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Juego de luces

“Vemos la luz del atardecer anaranjada y violeta porque llega
demasiado cansada de luchar contra el espacio y el tiempo”.
(Albert Einstein)

Juego de luces y de sombras en el alba,
entre la noche oscura que se rasga poco a poco
y las tenues claridades apenas apuntadas.

Hermosa luz de las mañanas de verano
con el sol que entra a raudales,
perfora con sus rayos el cristal de mi ventana
y suavemente se tamiza en el visillo anaranjado.

Zigzagueante luz divina, amenazante,
la del rayo en la tormenta.
Castigo gris y negro desafío
sobre un cielo turbio y ceniciento.

Transparente, de cristal, luz acuosa y movediza
en la corriente suave de los ríos.
Azulada, blanca, verde y sinuosa...
Plomiza y de cobalto sobre el mar en el invierno.

Rutilante la luz del mediodía
con un sol majestuoso paseando por su cénit,
transitando lentamente el meridiano celestial.
Las sombras se disipan, huyen…se difuminan, se reducen.

Arrebol apasionado y encendido, intenso y lujurioso,
dorado ocaso con un sol que se abre paso
y que impúdico se mira
en el espejo inmenso del Atlántico
entre el blanco algodonoso de las nubes.

A media luz estoy
al contemplar tus ojos encendidos…
Un destello verde cuarzo,
tu mirada iluminada a media noche
en la penumbra de tu cuarto.

Y esa romántica luz de vela que titila...

Luz azul, silenciosamente bella e intangible,
de hiriente resplandor entre los hielos de la Antártida.
Arcoiris sugerentes en el cielo boreal,
estallidos de colores que se bañan
en la aurora del círculo polar.

Luz nocturna que reflejan las farolas somnolientas
sobre los charcos dibujados en la acera.
Luz lejana y mortecina en la distancia.

Emborronada luz difusa y misteriosa entre la niebla...

Maravillosos claroscuros interiores,
de la vida y de la muerte, tonalidades y contrastes,
intensa luz y negras sombras en los lienzos
de Rembrandt, de Vermeer o Caravaggio...

Y esa cósmica y espléndida belleza plateada,
metalizada luz de las estrellas y los astros.
El universo iluminado sobre el cuerpo del paisaje,
en una noche de verano y luna llena.






María Prieto
Noviembre 2019

Pintura: “La joven de la perla” Johannes Vermeer (1665-1667)
18
29comentarios 67 lecturas versolibre karma: 114

Soy un poema mudo, inacabado

Hoy solo quiero cobijarme, guarecerme,
entre los musgos y los líquenes azules
de un bosque susurrante de vocablos.
Un bosque de palabras
que cuenten de los hombres,
de las aves, de la música, del aire,
de los árboles, del llanto o la miseria,
del olvido o la memoria…

Y allí,
entre los versos que cantan el silencio,
busco mi voz
antes que se diluya
en los borrones mojados
de su savia de papel.

Pero mi voz huyó.
Se fue.
Y un hermetismo blanco me corroe
y me deshace el pensamiento.
Me destruye la trinchera, mi solitaria torre de quimeras.

Hace un tiempo ya que la perdí,
que no recuerdo su resonancia clara,
su timbre auténtico y humano. No sé ni dónde la perdí…

(Quizá se fue hacia dentro,
replegada.

Y, vulnerable,
quizá perdió su eco).

Hace ya tiempo
que no se oye entre el runrún del viento,
extraviada en un murmullo de rumores inaudibles
que estremecen un vacío…
amortiguado y blando.

Ese vacío que me rodea desde entonces.
Y no me queda nada que decir.

Y aquí estoy,
sola,
en medio de mi mudez.
En la más absoluta oscuridad callada
de este bosque silente de letras sin palabras.

Mis versos sordos ya no declaman,
no expresan nada. Encierran,
el grito amordazado por el tiempo
y la desesperanza
de encontrarla.

