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Soy Breve

Somos memoria. Una sucesión iterativa del centro al que no queremos pertenecer.
o al que no deseamos llegar, porque nadie, desde su motorización inconsciente esta
dispuesto a desoxigenarse. La existencia intenta de muchos modos prevalecer, hay
una predeterminación en fecundar y fundar en un universo caótico donde la premisa
es alejarnos del núcleo de lo que no queremos ser: Extintos. El espíritu es aquel ente
exobilogico que no necesita, existir para crecer, para agigantarse, para materializarse
hasta el punto de asumir estaturas de grandeza, creerse tan superior, que realmente
logra consustanciar objetos, expandirse sobre una arquitectura inerte, muda de toda
palabra y todo gesto, usurpa espacios que no le incumben. Y se cosifica, al extremo
de tomar un alto valor, tan alto que es imposible establecer precio admisible con los
parámetros comerciales a los que se subordina; —ya que es susceptible de venderse—
Es una propiedad mezquina y desde el punto de vista matemático, terriblemente
asimétrica. Suele tornarse tan elástica en sus feudos, que se hace impermeable
a otras formas metafísicas y moleculares comprobadas. Opta por combatirlas.
Se transforma en líquido moldeable y moldeante (no newtoniano) estructural
y visceral se apodera de los rectangulares claustros de nuestra conciencia y define.
La ciudad se inunda de sangre y en esa hemorragia de todos los tiempos. Soy breve.
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Luna Que Enloquece Poetas / En el mismo Manicomio Con @Fran44sombras

Querido amigo:

Los rumores no son falsos
Bajo un haz de luna rubio opaco,
deambuló en las noches solitario,
escoltado por los pasos solidarios
de un linajudo perro flaco.

No te engañan ni incurren en blasfemia,
si te dicen que en alguna madrugada
susurrando un profundo verso de Minada,
me ahogo en acre pozo de bohemia.

He recibido algunas cartas
Con las señas postales de Cádiz
Donde dice que: si me ama o me olvida
le da igual.
la ultima vez la vi en el cielo de París
a la altura sideral
de un poema de Sinmi.
—¿Sabes?
Fui al psiquiatra…
Por sugerencia de la vieja que preside
el consejo comunal.
(Hacen algo más que administrar el pan)
En su entrevista preguntaba si oigo voces
Le dije — no,”noou”.
No, permítame que responda.
A mí me andan persiguiendo,
cuarenta y cuatro sombras,
para darme una encomienda
de un ilustre poeta gaditano
Llamado Francisco Renda.

—Se desubicó,
Eclipsaron sus saberes—
Me abrió la puerta y dijo:
— si consigues quien te cure
Avísame, por favor.
Para también, ir yo—

¿Dime si no hay razón de enloquecer?
La luna, quién fuera mí mujer,
hasta lo noche de anteayer
se ha marchado tomadita de la mano
en un vuelo de Latam,
con un joven poeta de San Juan
llamado Nitsuga Amano...

La Unión será muy apropiada
— ¡Suponte!
Me he enterado en la mañana
que se casan en la Habana,
y el padrino es Saltamontes...

Querido amigo, ¿qué opinas tu?
Echémosle pulso a la suerte;
voy a lanzar la moneda cara o cruz.
Gritemos siete veces:
!Carpe diem —Mucio Nacud!
Es un poeta de altitud.

A decir verdad mi cordura es grande.
Voy a recolectar los frutos del fecundo árbol,
donde cultiva los versos Héctor Gaibor
con las alforjas de pasión
de Yaneth Hernández...

…la luna, tuvo sus razones.
Al dejarme…
Tambaleante de embriaguez en una esquina
bamboleando un vaso lleno de tequila
Para evitar, su contenido se derrame.
Pues, me han “echao” de la señorial cantina
Propiedad del Mute, Adames.

