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Desglosarte

Se incendió el violín de madera;
porque los instrumentos como locos hablaban a la vez
y usted, no distingue al propio.
Al bicho no le presta el antitranspirante,
sus manos sudan, le molesta los escritos
y en la partitura la arritmia se detecta.
Amo la voz sonora de su prostituto violín.
Yo lo decanto de los demás y no pide la palabra para sonar.

Antes, la primavera mezclaba el aroma del sonido
y lo depositaba en la flor.
Ahora, el otoño se inclina por el olor de los frutos.
Resulta peligroso comer helados en invierno
y en verano bañarse en aguas termales, grandioso.

Aún los alelíes violetas no se han galvanizado
ni las dendritas secas se han renovado.
Tu ausencia se desliza por el velón
y dicha esperma la recicla.
El olvido se desatornilla del ramplús verde
y no sabe a qué pared atenerse
y las nubes grises sin levadura se incrementan.
Porque él, no distinguía entre el jazmín y el azahar
Porque amar, nadar, volar, tocar y cantar eso cuesta,
por eso, el colibrí aletea con más fuerza
y liba con canutillo, las margaritas voluminosas.

De la caja negra, de las libélulas estrelladas,
emerge una bailarina y no registra nada
y gira aún por entre los escombros
y el viento levanta su tul del mosquitero.
Suena el violín, muerde y deja un ribete en su cuello
y las elfas preparan para la cena de "Noche Mala",
orejones de albaricoques y de manzanas.
Violines, como mariposas en el diafragma de un desenamorado.
Ha huido el sonido, por el ombligo de una muñeca;
se ha marchado su voz, por la tubería de un micrófono poroso.

¿Vio usted a Inés cortando violetas bajo la llovizna?
¡Claro que no! No puede verla usted;
porque es noche de estrellas cobrizas
y nadie más, vio lines genéticos en los violines.
Nadie oyó el sonido unplugged
de sus canciones selectas:
"Escaleras al cielo y Todo el mundo hiere".
La tata huye con sus canciones en la nave nodriza.

Porque en la manga transparente de su camisa
escondía trucos de magia negra y yuntas esmeraldas,
y los miércoles de cenizas el ave Fénix se revitaliza,
y el bello púbico gimotea los jueves de jazz
y la lluvia cada viernes suena un blues desde la cornisa.
Los martes, liberan mariposas y violines al mar
y se levanta la ola aficionada y rompe en aplausos,
como si acabase de presenciar el milagro.
Es una locura desglosar tu arte.


28 de marzo de 2018
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Costuras (Haiku)

Agujas tengo,
la lluvia es el hilo,
cose el corazón.
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Entelequia

La alucinación calefacciona la habitación
y al silencio le aporta algo de calor.
La soledad viste gabardina sintética
y no le afecta la indiferencia.
Por lo menos, el sollozar viene tibio,
ya no hace juego con el rocío invernal.
Una entelequia ideal y perfecta;
pero sin ningún sustento real.

Entre telas sedosas se envuelve
la reliquia de este soñar.
Pensares que a las rosas plásticas perfuman.
Se neutralizan las adueñadas euforias.
Algo pudo haber sido y nunca será.
Un absurdo, zurdo y diestro.
Se vaporiza el pensamiento
y refresca el sentimiento.

Elixir imposible de tomar
con los guantes puestos.
Esos "para siempres"como
entelequias acumuladas
Entes que televisan sequías.
En el más allá prevalece la utopía.
La fantasía tiene sentido.

Afuera nieva copos de su voz
y la humedad se enjuga con esponja vieja.
Le imagino y recreo otra vez su canto.
El aire imprime su aliento a perejil
fresco que suele darse en temporadas
y busco sus versos en los bolsillos rotos;
sin embargo, la ilusión desciende bruscamente,
por la pendiente de una cascada larga,
y sale ilesa, porque lleva alas.

Un arco iris sale por dentro:
entre el cielo de la boca y la fuente lagrimal
y adopta una forjada sonrisa.
En los extremos de sus hoyuelos
refracta otro arco iris al llover,
como una herradura coloreada de buena suerte,
manteniéndose siempre floridos para usted.
Tenemos tanto ánimo de cantar y las nubes hacen coro
y las voces fluyen por las acequias de la distancia.

4 de abril de 2013
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Ocaso de los ochenta

El ocaso y el mar, escenario de un otoño eterno:
caminaban por la playa tomados de la mano del tiempo,
(aproximadamente, a los 80 años de edad, menos seis)
mientras la memoria desdibujaba la furia de un mar platino.
Ella, soltaba sus cabellos largos de promesas incumplidas;
él, un pantalón blanco, con el ruedo recogido.

Los trapecistas de un sueño realizaban
malabares en los malos bares y mares.
Allí, entre las líneas imaginarias del meridiano cero,
el uso horario empezaba desde (a)cero y desde uno
y dado el calor de la luna a medianoche,
las ondas marinas se alisaron todas
y del resultado uno menos uno o más uno: daba igual.
Un año, tal vez bisiesto, sucesivo e inesperado,
juntos, frente el ocaso de las cinco (05) de la tarde.

Se fue oxidando las cuerdas de un violonchelo.
Recreaban versos y los te amos arados en el ayer,
emergían a la superficie, los bordaba con dedal,
para evitar los pinchazos de los erizos traviesos.
Se escuchaba el susurro de los delfines enamorados.
El mar devolvió lo que el viento llevó.

Acaecía la noche.
El sol se iba arrastrando horizonte abajo.
El mar, otorgaba menos olas y más "holitas" saludables.
El viento ya no jugaba al escondite;
porque nadie intentaría encontrarlo nunca más,
ya no importaba si salía por el este
o desapareciera por el oeste
o si salía del confesionario del sacerdote.

