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Me Contaron Que la Muerte Vino A verte / con @Fran44sombras

«A Francisco Renda Guillan...y a su palabra siempre oportuna»
Me contaron
Indiscretas lenguas
del barrio donde habito.
—Barrio que sin ser de mala muerte—
Tampoco es muy bendito.
Donde nadie se confiesa tan osado
Para oír salsa o rock pesado.
(Prefieren la tocata y fuga en contrapunto)

Volviendo al punto:
—Me contaron—
que vino a verte la muerte.
De ser cierto ese rumor,
que tardíamente me he enterado,
y muy apresurado en el asunto...
Dile que en el 664 de Escribano,
vive un hombre desterrado,
y en sobrevivir a este barrunto,
no se encuentra muy interesado...

Dile gentilmente
que vaya a visitarlo;
que él, la espera con las llaves en la mano;
porque la tristeza expropió su corazón;
Y a él, le faltan garras
para luchar contra tiranos...

Dile también
que su único legado
serán cuatro versos muy confusos,
donde promulga la libertad de sus hermanos.
Adviértele, que es un viejo complicado;
que no se irá con ella,
sin antes tomarse un trago.
Y sin dejar asegurada la manutención
de cuatro perros y un gato anciano...

- Confieso que es cierto,
que vino a verme, y no lo niego...
Seducida por mi insomnio,
y por los versos de un loco despierto;
puso en los tableros del demonio,
fichas de mi vida en juego...

La muerte no entiende de destierro,
porque ella vive desterrada,
entre el cielo y el infierno,
en las sombras de su encrucijada...
La muerte no tiene miedo,
ni se acuesta con cualquiera,
y de tomarse algún trago,
no lo haría a la ligera...

No sé si debería,
hacerle entrega de su recado;
la crudeza de su valentía,
está latente en su legado...
Y si lograra llamar su atención,
tenga en cuenta su castigo,
oculte su alma en un cajón,
porque nada la detendrá,
querido poeta,
Ludico Domingo....


—Pues debe convencerla—
Porque en mis tenebrosas tardes
Ya no visten los crepúsculos
armonías de azafrán

Yo espero que comprenda
La abismal resultante del reducto
Existencial
Sin menoscabo en “qué dirán"...
Debe convencerla usted, poeta:
Francisco Renda Guillán.
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Aguas Grises

Un tronco flota sobre las grises aguas
De la laguna.
Enrumbado hacia un solo lugar
Posible:
La soledad letal de todo navegante
A la deriva.
Un tronco que fue seco —y ya no lo es más—
Pues su corteza se pudre en humedad.
Un tronco: que fue conductor de savia
Vital.
A la cúpula de un árbol. Universo
De aves, primates, serpientes y mamíferos,
Hoy es un resto de cadáver sin réquiem
Y sin rezo.
Como aquel hombre;
Reflejándose en las grises aguas
De la laguna.
Que viviendo en el seno de la libertad
Se siente preso.
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Fábulas pugilísticas (primera parte)

Mi cuerpo ya no es el mismo. Experimentó algunos cambios morfológicos, algunos son mutaciones naturales ocurridas desde el alumbramiento hasta hoy; carácter común en seres de la misma especie.
A mi favor, hoy pienso conocer algunas cosas que ignoré antes. Y en mi contra, hoy no puedo ejecutar algunas de las acrobacias físicas que en su momento dieron más placer, que la cándida creencia de saber.
Aunque todavía suelo correr treinta kilómetros, a mis espaldas, el cronometro burlesco se desparpaja de la risa al comparar los tiempos que hacía años atrás y los que a duras penas, logro alcanzar hoy.
Mi cuerpo cambió. Creo que el cambio más notable tuvo su origen en el sub campeonato estatal de boxeo aficionado del 81; después del Nocaut.
Fue mi última pelea y entablamos el careo por nocaut simultáneo finalizando el primer asalto. ¿Han visto antes algo similar?
También —desde esa vez— quedé inhabilitado para algunas otras disciplinas deportivas. Según el médico de turno, atrofiada alguna de las terminaciones nerviosas del carpo, causaba la ingrata sensación del transitar de una corriente eléctrica desde la muñeca derecha, hasta el codo izquierdo pasando por ambos antebrazos a modo de calambre. Otra aptitud anómala heredada de aquel combate, es la propiedad de magnetizar pequeños objetos ferrosos con mis manos, con lo cual, suelo ganar apuestas en las barras de los bares haciendo levitar monedas de níquel y pequeños tornillos de acero carbonado.
Al parecer, todo este cambio en mi cuerpo, fue producto del fuerte impacto con el rostro de mi contrincante. Impacto que lo mandó directo y sin pasaje a la lona, pero de un modo inexplicable yo también caí al suelo permaneciendo inconsciente el tiempo que duró el conteo del árbitro.
A mi oponente lo apodaban el eléctrico, yo ingenuamente, pensaba que tal seudónimo se debía a su oficio como ayudante de electricista en la industria de la construcción, y en realidad era porque generaba alto voltaje al golpearle la nariz.
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Argumentos E.S.P

