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Poema Y

...

Te amo porque eres el aliento de la semilla.
Un viento infinito, amplios campos ebrios al mediodía.

Te Amo
porque a nadie te pareces desde que te escribo.

Mi alma partida y perdida entre el mar y la tristeza.

Estaba callado, tiritante, enjaulado entre dos islas de silencio
y esperma.
Angustiado. Herido, entre dos corceles pintados en el sueño.
Entre las mitades del día, algo va muriendo.
Ese algo lleno de agonías, de palabras parecidas al suicidio,
como cuerpo de agua, como alma de una naranja.
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Si es cuestión de confesar

...

Llanto por llanto clavado en el suelo
es un caos mi humor diario
[replique infinito de algo que se cose]

ondas enclavadas en el mar salino,
¿alguna fuente llorará?
tu cuerpo, fuerte opacidad que azota
con su mano derecha sobre mi hombro desnudo

de verde y tibio espesor
la mano que se alza en rebelión
contra un mundo de años comido.


[...]


La presencia de los días
martilla con toda intensidad mi hueso desnudo
cavidades y proximidades
desde el centro del hilo.
Rey de los olores opacos
ante la clarividencia de una pupila
nunca antes conocida…

las brisas y las horas
pasan sonando y retornan en picada
hacia la boca soleada.

Reír [reír] en la noche
para tratar de detener su devenir
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La dolce vita

...

Desaparecimos bajo el frío,
¿con cuánto barco se desplaza el mar?

A la deriva
movidos por una quietud implacable,
con esfuerzo la vida se va anclando a la memoria
bajo un rio caudaloso,

todo es viento, del norte y del sur,
señores del jazmín. Poesías de aquí y de allá.
Ya no hay bordes en las pupilas. Solo ojos.

Llegamos a la costa
lejos de ese mar que aprisiona y que encanta,
qué bellas formas se dan en el agua cuando uno escribe.

Qué bella palabra me
suena dentro y se me escribe fuera.
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Serendipia

...

La ciudad que llevo en los bolsillos
ahí, al lado izquierdo de tu nombre
un caballo sopla

En este día de cumpleaños
es mi poesía de nieve la que muestra el lado indecoroso de un pájaro en su ala.

¿Acaso tu memoria me está retando?

Me desgastaría en brindarte un beso
por el cristal de la luna y de los universos
y por tu memoria y nuestra estancia juntos
la sonrisa de Dios estallaría y
su cuerpo de amapola, todo, todo abierto.

En el vientre del día, en la vasija oscura oscura
se sueldan las tristezas y deseos,
crece fresca mi inutilidad, mi ternura imitando tu sombra
y tus pasos, inventando
tu ausencia tan honda y sostenida.
Hoy te sueño, despierto despierto
amante: astro de todo cuerpo
imitador de las lágrimas, y dador de sombras,
alto, alto es tu sueño,
violeta y desgarrador corriendo.

Una reciente aurora empieza a ahorrar tiempo
en su cuerpo, su diminuto corazón está fuera de la alegría.
Me fatiga tanto no saber de ti.


Ahora lo sé: la tristeza tiene el color gris.
Hoy mi alma me muerde y me reprocha el no estar contigo
¿Puedo adornar mi cintura con tus manos?
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Eternos los eneros

...

Sigue amaneciendo y a la mitad del día hablo de ti.
Ahora el corazón corre donde se le antoja .


Eternos los eneros jadeantes sin ágoras
y algo cerca que me llama, acaso
un último alimento herido,
es una pieza adherida a la carne, al hueso
a esa inmensa astilla de polvo
que se roe por las noches cuando se escribe,
es esa otra necesaria luz,
una emanación del interior, estacionándose
en el rincón
tras los utensilios de la noche.
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Porque quería que tu supieras

...

es diferente
se cuela por la pared interior de mi casa
un aroma como de nieve
o de juego de niños,

se respira quizá un instante de compasión

es el humo blanco
que parte desde mis padres hacia mí
y así ocupa el lugar interior de la casa y,
de paso,
ocupa el lugar interior de mí.

que raro me siento
que raro me pienso

llega el día de descubrir quién soy.
Respiro hondo como quien quiere adivinar
el nombre de una ventana,
respiro porque soy ese hombre atrapado
en la ventana
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Himno a la alegría

...

