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El señor Barbas pretende a la bella Endrina

El señor Barbas pretende a la bella Endrina


Que tragedia tan grande
le ha tocado vivir
tan hermosa y elegante
no para de sufrir
por culpa de su madrina,
la hermosa y bella Endrina.

La malvada Caléndula
la madrina en cuestión
por su gran ambición
sin importarle nada
quiere casar a la ahijada
en contra de su voluntad,
amenazándola ademas
si no acepta el matrimonio
con echarla de la casa
y se pone como un demonio
cuando la bella Endrina,
lo rechaza.

Todo comenzó,
en una noche de Enero
cuando vino un viento fiero
volandole el sombrero
y mas atrás el bisoñe,
al fulano señor Barbas
exponiendole la calva
y fue a parar a los pies
de la hermosa y bella Endrina
que parada allá en la esquina
esperaba a la vecina
que junto a la sobrina
la invitaron a pasear.

Levantandole el sombrero
de manera muy cortés
y de forma muy discreta
guardole en el sombrero,
el bisoñe.

Sudoroso y apurado
en carrera desbocado
se presenta el señor Barbas
y enseguida enamorado
y brillandole la calva
ya un poco descansado
se deshace en halagos
y queriendo transmitir
el flechazo del momento
inventándole un cuento
pues la invita a salir.

Que se habrá creído
este viejo barbas de chivo
desdentado y barrigón
y por añadidura narizón
y picado de viruelas
que invite a salir a su abuela,
y la pasee en un camión.

Creerá que soy tonta
que por recogerle el sombrero
seré yo algún florero
que lo mueve a su antojo
ademas es bizco de los ojos
que prosiga su camino
yo no estoy en su destino.

Pero el señor Barbas
era un viejo muy astuto
acostumbrado a no perder
y con su dinero y su poder
todas las roscas aflojaba
y en complicidad con la madrina
quiso arreglar el matrimonio
con la ahijada.

Y contra viento y marea
y con enojos de la ahijada
la madrina otorgó el permiso
de arreglar el compromiso.
Llegado el infausto día
a malaya esa hora
la pobre Endrina llora y llora
mientras que el viejo
cara de lata
saltaba en una pata.

Ataviado y perfumado
con sus mejores galas
con bombones
y un ramo de calas
se presento a la cita
y al momento de la entrevista
aparece como un demonio
una vieja gorda y fea
parecida a una batea,
conque quieres matrimonio
pues yo te lo daré
o es que acaso has olvidado
que ya tienes mujer,
y en el centro de la cabeza
y eso había que verlo
con el palo que traía
de un solo trancazo,
lo mando a volar
al cielo.

Y es así como la hermosa Endrina
se salvo de su madrina
y de su malvado plan
pues enseguida llegó un galán
muy amable y muy rico
y con gran celebración
el matrimonio se hizo
con invitados a montón
y fueron muy felices
como las lombrices.



Malco
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Queda prohibida la reproducción total o parcial de la obra por cualquier medio.
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etiquetas: poesía, cómica
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2comentarios 40 lecturas versolibre karma: 74
#1   Asimétrica sátira bien ejecutada, buen manejo de la metáfora y el vocabulario. Me hizo reir. Un saludo.
votos: 0    karma: 14
#2   #1 Gracias por su gentileza poeta, un abrazo.
votos: 1    karma: 36