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Dama negra

Y, al final,
Vale menos
Que la opinión ajena,
Aquella tan inútil en la vida.
Al final,
La persona a quien mas confianza le has dado,
Es a la que menos le importas.

Una pieza de dama,
En un juego de ajedrez.
Que haces
Estorbando en el juego?

Tonta pieza de dama negra
Queriendo ocupar la casilla E1
En medio del juego de ajedrez,
Tu no sirves en este juego.

Si no le sirves de torre,
Que te hizo creer,
Tonta dama,
Que podrías ocupar el lugar junto al rey?

Vestiste de amigo, compañero, de amor,
A un rey al que no le sirves
Mas que de peón,
Y no te quiere ni de torre.

Una pieza de dama negra
Pasea en un juego de ajedrez
Que haces tu
Estorbando aquí?
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La foto

Una foto vieja cayó de entre las paginas de aquel viejo cuaderno, entre algunas cartas y dibujos me observaba una pareja en la vieja fotografía.
Ella era delgada y sus cabellos eran tan negros como la oscuridad de mi cuarto, una pollera ajustada cubría sus muslos casi hasta las rodillas y usaba una camisa blanca y negra con grandes hombreras.
El tenia los jeans rasgados y un largo cabello castaño claro, usaba un gran reloj plateado y tenia grandes manos.
Me observaban desde aquella antigua época cuando sus ojos aun brillaban, con sueños, con esperanzas, con...
Con amor.
Un amor que el tiempo apago, que la historia dejo olvidado en algún episodio junto a un viejo auto azul, entre risas y melodías.
Cuando se marchita la flor? Por que cargo yo con ese dolor?
(Plantaron una flor en el jardín, pero ella murió antes de nacer...)
Aquella foto me observaba, me acusaba de acabar con aquel brillo en las miradas apasionadas por la vida.
(Que culpa tiene la flor de nacer? Que culpa tiene la rosa de sus espinas?)
el tic toc del reloj parecía haberse detenido y aquella pareja me observaba acusándome de la lluvia, del tornado, del cruel paso del tiempo, fue cuando note, que la foto había ido a parar junto a una carta titulada "la ultima vez que te escribo"
"No escribo para decirte que te odio, no te mandaré al infierno esta tarde" decía la carta que había sido escrita un domingo de invierno, lo recordaba tan bien, la luz del sol entraba por la ventana, calido, en el frío de mi habitación...
"No vine a decirte que eres peor que el frío de junio matando mi jardín. Hace frío en mi habitación, y supongo que aun mas en la calle, y quizás alguien muere de frío allí afuera, o los perros callejeros tienen hambre, la vida sigue en estos lados igual, no nado en los lujos que la vida tenia preparados para mi, pero nunca falta una tostada francesa y una taza de café" iba por las ramas, como si estuviera frente a un juez...
"Escribía para decirte que sigo viva...
A pesar de todo, sigo viva"
Supongo que no quería admitir por que realmente escribía aquella carta, y hoy me veía obligada a admitirlo: te extrañaba.
Al final, que niño no extraña a su héroe?
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Mi niño

Jamás entenderé por que, cuando te conocí, te aferraste tanto a mi, eras como un niño, tratando de esconderse entre mis faldas.
Una parte de ti me quiso demasiado y de ello jamás tuve dudas, porque no hacia falta que me lo dijeras, se veía en esos ojos que me hipnotizaban, en esa sonrisa que me encantaba, se veía cuando cantabas, cuando tocabas,cuando leias; podía encontrarme en tus letras aunque no escribieras mi nombre.
Pero esa parte de ti fue saltándose poco a poco, y supongo que está bien, supongo que muy pocas personas sienten lo mismo hacia alguien por toda la vida, supongo que es normal que algunos sentimientos simplemente se apaguen. De cualquier forma, ese niño que se aferraba a mi se ha ido soltando y ya no me encuentro en tus letras, ya no te siento en mi cuando cantas ni cuando tocas, ni cuando lees.
No diré que jamás siento que me quieras, porque eso no es verdad, aun siento a veces a ese niño que tan dulcemente se aferraba a mi, pero entre tantos "te quiero" hay hoy tan pocos gestos, las palabras parecen a veces golpear contra el aire, tan vacías, como buscando afirmar algo que ya no está, como si una pareciera, aunque sea una muy pequeñita, quisiera aun aferrarse con todas sus fuerzas a mi, mientras el resto de ti busca soltarse por completo.
Me gusta creer que algo debo haber hecho bien para que ese niño que se aferraba a mis piernas, hoy pueda soltarme y ser feliz, ser libre, aunque sea lejos de mi.
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Sueño

