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Reencuentro

En la bóveda templada a sangre se hizo el eco, pesado y gris y unos pasos de hierro y ausencia rajaron el silencio...
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El Segundo más Largo

Un collar de rostros olvidados,
Forjado entre tinieblas y lloros,
Llorona joya de engastes dolidos,
Que pesa en mi cuello y provoca mis pecados...
Con un brazo muerto creí ser capaz de asaetear las estrellas y domarlas y hacerlas mias...pero en la noche oscura tiritaban, a lo lejos ,histéricas de risa y escarnio acerca de mis flechas. Yo fui quien cazó el rayo y condensó la bruma hasta volverla fuente de plata y cobriza roca que alimenta una rosa...
Con el verbo, di la vida a cuantos se apagaron y ejecuté los futuros intentos de ser feliz en un instante de grandeza deshojada y fugaz como el deseo de un joven hermoso.
Fui, yo, todas las noches que tú creíste divertidas y huecas, fui todo el amor que no quisiste creer humano y diste por engaño. Te di todos los corazones que me quedaban, toda la sangre que aún ansiaba el amor...y tú disparaste a matar, tu sordo encuentro con la peste y tú atracción por la basura...¿que puedo decir ahora?
-Si he perdonado ya más veces de las que admite mi fe de pirata-
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El olvido, el olvido...

Te veo y me hieres como una espada,
Ha pasado tanto tiempo que la sangre está seca e incluso duele más...
Te has convertido en todo lo que juramos aborrecer,
Y sin embargo no consigo esquivar tu sombra...
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La Hora Mágica

Últimamente no escribo, vomito los versos en una sucesión constante de vorágines convulsas sin sentido ni orden preconcebido. ¡Anatema! Es la hora de los arbustos y los poemas de seda.
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Sueño de luces

Nunca pienses que la noche ya no brilla porque esconde sus sonidos,
Las estrellas cuando duermen siempre sueñan entre luces,
Y los gatos más hermosos las protegen del destino...
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2comentarios 50 lecturas versolibre karma: 69

Todas las miradas murieron

Creí en tu amor y todo fueron lágrimas,
Busqué en tus luciérnagas y todo fue oscuridad...
¿Qué ojo podrá llorar tu pérdida?
Ahora que he descubierto que soy mejor que tú...
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4comentarios 100 lecturas versolibre karma: 108

Oculto tras los gritos

Otra vez oculto tras los gritos,
Cruzando el camino triste de orgasmos malditos,
Atrapado en la tormenta de blancos rayos,
Sin poder esquivar e incumpliendo mis promesas...
No se ya que hacer, -se me va pluma buscando el hilo-, me siento ausente,
Tengo el cuerpo dolorido y el alma ahogada en el presente...
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1comentarios 100 lecturas prosapoetica karma: 111

El amor más puro

Sucio fue tu amor, tan intenso como vil...
Sucio fue nuestro sexo, sucio hasta saciarme por completo...
Y sin embargo ya no estás ahí.
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Oda a la Vida

Siembras, cantas, suspiras, recoges y mueres,
¡Y suena la canción a deshora!
Amas, (locura), respiras, adoras y vuelves,
¡Y el dolor jamás se agota!
Sonríes...¡es la muerte!
Y el reloj se apaga ya sin horas...
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4comentarios 82 lecturas versolibre karma: 134

Elegí mi suerte

Entre cantar o morir, elegí lo segundo, con toda la certeza de haberme equivocado soplando mi frente...
Muerte de cal y restos de rosas secas, muerte de todo color y toda pluma, adiós en cien palabras que arrancan la piel y mellan los calderos de bronce que fueron arena y fuego y fueron alma condenada y espejo de rostros vendados y ciegos...
Entre sufrir o soñar elegí agitar los dados y agotar mi suerte, soltar amarras y darle otra vuelta al nudo para hacerlo más fuerte y menos sujeto a los cambios del viento, viejo junco, árbol duro y obstinado crecido salvaje y huraño, de espalda torcida y raíces insondables que rajan la esfera celeste de ríos y mares...
¿Quién cogerá la fruta y ahondará en su lecho de hojas vivas ausentes de hierro y sangre?
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Adiós, muerte, olvido, dolor

