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El tren

Sabía que el tren iba a pasar. Lo hacía cada día, a la misma hora. El progreso era implacable. Desde que Richard Trevithick había inventado el tren en 1802, hacía algunas décadas, el mundo había entrado en una vorágine imparable. Y el pueblo en el que vivía no era la excepción. Por eso le habían elegido sheriff, y su trabajo lo había llevado a esa situación. Ahora no podía escapar. Debía afrontar las consecuencias de sus decisiones. Algunas buenas, y otras desacertadas. Como intentar evitar él solo el atraco al banco local. Los asaltantes eran muchos y despiadados. Pero él era la Ley en el lugar y su labor era repeler todo intento de quebrantarla. Y así lo hizo. O al menos lo intentó. Y por eso ahora se encontraba en este aprieto. De lejos oyó el sonido de la locomotora, y el pitido que el maquinista usaba para avisar que el arribo era inminente. Al principio hubo rechazo hacia el tren, pero luego la aceptación fue universal. La máquina de vapor, motor inicial de la Revolución Industrial, tiraba de él a velocidades considerables ya, y eso le hizo recordar escenas del pasado, cuando era mozo y tenía el mundo en sus manos. Su casamiento y luego la paternidad. Las escenas se sucedieron como ramalazos, y el sudor comenzó a perlar su frente, desprovista de pelo ya, por el paso de los años. Sin embargo, no sintió miedo, sino la satisfacción del deber cumplido. Luego de un intenso tiroteo donde había abatido a tres de los seis asaltantes, los sobrevivientes en represalia lo habían dejado maniatado y amordazado sobre las vías del tren, el cual avanzó inexorablemente hacia el tramo donde él se encontraba...

(imagen tomada de Internet)
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18comentarios 104 lecturas relato karma: 101

El safari

Habían caminado todo el día bajo un sol abrasador. Tenían sed y estaban famélicos. No podían descansar, no muy lejos les esperaban sus familiares. Los mosquitos y el denso follaje hacían el sitio casi impenetrable. Pero su tezón también era conocida. Podían pasar el día entero persiguiendo el rastro de su presa. Y la olían. Eran maestros en el arte de cazar. Y lo hacían de manera sobrecogedora, siempre guardando alguna pieza como trofeo. De uno la cabeza, de otro un hueso, la piel e incluso dientes, con los cuales llegaban a hacer collares, utilizados como amuletos. Esta vez estaban cerca de una presa que les permitiría subsistir varios días. Lo percibían en el aire. Era enorme. Dejaba rastros inconfundibles, y el olor que emanaba de ella era un aliciente para su empeño. Y debían sobrevivir. Esa era la consigna, no podían desperdiciar la oportunidad. Cualquiera fuese el animal que lograran cazar, les permitiría subsistir hasta el siguiente, y así desde que el mundo era mundo. Sus antepasados también eran carnívoros, pese a que la dentición no apoyaba esa teoría; el mero gusto por la carne, ya fuera cruda, asada, guisada o frita, hacía que siempre salieran de cacería. Y esta vez no era la excepción. Podían estar horas esperando a su presa, y luego abatirla en un abrir y cerrar de ojos. Y así lo hicieron. Se precipitaron sobre los miembros del safari, y esa noche cenaron a cuerpo de rey. El canibalismo era una práctica que habían heredado de sus ancestros, y esa noche durmieron plácidamente, soñando con que acertara a pasar otro safari por su territorio de caza...

(imagen tomada de Internet)
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14comentarios 98 lecturas relato karma: 98

El reloj

Todo encajaba, pareciera como si cada diente de los engranajes
supiera cuál era su función. El reloj había marcado las 12 horas
y el sol estaba en su cenit, los niños salían de la escuela
cargando sus mochilas llenas de útiles escolares, con sus
sueños hechos de colores, como un caleidoscopio. Sus padres
les tomaban de la mano, mientras los críos les contaban sus
andanzas, logros y sueños para cuando fueran mayores de edad.
El policía lo vio, pero no le dio importancia. Como cada día,
hacía su ronda por el barrio, vistiendo su uniforme y llevando
el arma de reglamento colgada a la cintura, pero lo que más
respeto infundía era su bastón, el cual llevaba colgando de su
mano y hacía oscilar hacia un lado y otro, cual si fuera el
péndulo de un reloj antiguo. Parecía que el mundo se hubiera
detenido en ese instante. Las sombras de los árboles no
aparecían sobre el piso, pues en el ecuador el sol no las
proyecta a esa hora. Algo no le pareció normal al agente,
que creyó reconocer la cara del transeúnte, ese que portaba
una mochila en su espalda, con andar cansino y barba luenga.
Fue solo un instante. Ese preciso instante de la duda,
de la indecisión, que lo sorprendió girando su cabeza para
volver a mirarle. Y lo vio, pero ya era tarde. La explosión
fue ensordecedora. Los engranajes habían hecho su trabajo.
También los cables, el explosivo plástico, los detonadores
y el reloj, por supuesto. Todo encajó...