¡Cómo brillaba el anillo de compromiso
del planeta Júpiter al conocer su propuesta!
Dejaron de huir con el disfraz vampirizo dentro del saco
y de ver películas francesas en blanco y negro.
En lo oscuro pintaban; en lo claro,
releían aquellas misivas lúgubres.
Nunca se versaron, bajo la sombra de las palmeras.
Jamás escribieron su nombre
en la corteza del áloe vera en primavera.

Dado el canto soprano de una sirena,
el reloj de arena había explotado
y nació una orilla a su mar rocoso.
Con telescopios de bambúes y sin aumentos
podían divisar la felicidad de un ocaso inquieto.
El mar aparentaba estar menos molesto.
Las piedras estrenaban sus faldas verdes.
El mar se volvió tópico, naranja y estrellado,
parecía que el cielo se estaba cortando las venas
con el filo de alguna nube y la lluvia como agua oxigenada,
desinfectaba las heridas del mar abierto y burbujeaban.

Disfrutaban de ese cielo rojizo e inquebrantable
y los alucinógenos para concebir el sueño,
fueron lanzados al mar y el bastón en flor no hacía falta.
Caminaban y saltaban de una caracola a otra.
La silla de colgar la ropa se divisaba desde lejos,
la piedra de los varios tropiezos encontró su pieza y
sin reprochar nada, cada uno sabía hasta dónde nadar.

¡Era su ocaso de las cinco (05) de la tarde, único e intransferible!
Fue un flash, un disparo oportuno que la cámara del destino
accionó ante la insuficiencia de luz.
Era su playa, jarrón de flores ancladas.
Amor ahogado y resucitado al único día
y subieron al cuarto del mismísimo infierno
y revivieron el ocaso sobre las (es)camas.
Un vía crucis exento de semáforos recorrieron,
un diadema de blandas espinas de peces muertos,
en el pensamiento lucieron.

Fue su tarde, la tarde, cuando dormidos se vieron despiertos,
cuando las estrellas, el deseo juvenil desempolvaba.
ya no importaba el tamaño del alma
ni las dimensiones del cuerpo ni qué comía la luna.
Fue como la repetición de los ochenta, cuando se conocieron.
Ese término fijo llegaba, un lapso infinito detenido en el cielo.
Fue su ocaso breve y súbito.
El ocaso de latitud oeste, donde todo latía por última vez.
El amor solo dormía, bajo las profundidades del agua,
de la arena y en la puesta del sol.
Luego compartirán el amanecer crepuscular y así...


23 de abril de 2017
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Milagros

Miraculum, preferimos llamarte;
porque no salimos del asombro.
Tan inexplicable, como el silencio irremediable;
maravilloso y raro, por tu placer extremo.
¡Interviene pronto; la ficción empeora!
El sueño ya no cura: necesitamos la mejora.

Milagros existe y gira alrededor nuestro;
como un planeta fantasma,
con tareas especiales asignadas,
sin lunas, sin agua ni estrellas.
Hada dotada de magia loca:
despiadada, despistada y desenfrenada.
Milagros, nombre de mujer poderosa,
atiendes miles de cosas, te ausentas y reposas;
quizá el señor de Milagros se oponga.

¡Podríamos obtener ese milagro!
pero ella lo entrega al más acreditado,
al mejor postor y al impostor despiadado.
No podemos cancelar tantos milagros
y ninguna ofrenda, pagar a cambio.
"El amor es ciego", pero siente el milagro.
Milagro es tomarse dos cafés a escondidas.

Milagros, aplaza, difiere y tarda mil años y minutos.
Milagros, ocurre y no acontece; acude y no asiste.
Milagros, con sus prosas milagrosas-peligrosas.
Milagros, acumula poemas misteriosos y
oye el clamor de los creyentes e incrédulos.
Tendremos que ir por el milagro; tal vez
se encuentre desalentado y sin medios de transporte.

Su nombre invocamos y de "esperanza" nos colmamos.
Hay casos que se dan por perdidos
y de repente, encuentras la aguja entre el almiar
y ese pensamiento ya rendido vuelve a caminar.
Sucesos que se escapan de la razón,
como el habernos amado sin salvación.

El hecho de conocernos se reputa milagroso.
Se le imputa a la lluvia determinados milagros.
A mil por hora corre nuestros milagros
y tropieza por la vía anónima.
Llámese ley de atracción o sobrenatural;
pero lo considerado propio,
crea una realidad sensacional.



27 de noviembre de 2014
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Perpetuidad

Sé que toca su guitarra distorsionada,
porque provoca una lluvia gótica
y el alma danza al ritmo de Lachard D' Noir
sobre plataformas estrambóticas, con su corset negro,
cabello punk de mechones blancos
y pintalabios de morados intensos.

Impresionar a tu espíritu vago, alto y endemoniado quiero.
Introducirme por los agujeros de tu campo santo anhelo.
Extraer lo maligno que recorre por tus venas púrpuras
y escudriñar tus adentros, hasta lograr el blanqueo
de tus ojeras de ángel panda enfermo.
Restar continuidad a la pasión de anticristo abyecto deseo.

Inyectarte fluidos de belladona y musgos en versos.
Activar las estrellas ambarinas
que nunca enciendes en la oscuridad del averno.
¡Darte luz y fe! ¡Qué se encandile Lucifer!
Verter todo lo macabro y algo de tus perversiones.
que contamina tu chaqueta de cuero
y oxida sus tachuelas negras.