Una canción de muerte para alegrar a los vivos,
diapasón y cien cadenas de plumas que no vuelan,
con la mirada ausente y sorda a los grillos,
arrojo ebúrneos dolores sobre este papel que escribo,
y compongo, perfumado, el indulto final...
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Tres Actos

ACTO PRIMERO

Quiero domar al león que lleva sobre su cabellera al tiempo, dormitando entre sus trenzas de oro forjado con siglos,
Puedo ver los colores que antes no cuajaban, moverse, transformarse y formar, cada día, infinidad de nuevos colores que se multiplican exponencialmente. Puedo oler cuánto tú hueles. El perfume me es familiar y dulce al tacto verde de mis añiles pensamientos. Veo la fuente a lo lejos, sentada sobre sus patas endurecidas y petrificadas, tarareando una melodía de Schubert con sus aguas, puras de lujuria y de vicio. Veo unas gotas de fuente, concentrarse para alcanzar la cúspide, esforzándose para encontrar un destino de salpicaduras y desprecio total.

SEGUNDO ACTO

Continúo en el trasvase...
En él me muevo y soy real,
Mis párpados se besan...
Como cuerdas de guitarra.

He salido de la negrura y de la ponzoña hace años que no sé nada. ¡He concebido tantas locuras! Esa luz a la ribera del río...
Esa calle de reyes que no resultó ser tan azul ni tan principesca. Resultó ser un encanto. Pero no consiguió el efecto. Fue un sueño. Pues sólo de sueños vivo! a diferencia del hombre...
Quiero trepar a la hiedra y escalar un bonsai inmenso. Derivar, en todo momento, mis culpas. Derivar...virar...
Quiero esa extensión de piel de tu espalda , quiero la tersura y la firmeza.¡ No me lo tengas en cuenta!

ACTO DE DESPEDIDA

Inspira...absorbe e infla tu espíritu, llénalo con este cálido soplo en forma de canope poesía contenedora de secretos.
Espira...devuelve lo tomado en forma de sonrisa comandita, nocturna comprensión de los deleites boreales y verdad absoluta de mis escritos.
Aquí te espero, sobre este tejado, seguido por tantos hermanos que no recuerdo sus nombres; El de las fuentes, el de los gitanos, el párpado verde, la luna de estaño, una carta de vidente, un perro que huele perfumes, una princesa triste, un club de poetas malditos...
Y me despido con este adiós sincero,
¡Y me marcho con mis aves yo de nuevo!
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La Condena de la Levadura

Miserablemente se recogen las nubes a su corral de escarchados muros,
Mis pasos no son más que un sonido en un templo vacío de sueños, ahora...
Podría decirse que alimento una sombra que devora muchas noches, podría,
Saberse designado el poeta para crecer extramuros, ultratumba, alargado,
Crecer y crecer como el humo de un incendio, como le previno su silueta nocturna...
¡Sólo un loco teme a su reflejo!
Y yo duermo (o no duermo) aterrado por mi espejo, acongojado por mi eco, ausente de mi sombra y mi palabra...
¡Crecer y crecer como la luna!
¡Cargado de cuartos y de medias y de llenas!
Sin menguantes.
Así debe crecer la poesía y su escriba solemne , "el oculto y marcado"
Alimento de proféticos efectos, confitura para críticos perfecta, ¿cómo puedo cegar los deseos?
Que parecen crecer como el árbol mimado...
Miserablemente dirijo mis pies hacia la tumba del sonido amable, al camposanto de las cien cuerdas...
Y descubro que todo fue un onírico receso.
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Un viaje a través de mi Universo

Deja que te enseñe este universo,
donde pájaros siguen a una nube,
mundo que en mi pluma yo contuve,
espacio que controlo con mi verso,

En mis manos los poderes se reúnen,
mar gastado en mis ojos isleños,
levantando cada estrato de mis sueños,
hilvanando dos historias que se unen...