(Imagen tomada de Internet)
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Presente y futuro (a @Letizia)

(cumple con el reto de @EnidIsáis,
las nueve palabras mágicas)

Al cabo de casi una vida
comienzo a mirarme en el espejo,
el cual me dice que aunque a veces
pierda el hilo, aún no estoy tan viejo.

También a la espesura del bosque
algunas veces me la tapa un árbol,
tal vez sea el almendro que planté
para posar en él mis pupilas
el día en que me faltes,

El tiempo parece una paleta de colores
algunos días han sido grises
y otros tal vez supieran amargos,
pero para mi los más bellos
son los que he pasado a tu lado.

Sentí toda la dulzura de tus labios,
cual terrón de azúcar, mojados,
-besos con los ojos entrecerrados-
cuando al fin hemos congeniado.

Sé que mi vida sería como un libro
con todas sus páginas en blanco
si en algún momento fatídico
me faltaran tus cálidos abrazos.

Tal vez las espigas reflejen sabiduría
al mecerse con el viento para uno y otro lado,
ojalá yo aprendiese de ellas,
y supiera cuándo estoy equivocado,
para poder disfrutar contigo presente y futuro,
y olvidar por completo el pasado...
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29comentarios 142 lecturas versolibre karma: 95

La muerte para mi (a @Letizia)

Dicen que la muerte
es como un gran trueno,
que nos ronda a todos,
que no anda muy lejos.

Dicen que la muerte
derrota a los caballeros,
que les quita la gloria
y se queda con el yelmo.

Dicen que la muerte
anida en los cementerios,
donde al final a cada uno
le harán compañía sus deudos.

Dicen que la muerte
es un paisaje soberbio,
cuna de algunos dioses
y parte del infierno.

Dicen que la muerte
es afín a los versos,
pero amar y decir “te quiero”
para mi es lo más bello.

La muerte para mi
es un puente estrecho,
por eso ámame ahora
y no me faltes cuando viejo.

La muerte para mi
es como uno de tus besos
que me muestran el amor,
y parte del Universo.

La muerte para mi
es poner a la dicha un precio,
es pelear sin razón
y en mi actitud ser un necio.

La muerte para mi
es lo que me oprime el pecho
cuando nazco y muero contigo
cada noche en el lecho.

La muerte para mi...
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13comentarios 110 lecturas versolibre karma: 98

Castillo de arena (a @Letizia)

Con arena levanté un castillo,
contemplé ocasos y auroras
desde sus ventanas, vi las olas,
que siempre fueron un martirio.

De él hoy solo quedan vestigios,
entre ellos un pez martillo
y un enorme cangrejo seco,
que aún guardo en el altillo.

El pasado es una boa constrictor,
que me atrapa durante el sueño,
y cual ola me levanta del suelo
provocando mareos y delirios.

Recuerdos vagos de eclipses,
veranos, lunas y solsticios;
las tardes que no eran tristes
la gente, el mar y el bullicio.

Cuando jugaba a ser pirata,
corsario, bucanero o vikingo,
buscando estrellas de mar,
disfrutando de los días tibios.

Hoy los días soy muy fríos
cultivo rosas y algunos lirios,
mi pasión son las plantas,
sembré maíz, sorgo y trigo.

Pero lo que más añoro, cariño,
es yacer a tu lado, vencido,
haber soportado temblores,
ciclones y algún cataclismo,

Pues soy rey, señor y un niño,
poeta y loco: río de mi mismo,
no me asusta ningún sismo,
pues haces de mi un mortal,
de todos, el más sencillo...
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15comentarios 146 lecturas versolibre karma: 104

La eternidad en un suspiro (a @Letizia)

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.

“El camino no elegido” - Robert Frost

Busqué ser diferente,
puse todo mi empeño,
me pareció un sueño
que nublaba mi mente.

