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Esperanza, no te espero

“El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida”
Federico García Lorca


Esperanza, ¿dónde fuiste?
¿dónde marchó aquel consuelo
que me daba la ilusión
de cumplir todos mis sueños?

Si no hay nada que me alivie,
si no alcanzo mis anhelos,
si la vida me tortura
por un amargo sendero.

¿Qué me queda? Mi futuro
navegando en sufrimiento,
la doliente profecía
brocada de mil lamentos.

Mal augurio son las lágrimas
impregnadas del veneno
del feroz abatimiento
que termina en desaliento.

Y es presagio del dolor,
el terrible sentimiento
de perderte para siempre…
Esperanza…, no te espero.
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2comentarios 24 lecturas versoclasico karma: 62

Sueños reales

En la oscuridad, las cosas que nos rodean no parecen más reales que los sueños.
Murasaki Shikibu


En noche cerrada,
envuelto entre sombras,
un mundo irreal
gozoso me asola.

Cubierto por sábanas
de seda que arropan
la falsa quimera
de vida pomposa.

Letal espejismo
de ilusiones ópticas,
objetos oscuros
y pesadas losas.

Y en esos delirios
se apagan las rosas,
se extinguen los lirios,
se secan las hojas.

A veces creemos
que las luces orlan
los sueños reales,
la existencia utópica.

Y son pesadillas
por pensar que cosas
que apenas ni vemos
perduran hermosas.
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10comentarios 51 lecturas versoclasico karma: 97

Tentación

"La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella"
Oscar Wilde


Tentado por probar
el néctar delicioso
de la dulce saliva
que brota de tus labios.

Que la provocación
del tórrido suspiro
que emerge de tu boca
excite mis oídos.

Tentado por sentir
el fuego de tu cuerpo
ardiendo junto al mío,
quemándome la piel.

Que el tropical verano,
eterno de tus ojos,
inflame los sentidos
en pálpito divino.

Tentado porque el tacto
de tus sutiles yemas
me colme de caricias
en un roce continuo.

Y que me desafíes
con tu sensual figura
en un trance lascivo
que avive en mí el deseo.

Tentado por hollar
la cima de tus pechos,
la tibia calidez
que fluye de tu sexo.

Que tus fogosos besos,
incluso clandestinos,
afloren el estímulo
de ambicionar probarlos.

Tentado por anhelos,
por ansias de pasión,
a ritmo desbocado
latiendo el corazón.

Y conseguir al fin
que huya del pensamiento
la tentación atroz
de este perpetuo reto.
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15comentarios 117 lecturas versoclasico karma: 90

Inhalar poesía

Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué.
Jean Cocteau


Necesaria, imprescindible
en el rumbo de mis días,
en esa ruta invisible
de sueños y fantasía.

Inmortal, inmarcesible
como eterna melodía
de aquel eco imperceptible
de las notas de una orgía.

Deliciosa, apetecible,
el orgasmo que sentía
de una forma imprevisible
en los versos que escribía.

La sensación apacible
de una dulce sinfonía
que al faltarme es la terrible
y mortal melancolía.

La pasión ineludible,
la feliz algarabía
que siente un alma sensible
inhalando poesía.
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15comentarios 104 lecturas versoclasico karma: 109

Movilización

Quienes no se mueven no notan sus cadenas.
Rosa Luxemburgo


Estás ahí, quieto, inmóvil,
amarrado a tus miserias,
cautivo de tu inacción
y preso de tus lamentos.

En tu feliz atalaya
observas cada injusticia
de un mundo que vaga errante
sin norte y sin esperanza.

Te haces cruces y te quejas,
no entiendes la sinrazón
de las nefastas noticias
que copan los noticiarios.

Violaciones y desahucios,
cien muertos más en pateras,
otro atentado fanático
por religión o por género.

¡Qué locura, no hay derecho!
Desde el sofá de tu casa,
sin mover una pestaña,
reivindicas soluciones.

No sabes que la mayor
opresión en esta vida
es mirar para otro lado
con desidia y por pereza.
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8comentarios 75 lecturas versoclasico karma: 106

Bailan las palabras

La danza es un poema del que cada movimiento es una palabra.
Mata Hari


Se deslizan al compás
las palabras en la pluma,
cada rima con su nota
y la danza con la música.

