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Te fuiste, como el humo de un cigarrillo

En el tranvía me arrastro por los bulevares.
Hay olas de ti.
Saez

Estoy en el balcón,
comiendo pipas con el rostro al sol
la mirada perdida calle abajo
tratando de encontrar el fluir del Tajo
a ver si así la deriva me lleva luego corriente arriba
subiendo por todo el Atlántico
hasta la Ría
y ver allí la luz de la vida,
la llama siempre encendida
que es tu sonrisa.

Escribo buscando la música entre los dedos
tratando de vivir el momento,
pero solo logro perderme entre los versos
y los acordes de Saez me transportan muy muy lejos,
donde te siento cerca de mi pecho,
como si así pudiera engañar a mi cuerpo
y creerme que no estoy pensando en ti todo el tiempo.

Me explayo en el cuarto
piso de un cuarto pequecho
sintiendo la saudade que me encharca
sin llegar a filtrarse entre las líneas del texto
de un azul portugués que reluce cuando estás aquí
conmigo
haciendo camino
hacia la paz de una playa de Portugal,
hacia la libertad de una cárcel de la que escapar,
viajando lejos, siempre lejos,
agarrados de la mano para que las corrientes no nos hagan perdernos
y hacer eternos los recuerdos que alimento
para ahuyentar el viento que se desata tras los cristales del espejo.

Estoy en el balcón,
escribiendo,
con Saez dando melodía al momento
y pelando pipas al sol
como quien desviste los segundos hasta que nos encontremos.

Mientras tanto, amor,
te buscaré en los versos.
5
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Ese manto insondable que lo refresca todo como una tierna caricia que se sabe querida

Llueve al otro lado de la ventana
mientras las palabras
corren calle abajo
por las aceras empedradas.

El frío inunda todo,
y la oscuridad se arremolina en el entorno.

La noche se abre paso,
y la luz se esconde en los rincones remotos.

Golpean las gotas el vidrio y el balcón
quedan pausas intermitentes de silencio
y monótono diapasón
constante como si hablase la soledad desde lejos.

El cielo se disuelve
y la tormenta barre el paisaje.

Queda un baile de sombras
en este tétrico temporal azorado desde el mar bravo.

Llueve al otro lado de la ventana
y calle abajo quedan las palabras
que no han lavado de nuestros rostros
la fría lluvia que cae ante nosotros.

Llorando fantasmas de ausencias.
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La melodía da chuvia

La lluvia en Lisboa suena distinto.

Como a mar embravecido.

Como a río salvaje.

Como a temporal atlántico crecido en el intempestivo yermo páramo de las Azores.


La lluvia en Portugal suena distinto.

Como a saudade.

Como a frío en los cristales.

Como a resbaladizo empedrado que discurre por las calles.


La lluvia suena distinto.

Tiene otro ritmo.

Tiene otro baile.

Tiene ese no sé qué que se detiene ante los ojos por un instante.



Y luego cubre todo con ese manto insondable con olor a Tajo.

Y Lisboa lo sabe.
4
1comentarios 18 lecturas versolibre karma: 52

De ti, en ti, tras ti; todo eres tú cuando el mundo vive en ti

Sentado en el balcón de tus labios
sorteé todos los obstáculos a través de la luna,
y en el halo de luz que despierta la noche
me topé con la mañana entre tus dedos de fortuna.

El mar susurra recuerdos lejanos
y la brisa acariciaba con calma,
todas tus fantasías de medianoche
que refulgían en el atardecer de tu mirada.

Mirando el horizonte perdido
encontré el camino entre el azar aleatorio,
y al calor de todos tus buenos días
las sábanas cosquillearon murmullos de otoño.

Mirando el sendero versado
hallé soles al otro lado del espejo,
y de lejos supe que había reflejos de vidas
deslizándose por nuestros besos rimados.

El viento refresca esperanzas bañadas
por el sol escondido entre el Atlántico,
y entre los rincones de tu alma de verano
sonríen canciones que bañan el alma.

Sentado en el mirador de los sueños
soñé con soñarte poemas en la espalda
y pensé por un instante que todo se detenía
mas era que todo alrededor de tu mirada giraba.
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Castilla que (ante mí) todo lo abarca

Campos inmensos,
horizontes de labranza,
praderas de dorada vida
que entre suspiros respiran.

Cielos sin fin,
refugio de soledad,
kilómetros de miradas
que todo lo abarcan.