Te soñé hablandome al oído, como nunca antes lo habías hecho, explicandome que el tiempo había pasado, que ya nada había quedado, mientras mis manos acariciaban tu rostro, me rogabas que te dijera que no porque tu estabas queriendote y yo estaba queriendome, porque ya nada quedaba, pero tu rostro seguía pegado al mio, susurrando y mis manos aun te acariciaban, rozando tus mejillas, buscando desesperadamente acercar tus labios a los mios.

"El tiempo ya ha pasado, ya nada queda. Porque yo estoy queriendome y tu estas queriendote. Dime que no."

Entonces desperté de un salto, mi cama estaba vacía, pero aun sentía tu cuerpo sobre el mio, la suavidad de tu rostro en mis manos, tu voz en mis oidos...

Desperté de un salto, recordando tus palabras y la dulzura con la que me suplicabas, realmente todo había acabado, Ángel mio? Nuestro tiempo había pasado?

Me suplicabas que te dijera que no porque tu cuerpo aun era atraído hacia mi, y yo solo callaba porque mis labios aun buscaban, desesperados, los tuyos y ahora, ya despierta, aquellas palabras resonaban en mis oídos:

"El tiempo del perdón ya ha pasado"
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Mis doce brindis

Ya brinde al amor, al odio, a la muerte, a la vida y al dolor.

Ya pase la noche vieja sin brindar, viendo las estrellas y tocando el piano frente a un retrato.

Ya es el cuarto año desde que comencé a escribir mis doce brindis despidiendo el año y recibiendo al próximo. Ya van cuatro años de deseos, agradecimiento y recuerdos, a los presentes y a los ausentes y no era más que un juego la primera vez que me preguntaron cuales serian mis doce brindis del año, pero, cuando comencé a escribir, vi todo pasar frente a mi, vi trescientos sesenta y cinco días que a veces pasan desapercibidos, sin la importancia que realmente merecen.

Hoy es 27 de diciembre y para esta fecha ya debería saber cuales son mis brindis y sin embargo estoy tan vacía como la hoja en blanco de mi cuaderno sin rayas.

Ya brinde a todas las maravillas que me han acompañado contra marea.

Ya brinde por todo lo malo que me ha forjado.

Y hasta brinde a las peores ausencias.

Ya brinde con personas y mascotas, bajo estrellas y junto al mar, pero el 27 de diciembre se acaba y aun mis brindis estan vacíos, ni siquiera sé si este año habrá ritual de brindis.

Las horas, los dias y los meses pasan y alguno años se han brindado con champagne, con vodka o con agua del mar; con amigos, con amores o solos.

Los días pasan y se llevan arrastrados a los años, con nieve o con sol, con amigos o no, pensando en alguien o en blanco, quien diría cuantos siglos cumplí este año!

Pero los días se fueron y los meses se llevaron otro año de risas y viajes, de lágrimas y pérdidas, de soledad y crecimiento y este año solo puedo dedicarle mis 12 brindis a quienes estuvieron siempre junto a mi, a quienes mas se lo merecen por levantarme siempre que se pudo y sentarse a mi lado a esperar que sane cuando no se pudo. Por no abandonarme aún cuando mas lo merecía.

Este año mis doce brindis van por la poesía, por la música y por mi.

Por levantarme cada vez que caí, por quedarse a mi lado cuando mis heridas sangraban.

Brindo por mi y por el arte, por celebrar mis victorias y derrotas, por viajar junto a mi en cada nueva aventura.

Este año brindo por mi por no dejar de pelear, porque, aunque parezca un estúpido chiste, que sería de mi si no me tuviera!?

Deseo, realmente, que todos se pudieran tomar un minuto al año, para brindar por cada uno de ustedes mismos, porque no importa donde, ni como, se lo merecen, simplemente por estar ahí, de pie, o en el suelo, pero luchando siempre.

Feliz año nuevo.!
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Podría existir poesía después de Auschwitz?

Esa pregunta

Se había marcado en mi mente

Hacia ya tantos años

Desde entonces

Miraba a mi alrededor

Me negaba a admitir

Que habíamos matado cada verso

Buscaba la poesía

Escondida en cada esquina

Como si fuera un juego en una revista.

