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Una gota de sangre

-"no intentes pelear, una gota de sangre se diluye en el mar"- me dijo aquel dia, y hoy estaba aqui, sentada en este castillo de infinitos cuartos y puertas que se abrian y cerraban, sola, entre viejos cuadros de desconocidos reyes.

Ahora comprendia los versos de aquella poesia, laberintos y carceles sin cerradura ni puertas siquiera.

Una prision a la luz del inmenso azul del cielo.

Una soledad en compañia del radiante sol.

Juez de mi propia condena.

-"una gota de sangre se diluye en el mar"-

Y la luna no iba a prestarme si plateada armadura.

Presa, en una carcel de muros incorporeos.

Un ave que no aprendio a volar.

Una tonta bruja que no sabe conjurar mas alla de tu imagen.

Retratos de ilustres reyes me rodean y yo mal puedo reconocer cada pasillo del castillo. Caminaba inventando historias a cada magnifico retrato:

Este lidero la guerra en Troya, aquella desafio a Odin, él planto rosas en la luna y yo me habia perdido de nuevo entre los pasillos.

-"una gota de sangre se diluye en el mar"-

Perdida entre polvorientos libros e historias, si, pero en pie.

Con la armadura abollada y oxidada, pero en pie.

El invierno no habia podido marchitar las flores del desolado castillo, aqui dentro no nieva ni el frio entra.

-"una gota de sangre se diluye en el mar"-

Pero ni el mar podria diluirnos a todos los que sangramos.
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Mi Pandora

Y así se iba mi Pandora, dejando en mi solo esperanza, un amor roto y un par de tequilas sin terminar.

Esa madrugada se fue, dejando mi cuarto vacío, sin su risa, sin su voz, los libros eran ahora solo viejas hojas llenas de polvo.

Que haré ahora, cuando mi reloj marque las 11.11?

"No puedes prenderme en un minuto al que no pertenezco" me respondió antes de cerrar la puerta a sus espaldas, dejando servida la tercera ronda de tequilas.

"La vida es así, los numeros cambian, no puedes tomar siempre tres tequilas" habia dicho aquella noche



"Me recuerdas al mito de Pandora" le había dicho yo tiempo atrás, ¿cómo imaginaria que yo sería Prometeo? ¿qué fuego había robado yo a los dioses para que me castigaran?



Pero los minutos habían cambiado, ya no tomaba tequila y la ciudad era otra.

¿qué tan cruel podía ser él juego de la vida?

Yo ya no contaba numeros impares ni esperaba horas iguales.

"La vida es así, Prometeo" me dije mientras caminaba por él parque, "los números cambian y no puedes comer siempre tres tostadas con el café."

Levante la vista y mi Pandora estaba allí, del otro lado de la plaza, sentada en el césped, con su cabello volando al viento, escuchando los pájaros cantar y mi reloj marcaba las 11.11 de un miércoles 3 en primavera.
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La niña del viejo arpa

Parecia perdida, insatisfecha, vacía, como si eterna e incansablemente buscará algo, algo que no estuvo aquí ayer, que no está hoy, y sabe que no estará mañana.

Algo que nunca tuvo, como una niña busca una muñeca que se lê nego en Navidad.

Algo que perdió, quizá? Un pajarito que voló, un amor que se fugó, una flor que marchitó?

Algo prometido que nunca tuvo? Un hogar? La nieve de invierno? Felicidad? El sol de otoño quizá?

Buscaba y buscaba sin parar, día trás día, bajo el sonido del viejo arpa, de aquella polvorienta habitación, y cuando ya no hubo rincón en la ciudad para buscar, se marchó.

La vi una tarde en un pueblito lejano, tocando el arpa en una plaza, buscando con sus dedos largos entre las cuerdas, como si intentara arrancar de ellas las respuestas, como si a cada nota Le exigiera una verdad, una razón, a la vida, a la muerte al amor, al vacío, al olvido...

Qué era aquello que esa chica buscaba?

Algo que dejó olvidado en un hotel? Un café que se enfrió? Una lágrima sin nombre, ni mar donde derramar?

Sus ojos recorrían la plaza y sus manos jalaban las cuerdas como si fueran extensiones de sus dedos, y la niña buscaba, preguntaba, exigía... Respuestas quizás? O exigia un lugar? Una melodía?

