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No sabía

No sabía
que tus ojos lloraban
luciérnagas.

No sabía
que el lenguaje
de tus manos, era triste. 

No sabía
que tu sonrisa
vivía en duelo.

No sabía
que tu soledad
era una bastilla
en muerte flemática.

Aspirabas salvación
y un planeta de sueños desnudos.

No sabía
que a tu mundo le faltaran mariposas,
un campo de dulces aromas
y una mañana sin lluvia.

No sabía
cuando, acaricie tu pelo
la demencia que destilabas.

No sabía
que hablabas con las sombras
del amor que me profesabas.

Yaneth Hernández
Venezuela
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De mi serie Cartas Imaginarias (5)

París, 2002

Reciba mi más cordial saludo madame Françoise Sagan.

Es indudable la gran influencia que tuvo en la década de los cincuenta y sesenta se convirtió en un icono entre los grandes intelectuales de la época. Marcando un hito en los movimientos literarios que comenzaban a emerger. Su obra maestra Buenos Días, Tristeza que la escribió escasamente con 18 años de edad, estampa un precedente en la novela feminista francesa. De temática desgarbada, rebelde, ignora las reglas establecidas y principalmente la ausencia de moral. Novela que fue un gran éxito pero que escandalizó por su fuerte contenido en tiempos que no estaban preparados para enfrentar cambios tan bruscos en los estilos de vida. La trama gira en una adolescente durante sus vacaciones en la Costa Azul al sureste de Francia y describe con cierta desilusión sus primeras experiencias amorosas y la difícil relación con su frívolo padre. El tono ecuánime de la narración ha sido considerado como el reflejo de la actitud de aquella época.
El éxito fue tan arrollador que en pocas semanas las ganancias generadas eran exorbitantes lo que le valió el premio Prix des Critiques. Los lauros continúan cuando a los 20 años logrando ser la escritora más joven en tener fama y fortuna, publica su segunda novela Una cierta sonrisa, su estilo personal que desconocía los prejuicios la llevan con este nuevo trabajo al escenario público mostrando una vez más su maestría literaria que sorprende. Según algunos críticos usted presenta inconvenientes en el diseño de los personajes y en el desarrollo de la trama, cosa en la que no estoy de acuerdo. Los perfiles de los personajes son de extrema diligencia y aplegados a su estilo desenfrenado, son un estereotipo de usted y sus ideas liberales.
El teatro fue un espacio también explorado por su magnífica pluma, Castillo en Suecia obtuvo gran resonancia, El Perro Echándose y El Exceso Contrario. Así como artículos publicados en diversos periódicos franceses. Su protesta internacional en contra de la tortura en Argelia le costó serios inconvenientes con el gobierno que la acusó de intervenir en asuntos de Estado.
Su vida ha estado en continuos conflictos gracias al consumo de drogas y alcohol. Antes de su retiro por incapacidad, logró publicar La Laisse, Una Naranja Inmóvil, La Prevaricación, novelas que llegaron a tener cierto éxito por su apellido que por la calidad literaria de sus inicios. El Espejo Perdido escrita en 1996 trata sobre un amorío disonante entre una viuda millonaria y un joven rebelde e intelectual.
En el mismo año publica Detrás del hombro un vistazo crítico a su vida, aunque en 1993 aparece lo que se considera sus primeras memorias: Y Toda mi Solidaridad. El año pasado publicó el segundo libro de memorias motivada por los comentarios de que se encontraba acabada y que su antiguo resplandor había desaparecido. Recientemente prologó un libro titilado Correspondencia amorosa de George Sand y Alfred de Musset.
Lamentablemente mí querida madame Françoise sus errores y una vida plena de desenfrenos hoy cobran un precio muy elevado, sin fortuna hasta el punto de vender sus propiedades para poder sustentarse y con delicados problemas de salud. Cómo es posible llegar a un estado tan deplorable cuando la vida le dio una maravillosa oportunidad y que todavía podría continuar aportando de manera brillante al quehacer literario. Su nombre ha ocupado cantidades de portadas gracias a su comportamiento agresivo y fuera de tono. Ha tenido varias entradas a la cárcel por posesión de drogas y por fraude fiscal. Amaso una gran fortuna producto de sus éxitos literarios, pero derrochados en una vida plástica y sin sentido. Los escándalos por sus desafueros sexuales han empañado sus antiguos lauros.
Creo mi apreciada madame Françoise, que esa felicidad de la que tanto se ufanaba simplemente era un telón para esconder la personalidad conflictiva, solitaria y rebelde que ha dejado descorrer con los años. Recuerdo una frase que me gustó mucho de usted y que pareciera contradictoria: La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia.
A pesar de sus desaciertos usted dejará una página importante en la literatura francesa y será universal por siempre.
Reciba mi cariño y admiración.

