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Yo, Judas

Encarnado en esta ansiedad, sólo de pensamientos —secretamente— oculto, mi desprolijo corazón; tales ideas como sonidos tan macabros que pululan en la eterna nemotecnia de querer aprender del pasado.

Hasta la hora final, va en continuo conteo, lentamente entre sombras; abstraído en mi mundo soy el mortal destino, y religiosamente el aprendiz en cumplir juramentos sin faltar a la palabra; sobrepuja el incesante recuerdo que mata suavemente el alma.

El dolor es sólo el sentimiento desgarrado sin poder retractarme; el crimen cometido, falazmente, al amigo hermano; del beso amoroso sentenciado el episodio, más el resultado fue otro que la traición, el plan perfecto, predestinado.

Pero, más es sabido, ya en el ámbito etéreo, que todo es hecho por obra y gloria del Supremo. El deber de obedecer, aún, cuando el pueblo propicie, afán de censura, este acontecimiento divino.

De memoria, el filme cíclico que no termina nunca: Pesa en la oscuridad la nueva tierra. Todo empieza y termina como está escrito en los cánones celestiales.

Con mis pies cansados, este mi calvario y el no perdonarme, pues, la muerte en siglos no me reclama; no tiene cómo llevarme. Encarcelado en cuerpo y alma, hasta hoy; aún, cuando la salvación no toque mi alma.
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De olvidos

Anoche desnucaron sábanas
de primavera
en tus ojos,
y fui novio
sin dejar rastro
—por ausencia—
en tu cama;

y llovieron pájaros fumadores
para olvidarme,
que una vez
te amé.

Una manada
de pumas melancólicos
quema el mes que te fuiste;
tanto mi corazón
(de madera)
atiza los recuerdos.

Y otra vez
desde
cenizas, que nunca cedieron
al olvido.

¡Tú ardiendo, fugitiva en mi fuego!
¡Cómo abrasas de ausencia!

Detrás de muchos fusiles
tu recuerdo,
y lloré junto al gatillo suicida,
todos mis amores.

Ya ni siquiera,
estuve tentado a tu retrato;
nunca
llegó tu recuerdo con melancolía.

De cerca,
el cenicero oxida
el humo de cigarrillo,
vistiéndose
olor a ti.

¡Mujer noche!

¿Quién te ama en días de fuga?

En el sueño
el pañuelo que jamás nos regalamos.
Para no enviudarnos,
sé que estamos hecho de olvido.
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Dios

Dios mío,
esta noche
anda la muerte
en mí;

sin voz, sin aliento
hoy, soy el débil
quejido en la hojarasca;

desfallecido y sin fuerzas
muere
parte de mí
a tu manera
—soy el reflejo de tu creación—

¿No eres tú, quien pretende llevarme?

Está de celos el dolor, y me odio clandestino.

Dios, haz lo justo,
ten misericordia
en este despertar presente;

no olvido
lo que la memoria
tarda
de espejismos.

Soy el fiel recuerdo en vida, y no hago más que pensar en ti.

Dios mío, en mi camino
va al acecho,
aquel
verdugo de mis días.

Me arroparé de mundo, si todavía existo.

Toda la oscuridad ha de desaparecer en esta oración.

Dios, tiéntame de vida, acaríciame el alma.

En esta noche
tú no tienes corazón,
entonces,
mata tu ídolo
por
última vez.
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Herejía

A la sombra
de un árbol
ha soñado mi sombra
un abismo,
y me vi morir

detrás del ocaso
—amanecer—
domingo demasiado
gris
y limeño
aún orinarás dolor en mi cama.

Me desperezo
de cenizas,
de barro hasta
en el cielo

y me pregunto
porqué apago la luz
de mi cuarto.

Es sólo desgarrarme la vida.

Las doce de un medio día criollo,

late,
late
late

el puño de un dios
vengativo
enfermo de (mí)
humanidad.
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4comentarios 67 lecturas versolibre karma: 106

Monetario

Sonríes
más humano.