Arrebatarte el corazón y trasplantarte uno pulcro;
porque de tanto amarte, corazones nuevos reproduzco.
Cantarte por dentro, hasta la imploración del silencio.
Manosearte intrínsecamente que ni las picaduras
de los cuervos rascarlas puedas.
Lograr la expulsión de la savia putrefacta
que reproducen los murciélagos y hongos descompuestos.

¡Qué bebas de la misma tósiga de tus lamentos!
¡Qué implores la detención del llanto de tus sauces tristes!
¡Qué frente a mi alma enardecida en tu purgatorio te arrodilles,
hasta el arrepentimiento!
¡Qué mi nombre conjurado honres
y ante el jurado pactes tu condenamiento!
¡Qué bajo las parcelas del necrópolis,
tu voz grite afónica de remordimientos!
¡Qué tus pensamientos egóticos no te gobiernen más!

Mío eres, como tu música sacra, tu voz babosa,
tu sombra ceniza y las blasfemias que vomitas.
Mío, como tu definitivo aliento y tus palabras turbias.
Mío, como la mugre de caricias que tus uñas afean
Mío, como tu tétrico y último pensamiento.
Nuestros, como el petricor de las lágrimas.
Mío, hasta el más allá de tus inmundas creencias.

Tan mío, como quien idolatra bajo la luz de las luciérnagas,
a ciertos organismos mágicos y extraños.
Tan tuya siempre será mi alma; la que espera frente al ponto,
con su vestido de viuda negro, sucio, transparente y untuoso.
Mío, la horma de tu cuerpo, hasta las próximas reencarnaciones;
porque nacerás para mí -para nosotros-las veces necesarias
y hasta mis escritos más remotos reconocerás.

Almas mielgas opacas y brillantes.
Te cantaré, te defenderé y aborrecerte no prometo.
Estarás aquí, para corromperme el alma de adoración,
con tan pocos resultados sorprendentes.
Me brindarás oscuridad para ver estrellas en los espejos;
Te surtiré de claridad para contemplar cielos abiertos.
Exprimir tu sangre para vaciarte de mí es imposible;
pues mi propia linfa te proporciona anticuerpos,
absorciona todos tus nutrientes
y procesa la información de tus recuerdos.



5 de noviembre de 2018.
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Cerca

El imposible análogo a una casa
con los jardines cercados.
Separada por linderos (pocos lindos)
que delimitan cuatro puntos cardinales
y tal vez, deslinda varios puntos finales.

La vida recluida entre cinco rejas.
Una cerca alrededor de la fragancia.
Estacas clavadas en el alma.
Barreras y propiedades cerradas.
La lluvia vestida de reo,
como un cuaderno de líneas mojado.
¡Tan cerca y tan distanciados!

¡Cuánta lejanía tan aproximada!
Un muro alrededor de la distancia.
Acercarse es inverosímil; porque los materiales
para la reconstrucción no alcanzan.
¡Tan cerca e incomunicados!
Cercarse más cuesta.

Acerca del imposible no tenemos dominio;
prohibido cruzar el tiempo y contrariar al destino.
Una cerca de alambre, dividiendo predios y vicios.
A veces, el amor, el olvido, el recuerdo y el alma
no piden permiso para saltar murallas.

AL tocar sus acordes se escuchará desde lejos
y desde el otro lado, como un karaoke,
cantará sus canciones; incluso, sabrá
cuando prepara café por montones
y cuando los sauces lloren por esos rincones.

¡Cuántos poemas cercados añorando a ser cantados,
y la música instrumental sonando en el otro lado!
La cerca, no puede rodear el sonido ni el canto.
La cerca, como un pentagrama (sobre la grama)
captura obras de amor para ser interpretadas.

18 de noviembre de 2018
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6comentarios 78 lecturas versolibre karma: 108

Se vende

Vendo dos momias: una sin vendar
y la otra vendada. A buen precio.
Vendada sale un poco más cara;
porque la cara sobresale por la venda.

Si no puedes pagar la vendada,
por lo cara, se le desvendará la cara.
Si optas por la cara con vendaje,
se le venderá con la cara vendada.

Venderla vendada, constituye una venta ventajosa.
Si la vendo por la tarde: la venda se enfría.
Si la vendo por la noche: pierde el vendaje elástico.

Vendo dos momias: con vendaje o sin vendaje,
Lo importante es que vendo dos momias,
porque no son mías;
sino del vendedor que vende vendas
con la cara de momía invendible e invendable.

Las momias caras, están sin vendas
y para venderlas tengo que vendarles la cara
y si no vendo las momias, podrían vendarme.

A veces, pienso en no vendarlas
y en consecuencia no venderlas.
Que la vendada no se venda
y que la desvendada se venda sola
y quitarle la venda de la cara a la cara.

Si la revendo, la venta saldría más cara;
porque la máscara con vendaje sale más ventajosa.
Mejor no realizo la venta
ni la venda cara, ni la cara le venda.
y que venga un vendaval
y se lleve lo que vendaron y no vendieron.
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El último abrazo

A esta hora que no difiere de la suya,
siendo las 2:22 horas de un trasnocho.
¡Acarrea unas ganas por describir
el último abrazo decembrino!
Afuera patinan los neumáticos de los coches
y los búhos ululan tu nombre.
En vez de contar ovinos, se computa la lluvia.

Los brazos hasta la misma dimensión:
uno más arriba; otro, dos peldaños más abajo.
Las alas tendidas en la baranda de las escaleras.
Los cachetes apretujando las encías.
Las cinturas al nivel de la misma altura.
El tamaño era el mismo; las medidas, distintas.
Los pensamientos almacenaban la grabación.
Las fibras de los jeans manoseaban la esencia.

