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Sálvame

Vimos ojos de todos colores en las estrellas.
Saboreamos la primavera y supo a lavanda.
Sentimos frío al tocar el metal del ventanal.
Viene la lluvia en el avión y esos te amos en francés.
Viene la piel primero y el hueso del beso.

Mis pensamientos dan vueltas sobre tu alma.
Tu ausencia vive al lado de mi presencia.
A veces, la luna se estira tanto para verte y desaparece.
Te estoy deseando...deseando buena suerte hoy...
hoy que la necesitas para crecer.

Vimos colibríes y búhos haciendo nido
y flores coqueteándole al viento.
Te extraño tanto y te busco con mi piel de noche
y me salen moretones en las pantorrillas.
Te extraño cuando llueve durísimo
y no se rompe el silencio.
Canta esta noche; necesito dormir al lado de tu voz,
ya puedo oír tus desafinadas de amor.

Sálvame de la tormenta que deviene en ciclón
Sálvame de tus canciones disgustadas.
Sálvame de las noches con las estrellas serenas.
Sálvame del licor amargo de moras demoradas.
Quítame las pelusas de la piel con tu cepillo dental.
Seca las lágrimas de mis sauces festivos.
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El mar

El mar escribe en el fondo
y deja mensajes en tus pies
y al salir del agua
transportas en las huellas
sus versos hasta la ciudad.

El mar apoya al amor.
El mar sí sabe amarte
El mar recoge tu deseos
y los del otro
y lo fusiona en uno solo.

Y cuando te sientes triste
recoge tus lágrimas
y las tritura y se hacen piedras
para que más nunca
ingrese arena a tus ojos verdes.

El mar es una cama de amor
que se hace por la tarde.
El mar te limpia
hasta lo más profundo.
El mar enloquece
cuando te vistes de algas
para él, sin ropa interior.

23 de abril de 2019
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Ganas

Las ganas de escribirte
van a la papelera de reciclaje.
Las ganas de llamarte
terminan en el buzón de voz.

Las ganas de cantarte desafinan.
Las ganas de abrazarte se mutilan.
Pasa la lluvia y mis jazmines florecen
todos los noviembres.

Queda música para tomarse con
hielo, para pasarlo por la herida seca.
Los sauces no estaban tan quebrados.
No prevalecen ganas de ganar.

El amor pide mucho postre después
de amar y hoy, mi ángel ha caído
entre mis dientes de leones
y no tengo remedio
para subsanar los errores
ni para curar estas ganas
que ya están gordas
y ya no pueden competir.

Me estremece cuando me lees
sin la necesidad de
escribirte ni una sola palabra.
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Lugares

Lugares a los cuales nunca más vuelves:
los cerrados por cambio de ramo
o aquellos desaparecidos por causa
de algún caso fortuito, fuerza mayor
por el hecho de terceros,
o por quiebra.

Recintos que nunca más inspiran frecuentar:
cafetines ya sin toldos para el sol,
donde ya no sirven galletas
ni se leen los periódicos;
aquellos que han perdido los azulejos del baño.
Estaciones donde siempre suena
la mismas canciones desde el hilo musical.

Lugares y lunares que ya no están;
aunque estén los muebles intactos
y los mismos patrones y los mismos empleados.
La misma patente comercial.
Los mismos músicos, un poco más viejos.
Espacios donde se deja todo en su sitio;
pero ya no está la piel.

Lugares que han perdido la pintura,
hasta la sonrisa y el eco.
Parajes quemados, manoseados,
ajados; reparados con vitrales
de botellas rotas y versos.
Donde el silencio se mantiene erecto
y le entra, a veces,
un rayito de luz de luna
en septiembre fluvial;
porque desde ese mes, llueve mucho
sobre los andurriales que ya no están.