De la Habana llegan cartas formateadas
Sobre pliegos de luna en origami
En ella van los versos de Lidianny
Al compas de un son de madrugada.

En el tiempo convivido con la luna
Nunca de sus rayos abusé
Y ella se ha ido persiguiendo la fortuna
De Eusebio García Useggb.

Querido Pequeño Burgués:

Nos llegan de las lejanas tierras
de los profetas, dioses de las letras,
amantes de disparos pero sin guerras,
el asedio de tus locuras,
fruto de horas de exilio, de condena...

El cónclave de las odas,
dirigido por "Varimar",
ha decidido dar cobijo
a tus largas horas
en la esquina de cualquier bar,
con tu ron habanero
y el son al despiste de algún juglar...

Jugamos al "Muss" sin cartas,
porque todos los ases son tuyos,
te conoces todas las tretas,
te bebes los versos de "Violeta",
y la suerte te paga el orgullo,
de que el olvido te ha hecho
mejor poeta...

Decidido por unanimidad,
con la firma de su presidenta "Enidsáis",
y apoderadas "Yaneth" y "Ana",
sin olvidar a la Diosa "Erato",
(musa que todo da, que nada gana),
te envía la presente,
su vocal de palabra,
en tus versos presente,
el de las cuarenta y cuatro sombras,
admirador y penitente..

Querido amigo:

Ya que el papa es su tocayo
Hable con él, a ver qué le sugiere.
Recuérdele que la Virgen del Rosario
es la patrona del pueblo de Ray Pérez.
Y en su trono solemne yo prometo
mejorar en mis locuras,
y escribir hermosas silvas
Como las hace María Prieto.

Querido Ludico:

Damos fin a esta contienda,
como diría aquel músico,
el de la guitarra sin cuerdas,
el que nos susurra que eres único..

Dejemos que el azar haga su trabajo,
que el destino discurra en travesía,
y que no se pierda ningún sueño,
la magia de los versos,
de este rincón llamado Poesía..
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Debía Una Rosa Blanca

Tuve un sueño y se hizo realidad.
Pero me faltó valor para eternizarlo.
Ahora vuelvo a soñar con deudas
Pendientes con los muertos
Y tal vez deba morir para pagarlas
Eso llegará, —tengan la seguridad—
Pero mientras tanto los recuerdos
Me trasnochan cuando duermo
—Quise decir— cuando lo intento.
Te dejé morir en otros brazos
Distintos a los míos que te amaron
De verdad.
En un tiempo presa de la brevedad
Precoz y confuso en emociones.
sentí anudarse mi garganta
Hincado en tu sepulcro imaginado
Ofrecí una rosa blanca
y sentí que la tomabas en las manos.
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Razones de Mercado

Hoy como siempre (los domingos) fui al mercado
Me sentí algo incomodo con la mirada congelada.
Exhibida tras vidrieras muy bien refrigeradas.
Con el vientre colmado de cadavéricos pescados.
A cien pesos estaba el kilo de frutilla o fresa
Por ochenta puedes llevarte hasta dos kilos
Después de un exhaustivo inventario en mi bolsillo
Opté por llevarme gratis, unos gramos de tristeza.
La felicidad abruptamente ha subido precio
Y hay promociones de rencores por docenas.
Venden besos especiales para últimas cenas
Y ausencias artificiales disolubles en desprecio.
Yo solo fui por unas raciones de verdura
Necesarias para equilibrar los carbohidratos
Me habría salido exponencialmente más barato
La soledad y los disturbios de la duda.
Hay un suntuoso proceder en el mercado de razones
El poderoso, la compra a cualquier precio sin tenerla
Y cuando es propiedad del desvalido
Este hace hace grandes esfuerzos por vendarla.
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El Péndulo

La masa…
Quiero recordar otros versos
Pero pende de un hilo mi existencia.
No amo ni recuerdo.
Soy un instrumento neutro.
Resistiré —me dije— y lo estoy haciendo.
¿Quieres saber? —estudia —
¡No me preguntes a mí!
—Sé muy bien el significado de oscilar,
Lo he calculado muchas veces—
Oirás algún rumor sobre el péndulo ideal
(Como la campana)
Oscila libremente sobre un plano vertical.
Son tiempos nuevos, de hombres nuevos
Debieran abolir la sumisión y la censura
—No puedo hablar—
Estoy confinado en un cuarto de tortura.

