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Mi legado

La muerte es dura: nos arrebata a quien queremos, y no podemos hacer nada.

La vida es cruel: nos aleja de quién amamos, y no hacemos nada.

Soy consciente de que para estar en tu corazón mañana, debo generar momentos en tu día, hoy.

Y eso solo lo puedo hacer compartiendo el tesoro finito que poseo: mi tiempo.

Yo quiero dejar recuerdos que te dibujen sonrisas en el alma.

María Serrano
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Parar el tiempo

Miró el reloj y un escalofrío recorrió su espalda desnuda.

Sus ojos, inundados de sal y melancolía, dirigieron una intensa mirada a su amante, hablando sin palabras de todo un universo que solo él era capaz de decodificar.

Entonces, le susurró al oído:

-” ¡Ojalá pudiera detener el tiempo!..”


Y él, mirándola con ternura, contestó :
” El tiempo detenido es la muerte, mi amor …El tiempo está para vivirlo…juntos…”




María Serrano
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1comentarios 102 lecturas prosapoetica karma: 121

Infinito

Nuestro pedacito de alma común será infinito...aunque sólo tardé 9 meses en crearlo.
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3comentarios 64 lecturas relato karma: 114

Mujer en silencio

Al principio, te hablaron mis ojos.
Luego mi boca, mi cuerpo entero.
Y un día, empezó a hablarte mi corazón.

Y esperé.
Sola.
En la orilla.

Lanzaba mis desesperados mensajes a tu mar.
A veces bellos, a veces tristes, a veces airados, a veces conmovidos.

Hasta que descubrí que ningún remo se hundiría en el espejo de tus aguas.

Hoy te grita mi silencio. Desde el eco del vacío que dejaste.

Ya no siento.
Ya no deseo.
Ya no amo.
Ya no espero nada.
Soy libre y abandono la orilla.

Mi alma se cansó de intentar acariciarte con palabras.



María Serrano
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5comentarios 75 lecturas prosapoetica karma: 120

Destino o condena

Había intentado huir pero, como si viviera un bucle maldito, siempre acababa en el mismo camino, franqueado por el verde frescor de las hojas de las viñas que tanto le recordaba otro frescor; el sudor de aquel cuerpo del que conocía todos los rincones, incluso los más oscuros y cálidos.

Había intentado quemarlas. Llegó incluso a acudir a ese camino con cerillas y un botellón de gasolina. Las pisoteó, arrancando sarmientos y ramas vivas para preparar la hoguera. Pero no podía soportar la idea de reducirlas a cenizas. Sabía que la viña tenía alma y encerraba el secreto de su verdadero amor.

Había intentado concentrarse en cultivar girasoles, pensó que sería una buena elección: los girasoles son bellos y fáciles de cuidar. Los girasoles se esforzaban mucho en crecer y contentarlo. Los girasoles…
... los girasoles no eran viñas. Pensaba que una vez que has vivido la poda, el llanto de la vid, su resurgir, la vendimia…. una vez que has probado el jugoso fruto, todos los demás cultivos son de segunda categoría.

Había intentado casi de todo. Pero se dio cuenta de cuál era su destino. Maldición o fortuna era viticultor y aquella era su viña.

María Serrano
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4comentarios 50 lecturas relato karma: 79

Vuela conmigo

Cada día acudía al mismo lugar para poder observar el maravilloso espectáculo.

Admiraba su hermosura, la brillante gama de colores de sus plumas, su elegancia al volar, las acrobacias que hacían todos juntos en el aire.. Pero, sobre todo, esperaba para verlo a él.

Era absolutamente increíble.
Aquel papagayo de pico elegantemente curvado, pecho del color del sol y alas azul turquesa, la dejaba sin aliento con solo aparecer en el firmamento.
Diariamente esperaba que llegara el momento en que se recortaba su figura en el sol del mediodía, y se acercara majestuoso hasta la rama dónde ella, y su pequeño y agitado corazón, aguardaban. Entonces pasaba por encima volando, daba un par de vueltas y desaparecía; repitiendo un ritual diario que ella no alcanzaba a comprender.

Soñaba con acompañarlo en su vuelo. Practicaba durante horas para mantenerse en forma: debía ser muy veloz para poder estar a la altura de un pájaro tan fuerte. Pero se sentía muy estupida, creía que él nunca se fijaría en ella…era solo una pequeña golondrina de plumas oscuras y vientre color arena, pero con fuego en el corazón: el mismo que decoraba las plumas de su cabeza y mentón.

Un día se lanzó a volar con él. No lo pensó, simplemente lo hizo. Sabía que la vida de las golondrinas es muy corta y no la pasaría agazapada en esa rama.

Y así pasaron muchos días.
Ella volaba a su lado, feliz y risueña, mientras él la miraba de reojo, cada día más intrigado por saber de aquella pequeña avecilla.

