Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Es hora, es tiempo

Es tiempo de cerrar las ventanas
que iluminan los focos quemados del jardín;
pero se traban sus marcos.
Es hora de resguardarse del inclemente frío;
del sol que colorea pómulos demacrados.
La comunicación entre el exterior y el interior se ha roto.
Un vano abismal reina en nuestra pared.
Un extractor absorciona sueños y risas.

Aún sirve la manguera perforada para
regar mis rosas rosadas inodoras.
El café huele a petricor por las mañanas
y no pierdo la costumbre de pensarte mientras tomo
la taza de peltre oxidada para llenarla.
Veo ángeles inyectando versos en mis nubes adolecidas
y al recuperarse llueven canciones sobre el techo roto
y puedo oírte; pero no avistarte;
porque habrá desaparecido el mirador y las cicatrices.
El escritor habla sobre el follaje de los helechos
y su poema omite a su primero, único
y último amante pervertido.

Ahora, las calles se revisten de uvas pasas
y los transeúntes se visten de gala para recibir galardones.
Se derriban los castillos de porcelana
y también los ranchos de bahareques
y las cenizas se esparcen sobre el estanque mohoso.
De todas maneras, la hierba mala siempre crece en suelos expirados.
Las columnas de los bambúes invertebrados,
estabilizan las riberas y sostienen las raíces de los suspiros.
Porque el río ríe, cuando piedras preciosas trae
y el navegante confía en la nada
y prosigue nadando, porque nada es eterno
y va guiándose por las constelaciones perladas.

Desde entonces, ya nadie camina a pie por el lodo;
prefieren comprar un boleto naval y transportarse
sobre las flores de lotos y echan el ancla para sujetar el alma.
Los sapos que nunca fueron besados
todavía esperan sobre el lily pad del estanque estancado.
Se van desviando las corrientes de moda
por los canales televisivos
y el mar usa determinadas espumas,
para afeitar las algas que le nacen por dentro.
Imponen flores plásticas a los cactus
y exigen que los erizos se desricen los cabellos.

El cocotero se perfuma con Pino Silvestre en diciembre.
y los pinos se broncean con aceite de coco.
El magnate del campo ingiere licores almendrados
desde la copa de un árbol milenario.
Todo ha cambiado desde que el diseñador de moras
va demorando reencuentros.
El hilo rojo de pescar chino,
cada vez es más grueso y no sirve
para pescar truchas bajo la ducha.
El unicornio azul de Silvio apareció sin signos vitales
en la cornisa de un motel del norte
y Yolanda, no quiere ser mencionada ni en canciones.

Las cuerdas de una guitarra sirve para guindar trapos
que no se retiran cuando llueve.
Todas las canciones muerden, pican y rasguñan al ser apasionado.
Espero que no se arrepienta de haberme dedicado pocas canciones.
Sospechaba que el amor se adquiría en polvo, pero no en semillas;
tampoco germina en estacas el dolor y el odio muere en equinoccio.
El amor es un árbol de frutos secos.

Las estrellas con sus zapatillas de bailarina,
caminan de punta para no despertar
la atención de cocuyos y luciérnagas
Las velas de los barcos en su aniversario,
se apagan con extinguidores de sueños.
Fraccionan el pastel en tres pedazos:
cielo, mar y tierra.
Alguien opta por la tierra achocolatada;
lo impronunciable, por un cielo chantilly y fresas.
y ella, por un baño de mar en el oasis.

Los poemas para deprimidos se adquieren con récipe ilegible y
los médicos practican la escritura palmer entre las palmeras.
Los corredores de valores, galopan sin ética y con la bolsa vacía.
Los herreros cometen errores forjados al soldar dendritas.
Los candados se abren con cualquier pinza de cabellos
y el Ser Supremo algo suprime del ser.

Han introducido nuevos conceptos y sabores;
quizá el mar ya no es tan salado,
ni tan amargo ni tan bravo, ni tan sucio ni tan claro:
el mar, no sabe hablar,
la tierra aplica destierros y
el cielo no es tan celestino.
Los receptores gustativos no dependen de la lengua;
sino de los idiomas modernos.

13 de enero de 2017
leer más   
13
2comentarios 56 lecturas versolibre karma: 97

Te conocí.

Empero, conocí la nevizca,
pero por motivos meteorológicos
nos tratamos muy poco;
apenas un diminuto contacto.
Articulamos sucintas palabras gélidas;
una relación lacónica entre un fado y un joropo.
Por allá…entre el umbral de mi nacimiento.

Con el devenir del tiempo me alejé;
y se quedó allí, revistiendo las colinas desnudas,
en el lugar boyante de su yacimiento.
Recuerdo cuando extendí la mano para catar su textura:
demasiada helada, asustadiza y esquiva.
No pude llevarte conmigo.
No pudiste quedarte conmigo.

Hacer angelitos blancos sobre la nieve,
fue imposible y nos quedamos con las ganas;
porque el tiempo reservó todos los esapcios.
La bañera no se llenaba completamente.
Aquí veo churumbeles diseñando
serafines sobre la arena purpurina
y disfrutan de ese efecto análogo.