Atentamente.-
Marla Farlé.
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Los versículos de tu voz

Necesito de una copa en estos días
de nublado sentir,
reflexionar sobre la raza humana
y su diatriba por entender sus conflictos,
la inflación de los amores limpios
la bolsa de valores de la conciencia,
y uno que otro tratado, sobre la insolente manía
de mentir sin éxito alguno.
Un cigarrillo aplaca este demonio llamado,
ansiedad cuando pasa el calendario
y no llegas al umbral de mi puerta,
arde la ira en mi frente
me emborracho de una flagrante desilusión.
Escucho una canción caucásica
mientras te beso explorando tus secretos,
esculcando la dimensión de tu aliento
y los orificios abiertos de tu paraíso
que adoctrinan mi alma,
bajo el trino de mi amor liberal.
Al ritmo de una luna maya
te veo danzar,
armonizando el mundo de brillo conexo.
Me uno a los delirios de mi locura
y abrazo tu cintura flotando
en la magia de las pieles,
en la realidad que me desconecta
al poseerte en alguna latitud imaginaria.
Cierro los ojos, en compases de suspiros dulces,
extiendo mis manos, intentando tocar
el arpa de tus cabellos,
las sensaciones infantiles de tu mirada
y tu sonrisa que desnuda mi continente.
El agua desamparada de tu ausencia,
me baña de soledad,
de un canon amargo que cierra el canto de la noche.
Quizá, en alguna estación fría
busques mi alcoba,
los suburbios de mi amor, aunque
el tiempo se haya guardado en el patio,
extrañándote,
entonces habré vivido lo suficiente
para dibujarte en mis versos de sangre viva.
Creo que nadie necesita
de un trago para sentirse inútil,
basta quedarse en el sofá contemplando
sus deficiencias económicas
y lo poco plausible que sería,
evolucionar en una habitación repleta
de botellas y un cenicero desbordado.
Quiero seguir pensando en los versículos de tu voz.

Yaneth Hernández
Venezuela
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Fue tarde el sueño de verte

Tu frente es un país de sueños,
teje los mundos sutiles del alma.

El elástico brillar
de una mariposa,
termina en tu sonrisa más tibia,
en los aromas
siderales de un café
donde tus labios
humedecen los gestos
y ampara, los nimbos besos.

El viento cóncavo viene del este,
se enreda en tu mirada
y los sonidos del agua
se confunden con el respirar
de tu pecho
al roce de mis constelaciones.

En los pétreos amaneceres
te encuentro solitaria,
empapada de silencios ondulantes.

Hoy comprendo
que fue tarde renunciar
al sueño de verte,
bajo la luz del destino.

Yaneth Hernández
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Existir en lo sombrío

No formo parte del club de los perfectos,
tampoco he tenido la mentira
como escapulario,
errores he cometido en mi andar
y esa frenética lucha por calmar
los demonios que se enredan en mi ser.
Conocí el dolor desde las primeras
luces de mi infancia,
confié en aquellos que en otrora decían
amarme y me aferre inútilmente,
a la esperanza de experimentar la felicidad
como un todo de mi interior.
Equivocaciones continuas marcaron
mis huellas, noches aburridas,
historias disfuncionales y un par de miedos
por existir en lo sombrío
y para completar el staff,
algo extraño con mi personalidad
que no lograba entender, hasta el día
que una voz desde una butaca dijo
con solemnidad: Asperger.

A pesar de todo estos desajustes
en mi vida y emociones,
creí en una bella historia
y aunque nunca fue cierta,
me enseñó el valor de creer en mí
y de no abandonar jamás mi mundo.

Yaneth Hernández
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Haikú

Zarpa el viento
se recrea la vida
gira la rueca.

Yaneth Hernández
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Unamos las almas

No puedo arrancarte de mi voluntad,
estas malditas sombras me arrastran
hasta el tiempo donde ya no estas.
Te besé con tanta ternura, que las mariposas
nacieron de nuevo y los hilos del sol
tejieron brocados para tu aura de aguamiel.
Cómo vivir sin el zumo, ardiente de tus labios,
sin la espina suave que atraviesan los cielos.

