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Polvo y caos

Que todo eso no es para mí,
los cuentos de brujas y princesas.
Que por contar una, te anoto mil,
y no volverás a probar las fresas.

Un universo en una burbuja,
la nada en el espacio.
Como ir a hechizar a la bruja
y volverme loco por lo que no sacio.

Águilas en una mente presas,
la jaula de oro de Midas...
Como pedir ayuda a las princesas
y que para ahorrarte, te quiten vidas.

Capaz de tocarte y huir,
capaz de mirar y no abrir los ojos.
Por todo ello un día me fui
y acabé simpatizando con fantasmas cojos.

No hay descanso en un paraíso de metal
porque mi imán no funciona.
Minúsculos en un paraíso terrenal
en el que gana el que controla.
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sin comentarios 43 lecturas versoclasico karma: 39

Tregua

Nado en soledades
y coqueteo con medusas
sin pensar en dificultades
procedentes de mareas difusas.

Y cuando más falta me hacía,
decidió huir más lejos que nunca.
Se me puso a tiro y dudé si lo haría
hasta que el frío llegó a mi nuca.

Y firmé porque eso es lo que hacen los cobardes,
porque así se pone fin a las contiendas,
porque no hay ganadores en los debates,
sólo sangre en las aceras.

Estoy esperando el momento adecuado
para irme y que nadie se sienta culpable,
irme despreocupado,
sabiendo que nadie abrirá el cable.

Por eso, ahora nado en soledades
y coqueteo con medusas
sin pensar en dificultades
procedentes de mareas difusas.
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Grietas

Voy a rellenar de lava mis grietas
para que el contacto no resulte cortante.
Voy a esculpir con diamante mis letras
para mostrarle al poder lo importante.

Me voy a borrar de todo
con tal de que me dibujen con bolígrafo.
Y es que estando solo
me di cuenta de que no quería ser Ícaro.

Fracturado, roto y exhausto,
sin mover un dedo sin pensarlo.
Negociando siempre con Fausto
por un inalcanzable pacto.

Grietas y erosión, sin salida,
por todos los que se llevaron su parte.
Piezas en construcción toda una vida,
siendo ellas las que piensan en dónde colocarte.
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Y si supieras

Y si supieras cómo quema,
no te atreverías a dibujarlo.
Por respeto al que rema,
por miedo a sufrir algo.

Y si supieras la de tiempo que quita,
aprovecharías el de comer techo.
Silenciando a quien grita,
apoyándote en su pecho.

Y si supieras que no vale la pena,
no le hablarías de sacrificio al perdedor.
Porque los grilletes y las cadenas
sólo pesan en el interior.

Y si supieras lo que se siente,
callarías en un debate.
Por desconfianza en la gente,
por humildad en el yate.

Y si supieras de oscuridad,
formarías hogueras.
Por desconocer esa mitad
que no quieres en tus velas.
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sin comentarios 61 lecturas versoclasico karma: 87

Incongruencias

Y busco y busco porque me pierdo en pantanos.
Y no encuentro a alguien que acceda al "cúrame".
Y curo y curo porque hay que cumplir el ejemplo que predicamos.
Y, por favor, búscame.

Y continuamos vagando sin rumbo
porque es lo que nos define.
Porque, ¿cómo le vas a exigir a Dumbo
que olvide sus orejas y camine?

Y no le puedo exigir yo a un único,
si debería conformarme con que estuviera...
Como el actor con su público
en su primera escena.

Y no me conformo ni con lo estratosférico
porque está al alcance de cualquier desalmado mortal
como participar en un conflicto bélico
que reduzca a escombros su ciudad.
Pero tampoco me veo capaz
de imaginar ese paisaje tétrico
porque por muy hábil que sea el rapaz,
sigue dependiendo de lo atmosférico.
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2comentarios 107 lecturas versoclasico karma: 48

La ciudad sin luna

Respuesta tan real como cruda
en la tristeza de la ciudad:
el laberinto de la duda
y el sendero de la soledad.

Escombros entre la bruma,
niebla camuflando tanta verdad.
Entre las dos hay una pluma
que habla de escritura al capataz.

Demasiada sociedad
para sentirse solo en la luna.
Demasiada suciedad
para tan poca muda.

Caminando por calle maldad
sin más valor que bermuda
es difícil observar la paz
que respiré incapaz en la cuna.

El día hace gala de la oscuridad
porque ni de noche añoro la cura.
Es el favor de la tranquilidad:
no hay tortura en la llanura.

Todos se hacen la misma pregunta:
¿qué es lo que la hace especial?
El laberinto de la duda
y el sendero de la soledad.
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4comentarios 65 lecturas versoclasico karma: 43

Las zetas

Soy yo el que no concilia el sueño
porque me grita la almohada
y se despierta sin sentirse dueño
de las imágenes creadas.