Las mandíbulas posaban sobre los hombros.
Se despegaban los brazos crucificados de los clavos de olor.
Tumores benignos adheridos al cuello uterino.
Estalagmitas y estalactitas reencontrándose.
Botones de las flores desabrochándose.
Planta carnívora, vuelta vegetariana y viceversa.
Dos abrazos: uno asexual y el otro libidinoso.
Movimientos bajos en buena lid entre dos seres armados.

Los corazones se reían, latían tan fuertes,
como campañas con sordinas potentes.
Se abrieron los puentes basculantes
y el barco cargado de souvenirs circulaba por debajo.
Un miércoles que duró siglos:
las cenizas aguataron el agua un poquito más.
Inminente fragmentación de la coraza,
de la comunicación y los viaductos.

Un abrazo jurásico, fantástico y silente.
Falseteado, falsificado y desentonado.
Abrazo zaguero al final del jardín.
Fracturando esquemas y quemando fuerte.
Raíces abrasivas bajo las cuevas;
cobijando largos sueños durante la hibernación.

Abrazo de un cactus con las espinas internas,
-Menos mal que no desarrollaron escalofríos-
Abrazó, dado por todos los abrazos adeudados.
-Por lo menos, había suficiente plata-
Abrazos, validados para lo sucesivo:
Navidades, Años Nuevos y cumpleaños.

Abrazo con ánimos de repetición dado en sueños,
para escudarse cuando el miedo y el bloqueo invadan.
Abrazo para resguardarse, cuando la incertidumbre,
el silencio y la soledad aborden el tema.
Un abrazo de esos que abarcan gemidos amorfos;
uno, que rompe los huesos, cartílagos, cartas y lagos

Las astutas hiedras saben cómo abrazar al recuerdo.
Terminante abrazo y por la rapidez, poco doliente. .
La calidez aún dimana de los hombros.
El último, pero no el correspondiente al ultimátum.
Abrazo que se tilda de inolvidable; pero oxidable,
cuya subsanación entre otros brazos no es probable.

Abrazo que sigue cerrado por motivos de llovizna:
por escasez de vino y de quien contravino,
por el escape del anhídrido carbonoso e incienso.
Ha terminado el periodo de descanso
de los tréboles de cuatro hojas
y la suerte depende del azahar.

Almas amparadas bajo el mismo arbusto,
en el centro del edén conformando un solo busto.
Cuerpos distantes en planos terrenales;
pero con contacto físico en el infinito.
"Si hubiesen sabido, que sería el último abrazo,
hubieran lanzado por las escaleras los brazos y la desdicha".

8 de octubre de 2018
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Ángeles amarillos

Los araguaneyes imprimen el color de tus rizos.
El calor derrite su frondosa cabellera sobre su sombra.
La primavera parece bordarlos con hilos dorados;
aposentos de turpiales y canarios en plena libertad.

El oro, luce herrumbroso y por desdicha eterna,
se decolora, se dilata y lo sustraen.
El trigal, exhibe tonalidades sepia y amarga.
El arco iris, refleja una gama de colores pálidos.
Todo lo demás desluce, no tiene competencia.

La lujuria del sol con el azul del cielo,
irrumpe en un verdor de esperanzas,
por todo lo largo y ancho de la distancia.
Traspasaron el umbral del color.
Lejos del aditivo colorante número 5.

Como no alcanzamos al techo,
sus flores descienden como hélices locas
y podemos tomarlas, olerlas
y de forma gratuita llevarlas a casa;
bajan frescas, erectas y sin hacen ruido.

A lo largo del bulevar del suelo,
se extenderá su alfombra mágica persa,
que se enrollará en otoño próximo,
y yacerá cerca del Panteón Nacional.
Verás ángeles amarillos caídos a tus pies.

Vuelve, ¡vuelve pronto mi ensueño!
Sus pétalos mustios saben a miel
y las abejas marchan a otras tierras.
La hierba mala crece y los hongos adormecen.
El Cristofué te acusa del follaje y te pronuncia.

Te extraño más, cuando los araguaneyes no florecen;
porque hay ausencia de beta-carotenos en el ambiente
y melancolías por las mismas esquinas de siempre, por
las calles ciegas de amor y por los callejones.
Aqueja una ictericia en la piel angelical.

Mejor no, ¡no te apresures!
No quiero que lo veas desvestidos; sin sus hojas verdosas,
con ese aspecto esquelético, sediento y lampiño
previo a la floración, por culpa de la indecisa estación.

Vuelve, en mayo, cuando la lluvia de acuarela
favorezca al crecimiento de su melena
y se ondee al viento, como la bandera nacional.
Vuelve, antes que la calvicie afecte a mis ángeles florísticos.
Estaré vestida con el color que da suerte,
incluso el 31 de diciembre.


7 de febrero de 201
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Usted

Usted:
pronombre de segunda o tercera persona,
complemento directo o indirecto;
circunstancias de tiempo, lugar y de modo.

Usted,
cuya acepción y decepción
en primera persona denota.
Aquí, el único sujeto simple es usted.

Tratar de usted, ya no alude a jerarquía;
ahora se aproxima a lejanías,
irrespetos y a los recortes de cortesías.

Tratar de usted,
por la formalidad requerida en los eventos,
con ese tinte informal gomoso.
Tratar de usted, dado su estado civil(izado).
y su condición de adultez adulterada.

El "tratamiento" de llamarlo de usted,
sugiere a terapias intensivas,
que los internistas prescriben
a los pacientes que adolecen de prisas.