No quiero renunciar al valle de tus pechos,
a ese fuego irrigado por tu vientre bendito,
quiero abrazarme a tu cintura y en ella resucitar.
Mírame como lentamente me hago piedra,
junto a tus huellas y como la noche me tortura
con el sonido estridente de tu ausencia.
Regresa, a este aposento destrozado,
a estas lágrimas que agrietan el piso,
a esta vida sin vida por la que no vale un parpadeo.

No me dejes en este suicidio escandaloso,
trae de vuelta el destino,
hablemos sin desangrar las palabras
y unamos las almas,
sin importar lo que el mundo grite.

Yaneth Hernández
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Madre amantísima (para Violeta, Fran, Muss, Minada, Nitsuga, Maria Pietro, Ann, Sinmi, Ludico, Erato)

¡Oh madre inmaculada!
Dueña de los cielos
y de las mareas, reina
absoluta de los tiempos,
te imploro Madre Santa,
alivia al mundo de tantos dolores
y vierte tu amor infinito
a quienes en soledad padecen,
detén los horrores de sangre
y lágrimas que viven
nuestros hermanos,
al otra lado del orbe.
Ten misericordia de los que
sufren tragedias,
ten composición del niño
que llora la ausencia del padre,
no abandones a tus hijos,
Madre amantísima.

Madre María con tu luz bendita
cubre los cuatro puntos
cardinales del planeta,
salva las almas que andan
en mundos oscuros,
regala tu paz celestial
a los atormentados
y que por fin la tierra,
consiga su sosiego y felicidad.

Madre amantísima a tus pies
deposito mi amor y confianza,
espero que mañana al levantarme
la unión y la hermandad
pulule en todo mi planeta
y no exista hambre ni guerras,
que el sol brille igual
para ricos y pobres.
Sé Madre amantísima el crisol
que una toda la humanidad.

Y como petición especial Madre amantísima,
cuida de mis amigos poetas y que sus plumas
se alcen por los que padecen persecución y muerte.

Yaneth Hernández
Venezuela.
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Gemidos albanos

Abres mi corola
con besos de lluvia,
tu lengua, andante,
expulsa el néctar de los dioses.
Acaricias mi piel
con céfiro hálito,
hasta mis pechos ardientes.
En un revuelo de exhalaciones
mi boca ensanchas,
tu cintura esculpe mi Venus
en movimientos telúricos
que derraman humedades.
Mis manos en ímpetu,
abrazan tu espalda
llega galopante la gloria
sobre un manto,
de gemidos albanos.

Yaneth Hernández
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Música

Escucho una música, de algún lugar viene,
escolta mi tristeza.

La noche golpea la serenidad de la luna,
el viento es tambor repicando
entre las puertas
y las negras manos de las sombras,
acarician mis versos.

Mi madre cose con blanco dedal,
armada de pensamientos antiguos
y sonrisa que delata su frágil alma
mientras la música ronda nuestras soledades.
Los caídos párpados de las estrellas
reflejan melancolía,
un perro ladra en la calle,
el vino amargo de tus besos
restañan mis labios y la música,
se fatiga con la sorda ausencia del aplauso.

Con el pétreo deseo de ver una esquina
de tu piel, me hundo en la raíz de mis tormentos,
apago el cigarrillo y respiro lento,
hasta el inmemorial instante que vuelva a sentir.
La música se detuvo justo al momento
que penetraste la puerta entonces ya era de día.

Yaneth Hernández
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Negarnos

Nos amábamos entre sábanas ácidas,
con la fantasía de perforarnos el alma,
y en el último encuentro escupimos ira,
mirando el pasado con nostalgia bélica.

Ya no hay nada que brille en nosotros,
somos un pueblo arrasado,
una triste juventud que estila vergüenza,
un amor asesinado por la insolencia.

Hoy es historia tus manos sobre las mías,
besos con raíces amargas,
maldiciones de madrugada.

Ya nada nos une
tampoco nos desune,
hemos muerto de tanto negarnos.