Y sangran de silencio,
sin sosiego.
……………………………..

Sin voz…

Soy un poema mudo,
inacabado.

……………………………..


Texto y foto:
María Prieto
Noviembre 2019
25
39comentarios 170 lecturas versolibre karma: 108

Hay un temblor de piedras sobre el río

Hay un temblor
de piedras
sobre el río…

Por el camino,
largos suspiros
pasan lentamente.

- ¿Quién derrama su voz
por la arboleda?

- ¡El tiempo!

El chopo sueña
un sueño amarillo,
evanescente.

-¿Dónde está el viento?

La tarde,
sobrecogida y muda,
se llena de silencio.

-¿Y la vida…?

El alma se estremece
entre el follaje
y el olvido.

Y como pájaros huyendo…
mi corazón al aire
en el crepúsculo se abre.






Texto y foto:
María Prieto
Noviembre 2019

Foto: Río Múrtiga. Sierra de Aracena. Huelva.
29
28comentarios 157 lecturas versolibre karma: 122

Y solo estás con el silencio

Eres...de mar inquieta y agitada que zozobra.
De mar en calma, que precede a las tormentas.
De reflejos de sol sobre las aguas lentas del solsticio de verano.

Eres de agua que gotea
sobre la noche dormida y apagada.
De pájaro que vuela...sin saber dónde posarse.
Eres de roble, robusto y orgulloso.
De junco que se dobla y no se parte.
Y eres a veces,
un alma frágil de niño temeroso.

Eres la luna nueva que se esconde
en el brillo fugaz de las estrellas.
Eres de brisa que susurra entre las hojas
de un otoño incipiente.
De aire huracanado que levanta polvaredas.

Un alma joven de deseo insatisfecho y un alma vieja de lamento soterrado.

Eres...
un potro libre contra el viento y las mareas,
un orgulloso jinete que cabalga
en lo más alto de la cresta de una ola...
para después hundirse
en los oscuros fondos,
en las simas tenebrosas y abisales
adónde no llega la luz...
ni el ruido...
solo el latido oceánico, marino.

Eres...un alma sola
y solo estás con el silencio.

Pero tu luz, tu claridad de mar
puede salvarte.

Así te quiero, amor.
Así te aprecio.



María Prieto
Octubre 2019

Pintura: "Mar de Jávea" 1905. Joaquín Sorolla
22
35comentarios 142 lecturas versolibre karma: 116

Vides

Tras la cosecha,
en mis vides del tiempo
se cayeron las hojas.

Solo quedan largos sarmientos sin cortar.
Y en mis troncos retorcidos
algún racimo olvidado.

En mis ojos cansados...la esencia,
la sabiduría humilde y profunda
que en toda una vida...
me regaló la tierra.



María Prieto
Octubre 2019

Foto: Alejandro Ávila Fernández.
(Hombre de la vendimia del Condado de Huelva, ataviado con su típico pañuelo de campo)
36
43comentarios 178 lecturas versolibre karma: 128

Envolviéndome (Sedoka)

Busco ternura

que acaricie mi piel

y te vuelves llovizna.

*****************************

Busco refugio

bajo sauces dorados

y me envuelvo en tu niebla.

*****************************


María Prieto
Octubre 2019
29
37comentarios 133 lecturas japonesa karma: 120

Alcanzar el cielo con las manos

Creí alcanzar el cielo
con mis manos
y desbaraté en la oscuridad
la cara oculta de la luna.

Y el mundo se invirtió.

Ahora camino boca abajo
sobre un suelo
de estrellas apagadas.

(La sangre en la cabeza
no me deja pensar)

Cuelgo de un hilo fino…
Y abajo acecha
el precipicio de la nada.

¿Habrá un infierno aún?

Un duelo sordo y despiadado
entre Eros y Thanatos.