En tu sangre,
la espada
más
el filo en tu edad;

el dolor
en la cornisa
a traición.

De días
abriste el corazón
de otro
por tener el amanecer
en tus manos.

¿Qué sueño herodiano arde en tus ojos?

Otoñará sutil presagio
el estertor
de la canción inacabada

¿Y por qué?

A la luz y por
fe
hiciste de él
para tu iniciación.

Casi reflejo,
Apátrida en la tierra
donde
eres criatura
imperfecta.

¿Qué no hay de ti en tu mundo?

Y al fin digas,
pesas más el cobre
comiéndote
la horma
de tu alma.
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Madre

Tal rostro femenino.

Tiene idea —Usted—
cómo llora
una lágrima en el corazón,

mientras
(ella)
escondía un muro
de sonrisas
sobre una noche muerta de olvido.




En las pupilas
habían arrugas
llenos de
experiencia,

un día

me hablaste de tu edad
en el cuento
de todas noches

Y los 14
mortuoriamente
en el espejo retrovisor
del bus capitalino.

¡Melancólica, nuestra esquina y sin alas!

Tu dolor cubrió de soledad
mis años
y el día que quise abrazarte
pidiéndote perdón
tus ojos para
siempre
me mostraron el camino.

¿Ha de doler dolor cósmico?

¡Madre! ¡Madre!

Mi mundo ciego sin ti.
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8comentarios 75 lecturas versolibre karma: 101

¡Indígena Errante!

¡Indígena errante!

Traerán consigo
en tu sangre
pañuelos de luto;
desde tus lágrimas
tiembla
raza indómita
fiero corazón;

Está en tus rugosas palmas
doloridas,
el infinito adiós
—grito andino—
a puro sentimiento.

Has de ser
—por ahora—
el forastero
en tu propio destino.

En tus huellas ancestrales ¿Melancólico?

No te olvidarás;
así (espejismo) renuente
y distante

en la otra orilla que no es ajena a tu dolor.

¡Indígena errante!

Entonces,
despertarás
huracanado tu alma,
poblado de nostalgia
aprendiz peregrino.

Iluso,
párvulo,

Un día lloverá
Cienfuegos
en la horma de tu piel,
quemándote
en ópalos de hiel.

Y de tanto andar
por tus caminos,
enviudarás en esta tarde
gris de muerte,
hundido en la locura: tu alma.
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6comentarios 85 lecturas versolibre karma: 86

Día de otoño

Mi día
miserable tienta
otro día
en el espejo;

siquiera
—de anuncios—
otras calles el otoño
dentro;
un macetero
en cuclillas arderá
siempre.

Ya vuelta
a casa,
en la exactitud de una mentira
a sobresaltos
fugarán
a otros
bandos sino soy yo.

Igual
el brasero
tiene mis cenizas
en fe de erratas.

Salvo
adrede el delito
en lo prohibido,
y el orden
de las cosas
da igual.

Corazón apátrida,
me excuso:
de fusilar mi existencia
en un poema.
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7comentarios 93 lecturas versolibre karma: 112

Alma felina

En lo oscuro
un gato suicida
—contrario a mí—
en el rincón más pequeño
de mi casa
hurga mi alma.

Roto el mechero
por las
noches no tiene caso
abrasar mis sueños;
dentro
soy una isla que arde.

Sé por ser el extraño
y confuso
ropaje,
45 mediodías para mendigar,
una sola vida
aferrándome.

Empeñar lo que queda
de mí,
sobre todo,
la espera
última estación;
todo lo contrario
el libro perdido en el regazo
matinal del día
no tienen sentido.

Jornada a jornada,
sudor a sudor,
de días
tal vez,
(de emisario)
funge
un oscuro ataúd
en lo felino de mi alma.
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6comentarios 78 lecturas versolibre karma: 93

Onomástico

De onomástico.

Si tú no estás,

otro día
no cesa de encender
el regalo
en la mesa.

Aventaremos
sin pudor alguno
dónde
jamás
te encontrarás
conmigo.