Yaneth Hernández
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Canción de poetisa (dedicado a EnidIsáis)

Con el permiso de mis apreciados poetas, he querido dedicarle unos sencillos pero muy significativos versos a nuestra amiga-poetisa Enid. La poesía en su magia rompe fronteras por ende cielos y nos conecta con la bondad pura que en su bella ingenuidad conserva el mundo. Los budistas sostienen que en la medida que nos acerquemos al vientre energético del planeta en esa misma medida encontraremos personas que se enlazan con nuestra realización personal y nuestro camino haciendo menos escabroso y más cargado de energía positiva la senda. La poesía es esa energía que el poeta transfiere de manera inconsciente desde los pasajes más secretos de su interior hasta los más conflictivos, pero hay una particularidad en ello y es la belleza, el donaire, la sapiencia de su expresar y Enid desde su cúspide nos trasmite todo aquello que vive y vibra en su alma de hermoso brillar. Una poetisa donadora de sentimientos cargados de una exclusiva luz, de una forma/manera de hacer llegar a través de su dulce versar lo que inquieta su andar quijotesco. Es mi homenaje a una mujer de sueños profundos y pluma congruente. Gracias Enid por darme la oportunidad de acompañar tu transitar poético, todo un honor para mí. Éxitos. Un abrazo con cariño y admiración.

CANCIÓN DE POETISA

Canción de poetisa
que en la delicia
de tu letra nacen antiguas
melodías de ágil belleza.
Es cenit la palabra
que encanta como ninfas
en espejos vírgenes,
un prodigio de tu alma, mariposa
que revolotea entre juncos
de cristales.
Calca tu mano el cielo
de tersura madrugada
y la nevada de los años
respira, entre los pliegues
de tus versos con aroma a cerezos.
Tu inspiración arrebata
el relámpago cobrizo del Olimpo
y en tinta de oro, engastado
plasmas la infinitud
de tu órbita fantástica
con rutilante cascada.

Yaneth Hernández
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¡Oh, mujer! (dedicado con profunda admiración a Safo)

¿Cómo osa la brisa alejandrina
rozar la porcelana de tus labios?
¡Oh, mujer!
De celeste se torna mi alma
cuando tu silueta se asoma,
entre las brumas de mi silencio.
Hoy la poesía no tiene nombre;
igual dará Rubén Darío o Mistral;
igual la pintará Goya o se transmutará
en una bella alquimia musical
al ponerla exaltada,
voluptuosa y ardiente en tu piel,
los jardines florecen con espejos
de rocío, salpican tus pechos adormecidos.
¡Oh, mujer!
Allá en lontananza,
Lorca canta un romance
bajo el roble del camino verde
que lleva tu nombre,
que lleva la agonía
sempiterna de amarte lejos.
Ven en tules de azafrán
con los pies hambrientos
y corona de líricas azucenas;
embriágate con el sonido
de mi esencia, con la brisa que esculpe
duendes en tus cabellos
y la lluvia antojada
cuando a la intemperie sales,
en temblores de deseos, por un beso
de la boca que te bendice.
En estallidos fantásticos
de mariposas andaluzas,
tomo el jaral de tu vientre,
me baño en su manantial
hasta saciar mi sed,
por los esplendores de tu carne.
¡Oh, mujer!

Yaneth Hernández.
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Final de telones

Se arrodilla la paciencia,
se desvanecen las voces
y las aves callan sus alas, 
todo carece de brillo.
Tus ojos muertos,
mi boca clausurada,
el corazón naufraga,
tu piel cercada por la arrogancia
y las olas de la tarde perpetuándose.
Cómo explicarle al alma
los sinsabores de las noches,
las ganas de recomenzar
con las calles vacías,
la vida guardada en los bolsillos.
La eterna historia de la vida,
qué sentido tiene, ahora, la memoria,
el lenguaje de eso que llaman amor,
de toda su parafernalia impulsiva.

Se arrodilla la fe,
se azotan las esperanzas,
se cultiva una sonrisa metálica
y tú indolente desgarras
las paredes de mi cordura
con un simple gesto.
El cielo parece desplomarse,
lo detengo con una oración mascullada.
El tiempo rompe el reloj,
nuestras miradas despiden
todas las madrugadas que besamos la luna.
Tú ausente,
yo emigrando, 
un final de telones.