Caminaba entre cuerpos vacíos

Matándose entre si

Por sobrevivir en un mundo gris.

No podíamos haber matado al amor.

Me veía rodeada

De niños vestidos de soldados

Enfrentando un mundo sin piedad.

No podíamos haber matado a la inocencia.

Las noches eran tan solitarias

Y los días tan largos,

Desde que ya nadie contaba estrellas

Por estar ocupados

Contando billetes.

No podíamos haber matado a los sueños.

El mundo había enloquecido?

Buscaba a la poesía

Bajo cada piedra

Recitaba a cada estrella

Sonreía a cada cansado rostro

Que cruzaba mi camino.

La guerra había realmente acabado?

Busque en cada parque vacío

La inocencia perdida

De aquellos guerreros

Con rostros de niños asustados.

Junté de cada estrella

Los sueños

Que allí habían quedado abandonados

Por ir a contar monedas.

Cobijé a cada beso y cada "te quiero"

Que habían sido olvidados

En las esquinas,

En los cines

Y bajo los árboles.

Pregunté a cada uno

Si el mundo estaba enfermo,

Si habían muerto el amor y los sueños,

Si aun podía existir la poesía,

Pero no obtuve respuesta.

Recorrí los bosques,

Escalé cada montaña

Y amanecí frente al mar de primavera.

No podíamos haber matado a la inocencia

Si aun un niño en el mundo

Jugaba en los columpios.

No podíamos haber matado los sueños

Si alguien aun cantaba a las estrellas

O pintaba la luna.

No habíamos matado a la poesía,

Sólo estaba escondida

En la niña que leía en aquel viejo tren,

En el niño que escuchaba a Mozart cada noche,

En cada sonrisa sincera,

En cada pura lágrima que caía,

En cada gota de lluvia,

En las sombras que el sol de invierno dibujaba.

La poesía no estaba muerta,

Finalmente la había encontrado,

La poesía estaba en ellos,

La poesía estaba en mi,

La pedí a estaba en ti...
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Una gota de sangre

-"no intentes pelear, una gota de sangre se diluye en el mar"- me dijo aquel dia, y hoy estaba aqui, sentada en este castillo de infinitos cuartos y puertas que se abrian y cerraban, sola, entre viejos cuadros de desconocidos reyes.

Ahora comprendia los versos de aquella poesia, laberintos y carceles sin cerradura ni puertas siquiera.

Una prision a la luz del inmenso azul del cielo.

Una soledad en compañia del radiante sol.

Juez de mi propia condena.

-"una gota de sangre se diluye en el mar"-

Y la luna no iba a prestarme si plateada armadura.

Presa, en una carcel de muros incorporeos.

Un ave que no aprendio a volar.

Una tonta bruja que no sabe conjurar mas alla de tu imagen.

Retratos de ilustres reyes me rodean y yo mal puedo reconocer cada pasillo del castillo. Caminaba inventando historias a cada magnifico retrato:

Este lidero la guerra en Troya, aquella desafio a Odin, él planto rosas en la luna y yo me habia perdido de nuevo entre los pasillos.

-"una gota de sangre se diluye en el mar"-

Perdida entre polvorientos libros e historias, si, pero en pie.

Con la armadura abollada y oxidada, pero en pie.

El invierno no habia podido marchitar las flores del desolado castillo, aqui dentro no nieva ni el frio entra.

-"una gota de sangre se diluye en el mar"-

Pero ni el mar podria diluirnos a todos los que sangramos.
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Mi Pandora

Y así se iba mi Pandora, dejando en mi solo esperanza, un amor roto y un par de tequilas sin terminar.

Esa madrugada se fue, dejando mi cuarto vacío, sin su risa, sin su voz, los libros eran ahora solo viejas hojas llenas de polvo.

Que haré ahora, cuando mi reloj marque las 11.11?

"No puedes prenderme en un minuto al que no pertenezco" me respondió antes de cerrar la puerta a sus espaldas, dejando servida la tercera ronda de tequilas.

"La vida es así, los numeros cambian, no puedes tomar siempre tres tequilas" habia dicho aquella noche



"Me recuerdas al mito de Pandora" le había dicho yo tiempo atrás, ¿cómo imaginaria que yo sería Prometeo? ¿qué fuego había robado yo a los dioses para que me castigaran?



