Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Te he esperado delirio febril...

Te he esperado en esta cama desolada,
cargado de fiebre alta y sin colirio,
permanezco en completo delirio,
como lo hace el sol en cada brazada.

Y la lluvia juntando su disfonía,
brota de su manantial el gélido frío,
peregrina del sur austral vela mi río,
me pregunto ¿llegaras a hacer mía?.

En mi angustia tomo la brújula como guía,
brújula y mar en tiempo de olvido,
en tu boca de mar muere mi agonía.

Tus besos son la razón de mí existir,
en cada gesto y amor que tengo oculto,
mi ardor, mi anhelo y todo mi devenir.

Soneto polimétrico
leer más   
35
25comentarios 281 lecturas versoclasico karma: 338

Qué pensará?

Qué pensará esa calle de mí
sí día a día acaricio su cuerpo
en esa hora que deambula desnuda
sin voces ni ojos indiscretos?

Qué pensará el libro de mí
cuando me sumerjo entre sus páginas
absorbiendo todas sus humedades
hasta dejarle exhausto?

Qué pensará el verso de mí
cuando acudo siempre a su regazo
en busca de sus miradas
que alivian mis silencios?

Qué pensará el papel de mí
si en la virginidad de su piel
imprimo retazos de mis sueños
y mis aromas más recónditos?

Qué pensará la vida de mí?
leer más   
19
29comentarios 174 lecturas versolibre karma: 108

Poner una sonrisa, cuando llueve en el alma


Remolinos de colores
en la punta de los dedos
cuando el eco trae sones y danzas.
Pajarillos en la garganta
y alas en los zapatos.

De vez en cuando hay que sacar de entre las cenizas
los escasos rescoldos que quedan
y prender la llama de nuevo.

La mañana se pinta del color que tú traes,
y la noche se viste con las galas que tú le pongas.

Cuando la mueca se cae,
hay que buscar andamios para levantar.

Poner una sonrisa, cuando llueve en el alma.
Carcajadas a media luz, cuando el hipo anida en la garganta.
Zapatos de colores si los pies estas cansados
y bufanda hecha con Diente de León
si la piel esta marchita y triste.

…………a vueltas con sacar lo bueno, cuando la vida se empeña en darte un puntapié.




Hortensia Márquez


Imagen de la película "Amélie"
21
24comentarios 172 lecturas versolibre karma: 125

"Desilusión a flor de piel" Jotabé endecasílabo con estrambote

Una flecha cruza mi corazón...
con gotas de amarga desilusión,

será… ¿que no pertenezco a este mundo?
con falsas acciones yo me confundo
trato siempre de respirar profundo
si no lo practico, sin duda me hundo

y entre la risa mal intencionada
sale una persona buena dañada

sólo, me queda tener convicción
que tener un ambiente nauseabundo
me llevará, lo sé… a ser derrotada

más mi voz no apagada
por que cada una de las Injusticias
sabiamente las volveré caricias.






Clementina Bravo Rivera
Cleme_Eternamente
09 de diciembre de 2018
Arica – Chile.
leer más   
24
28comentarios 158 lecturas versoclasico karma: 105

Cielo

Puede que el cielo esté lleno de miles de cientos millones de estrellas.
Tal vez el cielo de otra gente, está plagado por infinitos números.
Alguno estará repleto de mil letras creando unos brutales poemas.
Otros serán colores o dibujos extraordinarios y creativos.
Y todos tendrán la esperanza de que sus sueños no sean solo sueños.
Si preguntas por mi cielo, tiene muchas personas maravillosas.
Ellas hacen que todo brille y logran que se ilumine mi sonrisa.
Logran que la nada consiga un valor imposible de calcular.
Gente difícil de encontrar que parece no tener nada en común,
Pero tienen cosas que mostrar y de las que debemos aprender.
leer más   
14
12comentarios 156 lecturas versolibre karma: 104

Una y mil veces

Me pregunto una y mil veces,
porque te sigo soñando, porque te sigo extrañando
todas las noches me acuesto
y digo no quiero soñarla
Por más que intentó olvidarte
más presente te tengo
y me está volviendo loco quiero irme lejos. borrar todos los recuerdo tus besos tu piel tu cuerpo tu aroma
Volverme sordo para no confundir los sonidos con tu vos.
Esto ya se convirtió en una pesadilla.
leer más   
22
12comentarios 151 lecturas versolibre karma: 108

Cuento de un horizonte

Buscaba posada entre sus brazos.
El frío del invierno
dejó escarcha en la doblez del codo
y el hueco del ombligo.
Salió a la vida,
buscando un refugio de leña
y un calor de cuerpo.

