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Vacío

En el silencio del campo todo está
lleno y en movimiento, que resulta
de observar con detenimiento y sin prisas,
pues son malas consejeras del pensamiento,
ver como evolucionan los paisajes y sus elementos
esenciales de los que la vida depende o pende
de un hilo, pues los equilibrios son tan finos
que da sensación de vértigo, pensar en su
perdida que puede ocurrir en cualquier
momento, y suele ser cuando menos se
espera, cuando aparece Don miedo a una
realidad que no nos gusta y de la que
no estamos contentos, pues la felicidad,
la alegría y el buen sentimiento son la antítesis
de ese inquietante sentimiento, que coger
lo que no es nuestro es una realidad que
trata de apropiarse, copiar o asemejarse como un
camaleón, mimetizándose a su entorno,
y quien trata de hacer el vacío o está vacío
de amor, cariño, alegría, eternos sentimientos…
tratando primero de hacer el vacío completo, para
dejar a la persona indefensa de sus pilares de
fundamento que sostienen su cuerpo, y dejarla al
albur de los elementos naturales como imagen de
viento, frío, lluvia, nieve…para verla en el mismo lugar
donde se encuentra quien hace eso, pues la ausencia
de amor y ayuda permanente, son el caldo de
cultivo donde nacen esos sentimientos, que se sitúan
según el poeta “en los males del alma que arrastran
los cuerpos, que se quedan sin defensas o las pierden
en los caminos de la vida, que tienen muchos instantes
y momentos en los que son vulnerables a cualquier
estado de tormento”, pues el vacío es no ver la
existencia como una realidad, sino con unas lentes
que desenfocan a ésta, tergiversar, confundir, trastocar,
humillar, vencer, enredar… pues una lente enfocada con
claridad, permite ver la realidad tal y como es sin
necesidad de invadir el espacio interior del alma
de los demás, por el hecho de verlos en dificultad,
pues cuando eso ocurre la siembra queda realizada
de por vida, dando frutos de calidad muy mala,
así, hay que cuidar del cuerpo y de la mente, sin
olvidar alimentar el alma, que busca siempre
alimento de buena o mala calidad, según lo que
le demos, se puede estar rodeado de lo malo o bueno,
y sin darnos cuenta captan nuestra energía y la
perdemos, no hay que dejar que ocurra, pues el
vacío está dentro, desde ese momento y por los tiempos,
pero hay algo con lo que no cuenta los males del alma
y es que si no los conocemos, es imposible que entren
en nuestro interior, tras pasar por nuestro desconocimiento.
La Redondela 18/05/2019 20:02 h.
Fdo.- Juan Carlos González Rodríguez. Libre Pensador y Poeta.

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Remiendos

Voy con la vida remendada
hilvanando puntadas cada día
cosechando desgana tras desgana
de tantas horas fútiles baldías

Aparco el viejo y fatuo coche
junto al río negro de la noche
por si en la corriente de la prisa
cazo algún pintalabios de mentiras

Pinturas que descarnen madrugadas
calmantes de manos que son brasas
con los roncos silbidos de alcoholes
sin apresuramientos y sin coces.

Luego hilvanaremos bien otros días
tan negros como las negras noches
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El sultán amante

Y su piel de ambarina sedosa
embriaga las tinieblas,
sus gráciles gestos danzan
sobre la piel del sultán,
ostenta una corona
de sudores perfumados
en su frente de fuego.
Su cuello flexible
favorece su encanto,
pierde sus labios
en la natura del sultán.
Sofoca la leña ardiente en sus manos,
los movimientos de su cabeza
son los de una flor en su tallo,
su lengua vaporosa
pasea los pliegues
de aquel nardo que mantiene
su corola abierta al aire.
Las esferas prodigan la carne rosada
edificadas por las caricias
de la mano del sultán
frutos dulces y firmes del talle,
la redondez de sus caderas,
el contraste de la piel morena
y los ojos noche del sultán amante
es una obra del Kamasutra,
El éxtasis templa
los cuerpos en humedad,
en gemidos, en latidos,
se acelera el fogueo,
el sultán se aferra al panteón
jinetea con furia,
la amante se crispa,
araña y en un largo baladro
la lluvia se derrama
en los vientres exhaustos,
caen en un sopor
el sultán amante
y su lasciva damisela.