20 de abril de 2018.
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Cambiándole el agua a una canción

Country suena desde lejos
y se empapan los sauces llorones.
Se atiborra el estero.
Las palmeras se vuelven resortes de vez en cuando
y el colibrí de alas rizadas,
se impulsa hasta libar el vino dorado,
servido en una estrella de puntas roma,
proveniente de las heridas del alba.

Ya nadie admira las piedras que trae el río
cuando no resuenan, y yo, conozco su porqué.
Pocos miran las huellas grises que
desde el suelo anuncian que va a llover
y deben abrirse los esqueléticos paraguas.
Nadie con cordura, va secado las ventanas
con la camisa de fuerza.
Sobran los descalzos; porque ya no existen
los locos de atar trenzas sueltas de los zapatos
de los maniquíes, que no pueden inclinarse.
Casi nadie sabe cuando está lloviendo por dentro de los ojos

Las puertas envejecen sin ser retocadas por la primavera;
mucho menos aplican colirio a su ojo mágico cíclope.
La nube negra pasó cantando,
sobre la imitación de la hierba,
que van regando aunque no crezca,
como una tribulación interminable que adolece el cancionero.
El ritmo de aquella balada representa un asunto baladí.
Ella cantaba alto; pero su tesitura no rompía el cristal de sábila
ni las copas de los árboles ni las lámparas tornasoles de las luciérnagas.

Las orejas de las elfas no se equivocaban al afinar el arco iris.
La autonomía de la naturaleza
y de la ciencia interviene en su llanto.
Luego, luego habrá que barrer todas las plumas sintéticas de los cisnes;
soplarlas, hasta colmar tantos cojines hambrientos
y dormir con la conciencia de una intranquila danzarina.

Mientras tanto, suena el country,
y vamos cambiando el agua putrefacta
de las letras que inspiran a escribirle flores.
Las cortinas reservadas se han mohecido todas y
no conviene exponerlas en las ventanas nasales al llover.

Saldrá el sol y se marearán a los girasoles otra vez.
El sonido del silencio se romperá tras el ruido de los autos
que transitan sin tubo de escape por las arterias viales.
¡Maldita costumbre de oír al agua miles de veces,
y de cambiar las letras de los jarrones, mientras mueren las flores
y nacen otras versiones de nuestras canciones!

25 de abril de 2017
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Por la insensibilidad (Contestas)

Por la insensibilidad
se van muriendo,
entre el espacio y el tiempo.
No pueden imaginarse
que su amor no puede terminar.

Meditar es procedente;
regresar es optativo.
Volver a confiar en las palabras
no es tan difícil; es imperativo.
Sin reservas y sin tapujos.

Se sienten bien unidos,
hasta se borra el llanto tibio.
Aunque se desplome el cielo gris y
y sientan morir de olvido.
Han aprendido que pueden convivir,
porque priva la sensibilidad
en el devenir.

El tiempo ha demostrado
que sin ellos puede transcurrir.
Que hay tantas cosas que los atan,
que si quisieran, la felicidad
podrían reanudar.

Por qué preguntan
y por qué cambian
y por qué insinúan.

Porque la insensibilidad
no valora el arte ni la música
y ellos pueden captar
y palpar tanta belleza.
A pesar de la monstruosidad
priva un halo de generosidad,
de humildad y fraternidad.

Porque hay escritos
que se guardan toda la vida
y luego tienes el privilegio
de leerlo frente a esa persona
que en otrora le otorgó
el corazón y se hizo canción.


13 de abril de 2019.
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La poesía es...