(Se me ocurrió volar...
…y ahora recuerdo que mis alas están rotas)




María Prieto
Octubre 2019

Pintura: José Cuneo Perinetti. Uruguay (1887-1977)
33
36comentarios 126 lecturas versolibre karma: 107

Melancolía

Cruje el aire
al respirar
y...¡cómo duele por dentro!

¡Abrazo de soledad!

Afuera...
se desnudan las choperas.

Mi corazón se deshoja................
...............y callado llora el viento.

Chorros de melancolía en esta tarde otoñal.


María Prieto
Octubre 2019

Foto: Carmen Prieto (Bosque en Hervás, Cáceres)
29
30comentarios 189 lecturas versolibre karma: 110

No debemos dejar que se olvide el olvido

Negras rosas cayeron
al jardín del olvido
golpeando conciencias.

Mirar al pasado.

Cerrar las heridas
que sangran acíbar.

Sin odio,
el recuerdo
mirará hacia
el futuro.

La memoria está viva.

Y hoy...
por fin,
se arrancó
sin loores
(cargada de espinas)
la flor más siniestra,
la flor más oscura.

La maleza la cubra
en lo eterno.

Es otoño.

Y en la orilla...
reclaman la vida
otras flores muertas.

(Una senda se abre
y otra senda se cierra).



María Prieto
Octubre 2019
26
32comentarios 144 lecturas versolibre karma: 123

A León Felipe (In Memoriam)

Aquí te espero.
En la orilla perdida
del sueño te espero
caminante fiel
de oraciones y versos.

Poeta, juglar, bohemio,
épico y quijotesco.
Presto siempre,
con el pie en el estribo,
a levantar la lanza
acerada de tu verbo.

De fuego en la mirada
de andar rápido, enérgico,
poeta resistente, de verso largo
y lirismo incandescente.

De palabra sencilla, de palabra clara,
de palabra desnuda. El pan, la sangre,
la injusticia, el dolor, el amor, la muerte…

Parábola y poesía en ese hondo
espacio del éxodo y del llanto.

Soledad y sobriedad,
Méjico, exilio y abandono,
canción rota y blasfemia.

Gritaste tu verdad de profeta
rodando por la vida como humilde guijarro,
como piedra pequeña
que se hunde en el barro.

A una mujer quisiste que dijera
tus versos
desde el cielo a la tierra.

Aún resuena distante
en el fértil y hermoso bosque de tus letras
tu violín discordante.

Violín roto y quebrado
de un poeta viejo
que quiso ser...
solo romero.

“Romero solo, que cruza
siempre por caminos nuevos...
que no hagan callo las cosas
ni en el alma, ni en el cuerpo…
Pasar por todo una vez
una vez solo y ligero…

¡Ligero, siempre ligero!”


(A tu rota antología,
se le escaparon los versos).

Aprendiste todos los cuentos
que el miedo del hombre creó.
Y te durmieron con ellos.

La luz, la tierra, la espiga
y el pan no eran tuyos
y te fuiste…
- sin habitar tu casa,
sin cultivar tu huerto -
por la puerta trasera del cielo.

“¿Quién canta al otro lado de las nubes?
¿No estaban muertas las estrellas?...”

León Felipe, de carne y hueso.

Saliste del mar para acabar en el fuego
pero te esperaba el viento.

Romero solo.
Solo romero.




Nota: Los versos entrecomillados son del poeta.

María Prieto
Octubre 2019
21
28comentarios 165 lecturas versolibre karma: 108

Eres como un pozo

Eres…

como un pozo
umbrío y verdinegro.

Te nombro…

y tu sonido dulce y hondo
se vierte hacia el vacío
entre mis labios sedientos.

En tu fondo…

un halo fresco te circunda,
un alma líquida que palpita
en el reflejo de una noche
inflamada de estrellas.

Te pronuncio…

y un eco fragante,
penetrante y profundo
me taladra por dentro
hasta alcanzar
tus raíces en el agua.

Eres…

como un pozo
umbrío y verdinegro.



