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Para ti que has dicho adiós

Era la causa de aquella acción imperfecta
Que convierte en pretérito a la fuerza
Sin aceptar la verdad.

Un globo enorme
Con el matiz de color
El simbolismo para poder soltar
La paradoja del tiempo que no nos permite olvidar

Aversión a la ruin egolatría
Los destellos de gerberas entre cardos
Con la frialdad en el alma
Con la ilusión del siguiente día

Con la pasión que arrebata en la vida
La conversación con el adiós
Con el más dulce licor
El azar ignorado del impar
Admirando la corola de la flor

Atada a los recuerdos en memoria
De la mano el recorrido del antaño
Entre nieblas de parajes sin formar
Que se abren al cerrar circunferencias
Esporádico extravío una vez más

Se venera un aliciente
Con el tiempo que se queda con el adiós que se va
Cuando la incertidumbre provoca
La creación más aberrante que despoja
Como un César en el ruedo con el temible pulgar

Retornan los giros de la fortuna
Detrás del alma desnuda
Sin el temor que aniquila cualquier par
El reflejo en el espejo del inhóspito lugar

Al recordar las nostalgias
Con la inminente partida
En el halago a la espina
Sin distingo en la experiencia
Sin desconfianza furtiva

Para ti que has dicho adiós
Uno a uno despilando los ladrillos de cualquier muro
Aunque a la mañana siguiente
Con las rocas de escolleras se volviese a levantar
Al exhalar los delirios sin vislumbrar el final

Vuelvo a mirar el espejo
Majestuoso heliotropismo de la flor
Que gira para mirar el sol
Radiante hasta ser marchita
En su máximo esplendor

La simbiosis perfecta
De reflexión y conciencia
En el abrir de la mano
Se han acortado distancias
Sin implorar adelantos
Para ti, para ti que has dicho adiós…



Por: Wily Hache®
8 de julio de 2019
14:00 p.m.
México
34
11comentarios 179 lecturas prosapoetica karma: 95

Las señales...

Aquel columpio en el parque, el árbol, la banca, un río, la casa de patio grande. Se han desvanecido ante la zozobra y la incredulidad. Porque siempre fui el primero en el postremo lugar, con escenarios entre oasis y remolinos de verdad.

Las esferas de cristal me retroceden en el tiempo una y dos mil veces más. Al ahogarme en el silencio, en cada grito, he cuestionado la señal. Retejiendo la enramada con enredaderas ufanas de veranos infinitos, de contiendas entre restas que disputan por el ser más. De seres en primera fila que denostan cada paso sin haber dado la mano, donde la hipocresía ha fungido como el actor principal.

El delirio perfecto del planeta donde habito, los estigmas en las alas que nos impiden volar. Ingrediente de la receta incompleta para sanar cada herida; la caricia de la flor, del dolor que da la espina. El detalle del nunca jamás al buscar mi alma perdida. Y sin embargo, en el amor, la amistad se mimetiza al sujetar la marioneta. Ha perecido el matiz de los hilos, deshilachando costuras que sujetaban las grietas.

La percepción es distinta en el uno contra los demás. Quién contra qué manipula cada segundo en tu vida, con la señal de sonrisas de comisuras en diferentes posturas y continúa con su marcha, dejando impregnado de alientos los alisios para cuando nos alcance el tiempo.

Con la hostilidad que corrompe y aniquila segundo a segundo, pero que puedo evitar. Hago una pausa certera de corrección sin borrar, sin lamentos que marchiten, desterrando las argucias, con el basta, sin envidias. Sin la ironía que te abraza al incluir en la mente los deseos por superar.

Emprenderé el nuevo vuelo pulverizando cada nudo que en mi coraza enraizó. Hoy, alejare a las quimeras sin remover las cenizas, atento a la débil señal del faro sepultado en la escollera, pues seré en ocasiones navío y en otras, en el extravío, un náufrago sediento frente al mar que se aferra a mantenerse erguido.



Por: Wily Hache®
25 de mayo de 2019
17:00 p.m.
México
24
2comentarios 130 lecturas prosapoetica karma: 77

El artista

¿Cómo embellecer la oscuridad?