No quise que te perdonaras
siendo la misma;
haz
de memoria
porque
tú existas de cumplido.

Para cuando el olvido
llegue,
sí renuncio a ti
poco importa.

Eran tus enormes ojos,
la oquedad infinita

Y tu sonrisa
la duda de volver atrás;
esperándote,
me escondí un invierno
en la nevera.

En tu cumpleaños no te llegó
mi corazón
como regalo,
y mis besos pródigos
para ti.

Zurdos paréntesis,
stop
de la mañana:

Porque pienso en ti

Me dices
—ir a tu encuentro
es escindir el corazón otra vez—

Si no hay oportunidad,
mañana

que sobreviviré.
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13comentarios 94 lecturas versolibre karma: 106

Rubor

Eres quién
por mis venas

tu nombre navega

Sorbo
a sorbo

existieras
sin faltar (un sólo día)
en el bar
dormido de la madrugada
—de los noventa—

Y me hubiera sido fácil,
el día
suicida

estar sin ti,
mirando en el banquillo
de los
acusados

hasta cumplir,
lo que una vez
prometimos
juntos.

Entonces,
éramos el sueño
asido,
una taza
de café en la cama;
aquel fuego
como idioma
nuestro.

Alquimia.
A veces corazón fugaz.
El reloj
con los dedos húmedos.

También,

hubo un día,
cierto rubor en el beso,
y no dijimos nada.
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11comentarios 103 lecturas versolibre karma: 108

Cenizas

Esta sed de ti,

inagotable.

El alma a medianoche.
—luciérnagas en el corazón—

Enciende neurastenia.

En los ojos
del cielo
heredar la tierra
por amor.

Y el olvido
también va de adiós.

Vulnerable sentimiento.

Prohibido mirar atrás,
y quemar
sal
en una lágrima.

En un beso
despierta mariposas
y el primer desamor.

Sólo el recuerdo en la memoria

Y de cenizas.
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6comentarios 99 lecturas versolibre karma: 104

Detalle

En secreto
y de silencios
mientras
caiga
un instante de luz.

El zumbido de tu
casa
deja escuchar
dónde está tu alma.

Tú eres
quien
mi camino no encuentra
el lugar:
sábado por la noche.

En mi sordo corazón
eres
hueso duro de roer,
que transita
paso a paso.

Tarde,
tarde,
aprendí la melodía
del olvido;
hay suicidas en tus
ojos
que me abrazan.

Si pasas cerca
de mi sombra,
deja tu recado
que nunca estuve allí.
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9comentarios 77 lecturas versolibre karma: 97

Efímero

El cuento de las horas;
en otro tiempo la vida
misma.

En el pecho
el peón
sus tristezas
otorgados en la tierra.

Rasgando en el alma de dios, un judas seductor.

La vida efímera;
deshojará
cenizas
de otro hombre

y una mujer que canta
en la piedra
fugaz.

El viajero se apeó en la memoria.

El cuento de las horas;
hay versos enfermos de nostalgia
que hieren los ojos,
mientras
el fusil
es un cráneo —disfraz—
apuntando a la tierra.
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2comentarios 56 lecturas versolibre karma: 92

Rebelde

Acaricio en el parque
mi instinto
acostumbrado
al insomnio

—y sobrevivo—

en un corazón
de cartón
soy el enemigo
inexperto.

Tan sólo
había los espejos
a doble cicatriz
cuando el teléfono
dejó de sonar.

En mi mundo mi alma es un espejismo roto.

Sublevación.

Cuenta conmigo
a mi manera
y doblaré mis alas
rotas por ti.

Duele el día si despierto náufrago.

Fugitivo
me reconozco
sí el verdugo
inmoló su corazón
en mi casa.

¡Morir parece razonable!

pero,
no entiendo
cómo mis órganos
abrazan el quirófano.

Desde un mal sueño me condeno en la fe que nunca tuve.