A veces cuando en la noche tranquila
se enciende una mano y se torna la tierra
a los labios, como una ceniza delicada
y una mariposa lila, así se va la alegría.

se trenza el cabello feliz cuando ve el sol ponerse
y las mujeres nacen desde una guitarra
una fría tarde, una sombra se arranca y se ve
partir a la cueva de los nísperos, así se ve la alegría.

Como juncos o nogales abiertos, la sed comienza
y se abre paso tranquila por la tarde que ya es tarde.
Se abre la rosa así sin veneno
su mirada no lastima, así se ve la alegría.

El sol anuncia el nacimiento de las sombras
y las cortezas casi verdes se enzarzan delicadas
la tristeza no cabe aquí, se hunde
y la humedad sube y sube, así sube la alegría.

Cuando en tu mano blanca me haces nacer
mi alma reposa sola, no se ve partir, se goza.
A veces cruzo el espacio sobre otros lugares
y empiezo a cantar, este es el himno a la alegría.

crece el musgo y las hiedras en los templos y
así con ambos codos sobre la ventana se ve morir el humo,
en los valles soy tu pasaje rubio
y una perla nace en la piel, así es la alegría.

cuando en los espacios la noche se cierra
ahí estabas tú ordenando fuego en la estancia
y los dos nos miramos y sonreíamos,
mientras afuera todo se agita, y se iza
el viento suspira y canta, así es la alegría.

¡poeta! las sombras cantan y se envuelven
aún tiemblo del primer encuentro
tiemblo por si llegara el día del sueño dorado
del contacto furtivo, de la alegría en el centro

por ti, poeta, los primero pasos
el rescate hacia la garganta para que siga cantando.
La señora del ruido y el señor de los besos,
por las ramas así llega la alegría y se habla

desnudos, fueron así mis besos y tus besos
un cuerpo de veinte años,
que dulces noches, aún se recuerda todavía.
Poeta, por ti los pasos. Así es la alegría.

Tu boca que siendo mía era del mundo,
en una noche llena de alas y música, así sería
una noche agitada hasta el fondo de las pieles
tu secreto aún florece como este himno a la alegría

por los cielos azulosos, e infinitos se juntaban
tu sombra y mi sombra sobre las arenas alegres
y eran una sola, y eran una sola
contra el mundo, así se levanta la alegría

y en la noche se sentía el tiempo y la distancia
por ese murmullo negro alzando en el cielo
la voz alcanza el cuerpo y se levanta
no hay frío si se canta, la alegría está despierta

la nota esbelta y ágil se nutre en la boca mía
en la noche tibia de la primera primavera, llena de perfume
de una música de alas, de un archipiélago verde
oh, voz en la sombra, canta, canta, así a la alegría

un álamo cantor, un fino aroma en mi voz
el mundo enloqueció por la ribera,
mi melena de ardientes campanas flotan de día
como el mar a una mujer sopla,
así se canta el himno a la alegría

mi corazón habitado por ruiseñores goza
mi vida va hacia el milagro y la señal de los cirios,
va hacia la vida, otro milagro que volvía
hacia el fondo, así se canta el himno a la alegría
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Voy a dormir

...

Voy a dormir, ya he salido
no hay trenes ni espera, solo vacío.
Una cuna está quieta y llora en el olvido,
Vida mía, de que ha servido si no he vivido.

Voy a dormir allá en el hastío
qué grande es la espera y qué grande el ruido.
Ya no hay pan ni macetas
solo un poco de inocencia por donde he venido.

Déjame solo, que ya muy tarde he salido
de aquí y de allá se pronuncian en mi nombre.
Al fin, al borde de puente se ha dado el estallido
cuántas razones para abandonar a este hombre ha habido.