Yaneth Hernández
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Sueño nocturno

Tu piel es un soneto de Shakespeare
en madrugadas medievales,
rima con tu sombra de hilo
y celeste luz embriagante.
Cómo no amar la lozanía de tu aura,
el canto en gajos de tus ojos malva
sentir la plenitud de tu carne errante,
el florecer epistolar de tus sienes santas.
La geometría de tu figura es muda oda de algarabía,
desordena tu cintura, tu espalda, el mármol
cóncavo y convexo de tu boca viva.
De aguacero tus cabellos,
de razones mis deseos.
Alma de angostura,
atavía mi sabia, átate a mi lumbre
en ésta noche de lágrimas,
te amaré recóndita de idilios.

Yaneth Hernández
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Una gardenia muerta en el ojal de mis desvelos

Si en la prístina luz que nace de los santuarios,
invocase una oración del color de tu piel,
segura estoy, de no existir poder en el universo,
que te hiciese huir de mis redes en llamas.

Si diluyo el cosmos en tu cintura y las galaxias
desandarán desde tu ombligo hasta el puerto
lluvioso de tu calma derretida,
enfurecería mi boca con besos que estallasen
en tus pechos blanquecinos.

Tengo mi gruta empapada de caricias,
una gardenia muerta en el ojal de mis desvelos
y tres estrellas de mármol que brillan en tu aposento.

Y del fuego de esta locura que arrastra mi conciencia,
me elevo como un madero para contemplar
desde la inhóspita lejanía,
aquello por lo que mi sentido ya no tiene juicio.

Yaneth Hernández
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Bendición marina

Tus labios calcinan mi piel
en una anatomía
de frescores nocturnos,
donde un suspiro de rosa prusiana
se desnuda tímida
sobre tus pechos de incienso.
Aquí, en este silencio
de sarcófago te pienso,
anhelo tu voz que abriga
la abadía de mi alma.
Confieso besar el trigo
que crece en tu tierra baldía,
cuando la noche me sorprende,
atrapando luciérnagas de viento
en los pozos mágicos
de una inquietud, llamada tú.
Quiero convertirme en luz
para viajar a tu estancia,
posarme en los esquineros
de tu sombra y sentir
que el mundo en una copla
de angustia, desvanece
sus penas a tus pies.
En tu cuerpo llevas la espuma
del mar bravío, la sal que destila
las olas, cristales de tus comisuras
en perpetua bendición marina.

Yaneth Hernández
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Luna menguante

Las ramas desnudas de tu cintura,
se inclinan en una reverencia hindú
sobre la cima de mi orilla,
y un fuego noctambulo oscila
en el templo canonizado de mi presea.
Me oculto en las tapias de tus pechos,
en el ruido llano de tu garganta,
y en la guarida excitante de tu valle.
El cárdeno silencio de la madrugada,
nos bautiza las carnes en un dulce
presagio de entrega alborotada.
Los jadeos trafican en el umbral
de nuestras bocas,
la saliva empapa los deseos, los secretos
y tus ojos impasibles, rompen
los mandamientos de la quietud,
devoran los gajos de la oscuridad.
Tu voz acentúa la música que levanta mis poros,
mi nombre suena a un vals
que desnuda el Danubio.
Lejos del pavimento frío del mundo,
nuestras franjas enganchadas
por los sudores, recorren
cada una de nuestras extremidades
como máxima expresión
del placer mutuo, en un reino de sexo salvaje.
Hoy llueve sobre una ciudad
de chirriante fantasía
y te recuerdo en aquel espectáculo,
que convertíamos la luz húmeda
de la luna menguante.

Yaneth Hernández
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Tus locuras serenas

Lejos de tus huellas,
hay un pueblo cargando
cien años de angustia.

Eres mi perdición bajo las luces de neón
cuando la nostalgia rompe mis ojos
y esta maldita sed de beber de tus esquinas.
Juro que trato de ser amable con la soledad
que corre de acera en acera
y me recuerda que tu voz, se ha callado por siempre.

Qué sentido tiene un sol
que pretenda iluminarme,
si la gema de mi joyero vive en oscuridad
mientras los pájaros se antojan, de serenatas
que abren heridas ya cerradas.

Un día que no tenga lugar
en ningún calendario, me iré
y tu fragancia se abrazará a mi último
vistazo al mundo,
luego caminaré en tus sueños
y te buscaré para volver
a sentirte como aquel crepúsculo matutino.