Quizá tan incansablemente buscó que ya lo olvidó.

Quizá tan eterna fue tu búsqueda porque en este mundo lo que busca aún no ha nacido?

Dime niña del viejo arpa, qué es aquello que tanto se esmera en esconderse de ti?

Qué es aquello que eterna e incansablemente buscas?

Y podría acaso ser, que ni aún tú, supieras qué es?
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Molancolia

Decidi entonces que tenía una especie de cariño especial hacia la melancolía, me llamaba, me acariciaba, me hacía olvidar.

¿Si era yo, por aquel entonces una persona triste? No, no tenía todo lo que pudiera querer, pero creo que no existía realmente algo que me llenará por completo, sin embargo, no me consideraba una persona triste, ni vacía, aunque no supiera realmente qué había dentro de mí.

Había recuerdos, aunque no pudiera decir realmente de qué estaban cargados, es decir, no eran recuerdos malos, ni tristes, ni solitários, y aún así venían a mí con la suavidad del sonido de una serenata de Beethoven, rodeados de pura y silenciosa melancolía y dibujaban notas con el humo de mi café.

Sin embargo, y sin comprender nada de esto, la melancolía estaba siempre en mi cuarto, sentada frente a mi, fumaba un cigarro y me echaba el humo a la cara.

Me miraba acusadora, como si yo debiera saber por qué ella siempre estaba en mi compañía?... ¿O pudiera ser que fuera yo quien estaba en su compañía?

¿Podría ser acaso que no era quien tocaba aquella melodía?

¿A quién pertenecía realmente esta habitación?

EL humo no era del tabaco, era incienso, con aroma a rosas, subía por el aire frente a mi rostro y se mezclaba con el aroma a café.

¿Cuándo habían comenzado a gustarme tanto las rosas?

¿Desde hacía cuánto tiempo encendía yo un incienso cada noche?

¿Cuando había cambiado el vodka y los sábados por la noche por la soledad del frío departamento?

Entonces me di cuenta: no amaba la soledad, amaba mi melancolía, la paz que ella me brindaba, los momentos de reflexión que me permitía.

Me di cuenta, cariño, que no era el problema prefirir acariciar las teclas de piano antes que tú suave piel adornada de lunares y fuego.

Me di cuenta que nada tenía que ver con que prefiriera la compañía de mi gato, antes que la tuya, vida mia.

Podía amar tu sonrisa, tus lunares y tu poesía, pero jamás te amaría tanto como a mí melancolía.

En ella encontraba pasiones, dolores y alegrías. Me había visto caer y aprender a levantarme.

Podía amar tus besos, Angel mio, tu calidez y tu melodia, pero jamás lograré amarte como a mí melancolía
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Für Sie

mi re mi re mi si re do la...



cantaba las notas del piano que mis dedos recorrian.

do mi la si mi sol si la...

continuaba, y mi voz se perdía entre los ruidos de la tormenta y la cafetera que estaba terminando de hacer su trabajo

mi re mi re mi si re do la...

volvía al inicio y sentía el aroma al cafe y el viento entrar por la ventana, haciendo volar las negras cortinas

do mi la si mi la si do...

un relampago ilumina el viejo reloj de pared, sin pilas hace ya muchos años, parado a las 6.15.

no le puse pilas desde que estoy sola , detesto su sonido de tic-tac, controlando mis horarios, apurando el momento, corriendo tras mis pasos por todo el departamento.

si do re mi sol fa mi re...

Qué es el tiempo? preguntaste una mañana, cuando intentaba explicarte qué era una corchea, y seguias tocando a tu ritmo, sin importarte más que las notas de la partitura

"el tiempo te marca el ritmo"

fami re do do mi re do si mi

"el tiempo solo sirve para etsresarnos" sentenciaste presionando más rápido las teclas "vives pendiente del maldito tic-tac de tu reloj y jamás prolongas las cosas ni un minuto por tu estúpida necesidad de correr tras un par de agujas... Quizá por eso tejes tan mal"

El fuerte sonido de un trueno me devolvió del recuerdo, la lluvia comenzaba a entrar por la ventana y yo ya no recordaba cuánto tiempo llevaba sentada frente al viejo piano.

mi re mi re mi si re di la;;;

Jamás volví a trejer, ni a usar reloj.

do mi la si mi do si la.
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Amigo viento

Si la amé?

amigo mio,

solo ella sabe cuánto.