Muerdo el agua en mi trance
porque la sed es insípida,
porque la aridez es el cáncer
de toda mente rígida.

Porque si ni despierto soy mío,
es imposible dominarme en lo onírico.
Como cuando estando frío
te salpica en el ojo el cítrico.

Podría dedicar versos sólo con la última letra,
pero mi mítica lírica es egoísta.
El insomnio posee la venta
y no la alquila a días vista.

Tejiendo universos paralelos
como la tarántula con la mosca.
A ambos se nos ven los miedos
atrapados en el tapón de rosca.

Las horas son instantes
y el parpadeo, infinito.
Se relajan las constantes
hasta rozar el finiquito.

Soy yo el que no concilia el sueño
porque me grita la almohada
y se despierta sin sentirse dueño
de las imágenes creadas.
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sin comentarios 30 lecturas versoclasico karma: 64

Madurez

Ya nada en rabia
como si su hábitat natural
fuese con branquias
que no dejan respirar.

Ya salta en nubes
como si un colchón de errores
fuese la solución de puzles
que no admiten equivocaciones.

Ya busca en océanos
como si el oro rojo
fuese como los pétalos
que ocultan sus ojos.

Ya corre sobre verjas
como si el lobo feroz
fuese inofensivo para las ovejas
que no buscan perdón.

Ya vuela en sueños
como si evadirse de la realidad
fuese convertirse en dueño
de lo que pretende evitar.
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sin comentarios 24 lecturas versoclasico karma: 78

Me estoy matando

Quiero pasar desapercibido
en un mundo de egoístas.
Se basan en negar lo que no pido
y reclamar patrimonio de futbolista.

Se ofrecieron a ponerme el paracaídas
y sólo busco alguien que me empuje del avión.
El gato de Schrödinger perdió sus vidas
mientras buscaba redención.

No me gusta por ser lo mejor,
me gusta por estar hecho para mí.
Me da igual merecer el error,
me importa que te afecte a ti.

No miré a los ojos del rapado en el holocausto,
pero fui encerrado en mi propio infierno.
Es contraproducente como el trato de Fausto,
pero es una realidad el gélido invierno.

Cambié el "te quiero" por el "paso de ti" silencioso.
Ahora paso rápidamente sin saludar.
Dentro de poco esos preguntarán tediosos
sobre el porqué del ignorar.

Me estoy matando lentamente
con la elegancia de Pirlo,
alejándome de la que era mi gente.
Lo he peleado hasta conseguirlo.
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2comentarios 31 lecturas versoclasico karma: 61

Gracias

Gracias...

Por demostrarme lo que ya sabía,
que estoy más fuera que dentro.
De no ser por ese día
aún viviría en el cuento.

Por enseñarme el camino equivocado,
habría tardado un poco más en encontrarlo solo.
El tiempo que me habéis ahorrado
se traduce en horas de pensar en lodo.

Por musitar una sonrisa de complacencia
para contagiarme el engaño.
Me di cuenta de que, con paciencia,
no hacéis el mismo daño.

Por no estar,
me habéis ayudado a valorar lo contrario.
Ahora sólo preguntarme qué tal
es un gesto extraordinario.

Por ayudarme a desconfiar,
ya únicamente yo me fallo.
Cierra la puerta antes de entrar,
sólo es bien recibido el rayo.

Por hacer que me replantee todo,
ahora tengo experiencia en comerme la cabeza,
que vuela hasta llegar al nodo
y se asusta con una abeja.

Gracias por todo,
perdón por tan poco.
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6comentarios 70 lecturas versoclasico karma: 91

Mi poesía

Si cuido las letras
no cuido al que escribe.
Demasiadas verdades negras
sobre el que las vive.

Le duelen más que a nadie,
aunque otros vean indirectas.
Piensa en el último baile
y no en si se alimenta.

Sus versos son economía sumergida
sin ánimo de lucro.
Sin embargo, se les da la bienvenida
sin un solo gesto pulcro.

Su rima es sencilla
y su métrica casi nula.
A la primera la mima,
ignora la segunda.

Su sentimiento sangra el dolor
que sufre su álter ego.
Conoce su ínfimo valor
y así constituye su miedo.

El poeta y el humano son uno,
quién lo diría...
La tercera persona es un mundo,
lo explica mi poesía
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sin comentarios 85 lecturas versoclasico karma: 29

Luna

Huele a luna
y es decepcionante.
Como ella ninguna,
pero ya no cambia semblantes.

Ni parpadea, ni pestañea,
ni guiña un ojo.
Ni pelea, ni lloriquea,
y aun así me dejó cojo.

Ahí arriba lo ve claro,
sabe cómo pinta el panorama.
Aquí abajo no se ve en vano,
aunque siempre nos dé la espalda.