Te comparo con la espuma de mi mar.
Entonces, tiembla el muelle, mientras
le saco la lengua a la luna de nieve
y te imagino feliz en cualquier escenario.
Partí, hacía un lugar difícil de coincidir contigo;
pero siempre vuelves como lluvia espesa.
Aún sigo corrigiendo la ortografía a las nubes traviesas.

Aunque te hayan restringido el ingreso por estos lares;
siento que me piensas mucho durante invierno
y se te colma el pecho de escamas tornasoles.
pues no debes acalorarte, pero sí puedes colorarte.
Con ansías esperas que acabe el otoño y el verano,
para descongelar mis azuladas hortensias y
mirarnos sin pestañear.

Sin embargo, yo, resisto las acometidas del clima
y te aguardo con la comida hecha del día anterior
y con la esencia de tres sabores de tu preferencia
y sigo esperándote en este malecón desconocido
y muero por comer helados contigo
en la escalera de caracol.

Volverás a recaer por las mismas zonas endógenas,
y yo leeré nuestra historia en voz alta,
antes que desaparezca el friolento febrero
y se derrita de la emoción.
Yo, cerca de la chimenea convencional
y tú, allá afuera, oyéndome fríamente alegre.

Probablemente, se concrete ese abrazo al desnudo,
entre las palmeras de mi puerto
y los pinos de tus sierras.
Por qué me encanta cuando comparas mis
cabellos secos con las barbas del maíz.
No pido que se decolore la arena de blanco;
solo necesito que mires, cómo ha crecido
amapolas en el trigal.

Ta vez, descendiste de un panel de hielo
y yo, de un panal de abejas.


14 de febrero de 2017.
leer más   
5
2comentarios 44 lecturas relato karma: 86

Todavía

Todavía sus letras
son sombras para mis párpados.
Tu canto, elemento de mi paz.
Sigue lloviendo cola para pegar pieles.
Todavía me miras desde lejos.
Aún sonríes al leer poesía.

Las luciérnagas aún roban
energía de mis girasoles.
Todavía, tu respiración acelerada,
ahuyenta las brácteas otoñales.
Aún piensas en compartir ocasos.

El véspero sigue falsificando
el color de tu alma en mi cielo.
Todavía, tus huesos crujen mi nombre.
Todavía los botones de tu camisa
iluminan la piel de mis noches.
Aún te entristece el septiembre postizo.

Todavía ejerces movimientos
estimulantes por mí.
Todavía, me ves en los tulipanes negros.
Todavía -antes la impotencia-
blasfemas al amor en febrero.

Aún me guardas en la bolsa de tus ojeras.
Aún te mueres por contarme tus secretos.
Todavía la lluvia adopta tu voz y dice que me amas.
Todavía predomina cierta ataraxia en el alma.
No podemos llamarlas "hojas muertas"
porque al caer, cantan en seco por el suelo.
Todavía. Todavía...


5 de febrero de 2019.
leer más   
12
4comentarios 57 lecturas versolibre karma: 100

Terciopelo

Y confeccioné el vestido largo
que él me sugirió:
aterciopelado, de color índigo,
escote en V, discreto,
desprovisto de mangas largas,
con abertura delantera en la pierna;
solo omití los accesorios dorados,
el color fucsia y el camafeo ordinario.

Y me arrebató la velada
y cerró el grifo de la lluvia
y me sorprendió la noche
con grumos por estrellas
y el broche alégorico
a una clave de sol se desprendia
y se escapaban las aves de rapiña.
Lancé los zapatos apretados
y modelé descalza, con el alma desnuda,
como "Lady Godiva" por la factoría.
¡Era tan suave...como "Platero y yo"!

Bajo el efecto del anís estrellado
le canté a la luna vacía,
avistada como un cero a la izquierda.
Y sonaba "Aterciopelados" desde lejos.
Y él, ignoró la joya envuelta
en el terciopelo azul .
ni siquiera "Tom (el sastre mirón)"
Nunca sabrá, cuánto costó
enhebrar el "hilo rojo chino"
que va cosido por dentro.

Y rasgué el vestido exclusivo,
exento de etiqueta y marca;
pero, ¡cómo dejó marcas en el cuello!
Y trapeo el cielo con él.
Ni siquiera por el agujero de la persiana
me lo vio puesto.
Solo recuerdo el "Vals Triste" de Sibelius,
El experto en moda,
solo conoce de diseños y cortes;
pero nada de costuras ni remiendos.


31 de enero de 2019.

31 de enero de 2019.
leer más   
16
6comentarios 74 lecturas versolibre karma: 93

Jacarandas talladas

Mis jacarandas floreadas
activan su esencia lavanda
sobre los pantalones largos de la distancia;
pronto se usarán cortos,
cuando los moretones de las rodillas aclaren;
porque la decocción de sus hojas tienen uso medicinal.

Nuestras rúbricas pueden leerse en los troncos.
-Tronco de problema-
Palos tallados que registran nombres,
cantidades y mensajes.
Aplicaba la regla mnemotécnica para memorizar palabras,
para recordar tus besos, para contar tus desprecios,
para asociar lugares y los hechos
para incrementar la memoria,
para encontrar tus huesos,
donde el recuerdo conlleve a otro
y reproducir el acervo de remordimientos.