Saetas y filigranas,
aves que surcan
y raudas se escapan
entre las frágiles casas.

Templos de paz,
callejuelas medievales,
tintes naranjas de calidez,
rincones que esconden la historia que se ve.

Campos inmensos,
horizontes de labranza,
praderas de dorada vida
que entre suspiros descansan.
3
1comentarios 25 lecturas versolibre karma: 55

Eterna como la fugacidad del luscofusco

Paso las horas, en la soledad de mi mente,
te echo de menos, te siento lejos,
me faltan tus palabras,
se me escapan entre los dedos.

Castilla es inmensa
y yo tan pequeño
que podría perderme
entre los rincones del silencio.

El sol desaparece tras el difuso horizonte
y la noche se abre paso
a kilómetros de distancia
que dejo a mi espalda.

Trato de atrapar la luz,
pero es más veloz que yo,
y el fin del mundo me precede
siempre que trato de hacerle frente.

Las esperanzas vuelan
hacia futuros que surcan el cielo,
los sueños viven en ti
y lo demás son vanos intentos de ser feliz.

Por ti sangro, lucho, pervivo,
por ti el mundo cobra sentido,
por ti, por ti, por ti,
por dar sonrisas al vivir.
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sin comentarios 18 lecturas versolibre karma: 61

Estoy de baja en el temporal de mi infierno

Aporreo el teclado buscando espantar un poco todos los fantasmas que vienen a visitarme estos días durante la madrugada, como si así fuese a lograr acallar todas esas voces que me repiten una y otra vez -no lo vas a lograr-, -vas a fracasar-, -ni lo intentes-. Y es gracioso, o quizás irónico, no sé, puede que solo resulte una muestra más de patetismo, pero esas voces vienen de mi propia cabeza y me ahogan, más y más y más, como una niebla densa y pesada que trata de aplastar cualquier atisbo de luz que pueda entrar entre tantas tinieblas negras.

Ansiedad, dicen.

Y no es que tenga miedo a las tinieblas, a menudo te guían, te acompañan y te hacen fuerte. Pero eso solo es cuando logras controlarlas y hacerlas tuyas. El resto del tiempo es un terrible cúmulo de demonios que se ríen de ti a tus espaldas y de cara vienen con uñas y dientes a desgarrarte cada puñado de esperanza hasta que solo quede un reguero de penas y un alma rasgada en mil pedazos destrozados.

No sé. La verdad, es que no sé.

Pero por eso aporreo el teclado, con fuerza, con irritabilidad, con tediosa y desesperada mirada de agonía, como quien quiere huir más rápido que su propia sombra y no sabe que la arrastra tras de sí pegada a sus pies. ¿Quién fue el imbécil que creyó posible escapar de las pesadillas? Resulta tan patéticamente vulnerable verme al otro lado del espejo, con esa sonrisa de medio lado de cordero degollado que no sabe sobrevivir por sí mismo si no es sosteniéndose en los otros. Incluso a eso nos han enseñado a tener miedo. No vaya a ser que aprendamos que juntos somos fuertes y separados solo somos un puñado de locos corriendo sin rumbo, como pollos sin cabeza en una matanza que celebre nuestro fracaso como clase.

Todo eso podría pensar.

Pero en realidad solo tengo un puñado de voces que me repiten insistentemente que huya, que escape, que evite el fracaso y el miedo. Si no lo intentas no puedes ganar... pero tampoco perder. Simplemente quedarse sentado en un banco mirando el paisaje y al mundo girar, como si nosotros solo fuésemos un espectador más en este espectáculo que es la rutina, mientras la vida va pasando para todos menos para nosotros, pobres títeres rotos que han creído poder romper sus cuerdas por sí solos.

Si no lo intentas no puedes fallar.

Te repites una y otra vez, como si así fueras a solucionar algo. Y lo más irónico es que sabes que no es verdad y que así no solucionas nada. Y todos los fantasmas y demonios seguirán sonriendo con sus fauces lobunas mientras tú lloriqueas en un rincón aporreando el teclado, como si así fueses a escapar, como si así pudieras ser salvado. Justicia poética. Licencia artística. Cuarta pared que se resquebraja ante nuestra mirada vidriosa, lastimera y despedazada.

Ansiedad, dicen.

No lo sé.

Solo me miro al espejo y no me reconozco.

Y todo lo demás son tonterías del resquebrajado escritor.