Cadencioso bamboleo
de vaivenes oscilantes
entre ritmos armoniosos
y expresiones rimbombantes.

Y los versos de la boca
en vibrante melodía
en un baile con astucia
destilan su poesía.

Son poemas ondulantes
que se mueven delicados,
con ligera levedad
y que fluyen levitando.

Sinfonía de vocablos
que sutiles se cimbrean
al son de un tango sensual
o de una lambada eterna.
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8comentarios 70 lecturas versoclasico karma: 93

Se busca

No sabía dónde anunciarlo,
si en los anuncios por palabras de un diario
o con unas octavillas por el barrio.

Me decidí por un letrero
que me cubre el corazón
bordeando sus molduras
con ribetes de ilusión,
que se erige en pregonero
anunciando mi locura,
que tenía esta inscripción...

Se busca:

“Una historia de pasión,
un camino de emociones
que transite la vereda
del amor.
que me deleite la vista,
que pernocte entre las sábanas de seda
de una gran funambulista
que no tema ni los riesgos ni el exceso.

Lo que busco es ese beso
que se oculta tras la luna,
el peligro y la aventura,
mil caricias, más ternura,
el ardor de una epopeya,
eso es, la busco a...ella.

Busco a esa que me acepte la propuesta
indecente y deshonesta
de una dulce travesura,
que me baile una bachata
y me roce sutilmente,
que me mire fijamente
con el celo de una gata.

Que me coma con los ojos,
se desnude sin rubor,
y huyendo de los miedos
se atiborre de valor
y del amor haga una fiesta...”

Si eres tú, "porfa", contesta...
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13comentarios 186 lecturas versolibre karma: 88

Un fantasma

Es más difícil matar un fantasma que una realidad
Virginia Woolf


A la imagen borrosa de un espectro
disparé mi revolver de ocho balas,
y el plomo y la metralla
me temo se incrustaron en la nada.

Al nebuloso espíritu
del desamor y el odio, que vagaba
por los riscos del pensamiento atroz,
le incrusté enojado un puñal de plata.

Desesperado en busca de su muerte,
al corazón la estaca,
colérico clavé con agudeza
entre voces y gritos de las ánimas.

Y a la visión fugaz de un alma errante,
con el áspero filo de mi espada,
cediendo a la piedad,
le seccioné las venas con gran saña.

Ni enterrado se borra de mi mente,
ni esgrimiendo cada una de mis armas
fenece su presencia,
me persigue en mi vida su fantasma.
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13comentarios 99 lecturas versoclasico karma: 105

Cuentan...

Cuentan que fue en una noche
de brillos y gatos pardos,
como sus ojos felinos,
ardientes e interesados.

Ella fue quien se acercó
a mí, que estaba borracho
en una barra de bar
de otro pueblo no lejano.

Cuentan que al salir de allí
fue el momento de besarnos,
cuando el rumor de la música
era un murmullo apagado.

Cuentan que con el calor
de esa noche de verano
y los roces y caricias
ambos nos fuimos quemando.

Cuentan que una luz de luna
en el cosmos estrellado
perfilaba los contornos
de dos cuerpos despojados
de la ropa y la prudencia,
acostados en el campo,
exhaustos y sudorosos
amándose sin reparo.

Cuentan que la luz del alba
vio una figura de infarto
la de aquella chica anónima
que gemía entre mis brazos.

Nos vimos una vez más,
en la platea de un teatro,
ella en patio de butacas,
yo subido al escenario.

Cuentan que ella me miraba,
yo, que miraba a otro lado,
y que al girarme de nuevo
los ojos no se encontraron.

Cuando terminó la escena
todo lo había olvidado,
y el recuerdo de esa noche
lo cuentan hoy otros bardos.
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17comentarios 106 lecturas versoclasico karma: 105

El libro

Si se quiere viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
Emily Dickinson


Escalé hasta la cima de sus tapas,
aspiré la fragancia de sus hojas,
abriendo cada página
al tacto de mi mano temblorosa.

Dibujando en mis ojos sus palabras
me introduje en la esencia de su historia
llevando la bitácora
a mares que trazaron otras olas.

Yo era audaz navegante que bogaba
buscando la gran isla misteriosa,
el temible pirata
que cantaba sus gestas desde proa.