Allí esta mi ciudad;
Con sus ocres torres dándole albergue
Al espectro discordante de la cridad.
Aleve,
Matando al gran gigante verde
Custodio del mar y la tempestad.
Esa es mi ciudad;
Agreste,
Posicionada al norte
De un país extraviado y sin bitácora
Con un rey Pedestre
Y Analfabeta.
—su majestad, ¿cree usted en el amor?—
—“Nooo” , yo soy quien cobra por el ejercicio sapiencial
De los poetas—
—Toda la vida he sido proxeneta—
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De Milagros y Otros Misterios

La última llamarada de calor para este frío invierno,
Fue producto del ardor de un desuncido maderamen
Esqueleto atrofiado de una insurrecta embarcación
Que antes de zarpar optó por desgracia naufragar
No es natural, ni casual lograr la unción del fuego
De la madera, una vez que el agua de manera osada
Ha penetrado en forma deliberada las íntimas fibras
Capitales al vital efecto racionado de la combustión.
Mas sin embargo ardió.
Y;
Yo incrédulo y blasfemo. Siempre he sido renegado
—Estoy a milímetros de creer en los milagros—.
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El Rocío No Es Gótico; Lo Antecede

La diminuta gota escurriéndose
En la cubierta vegetal del suelo
Sobre redes homógrafas iguales
Y a la vez alejándose de célebres
Catedrales de arqueadas góticas
Donde la fe rebosa ingenuamente
En un abrazo simulado por la paz.

Son las varias formas de la sombra
Negada en el propósito penumbroso
Obligada a desaparecer por espacios
Refulgentes de oscura luz a costas
De otros mares cuyo oleaje asfixia
A la misma luz cubierta en el gótico
Como insignia celestial de un lapso
Post romántico de parvedad mortal.

Retorno al origen de la gota elemental
Aquella que desprenden las hojas por
Vapores de la atmosfera donde furias
Moleculares inducen la transformación
De un cosmos inicuo y absolutamente
Breve apelando la deseada presunción
De un tiempo infinitamente sano y feliz.
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Pan Y Cebolla