Pero los minutos habían cambiado, ya no tomaba tequila y la ciudad era otra.

¿qué tan cruel podía ser él juego de la vida?

Yo ya no contaba numeros impares ni esperaba horas iguales.

"La vida es así, Prometeo" me dije mientras caminaba por él parque, "los números cambian y no puedes comer siempre tres tostadas con el café."

Levante la vista y mi Pandora estaba allí, del otro lado de la plaza, sentada en el césped, con su cabello volando al viento, escuchando los pájaros cantar y mi reloj marcaba las 11.11 de un miércoles 3 en primavera.
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La niña del viejo arpa

Parecia perdida, insatisfecha, vacía, como si eterna e incansablemente buscará algo, algo que no estuvo aquí ayer, que no está hoy, y sabe que no estará mañana.

Algo que nunca tuvo, como una niña busca una muñeca que se lê nego en Navidad.

Algo que perdió, quizá? Un pajarito que voló, un amor que se fugó, una flor que marchitó?

Algo prometido que nunca tuvo? Un hogar? La nieve de invierno? Felicidad? El sol de otoño quizá?

Buscaba y buscaba sin parar, día trás día, bajo el sonido del viejo arpa, de aquella polvorienta habitación, y cuando ya no hubo rincón en la ciudad para buscar, se marchó.

La vi una tarde en un pueblito lejano, tocando el arpa en una plaza, buscando con sus dedos largos entre las cuerdas, como si intentara arrancar de ellas las respuestas, como si a cada nota Le exigiera una verdad, una razón, a la vida, a la muerte al amor, al vacío, al olvido...

Qué era aquello que esa chica buscaba?

Algo que dejó olvidado en un hotel? Un café que se enfrió? Una lágrima sin nombre, ni mar donde derramar?

Sus ojos recorrían la plaza y sus manos jalaban las cuerdas como si fueran extensiones de sus dedos, y la niña buscaba, preguntaba, exigía... Respuestas quizás? O exigia un lugar? Una melodía?

Quizá tan incansablemente buscó que ya lo olvidó.

Quizá tan eterna fue tu búsqueda porque en este mundo lo que busca aún no ha nacido?

Dime niña del viejo arpa, qué es aquello que tanto se esmera en esconderse de ti?

Qué es aquello que eterna e incansablemente buscas?

Y podría acaso ser, que ni aún tú, supieras qué es?
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Molancolia

Decidi entonces que tenía una especie de cariño especial hacia la melancolía, me llamaba, me acariciaba, me hacía olvidar.

¿Si era yo, por aquel entonces una persona triste? No, no tenía todo lo que pudiera querer, pero creo que no existía realmente algo que me llenará por completo, sin embargo, no me consideraba una persona triste, ni vacía, aunque no supiera realmente qué había dentro de mí.

Había recuerdos, aunque no pudiera decir realmente de qué estaban cargados, es decir, no eran recuerdos malos, ni tristes, ni solitários, y aún así venían a mí con la suavidad del sonido de una serenata de Beethoven, rodeados de pura y silenciosa melancolía y dibujaban notas con el humo de mi café.

Sin embargo, y sin comprender nada de esto, la melancolía estaba siempre en mi cuarto, sentada frente a mi, fumaba un cigarro y me echaba el humo a la cara.

Me miraba acusadora, como si yo debiera saber por qué ella siempre estaba en mi compañía?... ¿O pudiera ser que fuera yo quien estaba en su compañía?

¿Podría ser acaso que no era quien tocaba aquella melodía?

¿A quién pertenecía realmente esta habitación?

EL humo no era del tabaco, era incienso, con aroma a rosas, subía por el aire frente a mi rostro y se mezclaba con el aroma a café.

¿Cuándo habían comenzado a gustarme tanto las rosas?

¿Desde hacía cuánto tiempo encendía yo un incienso cada noche?

¿Cuando había cambiado el vodka y los sábados por la noche por la soledad del frío departamento?

Entonces me di cuenta: no amaba la soledad, amaba mi melancolía, la paz que ella me brindaba, los momentos de reflexión que me permitía.

Me di cuenta, cariño, que no era el problema prefirir acariciar las teclas de piano antes que tú suave piel adornada de lunares y fuego.

Me di cuenta que nada tenía que ver con que prefiriera la compañía de mi gato, antes que la tuya, vida mia.

