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Síntomas

Ando baja de musas, por eso el cansancio permanente, el dolor en las mariposas, el temblor en las manos y la falta de magia en la mirada. Ese tono amarillento a hoja abandonada, los mareos cada vez que huelo tinta y el escozor por las líneas de mis palmas. Todos los síntomas concuerdan y la medicación para una enfermedad tan extraña, todavía, no existe o no la venden o desconozco su existencia.

El silencio, cómo representante reconocido en su especialidad, me recomienda música a todo volumen, a modo de sanguijuelas, para extraer el posible veneno contraído. En cambio el alma, del blanco más puro, con su voz hilada de seriedad, con toda la experiencia que le dan las arrugas de los siglos y otras vidas, me recetó descanso, paciencia en comprimidos, jarabe de cielo para respirar mejor, un par de libros diluidos en instantes para alimentar mis fantasías y sonrisas variadas cada cuatro horas. Por otro lado, el corazón, estudió mis síntomas, me miró con ternura y me dijo: "Todo es cuestión de tiempo. Todo pasa." ¡Y es que cuando no se está seguro, hay que hacer otras consultas!

Creo que voy a seguir todos los tratamientos en diferentes momentos del día para asegurar mi sanidad.

Lo que no tiene locura, mata.

etiquetas: martes, 31 de enero de 2017, musas, mariposas, alma, enfermedad
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2comentarios 148 lecturas relato karma: 47
#1   ¡Brillante! Muy bueno :-).
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#2   Muchas gracias, @Osvid .
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comentarios cerrados