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Mis 12 brindis

no, este año no hay brindis, no hay Navidad, no hay regalos
este año no hay cena contigo, ni fuegos de artificio, ni niños corriendo
este año no estás tú.
este año como tantos otros, quizá debería decir.
doce brindis, uno por cada deseo, uno por cada mes y uno a cada partecita del año q pasó.
ya brinde por la vida, y por la muerte
por la risa y el llanto
brinde por la paz y nuestras propias batallas
por las victorias y las derrotas
brinde por el amor
y brinde también por el odio.
brinde por lo superado pero más aún por los golpes y heridas que nos enseñaron a levantarnos.
brinde por ti, por ellos y por mí.
por mis perros y mi gato.
brinde por mi hamster que no estuvo conmigo ese año.
brinde por el loro del vecino que me saludaba desde la ventana todas las mañanas.
por el café y por el té y también por el tequila de aquella madrugada.
brinde por las caricias y los abrazos y brinde por aquellos besos que no tuve el valor de darte.
brinde por todo aquello que perdí, queme o deje ir
brinde por todos los que aún estaban en mi vida y todos los que se han ido o quedado en el camino.
doce brindis del año?
no, este año no hay doce brindis.
este año no hace calor, como los veintitantos años anteriores.
este año no estás tú, ni tanta otra gente.
este año no brindaré con copas, brindaré con las estrellas.
este año me ellas me observan, hay una por cada momento que no volverá, una por cada beso que no me permití dar, una por cada persona que ya no está, y nada de esto volverá.
pero los días seguirán pasando y las personas seguirán yéndose, y aquí seguiré yo, en pie, con la cabeza erguida y la mirada en estrellas, cada año nuevo, con letras y cicatrices tatuadas en la piel.
los años pasarán y yo aún sonreírle y abrazare, porque un día has dicho que mis abrazos eran los mejores.
los días pasarán y yo los seguiré viviendo, por ti, por mí, por los que no están, por los que luchan por aún estar.
este año no hay brindis, este año besare estrellas, y volaré y soñaré.
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Palabras

Se cruzan

Entrelazan palabras

De hoy, de ayer,

De aquella madrugada.

¿Qué dicen?

No se,

Me llaman.

Palabras cruzadas,

Ideas voladas.

Cruces, picos, montañas

Con tonos de verde y naranjas.

Dibujan,

Diagrama.

Ideas, palabras.

Se cruzan,

Entrelazan.

Me llaman.

Sus ojos,

Sus labios,

Su nariz dibujada;

Sus tonos de grises,

Sus palabras calladas.
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2comentarios 82 lecturas versolibre karma: 103

Locura

Quería hacerte suspirar

Llevarte a la locura

Qué debores mi piel

Con las ansias de un adolescente,

Qué tus manos me acaricien suavemente.



Quería llevarte a la locura

Verte romper tus límites

sentir tus dientes en mi piel

Y tu suavidad bajo las yemas de mis dedos



Quería llevarte a la locura

Oírte suspirar mi nombre

Sentir las marcas de mis uñas sobre ti

Y tu calor arrimandose a mi



Quería hacerte enloquecer

Sentir como tú piel

Se erizaba

Bajo mis caricias



Quería hacerte enloquecer

Y que mi perfume

Quedé impregnado

En todo tu cuerpo



Quería hacerte enloquecer

Y que jamás olvides mis caricias,

Mis dedos jugando en tu cabello,

Mis labios besando tu cuello



Quería hacerte enloquecer

Qué al llevarte a la locura

Me arrastrarias a enloquecer

A mí también.
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2comentarios 33 lecturas versolibre karma: 42

El silbido

Un silbido se oía a lo lejos, como llamando a alguien o algo.

Las risas en el campamento cesaron, estaban todos inmóviles, no debería haber nadie más en aquel pedazo de tierra olvidada por los dioses.

El fuego de la higuera ardía y soltaba chispas al ritmo de las anécdotas sobre lo paranormal.

