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Segunda misiva perdida MMLXXXIV

No ha llovido y he llorado recordando cada vez que el verde prado le hacía una grieta al concreto y como el asfalto no impedía que las ramas de los poderosos abetos abrieran ilimitados senderos acortando limitadas autopistas

No ha llovido y he llorado dolorido porque faltan ganas y le sobra sangre a este mundo adormecido

Duele ver como la persistencia del tiempo se aferra a la existencia intentando que la vida no fallezca

Duele ver en los ojos juveniles la inocencia que no entiende qué ha pasado quién arrebató la magnánima belleza quién nos ha dejado en este mundo de opulencia enterrado, socavado en la más áspera pobreza

¿Quién le quitó a la noche las estrellas?

Duele ver como se le arranca el latir a una madre y sus gritos de dolor se quedan columpiándose en el aire
Sin que nadie lo oiga, sin que nadie lo vea ni un sollozo carmesí entre tus labios se lamenta

Y en los gritos de una noche iluminada de neones sempiternos, etéreos y perennes se escucha claramente el clamor de la nostalgia rebuscando en la basura aullando aquella tonada, una voz rompe el silencio y en la oscuridad proclama

"Y nos lo dieron todo y nos dejaron sin nada"

etiquetas: perenne, sempiterno
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6comentarios 70 lecturas realismobast karma: 93
#1   Muy bueno. Son versos que conmueven y traen verdades que duelen porque la tierra de ahora no es la misma de ayer. Saludos poéticos.
votos: 1    karma: 34
#2   #1 muchas gracias por tu comentario, saludos
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#3   Precioso poema cautivador y llenó de realidad muy bueno
votos: 1    karma: 35
#4   #3 muchas gracias, me alegra que te haya gustado
votos: 1    karma: 34
#5   Conmovedor y cierto. Muy hermoso.
votos: 1    karma: 36
#6   #5 muchas gracias me alegro que te haya gustado
votos: 1    karma: 36