Yaneth Hernández
Venezuela
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Hokku

Una luz anclada
a un mar de oscuridad
quieta presencia.



Foto de José Luis Torivio.
@adictos_viajes
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Son los sueños un engaño (II)

¿Quién podría despertarse si supiera que,
al amanecer sus párpados,
verá la noche interminable que fue ayer,
hoy, mañana, siempre?
¿No sería la ceguera más horrible,
esa ausencia de ilusiones, de motivos
que incitaran a unos ojos cansados de todo
a seguir abriéndose, cada día?
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Pon tus manos

Pon tus manos de burbujas
sobre las arenas y la tierra
y en mis íntimos lugares,

enciende en mi hogueras
con ramajes de azahares
y fuegos invernales,

no son insuficientes
las lumbres y las luces
que alumbren las verdades

del tiempo que inconcluso
no alcanza ni un minuto
en calmar mis ansiedades.

Pon tus manos de rojos soles
en las indetenibles horas,
y fragua en mis crisoles

en sus orillas y sus centros,
la voz que tanto implora
seas mi luz y no el tormento.

Pon tus manos de trigales
entre espigas y juncales
donde vierten sus trinares

ruiseñores y jilgueros,
mientras tanto desespero
cual huérfana crisálida

que en su nidal reposa
y aún no siendo mariposa
indefensa y solitaria
queda en débil abandono
de su sino temerosa.

Pon tus manos silenciosas
brasa de madero ardiente,
en el centro de tu vientre

y mi deseo ira latente
como río irreverente,
y en la noche esplendorosa

dejaré tan quedamente
en tu sueño levemente
una encarnada rosa.

Malco
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Pasión infinita....

Te amo.
Languidece la tarde...
Las horas me poseen
con pasión infinita
y me nutro del viento
que pasa y me refresca…
Me acurruco en mi vientre
como una golondrina
y me tomo la savia
del árbol de la vida
mientras tú te paseas
como perro sin amo
por esos rinconcitos
donde hace tanto frío.
¡Oh, pálida tristeza!
¡Oh, perfume
cargado de tus besos!
¿Querés que yo me quede
sin tus besos de fuego?
¿Querés tocar mi alma
con tus manos queridas?
¡Oh, Adorno de mis noches!
¡Ruiseñor que se escampa
en esta cabellera!
Me he quedado atisbando
los soles del verano
para que entre el invierno
sin tocar el olvido.

LUCÍA
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Son los sueños un engaño (III)

Son los sueños un engaño,
pero no más engaño
que los momentos olvidados
en la vorágine de nuestro reloj convulso.
Son mentira, puede ser,
igual el disfraz que usamos a diario
o la realidad que inventamos
de las cosas.

Quiero decir que quiero
y es motivo suficiente solo ese
para que mis sueños tengan sentido
fuera de toda lógica
forzosa, tradicional, oprimida.
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En tu sonrisa

En tu sonrisa
llevabas todas las heridas,
las que podría sanar
y las que me podrían romper.
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Mujer

Mujer de carne, otoños y hojas,
te vi caer, seca, crujiente y distante.
Era yo, en marcha firme, un caminante
que vio tus ojos de ciruelas rojas.

Y como no amar tus delgados pasos,
los pies debajo de tus muslos,
el fervor de tus caderas.
Y como no tiritar al rozar tus labios,
si en los corpúsculos de tu aliento
florecieron primaveras.

Mujer de huesos, nariz de encanto,
en la noche te observan los astros del cielo.
Que la brisa no borre las huellas del suelo,
volver a tu lado es lo que anhelo tanto.....
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Coraje

Yo quiero enamorarme de un sitio.
De una luz.
De un momento preciso,
precioso,
goloso.

Enamorarme de un país,
de su cultura, de su gente.
De lo no impactante,
lo importante,
lo potente.
Del coraje,
del presente.

Enamorarme locamente de un instante.
De una sensación,
como una melodía sabor a calor.

Enamorarme sin condición de una emoción.
De un color, del silbido de un cantautor,
del pájaro llevando una flor.

De un insecto, perfecto.

Enamorarme de ese olor a tradición,
De la comunidad, de esa que siempre está,
Del pueblo con corazón.

