historia con sus dramas son tu fuerte asi como tus composiciones en rima y verso libre. Un saludo fraterno y buenos días.
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#3   #2 Me halagas con tus palabras, te deseo muchísima suerte en el concurso, y feliz día para ti también. Hasta siempre!
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#4   Magnífico relato, Ray!!Revela un dominio y conocimiento del mundo medieval, que yo adoro. Esa prosa, excelente! Me enganchó de tal manera hasta el final. Además me cogió en un momento en el que estaba leyendo precisamente una novela histórica de esa época que se desarrolla, en parte, en el escenario de las Cruzadas. "Laín el bastardo" se titula. Te la recomiendo.
Te deseo toda la suerte del mundo en ese concurso, amigo! Un abrazo fuerte. {0x1f60d} {0x270c}
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 *   mariaprieto mariaprieto
#5   Gracias María por tu comentario que me llena de entusiasmo.Si...realmente el mundo medieval me devora. Estas lineas son parte de un texto mas amplio que tuve que adecuar para el concurso. Espero continuar escribiendo para hacerlo más tangible y completo y encuentro en tus palabras un bello impulso. Feliz mañana por aquí. Ah y haré lo posible para leer tu recomendación. Gracias. Mis respeto y abrazo para ti con el calor del trópico.
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#6   Me atrapó!!!

saludos
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#7   #6 Gracias Martín me alegra tu comentario. Feliz día.
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