El árbol no me impidió
ver el tupido bosque,
hubo quien se olvidó
que existen días y noches.

Contuve mis emociones
leí toda clase de libros,
viajé por todos los siglos
mientras aprendí canciones.

Estudié ciencias y arte,
lenguas y matemáticas,
no supe la razón exacta
¡hasta creí ser de Marte!

No busqué inmortalidad
ni acumulé grandes riquezas,
tal vez sea algo de vanidad,
vivo con lo puesto y algo más.

Los avatares del destino,
unidos a la experiencia,
autocrítica y resiliencia
te pusieron en mi camino.

Niego un propósito divino,
“cogito ergo sum” la frase,
ahora sé por qué existimos:
mi único propósito es amarte...
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Año bisiesto

Ya formas parte
¡del pasado, claro!
Te hice un altar
junto a mis ancestros,

Prometo llevarte flores,
-al cementerio, nada menos-,
el último día de febrero
de cada año bisiesto.

Ya formas parte
de mis oraciones,
-esas que nunca rezo-,
tus palabras hirientes
no llegan a mi pecho.

Ya formas parte
de mis planes,
-los inconclusos-
ya no estoy bajo tu égida
ni recibo tus mendrugos.

Ya formas parte
de mis lienzos,
-esos que nunca pinté-,
aunque me parecieras
una Madonna genuina,
me gusta más Monet.

Ya formas parte
de mis versos,
-esos que ahora escribo-
cuando fumo, bebo
y me siento aburrido.

Ya formas parte
de algo inmenso,
-el olvido, eterno-,
a medida que pasó el tiempo
te fui conociendo.

Ya formas parte...

(imagen tomada de Internet)
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Sueños estigios (a @Letizia)

Me tatué tu nombre
en medio de la espalda,
les di alas a mis sueños
y volé por las madrugadas.

Esa inmensa fuerza
que la noche me daba,
la troqué por viajes
a tierras lejanas.

Visité monasterios
playas y castillos,
paseé por cementerios,
crucé los océanos
y ya no fui tan rígido.

Mis pasos fueron
largos y audaces,
enfrenté mis miedos
y callé algunas frases.

Pisé huellas ajenas,
respiré muy hondo
y rechacé mi condena:
viajé acompañado.

Maldije los dioses estigios,
sorteé cada escollo,
salté precipicios,
tuve glorias y derrotas,

Surqué los siete mares,
paseé por tierras remotas,
amanecí con la frente perlada,
llena de gotas de sudor,

Reí y también lloré,
pero sobre todo, te amé,
y cuando me equivoqué
te supliqué perdón...
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Despedida (Una historia con dos caras)

Al rayar el alba partí,
miró por la ventana,
a tomar un taxi corrí,
se quitó el salto de cama.

Llegué al aeropuerto,
le supo a melancolía,
puse rumbo a mi otra vida.
miró mi lado del lecho.

Mi teléfono sonó una vez,
supo que yo le contestaría,
creo que llegó a conocerme,
bebió un sorbo de su jugo.

Aguardé unos instantes,
dejó la colilla en el cenicero,
le dije: “aguardo el vuelo”,
respondió: “llegué a amarte”.

El avión me pareció gigante,
“lo nuestro será como antes”,
no supe si debía responderle,
“esta llama no va a apagarse”.

Sentí sus gemidos, el altoparlante,
“Amor, sincero como el nuestro...”
tomé mi maleta y el pasaporte,
“...te seguiré a cualquier parte”.

Les sonreí al piloto y la azafata,
“deja que algún día vaya a visitarte...”
me senté del lado de la ventana
“permíteme tan solo ser tu amante...”.

Fijé la mirada en cualquier parte,
su voz se tornó casi un lamento,
posé el teléfono sobre el asiento,
el avión voló rumbo al firmamento...

(imagen tomada de Internet)
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20comentarios 124 lecturas versolibre karma: 99

Amé (a @Letizia)

Amé (a @Letizia)

Amé la poesía,
amé tu silencio
amé tu sonrisa
y cada uno de tus besos.

Amé tu sombra
amé tu cuerpo
amé tus caricias
y cada uno de tus dedos.

Amé tus versos
amé tu genio
amé tus palabras
y me convertí en tu siervo.

Amé tu tristeza
amé tus gestos
amé sin prisa
y a tu lado se detuvo el tiempo.