María Prieto
Octubre 2019

Foto: Amigos de la Sierra de Aracena
23
21comentarios 116 lecturas versolibre karma: 120

Razones

Sí, llevas razón…
desgasta este oficio
de vivir.

Pasan las horas sin respiro,
con el reloj del tiempo
acelerado
y me consumen.

Sí, no somos
como éramos…
y ya no lo seremos.

Hay hielo incrustado
en nuestros corazones
de mentira
reivindicando vida
a tropezones,
evitando a duras penas
las cenizas, los carbones
que ennegrecen.

Una pesada somnolencia
me acorrala,
me sitia,
me desarma.

Y de pronto me despierta
entre las páginas amarillas
de un viejo libro
de poemas sin cortar,
que ya no es mío.

Y esos poemas desgastados,
polvorientos,
con el peso abultado
de los sueños,
apiñados
como retratos sepia
en la antigua
caja de cartón,
me llenan de melancolía.

Y más en esta tarde,
con el plomo
de las nubes
cayendo de lleno
en mi cabeza.

Y sí…
Tiene que haber un cielo.

Y sí.

Tiene que haber razones
todavía…...................
………….pero no sé dónde encontrarlas.


(Réplica al poema "Lágrimas" de Karlos V)

María Prieto
Octubre 2019

Pintura: “Salida del sol” William Turner
21
24comentarios 126 lecturas versolibre karma: 114

Nace un poema

En el filo de la aurora
está naciendo un poema.

Como pájaro asustadizo
y delicado, cae del árbol
de los sueños.

Revolotea
en tu mirada.
Intentas atraparlo.

Escurridizo y frágil
se resiste.
Intenta desasirse.

Lo tienes
ya en tu mano
disgregadas sus palabras.

Bellas piezas, piezas sueltas
las ideas fragmentadas,
descompuestas como bellas mariposas
que se posan y aletean.

Se inicia el rito.

Primero...ve despojando
de maleza y hojarasca
su bosque indómito de estrofas
y vocablos.

Escúlpelo con tu cincel
como diamante de cristal.

Sin prisas.

Lima sus asperezas,
redondea lentamente sus aristas,
desecha las esquirlas de sus letras.

Vacía en ellas tus miedos, tus desgarros,
el frío desencanto...o la felicidad.

Y solo entonces,
vuelve atrás
a recorrer de nuevo el cuerpo
de sus versos.

Desnúdalo…
y quédate con lo esencial.

Tíñelo…
con el color de la pasión,
del néctar sagrado de la sangre
o con la azul melancolía de la lluvia.

Perfúmalo…
con la fragancia del amor,
de la tristeza.

Sazónalo con la nostalgia,
el miedo, el desamor, la rabia
la pena o la amargura.

Arómalo con los efluvios del olvido
la alegría, el recuerdo, el dolor
o la ternura.

Imprégnalo
con la divina esencia
escondida en el pistilo
de una flor.

Y luego…
un tiempo
déjalo reposar.

Que florezca,
que madure y fructifique,
que se duerma dulcemente
en el lecho callado
del parnaso.

Más tarde...
despiértalo del bello sueño
quedamente.

Ábrelo de par en par,
que tiemble tenuemente en el papel.

Riégalo como la flor
más apreciada del jardín.
Y deja caer en él
la gota cristalina del ensueño.

Y… ¡Dale alas!
Libéralo…
¡Que vuele al aire!

¡Que entone su canción a gritos,
que clame su verdad!
O susurre bajito y delicado los pesares.

Será polvo de estrellas.
Refulgirá con el brillo de lo eterno.

Y ya...no será tuyo.

(Ese acto sublime de creación
quedará solamente en tu recuerdo).

………………………………………………

Como alondra inquieta
entre tus manos
ha nacido un poema.

...............................................................

