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Madre

MADRE, tus piernas enmudecen sus quejidos,
saben de memoria el peso del trabajo laborable
que tú has situado en la cocina,
sin que nadie parezca enorgullecerse de tu persona por ello.

Madre, las yemas de tus dedos
parecen no tener vacaciones
y el sueño está exiliado de la patria de tus ojos,
pero sigues aquí, en pie, entre trastos por fregar,
como un vendaval de perseverancia
por seguir adelante con todo.

Madre, se van burlando del tinte
las perezosas canas de tu pelo,
pero todavía hay un arco iris diminuto
en las facciones de tus risas de niña
y eres sabia en esto de la estrategia y el juego de la vida
al que tanto apuestas por nuestro bien.

Madre, descansa por un tiempo, descansa,
reposa por unos días, date una pausa
porque se me resquebraja el corazón al verte doblegada.

Date una pausa, aunque sé que estarás
desmesuradamente interesada en la prisa,
porque es más tarde de lo que parece
y tus hijos mayores hace tiempo que no fumamos a escondidas...
Date una pausa, porque a los adolescentes
pronto empezará el mundo a teñirles las pupilas
de colores nuevos y peligrosos.

Madre, sé que sigue habiendo todavía
pañuelos y consejos esperándome en tu hombro,
aunque el tiempo haya asesinado las nanas
y ya no nos firmemos las mejillas, con nuestro afecto,
tan a menudo como entonces,
pero sé que continúas escondiendo un te quiero en cada plato.

Madre, tus piernas se alivian de su carga de quejidos
cuando las horas en que las camas se deshacen
cobijan y sopesan tu cansancio.
Por eso yo, con este modesto poema,
he querido hablar por tus dolencias,
porque hay mucho que aprender de ellas, Madre.


(Abel Santos, de ESENCIA,
Ediciones Az90, Barcelona, 1998)

etiquetas: madre, adolescencia, vejez
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8comentarios 136 lecturas versolibre karma: 101
#1   Precioso Abel, tierna aproximación a lo que muchas veces cuesta más y que es lo más próximo. Gracias por poner voz a sensaciones que muchas veces he sentido y nunca he sido capaz de escribir.

Un abrazo
votos: 1    karma: 23
#3   #1 gracias Alex. Te he contestado más abajo. Me he liado al responder. Estos chismes de teléfono jeje. Fuerte abrazo
votos: 1    karma: 34
#2   Muchas gracias camarada.
Ya ves, soy un poeta sentimental aunque muchos me tacharon de maldito y de hacer una poesía cruda.
Cuanto me alegro de que te sintiera identificado. Una madre es una madre.
Fuerte abrazo
votos: 1    karma: 34
#5   #2 Gracias por la respuesta Abel, quizás te tachen de maldito y otros casos hagas poesía cruda, pero en éste y en el anterior que publicaste aquí del amigo de la infancia, ambos me han parecido soberbios, por su delicadeza y honestidad.

Un abrazo fuerte
votos: 1    karma: 28
#4   Que maravilla de poema¡¡¡¡

Madre, sé que sigue habiendo todavía
pañuelos y consejos esperándome en tu hombro,
aunque el tiempo haya asesinado las nanas
y ya no nos firmemos las mejillas, con nuestro afecto,
tan a menudo como entonces,
pero sé que continúas escondiendo un te quiero en cada plato.


Esto me ha puesto un nudo en la garganta. Un abrazo¡¡¡
votos: 1    karma: 28
#7   #4 mil gracias Horten :roll: mi madre siempre ha estado delicada de salud. No se cuida como debería. Fue madre muy joven. Pero ahí está. Sigue peleando por sacar la casa adelante y darnos un te quiero en cada plato. Besos y abrazos compañera.
votos: 1    karma: 35
#6   Una belleza, tan real, tan cotidiana, que me ha tocado fibras y sentimientos, dejandome sonrisas e identificandome tanto!! Gracias por compartir! Recibe un afectuoso saludo!
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#8   #6 :roll: si he conseguido que te reflejaras en el poema ya no se puede pedir más y toca respirar tranquilo. Mil gracias por asomarte al poema. Afectuoso abrazo para ti también DeeDee.
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