Al inundar de desolación hasta el más inhóspito rincón
fluyen con tinta de depresión sensibles palabras que allanan la puerta del corazón
Letras moldeadas de soledad
posiblemente el absurdo de las lágrimas de felicidad
tonos de ocasos
ritmos de pulsos que divergen en cada cruce
con el faro que guía en lo profundo del mar

Una pausa en el camino
soliloquios que defienden el sueño que se pierde al despertar
Cómplices, se ocultan al cerrar los ojos para intentar retornar
Se embisten entre las heridas que han intentado sanar
que resaltan los tonos de los matices al cubrir la espina
pinceladas que surgen sin saber dónde están

El entorno puede ser adverso
Pero la naturaleza no se equivoca
una obra de teatro donde todos participamos
no existen vacantes, no se puede renunciar
Tienes que vivir el papel que te toca interpretar

El artista que nace de la insaciable sed de la búsqueda por la felicidad
El que ha recorrido los pensamientos, el que ha nacido sin querer estar
Al que la vida le ha dado al azar el don ideal, tintero del alma, de la sensibilidad

Con la lucha interna del día a día
Morir ahogado entre las siluetas que embelesen cicatrices para que las letras crucen el viento
mesan la copa del árbol que crece, agiten las pesadillas entre alboradas donde han pasado los tiempos
donde la inocencia madura sin libertad

Con la ilusión de despertar un día rodeado de aquello que siempre has anhelado acariciar

Tú le das la intensidad a cada pulso, late tan fuerte para sumar tan débil para restar...

¿Cómo son tus pulsos este día?

Del artista que camina entre la eterna oscuridad…


Por: WilyHache®
31 de Marzo de 2019
21:00 p.m.
México

elpisonumero8.blogspot.com/2019/03/el-artista.html



Imagen:

"El 16 de Septiembre" (1956-1957). René Magritte (Bélgica, 1898-1967).

24
2comentarios 152 lecturas prosapoetica karma: 78

Nuestras raíces

¿Qué es lo que al ser humano le fortalece a cada día?


Cada una de las raíces de este árbol se dirige a un distinto lugar de lo profundo, algunas encontrarán agua, otras quizás no, pensamientos individuales probablemente, pero la magnitud de la fuerza de su grandeza se reflejará en un fuerte y esplendoroso brío de sus brazos. Tal vez algunas raíces no encuentren lo que necesitan, pero el conjunto genera una belleza que trasciende con el paso de los años. Es verdad que si su dirección hierra jamás enderezara su camino hacia arriba. Pero tan cierto es que se requiere de ayuda para que se enderece y la misma vida lo hará fuerte.



Por: WilyHache®
16 de Abril de 2019
17:25 p.m.
México


Saudades: 17 de agosto de 2016
15
sin comentarios 63 lecturas relato karma: 52

Mis te amo...

¿Cómo rodear un abrazo sin lacerar las alas rotas?

Al revirar los pasos sin dar
porque el miedo te ha vencido
En el incansable buscar del reflector
que ilumine cada tropezar
Sin existir alguna piedra, sin claudicar
te enfrentas a la reflexión

Cuestiones frustradas
que te arrojan a la sórdida oscuridad
que se combate en el alma

¿Cómo escuchar el consejo sin estropear su acepción?

En un viaje interminable que soslaya la mentira
que sostiene a la verdad
Se desprenden de un vacío enorme
como la sed del espejismo

Se revierten los cansancios, entre despojos
sin pesar el malestar, entre espinas que lastiman
socorriendo a la nostalgia sobreviven

Insisten en reaparecer otra y una vez más
entre las agonías del placer

Hasta el segundo final
con la inocencia de escudo; mis te amo…


Por: WilyHache®
17 de Marzo de 2019
16:40 p.m.

elpisonumero8.blogspot.com/2019/03/mis-te-amo.html

México
39
4comentarios 145 lecturas prosapoetica karma: 82

El aposento para soñar

Un baúl de los recuerdos que se cuelan como el viento, ilusiones que has sembrado al transcurrir el tiempo.

Cubierta con una colcha, como tímida armadura de la infancia sin dejar.
Con la puerta destrozada, iluminando la esquina, una esfera de luz que ahuyenta a cada sombra. Es donde todo comienza.

Entre repisas, ocultos sin desempolvar, el botín de las batallas. Libros viejos, apuntes llenos de letras, borrones sin recordar. Lecturas que gritan léeme, de pastas viejas de tanto hojear, dibujos sin expresar en lienzos de luna, con el sol de girasoles, con las sabanas de los nublados.

La memoria es testigo, pues se ha quedado esperando la respuesta de un mañana temprano de una tarde de olvido. De un hazlo con algún sentido. De un vive sin esperar.

Frente a la cama; el closet de vestimentas, un espejo alimentado con el rostro de color, con la sensualidad, el ego de los fríos que atormentan el más puro pundonor. El reflejo de las cenizas del diario caminar al despertar o detener el paso para descansar.

Señales que se transportan en pesadillas, los sueños que no existen pero que te estampan frente a la eterna realidad.

Es la habitación donde piso, sin tocar los pisos con grietas pulidas monocromáticos del silencio, donde cada palabra expresada se ha impregnado en la pared. Donde los mitos se cruzan con cada acción desmedida que nos lleva a madurar. Donde sonrisas, lágrimas de madrugada, la cefalea del insomnio que enmudece o que impulsa la felicidad.