La poesía es un alma desvestida.
La poesía es un cuerpo revestido de incienso.
La poesía es consecuencia de un trazo rápido.
La poesía es la máscara más económica.
La poesía es un viaje frustrado.
La poesía es un tubo de ensayo filosófico.
La poesía es el pañuelo de lágrimas del invierno.
La poesía es el resultado de las lenguas trabadas.
La poesía es la parada de la nada.
La poesía es el collar de un ahorcado
La poesía es el agua oxigenada en las nubes.
La poesía es una música congelada.
La poesía es una piedra rellena.
La poesía es el poro abierto de la nada.
La poesía es tu nombre en otro idioma moderno.
La poesía es el chantaje de la realidad.
La poesía es el llanto de un bebé prematuro.
La poesía es un enciclopedia de los ciclos.
La poesía es un retazo de tela sobrante.
La poesía es una estrella sin ropa.
La poesía es una cueva amoblada.
La poesía es un jarrón con flores carnívoras.
La poesía es un accidente en la autoestima.
La poesía es un defecto en el ADN.
La poesía es la hija de la esquina.
La poesía es el borrador del bolígrafo.
La poesía es la poceta de las letras.
La poesía es la manera de enumerar las cosas por su nombre.
La poesía es no querer leer lo que se esconde.
La poesía es una merengada de amor y odio.
La poesía es un costurero raro.
La poesía es una casa amoblada para escribir.
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El instrumento y tu voz

Una obra instrumental es una canción medio silenciosa;
un suspiro escondido entre una flor, cuya voz alguna vez tuvo.
Un preludio que hace vibrar las hojas en otoño.
Corcheas negras de los cerezos,
esparcidas por la partitura de rayas torcidas,
donde vuelven a retoñar en ese escenario sin terreno.

Es un soneto que ostenta de notas
dormidas bajo la clave de sol:
sin contraseñas, pero libre, como fonema en mi mente
y su tonalidad va sonando "sol... la..." por el mar sin letras.
El instrumento puede afinarse con el sonido de la noche;
pero ensaya bajo el solfeo y toca en tiempos de silencios.

Una canción adopta más de una voz; pero nunca suena igual
y la melodía corre tras la original,
con el ritmo acelerado de un marca pasos
y el metrónomo late a destiempo
y los instrumentos de viento promueven la búsqueda de lo llevado
y los grillos en coro atormentan desentonando.

Los bambúes como flautistas erectos frente al río, le llaman.
Se oye desde el precipicio el eco de un tambor objeto de un suicidio.
Al arpa le delegan la voz y la contrapuntea en la ausencia.
Suena extraño ese solo de jazz improvisado.
¿Acaso no oye el arpegio de las coralinas?
Creo los instrumentos sienten hambre
y los trombonistas padecen de herpes en los labios
y el baterista peludo, golpea fuerte por causa del arrepentimiento.

Una melodía que alguna vez fue cantada
y contaba con versos fijos; pero sin derecho de autor.
Quizá nunca la tuvo entre sus brazos,
como aquella guitarra cerca de su cremallera;
o al borde de su cuello, como un violín "extra de varios",
que marca la chupada de un cantor vampirezco.


¡Es que no quedó ni la letra!
Se llevó todos los muebles del sonido.
¡Esa voz se lo llevó todo!
Dejó los cables enredados;
pero siguen conectados en ti,
porque la melodía nació de la voz
y de los instrumentos belicosos que la ejecutaron
y desde un paredón la acallaron.


Sólo figuran callos dolientes entre sus dedos de relieve y tiempo
y la sombra de un bajo que cayó muy bajo.
Una voz grave a tenor del cuarto piso de un paral insostenible.
Porque la voz grita más fuerte que el instrumento
y duelen las cuerdas de la garganta
y duelen la manos del que la toca,
para que nadie la escuche.

Porque la canción perdió el habla
y en el corazón late melodías prescritas,
para aquellas taquicardias pervertidas descritas,
Aquellas canciones malditas,
que alguna vez tuvieron una voz adicta.
Y así, cada vez que suene aquella sinfonía,
el olvido se recuperará del sueño podrido
y los recuerdos adquirirán las voces del ensueño.

El diafragma imprimirá letras y versos
y manchas de besos del carmesí verde
y vomitará flores el micrófono negro
y fecundará la misma canción transcrita;
con la misma voz de aquel fantasma no asusta.