Simple como vida y muerte,
complicado como muerte y vida,
que seguras sólo tienen la salida,
¡y es por suerte!
que no hay nada más doliente,
ni palabra más sentida,
que un adiós antes de tiempo,
una lágrima abatida,
una vida...
una muerte...

Deja que te muestre el interior,
el "backstage" horripilante,
el espacio inferior,
el Infierno que despierto soñó Dante...

¿Creíste que sólo era hermoso?
No pensaste que el sol pudiese,
morir de frío a ese,
al que anhelabas fogoso...
Y que se levantasen los muertos,
de las púrpuras reverenciadas
cubiertos, y con los rostros tuertos,
y las miradas heladas,
y en su hielo mis pecados,
y en sus pecados, deseos,
y en vosotros...Perseos...
¡Incertidumbre!

Y en esta expedición perderéis,
perderéis norte y destino,
jugando entre mi camino...

Quizá encontréis lo prohibido,
hilado con hebras de Parca,
un lago sin fondo ni Barca,
soñado en un sueño dormido.

Pero deja que te muestre el día,
tirano que domeña la sombra,
fuerza que a todos asombra,
y que al poeta vigila...

Deja que navegue por tu frente,
rayo de luz petrificado,
obelisco en rayo transformado,
así el día en su son potente...

Te deslumbra y ciega enamorando,
tus ojos cargados de tristeza,
se levantan mas allá de tu cabeza,
queriendo de dolor salir volando,

Volando de tu cuerpo sale ella,
adornada con tus miedos mas atroces,
los oculta entre susurros dando voces,
alejándose camino de una estrella,

¡Yo te muestro el día refulgente!
Con dulzura y picardía de doncella,
giro y salto, con soltura, ¡de repente!
sorprendiendo con mi audacia tus reproches,

Mira el cielo embravecido por las olas,
que levantan, de fósforo, las nubes,
azules y verdes y espumosas de orbes,
rompen fuerte tallando caracolas,
que suenan a ríos empantanados,
a corrientes sin lecho ni poesía,
y a dolores que corriente transmitía,
o a pontones por los vientos destrozados...

El día es un sol malhumorado,
al que escribe lo tiene entre sus brazos,
no lo acuna, lo mantiene con sus trazos,
tanta luz ya lo tiene alborotado,

Yo prefiero la noche en su belleza,
la noche en su grandeza inigualable,
despertar para escribir con la tristeza,
sin montañas que se enfrenten con mi sable...

Es "La Obscura" con su patina de rezos,
con su luna que amartilla a los poetas,
ámbar, nácar, plata y azures cometas,
la que dicta con su gravedad mi peso...

Deja que te enseñe este universo,
de canciones y de rimas y de dientes
blanco esmalte en la joven boca hiriente,
negra luz para iluminar mi verso,

¡Aquí mueren la métrica y el ritmo!
¿sabéis?, sólo escribo para los abetos...
para los pájaros de joyas refulgentes,
para las gentes que leen a los muertos,
o para los niños que miran al río...

¡He sido la corriente!

El soplar del viento, el polen, las semillas,
caminado por caminos de corcho,
siendo el agua y las cabezas amarillas
con las caras de huevo blanquecino,
y los cuerpos de muñecas orinadas por el tiempo,

¡He sido el cuerno olvidado!

El ronquido de la bestia de diademas,
el signo blasfemo de su corona, a veces
Brillante coraza o escama de luces,
que se une a la piel del árbol o del poeta,

¡La mas oculta de las pasiones he sido!
entre los sirgadores y los falos,
entre las mujeres pobres pero buenas,
entre los enfermos y los que escriben,
y entre los que nacen y entre los que aún no mueren...

He sido absoluto y he errado tanto...
He sido flexible como un junco, ¡y también equivoqué el camino!