Solo ella sabe

que tan difícil es

vivir sin sus besos,

sin su voz.

Si me dolió?

sentí el infierno

arder en mi piel;

sentí el viento

helarme los huesos,

sentí toda mi alma

romperse en mil pedazos.

Ni aún ella

podría contar

las lágrimas que derramé,

las noches sin dormir,

las notas tristes de mi violín.

Hoy no esta aqui,

y su esencia se perdió,

su risa ya nunca más oí.

Los Años se han ido

bailando frente a mi,

el tiempo ha escurrido

como arena entre mis dedos

y mi cabello, ya blanco,

no sienten sus caricias;

mi piel, ya arrugada,

no siente sus manos;

mis labios, ya secos,

no sienten sus besos.

el tiempo se ha ido, amigo,

y yo me apago con el sol,

no la he vuelto a ver

pero le dejo estas palabras

y un ultimo beso,

por si tiene usted

la suerte que yo no,

de ver su rostro otra vez,

acaricie por mi su piel,

amigo viento,

dígale

que nunca la olvidé.
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Mis 12 brindis

no, este año no hay brindis, no hay Navidad, no hay regalos
este año no hay cena contigo, ni fuegos de artificio, ni niños corriendo
este año no estás tú.
este año como tantos otros, quizá debería decir.
doce brindis, uno por cada deseo, uno por cada mes y uno a cada partecita del año q pasó.
ya brinde por la vida, y por la muerte
por la risa y el llanto
brinde por la paz y nuestras propias batallas
por las victorias y las derrotas
brinde por el amor
y brinde también por el odio.
brinde por lo superado pero más aún por los golpes y heridas que nos enseñaron a levantarnos.
brinde por ti, por ellos y por mí.
por mis perros y mi gato.
brinde por mi hamster que no estuvo conmigo ese año.
brinde por el loro del vecino que me saludaba desde la ventana todas las mañanas.
por el café y por el té y también por el tequila de aquella madrugada.
brinde por las caricias y los abrazos y brinde por aquellos besos que no tuve el valor de darte.
brinde por todo aquello que perdí, queme o deje ir
brinde por todos los que aún estaban en mi vida y todos los que se han ido o quedado en el camino.
doce brindis del año?
no, este año no hay doce brindis.
este año no hace calor, como los veintitantos años anteriores.
este año no estás tú, ni tanta otra gente.
este año no brindaré con copas, brindaré con las estrellas.
este año me ellas me observan, hay una por cada momento que no volverá, una por cada beso que no me permití dar, una por cada persona que ya no está, y nada de esto volverá.
pero los días seguirán pasando y las personas seguirán yéndose, y aquí seguiré yo, en pie, con la cabeza erguida y la mirada en estrellas, cada año nuevo, con letras y cicatrices tatuadas en la piel.
los años pasarán y yo aún sonreírle y abrazare, porque un día has dicho que mis abrazos eran los mejores.
los días pasarán y yo los seguiré viviendo, por ti, por mí, por los que no están, por los que luchan por aún estar.
este año no hay brindis, este año besare estrellas, y volaré y soñaré.
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Palabras

Se cruzan

Entrelazan palabras

De hoy, de ayer,

De aquella madrugada.

¿Qué dicen?

No se,

Me llaman.

Palabras cruzadas,

Ideas voladas.

Cruces, picos, montañas

Con tonos de verde y naranjas.

Dibujan,

Diagrama.

Ideas, palabras.

Se cruzan,

Entrelazan.

Me llaman.

Sus ojos,

Sus labios,

Su nariz dibujada;

Sus tonos de grises,

Sus palabras calladas.
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2comentarios 92 lecturas versolibre karma: 103

Locura

Quería hacerte suspirar

Llevarte a la locura

Qué debores mi piel

Con las ansias de un adolescente,

Qué tus manos me acaricien suavemente.