Tortura, Venezuela , disidente, la lucha continua.
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Discurso Impertérrito Colaboración con @Yaneth_Hernandez

Integro los gemidos de la diáspora
Herida de mortales proyectiles
en la evasión, la sangre brota.
Mientras miles ambiciones se desatan
Los sonidos parecen pólvora,
lejos de los guetos aguardan los fusiles.
Comienza la comparsa de los idiotas
premian la valentía de quienes matan
Si para reinar, ante un pueblo una idea
Precisa del concurso de las armas
Esa idea no es autentica, no es buena
Y en consecuencia sus bases no son sanas.

Cuando el honor tiene hambre
la conciencia actúa apegada a la irracionalidad,
aparecen los declamadores de la paz,
ofrecen un trozo de esperanza a cambio
de guardar silencio en las favelas.
—Hermano: tú que amparas nuevos reyes,
nuevos santos, nuevo dios y nuevas leyes.
Hipoteca o vende tu impávido esqueleto.
Hazte esclavo, redentor o apóstata perpetuo
pero no endoses tu pensamiento...piensa…
Y permíteme a mí, también pensar.
Ahora; si la venganza y el resentimiento
Son motores de tu vocación
Toma mi casa, mi huerto, mi taller,
—conviértelo en carbón—
Y coman todo cuanto puedan,
!Una sola vez¡
Confina tu odio, coarta tu sed de venganza,
enfunda tu arma y abre la celda al inocente.
Concilia y construye sobre la esperanza
cierta de mejorar el presente.
Mas, si tu alienada mente
Dicta otros infames objetivos
Toma tu hoz y tu martillo
Y sepúltalo, en algún extremo
de tu propio tracto digestivo.
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La Guaira y Yo

…y se dio que hubiera luz
Y manantiales.
Remanso de cordilleras
Extinguiéndose en las costas
Aleteos de gaviotas
Y arrecifes de corales.
Una tristísima canción
Trae el viento silbando
Me confieso adicto al sol
Y a unas gotitas de ron
Mezclado con yerba buena
Y una cascarita de limón
¡Ah!...—De verde limón—
Montaña, mar, cielo y sol
Tragedia, miedo-plomo.
De algún modo.
El acróstico del paraíso;
Digo… De La Guaira.
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Ecos de Tierra y Fuego. Con @Varimar

Ecos de tambores desatan figuras danzantes
En torno a una llamarada fumígena,
Donde los espíritus hacen fiestas profanas
flotando en su redención antígena.

¿Qué trae estos nítidos espejos?

¿Qué hay su seno de azogue
Derramado en el infierno?

¿De dónde llegaron estos sonidos?

Percutidos de madera y cencerro.
Abriendo cuencas en la noche
A las fauces de una multitud.
Ávida de toda libertad.

¿Qué tipo de magia las subyuga?

El solsticio de verano los subyuga.
Esas costas con su mar azul,
Los invita a bailar, con fogoso vaivén.
Con ritmo incesante en sus cinturas.
Trasgreden, invitan a lo prohibido.
Lo Profano en lo profundo de las llamas,
El calor abrazante…
Transporta sus almas a otros cielos

La contorsión de los cuerpos
Borrachos de placeres,
Escondidos en la oscuridad de la noche,
Llena de magia los olores, los sudores
De esa piel curtida por el sol labriego,
Y en las sombras se derrama
Sobre los cueros secos y el cencerro.

¡Ah!… ¿Y el bronce?