Enamorarme de esas cosas
que no haré antes de morir:

Del niño que sabe reír.

Pero también de la vieja
que con sus rarezas;
no olvidó el llorar,
el amar, ni el divertir.

Del árbol milenario y el libro centenario de hojas verdes, de tapas carnosas con ramas rugosas.

Enamorarme de historias sin final,
de cuentos cortos y frases hechas
que nada tienen de verdad.
O quizás sí.
Qué sé yo...
Qué más me da.

Quiero enamorar y dar.
Y luego amar. Cerca del mar.

Enamorarme del cielo azul, blanco o rosado.
O del nublado color de plomo, casi plateado.

Enamorarme del brillo de un lago.
Y del reflejo.
De este mundo, deshecho, que me deja.
Volar.
Me deja.
Sola.
Me deja.
Perpleja.

Me deja.

Se te acabó la ilusión,
mucho antes de vivirlo.
Qué efímera la pasión
sin la sutileza del cariño.

De repente,
Vuelve a hacer frío.

Para amar
hace falta coraje,
mucho calor,
y algo de sentido.

Texto y foto ©️ PAT Riska PHOTO (05/4 Bcn, 2019)
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El animal triste

Ya no me quedan leches que ofrecer
parezco la ubre de una puta vieja:
seco...
gasté todos mis fuegos
artificiales o no
batiéndomela...
lo mañanero en lo de otras calenturas.
Quedé triste y resumido
retraído y fetal
enrollado sobre mí mismo
como al final quedan los hombres
después del tacto del amor.-


@ChaneGarcia
...
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Dieter: Instinto animal

Me inquieta más tu silencio
que el cuerpo de un perro
aplastado en la avenida.
Somos animales y no del miedo:
me muerdes con tus palabras,
y luego huyes de las mías.

Nos resguardamos en la distancia
durante la mañana y la tarde,
y de noche salimos de caza
dispuestos a encontrarnos
en una celeste bala perdida.

Sin un "Te amo" o "Te odio",
ni nombres de azúcar,
ni nuestras manos tomadas,
dando un paseo a la deriva:
te deseo y te quiero conmigo.

Cierra tus ojos e ignora mi tristeza,
no quiero que el abismo te mire.

De Caminantes, 2017
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Incertidumbre

Intento en sueños con fervor me quieras
en pleniluna noche de caireles
derramarán en ti las nubes mieles
si darle calma a mi ansiedad quisieras.
Inquieta flama en tenue luz marchita
aviva pronto tu fulgor ardiente
y prende erguida en su vital simiente
la llama débil que a su amor dormita.

Callada noche de alargadas sombras
sedoso viento, marinero altano
rumor que trae con andar cercano
distantes ecos que en clamor me nombras.
Serán de espigas rubias los nidales
con luz de luna y aromadas flores
refugio donde guardo mis amores
con cantos de jilgueros y zorzales.

Viviendo de ilusiones casi muero
mi andar es de penar y desvarío
vagando peregrino en mar sombrío
hundido en el raizal del desespero.
La ausencia es soledad, amargo vino
es carga pesarosa, espesa niebla
es cruz que en las espaldas nunca rebla
es marca inevitable del destino.

Camino por la senda sin regreso
desando por el paso recorrido
presiento que sus huellas se han perdido
rendido de dolor quedé poseso.
Las sombras del olvido no hacen mella
parece que la siento en mi presencia
su voz esta perpetua en su renuencia
sus ecos se confunden cual querella.


Malco
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Te quise

Te quise,
a rabiar y
con rabia.

Te quise,
malo y
en las malas.

Te quise,
fuerte y
con fuerza.

Te quise,
con dolor.