Aporreo el teclado buscando salvarme, pero solo me topo con un puñado de demonios que han venido a buscarme en la madrugada. Me tienden su mano. Yo miro a la soledad a los ojos. Y elijo seguir sus pasos.

Solo queda vacío.

Y un cuerpo inerte al pie de la torre del reloj.
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1comentarios 32 lecturas prosapoetica karma: 76

Nocturnidad clandestina

En las sombras del cenicero el humo se escapa entre las nubes de vaho. La niebla se cuela por la ventana abierta y la noche desteje su manto de solicitudes intentando hallar hueco entre las miradas vacías que la observan con la vulnerabilidad que produce la soledad de la intempestiva madrugada.

Podría buscar entre los rostros un atisbo de sonrisa, pero las canciones no suenan entre la sagacidad de los relámpagos. Ya no quedan billetes en este juego de marionetas hacia ninguna parte y el determinista destino se ha fugado para echarse a las cartas el futuro contra el libre albedrío.

Adiós a la noche, adiós al día. Y vueltas y vueltas rasgueadas en una guitarra eléctrica que deja entrever la necesaria inexperiencia del mundo entre los dedos.

La ceniza se ha desperdigado por toda la superficie del escritorio y los folios en blanco han echado a volar al son de las corrientes de aire frío que entran en oleadas con la respiración del cielo. La lejanía rompe a lo lejos agrietando el inexistente silencio y el mar se bate en un duelo consigo mismo por llegar un poco más arriba en cada marea.

Intenta estar viva.

Pero la luna se ríe en ella mientras le mira con la sonrisa menguante.

Y la conciencia se ha batido en retirada entre todos sus escondrijos. Y los deseos se han suicidado en ristras de sueños que apelmazar en algún cajón de la mesilla de noche. Por lo menos ahí permanecerán seguros ante cualquier vicisitud que pueda proveer la tórrida incerteza del horizonte.

¿Y qué habrá más allá?

Entre las sombras del cenicero el humo se ha perdido en una fina columna que asciende con toda su ligereza hacia ninguna parte.

Como las vidas...

A fin de cuentas.

Adiós sucia patria que no me cobija.
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3comentarios 45 lecturas prosapoetica karma: 46

Acordes y kilómetros al calor del mar de tus ojos

Surco los instantes como una ola que se pierde en la playa,
las miradas cálidas guardan más luz que cualquier palabra
que pueda decir en forma de verso,
pero yo lo intento
por ser el pedazo de instante en el que valga la pena perder la eternidad
y contemplar
el infinito en el más profundo bienestar.

¿Qué será que tienes que no puedo cesar en admirar las casualidades?

Toparnos sin esperarlo,
construir futuro y pasado,
recorrer nuestros pasos
y mochila al hombro llegar a dónde nunca nadie ha llegado.

Surco la vida como la brisa que levanta salitre
y me asomo a la ventana al sentir tu aroma en la mañana,
la palabra libertad se escribe muy bien con tus labios
como esas filigranas que destejen tus dedos en mi piel,
no sé muy bien explicar el por qué,
pero siento paz en tu regazo, refugio y hogar.

¿Qué será que tienes que no puedo pensar en otra cosa que el mundo de tu mano?

Kilómetros y kilómetros que llevarnos a la espalda
y pisa el acelerador para llegar bien lejos,
arte es todo lo que explicas enamorada
y lo demás son tonterías,
cosas de niños,
como la pureza con la que sonríes al despedirte en la madrugada.

Surco la luz como la marea trae dulzura a tu pecho
y recojo todos los recuerdos para hacer un álbum de fotos
que mirar cuando estamos lejos el uno del otro,
que da igual todo si escucho tu voz
y el destino es lo de menos en el viaje,
lo que me importa es tener un mapa de carreteras y pecas para inmortalizarlo.

¿Qué será que tienes que sabes cómo meter todo un mundo en tus besos?

Recorrer senderos,
versar sueños,
rimar encuentros,
regar regueros con la estela de nuestros itinerarios de anhelos.

Paz,
Luz,
Libertad,
calma al calor de tu pecho.
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4comentarios 49 lecturas versolibre karma: 92

Ecos del mar vacío

Perseguimos fantasmas por buscarnos a nosotros mismos
y no fuimos conscientes de que ya no estábamos donde estuvimos,
huimos
hacia donde quiera que el tiempo nos lleva
y sin darnos cuenta
tropezamos con la realidad
y supimos que ya no habría margen para mucho más.

Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.

Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.

Zafamos el camino
por no saber elegir la bifurcación
y la tormenta ya llega cubriendo todo,
el cielo está más negro que el fondo de un pozo
y todo mi arrojo se fue
sin saber ya cómo volver.

Traté de saltar por encima de todos los obstáculos
y las vallas no te derriban cuando lo intentas,
solo los vasos vacíos pueden supurar destinos
y mientras tanto existen respuestas que el hombre no es capaz de encontrar,
que no es capaz de encontrar.

Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.

Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.

Las tumbas sin nombre solo son lápidas esperándonos,
cenizas que se lleva el viento,
sonrisas de tristeza que atrapar con los dedos
para escribirlas en libretas que dejamos en algún rincón olvidado.

Podríamos fingir que nunca caímos,
y no hay paz para los malvados,
podríamos atinar a vivir,
pero las llamas ya se están apagando,
solo quedan las cálidas brasas
que nos ahogarán durmiendo las madrugadas.

No tengo miedo a las ruinas,
pero los cementerios se caen a pedazos
entre negros nubarrones que cubren nuestros ciegos
punto de fuga hacia ninguna parte.

Perdidos no hay a dónde ir.

Podría haber controlado los pasos,
sin saber muy bien el por qué.
Podría haber tropezado demasiado,
sin lograr comprender dónde perdí las ganas de beber de este vaso.

Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.

Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.

Podría haber tropezado demasiado,
y aún así sin saber muy bien por qué,
no haber controlado mis pasos.

Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.

Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.

Perseguimos fantasmas para encontrarnos a nosotros mismos.

En este negro vacío
mientras el Orzán brama bien lejos,
y el vendaval ya se ha levantado.

Perseguimos fantasmas para encontrarnos a nosotros mismos.

No quiero caer
en el mismo lugar otra vez
¿Cómo hallar la calma
sin volverme a perder?

Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.

Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
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2comentarios 94 lecturas versolibre karma: 78

Ángeles cayendo

¿Qué tiene la poesía
que vino para irse?

¿Dónde estaremos cuando solo quede polvo
y la noche se haya difuminado entre el humo del cigarro
a medio consumir tras las cenizas de nuestras hogueras?

¿Qué habrá
cuando el miedo nos invada todos y cada uno de nuestros poros?

¿Qué quedará
cuando no haya nada por lo que caminar?

Cientos de caminos que se apagan
como faros heridos
en las noches sin luna,
senderos aborrecibles e idiotas
en los que perderse sin encontrar ningún tipo de suerte
que nos permita una tirada de dados decente.

El tiempo se fuga
mientras los recuerdos se aderezan
con la agridulce certeza de la melancolía.

Los ríos se llevan las salidas
y el frío apelmaza el alma
entre inviernos de escarcha y soledad.

Todo lo que fuimos sucumbió tras nosotros
y nos sumergimos en nuestro dolor
para encontrar sentido entre la sinrazón
y solo resta desesperación
y apática desidia del corazón
patético vacío de la mirada rota.

Que idiota
llegué a ser al creer
que habría oportunidad de salvación
entre el frenético ritmo de competición
por sobrevivir.

Que absurdo el hecho de existir
sin saber distinguir
el próximo paso a dar
sin tropezar
más de dos veces con la misma piedra.

Levantamos muros para protegernos de nosotros mismos
y nos quedamos solos contra nuestros demonios.

Una vez más.

Por favor.

Una vez más.
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2comentarios 67 lecturas versolibre karma: 97

Por favor, no me hagas atender a la muerte, es tiempo del último cigarillo

En la luz de la noche
me perdí
creyendo ver en la mirada del niño perdido
todos los sueños que un día murieron
y ya no hay salida
por favor
ya no hay salida
para la existencia
solo podemos mirar hacia el último paso
y fumarnos el último cigarro
tratando de asumir el presente
y convivir con la ausencia
el dolor nunca se va del todo
pero se atenúa cuando aprendes a sobrellevarlo.

¿Lo entiendes?

El final está cerca
y lo sagrado ha ardido en mil pedazos
y por favor
no mires
por favor
no mires
solo quiero que se folle sobre mi tumba
como un monumento a la vida
como un monumento a la vida
y ya no queda humo
en esta ciudad perdida bajo el mar del Atlántico.