El usted a través del tiempo
fue simplificándose, abreviándose y encogiéndose,
por razones técnicas, lingüísticas y de espacio:
Ud. desaparecerá y también su mística.

Usted, de cuerpo presente cantaba en la misa
y a las coristas sumisas hechizaba con su fina sonrisa.
Usted, falsa conclusión de una premisa.

Usted,
una letra sin canción; una canción sin letra
y si hubo conato de declamarla o de tocarla.
a la basura se fue el contrato.

Usted, modelo precario y salvaje;
simulacro de sismo en el aire.
Usted, devorador de carnes y pescados en Carnavales,
sin atenerse a las creencias culinarias morales.

Usted, desarrolla aversiones infrahumanas e irracionales;
pero el amor de todos los pozos sale
y revierte todos los males,
sanando hasta el dolor que sienten los animales.

Usted, amarra con áncoras las almas
y procura que la flota de lotos navegue sin rumbo.
Llamarlo a usted, de usted,
no se ajusta al verdadero contexto:
mejor tratarle de "señor", "aquél" o "ése".





1 de octubre de 2018
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Mirasoles

Mis girasoles han crecido un poco más al sol,
tal vez, se estiran o él se calienta un poco más.
Han dando otra vuelta más a él.
Mis girasoles, bajo el poderoso influjo solar
que "petaleando" desean alcanzar.
Por imprecación se componen de su nombre;
por bendición, como Helianthus annuus,
en mi cielo se conocen.

Mirasoles...hipnotizados y enamorados,
pasan la noche cabizbajos e ignorados
"ni con faroles encendidos responden".
Mirasoles, virando en torno a él:
cegatos, soñadores y resignados.
Sin tregua diaria y reposo nocturno,
espiando movimientos diurnos.

Letras giradas a cierto tiempo, vistas.
Calendario solar que la espera registra.
Almanaque solar desalmado.
Mis mirasoles, acrisolados y artistas,
con las árnicas suelen compararlos.
¡Iluso soldado de tres soles, iluminado clase V
y amarillo tipo G, desde su galaxia irritado!

Ante tanta distancia abismal,
¿quién puede palparse?
Bajo tantos rayos, ¿quién saldría dañado?
¡Quizá con los siglos su orgullo se extinga
y el amor proyectado distinga!
¡Mis girasoles le anunciaban cuándo iba a llover!
¡Se despertaban temprano, buscándolo por el este,
cuando asomaba el orto;
custodiando todo su recorrido en soledad,
hacia el ocaso del oeste!

Mis girasoles irán madurando,
sus capítulos cerrando y sus pipas tostando.
El heliotropismo dirigido al espectador
en coreografía, irá culminando;
las manchas solares, decolorando;
el estrabismo, poco a poco avanzando y
bajo el quitasol se irán resguardando.

La vida se acorta, los cortan e introducen en un jarrón,
donde tragan sus últimas estocadas de luz,
con sus flores direccionadas siempre hacia el tragaluz.
Quizá en la chimenea sean incinerados
o desde el solar del patio disecados.
Sí...la senectud muy pronto acechará
y la fotosíntesis del recuerdo a contraluz tomarán.

La posición solar no atraerá más miradas.
¡Lamentable mocedad desperdiciada!
Adorar a quien que se dora así mismo,
que induce a la ingesta de bebidas calóricas:
prendidos, todos, desde el "Solar del Vino" de la Castellana;
escuchando temas de Solís, deshojados de tristeza,
mareados y bailando "The house of the rising sun" en el jardín.

Mis girasoles, alimentados de vitamina D,
y expuestos a él, sin filtros solares ni gel,
solo colirios de lluvia prescritos para ojos miel.
Mis mirasoles, gafados, sin gafas oscuras, mirándolo.
Exentos de gríngolas que limiten la posibilidad de verse.
Sin collarines para la tortícolis, que les impida moverse.
Danzando como locos bajo ese sol inclemente.

Mis girasoles procesarán aceites esenciales
en aerosoles, perfumados y con sabor a él:
para ingerir, para la suerte y aplicarse en la piel.
Mis girasoles deseando al inalcanzable de abrazar,
al posible de abrasarse en su fuego.
Mis girasoles, liberaron energía proveída,
en aras de una incondicional y conquista fallida.

Cuando la posición de ese cuerpo celeste,
no interese, solo transferirá, desolación, insolación y peste;
pero, el sistema solar y la naturaleza se entienden
y polinización perpetuará su especie
y al emitirse los movimientos musicales en clave de sol,
retomarán su danza sobre la pista del cielo agreste.

Al ritmo del sonido emanado de ese gran disco solar,
florecerán en millones de estrellas
y podrán mirarse de lejos, de cerca y de noche,
y al descender dicha lluvia de semillas iluminadas,
los campos de mi tierra, de mis amores se colmarían;
entonces, en primavera volveríamos a vernos
con el mismo floreo y solfeo por siempre.



10 de noviembre de 2018
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Miedos probatorios

"El otoño coadyuva en el disecar de las pruebas
impresas sobre las hojas acorazonadas
y la lluvia escribe sobre el último verdor de las tentativas.
La humedad logra que las cenizas se apelmacen bajo las huellas
y logra que el único miedo probatorio se destruya del todo.
El sol enfurece cuando no consigue su objetivo principal;
pero las nubes no se hacen cómplices y nublan todo"


Teoría introducida, inductiva por naturaleza,
meramente inexplicativa y coloquial, carente de detractores
y de contraposición: salvo algunas corrientes marinas
y terceros "ajenjos" a las pruebas orales suministradas.
Hipótesis promisorias tras el devenir del tiempo.
Explicaría la causa del hipo y la entrega de la tesis tardía.
La nervadura enerva la savia y sabiamente circula.
Encontrarían la potencial cura para el paciente enamorado
y la eutanasia no se ejecutaría.