Quería llevarte a la locura

Verte romper tus límites

sentir tus dientes en mi piel

Y tu suavidad bajo las yemas de mis dedos



Quería llevarte a la locura

Oírte suspirar mi nombre

Sentir las marcas de mis uñas sobre ti

Y tu calor arrimandose a mi



Quería hacerte enloquecer

Sentir como tú piel

Se erizaba

Bajo mis caricias



Quería hacerte enloquecer

Y que mi perfume

Quedé impregnado

En todo tu cuerpo



Quería hacerte enloquecer

Y que jamás olvides mis caricias,

Mis dedos jugando en tu cabello,

Mis labios besando tu cuello



Quería hacerte enloquecer

Qué al llevarte a la locura

Me arrastrarias a enloquecer

A mí también.
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2comentarios 44 lecturas versolibre karma: 42

El silbido

Un silbido se oía a lo lejos, como llamando a alguien o algo.

Las risas en el campamento cesaron, estaban todos inmóviles, no debería haber nadie más en aquel pedazo de tierra olvidada por los dioses.

El fuego de la higuera ardía y soltaba chispas al ritmo de las anécdotas sobre lo paranormal.

Damián era el único que no hablaba, se limitaba a escuchar y comer sus caramelos mientras observaba el fuego fijamente.

Ahora permanecían todos en silencio, escuchando. El silbido no parecía venir de un lugar, sino de todos al mismo tiempo.

Damián dejo los caramelos a un lado, sin despegar los ojos del fuego, se levantó y comenzó a entrar en aquel bosqueel silbido se intensificaba y el fuego ardía y crepitaba con más violencia, se oían risas y gritos y el constante e incansable silbido.

Nadie pudo detener aadamian de entrar en el bosque, nadie volvió a ver a Damián, nadie supo que pasó aquella noche.

Nadie sabe que a la madrugada si miras directo al fuego puedes ver a Damián aún silbando aquella melodía, mientras camina por el sin fin del bosque.

Nadie sabe que si comienzo a silbar, el la continuará...
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3comentarios 157 lecturas relato karma: 120

Tus labios

Qué si alguna vez te escribí???

Pensé ahora sola en mi cuarto. Había papeles arrugados por el piso, y algunos escritos desordenados sobre la cama y todos tenían tu nombre, incluso la pequeña servilleta en la que te escribí aquella misma tarde en la cafetería.

"Tus labios me sonreían, tu piel me llamaba, tus ojos me hablaban.." Así comenzaba diciendo la servilleta, escrito con tinta rosa que me había prestado la camarera. Tomaba de a sorbos mi café, sola con una porción de Cheesecake y la lapicera corría sobre el papel

"...y yo aqui, encadenada, presa de mis pensamientos, sin poder hacer nada." Continuaba, y el humo del cigarrillo dibujaba tu rostro, observándome preguntándome nuevamente si alguna vez te había escrito algo

"...y yo aquí, encadenada, esclava de mis deseos. Tan cerca de tu piel y sin poder rozarte." Mi mente seguía divagando en tu rostro, tu espalda, tus manos, tu piel, su suavidad.

"...Mi mente te llama, grita tu nombre, quiere que me beses, que me abraces, que debores mi piel con las mismas ansias con las que buscas mis labios." Allí terminaba aquel pequeño escrito en la servilleta

Y mi mente volvía a caer en la realidad, en mi soledad, en mi cuarto, deseando tus labios, tus besos, tus manos.
El aroma a café inundaba todo, y el humo del cigarrillo dibujaba tus ojos, mirándome, cuestionandome, desafiandome a dar rienda suelta a mis deseos, a mis ansias de devorarte, de que me debores, dejarte recorrer mi piel con tus manos y tu boca
Tu mirada y tus caricias estaban ahí, desafiandome a obedecer a mis impulsos de recorrer tu piel, morder tus labios, sentir tu suavidad
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2comentarios 72 lecturas relato karma: 69

Qué es?

¿Qué es lo que quiero?

¿Por qué es que lo quiero?

¿Desde cuándo lo quiero?

Y ¿Por qué no lo tengo?



¿Por qué lo quiero?

Si no sé lo que quiero

¿Cómo sé yo que quiero

Eso que no tengo?



¿Qué es lo que quiero?

Si ya todo tengo

Menos eso que quiero

Que ni yo sé que quiero.



¿Qué es lo que quiero?



Tus labios no quiero.

Tus ojos ya tengo,

Me miran y esquivan,

Jugando a escondernos.