En la luz de la noche me perdí
creyendo ver entre sueños rotos
y los acordes se recomponen
tratando de salir a flote
y no hay piedad
no hay piedad
por favor
no dejes de escribir
por favor
no dejes de escribir
es lo único que te queda para sobrevivir día a día.

¿Lo entiendes?

Echo de menos Coruña.
Echo de menos la ciudad.
Echo de menos el barrio.
Echo de menos la libertad de un quinto piso.
Echo de menos su paz.
Echo de menos.
Echo de menos.

Adiós
mis amigos
adiós mi país
adiós mis sueños
adiós la luz.

Adiós
mis esperanzas
adiós
mi infancia
adiós
mi presente
adiós
mi foto en blanco y negro.

Adiós
mis amigos
adiós
mi país
adiós
mis sueños
adiós mi luz

Adiós mis esperanzas
adiós mi infancia
adiós mi presente
adiós mi foto en blanco y negro.

Adiós.
Adiós.
Adiós.

Solo quiero aprender a convivir con la ausencia.

Para poder sonreír.

Por ti.
10
1comentarios 61 lecturas versolibre karma: 80

Alicia en el país de la asfixia

Un millón de palomas
viajando muy lejos,
la noche se vio
mucho más allá de lo que creímos
y pensamos en cantar
a los sueños
a las utopías
y decidimos partir
en la compra venta de caminos
hasta que...

en la jodida vía sin salida,
en medio de la oscura noche,
prendimos antorchas para cazar a los monstruos
y nos encontramos a nosotros mismos
reflejados en el cauce del río
y los dioses se fugaron
para no ver su caída.

Así, como quien no quiere la cosa
apocalipsis suicida
sagrado fin sin principio,
luciérnagas sin luz en las sombras,
vida sin héroes ni heroínas
lastimeras caricias perdidas
a cientos de metros bajo tierra.

Apagamos la llama del amor
y las velas ardieron hasta sucumbir.

Asfixia.

Solo soy un loco sin cuerda.

Asfixia.

Llévame a las lejanas utopías que un día creí.

Solo quiero ser un rey sin corona
una deshonra que degolla
un susurro que se queda sin prisas.

Asfixia.

Asfixia.

ASFIXIA.

Qué
he
hecho

para
merecer
esto?

Asfixia.

Deplorable noche informe
que me apelmaza sin nombre
que me corrompe sin orden
que me pudre inconforme.

Asfixia.

Sálvate el alma,
la vida.

Asfixia.

Huye cuando aún queda salida.

Asfixia.

Todavía
todavía
todavía quedan vías.

Asfixia.

Asfixia...

Asfixia...

Asfixia...
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2comentarios 33 lecturas versolibre karma: 49

Se pueden dar muchas razones... pero realmente solo existe una

Como bien decía Eleutheria, escribir es un acto de puro egoísmo,
no escribes por y para los demás
sino que simplemente usas la letra como una herramienta más,
un catalizador con el que liberar un poco de peso en tu fuero interno,
en tu infierno personal que te has montado por dentro,
buscando purgar todo lo que supura por debajo de tu piel,
ya sea bueno o malo,
simplemente deshacerte un poco de él.

Porque "no espero que os guste,
solo espero salvarme",
define hasta que punto el poeta del alma solo aspira a no suicidarse por dentro,
maltratando su carcasa por fuera mientras tanto,
intentando aguantar un día más a su rutinaria vida de la que no da escapado.

No todo son horrores,
sino que también hay música en la belleza que ilumina cada día,
pero el acto de escribir sigue siendo más de lo mismo:
buscar hacer tuyo lo que no lo es,
apropiarte de lugares, sentimientos, sensaciones,
darles un giro y una vuelta de tuerka
aspirando a que lo hermoso del universo pase entre la gente como un ingenio de tu cabeza,
como si fueses el artífice de plasmar el sentido de la vida
cuando no eres más que el ilusionista que juega con los espejos para reflejar;
y eso,
siento decirlo,
no tiene ningún mérito;
más que la vanidad que nos hinchan los demás al leernos.