Mientras tanto, duermen el instrumento y la voz
en el mismo estuche de lo eterno
y la voz del alma canta con la pista helada durante inviernos.
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A más nadie

Es verdad:
a más nadie he podido
decir te amo...ni en sueños.
Es verdad,
usted se lleva todo el mérito;
porque prevalece la lealtad,
lo inmutable, lo intransferible,
la firmeza y no miento.

Créeme:
todos consideran que soy invierno,
árboles de frutos secos.
Ignoran que con usted
soy un sinónimo de te quieros
y que las hiedras protegen sus
grafitis a toda hora.

Es cierto:
usted se apropió de mis palabras bonitas
y se llevó todos mis cursis pronunciamientos,
y para otros oídos se tornan ruido
Mis te amos solo hacen la redacción
y la modulación contigo,
de forma oral o escrita.

Es verdad:
expresarlo a alguien más...ni forzándose;
porque me azota tu recuerdo.
Porque mis te amos constan de un sueño,
cuyo significado se intensificó tras el tiempo
y frente a otro deviene en mutismo.
Mis te amos solo hacen el amor contigo.

Ellos brotan de una fuente auténtica y natural.
Carecen de nombres y apellidos,
pero al soltarlos diseñan tu rostro.
Ellos, son tuyos, porque aún
no he podido cancelar
el precio de un primer
y último amor sincero
que se apropió de mis versos
preferidos en febrero.

13 de marzo de 2019.
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Ahora

Ahora, cuando llueve y
no retiran los mensajes secos
de las seis cuerdas de nailon
que pertenecieron a la vieja guitarra acústica.
Ahora, cuando la radio no anuncia tormentas eléctricas,
porque pierde la señal y sintoniza
la emisora 9:22 FM en muerto.

Ahora, cuando los arpegios en sol
traslucen las gotas del rocío desesperado
y brillan demasiado y bailan sobre las cuatro
hojas de los tréboles platinados de la suerte.
Ahora, cuando los duendes vigilan
los bosques desencantados
y los honguitos son alucinógenos.

Ahora, cuando los pinos canadienses
se cierran como paraguas
y reposan como venablos
para ser lanzados sin fuerzas al escudo agujereado.
Ahora, cuando la música objeto de plagio
suena tan lejana desde cualquier navío pirateado.

Ahora que los trovadores
hacen gargarismos con jengibre y miel(dada)
y no exponen sus obras en las cortes señoriales;
sino en las rejuntadas.
Ahora que los suspiros son encapsulados en plástico
para la motivación del último respiro.

Ahora, cuando la memoria
se volvió un licuado de nuez y recuerdos olvidados.
Ahora que un conjunto de grillos ilustrados,
ofrecen serenatas al pie de los balcones sordos
del ayuntamiento cerrado.
Ahora, cuando nadie pregunta por el piano.

Ahora, ante el arrebato del cartel de los versos ventilados.
Ahora, cuando la aurora no representa a una diosa marrana.
Ahora que están quemando otoños por dentro
y se activa la campana extractora,
descontaminado primaveras acumuladas.
Ahora, que no piensan en escribir temprano.
Ahora, cuando un te amo pierde el alma
y para algunos representa un concepto vago.
Ya...porque en este momento llueve como si nada.


18 de octubre de 2014
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Domingo

Hoy es domingo,
y no asistí a la ceremonia
para pedir por usted;
ya no es sano fungir como mendigo gringo
en las afueras del templo para ver
tan solo al mismo almácigo.

Hoy es domingo
y no es plácido ostentar del hastío
y perder todas las reservas en el bingo.
Ha llovido hojas secas, y yo,
queriendo besarlo bajo de ellas,
mientras las acopio
para activar las cenizas
y prender inciensos autumnales.

Hoy es domingo,
y no sé si empieza o termina la semana
y ninguna canción versionada
supera a la original.
Hoy, un día gregoriano más
y creo que empezaré a
guiarme por el calendario juliano.