¿Qué es lo que quiero?

Que aún no lo tengo

O quizá sí lo tengo

Y aún no lo veo.



¿Qué es lo que quiero?

¿Por qué es que lo quiero?

Si ya todo tengo,

Y ni sé lo que quiero.
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sin comentarios 60 lecturas versolibre karma: 37

Demeter y Perséfone

Este texto nació como un ejercicio. La idea es recrear el mito de Demeter, en el cual raptan a Perséfone. La intencion és recrearlo desde la visión de uno de los personajes involucrados en el mito (en este caso es Helios, el sol, quien cuenta a Demeter quien rapto a Perséfone, ya que fue el único que lo vio todo), y contarlo como algo más reciente y no como algo mitológico. Espero que sea de su agrado


Los niños jugaban entre las flores, la luz del día lo iluminaba todo.

De repente una nota, y varias más, sonaban, frías. Algo pasó, alguien ya no reía entre los narcisos.

La brisa soplaba entre las flores y el sol dio lugar a la luna. Alguien observaba una pequeña cama que esa noche quedaría vacía.

Los narcisos ya se habían marchitado cuando acudió a mi, pero aquellas notas aún resonaban en mi memoria, desesperadas.

Dijo mi nombre.

¿Donde estaba? Quería saber ¿Donde la tenían contra su voluntad?

Notas agudas y una cama vacía.

¿Quien había permitido que se la arrebataran?

Nadie más había oído aquellas notas.

Su niña brillaba ahora en la oscuridad. Solo su madre aún buscaba su canto
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3comentarios 57 lecturas relato karma: 80

Lógica

Era de tarde,

Era primavera,

Era diciembre

Y nevaba.

Festejábamos la pascua,

Yo atea y tú musulmana.

Porque fuera de esta sala,

Lejos de este sofá

O tras la chimenea

Poco importaba lo que pasará

Era Halloween

En mayo,

Y en otoño nunca llovía.

Nos cubríamos con la frazada

Porque hacian 40grados de calor

Y tomábamos el té

Con un tenedor.

Porque cruzando el portal

La lógica del mundo

No importaba.

Tomábamos jugo de papas

Y comíamos sopa de naranjas.

Odiábamos al amor

Y amábamos amarnos.

Porque nada entre estas cuatro paredes

Tenía sentido.

Estábamos en el país del nunca jamás,

El tiempo por aquí aqui jamás corría.

Estábamos en Narnia

Y a veces, cruzábamos el espejo de Alicia.

Caminábamos entre estrellas

Y teníamos un lago en el techo.

El sofá era un barco pirata

Y navegábamos entre nubes.

Porque aquí dentro

Nada importaba,

El mundo dejaba de girar

Y allí afuera

Todo se deshacía en pedazos

Pero aquí dentro

Caminábamos entre calles y castillos,

Entre brujas y jinetes,

Con leones y serpientes.

Era de noche

Y el sol brillaba en el cielo.

Era verano

Y nevaba.

El fuego azul de la chimenea

Ardía de frio,

Y nosotros paseábamos

En nuestro propio paraíso.
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5comentarios 94 lecturas versolibre karma: 68

Respiro

Una plaza en otoño. Frías gotas de lluvia comienzan a mojar mi cuaderno, el viento juega con mis cabellos y los niños corren a admirar la lluvia desde el arenal.

Las ventanas de los edificios comienzan a cerrarse y yo alli, sentada, bajo aquel gran árbol.

Respiro. Uno, dos, tres.

Respiro una vez más, como si el aire que exhalo de mi cuerpo se llevara consigo todo el enojo que mi cerebro te dedica.

No te hablaría.

No te diría los mucho que me enojas.

No. No sería yo esta vez la loca.

Respiro. Eins, zwei, drei.

Respiro.

Un trueno suena sobre mi cabeza, un relámpago ilumina el cielo. Ya no hay nadie en la plaza, solo yo.

Solo una loca sentada en un banco de la plaza, respirando, sola.

Dibujando tus palabras en el aire, respirando, contando, intentando no querer asesinarte.

Pero es inútil. Sí, sí quiero asesinarte. quiero por una vez demostrarte cuanto me enojas. Quiero darte TODOS los motivos para que me llames loca.