Escribo para arrancar sonrisas e insuflar sueños en los cuerpos,
despedazar pesadillas y generar alegrías que duren hasta bien lejos,
pero no os confundáis,
la razón principal es que soy como los tiburones de punta negra al nadar,
si no lo hago me ahogo y muero.
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2comentarios 74 lecturas versolibre karma: 83

Renacer

El mundo brilla por sí mismo
y todo da vueltas sin sentido,
pero a pesar de ello encuentro mi camino
y abro senderos a donde quiero hacer destino;
podría soñar con todo lo que no tendría,
pero prefiero dejarme atrapar por lo que tengo
y disfrutar,
quizás ahí está la clave para la paz
y andar
y andar
hasta que no pueda más.

Disfrutando de lo vivido
saboreando el momento construido,
forjando con brío todo lo habido
y por haber,
qué será lo que tiene el ver
por delante a tres pasos de mí
que el horizonte brilla
y hasta allí queda un trecho,
rumbo derecho al acecho
de todas las utopías que tengo
entre los dedos, mientras tanto
salto y bailo bajo el sol,
la música me sostiene entre su calor
y creo poderme salvar
a base de versos sobre los que surfeo
pisando a fondo y viviendo el momento.

Supongo, que de hecho,
todo está hecho y echo
la vista atrás
y no me olvido de caminar.
Rumbo firme, luz diurna,
atardecer en penumbra cálida y filtro
todos los cuentos vividos
para elaborar el relato que nos lleve hasta el final
y poder volar
desplegando las alas,
pequeño gigante salta todos los muros que se le presenten,
y sonrío
al viaje que siempre me guía más y más allá.

Paz y libertad
de la mano,
sin miedo ni cuidado más del necesario,
no me dejo atrapar por el pasado,
abro senderos entre el punto final
y logro saltar
cualquier muro que se me interponga,
no me asombra
ni la noche sin luna
ni la locura del hombre sabio,
podría saborearlo
una y otra vez
y nunca me resultaría demasiado
el calor de una tarde de mayo.

Yo que nunca he sido sherpa...
hablamos de caminos, de vidas inconfundibles,
y salgo a la calle en tirantes con las llaves en la mano sueltas,
como si pudiera
tener entre los dedos todo el azaroso destino y controlarlo
a mí antojo
aceptando lo que venga y superándolo
una
y otra vez
hasta vencer.

Siempre hasta vencer.

La inutilidad del sufrimiento;
en eso consiste todo
y caminar
y caminar
saltando cualquier muro,
abriendo senderos donde nunca los hubo,
sonriendo al mal tiempo
y llenando de soles el espejo,
podrá así brillar por si mismo el mundo bajo el mismo techo
y versos para largo
y tinta en los brazos,
saltaría hasta el final,
pero aún me queda cuerda para rato
y sin saber lo que viene ni haberlo planeado
disfrutaré del calor en una soleada tarde de mayo.

Huele a verano
y yo ya habré saltado.

Paz y libertad en las manos.

Queda vida sonriendo para rato.
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Campos estrellados

El mundo se pierde entre los ávidos colores del atardecer, como esas preguntas que no nos atrevemos a hacer por miedo a la respuesta, no vaya a ser que sepamos la verdad y esta sea demasiado insoportable para nuestro inestable mundo que se sostiene en ese pequeño punto de apoyo.

Y así vamos,
haciendo equilibrios por la vida,
intentando que la existencia se porte mínimamente bien con nosotros y si algo sale mal, miramos hacia otro lado y le echamos la culpa al karma, como si una pseudofilosofía existiese, como si una fuerza superior rigiese nuestros destinos, porque somos humanos y cobardes y preferimos inventarnos dioses antes que asumir que estamos solos y todo lo demás es nada.

Creamos historias que decidimos creernos por temor al vacío que hay al final del camino. Pobres ilusos que sueñan cuando son incapaces de soñar para si mismos
utopías,
poder no es creer,
lograr no es ganar,
huir no es perder,
pero rendirse...
quizás sí sea fracasar.
¿Y qué hay de malo en un fracaso?
Nada,
pero nos enseñaron a evitarlo como al mayor de nuestros enemigos
y así estamos
cayendo sin aprender a levantarnos.

El sol ya se va
y con él las victorias
y llegan las sombras
y echamos cerrojo y pestillo
y nos escondemos haciéndonos los dormidos
como si el destino que no construimos no fuese a encontrarnos.

Y ya no hay vuelta atrás cuando se alcanzó el punto de no retorno. Solo queda tomar aire y asumir nuestras decisiones,
porque lo que queda es todo cuesta abajo
y sin frenos.
9
4comentarios 62 lecturas versolibre karma: 94

Al arrullo de tu mirada

Te busco en cada verso
en cada rima, en cada texto,
en cada cuento incierto que leo,
en cada atardecer, en cada sueño.