Podía amar tu sonrisa, tus lunares y tu poesía, pero jamás te amaría tanto como a mí melancolía.

En ella encontraba pasiones, dolores y alegrías. Me había visto caer y aprender a levantarme.

Podía amar tus besos, Angel mio, tu calidez y tu melodia, pero jamás lograré amarte como a mí melancolía
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Für Sie

mi re mi re mi si re do la...



cantaba las notas del piano que mis dedos recorrian.

do mi la si mi sol si la...

continuaba, y mi voz se perdía entre los ruidos de la tormenta y la cafetera que estaba terminando de hacer su trabajo

mi re mi re mi si re do la...

volvía al inicio y sentía el aroma al cafe y el viento entrar por la ventana, haciendo volar las negras cortinas

do mi la si mi la si do...

un relampago ilumina el viejo reloj de pared, sin pilas hace ya muchos años, parado a las 6.15.

no le puse pilas desde que estoy sola , detesto su sonido de tic-tac, controlando mis horarios, apurando el momento, corriendo tras mis pasos por todo el departamento.

si do re mi sol fa mi re...

Qué es el tiempo? preguntaste una mañana, cuando intentaba explicarte qué era una corchea, y seguias tocando a tu ritmo, sin importarte más que las notas de la partitura

"el tiempo te marca el ritmo"

fami re do do mi re do si mi

"el tiempo solo sirve para etsresarnos" sentenciaste presionando más rápido las teclas "vives pendiente del maldito tic-tac de tu reloj y jamás prolongas las cosas ni un minuto por tu estúpida necesidad de correr tras un par de agujas... Quizá por eso tejes tan mal"

El fuerte sonido de un trueno me devolvió del recuerdo, la lluvia comenzaba a entrar por la ventana y yo ya no recordaba cuánto tiempo llevaba sentada frente al viejo piano.

mi re mi re mi si re di la;;;

Jamás volví a trejer, ni a usar reloj.

do mi la si mi do si la.
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Amigo viento

Si la amé?

amigo mio,

solo ella sabe cuánto.

Solo ella sabe

que tan difícil es

vivir sin sus besos,

sin su voz.

Si me dolió?

sentí el infierno

arder en mi piel;

sentí el viento

helarme los huesos,

sentí toda mi alma

romperse en mil pedazos.

Ni aún ella

podría contar

las lágrimas que derramé,

las noches sin dormir,

las notas tristes de mi violín.

Hoy no esta aqui,

y su esencia se perdió,

su risa ya nunca más oí.

Los Años se han ido

bailando frente a mi,

el tiempo ha escurrido

como arena entre mis dedos

y mi cabello, ya blanco,

no sienten sus caricias;

mi piel, ya arrugada,

no siente sus manos;

mis labios, ya secos,

no sienten sus besos.

el tiempo se ha ido, amigo,

y yo me apago con el sol,

no la he vuelto a ver

pero le dejo estas palabras

y un ultimo beso,

por si tiene usted

la suerte que yo no,

de ver su rostro otra vez,

acaricie por mi su piel,

amigo viento,

dígale

que nunca la olvidé.
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Mis 12 brindis

no, este año no hay brindis, no hay Navidad, no hay regalos
este año no hay cena contigo, ni fuegos de artificio, ni niños corriendo
este año no estás tú.
este año como tantos otros, quizá debería decir.
doce brindis, uno por cada deseo, uno por cada mes y uno a cada partecita del año q pasó.
ya brinde por la vida, y por la muerte
por la risa y el llanto
brinde por la paz y nuestras propias batallas
por las victorias y las derrotas
brinde por el amor
y brinde también por el odio.
brinde por lo superado pero más aún por los golpes y heridas que nos enseñaron a levantarnos.
brinde por ti, por ellos y por mí.
por mis perros y mi gato.
brinde por mi hamster que no estuvo conmigo ese año.
brinde por el loro del vecino que me saludaba desde la ventana todas las mañanas.
por el café y por el té y también por el tequila de aquella madrugada.
brinde por las caricias y los abrazos y brinde por aquellos besos que no tuve el valor de darte.
brinde por todo aquello que perdí, queme o deje ir
brinde por todos los que aún estaban en mi vida y todos los que se han ido o quedado en el camino.
doce brindis del año?
no, este año no hay doce brindis.
este año no hace calor, como los veintitantos años anteriores.
este año no estás tú, ni tanta otra gente.
este año no brindaré con copas, brindaré con las estrellas.
este año me ellas me observan, hay una por cada momento que no volverá, una por cada beso que no me permití dar, una por cada persona que ya no está, y nada de esto volverá.
pero los días seguirán pasando y las personas seguirán yéndose, y aquí seguiré yo, en pie, con la cabeza erguida y la mirada en estrellas, cada año nuevo, con letras y cicatrices tatuadas en la piel.
los años pasarán y yo aún sonreírle y abrazare, porque un día has dicho que mis abrazos eran los mejores.
los días pasarán y yo los seguiré viviendo, por ti, por mí, por los que no están, por los que luchan por aún estar.
este año no hay brindis, este año besare estrellas, y volaré y soñaré.
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Palabras