María Prieto
Octubre 2019

NOTA:
Este poema va dedicado a todos los poetas que formamos esta hermosa comunidad poética, a POÉMAME.
Hoy hace un año que ingresé en ella y no puedo sentirme más orgullosa de pertenecer a este maravilloso lugar de versos y convivencia.
¡Mil gracias a todos los que lo hacéis posible!
¡Que sea por mucho tiempo más!
¡Salud y poesía!
31
45comentarios 224 lecturas versolibre karma: 118

Telarañas en los ojos

A veces, siento que tengo tanta arena en los ojos que me obliga a pestañear de continuo. Una aridez seca, terrosa, de desierto pedregoso, se me cuela en la mirada, que no sabe hacia dónde dirigirse.

Pequeños fragmentos que se mezclan y se adhieren tercamente, como telarañas, en los hilos de mis pestañas y en la córnea, ocultándose con ahínco por debajo de mis párpados.
Mis lacrimales obturados, se niegan a esparcir el fluido claro y transparente que lave y dé luz a mi mirada, en un brillo húmedo que las arrastre y expulse en un chorro de lágrimas cálidas y liberadoras...Pero no...

Lo peor de todo, no es eso... Me miro en el espejo, pero aparentemente no se nota nada extraño; todo está normalizado: el color, el brillo, la blancura, la redondez verdosa y amarronada del iris, la oscura pupila, las pestañas despejadas...
¡De pronto es la pupila la que me intriga!
Intento acercarme más para estudiarla con atención, pero no... Falsa alarma.

Con la excitación que me produce, resbala el espejo de mi mano... Lo recojo, ya dividido y cuarteado. Y me vuelvo a observar. Ahora, mi imagen se ha multiplicado, pero continúa sin verse nada anormal en esos múltiples ojos que me devuelven insolentes los pequeños espejuelos.

Y yo continúo percibiendo, ahora más que nunca incrementada, esa extraña y agobiante aridez pegajosa, esa necesidad irresistible de frotar mis ojos; ese deseo imperioso de inundarlos, de licuarlos con una catarata fresca y vigorosa que la arrastre para siempre...

Es inútil. Sigue ahí la intrusa telaraña.

Y sigo sin saber adónde dirigir la mirada...sintiéndola muy adentro, muy honda.
Lanzo los pequeños fragmentos del espejo con rabia y desesperación.
Pero no, no sirve de nada.

Porque el misterio no está en mis ojos. Está en mi mirada.

Mirada que duele…
Rota la mirada en pequeñas esquirlas…
Y no sabe adónde dirigirse…

La telaraña…
en los espejos partidos del alma
se ve aún reflejada.



María Prieto
Septiembre 2019
13
13comentarios 88 lecturas prosapoetica karma: 71

Sin preámbulo

Y aquí sigo...sin visillo que oculte mi mirada.
Aquí, sentada detrás de una ventana
enhebrando un tiempo que no tiene sentido,
digiriendo el sabor acerbo de la vida
en esta tarde discontinua de hastío y azafrán.

La vida y su afán…
más vieja, más huera, más vana...

Aquí, aferrada...
buscando hueco al corazón
en una huida perpetua hacia adelante
mientras paladeo un extraño gusto áspero
a lodo, a fango.

Y sigue sin llover, pero en mi ropa se almacena
una caliente y agresiva capa de humedad.
Un resquicio de sol
intenta colarse por mi piel y a pesar del calor,
no quita el frío de mis espacios vacíos,
de los intersticios helados de mi cuerpo.

¿A qué llorar por un fracaso
sin preámbulo?

¿Por qué ocultarme
en un rincón en sombra?

¡Tenía tanto para dar que no fuera este dolor!

Algo se rasgó profundamente.
¿Se fracturó para siempre?

Se derrumbaron los castillos en la arena
de mi playa solitaria.
Después de la tormenta seca, las olas y los vientos
derrumbaron sus murallas.
Como naipes...saltaron presurosos por los aires.

Un sol plomizo dibujó distancias
entre los bloques de montañas de mis nubes.
Y ahora sigo aquí
perenne, con los pies por el suelo.