Y es que se te valora,
pero es imposible empatizar
si sólo te presentas a deshora
y yo tengo que madrugar.

No sé, igual es cosa mía,
¿nunca te habían dicho que se te espera?
Pues sí, durante todo el día,
incluso alguno se salta la cena.

Y ahora llegas y no eres para tanto,
no me importa decirlo.
Miro a lo alto
y no siento lo mismo.

Huele a luna
y es decepcionante.
Como ella ninguna,
pero ya no cambia semblantes.
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sin comentarios 49 lecturas versoclasico karma: 43

El baúl de la escasez

No cabe la duda en el baúl de la certeza,
¿por qué si no Neruda hablaría de la belleza,
de esa cruel y cruda que te baja la cabeza,
de esa cortina oscura que acaba donde empieza?

No caben los sueños en el baúl de la realidad.
Si no, a los risueños les daría por la maldad,
y los diseños que se harían de la ciudad
nos harían dueños inmisericordes de la piedad.

No cabe luz en el baúl de la uniforme sombra,
ni cruz en el apellido del que, no en vano, nombra,
ni avestruz que manche la impoluta alfombra
con estampados de un trasluz que sólo escombra.

No cabe amor en el baúl del egoísmo
porque el calor ya no lo trae el hedonismo.
Lo dice el dolor del que siente lo mismo
que ese pobre menor que padece autismo.

No cabe disfraz en el baúl de los personajes
por no tener la paz de dibujarlos en mis viajes,
por no verme capaz de creer en alunizajes
en la estrella fugaz donde imagino aterrizajes.

No cabe apenas nada en el baúl de la escasez
porque la espada abarca demasiado para la nuez,
porque está marcada por el martillo del juez,
porque la grada sin aliento carece de validez
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sin comentarios 49 lecturas versoclasico karma: 25

Como si

Me planteo si no me quieren
o si no me necesitan.
Como si importara la nieve
cuando te hiere la estalactita.

El apoyo online y la indiferencia in situ.
Demostrando lo que somos...
Como si la tecnología para los Quitu
hubiera sido motivo para tensar sus hombros.

Me reflejo en sus ojos de vidrio
y el roce me deja marca.
Como si gritarle a la montaña para que me hiciera sitio
no fuera tan inútil como negociar con La Parca.

Que no necesito a Calíope me digo.
Nunca la tuve y aquí estoy.
Como si le mostraran lujo al mendigo
y prefiriera estar donde está hoy.

Estarían tranquilos si no pasara nada,
pero disfrazan hechos de sospechas.
Como si no mirarme a la cara
nos hiciera insensibles a las flechas.

Y serán dardos venenosos
a ojos del ciego que sólo ve en su interior.
Como si el hielo asustara al oso,
que se deshace del pelaje porque tiene calor.

Pero qué importa ya eso...
¿De qué serviría darle emoción?
Como si el gato se interesara por el queso
cuando ya le ha abandonado el ratón.
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4comentarios 89 lecturas versoclasico karma: 104

Ça c'est tout

Cuando no hay nadie,
cuando respirar es un castigo,
cuando la música no llama al baile,
cuando ni yo estoy conmigo,
cuando miro en braile,
cuando ríe y no la sigo...
Ça c'est tout.

Cuando todo es diferente
aunque todo siga igual,
cuando es el presente
el que no va a regalar,
cuando viene de frente
y lo esperas detrás...
Ça c'est tout.


Cuando ya no cambia tu mundo,
cuando el añil es triste,
cuando el quizá es un no rotundo,
que de dudas se viste,
cuando de cenizas me inundo
y sólo la llama resiste...
Ça c'est tout.

Cuando la jaula sólo limita a los barrotes,
cuando el preso se traga la llave,
cuando en el prado son los brotes
los que ocultan la clave,
cuando el caballo decelera el trote
por imitar al que camina por el alambre...
Ça c'est tout.

Cuando llantos y letras quieren ser uno,
cuando se necesitan y no existen por separado,
cuando parar es subir un muro
y no hay rocódromo al lado,
cuando la esfera es cubo
y el círculo es cuadrado...
Ça c'est tout.
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sin comentarios 63 lecturas versoclasico karma: 47

Autobullying

Me incendié porque hacía frío,
me corté porque algo me sobraba.
Me robé porque no era mío,
se lo presté porque le faltaba.

Me pisé porque me estorbaba,
me zancadilleé por dar pasos en falso.
Me grité para que reaccionara
y sirvió para quedarme descalzo.

Me obligué a declararme siempre culpable,
me pedí explicaciones.
Me percaté de que ayudaba al cobarde
y cedía terreno al que me pisaba los talones.