Conocimiento empírico derivado de la experiencia,
para probar la verdad, sin explicaciones racionales:
al azar, sin método, según las circunstancias de la vida.
Tal vez, promueve pruebas escritas,
demostrativas de la veracidad de los helechos.
Pruebas que versan sobre los hechos.

Así, vamos observando dicho fenómeno,
mientras se toma otro sorbo de café
desde el andén de la expectativa.
Solo priva una melodía de fondo,
proveniente del susodicho hilo rojo musical;
de los instrumentos públicos y privados.
Luego de promovidas, admitidas o rechazadas,
otoño defecará o evacuará las pruebas:
las hojas, atestiguarán los testículos y los tres trigos.

Versos y costumbres bajo el imperio de la ley derogada.
Podríamos conseguir otros medios probatorios:
el agua, lluvia, tallos, labial, piel, veranos e inviernos
y otras pruebas embarazosas.
Vellos de albaricoque en el alba.
Probar, reprobar y saborear.
Elementos irrefutables que permitan construir un modelo
aproximado a partir de la realidad de los versos,
en aras de encontrar la verdad y la fundamentación de los miedos
y a partir del veredicto se ejecute la condena,
se despenalice la pena o se absuelva al reo.
Pero...se evidencia:

Miedo de subir al estrado de las oportunidades.
Miedo de volver y reproducir los daños.
Miedo de las declaraciones, ilusiones y alegatos.
Miedo de las pretensiones aducidas en la demanda de versos.
Miedo de reconstruir los momentos.
Miedo de las probanzas del amor.






11 de octubre de 2016
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Pensamientos níveos

Nieve, corrector blanco,
la tonalidad del paisaje no puede verse,
neutralizas todo por estos meses.
Segregas el clímax lactoso de un ser feliz.
Prisma de lluvia solapada, granos, choclos...
Por estos lados, mieses, avena en hojuelas,
papelillos de carnaval, apamates blancos
y copos de maíz tierno.

Ha envejecido el espantapájaros,
canas al aire lucen en su cabello;
vigilaba la caña para pescar cristales de hielo.
Cellisca invernal impelida por la fuerza del viento.
Algodón de azúcar envuelto en el torso de un cuerpo.
Se va derritiendo el glacial en la boca del hambriento.
La distancia no tolera nevadas y la carne se pudre en invierno.

Nieve cuajada, fusionada con tierra, verde y arena:
ciertos pies descalzos han patinado
por la inestable pendiente de las laderas;
algunas manos amalgan efigies, poco duraderas.
El quitanieves no recogía la nieve adrede.

¡Oh! Nieve, exótica y pasajera,
vas huyendo del verano ardiente.
En primavera coincides con los tulipanes.
Pasas de largo por los bambúes lubricados.
Quedas embadurnada entre los troncos ensebados.
Cuando arrasas con las lanchas, nadie avala tus avalanchas.

Nieve...congelaste amores sibilinos.
Has revestido pinos de Macedonia,
Breinas, cipreses, venados y ciervos.
(No pienses que soy tu cierva)
Nieve…rellenaste la almohada de la conciencia
y cabecean fríos níveos pensamientos.
El icónico cobertor mexicano S M, se siente frío.

Acompáñame a tomar chocolate caliente,
en la misma taza irrompible de siempre:
lejos de la montaña, del nevero. la ventisca y el reproche.
Lejos de la princesa Elsa que genera frío.
Alejadas de los muñecos y las zanahorias.

Ahora, cuando mi obsesión por el verano merma.
Ahora, que la nevisca adopta la forma de una risa.
En este momento, cuando la nevada es débil
y no hay contacto con el hielo escarchado.
Ahora, configurada en lentejuelas
cosidas en el vestido de gala de la soledad.
Ahora, como naftalinas para ahuyentar la humedad.



24 de mayo de 2013
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Canciones mellizas

Una canción deviene en dualidad,
porque sus notas son las mismas;
pero priva un halo distintivo
de personalidad que las caracteriza,
por cuanto son compuestas
en lugares diferentes y paralelos.
Por la existencia de dos o más melodías
similares al mismo tiempo.

Entonces, al coincidir en un escenario,
los autores de dichas canciones
son denunciados por plagio.
La legitimidad se pone en duda.
Una dicotomía entre la materia y el alma.
Una díada que tiene como resultado,
la misma melodía particularizada;
un vínculo estrecho sentimental emparejado
que ostenta de enemigos imaginarios.

Se doblan las canciones por las puntas,
como aquellas sábanas estrelladas
que nunca pudieron estrenarse en la luna de miel
ni sirvieron para confeccionar cortinas
ni para hacer un vestido copiado y sin patrones.
¡Cómo duelen las melodías dedicadas
cuando pasan frente al padre
que no reconoce a sus hijos!

Canciones mellizas que se encuentran.
Canciones casi parecidas;
pero no las mismas,
pero no gemelas.
Una cruza hacia la derecha
y la otra, hacia la izquierda
y por causa del destino, a veces, convergen.

Conciertos distintos: uno allá, oyendo rock;
otro acá, escuchando sonatas clásicas.
El agua sucia cae al mar y la limpia, también.




15 de mayo de 2018
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Gotas traslúcidas

Este día vigésimo primero,
llueve mucho...tanto, diría el alma.
Constante líquido evocando morriñas.
Liquidez del desamor en demasía.
Se manifiesta con la lluvia,
que no ingresa a la cabina.