Bruñido desde la Europa Medieval
Que se tuerce en bramidos elegíacos
Y acompaña como un perro fiel
Ritmos de otro mar sonoro.
Sonidos entrañables que mutilan
El silencio con su brillo… brillo…
Brillo celestial de la trompeta
Que anunciará el juicio final.

¿Qué trompetista emergente de algún
Barrio marginal
Será elegido para tocar.
Las notas del solo último
De todos los tiempos?

Cuando el telón del cielo se abra en dos,
El mugroso trompetista de la vecindad,
Acompañará el maullido de un gato,
El llanto de un perro en medio de la oscuridad.
Con luz propia, alumbrará su barrio marginal,
Lo dejará en las puertas de una vida gloriosa
En donde aquel bronce, sonará… y brillará

¿Por qué las cuerdas se enfurecen para endulzar
Las almas?, si son sólo hilos metálico sintético

¿Por qué lloran de nostalgia al frotarse
Con la virtud propia del experto o principiante?

¿Por qué tanta gracia en sus gemidos
Y porque tan hondo sus latidos?

Esos sintéticos hilos, tocados con amor,
Llenan de vitalidad al que escucha sensible
Y abre su corazón a los cálidos gemidos.
La fuerza que trasmite el virtuoso
Que acaricia esas cuerdas con vitalidad,
Llena el lugar de la energía
Que se necesita para soñar

¿Por qué hay tanto mar en la música
Y tanta música en las costas?

¿Y tanto hielo en los compases
Y tanto estepa sobre un baile?

¿Y tanta cumbre en la armonía
Y tanta danza en los Andes?

¿Y tanto fuego en la cintura
En los países tropicales?

¿Y tanto amor por la música
De los que no fuimos dotados
De oídos armónicos y celestiales?
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El veneno de la soledad ¿hasta donde me llevará? —con @Sinmi

Y contemplo las horas
que son como peldaños
que voy subiendo lentamente
¿A dónde me llevarán?

La respuesta está en la aurora
a la luz del desengaño
en sus rayos incipientes,
en los tonos de azafrán.

O tal vez está en el alma que añora
los besos de aquél extraño
y se siente en desamparo
pues ya nunca volverá.

He dejado el cielo abierto
en el centro de tus ojos
guardando mis recuerdos
en el cofre de tu sien.

Y éstas huellas ¡ah! éstas huellas
que no se apartan de mi piel,
me obligan a recorrerte
cada noche en mi lecho fiel.

Ven, borra las sombras de mi soledad,
enséñame de nuevo a soñar
y si las áncoras de tu corazón están sembradas,
Dame otro veneno que me acabe de matar.
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37comentarios 158 lecturas colaboracion karma: 134

Muros

Hoy he demolido un muro
—Soy demoledor—
Los pedazos de cascajo hablaban
Con mi mandarria
Felices daban las gracias
Por haberlos liberado.
Mas...
Se vio detenida la demolición.
Una manifestación de trasgos
Expresaba a grandes rasgos
Que quien tiene la fuerza
No siempre tiene la razón
¡Vaya sujetos espantosos!
(En alusión a los humanos)
Que pagan por la destrucción.
¡He derrumbado muchos muros!
Unos opulentos, ostentosos
Otros lúgubres, hogares tenebrosos
Y otros donde…
Pretendía edificarse el futuro.
—hay muros que se caen solos—
Y algunos son indestructibles
Verbigracia: el de la religión.
¿Y el de la ciencia?
Que se jacta de ser imprescindible
¿Y la muralla de la superstición?
Imaginen que hay paredes que son cursis
Exhiben los grafitis del amor.
Otras son simple barreras al frío o el calor
Hay otras que preservaban hermosos objetos de valor
Y las que resguardan enfermos, a los presos…
Los muros de los cuarteles
Que son muy semejantes
A los de garitos y burdeles
Los muros de ministerios.
Donde asignan presupuestos
Que siempre van coronados por cercados eléctricos
La pared del cementerio
Donde lamentan tus muertos
La tapia del orfanato
Construida por incestos
El tabique en nosocomio
Que ve morir al neonato
Y aquellas monumentales paredes de hierro
A todas las he tumbado,
para no ahondar en más detalles.
… hoy derrumbaré el muro del miedo
Y saldré a la calle.
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Frente Al Puerto