Respiro. Un, Deux, Trois.

Estoy cansada. La le ta respiración hace que me falte el aire, cada vez más.

Respiro. One, two, three.

Un trueno rompe mi silencio, me sobresalta. La lluvia cae, fuerte, ruidosa, golpeando mis piernas y mis brazos.

Mi cabello gotea enojo, mi rostro gotea enojo.

Y yo respiro. Uno, dos, tres, cien, un millón.

Ya no me importan los idiomas, ya las palabras dibujadas se las ha llevado el viento. Ya el enojo en mi rostro lo lavó la lluvia.

Respiro y respiro de nuevo sin contar, recuperó el aire que mis pulmones perdieron , los lleno de paz.

Ya no importa lo que hagas.

Ya no importa lo que digas.

Respiro.

Ya no importas.
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(Ins)pirada

De vez en cuando, mientras tomaba El té sola, acompañada de mis letras, él aparecía y me miraba, luego sacaba un potecito de su maletín marrón oscuro, lo abría, sacaba algo redondito y lo ponía en mis manos “-Es un dulce.” Me decía, jamás supe cómo se llamaba, pero cada vez que me lo daba yo dejaba de escribir, ya no tomaba el té, buscando mis letras que se habían ido de la vacía habitación.

“-Que buscas?” siempre me preguntaba

“-mis letras” respondía, volviendo a mirar bajo la cama

“-estás pirada niña” me decía negando con la cabeza, como si algo aquí ya no tuviera remedio.

a veces creía que mis letras jamás volverían y que por eso el negaba de esa forma tan pesimista.

“-se equivoca, señor” le respondía como si no comprendiera “-yo ya no estoy inspirada, he perdido mis letras, estaban aquí tomando el té, y luego usted llegó y ellas…”

“-Me refiero a que estás loca” resaltaba sin terminar de oír mis preocupaciones

“-y de dónde sino, Mi Señor, cree usted que viene la inspiración?”
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3comentarios 92 lecturas relato karma: 90

La noche llegó

La noche había llegado a mi ventana

Las estrellas me observaban silenciosas.

La noche había llegado a mi cama

Y me había encontrado completamente sola.

La soledad volvía a invadir mi cuarto

Y me invitaba un vaso de whiskey.

Jamás me había gustado

Tomar estando sola

Siempre pensé

Que tuviera un aura depresivo.

Y sin embargo aqui estaba

Tomando un whiskey

Servido por la soledad,

Comprendiendo la diferencia

Entre "depresivo" y "melancólico"

Aqui estaba

Con mi cuaderno en frente

Y una botella a mi costado

Hablándole a la soledad.

Le contaba de ti, de mi,

Y de la vida;

De mis errores, de las derrotas

Y tambien de las victorias.

Le contaba de la última vez

Que me robaron un abrazo,

De las pocas veces que regalé uno de esos

Y las tantas que negué necesitarlo.

Aqui estaba

Terminando otra página,

Otro vaso o un suspiro más,

Quien sabe...

Aqui estaba

Y la noche me había atrapado

En la cama y con brahms

Sonando de fondo.

Si,

La noche me había alcanzado

De la forma que tanto temía:

La noche me encontró

Esta vez sin tu voz.

La noche me alcanzó

Pero hoy no estás tú,

Aqui solo estoy yo...
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Ella, una rosa

Ella era simplemente así, llegaba cuando menos la esperabas y desaparecía en un parpadeo. Nunca se quedaba demasiado, apenas un par de cafés y luego volvía a irse. Jamás entendería sus motivos para haber elegido a la soledad como única compañera pero le era tan fiel.
Ella era así, tan brillante y fugaz como una estrella, tan delicada como la más suave melodia y tan fuerte y fría como el acero.
Ella era sinplemente así, suave y fria, radiante y fugaz, pura y solitaria...
Ella era arte, era poesia, la mas bella e inalcanzable pintura, la rosa con las más afiladas espinas, y todos sabemos lo que se dice de las rosas, amigo mío, que no han nacido para amar, que no pueden poseerse.
No, amigo lector, las rosas son salvajes, son libres, son solitarias. No puedes tenerla solo para ti, no puedes acercarte a ella sin que te hiera.
Quizá por eso las rosas más hermosas son las más solitarias, por ser las más hirientes...
Dime, pequeña rosa, por qué escondes tu belleza tras tan mortales espinas?
No, amigo querido, las rosas no han nacido para amar, no puedes poseerla.
Ella era simplemente así, tan cambiante y libre como el viento, tan impredecible como un rayo, tan poderosa como un tornado.
Ella, querido lector, era la tormenta. Arrasaba con todo lo que se entrometiera en su camino y tenia el poder de purificar la más profunda de las heridas del alma, y era tan hermosa...
Ella era simplemente así: LIBRE
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Un martes