Flores talladas, azuladas y violáceas,
pintando de púrpuras la canicie del silencio.
Jacarandas sembradas hace veintidós primaveras;
cuando las sonatas se encontraban en cuescos.
Donde grabaste una canción para mí.
Pretérito enterrado y sobre él ondeando las jacarandas.
Arte sobre la madera.

Arrancaste las ramas para flagelarte la espalda...
Con usted, querré anular la maldición
que el otoño profirió sobre las jarcarandas floreadas
y preparar una dosis con sus frutos amargos,
para hacerle enloquecer:
porque mis jacarandas lavandas
tienen propiedades curativas,
musicales y de placer.


29 de marzo de 2018
leer más   
15
2comentarios 43 lecturas versolibre karma: 81

Volver

Se nota que quieres volver:
como el oso después de hinbernar,
como el que despierta de terapia intensiva,
como el sombrero que el mar devuelve,
como la respiración al atragantado,
como el nómada sin recolección de frutos.

Se sospecha que te apetece volver:
como la moneda que aparece en el bolsillo,
semilar al barco que desvía su ruta,
como una moda que se impone nuevamente,
como la leña mojada al fuego,
como el moho al mundo fungi,
como el hongo a la hoja,
como la inspiración al poeta.

Se presiente la necesidad de volver:
como la mirada al albúm fotográfico,
como perfume al frasco vacío,
como el olvido a la caja de música triste,
como la realidad al sueño,
como pesadilla a la cama,
como la voz a la conciencia,
como una falta de respeto.

Se intuye las ansías de volver:
como los marcos a los cuadros,
como objeto extraño en el cielo,
como caballito de mar que perece con su par.
como la guitarra al estuche.

Se nota que deseas volver y
recuperar tu sonrisa que se encuentra en mi repisa.
¡Vuelves, por tu alma que en mi jardín habita
desde tu despedida!
Vuelves, como la noche a la estrella.
Vuelves, al preludio y al vicio lícito.




29 de enero de 2019
leer más   
13
2comentarios 44 lecturas versolibre karma: 93

Aquí

En esta vida sí, en otra no.
Nadie me asegura que se reitere.
Nadie ha regresado de otro mundo para confirmarlo.
¡Tiene que ser en ésta!
Porque coincidimos, porque nos atravesaron,
porque nos chocaron de frente y de lado:
todo fue provocado e intencional.
Porque algún experto la está manejando.

En esta vida floreada y espinosa.
En este extracto de vida en una canción
que acoge sentimientos.
En ésta, cuya tarea nos asignaron.
Aquí, donde llueve, truena y oscurece
y nos otorgan vinos, luces, chocolates,
caricias, estrellas y versos.
En este poema extenso que pocos leen.

Ahora no; pero más adelante quizá,
cuando los años se vuelvan días
y los minutos eternidades.
En ésta, aunque sea un segundo,
porque nos late el mismo corazón
cada vez que suena nuestra larga canción.
Aquí, donde no prospera el olvido.
En este lugar, citerior, donde las
las historias reencarnan en lluvias.

Aquí, porque el postre es repetible.
Porque ese árbol no produce frutos por casualidad.
Allende la vida, dos almas sin memorias,
dos cuerpos con distintas pieles
que no reconocerán nuestra ropa
ni quiénes versarán nuestras canciones.
Actuaremos como extraños en nuestros sueños artísticos,
dos comiquitas que se aman dentro de un cuento fantástico.
leer más   
19
11comentarios 93 lecturas versolibre karma: 89

Derecho al silencio

Ese sonido agudo, conservador,
el que nadie escucha cuando entona
un silencio programado;
el que se pronuncia de
forma inoportuna y ejerce su derecho
a la defensa sin contienda.
Esa parte que agota todos los recursos musicales.

Otorgar derecho al silencio
y conceder silencio al derecho;
pero todos los instrumentos
no pueden callar a la vez:
es preciso conocer sus notas sostenidas e insostenibles
y usted no entiende de solistas ni coristas
y un silencio abstracto quiere decirme algo
y llueve margaritas positivas e impares
y hasta interpelo a las aves
y no creo conocer su respuesta.
¡Derecho al silencio o la misma mierda!.

Sí, los instrumentos sienten celos,
y charrasquean y detentan de tu dulce voz,
como si me hablaras entre cuerdas,
entre las hojas que temen al viento.
Pero a veces, suenan desarmoniosos,
y expresan cosas y tu garganta explota.
Se necesita ensayo y la vida es corta
y el tiempo se ejecuta sin términos respiratorios.

Silenciosos, oyéndonos;
porque no podemos huir de las buenas vibraciones
del universo ni escapar de unos versos adversos.

20 de enero de 2017
leer más   
21
10comentarios 81 lecturas versolibre karma: 102

En poesía (Haiku)

Te poseía,
en poesía amor.
Diluvio mío.

En mayo llueve.
Las momokas florecen
ecos de tu voz.

Mi poseído,
de mis nubes atadas,
te me has ido.

En poesía,
tal fruto de arcilla
indigerible.

Te poseía,
en una canción lenta...
que suena siempre.