Te busco en el cielo y en el infierno,
en las fantasías y los miedos,
y en los encuentros certeros
y en los kilómetros que nos separan para vernos.

Te busco en la paz, en la poesía,
en la luna, la noche y el día,
en la calma de San Amaro,
en las olas del Orzán y desde lo alto de un octavo.

Te busco en el viento, en la brisa,
en la soledad, en la alegría.

Te busco en el instante, en el eterno,
en lo fugaz, en lo cierto.

Te busco una y otra vez,
y te buscaría sin cesar
aunque frente a mí estés,

te busco sin descanso,
y te buscaría hasta alcanzar
el encuentro tan esperado.

Te busco y te encuentro,
te encuentro y te busco,

y entre tanta incertidumbre
lo más firme e indisoluble

es que eres calma y libertad
en la orilla de una vida que por siempre nos une.
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Se consume el presente como la vela temblorosa que teme apagarse

Rebusco en la basura de mi cenicero
tratando de encontrar esa colilla que perdí
mientras la cerilla ardía entre mis dedos
y el humo del tabaco me hablaba de ti.

Salté al folio en blanco para escapar
y en sus finas curvas me topé
con los desastres del vacío sin final
solapando estrellas tras la venda que no ve.

Me desgarro en finas hebras de horrores
y busco preguntas a las inocuas respuestas,
el mundo es un giro eterno de dados y sermones
en tanto que todo arde sin lograr aferrarnos a sueños ni metas.

Podría hacer desaparecer cometas tras el miedo
de saltar metros y metros, lejos del suelo caí
y en el fondo del vaso hallé el ciego cuento
que me susurro cuando anhelo más de lo que perdí al vivir.

* * *

Allí,
allí,

muy lejos,
por ahí,


todo lo frustrado siempre estará lejos de mí


y por el camino aprendí a aspirar paz y sonreír.


*


Llorar lo que no se tiene es la mayor cobardía para no asumir el porvenir.
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2comentarios 34 lecturas versolibre karma: 67

Rebobinar

El mundo respira noches sin luna
saetas de fortunas oscuras
miradas que arrullan
la furia del mar en vilo
haciendo camino
en cada tenue destino
que acuna el cielo
certero lamento
del sentimiento sincero
que encierro en el pecho
bajo miedo del reloj
canción de amor
poema en clave de sol
sorprendente estruendo mayor
que da voz
a la razón del más allá
ayúdame a levantar
las ganas de paz
escribiré libertad
en cada techo de cristal
que me obligue a llorar una ayuda
mientras la locura
apelmaza la noche oscura
de la desaparecida luna.

Sendero eterno que repetir
una
y otra
y otra vez más
por toda la repetida eternidad.
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Le gaz

Males sin conciencia
tiran a los dados nuestro destino.

Mares sin consciencia
marinean el rumbo arriba y abajo superando olas.

Olas de plata y azul
y luna que riela.

Muerte.

Muerte al final del camino.

No mires hacia atrás,
no mires hacia adelante,
sigue,
sigue,
solamente sigue,
aunque la luna esté negra,
aunque la noche este nueva,
aunque no haya luz,
sigue,
sigue,
solamente sigue hacia adelante.

Como un marinero en alta mar
yo me perdí entre el humo
creyendo escapar del tiempo
como un corredor de fondo en una contrarreloj.

Absurdo.

Completamente absurdo.

Pero inevitable.

Perdí la conciencia entre todos los males
demonios de diferentes clases
tratando de detener el lento caminar.

Perdí la consciencia
y no queda otra que remar a contracorriente por salir a flote entre la tempestad.

Humo.

Humo de cigarros apagados.

Males sin conciencia.

Males inconscientes.

Marcan el final,
el final de todo cuanto pude soportar,
de cuanto pude avanzar,
de cuanto pude tragar.

Hacen falta defectos para ver virtudes.

Y las banderas ondean como la mar
levantando espuma a nuestro paso,
haciendo repaso de sueños.

Noches sin conciencia.

Noches sin consciencia.

Como perros en la noche aullando a la luna nueva.

Como lobos en la negra noche solitaria.

Como humo.

Como humo.

Como absurdo humo que no tiene hacia donde escapar.


*
*
*


Como humo que desaparece sin dejar rastro más allá.
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