Pero es inútil.
No hay remedio.
Por más capas que acumule
mi viejo tronco de la vida, siempre acabo,
como una pluma ingrávida
que a su antojo mueve el viento.

Y no aprendo de los pájaros,
que no cantan
si barruntan tempestades.

Y este desaliento...

Y aquel recuerdo que me persigue. Y el tiempo,
que no se puede desdoblar.
Y el frío en los huesos, en la piel. La luz
que no siempre asoma
por los resquicios entreabiertos de tu puerta.

¡Y ese sobrevivir de flores secas...!

El desencanto ahora, traza renglones en mi alma
sin letras, sin palabras, solo pausas.

Sin nada que decir (...........................)
Inmisericorde, se apodera de mí.

(Ahora soy
un silencio de negra en el blanco pentagrama).

Tristes secuelas de un fracaso.
De un fracaso, sin preámbulo.

Tal vez mañana…




María Prieto
Octubre 2019

Pintura: “Morning Sun”. 1952. Edward Hopper (El pintor de la soledad).
20
33comentarios 172 lecturas versolibre karma: 120

El viejo caserón

A la plaza desierta
con las luces de otoño,
entre hojas caídas
(nostalgia de otros tiempos)
se asoma silencioso
el viejo caserón.

La yedra cubre el muro,
ya blanco desvaído,
con un reguero verde
que la lluvia pintó.

Y, con melancolía,
un chorro transparente
se desliza despacio,
monótona letanía
del triste canalón.

No suenan en el patio
las voces y las risas.
Entre los bellos arcos
una parra dormita.

Y en el naranjo enorme,
ahora abandonado,
se escucha solo el canto
de un viejo gorrión.

Señorial y solemne,
ejerce de guardián
un oscuro ciprés,
y bajo la palmera
la antigua mecedora
prosigue su vaivén.

Entre rosas salvajes,
parterres derruidos,
el viento de la tarde
entona su canción.

Los ocres y rojizos
de pinturas murales
(orgullosa fachada
de los tiempos dorados)
hoy lucen decadentes.
El frío de los años
borrosos los dejó.

Con un quejido amargo
de madera cansada
chirría escandaloso
el recio portalón.

Perfume de añoranza
de otras vidas vividas.
Atrás quedaron sueños
de la infancia perdida.

Ya no suena en la casa,
(monocorde cadencia)
el tic tac del reloj.

Quedaron los recuerdos
en antiguos baúles.
En el zaguán, los pasos
ligeros o cansinos
y en el hogar, cenizas
que el pasado apagó.

Las sombras se derraman
sobre el patio dormido
y, sigilosamente,
un gris rayo de luna
se posa en un balcón.

Texto y foto:
María Prieto Sánchez.
Noviembre 2017

Foto: El Castaño del Robledo. Sierra de Aracena. Huelva.
24
36comentarios 175 lecturas versolibre karma: 114

Sinfonía

Dime...

¿Hay algo más bello
que
esas
mágicas
gotas
de
violín
cayendo
sobre
el bosque
abandonado
en una hermosa sinfonía de Malher?

Lluvia
de
notas
melódica
y sonora
sobre los abedules
entre acordes y armonías.

Límpidos charcos en un atribulado corazón que renace...en cinco movimientos.

(La música de Malher le devovió a la vida)


María Prieto
Octubre 2019
26
35comentarios 186 lecturas versolibre karma: 112

Mientras dure la guerra

Hay veces
que el alma se derrama
se vierte
se desangra
y te aniquila…
detrás de una pantalla.

Lloré por Unamuno.
Lloré con Unamuno.
Lluvia ácida
por las calles desoladas
de la vieja Salamanca.

Plaza Mayor de marco áureo
escuchando los cánticos
de una implícita muerte…
de la muerte gloriosa
que se arrastra en el barro.

Dolor y vida,
vida y dolor
en los agudos ojos
de una atormentada
pajarita de papel
con las alas cortadas.