El galán caballero que intentaba,
como lo hizo en su tiempo casanova,
seducir a las damas
con sinfín de requiebros y lisonjas.

Era Ulises, héroe en la batalla,
candor del Principito con su rosa,
comedia, tal vez drama,
Hamlet, o los amantes de Verona.

Un crisol de leyendas y de fábulas
al meterme en la piel de mil personas,
un viaje sin mañana,
era un libro grabado en la memoria.
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12comentarios 100 lecturas versoclasico karma: 109

Sexo salvaje

Obscenidad e impudicia,
el feroz libertinaje
de una noche de pasión,
de tomarte al abordaje.

La lujuria de los labios
nuestro lascivo lenguaje,
la expresión embriagadora
de un sugestivo mensaje.

Ni tu alcurnia ni tu estirpe,
ni siquiera tu linaje,
te impidieron por fortuna
unirte a mí en este viaje.

Embestida consentida,
accediendo sin ultraje
a tu virgo insatisfecho,
con tu venia no hay chantaje.

El frenesí y el deseo
era el escaso equipaje
que portaban nuestros cuerpos
antes de aquel homenaje.

Y en el mar de las pasiones
fuiste roca y yo oleaje,
fuimos ímpetu bestial,
la bravura y el coraje.

Aún se eriza mi piel
al pensar en el encaje
de tus ropas sugerentes
que te muestran sin blindaje.

Si mi miembro fue el amarre
tus caderas el anclaje
en el recuerdo de aquella
noche de sexo salvaje.
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15comentarios 138 lecturas versoclasico karma: 109

Fiebre de amor

Postrado de hinojos
en las altas horas,
cruzados los brazos
en la noche lóbrega.

Contrito el semblante,
la piel sudorosa,
ardiente la sien,
la cabeza loca.

El cuerpo desnudo
privado de ropas,
desnudo hasta el alma
lo cubren las sombras.

Las sombras que acuden
como atroces hordas
turbando el espíritu
de pena tan honda.

Al pecho un espasmo
de una queja sorda,
exánime el ánimo,
la garganta rota.

Un grito callado
en la tenebrosa
noche de silencios
huye de la boca.

Sobre el frío lecho
el rostro se apoya
dejando un reguero
de gotas furiosas.

Parecen tormentas
de perlas acuosas
y son las resultas
del ojo que llora.

Queda el gesto pétreo,
la mueca marmórea
de una ruina humana
en la oscura alcoba.

Le aflige el recuerdo,
la triste memoria
del amor efímero
de su ninfa hermosa.
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23comentarios 157 lecturas versoclasico karma: 108

Orgasmo

Me esquivas, ¿son tus ojos pudorosos?

Me miras, ¿tu mirada es atrevida?

Me huyes, ¿no están tus labios deseosos?

Gimes, ¿sientes la vulva derretida?

Susurras, ¿acaso ecos lujuriosos?

Succionas ¿esta verga enardecida?

Y anhelas, que te penetre en tu lecho,

e imploras, que me derrame en tu pecho.
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13comentarios 196 lecturas versoclasico karma: 86

Entre pizarras

En el cerro, sentado entre tomillos,
en la mina descanso la mirada,
en el filón cortante,
allí donde el paisaje se desgarra.

Y escucho los barrenos
que esculpen estruendosos la montaña,
dejando al descubierto
las rocas al cobijo de la falla.

Aparece entre el polvo la cantera,
la piedra cincelada,
sello de un pueblo, la morada donde
escondida, descansa la pizarra.

Y en el duro yacimiento minero
las vidas se confunden con la grava,
y otras más desdichadas,
bajo tierra reposan enterradas.
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5comentarios 86 lecturas versoclasico karma: 108

Intriga

Ávido por descubrir
la inmaterial poesía
que desprende por los poros
en los versos que suspira.

Conjeturo, es seductora,
un torrente de lascivia,
la quimérica insinuante
en mi noche más onírica.

¿Me tienta, o es la sugestión
por pasiones clandestinas
que estimulan mis sentidos
anhelando su conquista?

Debe de ser sugerente,
sueño con que es atractiva,
una ninfa de ojos claros,
un edén de fantasías.

Atraído, persuadido,
esperando su venida,
intrigado por saber
si de veras es divina.