Interrumpe el viento por la ventana que se oculta para no ser vista cuando el calor atormenta cuando el brillo de la luna grita. Estoy rodeado por vestigios, una tormenta se acerca, un petricor que camina con saudades que dominan los suspiros de un atardecer más, el aposento para soñar.



Por: WilyHache®
16 de Marzo de 2019
18:54 a.m.
México

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6comentarios 128 lecturas prosapoetica karma: 93

El jardinero

Era una multitud de hojas la que rompía el silencio; los árboles son testigos del suceso.

Quizás, existe un motivo para estar cerca de ti.

Como un jardinero que abona la tierra para contemplar el florecer, las plantas sobre el pasto entre pálpitos del sublime verdecer. Sólo la delicadeza desde la semilla hasta el primer tallo es conocida por él.

Así es el profesar del amor. Sólo el que siembra conoce el resultado cuando llega lo anhelado, que debemos mantener ya que no sólo es tener la flor sino aprender de cada espina.

Sólo se observa la belleza externa olvidando los detalles de la creación que han formado nuestras manos.

Sin embargo, no se comprende el sufrir en cada mañana por el frío, por la lluvia o el calor agonizante, quizás la niebla en lo sinuoso del camino que nos guía hasta el vergel donde se ha de cultivar. Tal vez con pobreza, sin calzados o sin alimento alguno que comer, pero todas las noches anida en el pensamiento el paisaje idílico donde reinará la flor.

No dediques segundos de vida para tatuar en el alma los pretextos del no sentir.

¿Has intentado sembrar?

Yo, yo creo en ti.


Por: WilyHache®
23 de febrero de 2019
17:44 a.m.
México

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29
2comentarios 138 lecturas prosapoetica karma: 76

El trasegar del alma

Incrustado en las paredes, se transporta en los aromas, vuelve en una y las mil formas el tormento del insomnio que gobierna en las ausencias.

En el intento fallido de trasegar el alma obtengo la misma respuesta en cada noche que culmina, en cada sueño que se va, manifiesto de todo aquello que no podemos olvidar con el avanzar del tiempo.

Cómo separar la vida que se adhiere hasta los huesos, cómo curar sin herir cuando sabes que a pesar de lo efímero del tiempo logran trascender las letras sin saber en qué momento y aun así se le entintan en papel.

Que ironía de nuestra vida, te repites las nostalgias para recordar el vivir y las tienes que resentir para comprender las partidas que como enciclopedias de vida las apilas una a una como experiencia adquirida.

Son vestigios, solo eso, un baúl que se ha guardado con el debido cuidado que solo al pasar de los años te dará como respuesta el para qué que tanto nos ha atormentado.

Se han mantenido los restos que conservan las esencias de aquellos lapsos de vida que al ocultar bajo mis ojos se reviven uno a uno cuando fingimos dormir.

Sí, así se engaña a la memoria que delira en soledad, venciendo a la monotonía del diario cansancio, sin pensar en lo profundo del sueño, sin despertar por siempre de aquel eterno soñar.


Por: WilyHache®
03 de febrero de 2019
11:55 a.m.
México

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6comentarios 170 lecturas prosapoetica karma: 109

El piso número 8

Dormía, después de un largo viaje había llegado a mi destino. El piso número 8, ubicado antes del final del pasillo, donde pernoctaría por tiempo indefinido. Apresuradamente subí las escaleras, buscaba mi habitación. Abrí la puerta, al cruzar, inmediatamente cerré; un cristo grapado de un brazo se encontraba detrás. Atrajo mi atención debido a que estaba inclinado hacia mi derecha y sin la cruz. Frente a mí, ventanas sin sentir calor, un piso opaco sin limpiar, una cama cubierta con sabanas empolvadas. Aromas de un viejo lugar donde historias de más de seis lustros, fantasmas quizás, se habían ocultado entre la lobreguez de aquellas paredes. El ruido incesante del abrir y cerrar de aquel viejo ropero, me hacía huir de aquel profundo sueño después de guardar mi ropa.

Aquella primera noche el calor del verano sofocaba los sentidos. Vientos alisios que se colaban por las ventanas aminoraban la temperatura del aposento. Era necesario el ducharse para combatir al enemigo. Al regresar a la cama comenzaba una nueva batalla con el brillo de la luna que se asomaba por la ventana, la cual estaba desnuda, sin objeto alguno que impidiera el jugueteo con mi rostro de sus deslumbrantes destellos. Una almohada vieja era el escudo perfecto que me ayudaría a repeler los embates de su intenso brillo y así conciliar el sueño.