Se cruzan

Entrelazan palabras

De hoy, de ayer,

De aquella madrugada.

¿Qué dicen?

No se,

Me llaman.

Palabras cruzadas,

Ideas voladas.

Cruces, picos, montañas

Con tonos de verde y naranjas.

Dibujan,

Diagrama.

Ideas, palabras.

Se cruzan,

Entrelazan.

Me llaman.

Sus ojos,

Sus labios,

Su nariz dibujada;

Sus tonos de grises,

Sus palabras calladas.
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Locura

Quería hacerte suspirar

Llevarte a la locura

Qué debores mi piel

Con las ansias de un adolescente,

Qué tus manos me acaricien suavemente.



Quería llevarte a la locura

Verte romper tus límites

sentir tus dientes en mi piel

Y tu suavidad bajo las yemas de mis dedos



Quería llevarte a la locura

Oírte suspirar mi nombre

Sentir las marcas de mis uñas sobre ti

Y tu calor arrimandose a mi



Quería hacerte enloquecer

Sentir como tú piel

Se erizaba

Bajo mis caricias



Quería hacerte enloquecer

Y que mi perfume

Quedé impregnado

En todo tu cuerpo



Quería hacerte enloquecer

Y que jamás olvides mis caricias,

Mis dedos jugando en tu cabello,

Mis labios besando tu cuello



Quería hacerte enloquecer

Qué al llevarte a la locura

Me arrastrarias a enloquecer

A mí también.
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El silbido

Un silbido se oía a lo lejos, como llamando a alguien o algo.

Las risas en el campamento cesaron, estaban todos inmóviles, no debería haber nadie más en aquel pedazo de tierra olvidada por los dioses.

El fuego de la higuera ardía y soltaba chispas al ritmo de las anécdotas sobre lo paranormal.

Damián era el único que no hablaba, se limitaba a escuchar y comer sus caramelos mientras observaba el fuego fijamente.

Ahora permanecían todos en silencio, escuchando. El silbido no parecía venir de un lugar, sino de todos al mismo tiempo.

Damián dejo los caramelos a un lado, sin despegar los ojos del fuego, se levantó y comenzó a entrar en aquel bosqueel silbido se intensificaba y el fuego ardía y crepitaba con más violencia, se oían risas y gritos y el constante e incansable silbido.

Nadie pudo detener aadamian de entrar en el bosque, nadie volvió a ver a Damián, nadie supo que pasó aquella noche.

Nadie sabe que a la madrugada si miras directo al fuego puedes ver a Damián aún silbando aquella melodía, mientras camina por el sin fin del bosque.

Nadie sabe que si comienzo a silbar, el la continuará...
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Tus labios

Qué si alguna vez te escribí???

Pensé ahora sola en mi cuarto. Había papeles arrugados por el piso, y algunos escritos desordenados sobre la cama y todos tenían tu nombre, incluso la pequeña servilleta en la que te escribí aquella misma tarde en la cafetería.

"Tus labios me sonreían, tu piel me llamaba, tus ojos me hablaban.." Así comenzaba diciendo la servilleta, escrito con tinta rosa que me había prestado la camarera. Tomaba de a sorbos mi café, sola con una porción de Cheesecake y la lapicera corría sobre el papel

"...y yo aqui, encadenada, presa de mis pensamientos, sin poder hacer nada." Continuaba, y el humo del cigarrillo dibujaba tu rostro, observándome preguntándome nuevamente si alguna vez te había escrito algo

"...y yo aquí, encadenada, esclava de mis deseos. Tan cerca de tu piel y sin poder rozarte." Mi mente seguía divagando en tu rostro, tu espalda, tus manos, tu piel, su suavidad.