Comencé a escribirte un martes

A contar tus pecas

Y detallar tus manos



Comencé a escribirte un martes

A describir la curva de tu cintura

Y la suavidad de tus cabellos



Un miércoles escribí

Sobre tu manera de tomar el té

Cada tarde junto a la ventana



El miércoles también escribí

Sobre aquella taza de gatitos

Y los tres terrones de azucar que le pones al té



El jueves escribí

Sobre tu delicada forma de fumar

Siempre con la izquierda y en pequeñas bocanadas



El viernes pensé terminar

Escribiendo sobre tus manías

De hacer todo en números impares



De combinar los anillos por colores

De lustrar tus botas siempre antes de salir

Sin importar lo tarde que llegues



El sábado escribí

Sobre tus mil y un aromas

Tu colección de perfumes y esencias



Tus suaves cremas y colonias

Y de los cambiantes floreros

Tan pomposos y perfumados



El domingo te dediqué un café

Y tu postre favorito

Mientras Sabina me recordaba

"tus zapatitos de tacón"



El lunes me entró el capricho

De insultar tu vanidad

Tu maldito cabello

Siempre tan bien arreglado



Y tu ropa tan jodidamente bien combinada

Tejida con hilos de deseos

De pura maldita sensualidad



Tus brillantes accesorios

Adornandote como un elfo vestido de plata

Como una ninfa cubierta por flores



Comencé a escribirte un martes

Y al siguiente comprendí

Que no me alcanzan los días para hablar de ti





Que eres tan cambiante

Como el viento





Tan misteriosa

Como el más profundo bosque





Tan llena de sorpresas

Como la galera de un mago



Comencé a escribirte un martes

Y la semana fué pasando

Sin que pudiera terminarte



Comencé a escribirte un martes

Uno de luna llena

Quien sabe en la próxima

Pueda recitarte.
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Un martes

Comencé a escribirte un martes
A contar tus pecas
Y detallar tus manos

Comencé a escribirte un martes
A describir la curva de tu cintura
Y la suavidad de tus cabellos

Un miércoles escribí
Sobre tu manera de tomar el té
Cada tarde junto a la ventana

El miércoles también escribí
Sobre aquella taza de gatitos
Y los tres terrones de azucar que le pones al té

El jueves escribí
Sobre tu delicada forma de fumar
Siempre con la izquierda y en pequeñas bocanadas

El viernes pensé terminar
Escribiendo sobre tus manías
De hacer todo en números impares

De combinar los anillos por colores
De lustrar tus botas siempre antes de salir
Sin importar lo tarde que llegues

El sábado escribí
Sobre tus mil y un aromas
Tu colección de perfumes y esencias

Tus suaves cremas y colonias
Y de los cambiantes floreros
Tan pomposos y perfumados

El domingo te dediqué un café
Y tu postre favorito
Mientras Sabina me recordaba
"tus zapatitos de tacón"

El lunes me entró el capricho
De insultar tu vanidad
Tu maldito cabello
Siempre tan bien arreglado

Y tu ropa tan jodidamente bien combinada
Tejida con hilos de deseos
De pura maldita sensualidad

Tus brillantes accesorios
Adornandote como un elfo vestido de plata
Como una ninfa cubierta por flores

Comencé a escribirte un martes
Y al siguiente comprendí
Que no me alcanzan los días para hablar de ti


Que eres tan cambiante
Como el viento


Tan misteriosa
Como el más profundo bosque


Tan llena de sorpresas
Como la galera de un mago

Comencé a escribirte un martes
Y la semana fué pasando
Sin que pudiera terminarte

Comencé a escribirte un martes
Uno de luna llena
Quien sabe en la próxima
Pueda recitarte.
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