Pero más
me dolió
quererte.
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Rescate de Percal

RESCATE DE PERCAL



Pasar el estrecho
En la tierra del fueguino
Cercos sin portón
Saberse solitario
Cantando en voz alta
Con la sombra anticipada
Un pensamiento indiscernible
Transitorio el color del firmamento
De tejer otras letras
De la humedad que desgasta al pasto del sur
Cae el cielo
Sobre la roca viva
Como un trueno
Lleno de luz y agua
Cenizas a otro zumbante momento de la materia
Las flechas siguieron a los pies
Y los brazos se vestían otra vez
La ingravidez suavemente
Haciendo pluma de la noche

De estrellas estrechas
Entrañable sobre uno
La última flecha describió su Conocimiento
Y se sintió al espíritu bailar
A desvelar con ellos
A navegar en una tenue luz
En los días más cortos de la derrota. /
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*Borrador canción

Al final de un día que se pasa de largo
Desde hace algún tiempo, tú tomas un atajo y me esperas
Haces que mi felicidad se duplique
Haces que la tristeza se reduzca a la mitad
Desde ahora, cualquier camino que recorra
Seguramente llegará hacia ti
En mi futuro estás tú
En tu futuro estoy yo.
En un lugar donde no hay más nadie que los dos.
Eso es todo para mí.
Eso hace que estés feliz siempre.
Ya no vayas a ningún lado.
Y en el lugar donde nos encontramos siempre,
haz que invada el aroma de las flores.
Mis pasos están brillando,
porque me siento completo.
Al poder decir Te Quiero,
Desde el fondo del corazón te diré un suave
Gracias.
Daniel Schmitt
Todos los derechos reservados ℗2019
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Que importa

Que importa,
si se desvanece el muro del tiempo
en las grietas del olvido
y un murmullo oculto tenebra,
rasgando el silencio.

Que importa,
si solo fuiste un presagio en la nada,
un semblante lejano en el antes,
un eco inconcluso en las sombras de la existencia.

Que importa,
si los estrechos caminos acaban en la lejanía del imposible, sin retorno
y un afuera de penumbras oscurece la esperanza
en la brevedad confinada del desvarío.

Que importa,
si hubo una imaginaria vez en el impalpable momento
y al caer la tarde, el horizonte te oculta
y vuelta salitre y cal, disuelta en la arena, renaces al amanecer.

Que importa,
si en grimorios ocultos asomas tu rostro de espuma
y con muda reverencia aromas de espliego mis ansias
e insensible desapareces con la callada promesa apresada.

Que importa,
si tus huellas son solo dispersos versos de lejanía,
papeles ciegos donde se escurre la palabra,
inciertos caminos a ninguna parte.

Que Importa,
si el recuerdo de la primera vez,
es un espejismo que perdura inagotable en el anhelo latente
y en una suave brisa de geranios levita inalcanzable,
en el laberinto del más nunca.

Que importa,
si no son más que indetenibles molinos la ficción de la espera anunciada
la verdad de tu presencia, vaho irredento en los límites
de mis sueños recurrentes.

Que importa,
si tu permanente ausencia ronda mis alargadas sombras,
en acalladas noches de aquietadas soledades
en las lluvias tornasoles de imaginarios momentos.

Que importa,
si la voz que me aturde no es sino el eco de tu incerteza,
la fatal verdad inadmitida,
la fría caricia del vacio.

Que importa,
si en el desasosiego rotundo de insomnes esperanzas,
la calma es voluta de humo
que se pierde tras tus pasos de soledad.

Que importa,
si nunca fuiste...
existes en mi.


Malco
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Tristeza infinita

Sentada en la luna plateada
te contemplo,
plácida, distante y algo temerosa,
como si se te desprendiera del alma
el cuerpo.

Desterrado de ti, paloma bermeja mía,
salvaje, índica, en tus tierras me pierdo,
estoy más lejos de un fiel recuerdo
que de la desertora melancolía.

Guardo las noches que estuve sin ella,
ebrio de otoños sin hojas secas ni trigo,
aúlla el cosmos entre puñados de estrellas
que duermen en tus dulces ojos de higo.

Pálidos veranos estuve buscando
entre las estepas, la flor de tu cuerpo,
y en caminos obtusos he ido dejando
la sal áspera de mis pasos inciertos...
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Maggie

Ella se sabía un hombre muy poderoso.
Fue la primera sin ser principesca.
Princesa del cuento de las cuentas.
Prima donna de una opera de terror.
Tenía nombre de flor.
Pero las flores no son de hierro.
De hierro era su mano, de hierro su corazón,
y de hierro su pelucón.
Ella convenció a muchos de que lo más importante es el individuo
y no la colectividad.
Pero todos sabemos que mentía.
La sociedad solo deja de existir cuando los que padecen son los individuos.
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