"...Mi mente te llama, grita tu nombre, quiere que me beses, que me abraces, que debores mi piel con las mismas ansias con las que buscas mis labios." Allí terminaba aquel pequeño escrito en la servilleta

Y mi mente volvía a caer en la realidad, en mi soledad, en mi cuarto, deseando tus labios, tus besos, tus manos.
El aroma a café inundaba todo, y el humo del cigarrillo dibujaba tus ojos, mirándome, cuestionandome, desafiandome a dar rienda suelta a mis deseos, a mis ansias de devorarte, de que me debores, dejarte recorrer mi piel con tus manos y tu boca
Tu mirada y tus caricias estaban ahí, desafiandome a obedecer a mis impulsos de recorrer tu piel, morder tus labios, sentir tu suavidad
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Qué es?

¿Qué es lo que quiero?

¿Por qué es que lo quiero?

¿Desde cuándo lo quiero?

Y ¿Por qué no lo tengo?



¿Por qué lo quiero?

Si no sé lo que quiero

¿Cómo sé yo que quiero

Eso que no tengo?



¿Qué es lo que quiero?

Si ya todo tengo

Menos eso que quiero

Que ni yo sé que quiero.



¿Qué es lo que quiero?



Tus labios no quiero.

Tus ojos ya tengo,

Me miran y esquivan,

Jugando a escondernos.



¿Qué es lo que quiero?

Que aún no lo tengo

O quizá sí lo tengo

Y aún no lo veo.



¿Qué es lo que quiero?

¿Por qué es que lo quiero?

Si ya todo tengo,

Y ni sé lo que quiero.
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Demeter y Perséfone

Este texto nació como un ejercicio. La idea es recrear el mito de Demeter, en el cual raptan a Perséfone. La intencion és recrearlo desde la visión de uno de los personajes involucrados en el mito (en este caso es Helios, el sol, quien cuenta a Demeter quien rapto a Perséfone, ya que fue el único que lo vio todo), y contarlo como algo más reciente y no como algo mitológico. Espero que sea de su agrado


Los niños jugaban entre las flores, la luz del día lo iluminaba todo.

De repente una nota, y varias más, sonaban, frías. Algo pasó, alguien ya no reía entre los narcisos.

La brisa soplaba entre las flores y el sol dio lugar a la luna. Alguien observaba una pequeña cama que esa noche quedaría vacía.

Los narcisos ya se habían marchitado cuando acudió a mi, pero aquellas notas aún resonaban en mi memoria, desesperadas.

Dijo mi nombre.

¿Donde estaba? Quería saber ¿Donde la tenían contra su voluntad?

Notas agudas y una cama vacía.

¿Quien había permitido que se la arrebataran?

Nadie más había oído aquellas notas.

Su niña brillaba ahora en la oscuridad. Solo su madre aún buscaba su canto
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Lógica

Era de tarde,

Era primavera,

Era diciembre

Y nevaba.

Festejábamos la pascua,

Yo atea y tú musulmana.

Porque fuera de esta sala,

Lejos de este sofá

O tras la chimenea

Poco importaba lo que pasará

Era Halloween

En mayo,

Y en otoño nunca llovía.

Nos cubríamos con la frazada

Porque hacian 40grados de calor

Y tomábamos el té

Con un tenedor.

Porque cruzando el portal

La lógica del mundo

No importaba.

Tomábamos jugo de papas

Y comíamos sopa de naranjas.

Odiábamos al amor

Y amábamos amarnos.

Porque nada entre estas cuatro paredes

Tenía sentido.

Estábamos en el país del nunca jamás,

El tiempo por aquí aqui jamás corría.

Estábamos en Narnia

Y a veces, cruzábamos el espejo de Alicia.

Caminábamos entre estrellas

Y teníamos un lago en el techo.

El sofá era un barco pirata

Y navegábamos entre nubes.

Porque aquí dentro

Nada importaba,

El mundo dejaba de girar

Y allí afuera

Todo se deshacía en pedazos

Pero aquí dentro

Caminábamos entre calles y castillos,

Entre brujas y jinetes,

Con leones y serpientes.

Era de noche

Y el sol brillaba en el cielo.

Era verano

Y nevaba.

El fuego azul de la chimenea

Ardía de frio,

Y nosotros paseábamos

En nuestro propio paraíso.
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