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Con pata de palo y parche en la boca

Entiéndeme, bucanero:

Los surcos en el mapa de mi piel
tienen abismos hacia lo desconocido.
Se quebraron sus esquinas,
ardieron todos tus cálculos de cabotaje...

Y todo por llegar a islas desiertas.

Donde no había olas,
ni huracanes,
ni lodos,
ni loros que repiten la misma historia.

Donde no estabas tú,

asediando mis velas,
arañando mi mástil,
esclavizando mi rumbo.
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14comentarios 80 lecturas versolibre karma: 126

Me he olvidado el telescopio

Tras la caída en picado hacia el fondo del vaso, entre hielo menudo, bañada queda la lengua en bebida espirituosa y serpentea helicoidal.

Sumerjo las ansias truncadas, las tensiones resueltas entre los recovecos de la mente.

Y golpeas la puerta de los sentidos. Preguntas incesante si pueden salir a danzar a oscuras.

Te percibo la silueta en mitad de la nada. Niebla sobre el agua cuando Sirio se regocija en el techo del mundo.

Desconozco si tus manos son ásperas o suaves, si sujetan con fuerza o desabotonan sin un mañana.

Las mías lo saben. Lo han visto. En su fase REM. La de las revelaciones alucinógenas, las que arrastran los deseos al sueño ligero, vaporoso.

Y la piel bombea al compás de la noche.

¡Saltemos al lago!

Pero sin tejidos artificiales. Tan solo las células curiosas, las que pasan electricidad a unos milímetros.

Me he olvidado el telescopio a la vuelta de la esquina. Tendrás que llevarme a ciegas hasta lo más alto, hasta que mi cuerpo caiga rendido.

Encendido.

En los brazos de la ignición.

En los tuyos... en los míos.
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22comentarios 85 lecturas versolibre karma: 143

Dormir entre versos blandos

Nos dimos las buenas nubes antes de volver hermética la tormenta entre las sábanas.

Soñamos que nos precipitábamos en el viento y su plenitud, los labios fueron moldes, cortezas de abedul.
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12comentarios 88 lecturas versolibre karma: 128

Noches de fragua

¡Por qué se abre el suelo si he roto el cielo de tu boca!

Eres la conjetura más canalla que ronda en mis noches naranjas.
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14comentarios 107 lecturas versolibre karma: 140

Restos de metralla

Me he subido al ascensor de lo sublime. En la azotea te he encontrado, entre pentagramas de luces y silencios que retumban sobre carcajadas de madrugada.

Un puzzle de plantas de madera y hierros oxidados, de trozos de fuego y lava en calma.

Aunque salte de dos en dos los peldaños de la escalera de incendios, siempre llego al origen de esta lengua de mariposa que se enrolla y regala sílabas azules.

Cuestión de equilibrio, tus brazos y los míos.

En el tejado observamos el mundo. Pequeño, cabe en nuestras retinas, hilos de cobre.

El cuento de nunca acabar, nos sobran los pretextos para que las bocas se encuentren al girar la esquina nocturna.

O diurna, qué más da.

Hilvanamos labios ansiosos por explicarse y también por callarse a besos.

No me apetece dejar de soñar. Es un chasquido de dedos, un parpadeo. Un gesto.

Rotundo.

A la velocidad de la luz hemos conquistado la elipse de nuestras ganas. Hemos dejado diminutos los restos de metralla.

Viajamos ligeros, repletas tiritan nuestras almas.
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En la cuerda floja

Éramos dos cuerdos elásticos, hasta que la locura tensó lo que quedaba del cordón.

Ahí caímos sin red, directos a la boca.
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19comentarios 120 lecturas versolibre karma: 130

Se cuelan las gotas

La gravedad arrastra cristales esféricos.
Se rompe el cielo en millones de burbujas acuosas que se precipitan en las sienes de los que miran la metamorfosis del viento.

Se cuartean las nubes como granadas maduras. Se desprenden sus cuentas transparentes hasta que pintan los labios húmedos del otoño.

El calor sofocante ha sido amante estival.

Llegan los días más cortos y los amores a fuego lento.

Las primeras tormentas dejan desnudos los rincones furtivos, los recodos de calles ladronas de besos.

Soplan vientos viajeros, aire templado y labios inquietos.

Llegan tormentas tatuadas en turquesa, nubes verdosas y sueños viajeros.

Lluevo.

Soy aguacero.
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19comentarios 130 lecturas versolibre karma: 128

Desangrarse no es una opción

Cuanto más me cierras la atmósfera, más alto vuelo, gravedad cero entre pecho y espalda.

Cuanto más papel de regalo pesado me grapas al alma, antes salgo del envoltorio.

Quiéreme libre, respétame al alza, no me ancles a la niebla oscura.