Hoy es domingo, amor mío
y corazón de cualquier ombligo.
Le escribo al silencio bajo el sol invictus
e inspiración continua
y si opta por contestar mis versos,
no descansaré los días feriados obligatorios
y amaré todos los demás días laboriosos.
¡Tiene ganas de llover;
y saldré a retirar el abrigo!


24 de febrero de 2019
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Te conocí.

Empero, conocí la nevizca,
pero por motivos meteorológicos
nos tratamos muy poco;
apenas un diminuto contacto.
Articulamos sucintas palabras gélidas;
una relación lacónica entre un fado y un joropo.
Por allá…entre el umbral de mi nacimiento.

Con el devenir del tiempo me alejé;
y se quedó allí, revistiendo las colinas desnudas,
en el lugar boyante de su yacimiento.
Recuerdo cuando extendí la mano para catar su textura:
demasiada helada, asustadiza y esquiva.
No pude llevarte conmigo.
No pudiste quedarte conmigo.

Hacer angelitos blancos sobre la nieve,
fue imposible y nos quedamos con las ganas;
porque el tiempo reservó todos los espacios.
La bañera no se llenaba completamente.
Aquí veo churumbeles diseñando
serafines sobre la arena purpurina
y disfrutan de ese efecto análogo.

Te comparo con la espuma de mi mar.
Entonces, tiembla el muelle, mientras
le saco la lengua a la luna de nieve
y te imagino feliz en cualquier escenario.
Partí, hacía un lugar difícil de coincidir contigo;
pero siempre vuelves como lluvia espesa.
Aún sigo corrigiendo la ortografía a las nubes traviesas.

Aunque te hayan restringido el ingreso por estos lares;
siento que me piensas mucho durante invierno
y se te colma el pecho de escamas tornasoles;
pues no debes acalorarte, pero sí puedes colorarte.
Con ansías esperas que acabe el otoño y el verano,
para descongelar mis azuladas hortensias y
mirarnos sin pestañear.

Sin embargo, yo, resisto las acometidas del clima
y te aguardo con la comida hecha del día anterior
y con la esencia de tres sabores de tu preferencia
y sigo esperándote en este malecón desconocido
y muero por comer helados contigo
en la escalera de caracol.

Volverás a recaer por las mismas zonas endógenas,
y yo leeré nuestra historia en voz alta,
antes que desaparezca el friolento febrero
y se derrita de la emoción.
Yo, cerca de la chimenea convencional
y tú, allá afuera, oyéndome fríamente alegre.

Probablemente, se concrete ese abrazo al desnudo,
entre las palmeras de mi puerto
y los pinos de tus sierras.
Por qué me encanta cuando comparas mis
cabellos secos con las barbas del maíz.
No pido que se decolore la arena de blanco;
solo necesito que mires, cómo ha crecido
amapolas en el trigal.

TaL vez, descendiste de un panel de hielo
y yo, de un panal de abejas.


14 de febrero de 2017.
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Es hora, es tiempo

Es tiempo de cerrar las ventanas
que iluminan los focos quemados del jardín;
pero se traban sus marcos.
Es hora de resguardarse del inclemente frío;
del sol que colorea pómulos demacrados.
La comunicación entre el exterior y el interior se ha roto.
Un vano abismal reina en nuestra pared.
Un extractor absorciona sueños y risas.

Aún sirve la manguera perforada para
regar mis rosas rosadas inodoras.
El café huele a petricor por las mañanas
y no pierdo la costumbre de pensarte mientras tomo
la taza de peltre oxidada para llenarla.
Veo ángeles inyectando versos en mis nubes adolecidas
y al recuperarse llueven canciones sobre el techo roto
y puedo oírte; pero no avistarte;
porque habrá desaparecido el mirador y las cicatrices.
El escritor habla sobre el follaje de los helechos
y su poema omite a su primero, único
y último amante pervertido.