Los dos ante el mismo diluvio,
esperando a que escampe;
bajo diferentes toldos de un cafetín,
mirando las gotas brillantinas retenidas en el garoé
y los granizos de swarovski entre las ramas.
Uno con el estuche del instrumento;
el otro, su maletín ejecutivo.

Lloverá y lo que falta por
garuar te engrasará aún más.
Ofrenda lluviosa que por la noche se rasga;
homenaje al ser que al amanecer se espanta
y no se entiende el porqué
del paralelismo del habla.
No puede resumirse más.

Las estrellas estarían cromándose
y al día siguiente aparecerán tendidas
sobre la arena dorándose.
Dionisíaco raudal; apolínea glosa.
Otra forma de vocalizar y de contar las gotas
¡Son mimos, si hablan, termina la magia!

Llovía durante el trasnocho y no la oía;
ameritaba salir a verla, a sentirla en el rostro.
Llovía...¡Mañana llegará tarde!
Sin duda los grillos concertinos
impedirán que los arcángeles
y el mismo demontre dormiten
hasta que la lluvia que arde cese,
y el embalse se colme de poesías.




21 de octubre de 2018
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Silencios de una nota sola

Asumía silencios atractivos y de pigmentos novedosos;
de sabores pocos cítricos y menos amargos;
todos color humo, como aquellos
que ahúman todo el altar de madera profanado,
mezclado con incienso y azafrán en el día de su santoral.

Silencios brillantes, emanados desde el interior del viento
que recitan las veintidós letras de mi nombre completo.
¡Anda y cuéntalas en silencio!
Letras comprimidas, tendientes a la desaparición.
Silencios traducidos en numerus clausus.

Inventaba y reinventaba silencios tácitos,
como quien olvida la voz en alguna parte
y los acumula para hacer eco y conformar coros.
Silencios inadmitidos por los doctrinarios del idioma
y de la lengua menos larga;
doblados al sonido de la lluvia.
Guardaba versos sobre el guardarropa,
entre los ganchos del ajuar; apretados
y lucía dicho abrigo piel de musa
en las noches de terciopelo y gamuza,
todo hediondo a lunas de naftalinas,
que preservan los versos de las polillas.

Silencio de una nota sola: la que permanecía aislada.
La única nota que escribió.
La última nota modulada en las ondas hertzianas
La última canción abducida por alienígenas.
Ya no interesa cómo se escribe o interprete;
por lo menos, no se acentúan los silencios.
¡Uy! Confeccionaba silencios talla única americana,
modelados en el baño de la biblioteca.
Silencios desnudos, parados frente al espejo,
con la voz bien ajustada a la cintura.
Silencios visibles en las ventanas empañadas,
que se leen al revés y boca arriba.

Silencios bajo el tapiz de las paredes rayadas.
Silencios, como corchos inhibidores del propio silencio,
de la música alta y de la propia mudez.
Silencios de autistas, de artistas y de los originarios de la mística.
Se adjudicaba silencios hermosos y hostiles.
Sigilos rotos de tanto borrar.
Silenciosos como la letra H; impronunciables.
Sordinas para ella, la albacea literaria.
Afonías impronunciables.
Mutismos desentonados en un cantar.
Elipsis en una oración.
Audiencias desiertas. Veredictos en contra.

El diluvio traduce versos de reverso
cuando todo permanece silente.
¡Dichoso quien comparta la letra
y la tonalidad de sus malditos silencios!
El tiempo no reúne suficiente espacio
para retirar la inmunidad
de sus silencios prevenidos, aburridos e intensos,
cuyos preceptos riman con los desencuentros.
¡Quizá apostillen su silencio,
para que en otros mundos adquieran validez!




26 de agosto de 2018
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Desfajar

¡Suéltalo!
Desenreda el nudo de las cadenas de oro.
El clavel matizado no combina con las gardenias blancas
que componen el bouquet nupcial.
La berlina va tirada por caballos mórbidos.

¡Despréndelo!
Nadie sostiene la fibra apática del otro lado.
Las flores de lotos lilas, flotan libremente:
las anclas se encuentran perdidas en el océano,
sin orinque ni cabo alguno que las sujete.

¡Afloja!
Los zapatos prestados lucen apretados.
El cinturón de Orión oprime el abdomen del cielo.
El pantalón de los veintidós años ya no te contiene.
Se acabó el hilo de coser resquicios.

¡Devuélvete!
La dirección contiene errores de apreciación.
Los documentos de viaje no han perimido.
No contestes la llamada equivocada.
Apaga la radio al ingresar al túnel.

¡Libérate!
Abandona las alas sintéticas sobre el techo bermellón.
Las llaves del cofre fotográfico destrozan el bolsillo.
Arroja el paraguas descompuesto, ya no llueve perlas.
El corazón no se adquiere por usucapión ni siquiera con una canción.

¡Llénate!
Escribe en un cuaderno nuevo.
Las calabazas han perdido otro kilo
El polvo de las estrellas vencidas ensucia la soledad.
Peticionar canciones al locutor no resulta oneroso.





17 de octubre de 2018
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Tu nombre (Signaux)

Tu nombre (propio e impropio)
versa por todos lados
y no puede considerarse normal:
se escucha entre los versos de una canción
y humecta la tela fina del cortinón.

Lo tiene el amigo y los desconocidos.
Lo nombra el sacerdote en el templo.
Lo grita la madre al parir.
Lo reseña la noticia por las mañanas frescas.
Se leen en graffitis, expuestos en lugares inaccesibles.

Mi cantante favorito se llama como tú
El alma del amor se pronuncia como tú
El nombre de la casa se deletrea como tú
La gente en la calle te nombra a cada instante.
El colibrí que besa la orquídea ostenta tu nombre.