--------Clandestina luz que apareciendo por el horizonte, marcó destino a tiempo----------

Surcando una nube de algodón
en un avión de papel,
descorchó la mañana y se la bebió a sorbos,
al amparo de caricias y besos.
Descubriendo que lo más bello
puede estar anidando en las cosas más simples.

---------Y siguió mirando a la luz del horizonte sin importar si era amanecer o era ocaso-----
22
18comentarios 149 lecturas versolibre karma: 115

Kamasutra

.
No habrá misionero que domine una amazona
ni escorpión que no pruebe su veneno
cuando se libere el morbo
sin limitarnos el gozo.

Danza el escorpión
con su veneno domina la amazona
al filo del abismo y en vuelo de mariposa
donde reina entre miradas
ella goza.


soundcloud.com/lola-bracco/kamasutra-erotico-corto (Lola)

.
19
sin comentarios 140 lecturas versolibre karma: 110

Pintura y grietas

Cuartea el viento la pintura
que un día lucio perfecta.

(Por las grietas sabrás su nombre).

Ajados los colores, dejan al descubierto
una capa blanquecina primigenia.

(Buscar el origen de las cosas, y aprender de ellas).

Coloreo con las manos el espacio que estoy creando,
proyectando así mi propia imagen.

Colores ajados y con grietas, voy pintando,
ahora ya sabes quién soy y de donde vengo.




Hortensia Márquez



Imagen sacada de internet
20
25comentarios 140 lecturas versolibre karma: 119

Tú pelo es suave como la brisa

Tú pelo salvaje no se desenreda
es suave como la seda
en verano tiene un olor a pétalos de rosa,
y en otoño su olor es dulce de ciruela
tú pelo es suave como la brisa
quisiera soltar cada hebra
y que el viento los recoja
tú pelo parece...
un bosque de hadas y princesas.

Déjate llevar por el rubor del silencio
y siente como mis dedos lo mecen;
tu pelo tan natural no necesita
de tintes ni colorantes
cuando estamos en luna llena
se vuelve más brillante.

Tú cabello me trae el frescor de la mañana
es negro azabache
como el potro que corre por la llanura;
su galope es persistente
no esquiva sombras
su pelaje es como la noche más oscura.

Tú pelo parece un glosario de sueños húmedos
cuando llega la lluvia empapa el silencio
y desciende hasta tu cintura.
Mis manos lo envuelven
y se llenan de un dulce frutal,
como buscando el elixir,
el néctar que te hace suspirar.

Tú pelo en épocas
suele tener más brillo
parece una cascada
que la montaña más alta deja caer,
provoca humedecer mi rostro
sentir que mi cuerpo lo moja
el rocío taciturno.
leer más   
18
8comentarios 138 lecturas versolibre karma: 160

Se encendió...

Se encendió la luna del acantilado
y todos los colores fueron uno...
y toda la música traspasó aquella realidad
que al fin nacía...
Fue entonces que la noche
pronunció su nombre y todos los sentimientos
fueron en ella...
leer más   
22
16comentarios 136 lecturas versolibre karma: 127

Fuerza vital (Jotabéa acróstico)

Fui miel en la mañana, sendero de luz clara,
universo de cielo, llevaba paz mi cara.

Estuve siempre fuerte, me mantuve serena,
razonable y apacible, de razón iba llena.
Zozobró un día mi alma, caí en una condena,
aparté la cordura, me colgué una cadena.

Vivía sin sentido, viendo pasar las horas,
infringiendo la norma, sin mirar las auroras.

Tras una vital lucha, lo que yo más odiara,
amaneció el sentido, la locura ya ajena,
letanías que escribo, me encontré sin demoras.