Me insulté porque me estaba fallando,
me agredí por irrespetarme.
Me mentí para creerme lo que ando
y sentar al que no merece engañarme.

Me miré con desprecio en el espejo,
me encerré como castigo.
Me exigí limitarme por muchos complejos
para sentir que alguna tendencia sí sigo.

Me envenené para moldear mi actitud,
me rogué para salir del centro.
Me dejé solo para imitar a la multitud
y por fin sentirme dentro.

Me preparé para escribir sin sangre,
me derribé para tener limpia la lona.
Me critiqué para aceptarme
y hoy veo que la estrategia no funciona.
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14comentarios 124 lecturas versoclasico karma: 111

No valgo

Frecuento lo efímero de forma tan habitual que el infinito se desgasta.
En un mundo cobarde, ni el valiente tira de casta.
La salida fácil es aquella que no se malgasta,
pero es la más valiosa como el as, recoge la pasta.

Caminé tranquilo por el filo para caer en el centro de la diana,
pero no valgo ni para estar en el punto de mira.
El francotirador ya me disparó en la cara
y ahora pico carbón en su mina.

Doy palos de ciego en mi busca hacia las gafas de realidad.
No hablo de dioptrías ni de la virtual.
Hablo de aquello que nadie quiere mirar,
pero yo tengo que tocarlo para poder progresar.

Le he perdido la pista al acertijo de la soledad
para acabar nadando en el mar de dudas sin salinidad.
El rencor bebe de la fuente más humilde de la ciudad
porque la egocéntrica está llena de falsedad.

No valgo lo que esperan, sino lo que quiero.
Por eso, suelo retar al fierro más fiero
y acabo siempre perdiendo.
Y lo sé, aunque mi lema es el "pero".

Caí al abismo por un ligero traspiés.
El malentendido y el desatendido lo comprendieron a la vez,
estaba ante el tiburón ballena siendo un diminuto pez.
El desenlace fue contar hasta diez.

Poseo a Poseidón cuando limpio tus lágrimas saladas.
Las dulces nacen de mis palabras.
Las sosas, de los silencios de tu alma.
Y no valgo para quitar las amargas.
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sin comentarios 39 lecturas versoclasico karma: 56

Vosotros

Que os hablen a vosotros de dignidad,
que, lejos de tenerla, os la cobráis.
Me pregunto si esa, vuestra maldad,
acaba compensando, dando lo que adoráis.

Gracias a vosotros ni Apolo se mira ya al espejo,
acomplejado por unas facciones que un día creyó inmejorables.
Gracias a vosotros Dafne ya sólo sigue consejos
de ese diablo al que, ingenua, considera amable.

Y os gusta la sensación de ser superiores,
eso es lo peor de que sigáis por aquí.
Porque los fantasmas de mis errores
no ceden tono ni a un día gris.

Regocijaos, aprovechad el momento,
que pronto acabará.
El carpe díem es más fugaz que el lamento
y lo vais a comprobar.

No es una amenaza, es un aviso,
el mensaje ya está por enviar.
Os lo adelanto claro y conciso:
el karma en el que no creo os lo hará llegar.
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sin comentarios 50 lecturas versoclasico karma: 70

El abismo

Sé con qué ojos miro al abismo,
pero no conozco el color de los que tiene él.
Ni si me mira, ni si es el mismo
que me invita a caer.

Tampoco sé quién de los dos siente
más deseo de reunirse con el otro.
Ni quién confía, ni quién miente
con el objetivo de acabar con nosotros.

Pero compartimos amistad, no preguntes por qué...
Quizá porque siempre está conmigo
y me acompaña al ir y al volver.
Tal y como hacen los amigos.

Es el mejor de los que he podido encontrar
en kilómetros a la redonda
después de años de búsqueda intensa desde el sofá
y bufones que son la monda.

No me juzga y ofrece siempre
una sencilla solución:
dice que debo ser valiente
y confiar en su intuición.

En cuanto me deshaga de la cobardía
podré ver sus ojos y tocar su pelo.
Mientras llega el día,
estaré contando mis dedos.
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4comentarios 127 lecturas versoclasico karma: 118

Orden de cesión

No muevas la cabeza,
hinca una rodilla.
Del puzle, una pieza;
del comedor, una silla.

Las manos detrás de la espalda,
el arma en el suelo.
Del mueble, una balda;
de un planeta, el cielo.

Anda con la cabeza gacha,
no respires sin permiso.
Del roble, el hacha;
del error, el aviso.

Muévete sin aspavientos,
no llames la atención.
De tu cien, mis doscientos;
de la química, la atracción.

Despídete de lo que abandonaste,
déjalo marchar de una vez.
Del plan, el traste;
del búnker, la pared.
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8comentarios 104 lecturas versoclasico karma: 96