Comienzo el día y pienso en una mentira. Va escondida en el adverbio, para modificar más, aún la impenetrable falsedad del adjetivo.
—Buen día, ¿como esta?— vuela en el frio amanecer la cortesía inquisidora en el saludo.
—¡Yo estoy muy bien!...¡y con marcada tendencia a mejorar!—la súbita respuesta se ilustra con una leve sonrisa y un automático erguido de los pectorales. (Aunque haya demonios revolcándose en fusiones escatológicas dentro de mi alma) por obligación me siento bien. —Es mi deber— en coherencia con que lo que acabo de decir.
Más adelante, en la esquina siguiente, el estropeado hombre de la “gomería” redunda en la trillada pregunta:
—Como está—
—¡Ah, pues… Buscando un día malo “pá sabé” como es!—mientras mi mano se abre alzada buscando la suya grasienta y áspera para chocar los cinco dedos a la usanza de los jugadores de beisbol.
El Gomero cambia su actitud cabizbaja por una sonrisa mientras toca su mano fría con la mía cálida (las traigo en los bolsillos de la campera) y sin detenerme continuo la marcha como quien va a ninguna parte en un caso de vida o muerte.
Cruzo el semáforo y me espera el viejo calvo del Kiosko con un efusivo
Holaaa, ¿cómo le va?
A la rapidez del paso que llevo, apelo, esta vez a la exageración con alevosía:
— ¡Impresionado; por lo bien que estoy!— en un gesto deliberadamente presumido, la mano en alto y continuo cosechando saludos; ¿Quién puede defraudar tantas muestras de afecto?
No ha cantado tres veces el gallo y he negado todas mis desdichas cinco, seis veces.
Pocos buscan reunirse con perdedores.
Recuerdo aquel octubre del ochenta y dos cuando Fulgencio Obelmejias perdió la pelea por el campeonato mundial de los pesos medios contra Marvin Heagler, el regreso a san José de Río Chico fue toda una fiesta para recibir a un gran boxeador derrotado por un muro, que después, seria leyenda del boxeo, así que aunque “Fuly” hubiera perdido literalmente no era visto como un perdedor.
Bueno, sí, perdí en la batalla ideológica, lo asumo; perdí mi patria y mis bienes materiales. (La patria no es poca cosa).
También recuerdo las meriendas que mi madre servía las tardes de los junios en víspera de San Pedro
—hoy es pan con miel; mañana, puede ser pan con cebolla. Decía mientras ofrecía una taza de café caliente y dulce con leche para acompañar con la miel y la hogaza suave y recién horneada. (Dicho sea de paso, de pobres nunca nos faltó el pan).
De hecho:
Embriagado en perfume de jazmines
Saboreamos las edulcoradas mieles
A la lumbre y destellos de caireles
De esplendidos y placidos festines

El día pasa, llega el ocaso marcado en múltiples cálidos colores. En el arrojo propio que la penumbra impone me esperan tres perros jubilosos por mi llegada, y mientras en sus dientes crujen las fabriles pepas de compuestos orgánicos nutritivos.
Me complace la energía con la cual fragmento —sin otra opción— cuadriculas diminutas de cebolla para acompañar un pan duro; y un té en su cuarta infusión que ya casi no pigmenta el agua para celebrar por tercer día consecutivo una solitaria cena; —pero estoy muy bien—.
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Los Cerdos No Se Suicidan

Abro las manos y entre ellas veo un puñado de piedras.
Fracciones de segundo bastan para establecer un sesgo mental preciso y concluyente; sé exactamente cuántas piedras tengo. ¿Estaré en boca del azar o en el tracto digestivo de la causalidad? La incógnita cohonesta con la fragilidad de mi existencia, sí el problema es estadístico tendré alguna probabilidad de subsistir, sí se lo endosamos a la suerte, el final será abismalmente indeterminado, porque nadie es capaz de predecir sobre la vasta inexactitud de un evento aleatorio. En tal caso, las piedras en estas sudorosas manos instituyen una noción de la ruta a seguir, diré que son siete las piedras y la salida se muestra intrépidamente abierta, esperando por mí. —Por supuesto—. ¡Tengo el doble seis!



Imagen: tu domino.com
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Ópalo Girasol

Integro una parte celular de mi ser
A tu centro.
Imanas lo que debo callar
Y flagro
Sobre el febril epicentro
De tu sinusoide.
Para reencontrarme, luego
En el brillo de ópalos girasoles
Que brotan en tus ojos.
Atándome;
A modo efectivo de alcaloide.
Me pregunto:
¿Habrá placer en arrastrarme
A l área de crucifixión?
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Cuando Cantar Es Un Rito Alucinante En Sinergia Con @Varimar

En su dimensión estimulante
Divaga flotando sublime diosa
Por la inmensidad y el espacio
Y con un efecto alucinógeno
Llega con su voz y su dulzura
A lo más recóndito del alma
Y acaricia su fina tesitura
La pasión vibrante en su diafragma
Entramados breves circunscritos
En ondas de platónico vibrato
Espantadas al mutismo del tracto
Vocal en el falsete de un grito.
Palpitantes delirios que coadyuvan
Múltiples facetas de hipnosis
Consecuencias de las sobredosis
En bocanadas melódicas que aúllan.