Hortensia Márquez
19
6comentarios 135 lecturas versoclasico karma: 107

Todo lo perdí

Todo lo perdí
mis ausencias
mi tiempo pasado
mis días amando.

Todo lo perdí
el beso robado
la mirada traviesa
la oración más sincera.

Todo lo perdí
el amor que todo lo cubre
el abrazo de una madre
el consuelo de un padre amado.

Todo lo perdí
la sonrisa más cómplice
las palabras verdaderas
el olor a primavera.

Todo lo perdí
la quietud de una tarde en verano
la persistencia de caer y seguir levantando
mi cara al cielo una vez más.

Nunca me abandonaste
en ningún momento dejé de sentir tu mano,
del fango me sacaste
cuando nadie más se percataba de que existo.

Eres mi amigo
mi único amigo
amigo incondicional y sin precio,
me he vencido a mi mismo.

El mute
09/12/2018.
24
16comentarios 135 lecturas versolibre karma: 118

Porque te quiero asi

Porque te quiero así
simple y sin prisa
sincero y siempre entre mis brazos…

Porque te quiero
siendo mi amor más sincero
mi amor maduro
con quien hablo, bailo, canto
y me lleva de lo alto
a nuestro mundo
de amor con y sin cuerpo…

Porque te quiero en el deseo
de las pieles fundidas
de las bocas desatadas
de las manos perdidas
pero tambien
te quiero asi,
lejano y eterno...

Porque
de amores sabemos
y nos sabemos nada
se confunde
la belleza pasajera
con pureza de alma
y el deseo carnal
con ese abrazo ansiado
que nos llena, que nos cuida…

Porque te quiero así
sin explicar
sin que decir
y nadie puede
describir el amar
y otra vez
se confunde
lo etéreo y lo carnal...

Porque
querer es asi
lo mágico, cotidiano
la entrega, sin explicar…

Y porque sólo puede preguntar
quien aún no aprendió, a amar…


soundcloud.com/lola-bracco/porque-te-quiero-asi-1 (Lola)

.
26
7comentarios 131 lecturas versolibre karma: 115

"El don de las lágrimas" Autores: @CorazónDeFlor y @carlosmolina012

Érase una vez
allá lejos en el éter
donde se unen
todos los planos.

Una lagrima valiente
que sonriendo
quería ser tan solo
una sonrisa.

Ahí en donde
los quebrantados
esperan a que pase
generosa la cabra Amaltea.

Justo ahí
bajo el árbol astral
padre de todo lo pasado
lo presente y lo futuro.

Hay un jardín lejano
y escondido, donde duermen
muchas almas
entre las flores.

Y no perecerán nunca
aquellas almas poéticas
somnolientas que renacen
en la aurora rosada cantando arias.

Un diluvio de caricias
las empapa hasta extasiarlas
las vuelve blancas, las vuelve eternas
en esta alborada diáfana.

Donde los colibríes
son de seda turquesa
aleteando vivaces
a tan prístina presencia.

Rayos de oro
de un sol generoso
que no quema
que no lastima.

Resplandecerá sobre
estos pétalos bañados
en finos besos
de ternura infinita.

Brotando el bálsamo
del perdón
en los deshojados lirios
que derramaron su don de lágrimas.



Pintura: The Vision of Endymion
Por: Edward John Poynter.


Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos

Carlos Luis Molina Lara
Guatemala

2018
leer más   
18
15comentarios 125 lecturas colaboracion karma: 112

Reminiscencia de invierno (parte I) (B)

Cae la tarde, los vientos gélidos del norte soplan con fuerza sobre la estampa de plomizos y níveos colores del centro de la ciudad. Los pasos de Salvatore se hacen pesados sobre el pavimento glacial mientras libra una batalla épica contra la ventisca que escupe su ráfaga de furiosos copos de nieve. Recién salido del trabajo, se dirige a su estación del metro urbano, a unas pocas cuadras del altísimo edificio de cristal donde trabaja. Hoy no tiene ánimo de pasar a tomar su macchiato bien espeso en la cafetería de moda del centro que le queda en el camino, urge llegar a casa a atizar unos leños en la chimenea y entibiar un poco el espíritu.