Ahora, las calles se revisten de uvas pasas
y los transeúntes se visten de gala para recibir galardones.
Se derriban los castillos de porcelana
y también los ranchos de bahareques
y las cenizas se esparcen sobre el estanque mohoso.
De todas maneras, la hierba mala siempre crece en suelos expirados.
Las columnas de los bambúes invertebrados,
estabilizan las riberas y sostienen las raíces de los suspiros.
Porque el río ríe, cuando piedras preciosas trae
y el navegante confía en la nada
y prosigue nadando, porque nada es eterno
y va guiándose por las constelaciones perladas.

Desde entonces, ya nadie camina a pie por el lodo;
prefieren comprar un boleto naval y transportarse
sobre las flores de lotos y echan el ancla para sujetar el alma.
Los sapos que nunca fueron besados
todavía esperan sobre el lily pad del estanque estancado.
Se van desviando las corrientes de moda
por los canales televisivos
y el mar usa determinadas espumas,
para afeitar las algas que le nacen por dentro.
Imponen flores plásticas a los cactus
y exigen que los erizos se desricen los cabellos.

El cocotero se perfuma con Pino Silvestre en diciembre.
y los pinos se broncean con aceite de coco.
El magnate del campo ingiere licores almendrados
desde la copa de un árbol milenario.
Todo ha cambiado desde que el diseñador de moras
va demorando reencuentros.
El hilo rojo de pescar chino,
cada vez es más grueso y no sirve
para pescar truchas bajo la ducha.
El unicornio azul de Silvio apareció sin signos vitales
en la cornisa de un motel del norte
y Yolanda, no quiere ser mencionada ni en canciones.

Las cuerdas de una guitarra sirve para guindar trapos
que no se retiran cuando llueve.
Todas las canciones muerden, pican y rasguñan al ser apasionado.
Espero que no se arrepienta de haberme dedicado pocas canciones.
Sospechaba que el amor se adquiría en polvo, pero no en semillas;
tampoco germina en estacas el dolor y el odio muere en equinoccio.
El amor es un árbol de frutos secos.

Las estrellas con sus zapatillas de bailarina,
caminan de punta para no despertar
la atención de cocuyos y luciérnagas
Las velas de los barcos en su aniversario,
se apagan con extinguidores de sueños.
Fraccionan el pastel en tres pedazos:
cielo, mar y tierra.
Alguien opta por la tierra achocolatada;
lo impronunciable, por un cielo chantilly y fresas.
y ella, por un baño de mar en el oasis.

Los poemas para deprimidos se adquieren con récipe ilegible y
los médicos practican la escritura palmer entre las palmeras.
Los corredores de valores, galopan sin ética y con la bolsa vacía.
Los herreros cometen errores forjados al soldar dendritas.
Los candados se abren con cualquier pinza de cabellos
y el Ser Supremo algo suprime del ser.

Han introducido nuevos conceptos y sabores;
quizá el mar ya no es tan salado,
ni tan amargo ni tan bravo, ni tan sucio ni tan claro:
el mar, no sabe hablar,
la tierra aplica destierros y
el cielo no es tan celestino.
Los receptores gustativos no dependen de la lengua;
sino de los idiomas modernos.

13 de enero de 2017
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Todavía

Todavía sus letras
son sombras para mis párpados.
Tu canto, elemento de mi paz.
Sigue lloviendo cola para pegar pieles.
Todavía me miras desde lejos.
Aún sonríes al leer poesía.

Las luciérnagas aún roban
energía de mis girasoles.
Todavía, tu respiración acelerada,
ahuyenta las brácteas otoñales.
Aún piensas en compartir ocasos.

El véspero sigue falsificando
el color de tu alma en mi cielo.
Todavía, tus huesos crujen mi nombre.
Todavía los botones de tu camisa
iluminan la piel de mis noches.
Aún te entristece el septiembre postizo.