Al paso del tiempo comprendería que aquella habitación tenía una forma muy singular de comunicarse conmigo, un refugio necesario para alimentar el alma. Transcurrirían las horas en un sueño profundo. Era de mañana, observaba por la ventana como el viento mecía cuatro enormes palmeras que se encontraban a un costado de la entrada del edificio.

Infinidad de lugares rellenos de concreto y ladrillos. No observaba sitios verdes, ni árboles frondosos, algún arroyo donde pudiese ver el agua correr en mi andar no existía. Solo mezclas perfectas para aumentar la temperatura. La transpiración hacía estragos en mi cuerpo.

Cuando retornaba, un efluvio matizado; flores de cuatro estaciones, antiguos rosarios, cenizas de incienso conquistaban mis sentidos al caminar por el sendero. Acaso estaba soñando –pensaba. Se movilizan los engranes de mi máquina del tiempo. Me embarcaba en un recorrido de emociones que me llevaría directo a una puerta, al final de la travesía se detuvo. Comencé a tocar, la alborada era testigo, invadía un espacio no conocido. Ante mi insistencia, se abrió. Entré sigilosamente a un templo sin ser invitado. Al cruzar, una silueta se encontraba sentada en un sillón, el aroma percibido aumentaba, el brillo de sus ojos me dominaba. No tengas miedo –me dijo. Todavía siento tu perfume como aquel último día en que mis ojos te vieron partir –suspiraba. Muchas veces en mis sueños has regresado, te quedas conmigo hasta el amanecer, hasta que tengo que despertar sin querer hacerlo –decía.

Algo atravesaba mi cuerpo, el calor de su mirada, de sus palabras. Te he visto llegar –me dijo. Mil vidas recorrí para encontrarte. Sentía que podía abrazarle. Al hacerlo, comenzó a desaparecer el entorno, uno a uno los objetos dejaban de existir. Sus brazos rodeaban mi cuerpo, lograba acariciar el olor de su pelo. De pronto, un fulminante estruendo destruía aquella escena. Caí al vacío. Ensordecidos mis sentidos y ante su mirada atónita al verme caer, lograba leer en sus labios que decían mi nombre entre gritos de silencio. Un fuerte golpe en el techo me despertó provocando el caer de mi cama con una pregunta en mi mente. ¿Existes?




México
Por: WilyHache ®
11:00 a.m.
02 de febrero de 2019

elpisonumero8.blogspot.com/2019/02/el-piso-numero-8.html

Relato corto de sueños de verano GHM, Segmento de una historia que se escribe.

Saudades, 31 de agosto de 2018
37
2comentarios 135 lecturas relato karma: 99

El miedo a vivir la vida

En el tejado, el sonido desgastado de la lluvia a cuenta gotas interrumpe bruscamente aquel eterno dormir. Me encontraba en la banca de aquel parque, donde el absurdo más grande al cruzar mi vida entera se presentaba ante mí.

Las hojas te cubrían de sombras, el majestuoso árbol arrullado por el agua de aquel río. Un otoño en mi memoria, posiblemente me encontraba donde convergen cada una de las estaciones. La verdad, creo que era en primavera.

En medio de aquella postal —un susurro me gritaba —bésala.

El temor más gigantesco se resquebraja en mi pecho, algo dentro de mí respondía —no puedo.

— ¿Por qué? — ¿Dime porque tengo miedo? —me cuestionaba en un profundo sueño.

—Tienes miedo a vivir la vida —respondía.

Corría sin poder parar, siempre huyendo de la vitalidad sin temor a colisionar. Sin algo a donde poder asirme, una caída en picada, en un vuelo había perdido las alas.

Solo correr por el sendero, sin saber en qué momento se desplomarían los sueños. No importa ya. Ha pasado el tiempo pero siempre reapareces.

Aquí estas en mi vida, me estrellas en cada momento de esta caída en picada. Me estampas a los miles de kilómetros por hora, me llevas a más de otros miles y tantos de la altura. Caída libre sin lograr cubrir mi rostro, sin poder meter las manos…

Tonto —me grita la vida— eres un tonto.

— ¿Por qué naces corriendo sin querer ver dónde pisas? Sin darte cuenta que dejas huellas que se hunden con el más profundo amor.

Aquella tarde de verano, sin reconocer la estación en la que estamos, al abrazarnos y sentir el cuerpo enardecido sin poder tocarte, nos besamos sin darnos el beso.

Cobarde — me grito cobarde— una y otra vez.

Al paso de los años la memoria, cual enemigo acérrimo, me traiciona; hurga entre los recuerdos. Mis manos comienzan a temblar, ha iniciado el cobrar del tiempo. En mi mente, solo pequeñas lagunas que se inundan de los sueños con tus besos.