A pocos metros de la cafetería, desde el otro lado de la acera, observa sin embargo a los grupos de amigos, parejas e individuos solitarios que beben los cálidos sorbos de sus bebidas a temperatura de ebullición, casi todos con un móvil en la mano y unos pocos con un libro. Y su vista se detiene en una figura en particular; una chica de mirada perdida que sentada en una mesita al lado de la ventana, observa la blancura del ocaso y se extravía en los laberintos espirales de algún fugaz remolino de viento. Sus ojos son de un café tan oscuro como la densidad del espresso en el macchiato que Salvatore suele tomar. Su cabello castaño claro es tan liso que la luz de la lámpara encima de su mesita resbala por su pelo hasta caer al piso. Sus labios carnosos sugieren que su sonrisa debe ser angelical, pero su expresión es más bien de tristeza, pero no de una tristeza llana y simple, más de esas que son complejas, envueltas por el misterio. El corazón de Salvatore, sin embargo, late ahora con una tibieza inesperada, y antes de darse cuenta se encuentra en la puerta de entrada; sus pies lo han llevado hasta allí sin notarlo, como deslizándose o patinando por el pavimento helado.

El lugar está abarrotado, no cabe un alma; el frío invernal obliga a los transeúntes a hacer parada obligatoria y pedir una bebida bien caliente. Pero ya está allí y voltea a ver a la chica de los ojos café profundo, ahora de espaldas hacia él; lleva un abrigo corto de un color tan blanco como la nieve, lo cual realza el rojo escarlata del lapiz labial sobre sus carnosos labios. —Me das un macchiato con leche de soya y un toque de caramelo por favor —le dice al cajero— ¿alto, grande o venti? —le responde el cajero— Mejor un venti. Que me dure un buen rato— y le da un billete de diez dólares. Ya con su café en la mano, da un par de vueltas por las mesas y barra de asientos individuales del lugar, sin encontrar un solo espacio, excepto por una silla disponible en una mesita pequeña donde una anciana de cabellos plateados que está absorta en la lectura de su libro mientras bebe un latte que parece inagotable; y otra silla al lado de un hombre de mediana edad —aunque por su cabeza calva parece mayor— con una abundante barba y cara de pocos amigos, como quien ha tenido un día muy cargado; y por supuesto, la silla libre en la mesita de la chica de los ojos profundos, absorta en el panorama invernal de la calle, con un libro abierto casi por la mitad al que no ha vuelto a mirar en todo el rato que Salvatore lleva observándola. —¿Te molesta si me siento aquí? —ella lo mira con semblante serio, con especial asombro, como quien quiere ver hacia adentro y no solo por encima, pero no dice nada— ¡Es que no hay un solo lugar disponible! Claro, si no soy inoportuno, y si no esperas a nadie —Y ella lo sigue mirando por breves segundos más, pero su boca no se abre, mas con sus labios hace un gesto tan leve, como el de una tímida sonrisa; y de alguna manera parece que asiente a que Salvatore la acompañe. Al menos así lo entiende él, que sin decir más pone su bebida sobre la mesa y jala la silla, inusualmente pesada y sin protectores de hule en las patas, haciendo un ruido particularmente enervante al hacerlo. Ella levanta una ceja, como diciendo: —¿Qué haces? —pero realmente no dice nada— Perdona, no ha sido mi intención— se excusa él.