– ¿ Por qué lo haces? – Preguntó él intrigado.
– Disfruto volando a tu lado. ¿Por qué lo haces tú?
– Estoy cautivo en este zoológico. Mi trabajo es participar en este ridículo espectáculo. Me alejaron de mi hogar cuándo sólo era un polluelo. Ya no recuerdo lo que es la libertad.
– Pero tú también puedes ser libre, solo tienes que volar conmigo lejos de aquí, hacia el Sur…
– ¿Y la comida? ¿Un lugar para dormir? ¿Qué haríamos si hace frío?
– Yo te enseñaré a conseguir comida, a beber en las fuentes y charcos, a resguardarte de la lluvia en otoño y del sol ardiente en verano, a buscar tierras cálidas para pasar el invierno…

Él pensó que no estaba tan mal en aquel zoo. Tenía una cómoda existencia, comida en abundancia y nunca pasaba frío.

– Solo tienes que volar conmigo, lejos de aquí, hacia el Sur….- repitió ella a modo de despedida. A partir de ese momento cada día que siguió acompañándolo se despedía con la misma frase.

Una noche él la pasó en vela. ¿Ansiaba la libertad o simplemente estar con aquella pequeña golondrina que cada día le alegraba por unos instantes?

Al día siguiente ella no vino a acompañarlo. Ni al siguiente. Ni al otro.
La vida de las golondrinas es corta. Mucho más que la de los papagayos.

Él no vió su pequeño cuerpecito yaciendo en la rama dónde lo esperaba cada día. Así que se fue a buscarla. Y voló lejos de allí, hacia el Sur...
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4comentarios 62 lecturas relato karma: 84

Magia

Viví mucho tiempo creyendo que la magia no existía.
Hasta que creí encontrarla en una vida simulada.

Aprendí...

... que las luces que deslumbran solo conducen al lugar vacío

... que la mentira más cruel es la que se susurra al oído

... que un error no cambia lo que eres

... que hay quien te arrastra al fango, pero no puede impedir que aún desde allí veas las estrellas.


Aprendí...

... que de todo se aprende

... y que la verdad se esconde en el abrazo eterno de los que se sienten afortunados de que formes parte de sus amaneceres.

Viví mucho tiempo tratando de adivinar el truco.
Hoy solo vivo para dejarme llevar por la magia.
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6comentarios 109 lecturas prosapoetica karma: 109

Heroína

Apretó el acelerador dejando las luces de la gran ciudad a sus espaldas.

Anochecía prematuramente gracias a los amenazantes nubarrones otoñales y al maldito cambio de hora que tanto odiaba. Notó un pinchazo agudo en el abdomen y cómo un cálido flujo mojaba el salvaslip. ¡Mierda!. Ahora tendría que parar en alguna estación de servicio a comprar tampones.

Pensó que su pequeña hija estaría cenando y deseaba verla despierta. La esperanza de tener un hermano para ella se desvanecía un mes más. Necesitaba su abrazo para no sentirse mala madre por dedicar tanto tiempo a su carrera... ¿Merecía la pena? Cada día tenía que luchar el triple que sus compañeros, demostrar que ser mujer y madre no era razón para no ser eficiente y tener las mismas oportunidades. Pero la exigencia era mucho mayor. Y encima, tenía que tragarse cada día las ganas de gritar ante ciertas miradas, ciertos comentarios, ciertas actitudes.

Por si ésto fuera poco estaba él. ¿Qué hacer si encuentras a la persona perfecta para ti, cuando ya elegiste a otra persona perfecta? Resistir. Luchar contra el deseo. Olvidar que era mujer. Recordar que era madre. Era esposa. Era una profesional. Era...
No pudo ver lo que era: solo una sombra en mitad del carril y pegó un volantazo.

Cuando pudo controlar el coche, se encontraba en el arcén. Paró el motor. Lloró un rato y volvió a la carretera.

En el garaje, se miró en el espejo retrovisor. Tenía un aspecto horrible con el rimmel corrido. Una toallita desmaquillante y el lápiz de ojos que llevaba en el bolso, obraron el milagro.En la radio del coche sonaba "Show must go on" y le pareció una ironía del destino.
En el ascensor pensó en cómo necesitaba un baño de espuma y dormir más de 6 horas seguidas. Besó a su marido, que la recibió distraído sin apenas levantar la vista de su tablet, y se encaminó a la habitación de su hija.
-¡Mamá! Leéme un cuento.
- Claro mi amor. Erasé una vez...

Después del cuento, hizo la cena, preparó la comida del día siguiente, planchó la ropa del tendedero, dejó otra lavadora tendida...

María Serrano
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La muerte del soldado

Había luchado en decenas de batallas consciente de que perdería la guerra.Pero siempre había algo que lo empujaba a continuar.

Antes incluso de que cicatrizaran sus heridas, había regresado al campo de batalla. Ese fue su error.