Disfruta del paisaje que te ofrezco...
Mira al cielo, alza tu boca y respira,
atrae toda la brasa y todo el rojo,
comprime el añil en tu paladar...
¿no te sabe a poema?
ahora las nubes saben que conoces sus secretos,
el sol te servirá de guía, la luna...

¡La luna te hará de celestina!
No hallarás nada que no anduvieses buscando...
ni entre los muebles encontrarás tu sino,
será aquí, en este universo versado, aquí,
¡aquí te sentirás vivo!
porque dime...¿cuánto tiempo llevas muerto?
¿cuanto olvidado?
¿cuantos veces tu corazón se ha remendado?
No llores más, no tendrás que marchar,
quédate aquí a mi lado...
¡Junto al estandarte y la oriflama!
A través de las siete murallas,
cruza conmigo el puente, ¡ven!
que la inmortalidad te aguarda...

(No hay muerte para el que nunca estuvo vivo, ni vida para el que sólo fue poesía)
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Tu y yo

Elevado por encima de los pájaros pude conocer los secretos de los hombres de barba larga,
no hubo puerto ni río o afluente que contuviese la furia desatada de los titanes que me arrastraron...
Enseñándome cómo vivían los que me señalaban pude reír con una mueca de espanto lastimera , con un dolor agudo pené por mis hermanos a los que tanto deseo ver iguales...
Elevado por encima de los días y las noches conocí tu lamento, ¿eh? Viejo...retorcido entre tus cuentos y definiendo lo que dicta tu ego, sin volar jamás, sin jugar con plateadas abejas...
Comprendo tu dolor y me conmuevo, ¡y no te juzgo más duro de lo que mereces! Al fin, candoroso tras fiero...no hay culpa en tu ignorante sapiencia, ¡es el verbo! Es la definición de tu verbo, donde tú razonas yo sueño, y si tú miras yo observo...¡no es tan complicado!
(Tú sabio y yo bohemio)
No te juzgo, ni quiero tus explicaciones ni tan siquiera te condeno...
Pero hay un retrogusto que persigo, una especia que disfruto cuando puedo, una frase que retumba en mis oídos y una estancia entre paredes que alimento...
Tu eres sabio y yo bohemio.
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Soñando, simplemente soñando...

Un millar de hormigas nacieron de mis ojos,
un millar de hormigas rubias y saladas,
al soñar que estaba vivo y me querías,
al pensar que eras dormido y me soñabas...
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2comentarios 82 lecturas versolibre karma: 127

Marinero

Dile al barco que me he ido...
Dile al barco que navega por mis versos que me ahogo en este encierro traicionero tan profundo...
¡Capitán del Mar bravío!
Dile al viento que susurra que perdone mis pecados y conceda mis suspiros y aletee con mis besos...
Dile amada, a los ríos, que las piedras no pondrán allí sus nidos , y a los pájaros mojados dales alas...
¡Corazón de sotavento!
Dile al tuerto medio loco de mi seso que no llore más por eso, que es el tiempo quien dispone su momento,
¡Dile al cielo que me ayude! ¡Pide ayuda!
Dile a Dios que llame a Buda, para hacerme una limpieza de cobardes intenciones, ¡pide ayuda!
Dile a todos que el poeta mientras crea se destruye, que la tierra sabe a niebla, y el dolor me sabe a nube...
¡Poeta de este casco enardecido por la muerte!
Dile a voces lo que piensas al espejo y almacena su respuesta, hay un hedor, miedo al error, cierta tibieza...
¡Dile al Capitán que ya estoy muerto!
Di que aquí se ahoga un hombre y nace del barro infecto de su cobardía...
¡un glorioso marinero!
Dile que me he ido...
...que ya no volveré...
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sin comentarios 45 lecturas prosapoetica karma: 92

El Calor Necesario para la Vida se halla en el fondo de un poeta

Yo soy el poeta difuso,
el loco hiriente de origen confuso,
la roca valiente que propuso,
cubrir el sol de poemas que lo calienten...
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2comentarios 44 lecturas versolibre karma: 87