Plañe afuera el oleaje
De mis azules costas
Incontenibles a la angosta
Pared de mi hospedaje,
También, se filtra en la noche.
Un ápice de canto
Entonado por espantos
En susurros de sus voces.
A un costado, hay una cueva
Habilitada al consumo
Sin detectores de humo
Y banquetas de madera.
— ¡Ya he dicho que no fumo!
Y también que no les miento
Ando escaso de dinero y tiempo.
A la multitud me sumo...
Los brazos de una subcultura
en el entramado rustico
absuelven a un entristecido músico
Que solo calca partituras,
De réquiem a poetas
En las misas de difuntos
Mientras lloramos un presunto
Acto de Plagio de sus letras.

Oigo las señales de los barcos
Estoy alojado frente al puerto
Si alguien quisiera encontrarme
Sépase… que... ¡ he vuelto!
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Todos Importamos

Hoy me da por pensar
—Ocurre muy pocas veces—
Que todos somos necesarios
El magnate, el gigante visionario.
Y el peón que cuida las reses
El enano sentado sobre el diccionario
Y el que multiplica panes y peces
El gordo ofreciendo solidario
Entradas para el casca nueces
El corrector ortográfico de diarios
Que es más letrado de lo que parece.

El tonto presumido de incendiario
Que se esconde todo martes trece
El doctor en el servicio hospitalario
Y el que hace el análisis de heces.
El tartamudo atascado en el vocabulario
Y el maestro que enseña “boludeces”
El jardinero ruidoso estrafalario
Que nos despierta antes de las siete.

…Y el cantante sublimado a su parnaso
Y el poeta de sangre tenuemente azulada
(Porque los de sangre colorada
Andamos de pie descalzo)
Y el músico, y el que danza…
Y el que reza
Y el político, y el comerciante
La brevedad del estudiante
El deportista
Todos somos importantes.
El que administra y el que siembra
El que construye
El que navega, el que vuela y el que camina
Aquel que sin estipendio instruye
El que obstruye
La operación de quien contamina
El que acorrala
el suministro ilegal de anfetaminas.
…Pudiera seguir enumerando
Pero la noche ha avanzado…
Y hay alguien importante esperando.
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Plegaria de Trigo Y pan

Con el afanoso pretexto de extinguir un día
La tarde arremete.
Digamos que viernes (por incluir uno de los siete)
Ignoro si es consciente que los niños ofrezcan
Pan fresco gratis
Al transeúnte distraído
En las ciudades desveladas
Por los versos
De poetas previamente
Comprometidos.
Verbigracia: Mi admirado Silvio.
Ignoro si la ley puede escribirse
En el filo de un cuchillo usado para
Hacer obras del mal
Ignoro: si todo padre con pan, tiene inmunidad.
Nada más dantesco, nada tan atroz
Que un reguero de hogazas sobre el pavimento
Mezclado con la sangre
Derramado por la fuerza policial en cumplimiento
De su deber, —aun más sagrado que el pan.
De donde vengo el pan se convirtió en prerrogativa del estado
Sinónimo de largas filas de famélicos.
Apólogas figuras me transportan
Al cuarto afluente del edén.
—Eufrates—
Trae fertilidad.
Bocado al huérfano recién.
Paz a la mano áspera eternizada
Por el oxido de calcio del cemento.
Prosperidad a todo hombre de bien.
Trae…la enseñanza en un anónimo refrán
Trae alguna esperanza donde, en un su núcleo
Argumente
Lo necesario
De
Sembrar el trigo y luego hacer el pan.
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Hora Cuerda