06 de enero de 2019


Momoka (Flor del melocotón)
En el lenguaje floral su significado es el de "soy tu prisionera" y "personalidad fascinante".
leer más   
21
3comentarios 90 lecturas japonesa karma: 91

A las 22:22 horas

Te encuentro y reencuentro en el mismo plano astral,
previa solicitud y anuencia de un Ser Supremo de Luz,
quien autoriza dicha reunión,
en el paraíso de una canción.
Hay acuerdos firmados en la tierra
y sus efectos surgen en un lugar secreto.
El reloj anuncia las horas 22:22,
y la estrella fugaz en la alfombra mágica se monta.
Se enciende el carbón de colores y el tranvía arranca.
Inicio el viaje y llego hasta él
y él brota por entre las nube y a veces,
como luz al final de un túnel
y mi alma reconoce sus grandes alas.

Las llamas violáceas nos envuelven,
los fanales se encienden al cerrar los ojos
y ejercemos las solemnidades de siempre
y no esperamos a que llegue diciembre.
Arribamos a nuestro refugio embrujado,
lejos de todos; cerca de la nada y no produce miedo.
Un espacio donde componen nuevas canciones,
y suenan de fondo y el amor bailotea bajo la lluvia.
Danzamos una melodía almística.
Una zona donde las flores de lotos se confunden con estrellas;
Una isla rodeada de un mar camaleónico,
que puede ser: verde, turqueza, aquamarino o azul;
revestido de arenas doradas ocres o plateadas;
de palmeras, pinos y cactus.

Diseñamos nuestro ambiente, nada permanece inerte y
tenemos surtidos de lluvia, calor, flores, piedras preciosas y nieve.
Nada se compra y el dinero no sirve para adquirir muebles y enseres,
basta soñarlos y por arte de magia se realizan todos.
Vivimos segundos momentos y quizá otras vidas,
desde nuestra morada de campo; cabaña de bambúes verdosos,
construida sobre la rocosidad del ego.

Accedemos a ella, por una escalera de piedras preciosas
y consta de un balcón sin techo, para que la lluvia nos moje;
el baño dispone de una bañera sin fondo;
la ventana con vista a la montaña nevada, nublada o despejada;
La habitación amplia, pequeña y acogedora;
la cama provista de cómodas nubes;
las cortinas y las sábanas detentan de motivos floreados rosas
y en el sillón colgamos el cuerpo cansado.
No posee chimenea; porque de nuestro volcán activo emana calor y vino.

Solo podemos comer frutas exóticas
y en cada reencuentro brindar con bebidas espirituosas.
Nunca falta el canto de algunos pájaros extintos.
Nadamos, volamos o caminamos por entre las nubes rosas o neutras.
Traspasamos los umbrales del universo.
Consolidamos nuestra unión espiritual-conyugal.
Meditamos, nos amamos y hasta en un dúo cantamos
y en verso libre nuestra historia escribimos.
Actuamos según lo convenido en el amar,
de acuerdo a lo prometido frente en la orilla del mar,
donde un par de ángeles fueron testigos.

Al pozo mágico vertemos sendos baldes de arenas,
repletos de impurezas, desequilibrios y suciedad
y en él arrojamos todo lo que deseamos transmutar.
Programamos el ejercicio de amor,
paz, repetuo mutuo, armonía y bienestar.
A las afueras, una fuente provista de jazmines blancos.
Nos adentramos en un mar de luciérnagas, de estrellas o de lentejuelas,
según lo fantaseado: llueve, hace calor, frío o nieve, si lo deseamos.

Pero al despertar recaemos en el mismo abismo y
dificil resulta mantener el compromiso del soñar
y no me identificas aquí en la tierra
y sigues aborreciendo mi presencia.
y parece que nunca el perdón tendrá lugar;
pero la fe nunca se pierde y los milagros aparecen
y en tu alma confío; por lo menos me acompaña y me enaltece
y el perfume de las flores, las nubes, la lluvia y el rocío,
que desde el más allá me concedes, cruzan la atmósfera
y esa energía negativa, en positiva se convierte,
en virtud del saneamiento del alma y del cuerpo.
Algún día el orgullo quedará sin repuestos y no
habrá culpabilidad, separaciones ni impedimientos.
Viajemos otra vez, hasta quedarnos de verdad.


23 de mayo de 2016
leer más   
8
2comentarios 38 lecturas relato karma: 64

Desglosarte

Se incendió el violín de madera;
desde que hablaron todos los instrumentos a la vez
y usted, no distingue al propio.
Al violinista no le presta el antitranspirante,
sus manos sudan, le molesta los escritos
y en la partitura la arritmia se detecta.
Amo la voz sonora de su prostituto violín.
Yo lo decanto de los demás y
no necesita pedir la palabra para sonar.

Antes, la primavera mezclaba el aroma del sonido
y lo depositaba en la flor equivocada
y las violetas olían a rosa mosqueta.
Ahora, el otoño se inclina por el olor de los frutos.
Resulta peligroso comer helados en invierno
y bañarse en aguas termales en verano, grandioso.

Lo ingenuos alhelíes se chasmusqueron
y su fragancia dura para siempre.
Las dendritas han prolongado los estímulos.
Tu ausencia se desliza por el velón
y dicha esperma se recicla para otra ocasión.
El olvido se desatornilla del ramplús verde
y no sabe a qué pared atenerse
y las nubes grises sin levadura se incrementan.
Porque él, no distinguía el jazmín, las azucenas y el azahar
Porque amar, nadar, volar, tocar y cantar eso cuesta,
por eso, el colibrí aletea con más fuerza
y con su canutillo liba las margaritas más íntensas.