Damián era el único que no hablaba, se limitaba a escuchar y comer sus caramelos mientras observaba el fuego fijamente.

Ahora permanecían todos en silencio, escuchando. El silbido no parecía venir de un lugar, sino de todos al mismo tiempo.

Damián dejo los caramelos a un lado, sin despegar los ojos del fuego, se levantó y comenzó a entrar en aquel bosqueel silbido se intensificaba y el fuego ardía y crepitaba con más violencia, se oían risas y gritos y el constante e incansable silbido.

Nadie pudo detener aadamian de entrar en el bosque, nadie volvió a ver a Damián, nadie supo que pasó aquella noche.

Nadie sabe que a la madrugada si miras directo al fuego puedes ver a Damián aún silbando aquella melodía, mientras camina por el sin fin del bosque.

Nadie sabe que si comienzo a silbar, el la continuará...
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3comentarios 102 lecturas relato karma: 120

Tus labios

Qué si alguna vez te escribí???

Pensé ahora sola en mi cuarto. Había papeles arrugados por el piso, y algunos escritos desordenados sobre la cama y todos tenían tu nombre, incluso la pequeña servilleta en la que te escribí aquella misma tarde en la cafetería.

"Tus labios me sonreían, tu piel me llamaba, tus ojos me hablaban.." Así comenzaba diciendo la servilleta, escrito con tinta rosa que me había prestado la camarera. Tomaba de a sorbos mi café, sola con una porción de Cheesecake y la lapicera corría sobre el papel

"...y yo aqui, encadenada, presa de mis pensamientos, sin poder hacer nada." Continuaba, y el humo del cigarrillo dibujaba tu rostro, observándome preguntándome nuevamente si alguna vez te había escrito algo

"...y yo aquí, encadenada, esclava de mis deseos. Tan cerca de tu piel y sin poder rozarte." Mi mente seguía divagando en tu rostro, tu espalda, tus manos, tu piel, su suavidad.

"...Mi mente te llama, grita tu nombre, quiere que me beses, que me abraces, que debores mi piel con las mismas ansias con las que buscas mis labios." Allí terminaba aquel pequeño escrito en la servilleta

Y mi mente volvía a caer en la realidad, en mi soledad, en mi cuarto, deseando tus labios, tus besos, tus manos.
El aroma a café inundaba todo, y el humo del cigarrillo dibujaba tus ojos, mirándome, cuestionandome, desafiandome a dar rienda suelta a mis deseos, a mis ansias de devorarte, de que me debores, dejarte recorrer mi piel con tus manos y tu boca
Tu mirada y tus caricias estaban ahí, desafiandome a obedecer a mis impulsos de recorrer tu piel, morder tus labios, sentir tu suavidad
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1comentarios 52 lecturas relato karma: 69

Qué es?

¿Qué es lo que quiero?

¿Por qué es que lo quiero?

¿Desde cuándo lo quiero?

Y ¿Por qué no lo tengo?



¿Por qué lo quiero?

Si no sé lo que quiero

¿Cómo sé yo que quiero

Eso que no tengo?



¿Qué es lo que quiero?

Si ya todo tengo

Menos eso que quiero

Que ni yo sé que quiero.



¿Qué es lo que quiero?



Tus labios no quiero.

Tus ojos ya tengo,

Me miran y esquivan,

Jugando a escondernos.



¿Qué es lo que quiero?

Que aún no lo tengo

O quizá sí lo tengo

Y aún no lo veo.



¿Qué es lo que quiero?

¿Por qué es que lo quiero?

Si ya todo tengo,

Y ni sé lo que quiero.
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sin comentarios 58 lecturas versolibre karma: 37

Demeter y Perséfone

Este texto nació como un ejercicio. La idea es recrear el mito de Demeter, en el cual raptan a Perséfone. La intencion és recrearlo desde la visión de uno de los personajes involucrados en el mito (en este caso es Helios, el sol, quien cuenta a Demeter quien rapto a Perséfone, ya que fue el único que lo vio todo), y contarlo como algo más reciente y no como algo mitológico. Espero que sea de su agrado


Los niños jugaban entre las flores, la luz del día lo iluminaba todo.