No recuerdo cuantas veces traté de sacarlo de las trincheras. Pero lo máximo que conseguí fue alejarlo unos metros, unos días, antes de que se me volviera a escapar de entre los brazos.

El golpe que lo mató, vino por la espalda y sin aviso, en un momento en el que se encontraba fuerte y seguro, valiente y feroz, casi feliz en pleno frente.Me giré y vi que se lo habías dado sin apenas pestañear, con una frialdad que me dejó helada.

Me apresuré para tratar de salvarlo pero esta vez frené en seco. Debía dejarlo morir. Debía dejarlo encontrar la paz.

Su mirada suplicante impidió que me alejará de allí. Me acerqué, lo tomé de la mano y me quedé a su lado mientras agonizaba, tratando de imaginar cómo sería mi vida en adelante, sin él, sin ti...

...sin alma.

María Serrano.
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Amor secreto

- ¿ Qué fue lo nuestro?
- Una serendipia que cuidadosamente mantuvimos reservada y oculta. Un misterio al que hicimos esperarnos en un escondrijo del alma. Un intrincado mecanismo oculto que sólo tú y yo sabíamos abrir para disfrutar de los tesoros que encerraba...
- No te entiendo.
- La parte del cerdo que te cocinaba con patatas.
- ¡Ahhh! ¡Un secreto!...
- Por eso terminamos. No es posible el amor entre la poesía y la vulgar gula.
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Y te ví llorar

Ayer te vi llorar.
De repente, casi sin venir a cuento, tus ojos se humedecieron y un par de lágrimas grandes y redondas, como las de un niño, rodaron por tu cara hasta desaparecer entre los pelillos de la barba.

El verdugo que llora, mientras la víctima se comparece y lo abraza.

Como aquella otra vez, hace ya una eternidad. Cuando fuimos otros. Cuando nuestra banda sonora era las notas de un piano. Cuando robabamos tiempo al tiempo, conscientes de que ganaríamos batallas, pero no la guerra.

Sé que has descubierto que soy yo, que siempre lo fui...que nunca dejaré de serlo. Sé que en el fondo, siempre lo supiste, incluso cuando te esmeraste en perderme.

Qué pena que sea tarde.
Qué pena que, a veces, yo aún imagino que también hubieras sido tú...

María Serrano
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Luna de sangre

Aquel verano la luna se colaba por la ventana,

para ver a los amantes bailar sobre la sábana.

Testigo mudo de furtivos encuentros,

observaba como apuraban sus momentos:

como ella lamía su espalda

y gemía mientras cabalgaba,

como él la deseaba, mordía y saboreaba,

gruñiendo con un placer que lo descontrolaba...



Y la sabia luna se divertía,

apostando que ese amor no duraría.



1,2,3...veces...el tiempo se acababa,

un despertador y su tediosa melodía

llamaba al sol soberbio que aparecía

y la luna, remolona, les abandonaba.

Mientras se iba, atisbaba la premura

de ojos húmedos y desesperada tenura

y ese fuego incombustible en la mirada de los amantes

que se despedían desayunandose a besos antes.



Y la luna de imposibles sabía,

aunque ese amor se resistía.



La luna sabía de amores imposibles

pero también reconocía los intentos poco creíbles.

Otras mujeres vio a través de la misma ventana,

que se esforzaban por salir de la sombra que la otra proyectaba.



Y la luna no se lo creía

pero ese amor, sobrevivía.



Presenció el momento en que la decepción mató al amor:

Ella le dijo que lo amaba

y que un hijo esperaba

Él asustado la negó,

que el niño fuera suyo dudó.



Presenció el llanto de ella, que quería morir

y cómo de camino a casa sola no paraba de maldecir.

La luna frustrada enfureció:

de todos es conocido lo que siempre deseó

una maternidad imposible como sus amores

así que convirtió a la mujer en sangre y dolores.



Y la luna, de sangre teñida,

se llevó al niño que nadie quería.



Ella se sintió vacía,

pero.. ¡Si no lo quería!

otros hijos llegarían

aunque de él no serían

pero...sí lo quería, ¡sí!

quería un niño con su nariz

con sus bonitos hombros y sus labios de seda

y toda la fuerza que a ella ya no la queda.



Y la luna, de sangre teñida,

se llevó al niño que ella quería.



Él se sintió aliviado

no quedaría delatado

nada rompería su vida,

su pareja y su monotonía

pero...sí lo quería ¡sí!

tener una familia feliz

un niño con los ojos de ella

esos ojazos con los que aún sueña...



Y la luna, de sangre teñida,

se llevó al niño que los amantes querían.



María Serrano
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E-lección

Tenía que encontrar la puerta.

-¡Por aquí! – dijo la Razón.
Y el Corazón hizo lo que le dió la gana.

Volvió roto en pedazos.
-¿Qué puerta decías que era?
-Ya da igual cuál escojas.
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