youtu.be/p4R98szjchA
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Maria Lionza

Ella está, en las crepitaciones del fuego
Sagrado que cuece la carne,
Carne, que da forma y alimento al espíritu,
Alma y espíritu que han elegido vivir
En las tinieblas vencidas por las crepitaciones
Del fuego sagrado que cuece la carne.
Ella está, en los laberintos inextricables del sortilegio
En la catalepsia de todos los sueños,
Con sus ojos de agua brotados por serpientes
edificando el mito,
En los laberintos inextricables del sortilegio.
Ella está allí,
Montando su danta.
¡Oh Salve reina¡
María Lionza.



youtu.be/pzVIGwxVwOA
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A Un Joven Poeta De San Juan

«Para Agustín, por un año en esta travesía»

Cuando las sombras se van
A internarse en su confín
Cantan las aves la fuga
A un poeta de San Juan
Al que llaman Agustín
Pero le dicen Nitsuga

Escribe muchos poemas
Elocuente y sin empaño
Explora diversas formas
Sin reparar en los temas
Hoy está cumpliendo un año
Dentro de esta plataforma

Hoy quisiera saludarlo
Por su loco sobrenombre
Que deletreado al revés
Va develando su nombre
Para poder encontrarlo
En tierra de Juan Jufré.

Flor de loto, entre cenizas,
Historias de enamorados,
Jazmines y margaritas
Y hasta el mar acompañado
Por sueños saxofonistas
En corazón entintado.

Son algunos de la lista
De los muchos monumentos
Que acumula en su haber
De la tierra de Sarmiento
Buen poeta y reputado
Es Agustín Ezequiel
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Suma De Quebrados

«A Varimar por sus años complementarios»

Sumar, no es mimar.
Puede ser también; el mar de otro
Un mar ajeno, que tampoco
Es mi mar.
Pero: su mal; es el mismo
Que transito y reconozco.
Y así, me aferro
A lo que parece equitativo
A todas luces,
Son los males compartidos.
Por supuesto, esta demás
Declarar todos los bienes
Tasados en márgenes conmutativos,
Aunque venir de más a menos
Sea una operación obligatoria
Para dividirnos las miradas
En los alabastros del infierno.
De allí esa naturaleza infinitamente
Fragmentaria,
Donde todos juntos somos menor que uno
Y entre todos formamos una base
Fraccionaria.
Con la liviandad molecular del polvo
Que una vez disuelto, es capaz de sublimar
Y viajar por la atmosfera evaporado
Para solidificar luego en la fasta gota
Sobre dos náufragos en banca rota
Consolidando la suma de quebrados.
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Despues Del golpe El Mareo

Me mantengo en pie,
A flote, como la barca
De Caronte en aguas
Raras del Aqueronte
En la flexión del torso
Traslado todo el peso,
Sin peligro, anulo riesgos
De Perder el equilibrio
Después del giro: golpeo;
O antes, nunca a la vez.
Me tambaleo, me caigo
Al piso, en un parpadeo
Me incorporo, inicia el
El célebre conteo ¡vaya
Asunto serio esto del boxeo!
—Y usted pensando—
En la alusión de un ebrio.

Ilustración: Fulgencio Obelmejias contra Marvin Heagler, 1983
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Mariposas Cabalísticas

A mi amigo Pedro @Saltamontes.