Escenarios que solo viajando en mis letras, logran mitigar los lamentos por un pasado presente que discierne el porvenir al mantener nuestros pulsos sin cesar.

Todos tenemos nuestra propia verdad, hoy, se trascribe desde el alma en cada letra. Ya no importa en qué estación ni el sonido desgastado de la lluvia a cuenta gotas que interrumpe bruscamente aquel eterno dormir.


Por: WilyHache ®
17 de enero de 2019
13:05 p.m.
México
*Segmento de una historia; un libro que se encuentra en proceso.
47
6comentarios 198 lecturas prosapoetica karma: 104

El final del arcoíris

Al cruzar en la avenida, una extraña sensación es percibida
en el cercano horizonte las figuras se abalanzan

Los cúmulos entintan el cielo
Anuncian el preludio del caudal que llena el cauce
Memorable resoplar que agita el viento
Entre pétalos y arbustos un mensaje

El matiz de la piel que se sonroja
disminuye la intención entre dos cuerpos

Ha emprendido el petricor eterno viaje
la humedad entre raíces lo delata
con caricias que deleitan el olfato
el brebaje de fragancias se arrebata

Una escena con espejos de miradas que se atraen
Es el júbilo de sombras que se unen sin tocarse

Se resguardan entre hojuelas los acordes
De melodías de gota en gota, sintonía de los estruendos
La remembranza de nublados que no brillan
El asalto a los soleados acaecidos del verano
Un majestuoso escenario de invitados
Que se desprenden de las nubes sin remedio

Cuando invaden las decenas por millares
al toparse en el resguardo distorsionan los sonidos
Se traduce en vendavales de agua clara
Que al cruzar por la cortina esplendorosa que abre el cielo
nace un arco con efímeros destellos…

Te he tomado de la mano en su presencia
Siento el tibio proceder de tu inocencia

Majestuoso colorido de carismas que desatan los suspiros
Un infinito del beso sin aviso, rompecabezas que se une
en el intervalo del largo trecho, encogen los hombros se estrechan los brazos
inundados de fantasías por el tesoro que te lleva al paraíso

Se han omitido palabras, sin repliegue ante la lluvia
rayos de luz sobreviven junto a ella
dos siluetas de la mano han quedado
el final del arcoíris ha llegado…



Por: WilyHache ®

10 de Diciembre de 2018
22:21 pm
NLD, México
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60
2comentarios 195 lecturas prosapoetica karma: 81

Nuestra intimidad

Corazones entrelazados que disfrutan de las caricias en un ir y venir desbordado. Un ritual entre cenizas que ruboriza y tensa el cuerpo. Un susurro entre las sábanas, un te amo que me has dicho con la mirada traviesa y el delatar de tus labios.

Se contiene nuestro aliento al mezclarse los matices. En una sola intimidad cuatro estaciones convergen; un suspiro enardecido.

Muestra el silencio su rostro, inhalamos nuestra esencia. He sentido mariposas. Majestuosa limerencia.

Escucho el palpitar en tu pecho que se cubre con el mío. Acendrado anhelo del sueño idealizado entre tus brazos. Dulce licor de sonrisas e ilusiones, jugueteos en una sola piel, en un beso compartido.

Al abrir los ojos, se evapora el paraíso entre mis manos. Pierdo tu silueta en la penumbra, igual que en vidas pasadas. Se apodera de mi espíritu; ansiedad del lado izquierdo. Meso mis cabellos, recorro el pensamiento. Infinitas caricias tatuadas de amor.

Escritos en papel de viento. Solo un todo en el vacío. Un grito hacia dentro.

Ávido de libertad, desesperado por verme en el reflejo de los ojos eternos que dan vida; mi dulce tormento.

Tornas implacable la búsqueda entre el baúl de los sueños, hurgas en mi memoria, deseos extraviados sobre la banca de aquel parque. La enorme burbuja de cristal donde se ocultan sentimientos. La pasión; estela fugaz que surca el firmamento.

Palabras conjugadas con singular resultado en diferentes tiempos. Inmerso en la locura de un mundo paralelo. Un aroma etéreo se apodera de la mente, el sonido melifluo llena los sentidos de un sabor inefable que viaja entre el silencio; te amo.

Respiro entre tu pelo el tibio sabor de tus besos. Rápidamente despierto. Estimulo los sentidos con la yema mis dedos.
Delineo tu rostro, exploro tus labios, hago vibrar cada relieve de tu ser. Es un viaje sin retorno hasta tu vientre.

Te sujeto a mis manos firmemente. Correspondes las señales; me persigues con tus ojos, se han unido nuestras almas.