Todavía ejerces movimientos
estimulantes por mí.
Todavía, me ves en los tulipanes negros.
Todavía -antes la impotencia-
blasfemas al amor en febrero.

Aún me guardas en la bolsa de tus ojeras.
Aún te mueres por contarme tus secretos.
Todavía la lluvia adopta tu voz y dice que me amas.
Todavía predomina cierta ataraxia en el alma.
No podemos llamarlas "hojas muertas"
porque al caer, cantan en seco por el suelo.
Todavía. Todavía...


5 de febrero de 2019.
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Terciopelo

Y confeccioné el vestido largo
que él me sugirió:
aterciopelado, de color índigo,
escote en V, discreto,
desprovisto de mangas largas,
con abertura delantera en la pierna;
solo omití los accesorios dorados,
el color fucsia y el camafeo ordinario.

Y me arrebató la velada
y cerró el grifo de la lluvia
y me sorprendió la noche
con grumos por estrellas
y el broche alegórico
a una clave de sol se desprendía
y se escapaban las aves de rapiña.
Lancé los zapatos apretados
y modelé descalza, con el alma desnuda,
como "Lady Godiva" por la factoría.
¡Era tan suave...como "Platero y yo"!

Bajo el efecto del anís estrellado
le canté a la luna vacía,
avistada como un cero a la izquierda.
Y sonaba "Aterciopelados" desde lejos.
Y él, ignoró la joya envuelta
en el terciopelo azul .
ni siquiera "Tom (el sastre mirón)"
Nunca sabrá, cuánto costó
enhebrar el "hilo rojo chino"
que va cosido por dentro.

Y rasgué el vestido exclusivo,
exento de etiqueta y marca;
pero, ¡cómo dejó marcas en el cuello!
Y trapeo el cielo con él.
Ni siquiera por el agujero de la persiana
me lo vio puesto.
Solo recuerdo el "Vals Triste" de Sibelius,
El experto en moda
solo conoce de diseños y cortes;
pero nada de costuras ni remiendos.
Hice caso omiso al perfume (que sumado da 12) sugerido.

31 de enero de 2019.
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Jacarandas talladas

Mis jacarandas floreadas
activan su esencia lavanda
sobre los pantalones largos de la distancia;
pronto se usarán cortos,
cuando los moretones de las rodillas aclaren;
porque la decocción de sus hojas tienen uso medicinal.

Nuestras rúbricas pueden leerse en los troncos.
-Tronco de problema-
Palos tallados que registran nombres,
cantidades y mensajes.
Aplicaba la regla mnemotécnica para memorizar palabras,
para recordar tus besos, para contar tus desprecios,
para asociar lugares y los hechos
para incrementar la memoria,
para encontrar tus huesos,
donde el recuerdo conlleve a otro
y reproducir el acervo de remordimientos.

Flores talladas, azuladas y violáceas,
pintando de púrpuras la canicie del silencio.
Jacarandas sembradas hace veintidós primaveras;
cuando las sonatas se encontraban en cuescos.
Donde grabaste una canción para mí.
Pretérito enterrado y sobre él ondeando las jacarandas.
Arte sobre la madera.

Arrancaste las ramas para flagelarte la espalda...
Con usted, querré anular la maldición
que el otoño profirió sobre las jarcarandas floreadas
y preparar una dosis con sus frutos amargos,
para hacerle enloquecer:
porque mis jacarandas lavandas
tienen propiedades curativas,
musicales y de placer.


29 de marzo de 2018
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Volver

Se nota que quieres volver:
como el oso después de hinbernar,
como el que despierta de terapia intensiva,
como el sombrero que el mar devuelve,
como la respiración al atragantado,
como el nómada sin recolección de frutos.

Se sospecha que te apetece volver:
como la moneda que aparece en el bolsillo,
semilar al barco que desvía su ruta,
como una moda que se impone nuevamente,
como la leña mojada al fuego,
como el moho al mundo fungi,
como el hongo a la hoja,
como la inspiración al poeta.