Rasgando la Lira

Llegué a la orilla del viento con una sonrisa,
Allí, donde los dioses primigenios habitan,
Fuego, Tierra y Agua me dieron cita,
Huyendo de la ignorancia, buscando mi risa...
¡Soy el creador de estrellas!
-Grité, al pisar la espuma de llantos y olores-
¿Podéis contener mis lágrimas? -aquí, donde brillan los planetas y las nubes son más bellas...-
¿Podéis devolverme todo el sueño que me habéis robado?
Porque yo no puedo seguir mirando al horizonte...
¡No puedo!
Hay un velo de muerte en las flores, un inmenso dolor en la suerte, se quiebran los brazos que me sostienen, -y al pobre Atlas su carga le puede... - Si miro a la planta tozuda que vence a la piedra, recorre mi cuerpo la sal que azota sus ramas, si miro al sol caliente me hiela las manos, me hiere la piel del abrigo y el limpio soneto desgarra mis labios...
-me duele la "piel de zapa", me duele el camino-
Llegué aquí, donde otros jamás subieron,
Llegué donde el ave Fénix se asfixiaba...
Donde el muerto sin ojos la Barca arrastraba,
Llegué...y todos los demás murieron...
Pues está oculta, guardando una rosa sin alma que absorbe la dicha y acude a besarla, la muerte.
¿Qué juego es éste?
Me siento en una piedra junto a la fuente que nunca me silba,
-Apreto los dientes-
Dibujo en mi mente una ruta que lleve mi cuerpo inconsciente de nuevo a la vida,
de nuevo a la noche...
de nuevo a la ira...
-Apuro mi suerte-
Termino mi sueño rasgando la lira...
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Una noche sobrio

¿Hoy es el día de la poesía?
-hoy es el día de la muerte en vida-
En este día sacrosanto entierro mis dolores,
oculto mis pensamientos lejos,
escondido entre tantos legajos,
perdido entre dulces olores.
Hoy es la noche de asesinar licores,
el nacimiento de un nuevo hombre,
que entre sonrisas se muere,
y entre las sombras se esconde...
¡No habrán más lágrimas!
Las revelaciones se turban y las afecciones serán de un gris apagado...
¡Mis lágrimas se secan en mi alma!
Mi alma se baña en sufrimientos que a nadie corresponden,
-pues aquí y ahora se muere el poeta y nace el tótem-
Llegó la hora y llegó el momento,
llegaron las nubes y se fue el viento,
¿Sorprendido? ¿Asustada?
No hay por qué temer las olas si no te acercas a su aliento,
un aliento de espuma sin cara, de roca desgastada...
Y yo, solemne, juro al cisne imitar sus alas,
al caballo alabar su tiro,
al mono pequeño robar su gracia,
y al cocodrilo su espalda...
Me muero y a nadie le importa,
¡Y es lo correcto!
En el interior guarda mi corazón su afecto,
y hacia delante su mirada.
¡Poeta marchito!
-volverán las golondrinas-
No temas, te quiero...no huyas que ya marcho a mi agujero,
ese precioso rincón de mi psique donde guardo caramelos...

(La verdad, dicha en prosa duele menos)

Vi surgir del mal una bestia, cargada con mi cabeza y diez diademas,
la acompañaba un gato muy serio, (creo que era la muerte)
Y en las diademas, grabados, signos de peste y de celo...
La bestia que vi se parecía mucho a mi, -sufría por dentro- pero era fuerte, enorme en su paciencia y de reflejos lentos...con dulce mirada y unos labios entreabiertos, guardando algún secreto, lloraba en silencio...
¡Cuánto se parecía a mi!
¡Cuánto!
La bestia surgió de mis entrañas,
era como yo , surgió de mi almohada, y rozó con sus sombras mi pecho...
Silbó tres nombres con una bífida cantinela;
¡Anatema! ¡Anatema! ¡Anatema!
Nació el día y murió el poema.
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2comentarios 42 lecturas prosapoetica karma: 24