Las libélulas se han estrellado y de la caja anaranjada,
emerge una bailarina y no registra información
y gira aún por entre los escombros
y el viento levanta su tul mosquitero.
Suena el violín, muerde y deja un ribete en su cuello
y las elfas preparan para la cena
orejones de albaricoques y de habichuelas.
Violines, como mariposas en el diafragma de un desenamorado.
El sonido ha huido, por el ombligo de una muñeca;
se ha marchado su voz, por la tubería de un micrófono poroso.

¿Vio usted a Inés cortando violetas bajo la llovizna?
¡Claro que no! No puedo ver violines;
porque fue noche de estrellas cobrizas
y nadie más, vio lines genéticos en los violines.
Nadie oyó el sonido unplugged
de sus canciones selectas:
"Escaleras al cielo y Todo el mundo hiere".
La tata huyó con sus canciones en la nave nodriza.

Escondía en la manga transparente de la camisa
trucos de magia negra y yuntas esmeraldas.
El miércoles de cenizas el ave Fénix
como un tuquque su cola recuperaría
y el bello púbico los jueve gimotearía, por otro solo de jazz.
y la lluvia cada viernes sonaría un blues desde la cornisa.
Los martes, liberarían mariposas
y murciélagos en el techado.
Se levanta la ola aficionada y rompe en aplausos,
como si acabase de presenciar el desmadre.
El lunes resulta un desastre desglosar tu arte.


28 de marzo de 2018
leer más   
18
6comentarios 78 lecturas versolibre karma: 97

Si querréis verme

Ciertas veces, siento vuestro respirar cerca de los ganglios.
En ocasiones, dispongo del don de clarividente
y puedo percibir tantas cosas ocultas...pero no verle.
Puedo escuchadlo cantar en el antro,
ubicado detrás de la luna roja.

Desde alguna estrella podéis seguidme,
en cualquier pared blanca con tizne, escribidme.
El adiós se convierte en enemigo silente del olvido.
Y el chocolate no aporta serotonina al cerebro.
Presiento que las floribundas producen su alergia.

A veces, siento vuestro regaño de padre,
entonces, ando derechita y sin voltear el alma para atrás.
Lográis que en mis ojos crezcan flores acuáticas.
Vuestra voz ingresa por cualquier orificio artificial
y grita "cuánto me amáis" y me hacéis mal.
Vuestro beso hace nudo en la garganta.

Ciertos días, vuestra risa llega en mis nubes
y en los días pesados, como cartas azules se abren.
¡Cómo odiáis el habedme hecho llorar!
Algunos días, os imploro que me dejéis en paz,
que no me busquéis; porque ya estoy
y nunca podré regresar.

No os imagináis, cuántos dientes de leones he soplado
ni cuántos vinos desabridos he tomado
ni cuántos higos tuve con vuestra majestad,
cuando rehicimos el recuerdo.
Si querréis verme, subid el volumen a vuestra canción
y sabré que estáis a punto de llegar.


13 de diciembre de 2018

Escúchalo recitado, por este enlace...
www.youtube.com/watch?v=eWIwn2KZEt4&feature=youtu.be
leer más   
22
4comentarios 75 lecturas versolibre karma: 103

Costuras (Haiku)

Agujas tengo,
la lluvia es el hilo,
zurce el dolor.

Quiero cocerlo,
contigo bien adentro....
qué nunca salgas.

Llega invierno,
el corazón se rompe,
dada la frialdad.



6 de diciembre de 2018
leer más   
18
5comentarios 53 lecturas japonesa karma: 118

Entelequia

La alucinación calefacciona la habitación
y al silencio le aporta algo de calor.
La soledad viste gabardina sintética
y no le afecta la indiferencia.
Por lo menos, el sollozar viene tibio,
ya no hace juego con el rocío invernal.
Una entelequia ideal y perfecta;
pero sin ningún sustento real.

Entre telas sedosas se envuelve
la reliquia de este soñar.
Pensares que a las rosas plásticas perfuman.
Se neutralizan las adueñadas euforias.
Algo pudo haber sido y nunca será.
Un absurdo, zurdo y diestro.
Se vaporiza el pensamiento
y refresca el sentimiento.

Elixir imposible de tomar
con los guantes puestos.
Esos "para siempres"como
entelequias acumuladas.
Entes que televisan sequías.
En el más allá prevalece la utopía.
La fantasía tiene sentido.

Afuera nieva copos de su voz
y la humedad se enjuga con esponja vieja.
Le imagino y recreo otra vez su canto.
El aire imprime su aliento a perejil
fresco que suele darse en temporadas
y busco sus versos en los bolsillos rotos;
sin embargo, la ilusión desciende bruscamente,
por la pendiente de una cascada larga,
y sale ilesa, porque lleva alas.

Un arco iris sale por dentro:
entre el cielo de la boca y la fuente lagrimal
y adopta una forjada sonrisa.
En los extremos de sus hoyuelos
refracta otro arco iris al llover,
como una herradura coloreada de buena suerte,
manteniéndose siempre floridos para usted.
Tenemos tanto ánimo de cantar y las nubes hacen coro
y las voces fluyen por las acequias de la distancia.