Dame almohadas blandas, llévate tus pesadillas asomadas al balcón... y esa ristra de sábanas duras.
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24comentarios 108 lecturas versolibre karma: 134

Me bajo del pasado

Y hasta aquí llega mi billete.

A partir de ahora, seré polizona de la libertad. Donde quiera llevarme.
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25comentarios 159 lecturas versolibre karma: 128

Y al final...

Vivo dando saltos entre esponjas en una bañera de tempestades y olas.

A base de sorbos de tabasco y café sin azúcar, de medios limones recién partidos y cien cáscaras de pomelo.

Y aún quiero.

Las madrugadas entre música, la concentración de almas alborotadas, el brillo en los ojos y el mundo en mi pelo.

Sí, aún quiero.

No me importa vivir si el pago es la boca amarga y el sueño perdido.

Quiero.

Las ojeras pintan, pero no definen. Son sombras de agitación trémula, de guerras sin tregua.

Me enredo.

A quién engañas. Subes y bajas con la misma pleamar, dejas cangrejos en la arena que caminan truncados, soportan naufragios y alzan las velas.

Me muevo.

Entre sombras perdidas y cuentos chinos. Entre esquinas sin nombre y puertas de almíbar.

En bucle, resucito y muero.


Y al final, (te) quiero.
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16comentarios 108 lecturas versolibre karma: 125

Tuétano

Como el que incide con un buril, dejaste marcas en mis huesos. De caminar entre tormentas, de quebrar la parte dura de mi cuerpo.

Y al descubierto queda el tuétano. La esencia del compás, el vapuleo de las idas y venidas.

Las palabras blandas permanecen colgando del balcón, entre macetas de infortunios marchitos. Esas ya no las quiero.

Me sobrevuelan sílabas vivas, brillantes.

Con ellas me subo al tranvía y acariciamos el acero y el hierro. Entre paredes rojo Pompeya y con sabor a ciruelas.

Los huesos partidos consiguen reunir todas sus astillas, mikados azules entre muslos y hombros.

Ahora es tiempo de mis pupilas, abiertas veinticuatro horas, las farmacias de guardia para arañazos del pasado.

Es tiempo de mis aurículas, que explotan de ganas cuando viajan entre vagones prendidos al humo.

Sumo.

El limón sabe a vida. Suena a fuentes y es ligero como una pluma. Cierra heridas.

Cura.

Y se empieza de cero, salto al vacío.

No miraré atrás, mi cuerpo es etéreo, no seré estatua de sal.

Duerme.

Quizá nos crucemos en un sueño inesperado o en un garito entre luces. En unas palmas, en un crujido.
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De un soplo

Esparció las siluetas del hielo entre las rendijas de la lengua. Esas que dejan la puerta entreabierta a los gemidos y risas.

Entumecida, la alfombra jugosa albergada entre el paladar y lo que le quedaba de decencia, optó por callar.

Para siempre.

Dejaron de desfilar los secretos, los temores, las vivencias del día y los recuerdos de hace años.

Todo enmudeció.

Optó por sonreír en braille, para que los dedos mágicos supiesen sus historias con sólo rozar su mirada.

Los de esas manos cálidas y transparentes. Esas que bailan y elevan por encima (y por debajo) de la cintura.

Y el camino se volvió un misterio, sus anocheceres prendían las ascuas entre puestas de sol airoso.

No importaron los tragos amargos y con sabor a piel de mandarina.

Acabaron siendo el toque necesario para un final distinto, el de esa boca que, por fin, olvida.
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18comentarios 113 lecturas versolibre karma: 125

Gritarlo

A veces se nos van por el desagüe los sorbitos de pasión y la sangre de amapolas que quemamos con la indiferencia.

Dejar pasar caricias súbitas, miradas con las manos, horquillas en los ojos. Esas que sujetan las pestañas para permanecer mirando más tiempo.

Como el que recorre el telón y no quiere que acabe la función.

Pero acaba.

Y no nos da tiempo ni a aplaudir.

Se van los instantes. Las risas. Las tragedias y los enfados.

Desaparecen los guiños.

Los besos protagonistas dejan de estar nominados.

Y al final lloramos el vacío.

Las noches sin bombillas. Las aguas sin manto. Las hojas sin su verde. El cielo muere y cae de canto.

Y pasamos a ser el guión mudo de una película en blanco.

Quiero decir te quiero.

Bordarlo en tus párpados. Para que lo sepas cuando dudes, para que sonrías al pensarlo.

Quiero vivir el tiempo. Beberme las horas y acurrucarme en tu boca.

Quiero gritarlo muy fuerte.

Y que me oigan en el último asteroide al girar la esquina del cielo.

¡Que me detengan por escándalo público y por desvelar a los marcianos!

Que lo confiesen mis ojos y lo susurren mis manos.
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25comentarios 116 lecturas versolibre karma: 137

Cerrado por derribo

Prendí fuego a los bordes de la locura.