Abrirme el camino que ya lo conozco
se rompen los brotes y los pájaros del silencio.
Qué tristes los pies y el alma tan tosca,
ya no hay compás, ni un alegría siquiera brota

Si olvidas, quizá es mi encargo
si a la espera ya se discurre la saliva
dile que no, que ya he salido….
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Diez mil días

...

Siendo presa en el acto. Mi época en la boca. Mi casa de lluvia.

Ayer, hoy, mañana
cuando camine por el perfume y las escobas,
cuando de visita vaya por tus dientes y tu boca húmeda,
me recordó, me recordaré, recordaría
como es andar en el tiempo y
anidar por una sustancia azul
parecida a la golondrina del sueño.

¿Me gusta ver tu cuerpo por sobre el mío o el mío por sobre el tuyo?


pequeño surco de la tierra, pequeño imán de las minas,
en ti la sustancia se crea y se trasforma:
me dices que cada letra viva, cada sílaba de tus manos
te recuerda el momento de la creación.

Sueño con la transgresión del fantasía
como la mirada de un mantel sobre la mancha de comida.

te llevaré a ver llover donde jamas llovió
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El malgastar de los cuerpos

Sobre la situación (demasiado grave) de mi país, donde no hay autoridades competentes,
donde no hay líderes. Solo tenemos un presidente tremendamente tonto e inepto.


A propósito de la situación de Guayaquil, donde los miles de familiares no
pueden retirar los cuerpos de sus seres queridos y se van con el olvido.


LA POESÍA COMO ACTO DE DENUNCIA Y DE INESTABILIDAD
(RELATO POÉTICO)

...


Estuve toda la mañana esperando el cuerpo sin ropa
disfrazado de emergencia:
lados sucios del país de nadie

te vi llegar, te escuché a través de los hilos del corazón
y se abrió el hospital
y no salió nadie

(…)

y ahora con mis manos atadas a la espalda
te busco bajo el agua:
el zaguán de la despedida de los cuerpos

y ahora siento que no hay despedidas:
tus ojos sonoros incrustados en las veredas

porque duele salir a la calle y no verte
porque aquí con las manos llenas de sudor
no consigo sacar la sangre de mi costado y despedirte.

(…)

porque duele y
en esta soledad las autoridades lo disfrazan de silencio.
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Arrebolar Azul

...

A mí que se me da manejar con altísimo honor la piel de las uvas
y temblando te recojo en toda mi boca con tus manos blanquecinas

Te deseo en la calle después de la llovizna por donde anidan los tréboles
te deseo en todo aquello que gime y que explota como en la noche de color

Te miro por donde sale el sol austral y calienta a unos cuantos besos en tu boca
te miro como quién recoge algodón en tu espalda y anida en ella

Te deseo como esa luz que palpita tras las gladiolas
y se evoca y se junta todo viento y mar en una sola hebra de tu pelo

tu cuerpo como ceniza palpitante, domador de llamas pequeñísimas
mi yo humedecido hasta el alma y te llama y me llama a abrirnos a la sed

El cuerpo encendido como la danza de la lluvia apagando un incendio
voy buscando el testigo de la arena y el domador de unas cuantas cortezas

y mi llave que se caldea a tu forma y figura perenne
va buscando el lugar de la memoria que conduce a tu puerta

Majestuosa es la alta montaña que conduce a tu pecho
y mi alto mar que se embulle y se esconde se riega todo todo en tu cuello

altísimo el fuego y en el cielo se cruzan besos de un jardín
nuestros cuerpos alabados se riegan en las oraciones de una iglesia feliz.
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Abrirse a la sed

...

La herida surge y surge, hasta ahora cabe en un sueño.
Tengo un ojo calcinado y el otro despierto
¿Qué lluvia se posó en los laureles? ¿Por qué ahora no puedo verte?