4 de abril de 2013
leer más   
14
6comentarios 60 lecturas versolibre karma: 106

Ocaso de los ochenta

El ocaso y el mar, escenario de un otoño eterno.
Caminaban por la playa tomados de la mano del tiempo,
(aproximadamente, a los 80 años de edad, menos seis)
mientras la memoria desdibujaba la furia de un mar platino.
Ella, soltaba sus cabellos largos de promesas incumplidas;
él, un pantalón blanco, con el ruedo recogido.

Los trapecistas de un sueño realizaban
malabares en los malos bares y mares.
Allí, entre las líneas imaginarias del meridiano cero,
el uso horario empezaba desde (a)cero y desde uno
y dado el calor de la luna a medianoche,
las ondas marinas se alisaron todas
y del resultado uno menos uno o más uno: daba igual.
Un año, tal vez bisiesto, sucesivo e inesperado,
juntos, frente el ocaso de las cinco (05) de la tarde.

Se fue oxidando las cuerdas de un violonchelo.
Recreaban versos y los te amos arados en el ayer,
emergían a la superficie, los bordaba con dedal,
para evitar los pinchazos de los erizos traviesos.
Se escuchaba el susurro de los delfines enamorados.
El mar devolvió lo que el viento llevó.

Acaecía la noche.
El sol se iba arrastrando horizonte abajo.
El mar, otorgaba menos olas y más "holitas" saludables.
El viento ya no jugaba al escondite;
porque nadie intentaría encontrarlo nunca más,
ya no importaba si salía por el este
o desapareciera por el oeste
o si salía del confesionario del sacerdote.

¡Cómo brillaba el anillo de compromiso
del planeta Júpiter al conocer su propuesta!
Dejaron de huir con el disfraz vampirizo dentro del saco
y de ver películas francesas en blanco y negro.
En lo oscuro pintaban; en lo claro,
releían aquellas misivas lúgubres.
Nunca se versaron, bajo la sombra de las palmeras.
Jamás escribieron su nombre
en la corteza del áloe vera en primavera.

Dado el canto soprano de una sirena,
el reloj de arena había explotado
y nació una orilla a su mar rocoso.
Con telescopios de bambúes y sin aumentos
podían divisar la felicidad de un ocaso inquieto.
El mar aparentaba estar menos molesto.
Las piedras estrenaban sus faldas verdes.
El mar se volvió tópico, naranja y estrellado,
parecía que el cielo se estaba cortando las venas
con el filo de alguna nube y la lluvia como agua oxigenada,
desinfectaba las heridas del mar abierto y burbujeaban.

Disfrutaban de ese cielo rojizo e inquebrantable
y los alucinógenos para concebir el sueño,
fueron lanzados al mar y el bastón en flor no hacía falta.
Caminaban y saltaban de una caracola a otra.
La silla de colgar la ropa se divisaba desde lejos,
la piedra de los varios tropiezos encontró su pieza y
sin reprochar nada, cada uno sabía hasta dónde nadar.

¡Era su ocaso de las cinco (05) de la tarde, único e intransferible!
Fue un flash, un disparo oportuno que la cámara del destino
accionó ante la insuficiencia de luz.
Era su playa, jarrón de flores ancladas.
Amor ahogado y resucitado al único día
y subieron al cuarto del mismísimo infierno
y revivieron el ocaso sobre las (es)camas.
Un vía crucis exento de semáforos recorrieron,
un diadema de blandas espinas de peces muertos,
en el pensamiento lucieron.

Fue su tarde, la tarde, cuando dormidos se vieron despiertos,
cuando las estrellas, el deseo juvenil desempolvaban,
ya no importaba el tamaño del alma
ni las dimensiones del cuerpo ni qué comía la luna.
Fue la repetición de los ochenta, cuando se conocieron.
Ese término fijo llegaba, un lapso infinito detenido en el cielo.
Fue su ocaso breve y súbito.
El ocaso de latitud oeste, donde todo latía por última vez.
El amor solo dormía, bajo las profundidades del agua,
de la arena y en la puesta del sol.
Luego compartirán el amanecer crepuscular y así...


23 de abril de 2017
leer más   
20
12comentarios 123 lecturas relato karma: 102

Milagros

Miraculum, preferimos llamarte;
porque no salimos del asombro.
Tan inexplicable, como el silencio irremediable;
maravilloso y raro, por tu placer extremo.
¡Interviene pronto; la ficción empeora!
El sueño ya no cura: necesitamos la mejora.

Milagros existe y gira alrededor nuestro;
como un planeta fantasma,
con tareas especiales asignadas,
sin lunas, sin agua ni estrellas.
Hada dotada de magia loca:
despiadada, despistada y desenfrenada.
Milagros, nombre de mujer poderosa,
atiendes miles de cosas, te ausentas y reposas;
quizá el señor de Milagros se oponga.

¡Podríamos obtener ese milagro!
pero ella lo entrega al más acreditado,
al mejor postor y al impostor despiadado.
No podemos cancelar tantos milagros
y ninguna ofrenda, pagar a cambio.
"El amor es ciego", pero siente el milagro.
Milagro es tomarse dos cafés a escondidas.