De repente una nota, y varias más, sonaban, frías. Algo pasó, alguien ya no reía entre los narcisos.

La brisa soplaba entre las flores y el sol dio lugar a la luna. Alguien observaba una pequeña cama que esa noche quedaría vacía.

Los narcisos ya se habían marchitado cuando acudió a mi, pero aquellas notas aún resonaban en mi memoria, desesperadas.

Dijo mi nombre.

¿Donde estaba? Quería saber ¿Donde la tenían contra su voluntad?

Notas agudas y una cama vacía.

¿Quien había permitido que se la arrebataran?

Nadie más había oído aquellas notas.

Su niña brillaba ahora en la oscuridad. Solo su madre aún buscaba su canto
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3comentarios 32 lecturas relato karma: 80

Lógica

Era de tarde,

Era primavera,

Era diciembre

Y nevaba.

Festejábamos la pascua,

Yo atea y tú musulmana.

Porque fuera de esta sala,

Lejos de este sofá

O tras la chimenea

Poco importaba lo que pasará

Era Halloween

En mayo,

Y en otoño nunca llovía.

Nos cubríamos con la frazada

Porque hacian 40grados de calor

Y tomábamos el té

Con un tenedor.

Porque cruzando el portal

La lógica del mundo

No importaba.

Tomábamos jugo de papas

Y comíamos sopa de naranjas.

Odiábamos al amor

Y amábamos amarnos.

Porque nada entre estas cuatro paredes

Tenía sentido.

Estábamos en el país del nunca jamás,

El tiempo por aquí aqui jamás corría.

Estábamos en Narnia

Y a veces, cruzábamos el espejo de Alicia.

Caminábamos entre estrellas

Y teníamos un lago en el techo.

El sofá era un barco pirata

Y navegábamos entre nubes.

Porque aquí dentro

Nada importaba,

El mundo dejaba de girar

Y allí afuera

Todo se deshacía en pedazos

Pero aquí dentro

Caminábamos entre calles y castillos,

Entre brujas y jinetes,

Con leones y serpientes.

Era de noche

Y el sol brillaba en el cielo.

Era verano

Y nevaba.

El fuego azul de la chimenea

Ardía de frio,

Y nosotros paseábamos

En nuestro propio paraíso.
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3comentarios 50 lecturas versolibre karma: 68

Respiro

Una plaza en otoño. Frías gotas de lluvia comienzan a mojar mi cuaderno, el viento juega con mis cabellos y los niños corren a admirar la lluvia desde el arenal.

Las ventanas de los edificios comienzan a cerrarse y yo alli, sentada, bajo aquel gran árbol.

Respiro. Uno, dos, tres.

Respiro una vez más, como si el aire que exhalo de mi cuerpo se llevara consigo todo el enojo que mi cerebro te dedica.

No te hablaría.

No te diría los mucho que me enojas.

No. No sería yo esta vez la loca.

Respiro. Eins, zwei, drei.

Respiro.

Un trueno suena sobre mi cabeza, un relámpago ilumina el cielo. Ya no hay nadie en la plaza, solo yo.

Solo una loca sentada en un banco de la plaza, respirando, sola.

Dibujando tus palabras en el aire, respirando, contando, intentando no querer asesinarte.

Pero es inútil. Sí, sí quiero asesinarte. quiero por una vez demostrarte cuanto me enojas. Quiero darte TODOS los motivos para que me llames loca.

Respiro. Un, Deux, Trois.

Estoy cansada. La le ta respiración hace que me falte el aire, cada vez más.

Respiro. One, two, three.

Un trueno rompe mi silencio, me sobresalta. La lluvia cae, fuerte, ruidosa, golpeando mis piernas y mis brazos.

Mi cabello gotea enojo, mi rostro gotea enojo.