Abrí ventanas con tanto ahínco que me quedé hasta sin cortinas.

Ahora danzo descalza, sin botones y con cielo en las costuras.
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Así de complicado, tú y yo

Somos bestias abriéndonos los labios,
mariposas lamiendo las heridas.
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11comentarios 129 lecturas versolibre karma: 110

Los labios del mundo (colaboración con @Alex_richter-boix)

(Escribir con Álex es vida, lagartijas, lluvia, líquenes. Es una oda al surrealismo natural)

Balones de labios a medio acunarse rebotan entre esquinas. Manos llenas de arrugas regalan flecos de brisas.

No esperarán a la eternidad ni un minuto,
que se pudran las manzanas caídas,
pensó mientras la lluvia picoteaba sus ojos.

Enredadas las pestañas entre diapositivas veladas, vestidas de sepia, miró entre arbustos de hielo y esteras de espigas.

Se fue y no se derrumbó el cielo,
le gritó la lechuza que le cortaba el paso.
Miró alto, sobre las esteras,
el cielo estaba hecho de escamas de peces manchados.

A veces buscamos alto la salida. Nos perdemos en mapas aéreos y en senderos nocturnos. En iris brillantes de zorros en el firmamento.

De ahí sólo caen gatos redoblando tambores,
pájaros guiados por un hilo en su lengua,
el cielo es de una desmesurada claridad
ni a los ángeles el aire retiene.

Y se nos grapan al alma los días azules, las gotas traviesas de tormentas verdosas. Gaviotas susurran cómplices los secretos del viento. Somos cuerpo, somos aroma a romero y mimosas.

Ven y arráncame, sólo florezco una vez,
en el bosque el silencio se forma del ladrido del zorro, del olor de nuestras hojas mojadas,
de las vidas que se deshacen
en seda tierna junto al sendero,
somos los labios del mundo.

Contigo broto de nuevo, estornudo la savia que daba por perdida. Somos pompas de abrazos, soy tu musgo entre encinas.

Contigo vuela libre mi alma de golondrina.
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En silencio

Se me astilla
el paladar
de pronunciarte
en silencio.
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12comentarios 91 lecturas versolibre karma: 125

Un vaso de leche (colaboración con @horten67)

(Esta oda a algo tan rico surgió en el momento más inesperado con la reina de las recetas sabrosas, la pastelera de la vida, mi amiga Horten)


Entre alfombras de landas y césped mojado, rumia la vaca el verde bocado.

Pastar es todo su mundo,
absurdo por rotundo.
Pero esta verdad tan escueta
es necesaria para su dieta.

Espanta moscas con el rabo,
mueve orejas de aquí al otro lado.
Vestida de lunares, la vaca sueña con volar muy alto.

El rocío en sus labios apremia sus deseos, mariquitas punteadas se asoman entre el cubo, lleno hasta el borde de tibia leche entre los dedos.

En las noches de insomnio,
un vaso caliente.
En los días de lluvia, con café o con cacao.
Con arroz y canela es postre divino.
El rico líquido blanco nos estimula,
y nos enriquece.

Cuajaditas con miel.
Queso con nueces.
Bachamel para croquetas o para ricos canelones.

Recuerdos de infancia calentitos.
De mañanas de tazón y tardes de merianda.

Qué versátil eres, vasito de leche.
Cuánta vida y recuerdos en un sorbo.

Del verde al blanco en un suspiro,
cuenquito lácteo, amigo mío.


(Y ahora, amigos lectores, vayan a por unas galletitas y terminen el poema...)
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Arráncame de cuajo

Al final acabas desgarrando y triturando mis huesos, desintegras mis costillas de tanto apretarlas.

Ahogas hasta mis silbidos entre jardines sin pétalos.

Y llegas en la nube de arena y revientas mis retinas con cada impacto de esos granitos, pequeños pero destructores con la fuerza del viento.

Silencias mis tarareos, apagas mi vuelo, estrujas el último flujo de clorofila entre mis venas.

Cercenas.

Me apagas las estelas de los cometas, me enredas los anillos de Saturno.

Y me hundo.

Olvídame de una vez.

Deja caer de tu cabeza cada uno de esos momentos en los que me he instalado en ella sin querer.

Déjame saltando entre los tejados.

Arrullando las noches.

Ronroneando entre los gatos.
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16comentarios 114 lecturas versolibre karma: 111

Viraje de antojos

Se me antojan las noches de carbón desintegrado. Refulgente al iniciar la combustión.

Se te antojan las noches de olvido. Incisivo cuando se acaban y ahogan las sílabas sin sabor. Sin sentido.

Se nos antoja una marea distinta.

Soplan vientos de cambio, vira la impaciencia y se convierte en estampida de antorchas líquidas.
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29comentarios 143 lecturas versolibre karma: 123