Abro las ventanas de una disecada esperanza
y encuentro una foto donde sonríes,
guardando las apariencias
de lo que sentiste por esta alma,
que no tiene norte en el planeta de los alucinantes.
Volveré a la misma vereda,
quizá la noche comprenda el peso
que cargo sobre mi espalda,
desde que no escucho una queja de tus locuras serenas.

Yaneth Hernández
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De mi serie Cartas Imaginarias (4)

Houston, 1960.

Saludos mi querido Ernest Hemingway.

“Conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza, son asuntos distintos”.
En 1953 ganas el Premio Pulitzer por El Viejo y el Mar y al año siguiente el Premio Nobel de Literatura justo reconocimiento a tu trayectoria y por esa búsqueda de nuevos valores en el amor, la aventura, la acción, el peligro y otras emociones directas que plasmas en tus libros de manera brillante. Considero que tú estilo minimalístico, inmediato y algo descuidado tiene una fuerza expresiva arrolladora. No sólo te destacas en el género de la novela también en cuentos y crónicas periodísticas. Al iniciarte como periodista te alistas y marchas como voluntario a la Primera Guerra Mundial te haces conductor de ambulancias una actividad algo extraña comparado con lo que harías posteriormente. Luego de ser herido retornas a los Estados Unidos y te dedicas al periodismo viajando a París donde entablas amistad con Picasso y James Joyce y participas en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial como corresponsal, todo este cúmulo de experiencias y vivencias las volcarás en tus futuras novelas.
Según la crítica tu talento se manifiesta con premura en los relatos cortos algo de ello puede percibirse en el cuento Los asesinos en lo particular me gusta mucho.
Las Nieves del Kilimanjaro es uno de tus cuentos más conocidos en él es palpable tu preocupación por la mortalidad lo cual es recurrente en la mayor parte de toda tu obra. Es algo curioso.
En algunas de tus mejores historias hay un impreciso elemento alegórico sobre el que gira el relato como una alusión que se desarrolla en el plano de la realidad.
Con un mínimo de recursos expresivos dejas espacio abierto para la amplitud de reflexión, para las diversas interpretaciones que pueda hacer tu receptor, para que el lector penetre en el texto y lo haga suyo y de este modo pueda libremente inferir, interrogar, dialogar, en fin evaluar. Los asesinos, Colinas como Elefantes Blancos y Un lugar Limpio y bien Iluminado das libertad expresiva para que el lector pueda formular sus conclusiones sin quedar fuera del contexto.
Son tus novelas las que llevan la palma pero no con ese estilo sobrio que tienen tus cuentos. Fiesta puede ser considerada una excepción. Fue tu primera gran novela que te consagró como uno de los mejores escritores de tu tiempo. En ella se resumen las angustias de la generación que surgió luego de la Primera Guerra Mundial, conocida como la generación perdida. Esta hermosa y penetrante historia narra la excursión a Pamplona de un grupo de americanos e ingleses exiliados en París en los años veinte donde se reencuentran la seductora Brett Ashley y el desventurado Jake Barnes que durante la guerra vivieron un amor quimérico. El ambiente del París rive gauche y las descripciones de las corridas de toros en España brutalmente realistas son la metáfora de una era de bancarrota moral, amores imposibles e ilusiones perdidas.
Adiós a las Armas es una historia sentimental y bélica, hermosa en su contexto y recursos literarios, la he leído con mucho interés en varias oportunidades.
Por quién Doblan las Campanas está basada en la Guerra Civil Española. Esta obra fue un éxito de ventas y llevada al cine, otra de tus joyas.
La que considero de mayor arrastre emocional y psicológico es El viejo y el Mar. Es una clara muestra de la capacidad del ser humano para enfrentarse a situaciones extremas. Relato de la lucha solitaria de un viejo pescador con un enorme pez. Donde el fondo es la motivación y la lucha por los sueños, los grandes logros, enmarcado en elementos reales y la contundente fuerza de tu imaginación. Preciosa obra que invita a la reflexión y a la tenacidad.
Cuba ha sido escenario inspirador de tus grandes obras, amas la naturaleza, la fruta dulce, la gente sencilla, la soledad, el silencio nocturno y todo aquello que se revierte en algún elemento para tus obras. Eres un escritor de alma aventurera y ya ocupas un lugar en los anaqueles de la Literatura Universal.
Ha sido un placer escribirte mi querido Ernest. Esperando tu salud mejore.
Besos con toda mi admiración.

Atentamente.-
Susan Lanscan.
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