Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Jazminero ataviado

El jazminero combinó su perfume con
la esencia de moras y guanábanas,
se confunde con el azahar y
hasta con el último abrazo de
Nochebuena y Año Viejo de 1922.
¡Si supiera que han adquirido
de forma subliminal
el éter amargo de su alma!
Sí, no habrá pinos silvestres canadienses en diciembre;
pero siempre contará con las piñitas
recogidas en septiembre
y con el anís estrellado, a cuyos tres plebeyos magros guiará.

Recaerá la Navidad y no tendremos otra opción
que ataviarlo con las mismas guirnaldas antañosas.
¡Jamás con aquellas de forma lagrimal y brillantes, no!
Vamos a decorarlo con diademas de rocíos incomprables;
con tarjetas musicales que funcionan
con las pilas de un reloj de cucú;
con algunos sellos estampados en seco;
con timbres fiscales en las puertas que no nos importe
y con postales ilustradas de todos los
lugares intransitables.

¡Sí!, lo atiborraremos con las constelaciones de
Orión y Cassiopeia, cuyas extensiones
se desenredarán durante la noche
y con cintas doradas, rojas y verdes de
nuestros lazos afectivos enrollados.
Por entre los ramales verdes escarchados,
sonarán las doce campanadas distorsionadas
y las hadas villanas cantarán algunos villancicos modernos,
mientras que un locutor ebrio desde la radio,
anuncie que son las doce horas adelantadas.

¡Qué se mantenga encendido día y noche!
¡Qué su calor favorezca a la irradiación de olores
por toda la casa!
¡Qué su apestosa y dulce fragancia alcance a otros jardines!
¡No importa que algunas luces estén quemadas,
incambiables y sin repuestos!
Cuando baje la neblina en diciembre
tendremos más flores blanquecinas de nevadas.
Quedan fuegos artificiales descompuestos para explotar de la rabia.
A veces, nos cuesta montar la navidad a caballo
y conducir los trineos sin los renos.
¡Qué no haremos!

¡Ah...! El aroma del jazminero que fuera sembrado
en el patio trasero de la casa, ingresa por la cocina
y por todo el ático; se aloja en el baño e impregna todo el pasillo.
Las escaleras desmayadas en mayo se erigen en diciembre
y se pintan las uñas de los pasamanos de blanco.
...Se viene la lluvia de invierno.
Huele a jazmines níveos que deshojan
sus cinco pétalos en su "sí te quiero".
¡Ojalá los vasallos nos regalen incienso, mirra y loro que hable!
Ese extracto de ácido martirizante
asociado con nueces moscadas, turrones
y vinos nos agobia siempre.

Jazminero blanco, revestido con prendas amarillas
y rojas de encaje negro...
desprendes un olor glacial proveniente del refrigerador.
Desde la réplica de la chimenea te admiramos.
Tomaremos un té de jazmín después de la escena.
Desde el marco de la ventana torcida contemplaremos tu belleza.
Siempre tendremos algo que estrenar en noche mala.
Nos acompañará el silencio que dentro de las cajas de los regalos traman.
Esta noche nos escoltará el efluvio emanado del espíritu jazminero pascual.
Con certeza sus sombras alcanzarán,
hasta por donde no ingrese las luces en natividad.
4
sin comentarios 39 lecturas versolibre karma: 62