Amé tu gracia
amé tus cabellos
amé tus ojos
y también sus destellos.

Amé el verano
amé el invierno
amé estar a tu lado
aunque fuera en el infierno.

Amé tus bromas
amé tu ternura
amé tu sombra
y disfruté nuestras locuras.

Amé tu patria
amé tus platillos
amé tu historia
y te convertí en mi universo.

Amé...
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25comentarios 183 lecturas versolibre karma: 102

A la madre patria (colaboración con @Letizia)

No muy lejos está la gracia de otrora:
épocas de caballeros andantes,
vestigios de la ocupación mora,
cuando se veían sendos turbantes.

Cuando había en España sarracenos
caminando al son de sus alfanjes,
cimitarras, vestidos de terciopelo
y los trovadores cantaban romances.

Tiempos de don Quijote y Sancho Panza,
de la hermosa Dulcinea y también Rocinante,
juglares enaltecíendo sus mentadas hazañas
arrastrando yelmos y vistiendo mofarrex.

Atrás quedaron las noches de aquelarre,
mas no los imaginarios molinos de viento,
ahora la visitan millones de extranjeros
recorriendo esos senderos inmortales...

Herencias de Dalí, Picasso y Cervantes,
palacios con sus almenas, catedrales,
Toledo, Madrid, Barcelona y Alicante,
playas como Ibiza y Tenerife, incomparables.

¡Destruyamos ya las fronteras!
seamos todos como hermanos,
escuchemos juntos música ligera,
toquemos arpa, laúd y piano,

Vivamos en paz y armonía,
lengua, cultura y pasado,
unidos a través de la poesía
todos los hispanoamericanos...

(imagen tomada de Internet)
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Su plato preferido

Cuando se lo trajeron, supo que era el que más le gustaba.
Que tendría los ingredientes necesarios y un sabor exquisito.
Que se le haría agua la boca con solo destaparlo,
como los que había probado antes.
Sin embargo, esta vez no le supo igual.
Las paredes, tal vez, no eran las adecuadas.
Tampoco la compañía.
Extrañaba la música de piano.
Toda su vida había deseado que le sirvieran como a un rey.
Y en este preciso instante, se le agasajaba como tal.
Los cubiertos, la vajilla, todo era impecable.
Pero no se hallaba como debería.
No se sentía de ánimo para paladear cada bocado.
Cada sorbo de la sopa de champignones le parecía diferente.
Los mejillones, el caviar, los palmitos, el camarón…
Ni siquiera el champagne que acompañaba su cena le cayó bien.
Y el soufflé, era una delicia, pero apenas lo probó.
El servicio de catering era de primera. A prueba de todo reproche.
Su último deseo, se había cumplido: una cena opípara, pantagruélica.
Un epicúreo habría tardado dos horas en hacerle los honores.
Miró el reloj. Con paso cansino se fue al catre, se acostó y respiró profundamente.
Intentó dormir, pero no pudo. Miró a través de los barrotes de su celda.
Habían dado las 12 y la noche pronto llegaría a su fin.
Y con él, su vida…
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15comentarios 155 lecturas relato karma: 89

Ídolos con pies de barro

Así nos han educado:
caminad cabizbajos,
formad una familia,
buscad un trabajo.

A vivir con lo mínimo,
ostentar es incecesario,
a mantenernos sumisos
la iglesia ha colaborado.

Somos corderos blandos
es nuestro realismo bastardo,
¡mantengámonos unidos!
batalla aún no hemos librado.

¡Libertad o muerte!
dijeron mis antepasados,
es nuestra maldita suerte,
nos tienen el lomo sobado.

Soportamos a presidentes
ayudados por prelados,
poco pan y mucho circo,
ídolos con pies de barro...

(imagen tomada de Internet)
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39comentarios 184 lecturas realismobast karma: 105

Aprendamos juntos (colaboración con @Letizia)

Aprendamos juntos
a disculparnos errores,
a encontrarle el punto
a la cocina y sus sabores.

Aprendamos también juntos
a dormir hasta pasada el alba,
o disfrutar de la noche en calma
con los grillos y su contrapunto.

Aprendamos juntos a sonrojarnos
cuando no hallemos en el habla
una nueva forma de expresarnos
o al cubrirnos con las sábanas.

Aprendamos juntos a estudiar
cada uno del otro la idiosincracia
para disfrutar de una democracia
donde no haya que ir a votar.