Se presiente la necesidad de volver:
como la mirada al albúm fotográfico,
como perfume al frasco vacío,
como el olvido a la caja de música triste,
como la realidad al sueño,
como pesadilla a la cama,
como la voz a la conciencia,
como una falta de respeto.

Se intuye las ansías de volver:
como los marcos a los cuadros,
como objeto extraño en el cielo,
como caballito de mar que perece con su par.
como la guitarra al estuche.

Se nota que deseas volver y
recuperar tu sonrisa que se encuentra en mi repisa.
¡Vuelves, por tu alma que en mi jardín habita
desde tu despedida!
Vuelves, como la noche a la estrella.
Vuelves, al preludio y al vicio lícito.




29 de enero de 2019
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Aquí

En esta vida sí, en otra no.
Nadie me asegura que se reitere.
Nadie ha regresado de otro mundo para confirmarlo.
¡Tiene que ser en ésta!
Porque coincidimos, porque nos atravesaron,
porque nos chocaron de frente y de lado:
todo fue provocado e intencional.
Porque algún experto la está manejando.

En esta vida floreada y espinosa.
En este extracto de vida en una canción
que acoge sentimientos.
En ésta, cuya tarea nos asignaron.
Aquí, donde llueve, truena y oscurece
y nos otorgan vinos, luces, chocolates,
caricias, estrellas y versos.
En este poema extenso que pocos leen.

Ahora no; pero más adelante quizá,
cuando los años se vuelvan días
y los minutos eternidades.
En ésta, aunque sea un segundo,
porque nos late el mismo corazón
cada vez que suena nuestra larga canción.
Aquí, donde no prospera el olvido.
En este lugar, citerior, donde las
las historias reencarnan en lluvias.

Aquí, porque el postre es repetible.
Porque ese árbol no produce frutos por casualidad.
Allende la vida, dos almas sin memorias,
dos cuerpos con distintas pieles
que no reconocerán nuestra ropa
ni quiénes versarán nuestras canciones.
Actuaremos como extraños en nuestros sueños artísticos,
dos comiquitas que se aman dentro de un cuento fantástico.
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Derecho al silencio

Ese sonido agudo, conservador,
el que nadie escucha cuando entona
un silencio programado;
el que se pronuncia de
forma inoportuna y ejerce su derecho
a la defensa sin contienda.
Esa parte que agota todos los recursos musicales.

Otorgar derecho al silencio
y conceder silencio al derecho;
pero todos los instrumentos
no pueden callar a la vez:
es preciso conocer sus notas sostenidas e insostenibles
y usted no entiende de solistas ni coristas
y un silencio abstracto quiere decirme algo
y llueve margaritas positivas e impares
y hasta interpelo a las aves
y no creo conocer su respuesta.
¡Derecho al silencio o la misma mierda!.

Sí, los instrumentos sienten celos,
y charrasquean y detentan de tu dulce voz,
como si me hablaras entre cuerdas,
entre las hojas que temen al viento.
Pero a veces, suenan desarmoniosos,
y expresan cosas y tu garganta explota.
Se necesita ensayo y la vida es corta
y el tiempo se ejecuta sin términos respiratorios.

Silenciosos, oyéndonos;
porque no podemos huir de las buenas vibraciones
del universo ni escapar de unos versos adversos.

20 de enero de 2017
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En poesía (Haiku)

Te poseía,
en poesía amor.
Diluvio mío.

En mayo llueve.
Las momokas florecen
ecos de tu voz.

Mi poseído,
de mis nubes atadas,
te me has ido.

En poesía,
tal fruto de arcilla
indigerible.

Te poseía,
en una canción lenta...
que suena siempre.


06 de enero de 2019


Momoka (Flor del melocotón)
En el lenguaje floral su significado es el de "soy tu prisionera" y "personalidad fascinante".
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