Al final queda
la prueba
de un recuerdo inexacto.
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Retrato (Compañía)

El rostro más bello
la alegría,
contagia enamorado
—ritual de amor—

El momento inolvidable
se aproxima,
en el manzanar festivo,
danzando en luz
eres novia viva,
y el eterno príncipe azul
baila
iluminando el día duradero
en Emaús.

Océano de emociones
bogan
tus bríos de princesa Magdalena,
tus labios
beso de amor.

La noche
cubre su manto de festividad,
haciendo historia;
corazón retratado
de María:
atrapa un suspiro de vívida compañía.

Mayo 2008 — Editado febrero 2019
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Reminiscencia

Dime lo que tú quieras,
por favor,
y dame una señal,
a cambio
me encontrarás en un beso.

Llueve y llueve

y el orden del caos regresa
cuando no estás.
Sobre tu sombra
no huyas
en secreto y de adiós,

porque en la indiferencia
muere el recuerdo
exactamente
igual a ti.

Sólo en el ocaso
enviudamos
de verdad,
hasta perder la fe
en una mentira
de imposibles a cuesta.

Mentalmente el laberinto y sin pestañear
perdámonos
y el perdón para después

¿Entonces toda-vía en lo infinito?

Decididos, el olvido tiene
cómo partir
de repente,
en nuestras manos
se posó desnuda
la habitual ausencia de nosotros.

Desde entonces,
de cenizas sólo el amor
que una vez
fue
el desgastado reloj
de la vida.
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12comentarios 99 lecturas versolibre karma: 94

Amarte

Si duermo,
despiertas el sueño donde eres
piel,
esta noche
y otra noche más
cerca al paraíso.

En mis ojos cielo
por amor
cada centímetro
de ti
me pertenece.

Y amarte,
amándote; sólo el primer rincón
de mi casa
tiene
una enorme señal;
digo esto
sin pedir permiso, y te amo.

¿Sabes si tu amor es el escondite, al menos una noche ?

¿Dónde mi amor se entrega a ti?
si tu sonrisa
tiene
los días contados,
mientras se pierde un océano
si tú no estás.

Por este amor y estar amándote
es el mundo
desnudo, un beso
en la
la sombra
que espera el lugar más esquivo.

Siempre, después de medianoche, en un sueño, mi amor contigo.
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11comentarios 92 lecturas versolibre karma: 94

Magdala

Déjame secar tus pies con lágrimas
de culpa,
quiero ser tu Babilonia
Moderna.
Tú eres diosa humanizado,
de tu alma, brota el perdón y misericordia;
quiero ser, yo,
quién renazca —libre— en tu mirada.

Déjame convertirme en tu ángel de luz,
te pido con conciencia,
y el pecador impío que soy.
quiero ser el que vive en la mansión
de tu cuerpo redentor.

Déjame pactar con ellos, tu inocencia,
y qué importa si murmuran
en sus silencios, acertijo de hombres;
más te he soñado amorosa
en mi carne,
entregándote mi corazón mortal.

Déjame derramar tu sangre
en el cáliz sagrado de expiación,
y de repente
me nazca esa idea, de ser quién cargue
tal crucificción de emblema
"Getsemaní con otra historia"

Déjame morir tristemente
en los brazos de una vida sinsabores,
porque hoy mi resurrección renace
en el azul cielo de tu mirada... ¡Tu mirada!

"Divina Diosa Omnipotente".
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6comentarios 66 lecturas versolibre karma: 107

Prescindir

Presencia oculta,
el árbol en el sueño deja caer el alma
a tientas;
en mis memorias
la cicatriz en la puerta
tiene más secretos.

Otras cruces de estrellas
caen
en cubetas de lluvia.

¿Presentimiento?

Y al final.

Anacrónica,
No se detiene a la sombra
de nadie;
el dolor
en su mundo, de pensamiento
y creación.

Y me pregunto:
dónde dejamos de morir
seducido
por las noches.

Arde el botón en la herida;
me niego
a estar solo,
de harapos
creció otro corazón.

Hasta cuándo la luz refleja la cara más humana.
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14comentarios 99 lecturas versolibre karma: 98