1936. Aula Magna profanada.

“Venceréis…
pero no convenceréis.”

No hay tregua
mientras dure la guerra.




(El título es el de la película del director Alejandro Amenábar. Las palabras entrecomilladas son de Unamuno en su discurso.)

María Prieto
Octubre 2019

Foto: El actor Karra Elejalde encarnando a Unamuno en el Paraninfo de la universidad de Salamanca en la película “Mientras dure la guerra”. Confilegal.com
35
42comentarios 220 lecturas versolibre karma: 105

Refugiándome

Necesitaba volver...
Abandonar la pátina gris del día a día.
Respirar por fin.

Necesitaba volver.
Y abrirme lentamente al sol
como una flor anónima
y humilde.
Silbar con el viento su incolora canción.
Mirar mi reflejo en el agua
y saber que soy yo.
Desalojada.
Sola yo.

Modelarme de nuevo en el barro
y aspirar el silencio
con suspiros lentos de un tiempo remoto.

Regresar de nuevo a la tierra,
madre primigenia,
que en su seno cálido me recibe y me acoge.

Y en la inmensidad,
sentir que soy tan solo…
una partícula ínfima de lodo.

Pertenezco a esta tierra que piso.
Con el humus intenso me mezclo
buscando mis hondas y añosas raíces,
las de mi niñez.

Un eslabón pequeño y perdido,
en la cadena trófica de los seres vivos, soy yo.
Soy el musgo que cubre en enero
los troncos de encina.
El canto profundo del búho en la noche.
Una rama de hinojo o de brezo
o la niebla en el alba...

Todo eso.
Solo eso.
Nada más que eso...

Y me bebo el aire con mi sed insaciable
recorriendo senderos estrechos
con huellas recientes, con huellas borradas.
Caminando despacio, no huyendo de nada,
pero huyendo de todo…

Amanezco
empapada de frío,
entre las briznas verdes
de una suave lluvia.
Con mis manos atrapo las nubes
y un aroma de espliego
se queda,
enredado en mi pelo.

Infinita y hermosa simbiosis.

Verde soy en los pinos del bosque.
Soy azul en el cielo diurno.
Amarilla de sol y de polen silvestre.
Soy oscura en las sombras cerradas.
Transparente en las aguas
y mi alma (vaciada por dentro)
se adorna
con flores de jara,
como cuando era niña.

Un meandro sagrado me acoge solemne
en el centro del río.
Telúrico aro, el refugio callado
que abrazan las aguas que bajan en calma.

Quietud
………..soledad
………………….armonía.

Vida y plenitud corren por mis venas.

(El vuelo sereno de un águila en la lejanía.)

La naturaleza y yo...ya estamos en paz.

(Sosiego.
Silencio.
Tenue y sutil
el viento.)



Texto y foto:
María Prieto
Septiembre 2019

Foto: En el meandro Melero del río Alagón. Las Hurdes. Cáceres
30
41comentarios 239 lecturas versolibre karma: 118

Lluvia en los ojos

Por detrás de mis ojos
las nubes oscuras
se agolpan.
L
l
u
e
v
e

Me llueve tristeza.
Una fina y aguda llovizna
tras de mis cristales.
L
l
u
e
v
e

Las gotas resbalan.
Caen en los vacíos
de mi alma mojada.
L
l
u
e
v
e

Húmedos silencios.
Cierro mis visillos
y me sigue lloviendo.
L
l
u
e
v
e

Diluvio insistente,
sereno y suave
en mis venas azules.
L
l
u
e
v
e

Gris melancolía
de tarde cansada
me cala los huesos.
L
l
u
e
v
e

La honda pesadumbre rebosa por dentro...
y luego...se acalla.

(Pero sigue lloviendo en mis mares)




María Prieto
30 Septiembre 2019

Foto: Pinterest
26
32comentarios 183 lecturas versolibre karma: 116