La mirada de ella se zambulle ahora en la página actual de su libro, como queriendo esquivar la conversación con el chico; aunque en su interior siente, sabe, que debe, que necesita hablar con él. Mientras lee, sus ojos café parecen sumergirse en las páginas y éstas abren un portal que la transporta al mundo de la novela; al mismo tiempo, con su mano derecha y sus uñas semilargas, muy bien cuidadas, sin pintura; hace un sonido sobre la mesa que emula el cabalgar de caballos. —¿Qué lees? —pregunta él con sincera curiosidad. Y ella, en ese instante, es como sacada por un haz de luz del mundo de su novela y transportada en el acto a la mesita, con un par de bebidas calientes, un libro, y claro, un desconocido frente a ella. —No me despiertes del olvido —le responde, sin más— ¿Y de qué trata? —vuelve a preguntar, a lo que ella replica— es un cuento muy largo para contártelo, y aún no me decido si es ciencia ficción, o magia mística egipcia, o una combinación de ambas cosas; es intensamente romántica, eso si te lo puedo asegurar; pero, parece ser un romance que trasciende generaciones, eras, culturas y algo más— suena bastante bien —responde Salvatore— ¡es apasionante, no tienes idea! —concluye ella, y se sumerge de nuevo en su lectura. Mientras tanto él, bebe su macchiato lentamente, como disfrutando cada pequeño sorbo de alegría caliente; no sin notar que la alegría que siente no proviene del macchiato exactamente, sino de la contemplación de la hermosa chica que tiene frente a él. Su mirada se hace penetrante, sus ojos chocan contra el café oscuro de los de ella; por su parte ella, se siente observada, quizás contemplada más bien. Ya no logra concentrarse en el libro, se dedica a tomar su bebida, observarlo de vuelta disimuladamente, para luego envolverse con él en una charla trivial de desconocidos; de esas en las que hablas muy a grosso modo de tus aficiones, de tu trabajo, de que estudiaste, de que te gustaría hacer con tu vida más tarde, de alguna experiencia interesante vivida. Y hablan, y se observan, continuan charlando y se miran, casi como acariciándose con los ojos, hasta que en un instante inesperado, al unisono, ambos tienen una especie de flashback, una reminiscencia; una escena compartida, ambos caminando tomados de la mano, en una tarde de otoño, por una larga avenida de tiendas de moda en Milán. —¿Alguna vez has estado en Italia? —preguntan ambos al mismo tiempo— ¡Qué casualidad! Hacernos la misma pregunta en este instante —dice Salvatore— Nunca he salido de los Estados Unidos, dice ella —yo estuve de viaje en Alemanía hace unos pocos años, pero es el único lugar de Europa en el que he estado —responde él. Ninguno se atreve a mencionar nada de esa reminiscencia absurda que parecen haber tenido, para no atemorizar al otro.

En un abrir y cerrar de ojos, cae la noche con todo el peso de su oscuridad y la temperatura desciende unos cuantos grados más. Han conversado por dos horas y media ya. Ella se excusa, que debe salir corriendo, que tiene que pasar haciendo unas compras antes de irse a casa, que le cierran el supermercado. El quisiera acompañarla, quisiera pasar toda la noche conversando con ella, observando sus bellos ojos y sus carnosos labios que invitan a besarla. Pero no dice nada al respecto. —¿Te volveré a ver? —le pregunta— ¡Quiero creer que sí! —responde ella y le da un post-it de color neón, con algo anotado; se levanta de la mesa, le da un ligero beso en la mejilla y sale de la cafetería antes que Salvatore pueda siquiera decir adiós. La observa desde la ventana mientras se aleja, con sus jeans apretados y sus botas blancas de invierno; la ve caminar pero más bien parece que flota en el viento y se pierde en la oscuridad de la esquina donde dobla, para desaparecer.

Salvatore se queda sentado en la mesa unos minutos más, tratando de asimilar qué ha significado ese encuentro. ¡Qué significa ese flashback! ¿De dónde puede conocer a esta chica que se le hace tan familiar? Abre el post-it: "Alessandra, 493-2345. ¡Despiértame del olvido!". Es lo que ve al leerlo.

(continuará...)


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

@AljndroPoetry - 2018-Dic-12

Quise recordar este relato
originalmente escrito a finales del 2017


Puedes leer la 2a parte en:
poemame.com/m/relato/reminiscencia-invierno-parte-ii
leer más   
16
11comentarios 125 lecturas relato karma: 117

Cuando, simplemente

Cuando no te encuentro
en mi sonrisa,
te busco en mis suspiros.

Simplemente,
trato de ser esa persona
a la que amas, y me alejo.
18
16comentarios 123 lecturas versolibre karma: 114

"Cuando la Luna se deja amar por un Poeta" Autores: @CorazónDeFlor y @rayperez)

La Luna llena se reclina desnuda
en un manto celeste bordado
con orquídeas recién nacidas
de la espuma marina y del nácar
sus hilos son de gusano plateado
cosidos por las manos
de una rosa Griega, extasiada en ámbar
dando a los eternos enamorados
de esta Tierra esférica
flor y canto.