«A mi tocayo Domingo Alberto Martinez Belingiery, con mucho cariño»
Con un par piramidal en formas invertidas
Un reloj de arena, mide los pasos del tiempo
De su principio arcaico me fio. y asiento
Que ha llegado el trágico momento de partida
¡Me voy¡
Antes de que comiencen los incendios
Y la llamarada calcine todo cuerpo vivo
No en el exoesqueleto de las cosas
Sino al fuego impostor del vilipendio.
En lo intrínseco
En lo invisible…
En lo que los fervientes llaman alma.
Mi vocación no tiene esferas redentoras
Le temo mas a la infección de los clavos oxidados
Que a su penetración en la carne de mi palma
No me parece que esa cruz sea de mi talla
Y mi nombre no se encuentra indexado
¡Déjenme ir!
Tendrán un enemigo menos conspirando
Puedo beber en otras mesas, otros bares,
Rescatar perros y gatos en otras calles
Absorto, porque el paredón me está esperando
En mi pueblo, en mi tierra, la que sembré
De jobos y copiosos mangos.
—Sé que me buscarán—
Y también consiento la negación de mis amigos
Antes de tres cantíos de gallo
— ¡Apague la luz del postigo¡
¡Es hora de partir, tocayo!
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La Fabrica De Toros

Estaban muy contentos en San Catarino de La Uña , por aquella recién instalada fabrica de toros, potros mecánicos y otras maquinarias que suelen usar los casinos. Una nueva opción de trabajo despertaba las esperanzas adormecidas de aquellas pobres gentes, la nueva fuente de empleo, además de salario apegado a los dictámenes de ley, ofrecía agua limpia y fresca a sus trabajadores durante todo el año, al tiempo que evitaba la única dependencia esporádica sujeta a las cosechas de tabaco y tomates, periodos en los cuales, se contrataba además de mano de obra local, hombres, mujeres y niños de los pueblos circunvecinos. La fábrica instrumentó tres turnos rotativos con más de cien empleados cada uno. La demanda era de síntomas insatisfactibles. Una estructura metálica cubierta de resinas de fenol servía de albergue a unos mecanismos excéntricos que simulaban a un toro, o potro brincando por efecto de impredecibles pulsos de corriente continua sobre actuadores electromagnéticos.
El padre Pancho ponía especial esmero en la homilía dominical para establecer vínculos celestiales con aquella generosa empresa que dotaba de un equipo de sonido a la casa parroquial y había cubierto los costos de refacción de la fachada de la iglesia; del mismo modo, pagaba los gastos que generaba el coro sacro de San Catarino.
El alcalde por su parte, expresaba gratitud, no solo por la puntualidad de los impuestos municipales, sino además, por el nuevo alumbrado automatizado de la plaza Bolívar que había sufragado la pujante sociedad anónima.
Yo tenía dieciséis años. Había entablado una versión mil veces suscrita de ese sentimiento que los cursis insisten en llamar amor, con una joven cinco años mayor que yo, la cual se desempeñaba como operadora en una línea de ensamblaje final de aquella fabrica, ella, con sus influencias logró que me dieran un trabajo a destiempo sábados y domingos, interconectando circuitos electrónicos, aprovechando que ya cursaba el primer año de especialización electrónica en la escuela técnica de Santa Lucia.
El emporio industrial comercializaba sus productos como pan caliente, en primer lugar, en Estados Unidos —las vegas era su principal cliente— Canadá y prestigiosos casinos de las ciudades europeas, destacando entre ellos, las casas de juego elitistas que se han edificado alrededor del lago de Lugano en Suiza.
Mi padre era otro de los que rebosaban en contentura, ya que me había alejado del mundo de la música y el beisbol, yo trabajaba doce horas continuas y llegaba a casa extenuado. A él le regocijaba la idea de que yo aprendiera nuevas formulas de vida, centradas en el trabajo y alejado de los riesgos supuestos de los vicios que suelen emboscar a los músicos y otros artistas, y que además descubriera otros mundos al margen de la elaboración de carbón que demandaba un esfuerzo físico no precisamente directamente proporcional al lucro recibido.
A la comunidad de San Catarino no le duró mucho tiempo aquel espejismo progresista y de bonanza que trajeran los baños cubiertos en cerámicas, de olores y olores asépticos ni las sirenas de entrada y salida perturbantes de la quietud bucólica que se vivía en aquel pueblo finalizando el siglo veinte.
Los cierto es que un día, los perros antidrogas, de un puerto de Calgary, dieron al traste con todo ese contexto de prosperidad que se vivió en San Catarino, pues, detectaron dentro del relleno con que se complementa el volumen interior de los dinámicos toros mecánicos, una suspensión en polvo de comprobables efectos alucinógenos.
Yo también recibí en esos días mi dosis de desengaño. Mi novia— cinco años mayor que yo—, que se desempañaba como operadora de la línea de ensamblaje semifinal en la fábrica de toros, era la que pegaba los cuernos.
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Sujetos Contaminados