Y yo respiro. Uno, dos, tres, cien, un millón.

Ya no me importan los idiomas, ya las palabras dibujadas se las ha llevado el viento. Ya el enojo en mi rostro lo lavó la lluvia.

Respiro y respiro de nuevo sin contar, recuperó el aire que mis pulmones perdieron , los lleno de paz.

Ya no importa lo que hagas.

Ya no importa lo que digas.

Respiro.

Ya no importas.
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sin comentarios 52 lecturas relato karma: 39

(Ins)pirada

De vez en cuando, mientras tomaba El té sola, acompañada de mis letras, él aparecía y me miraba, luego sacaba un potecito de su maletín marrón oscuro, lo abría, sacaba algo redondito y lo ponía en mis manos “-Es un dulce.” Me decía, jamás supe cómo se llamaba, pero cada vez que me lo daba yo dejaba de escribir, ya no tomaba el té, buscando mis letras que se habían ido de la vacía habitación.

“-Que buscas?” siempre me preguntaba

“-mis letras” respondía, volviendo a mirar bajo la cama

“-estás pirada niña” me decía negando con la cabeza, como si algo aquí ya no tuviera remedio.

a veces creía que mis letras jamás volverían y que por eso el negaba de esa forma tan pesimista.

“-se equivoca, señor” le respondía como si no comprendiera “-yo ya no estoy inspirada, he perdido mis letras, estaban aquí tomando el té, y luego usted llegó y ellas…”

“-Me refiero a que estás loca” resaltaba sin terminar de oír mis preocupaciones

“-y de dónde sino, Mi Señor, cree usted que viene la inspiración?”
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3comentarios 67 lecturas relato karma: 90

La noche llegó

La noche había llegado a mi ventana

Las estrellas me observaban silenciosas.

La noche había llegado a mi cama

Y me había encontrado completamente sola.

La soledad volvía a invadir mi cuarto

Y me invitaba un vaso de whiskey.

Jamás me había gustado

Tomar estando sola

Siempre pensé

Que tuviera un aura depresivo.

Y sin embargo aqui estaba

Tomando un whiskey

Servido por la soledad,

Comprendiendo la diferencia

Entre "depresivo" y "melancólico"

Aqui estaba

Con mi cuaderno en frente

Y una botella a mi costado

Hablándole a la soledad.

Le contaba de ti, de mi,

Y de la vida;

De mis errores, de las derrotas

Y tambien de las victorias.

Le contaba de la última vez

Que me robaron un abrazo,

De las pocas veces que regalé uno de esos

Y las tantas que negué necesitarlo.

Aqui estaba

Terminando otra página,

Otro vaso o un suspiro más,

Quien sabe...

Aqui estaba

Y la noche me había atrapado

En la cama y con brahms

Sonando de fondo.

Si,

La noche me había alcanzado

De la forma que tanto temía:

La noche me encontró

Esta vez sin tu voz.

La noche me alcanzó

Pero hoy no estás tú,

Aqui solo estoy yo...
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2comentarios 79 lecturas versolibre karma: 62

Ella, una rosa

Ella era simplemente así, llegaba cuando menos la esperabas y desaparecía en un parpadeo. Nunca se quedaba demasiado, apenas un par de cafés y luego volvía a irse. Jamás entendería sus motivos para haber elegido a la soledad como única compañera pero le era tan fiel.
Ella era así, tan brillante y fugaz como una estrella, tan delicada como la más suave melodia y tan fuerte y fría como el acero.
Ella era sinplemente así, suave y fria, radiante y fugaz, pura y solitaria...
Ella era arte, era poesia, la mas bella e inalcanzable pintura, la rosa con las más afiladas espinas, y todos sabemos lo que se dice de las rosas, amigo mío, que no han nacido para amar, que no pueden poseerse.
No, amigo lector, las rosas son salvajes, son libres, son solitarias. No puedes tenerla solo para ti, no puedes acercarte a ella sin que te hiera.
Quizá por eso las rosas más hermosas son las más solitarias, por ser las más hirientes...
Dime, pequeña rosa, por qué escondes tu belleza tras tan mortales espinas?
No, amigo querido, las rosas no han nacido para amar, no puedes poseerla.
Ella era simplemente así, tan cambiante y libre como el viento, tan impredecible como un rayo, tan poderosa como un tornado.
Ella, querido lector, era la tormenta. Arrasaba con todo lo que se entrometiera en su camino y tenia el poder de purificar la más profunda de las heridas del alma, y era tan hermosa...
Ella era simplemente así: LIBRE
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Un martes