La Luna tan pálida abre sus piernas
de estrellas cual estela humedece
perlas púrpuras y rosadas
se exhibe impúdica ante un poeta
que la invoca desde lejos
un tanto solitario
entre las penumbras de una isla Espartana
donde recita tan glorioso y trasnochado
las letanías de su amada patria
¡Venezuela la jamás olvidada!
Pues esta noche más que su musa
es su amante etérea
Y se entrega lúbrica al compositor de sones
para brotar líricas de encaje astrales...

De este prístino suelo y de mi puerto cerúleo
un mar de seda con encajes verde y azul brota
por el anclaje marino, es mi luna,
mi crisol mis picos nevados
opalinas circunferencias
es mi Venezuela recostada
a la cervantina luna
Que en su nostalgia se cimienta
a su amante nocturna y despierta abismada
por el perfume de rosas
que despide tu acanalando
y frondoso cabello.

Mi amante luna, mi constelación fecunda en luceros
en tus arcadas me quiero posar
cual pájaro de acero volar
entre las ramas
y rocas de tú espejo adosar
un nido de velos.
Y en ese lecho hacerte mía
como la estrella fugaz que trasciende
en la época decembrina
tú, ostia divina,
permite que mi corazón,
antífona, flor mosqueta primaveral
te arrulle entre mis brazos.



Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos

Ramón Pérez
Venezuela

2018
leer más   
14
6comentarios 122 lecturas colaboracion karma: 121

Hoy ella... ha estado allí ...

Ella dice qué nunca se lo perdonará

Qué nunca le perdonará
a esa lluviosa y fría madrugada de septiembre
Qué a ti te robara el aire...

Y a ella...
A ella el aliento de la boca
Y el latido de la tierra

Dice...

Qué hoy estuvo allí ...
Alli, donde la madera ya no cruje
y el olor a cuadro recién pintado
se ha desvanecido entre los años;
Esos ...
que ya no están
y nunca se fueron ...
Esos que no pasaron
ni siquiera de lado
Aquellos...
En los que nunca hizo falta poner el costado
o simplemente mirar de soslayo

Porque sencillamente
no se cumplieron ...

Hoy
ella ...
ha estado allí -------
Allí
donde puede mirarte;
perseguir el trazo
y seguir con sus ojos el pincel de tu mano ...

Allí ...
donde las paredes están llenas de paisajes
Y su pecho de arcoiris ...

Hoy, estuvo allí
-una vez más -
Por y para ti


@rebktd
leer más   
20
20comentarios 119 lecturas versolibre karma: 128

Perdí las Lunas

Perdí las lunas
no bebí del agua de tu noche
se escapó
esa ave del nunca
ondeando en el tiempo...

Hace un rato
que camino
al filo de horas dislocadas
mientras dos duendes
patean piedras de olvido
un colibrí
va y viene
me susurra todo...

Varias veces
ha aparecido un felino
de entre los recuerdos
queriendo comer al ave...

Al costado
encontré a un loco
que señaló la puesta
puso en mi palma
ónix y esmeraldas
su abrazo
tan sincero
cómo un respiro profundo...
Me calzó con sus matices
par de sonrisas
que allanan el sendero...

Sobre horizonte
se dibujan dunas
sonrisas extraviadas
antes del oasis
que solo se revela
ante la ceguera del ego...

Perdí las lunas
no comí
solo tomé un trozo de tu beso
y lo llevo
para cuando el hambre condene...

De cuando en cuando
me consumo…
una parte se evapora
la otra, padece...

De cuando en cuando
sonrío
la estrella fugaz
y la música
da el dorso de su mano
seda en la mejilla...

Perdí las lunas
a trueque con la vida
a cambio
pisa las manos
lacera los dorsales
llaga las rodillas
surca las sienes
y grita que avance...

*************************
Perdí las lunas
2018
Transmisor d Sinestesias©
leer más   
16
13comentarios 118 lecturas versolibre karma: 116
« anterior1234