El hombre que fue un día niño
Se aproxima al mar.
Navega…
Alejado de los bosques
Hace vida en los barcos
Y los azules le consuelan.
Todo buque en su sentina
Alberga sórdidos confines
Donde técnicas maniobras
Expiden aguas, y ella drena.
Mar… disuelto…
En sal y en sangre de delfines
Y valiosos aceites de ballena,
Mar contaminado en solidas resinas.
Desviamos la vista al puerto
Donde atracan barcos de la China
Que expanden nuestra moneda.
Mientras que allá, en la alameda.
Cuelga un cadáver que fue niño
Y hombre.
Frente al horror, prescribe Dante
Y desvía la mirada el infante
Que hoy, hecho hombre viejo,
Percibe que todo los álamos
Son un instrumento infame.
Y todos los bosques…
Y todos los arboles.
Niño, hombre, viejo y mar
Todos contaminados.
Álamo, barco y bosque.
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Presunciones Perrunas de un Poeta Pequeño Burgués

Le di por nombre Shakira, porque danzaba como una bailarina de Trípoli cada tarde al verme llegar, era mi época de estresado director de empresas agobiado por las normas y burlando plazos y cuentas por pagar. Un día en la sala de espera del veterinario, sonó el teléfono, una turba aglomerada frente a los galpones cuatro y cinco vociferaba improperios y ondeaba la bandera patria. Decía la temblorosa voz comunicante.
Esta fue mi respuesta: —nada, mi pana, mi perra está enferma, si la consigna es expropiar que le echen bolas, en esos predios me declaro incompetente—
Me cuenta el emisario, que hubo dos ofertas; una de un hombre barbado de boina roja:;propuso disolver la impertinente concentración por unos cuantos dólares, y la otra; el comandante local de la “guardia del pueblo”. Se ofreció para intervenir con la fuerza en primer lugar y después, como mediador por una cifra exponencialmente superior al precio del boina roja.
No se pudo. Mi perra Shakira, a quien rescaté de un basurero se había convertido en compañera de carreras dominicales y vigilante de mis noches requería una urgente transfusión. Mí mano complacida ante la eficiencia veterinaria se extendió entregando satisfecha un delgado fajo de billetes verdes, con ellos prolongaba las expectativas de vida de mi perra, y al mismo tiempo, quedaba sin liquidez monetaria ( en moneda extranjera) para comprar consciencias y hacerme estructura ósea del invertebrado monstruo de la corrupción. El hombre de la boina Roja expropió mis fábricas.
Y hoy sigue siendo víctima del hambre que se produce cuando una maquinaria es oxidada y corroída por rencores ideológicos. Ignoro si las conciencias perecen después de un breve ciclo de putrefacción o persisten en deambular podridas por largos periodos en el entramado social de un país.
Shakira vuelve a sus danzas en aquella calle que fue mía y hoy en otras manos, ya no lo es.
y pensar que con el costo de su curación pude salvar un pequeño emporio industrial en que invertí parte de mi vida.
Hoy merodeo por las amigables calles de los pueblos provincianos de Buenos Aires, haciéndome pasar por poeta, escritor y bohemio, y cuando se seca el vino en mi despensa por un ingeniero electricista. Pero si hoy, tuviera que volver a decidir entre la vida de un perro y la conciencia de cien corruptos, volvería a elegir la vida del perro.


