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Dulce vanidad

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad

de pescados congelados,
de bombillas de colores,
de cuñados disfrazados
y de gambas y de ardores.
Que los niños ya no tragan
con que vengan desde Oriente
a traerles lo que pagan
los sudores de otra frente.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad

lavadora de conciencias,
productora juguetera,
en la tele conferencias
y promesas embusteras.
Entonando un villancico
justo al lado del pariente
al que llamas pobre mico
a la espalda por sus dientes.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad

Santa Claus no va de rojo
ni Jesús nació en diciembre,
el relato está algo cojo
y nos mienten como siempre.
De manteles con ribetes,
de disputas en familia,
de gargantas en falsete,
de dobleces, falsas filias.

Vanidad, vanidad
dulce vanidad

el lucero del abeto
fue abatido desde un caza
que volaba top secreto
por los límites de Gaza.
Los cabellos son de oro
y la noche es Nochebuena,
me parece que eres moro,
¿tú has salido de la trena?

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad

a la hora de los vinos
unos ojos enrojecen,
son las cosas del destino:
se germina y se perece.
El mendigo de la fuente
alucina pepinillos,
once meses al relente
y hoy le ofrecen un castillo.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad.

Vanidad, vanidad,
dulce vanidad.
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1comentarios 33 lecturas versoclasico karma: 25
#1   Pues sí... Maldita hipocresía la que nos rodea y seguro que con algo de cada uno, a ella la vamos alimentando.

Mucho aún que cambiar y aprender. Un saludo amigo.
votos: 1    karma: 19