Aprendamos juntos esta sinfonía
evitemos ya cometer cacofonías,
es más bello llorar y reir juntos
que solos, cuando seamos enjutos.

Aprendamos juntos a disfrutar
de cada día sus penas y alegrías,
a vivir siempre en plena sintonía
sin siquiera osar refunfuñar.

Aprendamos juntos a vivir
soportando fracasos y gloria,
habrá algún que otro día difícil,
dejémoslo(s) que sea(n) historia.

Aprendamos juntos...
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9comentarios 124 lecturas colaboracion karma: 84

El cielo será mi testigo (a @Letizia)

El cielo será mi único testigo
de que te amé desde un principio,
cuando yo padecía el invierno
y tú disfrutabas del cálido estío.

Que nuestros corazones latían al unísono,
que tuve aciertos y también desatinos,
pero lo que más importó en nuestro idilio
fue que te amé y llené cada resquicio.

Que transformé mis otrora silencios
en tardes amenas y llenas de bullicio,
que supe hacer mil y aún más sacrificios
y sobre todo, que nada fue subrepticio.

Que surqué cielos y también mares,
que salvé escollos y salté abismos,
que a veces fueron mis sollozos
los que expresaron optimismo.

Que me gradué magna cum laude
en el arte de hacerte feliz a diario,
que hice esfuerzos y no hubo fraude,
que soporté estoicamente el desafío.

Que me levanté cada mañana con bríos
que no importara que tu fueras creyente
y yo tan solo uno más de los impíos,
que siempre fui contigo indulgente

como son los padres que adoran a sus hijos;
que jugué con cada una de las palabras
y sobre todo, que jamás te infligí castigo,
pues mi vida a tu lado fue siempre un paraíso...
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13comentarios 103 lecturas versolibre karma: 93

Mi legado

Fueron esos libros de cuentos que te leí
cuando todavía eras una pequeña niña,
-nunca jamás supiste leer entre líneas-
y los años en que creciste junto a mi.

Fueron esos versos que no te escribí,
esas canciones que juntos cantamos,
los viajes que nunca más realizamos
y los años que en silencio por ti sufrí.

Fueron las horas de frío y las de calor,
cuando te adoré con una gran ilusión,
te acompañé con mi maltrecho corazón,
te brindé consejo y en que te di mi amor.

Fueron esas palabras ahora tan distantes,
cuando te llamé y no quisiste hablarme,
ese gran cariño que te ofreci y no aceptaste,
que te acompañaría en cada instante.

Mi legado no será un hermoso coche,
tampoco heredarás una enorme mansión
ni una cuenta en el Banco de la Nación,
será el beso para dormir, por las noches.

El que te daba acostada antes de arroparte,
el que esperabas ansiosa cuando yo llegaba,
el que te daba cuando los lunes me despedía
y el que cuando creciste un poco me negaste.

Tal vez no entiendas cuál será mi legado:
será el brillo de todas las estrellas fugaces,
los instantes en que no hicimos las paces
y cuando comimos helados en un banco.

Será el rumor de un arroyo en su cauce,
será el ruido de las hojas de un sauce,
será el dolor que te oprima cuando te falte,
la lágrima que reprimí cuando me fallaste,
y el vano esfuerzo que hiciste por recuperarme...

(inspirado en "Testamento" de Miguel Adame, a.k.a. "El Mute")
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6comentarios 79 lecturas versolibre karma: 84

Sentirme tu dueño (a @Letizia)

Pese a que todo esto parecía un sueño
cuando despertaba por las mañanas
creía encontrarte a mi lado en la cama,
los augurios eran más que halagueños.

Sentí un gran alivio cuando llegaste aquí,
el tiempo que pasaba entre tus brazos
o el que dormías plácidamente en mi regazo
era como si me hubieran regalado un rubí.

Descubrí en mi infinidad de defectos,
plasmé en versos toda mi ignorancia,
toda mi juventud, también mi infancia,
tratando de que me quedaran perfectos.

Acuñé para ti varios vocablos nuevos,
incluso aparenté ser sabio y culto,
no dejé ningún párrafo de mí, oculto
y aprendí cada uno de tus secretos.

Susurro intermitente desde la lejanía,
tu hechizo cual caja de caudales
me llenó de riquezas a raudales
cuando estaba ya en una nube vacía.

Hoy que te contemplo dormida,
que surco nuevos mares a tu lado
y viajo sin poner ningún reparo,
extraigo de la vida tan solo alegría.