Somos cómplices, me has envuelto entre tus brazos. Prisionero en tu mirada, sostengo el aliento; yo también te amo...


Por: WilyHache ®
6 de Agosto de 2018
Nota: (borrador) historia que continúa en el tintero hasta el momento. Fragmentos de una carta.
44
6comentarios 144 lecturas prosapoetica karma: 101

Los días sin ti

En el calor de mi almohada, del invierno a primavera, sin lograr cerrar la puerta se cuela hasta llegar a un lado de mi alma a conversar; eres tú, que me huyes, que te escapas de mis manos en el desmedido intento de cobijarte entre mis brazos.

Al resarcir en la vida has colocado en la balanza las nostalgias y alegrías, al no encontrar la salida se han ocultado en el armario a ver el tiempo pasar. He cruzado el portal de la reminiscencia a través de la ansiedad, las ventanas de murallas que interrumpen cada sol, que amedrentan a la luna estampándose en aquel viejo cristal. Imágenes que transitan en un mundo que no existe, pero que invocan día a día como ahora la esperanza del anhelo de aquel eterno buscar. ¿En dónde estás?

Los días sin ti son el agobio que provoca las sonrisas sin estrellas en el cielo, la estela de aroma que se guarda en cada piel. Por favor dime cómo retorno a los mundos donde alguna vez te encontré, a cambio, te muestro cada segundo que habita en mi corazón que sin simetría se ha trozado, sin respuestas, en silencio.

Si lo deseas, solo déjame llevarte. Te doy lo que quieras sin cambio; mi vida inmortal que en cada viaje absorbe los añicos de mi alma al despojarse de los restos de la pérfida ironía.

Si, así son los días sin ti, sin la charla ni la risa de lo ufano que existía. El recorrido ideal por cada escena entrelazando las manos por este camino sinuoso que han nombrado vida. Hoy quiero gritar que te extraño entre el insomnio que arrebata el calor de mi desvelo, sin un mínimo destello, con el amor entre los huesos, los suspiros entre el sueño un día más sin ti ha pasado, ya amanece él ya despierta, ella; también te extraño...


Por: WilyHache ®
14 de enero de 2019
15:05 p.m.
México
39
4comentarios 132 lecturas prosapoetica karma: 99

Los niveles de la vida

…en mis recuerdos, aquel compañero de viaje que ha cruzado el infinito. Soy un poco de todo en esta vida, en el mundo paralelo; escritor, poeta. Una buena conversación con la inteligencia que camina. Más que un farol que alumbra el camino, que un faro que te guía bajo neblina. Soy yo. El libre pensamiento que se ha plasmado en papel y que ha dejado nostalgias y alegrías. Gracias vida por este nuevo nivel…


Por: WilyHache ®
10 de enero de 2019
11:00 a.m.
NLD, México





34
sin comentarios 76 lecturas prosapoetica karma: 110

Fantasma

Se ha emprendido el nuevo viaje al decir que no partía. Con destino rumbo al sitio donde las ánimas transforman la ilusión en pesadilla, donde el soñar es indispensable para poder continuar. Fantasma, soy un ente transparente que sin tocar el suelo puede volar entre el viento. Que al flotar perversamente se hunden las huellas en cada paso sin tener que caminar, que distrae a la inocencia en deterioro que se esfuma en cada año que se va.

Desapercibida es mi existencia en las tinieblas de nuestro andar, aún queda un poco de brillo en mis ojos, el rastro del ser humano que habitó algunos años atrás. En el consumo de mi alma, menos gramos sobreviven, agoniza la inocencia. Soy fantasma en este mundo incinerado que ante nada se detiene.

Sin ver el universo he gritado tantas veces los te quiero, otras tantas que te amo cuando el cielo esta estrellado. Al romperse la ilusión he murmurado los detentes en los hoy cuando claudicas, en el imperfecto pasado comulgado con el odio y la incertidumbre he sorteado.

He suplicado por la verdad concedida, el perdón de la feroz mitomanía que se adhiere a los cuerpos como plaga que corroe. En mi deseo de sanar la cicatriz he abierto más las heridas. Los gritos descomunales por retornar al pasado hacen eco entre el sigilo registrando en la memoria los vestigios de mis viajes. Los viajes que he abandonado en cada no puedo, en cada no tengo, en cada no necesito de ti. Mi ego me ha traicionado, roto, quebrado sin ganas de continuar solo he quedado; soy fantasma.

Y a pesar de combatir las mil batallas, en mi ausencia, sientes mi entrañable presencia al llegar la brisa de suspiros por tu pelo. Al recostarte en tu cama en la eternidad de la noche, el trasporte perfecto de tus pensamientos me lleva hacia ti, puedo verte cuando duermes y al velar en tu reposo mi mano rosa tu rostro; una lagrima un sollozo me evaporo; soy fantasma.

