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Confesión

Déjame verte a los ojos
mientras acaricio tu rostro
Ahí dime
¿sientes mi temblor?
O quizás la sonrisa
En medio del beso,
Aquellas expresiones
Que en traición confiesan
El cariño que tengo

No lo vas a entender
Y quizás tampoco
Te lo vaya a explicar
Pero si era a ti
a quien iba a encontrar
Aquellas lágrimas por falsos amores
Noches en pena y traiciones
Ahora no son menos
que bendiciones
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Tept

Calma ánima
que bajo la tormenta bailas
el compás de cada gota
que tus mejillas tocan

Confundes versos de amor
con un son de dolor
dime,
¿quién apagó tu corazón?
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1comentarios 45 lecturas versoclasico karma: 79

No héroe

No tienes súperfuerza
Ni fantasmas en la noche puedes espantar.
No quiero contigo bailar el Vals
Ni el Edipo manifestar.

Pude sin ti
Podré sin ti
Y me disculpo por hablar así

Pero es que ya no tengo 8 años
Ni sigo esperando por ti.
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sin comentarios 31 lecturas prosapoetica karma: 44

Hoyuelos falsos

Linda muchacha,
que cada mañana
tu sonrisa resuenas.

Dime porque se apaga,
si te pido
que me cuentes
sobre tu felicidad.
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6comentarios 102 lecturas prosapoetica karma: 80

Somos Inmortales

Quizás no hemos comprendido que somos inmortales…

Puede que sea causa de nuestra adultez, donde las fantasías de niño comienzan a perder sus plumas, y con el paso del tiempo nuestro pensamiento desciende a la tierra, encadenándose así a lo palpable. Como consecuencia, enjaulamos incluso la propia vida a un cuerpo, limitando así su existencia a la duración de este último... Pero, ¿realmente esto marca nuestro tiempo aquí en la tierra?

He comprendido que permanece vivo lo que en la memoria se encuentra… Fíjese, que cuando conocemos a una persona, de manera directa o indirecta, sea voluntario o involuntario, la experiencia que construimos junto con ella tiene un impacto en nuestras vidas. Estas vivencias moldean nuestras creencias, nuestras conductas, nuestras redes cognitivas… Y a fin de cuentas, nuestro futuro es el producto de todos estos fenómenos que juntos forman lo que es definido como ser.

Es, entonces, como una persona nunca se va… Así físicamente no se encuentre, permanece vivo en nuestra memoria, consciente o inconscientemente. Por esto, debemos entender que nuestro caminar viene conformado y dirigido por otras huellas más.

Entiéndase: cada cosa que hacemos, cada cosa que pensamos, cada cosa que creamos, viene dada gracias a alguien que nos ayudó a entender el mundo, cómo estructurarlo y cómo jugar con él. Detrás de cada pisada hubo alguien que nos enseñó a caminar… Detrás de cada conversación vive una persona que nos enseñó las vocales… Detrás de cada cálculo se activa el recuerdo de aquella persona que nos enseñó los números.

Estas personas, sin saberlo, encontraron lo que muchos desean. Quizás no hemos reflexionado sobre la labor que un conjunto de individuos hacen en nuestras vidas y lo profundo que logran calar cada una de sus lecciones; pero, estas personas comprendieron que dar su vida por el otro, es vivir para siempre.

Es por esto, que somos inmortales.
Porque solo está muerto, aquello que nunca existió.
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6comentarios 88 lecturas relato karma: 93

Disparos a Sangre Fría

Contra la pared, estática. No hay escapatoria más que observar delante de ti un ejecutor, cuyo cañón en mano no vacilará en los próximos segundos; ese frío, que cala todo el cuerpo y recorre el torrente sanguíneo, no oyes nada, no sientes nada. Segundos vacilantes en tu mente. Puedes mirar, pero no pronunciar palabra alguna.

He ahí la imagen cuya esencia metafórica le da vida a las veces que callo al verte… Cuando con el silencio de mi mirada, compruebo que en tus acciones utilizas cada una de las debilidades que tengo por ti, para alimentar el narcisismo que ocultas tras la máscara de una sonrisa indefensa.

Antes, eras esa águila que toma a su presa y alza el vuelo, la eleva haciéndole creer que no hay pico más alto que ella, que no hay estrella que no pueda tocar. Y ahí, cuando la víctima entrando en confianza abre sus brazos para sentir la brisa... La dejas caer en picada, esperando que ejecutada ya su sentencia, puedas aterrizar sobre ella con la delicadeza que caracteriza cada acto de tu placentera malicia, sacando provecho de lo último que queda de mí.

Ahora, te logro observar ya conociendo cómo es tu juego. Te veo nuevamente la mirada hambrienta de hacerme sudar en frío la decepción de sentir que volví a caer. Sabes como apuntar, lo admito; escoges perfectamente el blanco donde la bala será letal. En cada conversación encuentras con qué sentenciarme nuevamente contra la pared. Y ahora, ¿qué más queda de mi? Me manejas cual titiritero; y en esta forma de darte tan fácilmente los pabilos de mi corazón me pregunto:

¿por qué sigo creyendo en ti?
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5comentarios 66 lecturas versolibre karma: 102