Y pese a todas las vicisitudes pasadas,
ahora que nuestras vidas ya no son sueños,
entre las cosas que me han sido regaladas
la que más me atrae, es sentirme tu dueño...
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16comentarios 106 lecturas versolibre karma: 86

Haciendo realidad sueños

Y allí estaba, imponente y majestuosa;
enclavada en el medio de mi corazón.
Hube de subirla peldaño a peldaño.
Tardé meses en llegar a ella.
Pero lo hice.
Muchos me hablaron sobre sus significados,
que ya había habido otros antes que yo,
que no sería el último, que estaba lejos, etc.
Pero ninguno deseó tanto escalar su inmensidad.
Recorrerla, mirar desde ella el mundo que me rodeaba,
adentrarme en sus secretos.
Entonces aprendí que vivir no es solamente ser yo,
sino ver el mundo desde otros ángulos.
Desde todos los ángulos.
Por eso me decidí.
Me apoyé en ella,
observé cada uno de sus resquicios,
leí todo lo que se había escrito al respecto,
y al encontrarnos comprendí que yo era solo un grano de arena en el desierto.
Que vagaba sin rumbo, pero ella estaba allí,
y que nos encontraríamos algún día,
aunque fuera luego de medio siglo
de nuestras vidas compartidas en paralelo.
De esas experiencias que uno sabe que está viviendo,
pero no lo nota, hasta que una luz lo ilumina
y se da cuenta de que ha vivido preso.
De sus miedos, de sus deseos.
Apocalípticamente, el desenlace fue como estaba escrito:
fuimos uno, ella de piedra, y yo fuego.
Pero nos fundimos, como lava fueron nuestros cuerpos,
y desembocaron en un afluente de ríos que llevan a océanos.
Y viajé a su lado.
Como si siempre hubiéramos estado juntos,
me pareció un sueño convertido en realidad.
Porque la vida se trata de eso, de convertir en realidad nuestros sueños.
Yo, como un viajero virtual, que todo lo devora con su intelecto.
Ella, estática, permanecía impertérrita ante el tiempo,
sin ningún tipo de lastre, se dejó llevar por mis proyectos.
Juntos, contemplamos más allá del horizonte,
y no fue porque hubiéramos sido diferentes,
sino porque nos encontramos a medio camino
en el momento perfecto.
Cuando yo no podía pedir más a la vida,
y ella necesitaba eso:
vivir, pero de la mano de alguien que no estuviese anclado al presente ni al pasado,
que deseara un futuro más complejo,
que bosquejara lo que vendría,
y lo hiciera realidad.
Y así fue, ella piedra y yo fuego.
Desde la primera vez que nos vimos,
nos sentimos encadenados uno al otro, de por vida.
Así que no conté los peldaños, y la escalé.
Y a mitad de camino, volví sobre mis pasos,
como si me hubiese olvidado de algo.
Pero no, el momento fue intenso.
Ella me dijo: “Hasta luego”.
Y yo seguí bajando hasta el suelo.
Y le prometí que volvería.
Y lo haré, o moriré en el intento...
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Feliz cumpleaños (a @Letizia)

Se aproxima el mes de mayo,
pisaremos calles empedradas
visitaremos casas abandonadas,
festejaremos otro cumpleaños.

Pasearemos nuestro idilio:
yo, a pesar de ser neófito,
escribiré nuevas poesías
aunque me alumbre parafina.

Pues cuando me adentré
en lo más profundo de tu ser
lo hice a través de los versos:
con palabras rocé tus cabellos,

con vocablos besé tus labios,
con diéresis, comas e hiatos,
con tildes, puntos y apartes,
te soñé, hasta llegué a tocarte.

Con sentimientos nuevos,
contra distancias y reveses,
sé que lo haría una y mil veces
pese a que a veces reniego.

Fui también en casa foráneo,
he comido caviar y salmón,
vol au vents y camarón,
fui miembro del Club

de los Corazones Solitarios,
escuché música en la radio,
hasta dormí en camas con tul,
utilicé bronce y aún paladio.

Cociné en ollas de aluminio
bebí en vasos descartables,
me recibí de auxiliar contable
y antepuse cordura al delirio,

Viví con tan solo lo mínimo,
me enojé a veces por lo nimio
mas encontré en ti tanto cariño
que adoro volver al principio...
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29comentarios 256 lecturas versolibre karma: 100