Comencé a escribirte un martes

A contar tus pecas

Y detallar tus manos



Comencé a escribirte un martes

A describir la curva de tu cintura

Y la suavidad de tus cabellos



Un miércoles escribí

Sobre tu manera de tomar el té

Cada tarde junto a la ventana



El miércoles también escribí

Sobre aquella taza de gatitos

Y los tres terrones de azucar que le pones al té



El jueves escribí

Sobre tu delicada forma de fumar

Siempre con la izquierda y en pequeñas bocanadas



El viernes pensé terminar

Escribiendo sobre tus manías

De hacer todo en números impares



De combinar los anillos por colores

De lustrar tus botas siempre antes de salir

Sin importar lo tarde que llegues



El sábado escribí

Sobre tus mil y un aromas

Tu colección de perfumes y esencias



Tus suaves cremas y colonias

Y de los cambiantes floreros

Tan pomposos y perfumados



El domingo te dediqué un café

Y tu postre favorito

Mientras Sabina me recordaba

"tus zapatitos de tacón"



El lunes me entró el capricho

De insultar tu vanidad

Tu maldito cabello

Siempre tan bien arreglado



Y tu ropa tan jodidamente bien combinada

Tejida con hilos de deseos

De pura maldita sensualidad



Tus brillantes accesorios

Adornandote como un elfo vestido de plata

Como una ninfa cubierta por flores



Comencé a escribirte un martes

Y al siguiente comprendí

Que no me alcanzan los días para hablar de ti





Que eres tan cambiante

Como el viento





Tan misteriosa

Como el más profundo bosque





Tan llena de sorpresas

Como la galera de un mago



Comencé a escribirte un martes

Y la semana fué pasando

Sin que pudiera terminarte



Comencé a escribirte un martes

Uno de luna llena

Quien sabe en la próxima

Pueda recitarte.
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Un martes

Comencé a escribirte un martes
A contar tus pecas
Y detallar tus manos

Comencé a escribirte un martes
A describir la curva de tu cintura
Y la suavidad de tus cabellos

Un miércoles escribí
Sobre tu manera de tomar el té
Cada tarde junto a la ventana

El miércoles también escribí
Sobre aquella taza de gatitos
Y los tres terrones de azucar que le pones al té

El jueves escribí
Sobre tu delicada forma de fumar
Siempre con la izquierda y en pequeñas bocanadas

El viernes pensé terminar
Escribiendo sobre tus manías
De hacer todo en números impares

De combinar los anillos por colores
De lustrar tus botas siempre antes de salir
Sin importar lo tarde que llegues

El sábado escribí
Sobre tus mil y un aromas
Tu colección de perfumes y esencias

Tus suaves cremas y colonias
Y de los cambiantes floreros
Tan pomposos y perfumados

El domingo te dediqué un café
Y tu postre favorito
Mientras Sabina me recordaba
"tus zapatitos de tacón"

El lunes me entró el capricho
De insultar tu vanidad
Tu maldito cabello
Siempre tan bien arreglado

Y tu ropa tan jodidamente bien combinada
Tejida con hilos de deseos
De pura maldita sensualidad

Tus brillantes accesorios
Adornandote como un elfo vestido de plata
Como una ninfa cubierta por flores

Comencé a escribirte un martes
Y al siguiente comprendí
Que no me alcanzan los días para hablar de ti


Que eres tan cambiante
Como el viento


Tan misteriosa
Como el más profundo bosque


Tan llena de sorpresas
Como la galera de un mago

Comencé a escribirte un martes
Y la semana fué pasando
Sin que pudiera terminarte

Comencé a escribirte un martes
Uno de luna llena
Quien sabe en la próxima
Pueda recitarte.
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Caminos

El día había amanecido gris, goteando sobre mi ventana, alumbrando el cielo con sus relámpagos.