Milagros, aplaza, difiere y tarda mil años y minutos.
Milagros, ocurre y no acontece; acude y no asiste.
Milagros, con sus prosas milagrosas-peligrosas.
Milagros, acumula poemas misteriosos y
oye el clamor de los creyentes e incrédulos.
Tendremos que ir por el milagro; tal vez
se encuentre desalentado y sin medios de transporte.

Su nombre invocamos y de "esperanza" nos colmamos.
Hay casos que se dan por perdidos
y de repente, encuentras la aguja entre el almiar
y ese pensamiento ya rendido vuelve a caminar.
Sucesos que se escapan de la razón,
como el habernos amado sin salvación.

El hecho de conocernos se reputa milagroso.
Se le imputa a la lluvia determinados milagros.
A mil por hora corre nuestros milagros
y tropieza por la vía anónima.
Llámese ley de atracción o sobrenatural;
pero lo considerado propio,
crea una realidad sensacional.



27 de noviembre de 2014
leer más   
18
7comentarios 83 lecturas versolibre karma: 125

Perpetuidad

Sé que toca su guitarra distorsionada,
porque provoca una lluvia gótica
y el alma danza al ritmo de Lachard D' Noir
sobre plataformas estrambóticas, con su corset negro,
cabello punk de mechones blancos
y pintalabios de morados intensos.

Impresionar a tu espíritu vago, alto y endemoniado quiero.
Introducirme por los agujeros de tu campo santo anhelo.
Extraer lo maligno que recorre por tus venas púrpuras
y escudriñar tus adentros, hasta lograr el blanqueo
de tus ojeras de ángel panda enfermo.
Restar continuidad a la pasión de anticristo abyecto deseo.

Inyectarte fluidos de belladona y musgos en versos.
Activar las estrellas ambarinas
que nunca enciendes en la oscuridad del averno.
¡Darte luz y fe! ¡Qué se encandile Lucifer!
Verter todo lo macabro y algo de tus perversiones.
que contamina tu chaqueta de cuero
y oxida sus tachuelas negras.

Arrebatarte el corazón y trasplantarte uno pulcro;
porque de tanto amarte, corazones nuevos reproduzco.
Cantarte por dentro, hasta la imploración del silencio.
Manosearte intrínsecamente que ni las picaduras
de los cuervos rascarlas puedas.
Lograr la expulsión de la savia putrefacta
que reproducen los murciélagos y hongos descompuestos.

¡Qué bebas de la misma tósiga de tus lamentos!
¡Qué implores la detención del llanto de tus sauces tristes!
¡Qué frente a mi alma enardecida en tu purgatorio te arrodilles,
hasta el arrepentimiento!
¡Qué mi nombre conjurado honres
y ante el jurado pactes tu condenamiento!
¡Qué bajo las parcelas del necrópolis,
tu voz grite afónica de remordimientos!
¡Qué tus pensamientos egóticos no te gobiernen más!

Mío eres, como tu música sacra, tu voz babosa,
tu sombra ceniza y las blasfemias que vomitas.
Mío, como tu definitivo aliento y tus palabras turbias.
Mío, como la mugre de caricias que tus uñas afean
Mío, como tu tétrico y último pensamiento.
Nuestros, como el petricor de las lágrimas.
Mío, hasta el más allá de tus inmundas creencias.

Tan mío, como quien idolatra bajo la luz de las luciérnagas,
a ciertos organismos mágicos y extraños.
Tan tuya siempre será mi alma; la que espera frente al ponto,
con su vestido de viuda negro, sucio, transparente y untuoso.
Mío, la horma de tu cuerpo, hasta las próximas reencarnaciones;
porque nacerás para mí -para nosotros-las veces necesarias
y hasta mis escritos más remotos reconocerás.

Almas mielgas opacas y brillantes.
Te cantaré, te defenderé y aborrecerte no prometo.
Estarás aquí, para corromperme el alma de adoración,
con tan pocos resultados sorprendentes.
Me brindarás oscuridad para ver estrellas en los espejos;
Te surtiré de claridad para contemplar cielos abiertos.
Exprimir tu sangre para vaciarte de mí es imposible;
pues mi propia linfa te proporciona anticuerpos,
absorciona todos tus nutrientes
y procesa la información de tus recuerdos.



5 de noviembre de 2018.
leer más   
18
10comentarios 168 lecturas versolibre karma: 107

Cerca

El imposible, análogo a una casa
con los jardines cercados.
Separada por linderos (pocos lindos)
que delimitan cuatro puntos cardinales
y tal vez, deslinda varios puntos finales.

La vida recluida entre cinco rejas.
Una cerca alrededor de la fragancia.
Estacas clavadas en el alma.
Barreras y propiedades cerradas.
La lluvia vestida de reo,
como un cuaderno de líneas mojado.
¡Tan cerca y tan distanciados!

¡Cuánta lejanía tan aproximada!
Un muro alrededor de la distancia.
Acercarse es inverosímil; porque los materiales
para la reconstrucción no alcanzan.
¡Tan cerca e incomunicados!
Cercarse más cuesta.

Acerca del imposible no tenemos dominio;
prohibido cruzar el tiempo y contrariar al destino.
Una cerca de alambre, dividiendo predios y vicios.
A veces, el amor, el olvido, el recuerdo y el alma
no piden permiso para saltar murallas.
Lo que se ama siempre queda cerca.