¿Ilusión o seducción,
sortilegio o la utopía
del imposible deseo
de grabarla en mi retina?
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9comentarios 87 lecturas versoclasico karma: 113

Sol, muerte y vida

El sol hiere los iris de los ojos,
lacera las pupilas
inundando las cuencas
de legiones de lágrimas furtivas.

La esfera ígnea de encendido ardor
a las flores marchita
en los veranos tórridos
por la asfixia que daña la campiña.

Lastima la nieve alba del tejado
y ardiendo en las cornisas
derrite los carámbanos
pintando la pared con mil heridas.

Ese sol, que brilla resplandeciente,
ciega a las golondrinas
que vuelan sin sentido
buscando por el cielo una salida.

El astro que lumínico derrama
sus rayos en orgía
de luces y calores,
anunciando al albor un nuevo día.

Magno sol, que eres fuego y llamarada,
muerte y también la vida,
estrella abrasadora
alumbra el arduo caminar de espinas.
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Soñando en tu cuerpo

No sé si estaré despierto
o si aún estoy soñando,
más bien será una ilusión
porque me arropa tu abrazo.

Y es que anoche vi una fonda
bajo la luz de tus párpados
y me dio el pase pernocta
un suspiro de tus labios.

En ese mismo momento
un aliento evaporado
de tu boca y de la mía
en el cielo se hizo un lazo.

Sí, tiene que ser un sueño
porque sigo delirando
con hospedarme en tu cuerpo,
con que tu piel sea mi hábito.

Sueño con que mi almohada
sean tus pechos tan blancos
y con dormir cada noche
sobre tu vientre alisado.

Que me cobijen tus piernas,
que mi asilo esté en tus brazos,
mi refugio en tus caderas,
y en tu cama, mi regalo.

Al abrigo de estos sueños
me guarecí en tu regazo,
sigue abrazándome fuerte
que seguiré aquí soñando.
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8comentarios 116 lecturas versolibre karma: 95

Derrotado

El rostro macilento,
el rictus apagado,
con un inmenso océano de lágrimas
los ojos anegados.

El ánimo enfermizo,
el cuerpo está agotado,
la débil sensación del que en la vida
se siente derrotado.

Las sombras del espejo
reflejan un ser lánguido,
la imagen del eterno sufridor
que vaga hasta el desmayo.

Naufragan en la ciénaga
del esplendor los años,
desfallecen los ecos del espíritu
de un hombre muy cansado.

Tristeza, desconsuelo,
dolor en trago amargo,
y el corazón, cariátide de penas,
latiendo involuntario.
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10comentarios 74 lecturas versoclasico karma: 94

Nunca me he enamorado en Donosti...

Me he dejado seducir
de noche frente a La Concha
respirando los perfumes
que evapora su Cantábrico.

Incluso me han cautivado
días de cielo nublado,
el perenne chirimiri
o la herrumbre de sus barcos.

También me tiene hechizado,
al despuntar sus mañanas,
la caricia del relente
corriendo sobre la playa.

El ambiente que respiro
transitando el Boulevard,
y sus luces y sus brillos,
y sus olores a mar.

Me hipnotizas Bella Easo
cuando observo Santa Clara
desde los montes de Igueldo
o desde el cielo de Urgull.

El Antiguo, las regatas,
el son de la tamborrada,
ir de pinchos, la Behovia,
las visitas a Hondarribi.

Desde el María Cristina
o desde el pie del Kursaal
ver cómo peinas los vientos,
cómo muere el Urumea.

De Zurriola hasta Ondarreta,
me robaste el corazón,
preciosa San Sebastián,
todo en ti me ha enamorado.

Nadie más, solo tu aroma,
solo el romper de tus olas,
el contorno de tu costa,
los paseos por La Concha…
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8comentarios 90 lecturas versoclasico karma: 96

Después de la tormenta...

Respiraba en la cama temblorosa,
trémulo el corazón, sin más consuelo
que mi torso desnudo,
que el edén de mi pecho.

La mañana al amor le da una tregua,
la pasión con el alba ve sosiego,
los suspiros espiran
y reposan los besos.

Los sofocos se funden con la calma,
en la noche quedó el último aliento,
los abrazos alivian,
y aflora el sentimiento.

Es la pausa, la paz y la armonía,
el descanso que imploran nuestros cuerpos,
es silencio y caricias,
es final de otro sueño.
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10comentarios 136 lecturas versoclasico karma: 86