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Nocturno

Los destellos fugaces
de la profunda noche invernal
iluminaban las siluetas
de los amantes.
Era el trágico presagio
de una inminente tormenta interna.
Algo entrambos, dolorosamente
estaba, de manera irremediable, roto…
Comenzaron a caer finos cristales húmedos.
Confundíanse con las lágrimas
que empapaban ahora
los sombríos rostros.
Era la hora final…
Los ojos que una vez se miraron
amorosamente uno en el otro….
Escondían, ahora, las miradas
en un abyecto destino,
queriendo enmascarar el llanto
y mostrar un falso orgullo.
Los labios, que una vez se fundieron
en apasionados besos,
hoy, se torcían en una mueca
de dolor indescriptible.
dejando paso a palabras sin sentido
como dardos envenenados
que fueron minando
cualquier atisbo de perdón.
El viento, la lluvia,
de aquella oscura noche
se instaló en los corazones.
¡Lo intentaron tantas veces!
Retomar el sentimiento,
ignorar el daño hecho,
reparar, la quebrantada confianza…
Pero nunca fue lo mismo,
y hubo que decir adiós.
Dos caminos se bifurcaron
y dos siluetas transitan ahora
senderos que se separan
irremediablemente.
El fragor de la tormenta
arrecia en la oscura noche.
Sólo se escuchan los ensordecedores truenos,
sólo iluminan los aterradores relámpagos.
Dos corazones, transitan lejos uno del otro
bajo la lluvia, desde esta noche.

etiquetas: noche, tormenta, adiós, amantes
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