La conciencia me perturba, todos viven la locura en un silencio desde el fondo del abismo que no existe. Aparece en el espejo la verdad; yo te amo, trasparente y sin tocar, caminando sin pisar soy fantasma que ha viajado entre los tiempos, es la vida que tenemos que se queda en cada año que se va…


Por: WilyHache ®
31 de diciembre de 2018
17:50 p.m.
México

Feliz Año Nuevo 2019

45
2comentarios 126 lecturas prosapoetica karma: 92

Signos

Connotaciones interminables, quizás un punto, una coma, tal vez un signo de interrogación.

Suele separar o unir, posiblemente conjuga la mejor de las frases; el signo de admiración.

Palabras fuertes o débiles, síntomas de vanidad o nostalgia, así sucede cuando la mente armoniza la palabra eterna de donde nace un suspiro; el amor.

Dolor, ansiedad, alegría, llanto. La mezcla idónea en cada espacio donde incursionamos aderezando el resultado con el punto y coma.

Sólo el tiempo exacto está definido. Es ahí donde el cruce inevitable nos hace chocar de frente.

Podéis saltar si quieres, pero no lo deseas ya que la efervescencia de vivir se antepone ante la persecución incansable del punto final.



Por: WilyHache ®
24 de diciembre de 2018
22:00 p.m.
México
45
2comentarios 171 lecturas prosapoetica karma: 94

Cómplices

Con el paso de los días, podemos discernir que hay muchas cosas en común, que el sólo pensar en algo genera una relación, un sentimiento.

Si, quizás diferencias mundanas son las que rondan alrededor de este par, pero la charla se vuelve placentera y nos va introduciendo a un mundo donde nos hemos vuelto cómplices.

Cómplices porque se necesita un par para vivir lo que anhelamos, para satisfacer los vacíos, para conocer más de la vida, para tener con quien llorar y reír.

Cómplices, porque al voltear y ver que los días pasan, sabemos que en un momento más nos veremos y que estaremos juntos con una nueva historia que contar, con un pasado que alcanzó el presente, con un futuro más que descifrar.

Cómplices, porque conocemos parte de lo oculto en nuestro ser y crecemos día a día. Con secretos, agonías, las desdichas y el placer que solo el cómplice puede entender.

Porque al caer la noche, esperamos ver la luna y ocultarse el sol por el mismo sendero para conversar el día y expresar amor; cómplices.

Por: WilyHache ®
24 de diciembre de 2018
20:00 p.m.
México
36
2comentarios 213 lecturas prosapoetica karma: 75

Crecí con el tiempo en mis manos

Crecí con el tiempo en mis manos, procurando siempre dar un salto hacia delante omitiendo los atajos. Recreando las figuras inusuales en mi mente, soliloquios de batallas que me acusan, me reclaman, de haber detenido el tiempo de haber cruzado el pasado, oculto con la piel de un fantasma sin haber sido observado.

Con la cruel batalla encarnizada entre ejércitos de versos que soslayan realidades, sentado en aquel árbol de ilusiones donde concebí la dulzura de caricias que quedaron plasmadas en el papel sin lápiz, con la tinta de la pluma sin sostenerla a mi diestra sin soltarla de la mano.

Crecí con el tiempo en mis manos, avanzando, destrozando todo con los pasos de descalzos como piedra en los zapatos. Refugiado en cada rima sin saber que existiría el total de aquellas hojas de la copa de aquel árbol…

Sin saber que ya corría, sin caminar ni descanso, retando a cada simpleza ocurriendo a las proezas han quedado grabadas las letras en palabras que se tejen con decoro entre los años.

Crecí con el tiempo en mis manos, el cielo ha sido mi lienzo las nubes castillos con versos, palabras formadas de viento con brillos destellos de lluvia, arena y rayos de sol, de luna fiel compañera los rotos de aquella pasión.

El tiempo se ha enmarcado de rostros, encumbrando las miradas en cada línea, recubriendo de ilusiones cada hoja, los capítulos de vida. Así, en los rápidos del eterno trascender, acelero sin saber en qué momento emprenderé un nuevo viaje; crecí con el tiempo en mis manos…


Por: WilyHache ®
26 de diciembre de 2018
20:36 p.m.
México
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Todos tenemos un ángel

Al despertar, con la firme decisión que me había abandonado, comencé el día soleado. El correr de todos a mí alrededor, desesperados por tener algún presente que recordara lo que la vida nos ha dado.

Las miradas despavoridas, un abrazo de silencios ¿Qué puedo dar a cambio de lo que he recibido? La bravura del cuestionamiento me ha incendiado. Y en segundos la realidad estrepitosa que te grita que jamás has otorgado nada a cambio pues el ego nos había conquistado y alejado de quien somos, del significado.