Me levanté, puse a funcionar la cafetera, abrí ventanas y cortinas para recibir el aire fresco y limpio de una mañana a comienzos de otoño. Busqué mi taza favorita, serví el café y me senté al borde de la ventana, con un pie del lado de afuera para sentir las suaves y frías gotas en mi piel.

Estaba sola, sola con la naturaleza y el café y no podía haber nada más hermoso en este mundo.

Estaba sola, desde aquel día que decidí partir, desde aquel atardecer que decidí no volver, desde aquel amanecer cuando cerré la puerta tras salir con mi valija. Estaba sola y la poesía volvía a fluir en mí, como la sangre fluía por mis venas, pero ya no era para ti.

Habría querido que no me dejaras partir, pero no me detuviste. Hoy el tiempo había pasado, hacía años que me había ido y yo no había cambiado, era la misma niña sin rumbo de aquella vez, y tú…

Bueno, qué decirte, tú seguías radiante, como el día que te conocí, como el día que me fui.

Ambos estábamos iguales, pero todo había cambiado, ya no deseaba que me retuvieras, ya no deseaba que nuestros caminos se juntaran.
Fuiste un kilómetro de mi andar, un muy bonito kilómetro, y qué rápido recorrimos ese trecho.

Pero nuestras rutas se separaron, tú escalabas una montaña y yo me adentraba en bosques, desiertos y océanos. Tu camino era una línea recta hacia arriba y el mío estaba lleno de curvas que llevaban a conocer todo alrededor de la línea recta que jamás quise seguir.

Y, de cualquier forma, aquí estábamos, en otra esquina de nuestras vidas, y todo había cambiado…

¿o quizás no?
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En qué mundo estamos?

Mira la calle. ¿Ves lo mismo que yo? Destrucción, odio, rencor…

Niños olvidados que recorren las calles con frio, con hambre, con miedo.

Un mundo salvaje hecho de cemento y metal, un campo de batalla, una emboscada de salvajes pisando las margaritas que adornaban los caminos.

¿Ves por la ventana lo mismo que veo yo? Miseria, guerra, muerte…

Dime, ¿que hemos hecho con este paraíso?
Ya no hay flores, los árboles mueren, las estrellas ya no vienen a saludarnos, escondidas tras torres de cemento.

Hombre, ¿en qué mundo estamos viviendo?

Tu hija vuelve con miedo a casa cada día, a tu mujer la asesinaron y a tu hijo ya lo han golpeado tanto…

Dime, ¿en qué hemos fallado?

Los niños ya cuentan monedas y no estrellas, los animales nos temen y corren al vernos, los pajaritos ya no hacen nidos cerca de nuestras ventanas.

Dime ¿qué líderes hemos seguido?

Obligaron a tu hijo a ir a la guerra y jamás te lo devolvieron, te arrancaron a un padre y te devolvieron un excombatiente, con dos medallas y sin un brazo, con un título y mil traumas. Te prometieron ayuda en aquel acto en la plaza y te dejaron buscar comida en la basura la mañana siguiente.

¿en qué hemos fallado, mujer?

Buscas que tu hija tenga un hombre que le dé futuro y no amor. Buscas a tu hijo una mujer sin que escuches su querer. Buscas un marido y olvidas el amor propio.

¿en qué mundo vivimos?