Les debo la foto, no fue posible subirla.
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Antídotos de Tristeza

¿Cómo llamar? a ese punto intermedio
Donde sin estar absolutamente triste...
¿Tampoco eres feliz?
—Mentira—
Estoy más triste que el velorio de un payaso.
Para entender la magnitud de mí desgracia
Créanme que hoy buscaba en la farmacia
Un ungüento para el dolor de los fracasos.
Me decepcionó el anuncio de un laboratorio
Que reclamaba los derechos patentados
De un producto, aun no desarrollado
De inmunidad por medio de supositorio.
Quizás no pueda quebrar esta tristeza
Con la eficacia que ofrecen inyecciones
Y ni si quiera en las mismas proporciones
Con que he quebrado a toditas mis empresas.
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Anfora de Terracota

Un ojo vio como el portal del cielo…
Cerraba.
—¿Y el otro?...
El otro ojo…
—Ojeaba—.
¡Qué otra cosa puedes esperar de un ojo!
—Quisiera el curso de una musa menos ebria—
(Lo que intenté decir);
Fue que hojeaba una gruesa enciclopedia
En la biblioteca central del parlamento
Donde un enano insurrecto ilustrado,
Quien fuera electo diputado
Se empeñaba en usarla como asiento.
—¡Paren!...!paren!…Stop—.
—Exijo la tutela de una musa verdaderamente seria—.
—Voy de nuevo:
Un ojo vio cerrar los portales del cielo
El otro…hizo guiño en connivencia
Y un tercer ojo, en conveniencia
Resulto ser, absolutamente ciego.

El culpable de esta situación confusa
Es de un sátiro que ha derramado gotas
De licor, en el ánfora de terracota
Donde acuden a beber agua mis musas.
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Influencias De Sabina En Sinergia con@Varimar

Ocurrió en la invernal Madrid
En un halo denso de neblina
Donde un poeta de apellido Sabina
Daba muestras fehacientes de su ardid.

En la sede principal de autoridad civil
Había un hombre gris trajeado
Que en su efecto a declarado
Un anónimo le ha robado el mes de abril.
La intensidad del tema no entendía
Porque tanto escándalo por un mes
Insulso que solo tiene treinta días
Si te hecho el cuento de una vez
A mí, un dictador me robó toda la vida.

El hombre vestido de gris
Alguna vez fue al registro civil
A firmar por su gran amor
Le regaló ese día las olas del mar.
Al pasar un breve tiempo
Comenzó el ruido,
A diario hubo mucho ruido,
Cuando ella con descaro
Le robo su mes preferido.

Ese caballero trajeado de gris,
Nunca entendió y buscaba explicación
Al robo de los treinta días con sus noches,
Las ilusiones robadas y los reproches.

Esa misma jefatura civil,
Que alguna vez vio sellado el amor,
Ahora era testigo de su dolor.
Ya no tenía el mes de abril
Y la compañera de sus íntimos sueños
Se convirtió en corto tiempo
En el desamor y la desilusión.

Seguro todos al leer esta historia
Pensaran que es un gran desastre,
Perder el amor, la mujer, el mes de abril
Y no entienden que peor es
Que un destructor, sátrapa, déspota
Te arrebate tu futuro y la mitad de tu vida.
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