El nombre de la empresa se registra igual que tú
El santo protector y el demonio se apellidan como tú.
Las monedas de 1922 se acuñan como tú.
El titular del documento se identifica como tú.
El protagonista de la película se apoda como tú

Todas las nubes trazan las iniciales de tu nombre.
Los laberintos empiezan con tu letra y la salida nunca.
Hay plazas que se denominan como tú.
Tu nombre, moldura que refuerza los portones del recuerdo.
Tu nombre, halo solar que a mi alma rodea.
Tu nombre, hostiga a mis ortigas de hormigas.

La estrella porno que se fuga del cielo,
con el deseo, subroga tu nombre.
EL martirio contempla penas por tu nombre.
El narciso roba la esencia del pronombre
y el mar, conlleva la tercera parte del amar.

Por todos lados se escucha, se siente y se lee.
Parece señalar que no me puedo esconder.
¿Un mensaje irrumpiendo al libre albedrío?
¡Qué bonito suena tu nombre en otras voces!
La naturaleza asume tu voz y mi corazón responde.

Lo que está conectado muy adentro,
siempre se refleja afuera.
Coincidir con tu nombre, poco colabora.
¡Ojalá que también sientas la persecución de mi nombre!
La ausencia y la nostalgia se describen como tú.

Los nombres de las escalinatas, del café y del jardín,
no serán definidos por los cronistas del ayer.
Las tantas letras de tu nombre,
quizá lo reseñe algún poema al revés, o
se relacione con el seudónimo de un poeta perverso.

15 de octubre de 2018
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Cuadros de vida

Desde el balcón, tomando un café,
en su silla con arcos en los pies, se balanceaba ella:
acaecía la tarde y su mirada absorta en la pared.
Toda la vida morando frente al mar Muerto.
En un castillo de arena hasta más allá de la adolescencia;
luego, en un museo, donde exhiben los momentos sin fotografiar.
Sobrevivió tsunamis, mar de leva, heladas y calimas.

Dado el sonido de las olas caía en trance:
delirio onírico, éxtasis al escuchar su voz.
Dialogaba con ellas: le formulaba preguntas
y el oleaje se levantaba con resaca
y retrocedía y la corriente de retorno
con las respuestas demoraban.
Dejándose llevar mar adentro con ellas.

Allí, un marinero, pintor de mares, amares, amarres,
de mensajes ocultos, emociones y algo que comunicar.
Sus pinturas vivas, activas, siempre renovadas, recién pescadas y frescas.
Nada permanecía inerte dentro de aquella pieza rectangular.
La bruma cubría la visibilidad del retrato pictórico.
Plasmar la apariencia física de los sujetos era tarea fácil;
pero la verdadera esencia del alma no la podía representar.

Ella, imaginaba que la pintaba semidesnuda entre las flores;
pero el marinero nunca se consideró jardinero
ni mediante autopsia podría enfocar su belleza interna
y mucho menos describir su verdadera naturaleza:
“Prefiero tatuarla de besos y caricias,
valiéndome de las manos, suprimiendo pinceles y acuarelas".

"Nunca podría develar algo que se encuentra oculto
ni retirar el velo de novia al fantasma.
Jamás podría desvelarla y sacarla a la luz pública.
La luna cumple sus fases y el tiempo subsana.
Las olas crecen como espuma y el cielo cambia de color azul, a caoba.
Las gaviotas a veces, no vienen por peces y las estrellas de mar no titilan.
El salitre corroe el alma y simbolizas mi auténtica obra y no mi otra pintura.

Hay pinturas que no pueden ajustarse a los marcos
y hay marcos que no pueden contener tanto hechizo:
ni el movimiento de las olas ni el canto de las sirenas.
Hay pinturas que no necesitan marcos, éstos limitan el contenido,
Hay marcos que restringen la muerte y nunca se escapa la vida.
Hay pintores que olvidan rubricar sus cuadros,
ponerle fechas y ponerle títulos.

Los cuadros embellecen; pero no la quiero en el mural de mi vida.
Las expresiones artísticas son amplias y no conviene coartarlas.
Los marcos sostienen las fotografías cuando ya no pueden caminar.
Yo, ¡la quiero volando! ¡Imaginando que pinto cosas imposibles!
¡Saltando de un mar a otro, de un color a otro y de un arco iris a otro!
¡Jamás la rodearé de marcos!: no encaja la esencia, no guarnece la belleza.

Un marco vacío no tiene sentido en lo hondo,
y el sentimiento se derramaría, como un mar bravo sobre las rocas,
la pintura caería como cascada desde los marcos.
No hará falta protegerla: es abstracta, grande y se defiende.
No quiero exponerla en una pared o mueble
ni constituirle un doble: se rompió su auténtico molde.
No necesita de un marco para colgar el cuadro de la integridad.
Un marco de madera, de metal o cartón, no la puede sostener.

Una pintura sin marco representa la libertad, el sonido y la luz.
Los marcos son abismos que permiten ver aún más la vaciedad
y yo, suelo dibujar fuera de la raya y del umbral del dolor.
Los marcos limitan el mirar hacia los lados y las creaciones abarcan:
el amor, el alma, la flor, el ocaso,
la luz, la lluvia, la música, el espíritu...
y su amplio nombre alrededor del lienzo,
tan solo encuadra una historia y una etapa de la vida"

"...Todavía, ella mira la lluvia;
aunque nunca llueve, como antes, sobre los cuadros.
Todavía el nivel del mar, sube hasta su memoria".



4 de mayo de 2017
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