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Querido Santiago:

Pues déjame que
te cuente: puente
tras puente la
gente ve el progre
so privado pasar.

Y así llego des
lumbrado y ciego
donde lloran las
nubes al morir
las estrellas.

Querellas en
las calles
con razón
del 8-M.

A cuenta
de tanto
cabrón de
meme.
Aquí el suelo
es duro pero
las mentes
aspiran al cielo.

Sin recelo: de
donde yo soy
es al revés; cada
cual con su encanto.

Sea donde sea
tan cisne yo voy
con mi canto mudo.

No lo dudo, no me
he sentido un extraño,
tres años allí más
de un lustro aquí.

Y cuando vuelvo
paseo con sigilo
por mi silo das Nacións.

Y paso revista
por cada pedre
gosa vista
de mi memoria.

Como quien
no quiere la cosa
revive un fantasma
de la historia.

Que se encarna
calle a calle y
célula a célula
pulula por la alameda.

Y a razón de venas
llego por un callejón
al corazón sin penas
ni glorias, tan solo historias.

Tan grotesca astilla
creces fresca como
paradoja, hoja a hoja
de la gresca se despoja.

Y ya cuando la
nigromancia se
me hace rancia
cazo un media distancia.

Y mi astilla queda
escondida en ese callejón
perdida entre adoquín
y bastantes hojas.

En fin, antes de que
escojas la cartografia
y el trabajo social.

No estaría mal...
Que un día me avises
y aunque me pises
con un tema de los
Rodríguez, me saques
la espina de una vez.

Y si te perdiste
en este retrato
viste que el portal
es el número cuatro.
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