El curso de los hechos ocurridos recientemente y el efecto inmediato de su observación a través del lente científico, primario y terriblemente empírico que dormita en el subconsciente de todo humano, a favor o en detrimento de este relato, me conducen a la siguiente conclusión:
Hay una relación directa entre los eventos controlado por el azar y una misteriosa conexión con los símbolos del sistema de numeración y algunas otras expresiones algebraicas de mayor complejidad expuestas en la naturaleza.
Hace algunas semanas atrás recibí, por vía epistolar, una misiva de un doblemente viejo amigo de la Habana. En la misma, entre otras cosas, hacía referencia a un suceso absolutamente casual y asintomático en su relación con alguna presunción lógica. Resultó la tarde de un viernes cualquiera de estos tiempos, justo antes de salir de su sitio de trabajo, osó una mariposa —yo presumo que debió ser de esas clasificadas como Búho Caligo— posarse sobre sus hombros. He aquí la concatenación de fenómenos de vinculación tendenciosa a casos paranormales.
Uno de sus compañeros activado un su más agudo sentido de percepción, fue capaz de captar en ese instante sobre los ocelos impresos en las alas del lepidóptero, una figura representativa de tres o cuatro cifras correspondientes a nuestro sistema de numeración decimal, sin un ápice de duda, inmediatamente aquel iluminado compañero de trabajo, le pidió con cierta insistencia unos pocos pesos a mi amigo Pedro y sin incurrir en mayores explicaciones que perturbaran o desviaran la atención de las alarmas encendidas por su sistema parasimpático. Inmediatamente después inscribía aquellas irrisorias monedas en los sorteos de lotería de la Habana. Esa noche —para fortuna de mi amigo— se conjugaron cuatro factores clásicos que constituyen una expresión algebraica compleja, las variables tiempo/espacio, la expansión intrínseca en la derivación de productos y potencias en números racionales y por último la materialización en el orden perfecto sugerido por una visión, —asunto sin vinculación pertinente a ninguna obediencia matemática— sino puramente resultante del azar originada en un acontecimiento biológico asociada al mimetismo sin nada que ver con esferas flotantes, ruletas ni leyes de probabilidad.
Lo cierto es que mi amigo Pedro y su compañero de trabajo resultaron ganadores de un jugoso primer premio de la lotería multiplicando exponencialmente su escaso patrimonio, gracias a la misteriosa interrelación existente entre la naturaleza, la lógica y el azar (vaya contradicción)
En ese orden de ideas y persiguiendo las huellas de la escurridiza fortuna, me di a la tarea durante mis diarias caminatas alrededor de la laguna con mis tres perros (Timoteo, Martita y Mándala) a observar con más detenimiento el vuelo de las coloridas y agiles mariposas que suelen encontrarse con regular precisión en los verdes márgenes que circundan este prodigioso reservorio natural de aguas salobres y azuladas. Sucedió en una tarde atestiguada por un ocaso naranja-fucsia, una enorme mariposa parda revoloteaba entre los troncos secos y en franco coqueteo con las fauces de Timoteo, se distinguía sobremanera entre los colores del atardecer y como parodiando una estrofa Sáfica en tiempos modernos, al abrir y cerrar sus alas sugería símbolos numéricos parecidos a los “Captcha” solicitados por los algoritmos de las computadoras para diferenciar a los humanos de un robot.
Me estrujé los ojos para verificar si aquella perspectiva era real o era un producto inconsciente de mis ansiedades, al cabo de unos segundos pude determinar con gran objetividad que las cifras figuraban un siete, dos cincos y un tres; acto seguido mentalmente hice mis cuentas y sustraje de ellas los montos estipulados para dos semanas de bohemia, obtuve por medio de una matriz bidimensional todas las combinaciones posibles de aquellos cuatro dígitos y en el kiosco de quinielas más cercano a mi domicilio emulando a un poeta paisano dije:—¡voy juagando a Rosalinda!—me entregaron una boleta con las combinaciones impresas la cual debía presentar en caso de acertar alguna de aquella docena de combinaciones resultantes.
Debo confesar sin los preámbulos cortados por mi frustración que la cábala no se cumplió en esas coordenadas y los números premiados durante los tres días siguientes, en nada se parecían a los sufragados por el exiguo estipendio de las copas de vino que los atentos hombres de las barras me ofrecen cortésmente en los bares de Buenos Aires; pero para mantener viva la fe mutua;—la suya vaya adelante distinguido lector — y después los retazos de lo que queda de la mía, se materializaba el efecto cabalístico de aquella serie de cuatro dígitos en el perfecto orden expresado en las alas de la inocente mariposa parda. Ignoro cuales son los elementos pseudocientíficos que sustentan estos hechos, pero los números se dan, lo determinante es descifrar en que objeto. La compañía de suministro de servicios de electricidad reprodujo sobre la atorrante facturación del mes pasado, exactamente la suma de siete mil quinientos cincuenta y tres pesos. !Como para no perder la fe en las mariposas¡.
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—Sin Autorización —Me Pierdo. En colaboración con @Lidianny