Estoy en un estado constante de amenazar a los días
de lastimar a un nido y no verlo nacer. Solo reír.
Voy recogiendo dudas y sembrando en otros cuerpos
ideas lastimeras y astillas de soledades contempladas.

Para que nada nos espante, que nada nos haga daño.
animales perfumados.
Para que todas las horas hablen de nosotros,
seamos pájaro y
canto y
ceniza y
hablemos en voz alta y
gritemos de histeria.

Seamos silencio, ese que amenaza hasta la estancia de dios.

Para ser más amantes vayamos lento
descubramos los números y su edad.
Hablemos del ruido y del silencio.

Golpeemos al día y a su memoria.
No aceleremos los cestos y seamos pintura del sueño,
inventemos una palabra parecida al suicidio.


Procuremos no olvidarnos
cuando el olvido venga. /deuda pendiente/.


Me siento tan débil como un animal imaginario.
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El matiz del reloj

...

Ahora que me animo y que estoy de pie
voy en las cadenas de estrellas, estoy parado sobre
los dinteles y estoy con un clavel atorado en mi sexo.

No me quieras, Suéltame. Mi voz partida y perdida entre la mitad de mi alma
y de esas mitades que se ve arder en los vientos,
y de esa boca extasiada y comida tu nombre ya me sabe a laureles.

Ya no tengo fiebre, te veo como todo el mundo te ve:
llena de horarios y de semanas un tanto muertas.
"Estás preñada de mi voz sujeta a mí desde mi nacimiento"

Silenciosos y discretos los nuestros
les he visto caminar hacia la media noche
por entre los ojos rotos
la cruz hendida hasta en el pecho.

_______________________________________
Dancemos debajo de la nieve
que está por nacer.
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A la persona del bus

DEDICATORIA PARA ESAS PERSONAS "FUGACES"
QUE LAS VEMOS UNA SOLA VEZ EN LA VIDA

A la persona del bus

...

¡Ah! si pudiera convertirme en noche
y acompañarte a desnudar los granos;
ser una llave que quede volando
y que se abran ciertas dudas y ciertos árboles.

En esta noche de pulmones extraños;
de pasajeros de alguna muralla;
de caminos y andamios sobre el mundo;
de mi propia voluntad y silencio.

A ti, persona del bus; azul cruzas sobre los cuerpos
que se sumergen en sueños donde yo pongo los ojos.

De pelo negro pidiendo el viento del mar.
Ruido nocturno nacido en todos los sitios.

No te conozco, quisiera entrar en el cielo,
de pie ahí, en los astros, encima de las flores y volcanes.

Hay suspiros de la buena tristeza;
hoy, entre navíos y estrellas, quisiera acordarme tu nombre.
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Claraboya

...

Como duele la vida,
pero vaya que se vive.

Como duele el alma,
pero vaya que se escribe.
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Inédito

...

Aquella luz era mía
aquella sororidad era mía,
aquel templo el de los pájaros y
aquel refugio el de mi alma.


Todo en la isla era silencio, algo contrapuesto
irreductible...
yo era presa de los mimos de la noche
y de sus estrellas,
iba en camino hacia el hemisferio sur,
¿de donde vine? y ¿a dónde voy?
es la imagen de la fugacidad...

detenido en el plan de la corteza
allá lejos, en los arbustos de humo y piel,
allá lejos mi alma pernoctará.

Allá donde esa luz seguirá siendo mía
esa sororidad seguirá siendo mía
esos pájaros seguirán siendo los míos
pero ya no mi alma.

Mi alma se la han robado los policías.
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Sobremorir

...

Aquella tarde imaginé mi vida:
dulce y evocada hacia un milagro,
disparado en la razón por una gota de polvo.
Me detuve en seco, tenía miedo. Lloré
y estuve a punto de escribir, de escribirme.
Respire por ti, por los lados, por los costados
por las gradas y la gente,
por lo dura que está la vida.
Pensé en el vuelo, y morí bueno, viví un poco más.
Quería solo contarte que estoy muerto,
quizá más muerto que tú, que ella,
casi herido por las golondrinas, casi al borde
del nacimiento de los nísperos,
agotado por las letras, los párrafos, el agua.
Me he quitado la vida y por mí circundan
las gotas de las fisuras.