¿Cómo otorgar un regalo que jamás has valorado? Habían cambiado los tiempos, de lo simple a lo imperfecto. Como balde de agua fría, la vida sorprendía con ese despertar tremendo que me sacudía.

Observaba como un padre abrazaba a su hija con un síndrome especial, la ternura de la escena conquistaba a los paseantes. La felicidad irradiaba, sus zapatos eran grises no existía brillo en lo oscuro. Su ropa era común no existían las marcas, el atuendo caro, tan común que por primera vez tenía un reflector de luz de miradas que lo señalaban. La pequeña se refugiaba en sus brazos. Existía vida en la vida que se aferraba y se apoderaba de aquel ser.

Se convertían en añicos cualquier regalo en la mente que pudiese existir. Cómo encontrar un obsequio que representara a tan hermosa poesía del cobijo de un padre con aquel ángel en brazos. El mundo se ha vuelto gris.

Las suelas de los zapatos son diferentes en el andar desmemoriado, vives tú, vivo yo, el de al lado ya no importa y el de atrás se ha quedado o lo hemos abandonado. Preceptos que olvidan la herencia de aquel regalo del viejo, de aquella ilusión que surcaba los cielos estrellados aunque tu día fuese nublado, un anhelo de sonrisas, de lágrimas al sollozo.

Cómo encontrar un regalo si cada mano es diferente, si la simetría te desmiente al momento de ver un ángel frente a ti. Cuando la arrogancia del que no comparte, cuando la humildad del que calla aparte.

Si, cada mano es diferente, los deseos se cumplen cuando la perseverancia existe. Pero ¿qué das a cambio ante el presente otorgado?
Por qué no darle vida a la vida, sin presentes ni recibos. En los cruces siempre estas, en cada despertar al abrir los ojos, al ir a la cama sin un objetivo que alcanzar.

Mis suelas se habían desgastado. Todos tenemos un ángel que desde pequeños lo llevamos, sin cuidar, sin procurar y cuando lo abandonamos, de la mano presenciamos la derrota sin jamás haberlo intentado.

Ahí estaba la respuesta oculta dentro del alma, del gozo de aquel abrazo sin rostro.

Procura en vida a tu ángel, pues todos debemos pensar que al volver a respirar inicia la vida y los segundos comienzan a caminar sin retorno, sin mentira. De verdad, de la mano, todos tenemos un ángel que debemos procurar, la inocencia se comparte siempre ha sido mi regalo... un regalo que jamás se olvidará.


Por: WilyHache ®
26 de diciembre de 2018
14:30 p.m.
México

Con un cariño profundo para todos aquellos que mantienen y defienden ese ángel.


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El alma y los sentimientos

Hoy converse con los sentimientos que habitan dentro de mí, por que inevitablemente querían salir corriendo a encontrarte y decirte lo mucho que te aman, sin darse cuenta por lo que pasaba el alma.

Pude controlar su ansiedad por saber más de ti, les pedí que fueran más pacientes y que podían disfrutar de la vida, con sólo ver la alborada o contemplar y sentir el fresco aroma del crepúsculo, que asemeja el aroma que hay en ti.

Que deben de entender que la Luna puede dejar de brillar por temporadas pero sigue estando ahí y que el Sol no puede dejar de salir pero posiblemente nubes oscuras lo pueden cubrir.

Que la vida tiene un principio y un fin, y bajo esa premisa puede dejar de existir todo lo que habita aquí…

Que cada letra escrita, cada palabra enunciada, puede vivir junto a ti como algo memorable que surgirá cuando vayas a dormir o cierres los ojos por segundos y los vuelvas a revivir.

Me falta el valor para decirles que el alma está muriendo y que dejarán de sentir en cualquier momento…

Por eso dejo fragmentos, para que al llegar ese preciso instante logren volver a la vida en otro entorno y con sólo un destello del brillo de tus ojos, con el aroma en el viento, puedan renacer nuevamente y recordar los momentos.

Con el correr del tiempo aprenderán a vivir, puede ser una agonía, pero podrán ver llover y no se mojaran, podrán sentir el viento inmenso pero no volarán, podrán sentir el fuego ardiente y no se quemaran....

Ya no habrá tornado alguno que los pueda hacer girar...

Porque el tiempo es sabio y así será. Y cuando de pronto lleguen a sentir que pueden, volverán a existir, recobraran la vida que hoy están perdiendo.

Porque el alma está desesperada, sentimientos…

Por: WilyHache®
18 de diciembre de 2018
17:22 p.m.
Saudades 13 de septiembre de 2016
NLD, México


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