Que el inocente paga por las culpas ajenas, que el pobre muere por los lujos del rico…

¿en qué mundo estamos que el pueblo no exige, pero si teme a su gobierno?
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Juguemos

Y aqui estabamos
Haciéndonos daño
Una vez mas
Cada uno en su lugar

El vodka había recuperado
El gusto amargo
De aquella tarde
En nuestra despedida

El café se había enfriado
Y las tostadas se habían secado
Y seguíamos aqui, en esta mesa
Que era más un campo de batalla

Cada palabra
Detonaba una bomba
Y por cada bomba
Había un beso esperándonls

Éramos veneno y antídoto
Mezclados en la misma copa
El amor y el odio
Conviviendo en la misma habitación

Aqui estábamos
Jugando a amarnos,
Jugando a odiarnos...
Aqui estábamos, hiriéndonos...
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sin comentarios 66 lecturas versolibre karma: 26

Aun Hoy

Aun hoy

Soñaba con tus besos

Esos que endulzaban

El amargo café de mis labios



Aun hoy

Oía la melodía de tu voz

Esa que alegraba

El más tristes de mis acordes



Aun hoy

Guardaba aquellas locuras

Con las que acompañabas

Mis solitarias historias



Aun hoy

Sirvo dos tazas de café

Por si alguna mañana

Vuelves a despertar a mi lado



Aun hoy

Preparo struddel cada fin de semana

Por si un solitario domingo

Se te antoja un postre



Aun hoy

Te espero

Sabiendo que no vendrás



Aun hoy

Me miento

Diciendo que esta tarde aparecerás
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Lo intenté, Ángel

Había intentado olvidarlo, pero en todos estos años nadie había tatuado tan bien en mi piel su nombre, de nadie recordaba tan bien su aroma. En tantos años jamás supe cómo se quedó tan dentro de mí.
Nadie me dijo cómo olvidarlo, cómo no suspirar entre las letras de su nombre, cómo verlo a la cara mientras me contaba sus locas anécdotas sin ruborizarme, sin que se agitaran mis deseos, sin que mis pensamientos se alborotaran.
No me enseñaste a olvidarte, Ángel mío.
Nadie me advirtió cómo tus gestos vivirían en mi mente, cómo tus caricias recorrerían mi piel y tus palabras resonarían en mis oídos aún cuando tú ya no estés aquí, aún cuando pasen meses, y quizás años, sin verte.
No me avisaste, Ángel mío, que jamás te irías.
Si tan solo hubiera sabido antes que desde aquel día mis suspiros llevarían tu nombre, si hubiera sabido que en mis insomnios me visitarías, si hubiera sabido que ya ni el café sería lo mismo, jamás me habría ido.
No, Ángel mío, no me avisaste.
Intenté convencerme, Ángel, créeme que me repetí un millón de veces por segundo que no debía escribirte, que no debía soñarte, que mis suspiros jamás te llegarían.
Créeme, mi Ángel caído, que sabía que no volverías, se lo repetía mis sueños, lo escribí una y otra vez hasta el cansancio, se lo decía a Morfeo cada noche antes de dormir…
Y, aún así, aquí estoy, Ángel, escribiéndote, pensándote, soñándote, pero, mis suspiros todavía no te llegan.
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Margaritas

Sembré un campo de margaritas
Mas hoy ninguna tiene pétalos
Las mariposas
Ya no pasan por mi casa
Están enojadas
Por los pétalos arrancados
Recriminan mi insistencia
En saber si aún me quieres
Dicen que te has ido
Y que ya no volverás
Dicen que sonríes todas las mañanas
Y ya no suspiras antes de dormir
Yo insistí en lo que prometiste,
Prometiste no olvidarme
Juraste que era especial
Añadieron que ya no preguntas por mí
Y tus sábanas olvidaron el olor de mi piel
Que tu almohada ya no encierra
El sonido de nuestros gemidos, insistí y les mostré tu carta
Aquella que me diste cuando me fui
Aun tenía tu perfume,
Pero ya no hay margaritas en mi jardín
Y las mariposas ya no me visitan
Solo me resta
Preguntar a la luna sobre ti
Será que aún piensas en mí?
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1comentarios 28 lecturas versolibre karma: 72