AL tocar sus acordes se escuchará desde lejos
y desde el otro lado, como un karaoke,
cantará sus canciones; incluso, sabrá
cuando prepara café por montones
y cuando los sauces lloren por esos rincones.

¡Cuántos poemas cercados añorando a ser cantados,
y la música instrumental sonando en el otro lado!
La cerca, no puede rodear el sonido ni el canto.
La cerca, como un pentagrama (sobre la grama)
captura obras de amor para ser interpretadas.

18 de noviembre de 2018
leer más   
17
6comentarios 84 lecturas versolibre karma: 108

Se vende

Vendo dos momias: una sin vendar
y la otra vendada. A buen precio.
Vendada sale un poco más cara;
porque la cara sobresale por la venda.

Si no puedes pagar la vendada,
por lo cara, se le desvendará la cara.
Si optas por la cara con vendaje,
se le venderá con la cara vendada.

Venderla vendada, constituye una venta ventajosa.
Si la vendo por la tarde: la venda se enfría.
Si la vendo por la noche: pierde el vendaje elástico.

Vendo dos momias: con vendaje o sin vendaje,
Lo importante es que vendo dos momias,
porque no son mías;
sino del vendedor que vende vendas
con la cara de momía invendible e invendable.

Las momias caras, están sin vendas
y para venderlas tengo que vendarles la cara
y si no vendo las momias, podrían vendarme.

A veces, pienso en no vendarlas
y en consecuencia no venderlas.
Que la vendada no se venda
y que la desvendada se venda sola
y quitarle la venda de la cara a la cara.

Si la revendo, la venta saldría más cara;
porque la máscara con vendaje se reinventa.
Mejor no realizo la venta
ni la venda cara, ni la cara le venda.
y que venga un vendaval
y se lleve lo que vendaron y no vendieron.
leer más   
23
15comentarios 125 lecturas versolibre karma: 123

El último abrazo

A esta hora que no difiere de la suya,
siendo las 2:22 horas de un trasnocho.
¡Acarrea unas ganas por describir
el último abrazo decembrino!
Afuera, los coches patinan
y los búhos ululan tu nombre.
En vez de contar ovinos, se computa la lluvia.

Los brazos hasta la misma dimensión:
uno más arriba; otro, dos peldaños más abajo.
Las alas tendidas en la baranda de las escaleras.
Los cachetes apretujando las encías.
Las cinturas al nivel de la misma altura.
El tamaño era el mismo; las medidas, distintas.
Los pensamientos almacenaban la grabación.
Las fibras de los jeans manoseaban la esencia.

Las mandíbulas posaban sobre los hombros.
Se despegaban los brazos crucificados de los clavos de olor.
Tumores benignos adheridos al cuello uterino.
Estalagmitas y estalactitas reencontrándose.
Botones de las flores desabrochándose.
Planta carnívora, vuelta vegetariana y viceversa.
Dos abrazos: uno asexual y el otro libidinoso.
Movimientos bajos en buena lid entre dos seres armados.

Los corazones se reían, latían tan fuertes,
como campanas con sordinas potentes.
Se abrieron los puentes basculantes
y el barco cargado de souvenirs circulaba por debajo.
Un miércoles que duró siglos:
las cenizas aguataron el agua un poquito más.
Inminente fragmentación de la coraza,
de la comunicación y los viaductos.

Un abrazo jurásico, fantástico y silente;
falseteado, falsificado y desentonado.
Abrazo zaguero al final del jardín,
fracturando esquemas y quemando fuerte.
Raíces abrasivas bajo las cuevas,
cuyos sueños durante la hibernación cobijan.
Abrazo con la ropa vieja.

Abrazo de un cactus con las espinas internas,
¡Menos mal que no desarrollaron escalofríos!
Abrazó, dado por todos los abrazos adeudados.
¡Por lo menos, había suficiente plata!
Abrazos, validados para lo sucesivo:
Navidades, Años Nuevos y cumpleaños.

Abrazo con ánimos de repetición dado en sueños,
para escudarse cuando el miedo y el bloqueo invadan.
Abrazo para resguardarse, cuando la incertidumbre,
el silencio y la soledad aborden el tema.
Un abrazo de esos que abarcan gemidos amorfos;
uno que rompe los huesos, cartílagos, cartas y lagos

Las astutas hiedras saben cómo abrazar al recuerdo.
Terminante abrazo y por la rapidez, poco doliente.
La calidez aún dimana de los hombros.
El último, pero no el correspondiente al ultimátum.
Abrazo que se tilda de inolvidable; pero oxidable,
cuya subsanación entre otros brazos no es probable.

Abrazo que sigue cerrado por motivos de llovizna:
por escasez de vino y de quien contravino,
por el escape del anhídrido carbonoso e incienso.
El descanso de las semillas de los tréboles
de cuatro hojas ha culminado,
y la suerte depende del azahar.

Almas amparadas bajo el mismo arbusto;
desde el centro del edén, conformando un solo busto.
Cuerpos distantes en planos terrenales;
pero con contacto físico en el infinito.
"Si hubiesen sabido, que sería el último abrazo,
hubieran lanzado por las escaleras los brazos y la desdicha".

8 de octubre de 2018
leer más   
18
4comentarios 120 lecturas relato karma: 126