Quemado, iletrado, sin huellas, así vivo, así muero,
a ratos, a cuentagotas, con pus y astillas.


Así vivo, con púas,
intentando, apenas, seguir, sobrevivir, o sobremorir.
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Mirada abajo

...

Se partía el día con la luz tenue de un arcoíris
y la calle ya se desnudaba irritantemente azul.

Mirada abajo
¡Cuántos vientos sienten pasar el tiempo!

Yo, quieto, abrumado por las ideas de la soledad
caminaba, el rocío germinaba, aleteaba.
Tenía la posesión y la posición del sueño:
estaba anclado a las antorchas y miradas del día.

Pasaba gritando y muriendo de frío junto a la carretera
y a los muros.
Mi cuerpo estaba enraizado en el banco. Me sentí.
Qué fácil es omitir esa pasión de las dos lunas.

Mi soledad tiene gestos de ser admitida en todas las escuelas.

Me detuve en seco entre la hierba mojada.
La vida me ha llegado a los labios. El día se sacudió.
Musitaron las campanas alrededor y en mis oídos tristes
se enunciaba la veta del amor.

Un mirlo tremendamente blanco salió a mi encuentro,
desenredó sus alas y me ofreció un dolor de piedra.
Amando amando le ofrecí unas migajas de piel y ámbar.

¡Qué contenta es la piel en los cantos fúnebres del amor!

Mi alma ardiente está fuera de lo que existe y lo que pre existe,
la tarde se va extinguiendo como los pasos de un último suspiro.

A mí concluye todo:
los ojos de nieve,
el cuerpo de las ciruelas
la fruta en el tiempo y las señoras eléctricas.

A mí, que me pesa más el amor que el olvido.

Me parece tan extraño la fiesta de las flores ahora
y el rumor de una silla quebrándose en mita del día.

Ahora todo tiene forma aniquilada, casi perenne, casi triste.
Ahora que nazco en una tumba veo mi cuerpo lejos lejos
Emergí de toda lucha y de todo contexto,
mi amor jamás está de luto.

Los pájaros del parque han establecido mis residencias
muy allá del mundo, muy allá de las mitades de las almas.


¡Ay si pudiera ver nacer a las amapolas!
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Kari Azul

...

Estoy aquí
pensando en ti y en tu canto:
de sirena, de estrella del alba,
de danzante...

cuando tus manos curiosas me tapan del día
y me abrigan,
cuando tus espinas doncellas se aprestan
a regarme,
a limpiar de mí los males
con el aliento que va cubriendo mi sombra
y de me devuelve el alma,
pienso en la ciudad de mis bolsillos
y en sus habitantes,

pienso en el mar
y en las lucecillas…

pienso en la espiga y en el grano de sangre
derramado sobre mi cuerpo,

pienso en tu caricias a borde del sol
este saliente hombre que te ama
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El milagro de la silla

...

Que escribo de la chimenea, posado
como un día desnudo en la historia de un día de rosas,
como mi más pequeño movimiento

Que he sentido el musgo en mis pies
pero no las flores en mi espalda.

Que me abandoné a la lluvia del verano pasado,
pero no al rocío de esta mañana.

Pues, que te digo
que estoy enraizado en un muro con las alas del viento
y que los pájaros ya no repiten mi nombre.

Que estoy en una esquina llorando y viendo morir el verano.
Que estoy con dudas sobre qué día escogeré para mi muerte
y estoy a la deriva, dejado con la sal y las banderas.

Que en vano se escucha el gemir de las frutas
y que las amapolas cortadas aún dan flor;
y que los días aún nos salen a vender sus dientes.

Pues, que me es imposible no recordarte
si desde mucho tiempo ya habías venido.
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