A veces perdida en tus palabras voy
pero consciente de que en tu versos
quizás cabe todo el universo
y puede ser quien soy.
A tu poesía yo le doy
los aplausos que merece
porque tu la engrandeces
en tu lenguaje y tu idioma
el talento en ti se asoma
y en tus manos el amor… crece.


No es aconsejable que te pierdas,
En este mundo que siempre es la misma detonante
Histeria, a veces es preferible perder la consonante
A confundir la mano derecha con la izquierda.
A pesar de haber hecho en la vida muchos viajes
Suelo perderme en algunas ocasiones
Me desubico ante algunos corazones
Y desaparezco entre tu piel y sus tatuajes
Ya que voy muy ligero de equipaje
En mi libreta apuntaré las direcciones
Que conducen hasta intensas emociones
Como verte amanecer sin maquillaje
Es la paciencia una virtud que nunca estorba
Es sugestivo el impulso que lleva a la locura
Te agradezco no le cantes son a mi cintura
Porque ha quedado absolutamente sorda
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Deuteronomio

Es posible que el pan
Enriquezca más que la palabra
Pero así mismo, la palabra
Alimenta más que el pan.
habla la historia de un ser
Que convirtió la piedra en pan,
Y fue capaz de vivir
A razón de la palabra
Aunque fuere, esa palabra,
Aún más dura que la piedra.

Asgo las intenciones de mi plan
Donde es perfectible deludir
Digo; que el diablo es hombre
Tiene siglos habitando las tinieblas,
En los archivos del registro mercantil
No hay hornos registrados a su nombre
Lo cual es una forma de decir
No solo de pan vive el hombre.
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Declaración Lúdica

Le daré todas mis cuerdas al azar
Sus manos gobernarán mis hilos,
Renuncio a los rigores matemáticos
Viviré sin propensión de arlar
Los bureles dorados
Exagerados
En el furor pragmático.
¡A jugar!
En coherencia con este apócrifo seudónimo
Me jugaré todo.
En bien o mal del prójimo
Me importa poco su opinión difusa
Y en ocasiones lacaya…
Lo que no jugaré nunca
Es a la ruleta rusa
hasta allí
No alcanzan mis agallas.



Ilustración: Paul Cézanne; Los Jugadores-
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Tambor y costa /atendiendo el reto de las nueve palabras mágicas

"Con la mejor energía
Muy contento manifiesto
Que espero cumplir el reto
De Enid Rodríguez Isaís."

Contemplo en manglares la tranquilidad
De las aguas quietas , emulando espejos
Formados al hilo de nocturnidad
Tras la espesura;morada de los azulejos.

El ansioso receptáculo de mis pupilas
Extraña la imagen del terrón bermejo
Del templado suelo donde las espigas
Adornan la sombra del copioso almendro

Mí tambor mojado frente al sol se seca
En la ardiente costa donde se acostumbra
A tocar parrandas al cucuy que alumbra
Y cantar fulías con María Paleta.
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Escaque

Gravitaré sobre la ley
Tacita de causa y efecto
Con la misma aquiescencia del alfil,
Ante el abyecto rey
Resistiendo circunspecto
El asedio desafiante del peón hostil.
He sido un hábil jugador
Y he logrado ganar varias partidas,
Últimamente, cuando no la pierdo; empato.
De a poquito el destino te hace perdedor.
Lo inevitable y seguro de jugar contra la vida,
Es perder el juego final—el de campeonato—
Ya no tengo lugar en ningún escaque
¡Súbitamente estoy en jaque!
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